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«Alabad a Dios en su santuario. Alabadlo al clamor de la trompeta; alabadlo con instrumentos de cuerda y con flautas. Alabadlo con címbalos sonantes. ¿Todo lo que respira, al Señor loe!», leemos en el Salmo 150. La música como máxima expresión de la fe es la clave del góspel. Y, si hablamos de góspel, inmediatamente pensamos en la gran Mahalia Jackson. Nadie que haya escuchado su gloriosa interpretación de “Take My Hand, Precious Lord” sobrevolando las imágenes del film “Arde Mississipi” (Alan Parker, 1988) podrá olvidar el emocionante caudal de pasiones desatado al paso de la voz estremecedora de esta vocalista nacida en Nueva Orleans el 26 de octubre de 1911 y fallecida en Chicago el 27 de enero de 1972.
Natural de Detroit, Renaldo Obie Benson fundó The Four Aims con sus amigos Levi Stubbs, Abdul ‘Duke’ Fakir y Lawrence Payton, en 1954, después de haber triunfado cantando en una fiesta del instituto. Grabaron algunos singles hoy olvidados en distintas compañías hasta que recalaron, ya como los Four Tops, en Motown, en 1963, donde se convirtieron en el espejo masculino de The Supremes, merced a su afortunada colaboración con el triunvirato de productores y compositores por excelencia de su época, los impagables Holland, Dozier & Holland, bajo cuyo padrinazgo grabaron gemas incandescentes como “Reach Out I’ll Be There”.
En 1957, Veronica Yvette Bennett, de nombre artísttico Ronnie Spector, formó The Darling Sisters, más tarde conocidas como The Ronettes, con su hermana Estelle y su prima Nedra Talley, un trío de R&B femenino que rozó el cielo con “Be My Baby” y otra larga serie de canciones mágicas producidas por Phil Spector a principios de los años sesenta. Se separaron en 1968, después de una gira por Inglaterra, donde se hicieron muy amigas de John Lennon, George Harrison y Keith Richards. Estelle murió en 2009 y Ronnie en 2022. Nedra Talley se casó a principios de los setenta y dedicó el resto de su vida a grabar discos de música cristiana y a celebrar el legado de las Ronettes. El año 2000 hizo coros con Roger McGuinn en una versión del clásico del folk afroamericano “Follow the Drinking Gourd”, “algo así como “Sigue el carro de la Osa Mayor”, una frase que utilizaban los esclavos negros estadounidenses como clave para escapar de las plantaciones a los estados del Norte, donde no existía la esclavitud.
Nedra Talley murió el 26 de abril de 2026 en su domicilio de Virginia, con 80 años de edad.
Prince remató en 1987 su etapa más clásica y brillante con un doble álbum (y película documental), esta vez sin la banda The Revolution, que desató las hipérboles y convirtió a los incrédulos, el extraordinario “Sign Of The Times”, un trabajo que sintetizaba todo su universo creativo en un formidable fresco donde no cabía nadie más que él, Prince de una sola pieza, Prince elevado a la máxima potencia, el guitarrista, compositor, cantante, multiinstrumentista, productor y empresario todopoderoso. Los años 80 eran suyos, como los 70 fueron de Bowie y los 60 de Dylan y The Beatles. Acababa de cumplir treinta años y Prince ya era lo que siempre quiso ser.
A veces nieva en abril. Prince grabó esta canción para su álbum “Parade” el 21 de abril de 1985. Ese mismo día, en 2016, hace ahora diez años, el Príncipe Púrpura murió a causa de una sobredosis accidental de fentanilo en su casa de Paisley Park. Le encontraron tirado en el suelo de uno de los ascensores de la mansión. Es terrible pensar que murió solo, sin nadie a quien pedir ayuda, en una casa tan grande y vacía, pero era su hogar, el que no había tenido en su infancia. Era el día 21 de abril, no nevaba, pero un arcoíris majestuoso se levantó sobre Paisley Park. “Sometimes It Snows in April”, quizás una de las canciones más hermosas de Prince, que nos revela que la primavera, su estación favorita del año, tardaba en llegar a Minneapolis.
Willie Mitchell, el legendario productor de Hi Records que apadrinó a Al Green, murió el 5 de enero de 2010 en Memphis, después de haber grabado sus últimos discos con Solomon Burke y, poco antes, con Miguel Ángel Julián, a quien produjo el álbum “Healing With The Feeling”, acreditado a los Soul Teller. La historia de su encuentro con Willie Mitchell fue esta: Miguel Ángel después de soñar que trabajaba con Willie, siguió a su corazón y envió una maqueta al productor y esas melodías hicieron el resto, abrieron el corazón de Mitchell como él mismo reconoció: “Miguel, estoy absolutamente enamorado de tus canciones… ¡son auténticas joyas!”. Ahora, ya como Soul Teller, acaba de publicar, en YouTube y en su cuenta de Instagram, el tema “I’m Ready to Depart”, la última gema de su repertorio , un hermoso y conmovedor góspel soul que fue favorito de su amigo Willie Mitchell. Disfrútenlo como se merece y no se pierdan su próxima actuación, el 18 de abril en el teatro Cervantes, de Abarán (Murcia), a las 8 de la tarde.
Entre todos los vocalistas de soul surgidos del góspel, el único comparable a Sam Cooke por su elegancia vocal y su magnetismo personal es Al Green, el hombre que, según las crónicas, decidió convertirse en cantante después de haber escuchado en la radio al autor de “Wonderful World”. Hoy dedicamos nuestro Píntalo de Negro a felicitar a reverendo Al Green, que ayer cumplió 80 años.
Como estilo musical, el origen del funk hay que buscarlo en un ritmo sincopado del sur del Sahara africano, que a su vez es la raíz de la música afrocubana. El Profesor Longhair lo escuchó en el “Mambo” de Pérez Prado y lo incorporó a los bajos, lo adornó con su mágica mano Izquierda y el resultado empezó a conocerse como rumba boogie. James Brown escuchó este nuevo estilo acuñado en Nueva Orleans y lo incorporó al patrón del bombo de la batería: aquí, el legendario Clyde Stubblefield fue la clave que lo cambió a todo, al colocar la batería y el bajo en el primer plano, con la guitarra rítmica sobre un solo acorde en el primer gran tema funk de la historia, “Cold sweat”.
El elepé “Darkness on the Edge of Town” fue probablemente el disco más cercano al soul jamás firmado por Bruce Springsteen, un trabajo que dejó abundantes piezas inéditas de alto voltaje emocional, como la extraordinaria “Preacher’s Daughter”, una balada intensa, cargada de deseo, redención y juventud rebelde, es más que una canción: es una escena de película, un susurro en la oscuridad, una historia que arde entre líneas.
“Tengo una cita con la hija del predicador.
Ella me da vida, me trae agua.
Todos los domingos la veo trabajar.
Una chica bonita en una iglesia bonita.
Su papá le hace un gesto con la cabeza y ella recoge las ofrendas.
Su papá le hace un gesto con la cabeza y
Mavis Staples dijo que «los compositores de Stax sabían que nuestra especialidad eran las canciones protesta, un estilo que adoptamos a principios de los años sesenta, influenciados por el Dr. King. Visitamos al Dr, King en su iglesia de Montgomery antes de que pusiera en marcha el Movimiento por los Derechos Civiles. Oímos sus sermones y cuando regresamos al hotel, nos reunimos para intercambiar impresiones. Pops, mi padre, dijo: ‘Desde luego, si él puede predicar esas cosas, nosotros podemos cantarlas’. Creo que esa debería ser nuestra contribución a este movimiento. Así lo hicimos, dirigiéndonos primordialmente al público adulto, un público que prestaría más atención a nuestros textos si iban envueltos en un buen ritmo. Empezamos a hacer canciones comprometidas, y todos esos tipos de Stax se pusieron a escribir lo que nos hacía falta. Pops les dijo que se limitaran a leer los titulares y las noticias del periódico cada mañana, porque en ellos encontrarían su principal fuente de inspiración». De ese góspel militante trata “Slow Train”, un tren lento, que luego tendría tanta influencia en el Dylan de “Slow Train Coming”, compuesta por William Bell y Steve Cropper, incluido en el elepé “Soul Folk in Action”.
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