A un paso de Compostela se encuentran dos joyas, el Pazo de Faramello y el Pazo de San Lorenzo.En el primero, el Pazo de Faramello, la visita se convierte en una máquina al tiempo, porque quien guía el recorrido es uno de los descendientes directo del fundados, son diez generaciones habitando el pazo. Se creó ahí una de las primeras fábricas de papel a partir de los trapos recogidos por la iglesia de los peregrinos. Además, tiene a la venta productos artesanales como miel, licores caseros, etc.Más cerca del centro de Santiago, a veinte minutos, se encuentra el segundo destino, Pazo de San Lorenzo, que ofrece un paisaje espectacular con visitas guiadas y la posibilidad de concertar cita por teléfono para saber la disponibilidad.