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“If I Had My Way” es un góspel tradicional que habla de la historia de Sansón y Dalila, relatada en el libro de los Jueces, y reescrita por Blind Willie Johnson con el título “If I had my way, I’d tear the building down” (“Si por mí fuera, derribaría el edificio”). Aunque al parecer, Peter, Paul & Mary la conocieron gracias a la versión posterior de otro héroe ciego del góspel blues, el Reverendo Gary Davis, que la grabó con el título “Samson y Dalila” y la registró a su nombre en 1954. El disco de Peter, Paul & Mary tuvo tanto éxito que Gary Davis pudo comprarse una casa con el dinero generado por los derechos de autor y desde entonces siempre dijo que él vivía en la casa que edificaron Peter, Paul & Mary. “Sansón y Dalila” fue también una de las clásicas del góspel favoritas de Grateful Dead.
En su página de Bandcamp leemos que El Combo Batanga es una explosión musical en la intersección de los ritmos afrocubanos y el funk latino. Un grupo de potentes músicos que fusionan el son, la timba, el soul latino y el bogaloo para que goce la gente. Spanish Dog es el segundo álbum de El Combo Batanga, un disco relampagueante que apuesta por la fusión absoluta entre los ritmos afrocubanos y el soul latino en canciones redondas como la que da título a su segundo álbum, “Spanish Dogs”, donde uno cree estar escuchando a Ray Barretto, Mongo Santamaría, Eddie Palmieri o cualquiera de los grandes del género.
En 1969, tras abandonar la Paul Butterfield Blues Band y probar fortuna con The Electric Flag, Mike Bloomfield se reunió con su admirado Muddy Waters para grabar en el sello Chess un doble elepé deslumbrante titulado Fathers and sons, que fue el punto de encuentro entre la vieja generación del blues negro y la joven del blues blanco de Chicago. Junto a Muddy Waters, Paul Butterfield y Mike Bloomfield, aquí están el bluesman negro Otis Spann al piano, Sam Lay a la batería y el bajista de Booker T & The MGs Donald «Duck» Dunn.
Uno de los nombres clave en la fusión del flamenco y el soul en la España de los años 70 fue el productor José Luis de Carlos, el hombre que lanzó a Las Grecas, Los Chorbos y El Zíngaro, el visionario que apadrinó a uno de los vocalistas más salvajes y libres del flamenco y el pop nacional, el extraordinario Luis Barrull, conocido artísticamente como El Luis, un hombre tímido y taciturno capaz de desplegar un irresistible magnetismo en los escenarios y en sus contadas grabaciones. Nacido en Galicia y afincado en Argentina, donde se dedicaba a la venta ambulante, El Luis era muy popular entre los solistas flamencos que visitaban aquel país. Paco de Lucía, Lola Flores y otros muchos reclamaban su presencia en las fiestas y tablaos que organizaban e incluso interpretaban canciones suyas en privado.
De los Parlaimentes, liderados por George Clinton, y donde tocaban entre otros, Grady Thomas, Clarence 'Fuzzy' Haskins, Ray Davis, Calvin Simon, Eddie Hazel y Billy Nelson, nacieron en los años setenta los legendarios Parliament, que antes de erigirse como líderes del llamado P-Funk, grabaron en 1970 el elepé Osmium, formidable colección de soul psicodélico que incluyó una versión poderosa del clásico de Phil Trim y los Pop Tops “Oh Lord, why Lord”, con el gran Bernie Worrell en el clavicémbalo. Despedimos con esta histórica grabación al bajista Billy Nelson, que murió el pasado 31 de enero con 75 años.
The Fifth Dimension (o La quinta Dimension) fueron algo así como los The Mamas & The Papas del soul, tanto por la elegancia y luminiscencia de sus armonías vocales como por su acierto a la hora de elegir un repertorio variado e inspirado y sus referencias estilísticas al imaginario hippy de los años sesenta. Loa miembros fundadores de la banda fueron el futuro matrimonio Billy Davis Jr. y Marilyn McCoo, además de Ron Townson, Florence LaRue y el gran LaMonte Young, que acaba de morir con 90 años. En su memoria, nos despedimos hoy con el maravilloso medley del musical Hair, que grabaron en 1969, “Aquarius/Let the sunshine in”.
Descubierto en 1963 por Ike Turner, el gran George Jackson compuso e interpretó decenas de canciones maravillosas del mejor soul sureño en los comienzos de Stax y, sobre todo, en los estudios Fame, de Muscle Shoals, Alabama. En 1972, George Jackson grabó en Hi Records uno de sus clásicos, “Aretha Sing One For Me”, inspirada en el tema de la propia Lady Soul “Don’t Play That song”. En “Aretha Sing One For Me”, Jackson cuenta la historia de un chico que se pelea con su novia, ella entonces se enfada y le deja para irse a ver una actuación de Aretha Franklin. El chico, desolado y arrepentido, le pide a Aretha que cante una para él, una canción que le haga saber a su chica que es un miserable, tanto como puede ser cualquier hombre, una que le toque su corazón y le haga volver con él.´
Felicitamos en Píntalo de Negro a Clarence Carter, que cumplió 90 años el pasado 14 de enero. Nacido ciego en 1936 en Montgomery (Alabama), Clarence Carter estudió música en la escuela estatal para ciegos de Talladega, donde aprendió a tocar la guitarra y el piano. En 1960 formó el dúo Clarence & Calvin con Calvin Scott, un pianista amigo suyo. Pero Scott sufrió un grave accidente de tráfico y se vio obligado a abandonar la música como profesión, mientras Carter seguía grabando ya en solitario en los estudios Fame, de Muscle Shoals, alumbrando pequeñas gemas de música popular negra, canciones incisivas, profundas, burlonas, que hablaban de amores prohibidos o aventuras sexuales más o menos explícitas, como la memorable “Slip away”.
Escritor y compositor español nacido en Cuenca en 1974 y afincado desde niño en Torrevieja y Alicante, Vicente Luengo es un artista multimedia que lo mismo escribe poemas (algunos publicados en libros como “Apnea del sueño”) o se enfrasca en la creación de guiones cinematográficos, y se abre camino como músico desde sus constantes publicaciones en su canal de YouTube, donde alterna composiciones pensadas para el cine con otras de aires clasicistas, muchas veces impregnadas de sonidos cercanos al rock, el soul, el góspel y sus afluentes.
Jill Scott publicó un último álbum (“Woman”) en 2015 y centró su carrera en el cine y la televisión, pero ahora anuncia su regreso a lo grande con un título poderoso (“To Whom it May Concern”: “A quien pueda interesar”), subtitulado “Podemos salvarnos a nostors mismos: vuestras reglas no significan nada”, toda una declaración de principios de esta mujer valiente, que no teme mostrarse fuerte y vulnerable a la vez. Una de las canciones de este nuevo álbum se titula “Pressah”, que reincide en su reivindicación del amor desde el punto de vista femenino, rabiosamente independiente y lúcido, alejado de la empalagosa fragilidad de historias falsamente románticas con final feliz. Jill Scott descompone ahora el alma del R&B en un sencillo mensaje envuelto en sonidos cubistas y ritmos entrelazados: “El amor se mueve rápidamente, nos graduamos / Y a su vez nos demostramos que no hay necesidad de fingir”.
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