Podcast Arbol de Vida

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By david saportasReligion & Spirituality
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  • Convocaciones Cósmicas 1 - CABEZA DE AÑO – ROSH HASHANÁ
    CABEZA DE AÑO – ROSH HASHANÁ
    Ver artículo escrito completo en mi blog:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/05/02/convocaciones-cosmicas-1/
    El año nuevo judío Rosh Hashaná y su significado cósmico aplicable a toda la creación y “humanidad”.
    Ver videos en links dejados al final.
    Es increíble como todo aquél ajeno al conocimiento del judaísmo y la sabiduría de la kabbalá, no sólo se pierde de conectarse a las energías y ventanas cósmicas anuales que de forma cíclica están disponibles para nuestro beneficio, rectificación y superación del caos y negatividad trágica que nos rodea, sino que peor aún, se hunde más en las consecuencias oscuras derivadas futuras para su propia destrucción al difamar y distorsionar a la verdadera Kabbalá, como si fuese satanismo y enlodando de paso al judaísmo y al pueblo judío, contaminando toda la realidad y las esferas más altas de sabiduría y santidad.
    Hago esta introducción, pues es mucho lo que se ve en estas redes de la difamación mencionada de parte de todos los conspiranóicos dando rienda suelta a sus fueros internos de odio y antisemitismo, haciendo gala de su osadía e ignorancia infinita absurda y psicótica.
    Que bueno se supieran los verdaderos secretos y alturas que se esconden detrás del conocimiento de la Torá y su dimensión oculta en la kabbalá. Si supieran las masas e ignorantes conspiranóicos que destruyen sus propias vidas y almas por simple desconocimiento.
    Bueno… Debido a ésto hago esta publicación y doy un ínfimo acercamiento de esta sabiduría que a todos nos conviene para vida en abundancia con plenitud y propósito de trascendencia. En el judaísmo no celebramos fiestas de conmemoración como lo hacen o la han hecho todas las culturas conocidas por cuestiones antropológicas, sociales, históricas, etc, o lo que sea; tampoco por tradiciones como se entiende humanistamente, y ni siquiera por cuestiones religiosas.
    Todo lo que el judaísmo práctica como servicio, festividad, tradición o religión (lo sepan o no sus practicantes judíos o no) es revelado por la Torá como información divina directa e implica todos los secretos de la creación que deben ser revelados a nosotros para nuestro bien. Son los secretos de la existencia que operan cíclicamente todos los años y que regulan absolutamente todo; y por lo cual tenemos vida. Ud quizás no lo entiende… Simplemente porque no tiene el conocimiento. Le conviene saberlo.
    Así que entremos en materia.
    En la Biblia se hace referencia a Rosh Hashaná como el séptimo mes del año. Así que la pregunta que tenemos aquí es ¿cómo reconciliamos el día del año nuevo (Rosh Hashaná) con su designación a ocurrir en el séptimo mes del año? La mayoría de nosotros, si no todos, no estamos acostumbrados a desearnos feliz año nuevo en otro día distinto al primero de enero. Sin embargo, la designación bíblica para el primer mes del año es el mes hebreo de Nisán (Aries), no Tishrei (Libra) en el que se celebra Rosh Hashaná.
    Además, el Talmud y el Zóhar dicen claramente que Rosh Hashaná involucra a todas las personas del mundo. Según el Talmud y el Zóhar, en el primer día de Tishrei, el mes de Libra, el futuro de cada persona en el mundo será determinado en cuanto a si será extendido un año más de vida o parte de él hasta el siguiente año.
    Primero responderemos a la designación bíblica de Aries como el primer mes del año. El significado kabalístico de esto es que el mes de Aries incorpora una estructura interna de energía de Fuerza de Luz con la que la humanidad puede tomar el control sobre el mandato dado a Satán o la Ley de Murphy para crear confusión y devastación en el universo. El mes de Nisán o Aries es la oportunidad de la humanidad para eliminar la semilla de la Ley de Murphy del caos, es decir, la actividad del Deseo de Recibir para Sí Mismo.
    De esto se trata Pésaj. Con el software que da la Torá y la Kabbalá, ahora toda la humanidad puede tener acceso al hardware universal de la Realidad del Árbol de la Vida en donde el caos no existe, ésta es precisamente la razón por la que Aries, o el mes de Nisán, es considerado el primer mes del año, para unir el significado interno de su fuerza de energía externa para dar todo un año de vida libre de caos e incerteza. De esto se trata el tiempo y la libertad real. Por esto el Zóhar interpreta la libertad de la esclavitud egipcia como una metáfora. Todo ese relato sobre Egipto es una metáfora. A la Torá no le interesaba la historia de Egipto y los israelitas. Egipto fue la semilla del caos y la Ley de Murphy. Todo el relato sobre Egipto contenía el software oculto para que la humanidad alcanzara la libertad real en algún momento en el futuro para todas las generaciones siguientes.
    Estos conceptos sobre la Biblia y el Monte Sinaí tuvieron que esperar hasta el siglo XX cuando, a través de Rav Áshlag, la Kabbalá y el Zóhar pasaron a ser accesibles a la humanidad. Aries y Pésaj pasaron a ser verdaderas experiencias importantes. Una vez más podemos tomar el control de nuestra vida en lugar de ser un pasajero y dejar que el señor Murphy conduzca nuestra vida con su ejército de caos perpetuo. En el mes de Aries se desarrolla la batalla para ver quien estará a cargo. No hay duda de quién ha controlado los caminos del viaje de la vida hasta ahora: Satán, con sus distracciones y encargos de caos. Las cosas han cambiado. La Kabbalá llegó al hombre común.
    Sin embargo, Libra o el mes hebreo de Tishrei es el momento en el que la humanidad es juzgada por sus acciones pasadas. El mes séptimo (Tishrei del calendario judío) empieza con la ventana cósmica de Rosh HaShaná que literalmente significa “cabeza de año” (por eso se asume como “año nuevo”, aunque NO es el comienzo del año (que es en el mes de Nisán). Pero también significa “cabeza de cambio”.
    Aquí podemos cambiar los designios de nuestra vida para bien si entendemos el significado de la fecha y nos conectamos a ella según las metodologías reveladas en la Torá. Es en el mes séptimo, pues el número 7 o lo séptimo es la realidad de manifestación física. Es cuando todo proceso es posible cambiarlo en su manifestación. Usar el término de juicio es exacto, pero debe entenderse en sus múltiples interpretaciones. Lo que se gestó tendrá consecuencias. Es simple Ley cósmica. Y aquí es posible (en una única oportunidad), cambiar los que es el efecto natural de lo que se había sembrado (y que generalmente sin conocimiento es caos y sufrimiento).
    Si la actividad previa de una persona consistió principalmente en puntos negativos, entonces esa persona no tiene derecho a un año de vida sin negatividad, que viene como consecuencia directa de sus acciones. Por otro lado, para el individuo que tiene acumuladas acciones del lado positivo de la balanza, el siguiente año traerá consigo una vida positiva.
    Aún más importante, si no logramos eliminar la presencia de la Ley de Murphy durante el mes de Aries, entonces se disminuirán las posibilidades de actividad positiva, y en Rosh Hashaná podría resultar en el establecimiento de un año lleno de caos y desorden. La estructura del largo viaje anual de alguien, que se determina en Libra, corresponde a la contribución de sus actividades.
    Ésta es una situación difícil. Los caminos de la humanidad están llenos de dolor y sufrimiento. Parece que no hay salida de esta locura. Alguien puede haber conseguido mucho dinero, pero luego el caos de la enfermedad o cualquier otro caos puede llegar a su vida. Nadie está libre de esta atadura. El patrón para el año siguiente ya fue elaborado.
    El predominio de la negatividad es obvio en nuestra sociedad. El entorno negativo tiene influencia sobre nosotros y, en consecuencia, nuestro comportamiento es gobernado por esta influencia prevaleciente. Es el resultado exacto de la ley causa y efecto. Nos volvemos negativos a pesar del hecho de que nos esforzamos en hacer lo correcto. Parece no haber oportunidad para pelear contra la corriente de conciencia negativa que nos ha atrapado a la mayoría de nosotros.
    Así pues, en Rosh Hashaná, toda la humanidad estará sujeta a un nuevo año de caos que traerá más acciones negativas de nuestra parte. Una y otra vez. ¿Qué ganamos con cambiarnos esta ropa? ¿La vida debe continuar tal y como es, con Satán viéndonos en nuestro dilema con alegría y placer?
    La historia es testigo de que hemos sido incapaces de salir de este patrón y de alguna manera cambiar el proceso de caos e incerteza habitual. Y en estos momentos actuales de plandemia y conspiración global, aún más y en terminos apocalipticos. Sin embargo, con la distribución global del conocimiento e información kabalística, muchas de las malas y corruptas interpretaciones y medias verdades sobre el Monte Sinaí y las festividades kabalísticas están saliendo a la superficie, y lento pero seguro, están emergiendo como lo que verdaderamente son, como herramientas para evitar anestesiar nuestra conciencia haciendo que asumamos que debemos realizar un salto de fe para recuperar la buena vida que el Creador nos prometió.
    Nosotros, en este siglo 21, hemos llegado al entendimiento de que el control sobre nuestro destino ha sido asignado a nosotros. Y cuando no logramos manejar nuestro destino, la culpa es sólo nuestra. Cada quien es el capitán de su propio barco, aunque con una influencia negativa externa arrasadora a la cual le dimos permiso de empoderamiento por milenios. Tristemente estamos cosechando lo sembrado por muchas razones… La ignorancia y la indiferencia son unas de las principales causas.
    Para lograr el resultado de quienes nos desean lo mejor en Rosh Hashaná, no tenemos más opción que informarnos bien sobre el software que puede asegurarnos la beneficencia de la Fuerza de Luz el próximo año, la Fuerza de Luz llena de certeza y orden en el viaje de nuestra vida. No debemos aceptar más expresiones que usen el término “afortunado” o “desafortunado”.
    Tenemos la obligación y la responsabilidad de hacer todo esfuerzo posible para comprometer nuestra conciencia en una conciencia de compartir. Esta tarea es para todas las personas. Elul (el mes previo de Tishrei) y Tishrei son para llevar el software al máximo y cambiar la historia y el rumbo de la humanidad.
    Elul fue asociado con la constelación de Virgo por el Libro de la Formación escrito por el Patriarca Avraham. ¿Por qué Avraham estableció dicha conexión? El propósito de estas designaciones hechas por Avraham es sólo para el bien de la humanidad. En el texto del Génesis, la Fuerza de Luz hizo todo intento posible para facilitar y mejorar el estilo de vida de la humanidad a pesar de la evidencia de lo contrario.
    Sin embargo, la falla no recae en la Creación, sino en los practicantes que han fallado en servirse de las herramientas para combatir las fuerzas del caos y el desorden. Cuando Avraham estableció que el mes de Elul correspondía al signo de Virgo, él estaba dándonos las pistas para el software que funciona durante este mes.
    Virgo deriva del concepto de virgen, lo que significa intacto o libre de adulteración o corrupción. Hay un poder en el mes que puede darnos la oportunidad de recuperarnos y permanecer libres de la actividad adulterada a la que pudimos estar ligados durante el año anterior. Tenemos la oportunidad de borrar el pasado y limpiar nuestra pizarra de las violaciones de las leyes y principios universales. En términos kabalísticos, a esto se le llama “regresar al futuro”.
    Por raro que parezca, el arrepentimiento es el proceso a través del cual podemos viajar al pasado para borrar nuestra negatividad y, en consecuencia, elegir y establecer nuestro futuro libre de caos y desgracia. Aún cuando se ha escrito mucho sobre “regresar al futuro”, su origen y entendimiento siguen siendo difíciles de comprender si no un total misterio. Sin embargo, la Kabbalá desmitifica este nuevo coloquialismo al dar una perspectiva clara de su implicación. Cuando el Zóhar trata el tema del arrepentimiento examina la estructura del ADN hebreo para este concepto que es Teshuvá (arrepentimiento). El Zóhar provee el mecanismo por el que el arrepentimiento asume un lugar más importante en nuestra vida. Las letras hebreas que componen la palabra “Teshuvá”, significan literalmente “regresa la letra hebrea Hei final”, el Zóhar dice que de esto se trata el arrepentimiento. La concepción estándar de “Lo siento, no lo haré de nuevo” distorsiona el propósito básico del arrepentimiento.
    En términos generales, el Zóhar se refiere a la letra hebrea Hei final del Tetragramatón, estrechamente alineada con la realidad del Árbol del Conocimiento en donde está la confusión, el caos y ocurren todas las violaciones y ofensas. Lo que el Zóhar sugiere es que el siguiente año depende totalmente de nuestras acciones pasadas. Y si nuestro pasado está lleno de actividad de conciencia negativa, debemos buscar el camino por el que podamos eliminar la negatividad y asegurarnos un feliz y saludable año nuevo.
    Debemos regresar nuestro estado negativo de conciencia (la letra Hei final en donde se desarrolla y se mantiene esta actividad)
    al nivel de la realidad del Árbol de la Vida que no está compuesto de fallas, caos, confusión ni conciencia negativa, debemos regresar la Hei final a la Vav (realidad del Árbol de la Vida) del Tetragramatón.
    Esto último no se puede interpretar literalmente. Se requiere de mucho conocimiento para entender la realidad trascendente de las “letras hebreas”. Estamos hablando de inteligencias cósmicas de poder infinito en términos de la creación.
    No se puede tener un maravilloso año nuevo sólo golpeando nuestro corazón hasta que veamos morado. Aunque este ha sido el método tradicional de Teshuvá en las festividades importantes, los resultados de este ejercicio no han traído ningún cambio palpable en la manera en la que la humanidad vive la llegada de cada año nuevo.
    Deja mucho que desear. Ni las festividades de Libra ni el mes de Elul han logrado realmente el resultado de nuestras expectativas con su servicio y oración. Algo falta verdaderamente y no es golpear más nuestro corazón.
    El caos sin fin en nuestra vida año tras año no parece haber disminuido apreciablemente. Por el contrario, parecemos recibir más caos que orden en nuestra vida. Lo que el Zóhar quiere resaltar aquí con respecto al arrepentimiento y el resultante aseguramiento de un mejor futuro con respecto al año anterior, implica más que la promesa de que la transgresión no se repetirá y el remordimiento por haberla perpetrado. El retorno y arrepentimiento significa mucho más… Y empieza con el conocimiento.
    Toda acción, sea positiva o negativa, crea una fuerza de energía comparable al resultado de una conciencia determinada. Si nuestra conciencia establece algo de naturaleza negativa, entonces debe ser eliminada. De lo contrario, esta fuerza negativa pasa a formar parte de nuestro software futuro el cual dicta y afecta nuestra vida diaria. La introducción de transgresiones en la rutina de nuestra vida resultará inevitablemente en una vida de dolor y sufrimiento. Sin embargo, somos capaces de borrar estas fallas y evaporar su existencia para que no dejen rastro de su presencia, así nuestro futuro estará libre de caos y desorden.
    ¿Cómo puede alguien lograr esta hazaña aparentemente imposible de eliminar nuestra actividad negativa previa? Ese es el poder del mes de Elul. Durante este periodo el cosmos llena a la constelación de Virgo con la habilidad de eliminar cualquier impureza o elemento adulterante que pueda haber sido establecido por las transgresiones que realizamos. De ahí viene la pista del Patriarca Avraham cuando le asignó el nombre de Virgo a la constelación anterior a Rosh Hashaná o al mes hebreo de Tishrei (Libra).
    El Creador dio esta oportunidad de regresar al pasado y buscar la negatividad que pueda afectar nuestro futuro. Esta posibilidad aparece en el mes de Elul para acceder al túnel de tiempo cósmico que hace que ocurra el fenómeno del “regresar al futuro”. Sin esta oportunidad no tendríamos la posibilidad de eliminar caos, dolor y sufrimiento de nuestra vida o nuestro entorno.
    El remordimiento y el compromiso de abstenerse de ensuciar o violar las leyes y principios de nuestro universo ahora les permite a los practicantes abordar la máquina del tiempo que trabaja continuamente durante el mes de Elul/Virgo, y que transportará al practicante a “regresar al futuro”. Esto puede compararse con el científico que aborda su máquina del tiempo a las 5:00 pm para viajar a las 4:45 pm, al momento en el que el científico se ve abordando la máquina del tiempo establecida a viajar a las 5:00 pm. La paradoja de este fenómeno científico (aceptado por el sistema científico) es que durante el actual viaje en el tiempo, nuestro reloj dirá que son las 5:01 pm, entonces, si sólo toma un minuto viajar de regreso a las 4:45 pm, el científico está avanzando y retrocediendo en el tiempo a la vez.
    Sea como fuere, regresando al futuro podemos cambiar nuestro destino. Las dos entidades celestiales que ayudan a la humanidad en su intento por cambiar su futuro son el planeta Mercurio y el signo de Virgo. Ambos canales cósmicos fueron diseñados con el sólo propósito de ayudar a la humanidad en su búsqueda por cambiar su entorno caótico.
    En el pueblo judío aceptamos la responsabilidad de moldear un universo estructurado para cambiar la existencia de caos por una de orden, un entorno de dolor y sufrimiento por uno de dicha y beneficencia. La metodología y el software pasaron a ser propiedad de la gente una vez más. El conocimiento de cómo usar este software continúa siendo revelado en nuestro tiempo, tal y como la tecnología avanzada ha dado grandes saltos.
    Es bien extenso el conocimiento que debe ser incorporado respecto a los procesos de consciencia en los que debemos trabajar en estos meses que posibilitan el cambio. Por ejemplo sólo como una pequeña mención, la letra Resh y la letra Yud, junto con otras letras hebreas se combinaron para formar el ADN que creó a Mercurio y a Virgo respectivamente. Meditar sobre estas dos letras y sus secuencias de ADN da el control necesario para lograr viajar en el tiempo o regresar al futuro, nuestra única esperanza de salvación y de tener un mejor año nuevo. El kabbalista tomó la iniciativa de cambiar la historia.
    ¿Quiere controlar su año entero? ¿Quiere influir profundamente en el inefable caos relacionado con el coronavirus, Ucrania, Gaza, China, Corea del Norte, Irán, los huracanes, terremotos, terrorismo, depresión personal, ansiedad, preocupación, duda, malas relaciones, carencia de relaciones, soledad y cualquier otra aflicción que amortigüe la felicidad humana y la SUYA?
    Eso es lo que nos ofrece Rosh Hashaná. Sin lugar a dudas. Pero tendrá que seguir leyendo para poder entrar en contacto con este poder increíble, extravagante e innegable que ha estado esperando por veinte siglos a que la “humanidad” lo aproveche en su máximo potencial.
    Puede cambiar los próximos doce meses de su vida y de este mundo. E incluso puede liberarse de la burla, el cinismo y la duda que, posiblemente, tenga acerca de esta poderosa promesa. Su ignorancia y prejuicio no es gratuito. Todo lo que debe traer a la mesa, es un poco de esfuerzo. Como seguir leyendo.
    La realidad, el secreto de secretos acerca de esta antigua “celebración” fue oculta en la antigua sabiduría de Kabbalá por miles de años. Por miles de años, Rosh Hashaná no ha podido cumplir la promesa de renacimiento espiritual, una vida mejor, una vida plena y paz mundial para toda la humanidad.
    …¡Hasta ahora!… Si es que la “humanidad quiere”
    ¡Lo que está a punto de leer y ver en los links de los videos dejados al final, contiene los más sorprendentes secretos acerca de Rosh Hashaná! Por lo tanto, lea lentamente y léalo todo dos veces. Aquí hay material para principiantes y material para estudiantes avanzados si lo lee y estudia hasta el final.
    Primero exploremos los grandes y tontos malentendidos que rodean a Rosh Hashaná.
    LA PRIMERA MALA INTERPRETACIÓN Y CORRUPCIÓN
    Primero que nada, Rosh Hashaná no es una festividad exclusiva de los judíos. Fue revelada
    a los “Hijos de Israel” o “Israelitas”, quienes siguen una “religión”, que más correctamente se llama Torá o El Camino de la Torá. Los judíos cuyo deber es ser “luz a las naciones”.
    La Torá le fue entregada a Moisés en el monte Sinaí hace 3400 años para que los HIjos de Israel la usaran para lograr el final de la muerte, el dolor y el sufrimiento de toda la “humanidad” por medio de compartir estos secretos, erradicando así el egoísmo y los aspectos egocéntricos del ser humano. Punto. Sé que a la gran mayoría no le gusta oirlo. Se que es duro. Pero por favor no me culpe a mí. Esto es lo que todos los Kabbalistas han enseñado a través de la historia.
    Rosh Hashaná no es una tecnología y “celebración” exclusiva de los judíos. Es una herramienta y tecnología que fue creada para beneficiar a toda la humanidad, todas las naciones y todas las religiones. Es universal. La razón por la cual todas las naciones y todas las religiones y todos los pueblos sufren es porque han perdido el control de los eventos que suceden a lo largo de los doce meses del año. Son víctimas impotentes de la circunstancia y el caos porque nunca accedieron a la tecnología de Rosh Hashaná para lograr el control total de los doce meses.
    He aquí otra muy mala interpretación. Tradicionalmente, Rosh Hashaná se conoce como el “Año Nuevo”. También se entiende como un momento de juicio, cuando el Creador supuestamente evalúa tus acciones realizadas durante el año previo.
    De acuerdo con Kabbalah, ambas descripciones de Rosh Hashaná son incorrectas en su interpretación literal simple y humanista, no obstante también son exactas en términos explicativos más profundos. Finalmente hay que resaltar que la Torá habla en el idioma del ser humano para que podamos entenderla. El problema o los malos entendidos se derivan de no tener la capacidad de profundizar los conceptos y simplificarlos hasta distorsionarlos. Esto es lo que siempre sucede con las generalizaciones y la ignorancia incompetente para correlacionar multidimensionalmente tal que se llegue al entendimiento contextual profundo.
    La Kabbalá enseña que la Fuerza a la que llamamos Dios “no preside una corte celestial”, decidiendo quién será perdonado y quién castigado. En los términos humanistas simplificados ciertamente que no debería interpretarse así. Sin embargo, cuando se sabe que toda la creación es una matrix angelical y que absolutamente todo funciona con designación espiritual angelical en toda dimensión y realidad (y que desconocemos), ciertamente que la interpretación sí es literal. Rosh Hashaná realmente sucede durante el séptimo mes del calendario Hebreo, así que no marca un año nuevo como ya mencionó. Aunque como cambio de conciencia, si que podría ser nuestro nuevo año, si hacemos el trabajo.
    Rosh Hashaná no tiene nada que ver con ser Judío de forma exclusiva. Entonces, ¿cual es la situación acerca de que Rosh Hashaná es un “año nuevo”? Ya se dijo anteriormente:
    LA CORTE DE CAUSA Y EFECTO ENTRA EN SESIÓN
    La ciencia nos puede ofrecer un conjetura del verdadero significado de Rosh Hashanah. Hay un principio básico de física que dice que para cada acción hay una reacción igual. Para cada causa hay un efecto. Rosh Hashanah se basa en este principio, la ley universal de causa y efecto. Aún cuando no nos damos cuenta, en el momento en que nos comportamos de una manera beligerante, poco civilizada o ruda, despertamos fuerzas negativas. Cuando engañamos, mentimos, robamos, insultamos o le hacemos daño a otras personas, traemos una fuerza negativa a existencia. Son innumerables nuestros rasgos negativos.
    Cada vez que perdemos la paciencia, reaccionamos con ira -poof!- hemos creado una fuerza negativa real, un bloqueo que se adhiere a nosotros (piensen simplemente en todos esos momentos en que estuvimos temperamentales durante el pasado año). Creamos misiles se destrucción que tarde o temprano se nos devuelven y nos destruyen.
    Estas fuerzas negativas son la causa invisible de todas las cosas que simplemente “ocurren” mal en nuestras vidas y en el mundo.
    Rosh Hashanah es una oportunidad de confrontar y combatir toda la energía negativa y los bloqueos que hemos creado a través de todas las acciones reactivas que cometimos durante el año anterior. Durante este momento especial, el ciclo espiritual del universo está estructurado de manera tal que las consecuencias de nuestras acciones descuidadas, nuestro comportamiento intolerante, y nuestras palabras hirientes nos son regresados. Todo tiene un orden preciso en la creación. No podría ser de otra manera como imaginan todos en sus fantasías infantiles de funcionamiento del cosmos.Todo es “ingeniería” exacta llamada Ley. Nada viene sin estructura excepto el caos. El mismo que invocan todos los utópicos con sus elucubraciones imaginativas de saltos a la quinta dimensión, elevaciones de vibracion del planeta venidos de la nada (o peor aún, venidos de nuestra inalterable y acostumbrada corrupción y negligencia).
    Ahora viene un concepto clave: estas repercusiones de nuestras propias acciones son las que nos enjuician, NO EL Creador! (no obstante en últimas es lo mismo).
    La corte de “Causa y Efecto” entra en sesión. Piensen en esto como el “efecto bumerang”.
    Cada palabra que decimos, cada acción que hacemos, cada hecho que cometemos, es otro bumerang que estamos arrojando al universo. Cada Rosh Hashanah estos millones de bumerangs regresan a nuestras vidas, todos los positivos y todos los negativos. Más aún, este efecto de bumerang en Rosh Hashaná, de acuerdo a los sabios de la Kabbalá, la experiencia de causa y efecto es compartida por toda la humanidad.
    Vamos a ponerlo en términos más simples: la Kabbalá nos enseña que la realidad es como un espejo. Si se mira en un espejo y sonríes, la imagen te sonreirá de vuelta. Si maldecimos al espejo, el espejo nos maldice de vuelta.
    Así es como trabaja la vida, nos demos cuenta o no. Cuando realizamos un acto negativo en nuestro mundo, el “espejo cósmico” refleja esta energía negativa de vuelta a nosotros, durante Rosh Hashaná. El Creador nunca nos enjuicia como se interpreta antropomorficamente y de forma humanista por parte de todos aquellos burladores de la revelación divina, y nunca se nos es requerido presentarnos a ser juzgados frente al Creador como un acto de capricho de un ser de características humanas (que siempre son bajas). Pero… Claro que si somos presentados a ser juzgados (lo crea o no).
    Quiere entender este concepto de una mejor manera?
    CRIMEN Y CASTIGO
    Dios no castiga. Dios no nos da recompensa. Y de nuevo…. No desde nuestro infantil punto de vista. Pero en últimas claro que las afirmaciones si son susceptibles de ser interpretadas así. Pero a nadie más podemos inculpar que a nosotros mismos. Es válido tratar de escapar del castigo. Es válido buscar recompensa lícita del Rey del Universo.
    Sólo hay una Fuerza, una fuente de energía Divina para todo el cosmos, justo como hay una sola corriente eléctrica fluyendo por sus casas en este momento. Esta Fuerza es sólo positiva, buena e infinitamente compasiva. La mayoría de la gente le suele llamar a esta fuerza infinita Dios.
    Consideremos lo siguiente: la electricidad enriquece nuestras vidas proveyendo la energía necesaria para todos los enseres domésticos. Pero esta misma fuerza puede ser utilizada de manera destructiva. Si meten el dedo en un tomacorriente, pueden morir. Pero la naturaleza de la electricidad nunca cambió. Sería absurdo decir que la electricidad nos castigó.
    De la misma manera, El Creador nunca nos castiga. ¡Nunca! ¡Nunca!
    Nosotros mismos hemos elegido meter el dedo en el tomacorriente eléctrico a través de nuestra conducta errónea, con o sin conocimiento de causa. Siempre tenemos la libre elección de reaccionar (o ser proactivos) frente a los retos que nos presenta la vida. Aunque lo opuesto también es cierto (pero es nuestra culpa y la consecuencia de un conflicto cósmico de miles de millones de años). Pero ese es otro tema.
    Alguna vez han notado cómo aún sabiendo que algo es incorrecto lo hacemos igualmente? Ya sea perder la paciencia, comer de más, dormir de más, trabajar de más, o sobre reaccionar a los obstáculos y retos que la vida nos presenta, siempre nos sentimos empujados a hacer lo que sabemos que no debemos hacer. De la misma manera, han notado que cuando sabemos que algo es correcto, bueno o beneficioso para nosotros, lo dejamos pasar y elegimos la opción negativa? O lo dejamos para más tarde hasta que lo olvidamos por completo?
    Claro que sí.
    Lo hacemos todo el tiempo, especialmente cuando se trata de comer saludablemente, hacer ejercicio, pasar más tiempo con la familia, tratar de controlar nuestro carácter, ir al dentista, no gritarle a nuestros seres queridos todo el tiempo, etc. Adivinen qué? Tenemos la libertad de comportarnos negativamente o de hacer acciones positivas (aunque lo opuesto también es cierto; y es su culpa). La elección siempre es nuestra (cuando todavía no se han traspasado ciertos límites). Pero lo que no sabemos es que hay una fuerza oscura y peligrosa que constantemente está tratando de empujarnos hacia las acciones y elecciones negativas, las 24 horas del día.
    Definamos ahora el concepto de acciones negativas y, de esta manera, veremos cómo inadvertidamente cometemos acciones negativas todos los días de nuestras vidas.
    CRÍMENES Y FALTAS
    Las acciones negativas se pueden manifestar de manera grande o pequeña. Consideremos los siguientes “pecados”: asesinato, hablar mal y adulterio. Estas son una de las principales clasificaciones que establecen nuestros Sabios de Israel. Es un ejemplo.
    Asesinato
    Podemos matar a alguien físicamente o podemos asesinar a alguien emocional y espiritualmente. Podemos asesinar el cuerpo de una persona o podemos asesinar su carácter (quién no disfruta chismear acerca de otras personas?). Podemos destruir las relaciones de otra persona o podemos arruinar su forma de vida si los engañamos en los negocios.
    La Kabbalah nos enseña que el pecado de “derramamiento de sangre” no se limita a la violencia física. El “derramamiento de sangre” se refiere también a la vergüenza y humillación que le causamos al otro, forzando la sangre a subírseles a la cara cuando les gritamos o los degradamos por nuestras propias inseguridades y egoísmo.
    Ver texto completo en siguiente link:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/05/02/convocaciones-cosmicas-1/
    Escrito y Elaborado por David Saportas
    42 min
  • Pasado Cósmico 1 - COSMOLOGÍA BÍBLICA
    COSMOLOGÍA BÍBLICA
    Ver artículo escrito completo en mi blog:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/05/02/pasado-cosmico-1/
    Confrontación Bíblica con La Edad de los cielos 1, 2 y 3 desde el Big Bang.
    “Debes saber, empero, que todos y cada uno de los actos de Dios son imponentes, infinitamente amplios y profundos tal como afirma la Biblia (Salmos 92:6) ‘¡Qué grandes son tus obras, Oh Eterno!’. El más ínfimo de ellos contiene tanta y tan vasta sabiduría que su profundidad es insondable, como está escrito: ‘Tus pensamientos son extremadamente profundos’. Los actos de Dios son, entonces, completamente incomprensibles para el ser humano. Es sólo su superficie lo que podemos observar, pero el núcleo permanece oculto. Y este núcleo les es común a todos ellos, en que son todos buenos y libres del mal. Esto es algo que ahora no podemos ver ni comprender, pero que en un futuro veremos y percibiremos: que todos los actos proceden del profundo designio de Dios de beneficiarnos al final. Pero no por esto debemos pensar que alguna vez llegaremos al final de la vastísima sabiduría inherente a estos hechos. Porque lo que nosotros podemos percibir siquiera de los actos del Creador no es más que una gota dentro del océano”.
    Rabí Moshé Jaim Luzzatto.
    Antes que todo… ¿Qué es el Universo?
    No se lo imagine. Investigue… En la Torá
    Edad del Universo.
    Por. Dr. Gerald Schroeder
    El Dr. Gerald Schroeder ha sido doctor de física nuclear en el MIT y miembro de la Comisión de Energía Atómica de los Estado Unidos. Es el autor de los libros “Genesis and the Big Bang” (Bantam Books, 1990) y el recientemente publicado “The Science of God”.
    Dr. Schroeder da clases frecuentemente en la Ieshivá Esh HaTorá de Jerusalem. Su doble doctorado en Física Nuclear y Oceanografía del MIT combinado con un trabajo de investigación de alto nivel en química y las ciencias terrestres y planetarias, dan al Dr. Schroeder una amplia base para refutar muchas críticas a la Biblia. Su interés en relacionar la información bíblica y científica sobre la Creación lo llevó a escribir su tan famoso libro:
    “Genesis and the Big Bang” (Bantam).
    Escuchen su excitante descubrimiento sobre las similitudes entre las teorías de los grandes científicos y las palabras de los grandes Sabios Judíos – amén de dar una razón científicamente satisfactoria respecto de los fósiles prehistóricos encontrados, en esta aclamada versión de lo que realmente pasó en “el comienzo”.
    Una de las aparentes contradicciones entre la Torá y la ciencia es la edad del universo. ¿Tiene mil millones de años como dicen los datos científicos, o son miles de años, como dicen los datos bíblicos? De acuerdo con la tradición de la Torá, no llegamos a tener ni 5800 años, a pesar de que los datos del telescopio Hubbell o del telescopio en Hawaii, indican un número de 15 mil millones de años. Intentando resolver esta aparente contradicción, es interesante mirar históricamente las tendencias del conocimiento, ya que como es sabido nunca hay pruebas absolutas. Podemos observar cómo la ciencia ha cambiado su visión del mundo, no siendo esta la visión de la Torá, puesto que la Torá no tiene la opción de cambiar. (Yo intentaré no usar los comentarios bíblicos modernos, porque ellos ya conocen a la ciencia moderna, y están influenciados siempre por ella).
    Los únicos datos que usaré están basados en los comentarios antiguos. Esto incluye el texto de la Torá (de hace más de 3300 años) con la traducción de la Torá al Arameo del sabio Onkelos (siglo I), el Talmud (redactado en el siglo V), y los tres principales comentaristas de la Torá. Hay muchos comentaristas, pero por sobre todo hay tres que son aceptados por todos: Rashi (siglo 11, Francia), quien trae la comprensión simple del texto, Maimónides (siglo 12, Egipto), que maneja los conceptos filosóficos, y Najmánides (siglo 13, España), uno de los primeros kabbalistas.
    Estos antiguos comentarios fueron concluidos hace cientos o miles de años atrás, mucho antes de que Hubbell fuera un destello en los ojos de su tatarabuelo. Así que no hay ninguna posibilidad de que la información de Hubbell u otros científicos haya influenciado sobre ellos. Esto es un componente importante en mi tentativa de mantener la siguiente discusión en un alto grado de objetividad.
    Un Universo con un Comienzo.
    En 1959, fueron encuestados los principales científicos americanos. Entre todas las preguntas formuladas estaba la siguiente: ¿Cuál es su concepto de la edad del universo?. En 1959, la astronomía era popular, pero la cosmología – el entendimiento del universo a través de la física – estaba recién empezando a desarrollarse. La respuesta a esa encuesta fue publicada en la revista “El Científico Americano” – la revista de ciencias más leída en el mundo. Dos tercios de los científicos dieron la misma respuesta. La respuesta que dos tercios – una mayoría abrumadora – de los científicos dio fue:” ¿Comienzo? No hubo un comienzo.
    Aristóteles y Platón nos enseñaron hace 2400 años que el universo es eterno. Oh!, nosotros sabemos que la Biblia dice: ‘En el comienzo’; eso es una linda historia que ayuda a los niños a irse a la cama por las noches, pero nosotros los científicos sabemos más cosas: no hubo un comienzo”.
    Eso fue en el año 1959. En 1965, Penzia y Wilson descubrieron el eco del Big Bang en la oscuridad del cielo en la noche, y el paradigma del mundo cambió de un universo que era eterno a un universo que tiene un comienzo. La ciencia hizo un enorme cambio en su entendimiento sobre el mundo. ¿Entienden el impacto? La ciencia dijo que nuestro universo tuvo un comienzo. Que las primeras palabras de la Torá son correctas. La evolución, el hombre de las cavernas, y mucho otros temas más, pasaron a ser problemas triviales comparados al hecho de que ahora “entendemos” que tuvimos un comienzo.
    Por supuesto, que el hecho de que hubo un comienzo no prueba que hubo un Iniciador. Si la segunda parte de Génesis 1:1 es correcta o no, no lo sabemos desde un punto de vista secular. La primera parte es: “En el comienzo”; la segunda parte es: “Dios creó los cielos y la tierra”. La física admite la posibilidad de unncomienzo sin un Iniciador. Yo no voy a entrar en este tema por ahora, pero en mi nuevo libro, “The Science of God”, examinaré el tema en detalle. La pregunta en la que nos habíamos quedado es: ¿Hace cuánto tiempo ocurrió ese “comienzo”? ¿Fue como dice la Torá, hace un poco más de 5700 años, o hace 15 mil millones de años como es afirmado por la comunidad científica?
    Todo Comenzó en Rosh Hashaná
    Lo primero que tenemos que entender es el origen del calendario judío. En nuestro calendario, la cuenta de los años comienza a partir del día de la creación de Adam, el primer hombre. Pero además, hubo seis días anteriores a la creación de Adam y estos seis días son también significativos. Por supuesto, la pregunta sería: ¿desde cuándo contamos el día cero? En Rosh Hashaná, el comienzo del año Judío, tocamos el shofar tres veces durante el servicio de musaf (en la mañana). Inmediatamente después de tocar el shofar decimos la siguiente oración:
    “Haiom barat olam” – “Hoy fue creado el mundo”.
    Esta oración puede implicar que Rosh Hashaná conmemora la creación del universo. Pero no es así. Rosh Hashaná sí conmemora una creación, pero no la creación del universo. Tocamos el shofar tres veces para conmemorar tres creaciones que tuvieron lugar en los seis días del génesis. Primero fue la creación de todo el universo y sus leyes naturales. Luego, en el día quinto, fue creada la vida animal. Finalmente, al final del sexto día, fue creada la vida humana, y justo aquí aparece Rosh Hashaná. Esto significa que nosotros comenzamos a contar nuestros casi 5800 años desde la creación de Adam, el primer hombre, en el sexto día de la creación del mundo.
    Nosotros tenemos un reloj que comienza con Adam, y los seis días de la creación están separados de este reloj. Esto nos indica que la Biblia tiene dos relojes. Esto puede parecer una moderna racionalización si no fuese por el hecho de que los comentarios talmúdicos de más de 1500 años de antigüedad, ya nos habían hablado de estos conceptos. En el Midrash (Vaikrá Rabá 29:1) encontramos que todos los Sabios están de acuerdo que Rosh Hashaná conmemora la creación de Adam y que los seis días del génesis están separados de nuestro sistema de “contar el tiempo”.
    Cuando esta información fue registrada por primera vez, 1500 años atrás, no fue porque uno de los Sabios estaba hablando con su hijo de 10 años que le dijo: “Papi!, no lo vas a creer! Fuimos hoy al museo y aprendimos todo sobre un mundo de mil millones de años!”, a lo que el padre le contestó: “Oh, entonces más vale que cambie la Biblia y en mi calendario contaré por separado los primeros seis días”.
    Esto no fue lo que pasó. Tu tienes que situarte hace 1500 años atrás, cuando las personas viajaban en burro y no había electricidad. ¿Por qué los primeros seis días fueron sacados del calendario? En ese tiempo no había necesidad de separarlos. La razón por la cual fueron separados es porque el tiempo es diferente en esos seis días del génesis. “Fue la noche y la mañana; día uno, segundo día, tercer día, etc.”, es una manera exótica y rara para describir el tiempo. A partir de Adam, el curso del tiempo es descripto totalmente en términos humanos.
    Adam vivió 930 años, Shet vivió 912 años, etc. Desde Adam en adelante, el curso del tiempo es totalmente humano. Pero antes de Adam, el tiempo un concepto abstracto: “noche y mañana”. Es como si estuvieras observando los hechos desde un punto de vista en el que no estás íntimamente relacionado con ellos. Mirando más profundamente el texto tratando de entender el curso del tiempo, tenemos que recordar que los primeros seis días de la creación están descritos en sólo 31 versículos.
    Los seis días del génesis, los cuales provocaron a mucha gente dolores de cabeza tratando de entender a la ciencia como una oposición de la Biblia, están encerrados en estas 31 oraciones. En el MIT, en la biblioteca de Hayden, tenemos 50.000 libros que tratan el tema del desarrollo del universo: cosmología, química, termodinámica, paleontología, arqueología y las físicas de alta energía de la creación. En Harvard, en
    la biblioteca Weiger, hay probablemente 200.000 libros que hablan de estos mismos temas. Pero la Biblia sólo nos ofrece 31 oraciones acerca del tema, y no pienses que con una simple leída sabrás cada detalle que aparece dentro del texto, pues es obvio que tenemos que profundizar en su entendimiento para obtener la información que buscamos.
    La idea de tener que profundizar en el texto no es una racionalización. El Talmud nos dice que desde la primera oración de la Biblia hasta el comienzo del segundo capítulo, el texto está escrito en forma de parábola – un poema con un texto y un subtexto. Ahora, sitúate 1500 años atrás, en los tiempos del Talmud. ¿Por qué el Talmud piensa que fue una parábola? ¿Piensas que 1500 años atrás, las personas pensaban que Dios no podía hacer todo el universo solamente en seis días?
    Nosotros tenemos el problema hoy en día con la cosmología y los datos científicos. Pero 1500 años atrás, ¿cuál fue el problema que había con los primeros seis días? Ninguno. No hubo problema. Entonces cuando los Sabios excluyen a los primeros seis días de nuestro calendario y dicen que todo el texto es una parábola, no es porque tratan de justificar lo que vieron en el museo local. No habían museos en aquellos tiempos. Nadie estaba excavando para encontrar fósiles. El hecho es que una leída profunda del texto pone en claro que hay mucha información oculta plegada en capas por debajo de la superficie.
    La idea de buscar un significado más profundo en la Torá no difiere de la idea de buscar un significado más profundo en la ciencia. Si te levantas temprano en la mañana, mira y verás al Sol saliendo por el este. Espera algunas horas y el Sol se pondrá por el oeste. La “lectura” simple es: “el Sol está girando alrededor de la Tierra”. Pero hay mucho más que eso. ¿Y la Tierra girando en su eje? ¿Y si te olvidas del resto del universo y sólo tomas el sistema solar-terrestre? No es el Sol quien se está moviendo, a pesar de que eso es todo lo que se recibe a través de la percepción humana.
    En el sistema solar-terrestre es el Sol quien está parado y la Tierra es la que está en movimiento, rotando en su eje. Esto significa que en este momento nos estamos moviendo a 800 millas por hora. “Allí van las nubes, mira como pasan zumbando!”. No, eso no es lo que está pasando, porque todos nos estamos moviendo juntos. Nosotros no lo sentimos porque es un movimiento de inercia, no hay aceleración. Es por eso que nos sentimos como si estuviésemos parados. Pero de hecho nos estamos moviendo a 800 millas por hora cuando rotamos para obtener un día y una noche en un ciclo de 24 horas.
    Nuestra Tierra se mueve alrededor del Sol a 30 millas por hora aproximadamente y todo el sistema solar se mueve alrededor del centro de nuestra galaxia a 250 millas por segundo aproximadamente. Pero sentimos algo? No. Es por eso que cuando Galileo discutió y proclamó que la Tierra no estaba quieta, fue arrestado. Así como miramos profundamente en la ciencia, también necesitamos mirar profundamente en el texto bíblico. Miles de años atrás aprendimos que en el texto hay entrelíneas que expanden la idea que hay detrás de él. Son estas entrelíneas las que yo quiero ver
    ahora.
    La edad del universo.
    La Historia de la Naturaleza y la Historia Humana.
    Hay tempranas fuentes judías que nos dicen que el calendario está dividido en dos partes (aún precediendo al Midrash Vaikrá Rabá, que tiene más de 1500 años y lo dice explícitamente). En el último discurso que Moshé le dio al pueblo, él les dice que para ver las huellas de Dios en el universo, “consideren los días de antaño, entiendan los años de las generaciones” (Deuteronomio 32:7). Najmánides (Bonastruc Saporta), en nombre de la kabalá, pregunta:
    ¿Por qué Moshé quiebra el calendario en dos partes: ‘Los días de antaño’ – por un lado, y ‘los años de las generaciones’ – por el otro? Porque, ‘consideren los días de antaño’ se refiere a los seis días del génesis, mientras que ‘entiendan los años de las generaciones’ se refiere a todo el tiempo que se cuenta desde Adam en adelante”. Moshé dice que podemos ver el “sello” de Dios en el universo de una o dos maneras. Mira los fenómenos de los seis días y el desarrollo de un universo que es increíble, y si eso no te impresiona, entonces puedes considerar a la sociedad desde Adam en adelante – el fenómeno de la historia humana. De cualquiera de las dos maneras podrás encontrar el “sello” de Dios.
    Recientemente me encontré en Jerusalem con el Profesor León Lederman, Premio Nobel en física. Estábamos hablando de ciencia, obviamente, y en la conversación le dije: “¿Qué piensas sobre la espiritualidad, León?”. Él me contestó: “Shroeder, yo puedo hablar de ciencia contigo, pero sobre espiritualidad habla con las personas que están del otro lado de la calle, los teólogos”. Él continuó: “Pero sí encuentro increíble el retorno del pueblo judío a su tierra”. Interesante.
    La primera parte de la declaración de Moshé, “consideren los días de antaño” (sobre los seis días del génesis), no impresionó al Profesor Lederman, pero “entiendan los años de las generaciones” (la historia humana), sí lo impresionó. El Profesor Lederman no encontró nada asombroso que los esquimales comen peces en el Ártico y no encontró nada grandioso que los griegos comían musaka en Atenas. Pero él sí encuentra algo realmente increíble que los judíos coman falafel en la calle Yaffo porque no tendría que haber pasado.
    Históricamente no tiene ninguna lógica ni sentido que los judíos hayan vuelto a la Tierra de Israel, sin embargo eso es lo que pasó. Y esa es una de las funciones del pueblo judío en el mundo: actuar como una prueba y una demostración. Nosotros no queremos que todos sean judíos en el mundo para entender que hay algo en la historia que hace que ésta no sea en absoluto casualidad, que hay alguna dirección en el curso de la historia. El mundo ya lo ha visto a través nuestro. No es casualidad que Israel está en la primera página del New York Time más que cualquier otra nación.
    ¿Qué es un “día”?
    Volvamos a los seis días del génesis. Ya aprendimos que cuando el calendario judío marca cinco mil setecientos y tantos años, nosotros debemos agregarle a esa cantidad “otros seis días”. Hace unos años adquirí el fósil de un dinosaurio que estaba fechado (por dos cadenas radioactivas en decadencia) en 150 millones de años. (Si ustedes vienen a visitarme en Jerusalem, con mucho placer les mostraré el fósil – la vértebra de un plesiosaurio). Mi hija de siete años dijo: “Aba Dinosaurios? ¿Cómo pueden existir dinosaurios de 150 millones de años cuando mi maestro de Biblia dice que el mundo aún no tiene 6000 años? Entonces le dije a mi hija que mire en el libro de Salmos 90:4. Allí podrás encontrar algo bastante increíble.
    El Rey David dice: “1000 años a Tus ojos (Dios), son como un día que pasa y una fracción de la noche”. Quizás el tiempo es diferente desde la perspectiva del Rey David de lo que lo es desde la perspectiva del Creador. Quizás el tiempo es diferente. El Talmud, tratando de entender las entrelíneas de la Torá, analiza la palabra “jóshej” – que generalmente la traducimos como oscuridad. Cuando la palabra “jóshej” aparece en Génesis 1:2, el Talmud explica que significa “un fuego negro” – una energía negra, una clase de energía que es tan poderosa que no se puede ver. Dos versículos después, en Génesis 1:4, el Talmud explica que la misma palabra – “jóshej”- significa “oscuridad”, la ausencia de luz.
    Otras palabras, tampoco son entendidas por su definición común. Por ejemplo, “máim”, generalmente significa “agua”, pero Maimónides dice que en el estado original de la creación, la palabra “máim” también significa “los bloques de la construcción del universo”. Otro ejemplo podemos encontrar en Génesis 1:5, donde dice: “Fue la noche y la mañana – día uno”. Esta es la primera vez que un día está cuantificado: noche y mañana. Najmánides habla sobre el significado de la noche y la mañana. ¿Esto quiere decir: “puesta del sol y salida del sol”? Ciertamente parecería eso. Pero Najmánides recalca un problema. El texto dice “fue la noche y la mañana -día uno”, “fue la noche y la mañana – segundo día”, “fue la noche y la mañana – tercer día”, pero sólo recién en el cuarto día el sol es creado.
    Najmánides dice que cualquier lector inteligente puede ver un problema obvio en esto. ¿Cómo tenemos un concepto de “noche y mañana” en los tres primeros días si el sol sólo es mencionado en el cuarto día? Nosotros sabemos que el autor de la Biblia, aún si piensas que fue un grupo de beduinos sentados alrededor de una fogata en la noche, fue inteligente. Él, ella o eso produjo un Best Seller por miles de años, así que no puedes decir que se equivocó al escribir que el sol apareció recién en el cuarto día. La verdadera intención del autor es enseñarnos que a medida que pasa el tiempo y las personas entienden más sobre el universo, se puede penetrar más profundo dentro del texto.
    Najmánides responde que el texto usa las palabras “vaiehí érev”, pero no quiere decir realmente “fue la noche”. Él explica que las letras hebreas ain, resh, bet – que forman la raíz de la palabra “érev” – encierran la idea de desorden, mezcla, y a la noche se la llama “érev”, porque cuando el sol baja, la visión se hace confusa. El significado literal de “vaiehí érev” es entonces: “hubo desorden”. Por otro lado – dice Najmánides – la palabra de la Torá para “mañana” – “bóker” – es el opuesto absoluto a “érev”. Cuando el sol sale, hay “bikoret”, el mundo se hace ordenado pues hay luz y tenemos nuevamente la posibilidad de discernir.
    Es por eso que no fue necesario nombrar al sol hasta el cuarto día. Porque desde la noche hasta la mañana hay un camino desde el desorden al orden, de caos a cosmos. Esto es algo que cualquier científico va a testificar que nunca pudo haber ocurrido en un sistema sin una guía. El orden nunca surge del desorden espontáneamente. Debe haber una guía para el sistema. Esto es una declaración inequívoca.
    El orden no puede surgir del desorden por reacciones casuales (en la teoría puede, pero en las probabilidades el número es tan infinitamente pequeño, que los físicos ven las probabilidades como cero). Entonces vas al Mar Muerto y dices: “Yo veo estos cristales de sal tan ordenados. ¿Quieres decirme que Dios está haciendo cada uno de los cristales?” No. Eso no es lo que estoy diciendo. Pero los cristales de sal no surgen casualmente. Ellos existen porque las leyes de la naturaleza, que son parte del paquete de la creación, hacen que se formen los cristales de sal. Las leyes de la naturaleza guían el desarrollo del mundo y hay una cantidad monumental de información sobre el desarrollo que está codificada en los primeros seis días de la creación. Pero no está incluida explícitamente en el texto, de lo contrario tendríamos creaciones en cada oración.
    La Torá quiere que te asombres con el curso del orden, comenzando de un plasma caótico y terminando en una sinfonía de vida. Día a día el mundo progresa hasta niveles más y más altos. Orden que surge del desorden, es pura termodinámica y está dicha en terminología de hace 3000 años atrás!!!
    La Creación del Tiempo.
    Cada día de la creación está numerado, aún así hay discontinuidad en la manera en que los días están numerados. El versículo dice: “fue la noche y la mañana; día uno”. Pero en el segundo día no dice “fue la noche y la mañana; día dos”, sino que dice: “fue la noche y la mañana; segundo día”, y la Torá continúa con esta forma: “fue la noche y la mañana; tercer día, cuarto día, quinto día, el sexto día”.
    Sólo en el primer día, el texto usa una forma diferente: no es el “primer día”, sino el “día uno” (iom ejad). Hay muchas traducciones que cometen el error en escribir “primer día”. Esto es porque los editores quieren que las cosas se vean lindas y consistentes, pero de esa manera anulan el mensaje verdadero del texto!, porque hay una diferencia cualitativa, como nos dice Najmánides, entre “uno” y “primero”: uno es absoluto; primero es comparativo.
    Najmánides explica que en el día uno, el tiempo fue creado. Esto es una visión fenomenal. El tiempo fue creado. Yo puedo entender crear materia, inclusive espacio. ¿Pero tiempo? ¿Cómo se crea el tiempo? No puedes agarrar el tiempo. No puedes siquiera verlo. Tu puedes ver espacio y materia, sentir energía, ver energía eléctrica. Yo entiendo una creación en esos campos. ¿Pero la creación del tiempo? Hace 800 años atrás, Najmánides llegó a este entendimiento porque la Torá usa la frase “día uno”. Y eso es exactamente lo que Einstein enseñó en las leyes de la Relatividad: que hubo una creación, no sólo de espacio y materia, sino de tiempo también.
    La Ley de la Relatividad de Einstein.
    Miramos al universo y decimos: “¿Cuán viejo es el universo? Mirando atrás en el tiempo, el universo tiene 15 mil millones de años aproximadamente”. Esta es nuestra visión del tiempo. Pero ¿cuál es la visión del tiempo según la Biblia? ¿Cómo ella ve el tiempo? Quizás ve el tiempo de diferente manera. Y eso hace una gran diferencia. Albert Einstein nos enseño que la cosmología del Big Bang no sólo trae en existencia espacio y materia, sino que también el tiempo es parte de esta cuestión. El tiempo es una dimensión. El tiempo está afectado por tu visión del tiempo. “Cómo lo ves” depende de “dónde lo estás mirando”. Un minuto en la luna va más rápido que un minuto en la Tierra. Un minuto en el sol va más despacio. El tiempo en el sol está realmente estirado de tal manera que si podríamos poner un reloj en el sol, correría más despacio. Es una diferencia pequeña pero es mensurable y medida. Si pondríamos allí una naranja a madurar, tomaría más tiempo que madure. ¿Por qué? Porque el tiempo corre más despacio. ¿Lo sentiríamos correr más despacio?
    No. Porque nuestra biología sería parte del sistema. Si estuviésemos viviendo en el Sol, los latidos de nuestro corazón serían más lentos. Donde sea que estemos, nuestra biología está sincronizada con el tiempo local. Si pudiéramos mirar de un sistema a otro, veríamos el tiempo de manera muy diferente, porque dependiendo de factores como la gravedad y la velocidad, percibiríamos el tiempo de manera muy diferente.
    Por ejemplo: una noche estábamos sentados en la mesa cenando, cuando mi hija de 11 años preguntó: “¿Cómo tu puedes tener dinosaurios? ¿Cómo puedes tener mil millones de años científicamente, y miles de años bíblicamente al mismo tiempo?”. Entonces le dije que imagine un planeta donde el tiempo está tan estirado que mientras nosotros vivimos dos años en la Tierra, sólo tres minutos pasaron en el planeta. Esos lugares realmente existen y son observados desde la tierra. Sería difícil vivir allí con las condiciones locales y no podríamos llegar allí tampoco, pero haciendo experimentos mentales podemos lograrlo. Dos años van a pasar en la Tierra y tres minutos van a pasar en el planeta.
    Entonces mi hija dijo: “Grandioso! Mándame al planeta. Yo estaré tres minutos allí. Haré dos años de tareas escolares por adelantado. Volveré a casa y no habrá tareas por dos años”. Buen intento. Asumiendo que su edad era de 11 años cuando parte y sus amigas también, ella pasa tres minutos en el planeta y luego vuelve a casa (el tiempo de viaje no lleva tiempo), ¿qué edad tiene ella cuando vuelve? Once años y tres minutos. Pero sus amigas tienen 13 años porque ella vivió tres minutos mientras que nosotros vivimos dos años. Sus amigas crecieron de 11 a 13 años, mientras ella sólo 3 días.
    Si ella hubiese mirado hacia nuestro planeta, su percepón del tiempo en la Tierra hubiese sido que todos se estaban moviendo muy rápidamente. Y si nosotros miraríamos para arriba, veríamos que ella se está moviendo muy despacio. ¿Cuál es el tiempo correcto? ¿Tres años o tres minutos? La respuesta es: ambos. Los dos pasan al mismo tiempo. Esa es la herencia de Albert Einstein. Literalmente hay billones de lugares en el universo, donde si pondríamos un reloj en esa lugar, éste correría tan despacio que desde nuestra perspectiva (si podríamos llegar hasta tan lejos) pasarían 15 mil millones de años; pero el reloj en esa remota localidad marcaría seis días y nadie discute estos datos.
    El Viaje del Tiempo y el Big Bang.
    ¿Pero cómo esto ayuda a explicar la Torá Porque de todas maneras el Talmud y los comentaristas parecen decir que los seis días del génesis fueron períodos regulares de 24 horas. Miremos un poco más profundamente. Las fuentes clásicas judías dicen que antes del comienzo nosotros no sabemos realmente que hubo; no podemos decir lo que antecedió al universo. El Midrash pregunta: ¿Por qué la Torá comienza con la letra Bet? Porque la Bet está cerrada en todas las direcciones, hacia arriba, hacia abajo y hacia la derecha; y sólo está abierta en su lado izquierdo, en dirección de la continuación del texto. Es por eso que no podemos saber lo que viene antes – sólo lo que viene después.
    Najmánides complementa la afirmación. Él dice que a pesar de que los días tienen 24 horas, ellos contienen “kol iemot haolam” – todas las edades y todos los secretos del mundo. Najmánides dice que antes del universo no hubo nada; pero repentinamente toda la creación apareció como un grano minúsculo. Él da la dimensión del grano: algo muy pequeño, como el tamaño de un grano de mostaza; y dice que es la única creación física. No hubo otra creación física; todas las otras creaciones fueron espirituales. El nefesh (el alma de los animales) y la neshamá (el alma del ser humano) son creaciones espirituales.
    Hay una sola creación física y esa creación fue un pequeño grano. El grano fue todo lo que había. Cualquier otra cosa era D’os. En ese grano estaba toda la materia prima que sería usada para hacer todo lo otro. Najmánides describe a la sustancia como “dak meod, Ein bo mamash”; algo muy pequeño, no hay sustancia en el. Y cuando este grano se expandió, esta sustancia- tan delgada que no tiene esencia – se transformó en materia, como ya sabemos. Más adelante Najmánides escribe: “misheiesh, itfos bo zman” – desde el momento que toda la materia se formó a partir de esta sustancia insustancial, el tiempo se relacionó con ella.
    No hubo un “comienzo”. El tiempo fue creado al comienzo. Cuando la materia se condensa, se congela, fuera de esta sustancia tan delgada que no tiene esencia – ahí es donde el reloj bíblico comienza. La ciencia ha mostrado que hay una sola “sustancia insustancial” que puede transformarse en materia y es la energía. La famosa ecuación de Einstein: E=MC² , nos dice que la energía puede transformarse en materia; y una vez que se transformó en materia, el tiempo toma lugar.
    Ver texto completo en siguiente link:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/05/02/pasado-cosmico-1/
    Elaborado por David Saportas
    39 min
  • Interpretaciones Proféticas 1 - LA SEÑAL DEL ISRAEL APÓSTATA
    LA SEÑAL DEL ISRAEL APÓSTATA
    Ver artículo escrito completo en mi blog:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/07/el-mesias-segun-la-tora-16/
    “Rabí Shimón bar Yojai dijo: Dios no lo permita, la Torá nunca será olvidada de Israel Entonces ¿Cómo puede explicarse el versículo: «Deambularán buscando la palabra de Dios y no la encontrarán»? (Deuteronomio/Devarim 31:21) (Significa que) No encontrarán una línea de acción clara para la Ley de la Torá ni la enseñanza en un solo lugar”Shabat 138b
    Llegados a este punto, son muchas las cuestiones aún pendientes de reflexión, siendo una de las primeras determinar el origen étnico del “hombre de pecado”. Tuvimos ocasión de meditar sobre el personaje de Esav como ejemplo paradigmático del carácter “especular” del anti-Mesías y vimos como su filiación con el pueblo de Israel resultaba más que evidente al tratarse, precisamente, del hermano mellizo de Ya’akob. Los dos nacieron de la misma madre y tuvieron acceso al mismo tipo de educación, desarrollándose bajo una atmósfera de Torá umitzvot. Quizás podríamos aplicar aquí la enseñanza del Maestro sobre “el trigo y la cizaña” (véase Mateo/Matai 13:24-30) donde las malas hierbas no son arrancadas al principio, permitiéndoseles crecer junto al trigo (como una oportunidad para la teshubá) hasta el tiempo de la siega.
    El número de la bestia
    Un aspecto relevante a la hora de conocer la naturaleza del hombre de pecado es el llamado “número de su nombre” (Revelación/Jizayón 13:17), esto es, el valor numérico de las letras de su nombre.
    Mucho se ha especulado acerca de la cifra “seiscientos sesenta y seis” y antes de tratar el tema es importante reseñar que el cálculo numérico (gematria) solo es aplicable al hebreo (o al arameo) y nunca a otros idiomas como el griego o incluso el latín (48). ¿Cuál sería el significado espiritual de este número? Las enseñanzas de los Sabios que expondremos a continuación nos inclinan a pensar que se trataría del máximo exponente en la manifestación de la sitrá ajará (otro lado) en el mundo, ya que a tenor de lo que expondremos a continuación, dicho número estaría vinculado a altas realidades espirituales. Veamos algunos ejemplos: “Rabí Eleazar ben Azariá decía: “La víspera del Shabat (día sexto), el sexto día del mes, a la sexta hora del día, recibió Israel los mandamientos” (Pirké deRabí Eliezer 46:1). De la misma forma que la entrega de la Torá marcó el punto culminante de la (multitudinaria) revelación divina acontecida junto al Monte Sinaí, así también la irrupción del hombre de pecado supondrá el clímax en la manifestación del espíritu de la impureza en el mundo (49).
    Como hemos venido explicando a lo largo del presente capítulo, el “misterio de la iniquidad” surge como una forma de “reflejo invertido” que, desde la tumá (impureza), intentará “plagiar” aspectos propios de la Santidad, pues no en vano el otro lado es llamado “mentiroso y padre de mentira” (Juan/Yojanán 8:44); “Padre de mentira” (ab hashéker), esto es, la fuente primaria (ab) de toda falsedad (shéker).
    En este sentido, no debería extrañarnos que dicho número hubiera estado previamente vinculado a atributos de santidad y de índole mesiánica, como se declara: “Las tres Vav son las dieciocho bendiciones de (la) plegaria (6 x 3 = 18, llamada precisamente Shmoné Esré). Y el Tsadik es vav, vav, vav, como en los pesukim (Éxodo/Shemot 14:19-21): «Vayishá (se apartó), vayabó (y vino), (y extendió)» (Zohar Pinjas 229a). Y aquí vemos como la Amidá, que es el corazón del servicio de oración, el “Tsadik” que es un nombre del Mesías, y las tres expresiones que marcan la apertura del Mar Rojo (Yam Suf), se hallan vinculadas con dicha cifra. En este contexto, nos resulta significativo ver como estos “tres seises” ejercían, por así decirlo, en favor de la Gueulá (redención), pero en el texto podemos identificar otros “tres seises” dispuestos en el bando contrario, como versa:
    “Tomó seiscientos carros escojidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes” (Éxodo/Shemot 14:7). “Capitanes” (shalishim) lo que indica “tres” (shalosh), luego 600, de mispar katán (valor simple) 6, debe ser repetido 3 veces, insinuándonos de nuevo la cifra en cuestión.
    Veamos otra enseñanza en espíritu similar: “¿Por qué dice (el pasuk): «Estas seis cebadas me dio?» (Rut 3:17). ¿Es que Boaz acostumbraba a dar solo seis granos de cebada? Más bien le quiso dar a entender que (Rut) tendría seis descendientes, cada uno de ellos favorecido por seis bendiciones. Estos son:
    (1) David, (2) Mesías, (3) Daniel, (4) Ananías, (5) Misael y (6) Azarías. De David dice lo escrito: He aquí yo he visto a un hijo de Ishaí de Belén que (1) sabe tocar (2) y es valiente y vigoroso (3) y hombre de guerra (4) y prudente en sus palabras (5) y hermoso (6) y el Eterno está con él” (1 Samuel/Shmuel 16:18). Del Mesías fue dicho (Isaías/Yeshayá 11:3): “Y sobre Él reposará el Espíritu del Eterno, (1) espíritu de sabiduría, (2) espíritu de inteligencia, (3) espíritu de consejo (4) y de poder, (5) espíritu de conocimiento (6) y de temor del Eterno” (Sanehdrín 93a y b).
    Así pues, la cifra en cuestión se originaría en los siguientes elementos:
    -Los Seis descendientes de Rut
    -Las Seis cualidades de David
    -Los Seis atributos del Mesías
    Todos ellos vinculados proféticamente al Mesías. Al enumerar los seis últimos aspectos, la Guemará estaría haciendo referencia al Mesías “sufriente” y no al Rey Mesías, como explica el propio texto talmúdico: “Dijo rabí Alexandri: esto enseña que el Eterno Le cargó de virtudes (pero) también de sufrimientos como (uno que es triturado en) un molino de piedra (ídem 93b).
    No deja de resultar sorprendente que después de interpretar el pasuk: “Estas seis cebadas me dio” en corte mesiánico, con la mención de los tres seises, a continuación, Raba mencione a un falso Mesías (Bar Coziba), como versa: “Quien dijo a los Sabios: yo soy el Mesías” (ídem), augurando que dicha cifra sería impíamente imitada por el anti-Mesías hasta hacerla un ícono de su propia identidad.
    Shejem ben Jamor
    Veamos ahora ciertos personajes de la Biblia cuyos nombres sumarían o estarían vinculados con dicho valor, comenzaremos por “Shejem ben Jamor” (Génesis/Bereshit 34:2):
    A primera vista este cananita nos puede parecer irrelevante, ya que su contacto con la familia de Ya’akob fue breve y desafortunado y tomado como personaje bíblico, su papel se nos antoja más que anodino. Sin embargo, los Sabios no dudaron en vincularlo a “la serpiente” del Jardín del Edén, como si se tratase de la misma encarnación del maligno (véase Zohar Vayishlaj 66b, véase también Revelación/ Jizayón 12:9) relacionando el gentilicio jiví (heveo) (Génesis/Bereshit 34:2) con la palabra aramea jiviá, que significa serpiente.
    La Torá nos relata como este príncipe cananita deshonró a Dina, la hija del patriarca. La consecuencia directa de este ultraje fue la venganza de Shimón y Leví, quienes no solo mataron a Shejem, sino que aniquilaron a todos los hombres de aquella ciudad antes de rescatar a su hermana. Este acto les valió las réprobas palabras de su padre, como versa: “Shimón y Leví son hermanos, armas de iniquidad son sus armas. En su consejo no entre mi alma ni mi gloria se junte en su compañía; maldito su furor que fue fiero y su ira que fue dura. Yo los apartaré de Ya’akob y los esparciré en Israel” (ídem 49:5-7). La violenta acción de los dos hermanos produciría unas secuelas cuyas consecuencias trascenderían aquella generación, pues no hemos de olvidar que esta profecía de Ya’akob fue dada sobre “lo que ha de acontecer en los días postreros” (ídem 49:1) (50).
    Por otro lado, la malvada acción de Shejem alcanzaría otras derivaciones, pues al dejar preñada a Dina mezcló su linaje con el de la casa de Ya’akob. Explican los mefarshim (comentaristas) (Soferim 21, véase también Kalá Rabatí 3) que de esa unión nació una niña, quien sería llevada a Egipto, y criada en la casa de Potifar, lugar al que también llegaría Yosef casándose posteriormente con ella. De esta forma tan intrincada, Yosef (paradigma del Tsadik y del Mesías sufriente) se uniría con la hija de un personaje vinculado proféticamente a la “serpiente primordial” y al propio anti-Mesías a través del valor numérico de su nombre. De esta unión salieron dos hijos (Efrayim y Menashé) quienes serían adoptados por su abuelo Ya’akob, como versa: “Mas ahora tus dos hijos son míos, como Reubén o Shimón serán míos” (ídem 48:5). De esta manera, los nietos de Shejem alcanzaron el status de tribus de Israel.
    Setur ben Mijael
    Nuestro siguiente protagonista es “Setur ben Mijael”, líder (rosh) de la tribu de Asher (Números/Bemidbar 13:13).
    Quizás el rasgo más significativo de este personaje, y que lo diferencia del anterior, es que las letras que componen su nombre reproducen literalmente la forma en cómo se escribe la cifra en cuestión en idioma hebreo:
    “Setur” significa “encubierto, escondido”. Esto haría alusión a las formas sutiles y demagógicas con las que “el hombre de pecado” disimulará al principio sus malas intenciones, como fue dicho: “Entonces los egipcios esclavizaron a Israel con (labor) quebrantadora” (Éxodo/Shemot 1:13); “Quebrantadora” (befarej), esto es, «con boca (befé) suave (raj)» (Sotá 11a).
    Como se dijo, llamaba nuestra atención que Hamán, uno de los individuos más siniestros y malvados de la Historia, compartiese nombre con el mán (hamán), el alimento de naturaleza espiritual que sustentó al pueblo de Israel durante su travesía por el desierto. Pero lo que aún sorprende más es que dicho nombre aparezca en la Escritura vinculado con el vocablo “setur”, como versa: “Al que venciere daré de comer del maná (hamán) escondido (setur)” (Revelación/Jizayón 2:17), lo que haría referencia a la revelación de secretos espirituales a través del Mesías. No obstante, dicha coincidencia de términos debería ponernos en guardia frente a algunos auto-proclamados “mekubalim” que pretenden impartir enseñanzas de naturaleza “mística” sin tener, por así decirlo, el correspondiente “certificado de kashrut”, lo que constituye tan sólo la minúscula punta de un inmenso iceberg que subyace silente aguardando el momento de irrumpir con estruendo, como fue dicho: “El espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Pues estos “falsos profetas y falsos maestros” (Judas/Yehudá 3:13), al igual que la “serpiente antigua”, mezclan verdad y mentira, conocimiento (da’at), bien (tob) y mal (verá) (Génesis/Bereshit 2:17) todo ello “tentador para los ojos, y deseable para lograr inteligencia” (ídem 3:6) pues “introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aún negarán al señor que los rescato” (Judas/ Yehudá ídem).
    Siguiendo con el personaje, vayamos ahora a un conocido pasaje del Talmud donde es mencionado explícitamente: “Rabí Yitsjak dijo: tenemos una tradición según la cual los exploradores se llaman según sus actos, pero no sabemos interpretar más que un nombre: el de Setur ben Mijael. Setur, porque invalidó (de ÿÜæ satar: desmentir, contradecir) las palabras del Santo, Bendito sea. Mijael, porque lo ha hecho débil (maj a Dios El)” (Sotá 34b).
    El capítulo trece del libro de Números/Bamidbar, nos relata el desgraciado episodio de los meraguelim (espías), cuya falta de fe llegó a contagiar a todo el pueblo, determinando que aquella generación tuviera que morir en el desierto sin poder entrar en la Tierra Prometida. El sentido llano del texto no nos aclara por qué unos hombres que fueron testigos de las plagas de Egipto y del cruce del Mar Rojo, que recibieron la Torá escuchando la voz del mismo Dios, no confiaron después en Él para la conquista de Érets Israel. En este sentido, nuestra guemará arrojaría luz sobre una soterrada realidad subyacente en el corazón de aquellos hombres al afirmar que “los exploradores se llaman según sus actos”, y como sus nombres precedieron a sus acciones, estos podrían ser vistos como “profecías”: “Setur porque invalidó (satar) las palabras del Santo, Bendito sea” ¿de qué forma? Desmintiendo la veracidad de éstas, lo que equivaldría (Dios nos libre) a dudar de las promesas divinas, actitud que estaría cercana a la idolatría, como versa: “Maldita la persona que hace un ídolo y lo pone en un lugar oculto (sater) (Deuteronomio/Devarim 27:15).
    “Mijael, porque lo ha hecho débil”. Cabría preguntarse: ¿Realmente llegaron a creer que Aquel que sacó al pueblo de la esclavitud con mano fuerte y brazo extendido sería ahora incapaz de intervenir en la conquista de la Tierra? Todo esto nos embulle en una atmósfera de “exilio” donde el horizonte de la Redención es, por así decirlo, corrido más allá del alcance de aquella generación contumaz e incrédula.
    Aunque fueron diez, de un total de doce, los líderes que siguieron esta línea, el pueblo escuchó a la mayoría sin tener en cuenta las opiniones disidentes, como versa: “Toda la congregación gritó y dio voces y el pueblo lloró aquella noche. Y decían el uno al otro: Designemos un dirigente (rosh) y volvamos a Egipto” (Números/Bemidbar 14:1 y 4). Llevando de nuevo estas palabras al ámbito profético, podemos ver insinuado (Dios nos libre) como en algún momento del drama del fin de los tiempos el pueblo de Israel intentará nombrar (Dios no lo permita) un dirigente que lidere un hipotético “regreso a Egipto”, esto es, alguien bajo cuya autoridad se paganicen las costumbres, pues sobre Jerusalén fue profetizado: “La gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto” (Revelación/Jizayón 11:8). Y también fue dicho: “Tal como se aprende: Jerusalén se asienta sobre doce montes, y quien dice sobre siete (en alusión a la “Roma escatológica”) no dice algo completo íntegramente” (Zohar Vayejí 242a) (51).
    Vincular espiritualmente a la Jerusalén del fin de los días con “Sodoma”, implicaría algo más que la degeneración moral de sus habitantes, pues también nos retrotrae a los mismos orígenes del rey David por vía materna: Rut la moabita, descendiente de Lot y de su hija mayor, quien era una mujer sodomita (véase Génesis/Bereshit 19:37) (52), como también se declara: “He hallado (matsáti) a David Mi siervo” (Salmos/Tehilim 89:21) ¿(Y) Dónde lo halló el Santo, Bendito sea? En Sodoma, como está escrito (Génesis/Bereshit 19:15): “Y tus dos hijas serán halladas (hanimtsaot)” (Bereshit Rabá 41:4) (53).
    Los acuerdos que, presuntamente, el hombre de iniquidad habrá de establecer con Israel auspiciarían la reconstrucción del Templo Sagrado pues, como se dijo: “Hará un pacto firme con muchos” (Daniel 9:27). De otra forma no tendrían debido cumplimiento las palabras: “Hará cesar el sacrificio (zsébaj) y la ofrenda (minjá) y en la esquina (Canaf) la abominación, el desolador” (ídem), pues sin la edificación previa del Santuario estas profecías no tendrían cumplimiento.
    Con todo, este versículo es de difícil comprensión. El contexto nos sugiere que dicha “abominación” tendrá lugar en el interior del Templo. La palabra que traducimos como “abominación” es shékets, término que nos retrotrae a algo de naturaleza abyecta e impura, como versa: “Os serán pues abominación (shékets), su carne no comeréis y abominaréis sus cuerpos muertos” (Levítico/Vayikrá 11:11). Además, dicho vocablo contiene la palabra kets (final) que es también un nombre de la sitrá ajará (véanse Zohar Nóaj 62b, Daniel 8:17). El término que traducimos como “Desolador” (meshomem) proviene de meshamá, que alude a algo que es objeto de horror, como se declara: “Y será oprobio, escarnio, escarmiento y horror (meshamá) a las naciones (Ezequiel/Yejezkel 5:15).Pero una mirada más profunda nos lleva a entrever en dicho apelativo un nombre de blasfemia, al leer (Dios reprenda) meshomem como shem (nombre) ma (gematría cuarenta y cinco), esto es, el Tetragrama expandido mediante A Álef, de la forma deletreada literal. Lo cual se nos antoja doblemente réprobo: por un lado, el valor numérico cuarenta y cinco es Adam, lo que presentaría al personaje (Dios no lo permita) como “postrer Adam”. Por otro lado, la Álef simbolizaría la revelación de la unidad de Dios en el mundo, lo que apuntaría a la pseudo espiritualidad del “da’at tob verá” del mensaje de la serpiente, como se dijo.
    El lugar concreto donde se situará está “abominación” es llamado Canaf, lo que traducimos como “ala” o “extremo”. Tomado literalmente, podríamos pensar que hace referencia a alguna parte externa del Templo, probablemente a alguno de sus atrios (54); Pero según la interpretación de Mateo/ Matai 24:15 se trataría del mismísimo Lugar Santo, como versa: “Por tanto, cuando veáis en el Lugar Santo (Kódesh) la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel”. Es este sentido, “Canaf” debería ser explicado bajo otra acepción.
    En la Torá hallamos el mandamiento de colocar “borlas” o tsitsiot en las prendas de cuatro esquinas, como versa: “Diles que se hagan borlas en las esquinas (canfé) de sus vestimentas a lo largo de sus generaciones” (Números/Bemidbar 15:37). Aunque no tenemos una explicación racional para este precepto, la Torá nos aclara su propósito: (1) Acordarse de todos los mandamientos. (2) Cumplirlos. (3) No irse detrás de malos pensamientos. (4) No mirar a lugares indebidos (véase ídem 15:39 y 40). Explicado brevemente, diremos que fue establecido en la Ley que las prendas de cuatro esquinas (véase Menajot 60b, Óraj Jaim 10:1) deben llevar tsitsiot o borlones. Cada uno de ellos está formado por cuatro hilos que al doblarse sobre sí mismos hacen un total de ocho. Uno de estos hilos, que en su tiempo fue de color tejélet, ha de ser más largo para poder enrollarlo alrededor de los otros por la parte superior (aprox. 1/3) llamada guedilim (véanse Deuteronomio/Devarim 22:12, Menajot 39a, Rashí sobre ídem) (55). Como se dijo, los tsitsiot guardan una estrecha relación con el cumplimiento de todos los preceptos, pues es bien conocido que a partir de esta palabra podemos calcular el valor numérico seiscientos trece, esto es, de la totalidad de las mitzvot:
    Como, además cada tsitsit consta de ocho hilos y cinco nudos, sumados obtenemos un total de: 600 + 8 + 5 = 613, en referencia al conjunto de los preceptos, que los tsitsiot nos ayudarían a recordar y cumplir (56). Según los mefarshim (comentaristas), dicho vocablo derivaría de la palabra hatsatsá (mirar a través) como en el versículo: “Atisbando (mesits) por entre las celosías” (Cantares/Shir Hashirim 2:9), lo que vendría a insinuarnos experiencias de naturaleza profética.
    Nos parece muy preocupante que esta “abominación de la desolación” pueda llegar a estar conceptualmente relacionada con algo que nos retrotrae a la observancia de los preceptos de la Torá y la revelación profética hasta llegar a situarse “en el lugar donde no debe” (Marcos/ Nakai 13:14); como también nos resulta inquietante (Dios nos libre) que algunos sinceros creyentes puedan llegar a confundir al “hombre de iniquidad” con el verdadero Mesías. A este respecto, nos parece muy significativa la enseñanza talmúdica sobre los tsitsiot que interpreta el versículo “Y lo veréis (otó)” (Números/ Bemidbar 15:30) como “lo veréis a Él (otó)” (Yerushalmi Berajot 1:2). Pues los Sabios asumieron que “el Hijo de David no vendrá hasta que se multipliquen los herejes” (Sanhedrín 97a) (57), y también: “El Santo Bendito Sea, le dijo a Moisés: «Procuraos hombres que sean sabios (jajamim) y entendedores (nebonim) (y de conocimiento)» (Deuteronomio/Devarim 1:13). Revisó en todo Israel y no encontró «entendedores», a esto se refiere lo escrito (ídem 1:15): «Entonces yo tomé las cabezas (líderes) de vuestras tribus, hombres sabios (jajamim) y de conocimiento (viduim) (pero no entendedores)» (Zohar Vayakhel 210a).
    Todo esto nos inclina a pensar que hacia el fin de los días el Pueblo de Israel se desviará (Dios nos libre), en cierta forma, de la genuina observancia de la Ley divina para seguir algún tipo de culto herético, quizás al estilo de Yerabam ben Nebat quien hizo desviarse a Israel (véase 1 Reyes/Melajim 12:28), según declararon los Sabios: “Es compañero del hombre destruidor» (Proverbios/Mishlé 28:24), se refiere a Yerabam” (ídem Tazriá 44b). “Destruidor” (mashjit) esto es, el falso mashíaj que habrá de manifestarse al final de los tiempos; Y que (Dios no lo permita) intentará, como hiciere Faraón en su día, embaucar al pueblo de Israel, pues fue dicho: “Yeshurum (1) engordó, te volviste (2) grueso y (3) burdo” (Deuteronomio/Devarim 32:15). Estas son las tres generaciones que precederán a la venida del Mesías” (Sifrí sobre ídem, véase también Zohar Vaetjanán 270a); como ya se citó: “El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1) (58). Y aunque “en esta generación hay personas justas, son demasiado pocas para levantarse y proteger a su generación” (Zohar Hazinu 292a), lo que, parafraseando al Maestro, vendría a significar que no habrá suficiente “sal” para salar la tierra (véase Mateo/Matai 5:13).
    Los hijos de Adonicam
    Vayamos ahora a un personaje cuyo nombre aparece ligado de forma explícita con la ya mencionada cifra, como versa: “Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis” (Esdras/Ezrá 2:13). A primera vista podría parecernos uno más dentro de la lista de casas paternas que acompañaron a Esdras y Nehemías en su retorno del exilio de Babilonia, alguien que pasaría del todo desapercibido de no ser por su relación con el número que nos ocupa. Sin embargo, en el mismo libro hayamos la siguiente afirmación: “De los hijos de Adonicam, los postreros” (ídem 8:13). “Los postreros” (Ajaronim); Dicha expresión contiene la palabra Ajer (otro), que es uno de los nombres del anti-Mesías, como versa: “Y los diez cuernos significan que de aquel cuerno se levantarán diez reyes, y tras ellos se levantará ajer (otro), el cual será diferente de los primeros” (Daniel 7:24) (59). Por lo cual se declara: “No tendrás dioses extraños (ajerim)” (Éxodo/Shemot 20:3), esto es el ajer que salió del mar (yam) (véase Daniel 7:3); Y también: “Si una persona (jura en falso) provoca que se aparte la punta de la dálet (de ejad) y en su lugar quedará (una resh) que es (el) sámej-mem (raíz de) la mentira (Zohar Mishpatim 116a).
    De nuevo llama nuestra atención que el personaje reaparezca en otro libro del Tanaj, pero ahora vinculado a otra cifra, como versa: “Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete” (Nehemías/Nehemiá 7:18) ¿Ahora son “siete” y no “seis”? Al margen de otras consideraciones, este cambio de cifra vendría a insinuarnos como el anti-Mesías proclamará falsamente haber instaurado la era Mesiánica, simbolizada aquí por el paso del seis al siete, según lo dicho por los Sabios: “Lo mismo que cada siete años el séptimo es shemitá (año sabático), así también cada siete mil años el séptimo millar es para el mundo de Shabat el día del reposo total” (Sanhedrín 97a) (60).
    Sigamos con nuestra reflexión volviendo a las ya citadas palabras del Talmud: “Tenemos una tradición según la cual los exploradores se llaman según sus actos” (Sotá 34b). Esta máxima sería también aplicable al personaje que nos ocupa pues, no en vano, su nombre aparece adscrito al “número de la bestia”, pudiendo ser leído (Dios nos libre) como: “Mi Señor” (Adoní) es enemigo (kam):
    ¿De dónde procederá el anti-Mesías?
    Como se dijo, a tenor de las profecías, el anti-Mesías habrá de ser un individuo natural de las naciones y no un judío. Sin embargo, la relación que mantendrá el siniestro personaje con el Pueblo Santo está ya suficientemente cotejada en el texto bíblico pues “con lisonjas seducirá a los violadores del pacto” (ídem 11:32) esto es, se ganará la confianza del Israel apóstata, quien después “confirmará pacto con muchos (rabim) (Daniel 9:27) (61), es decir, con sus líderes llamados “grandes” (rabim). Y este mismo vocablo nos retrotrae a una conocida halajá sobre la forma de determinar un “dominio público” (reshut harabim) frente a uno “privado” (véase Shabat 6a y en muchos lugares de Shabat y Erubín), insinuándonos que tras pactar con el anti-Mesías, Israel pasará (Dios no lo permita) de ser el “dominio privado” (reshut hayajid) de la kedushá a ser un “dominio público” (rabim) de las naciones, como fue dicho: “Jerusalén será hollada por los gentiles” (Lucas/Nakai 21:24).
    El factor Éreb Rab
    Con todo, no podemos descartar la posibilidad de que, al igual que sucedió con Ya’akob y Esav, la relación entre el inicuo y el Pueblo de Israel pueda ir más allá de la política, existiendo incluso lazos de sangre. Dicha posibilidad podría ser interpretada de la afirmación: “Y al Dios de sus padres (Eloké abotav) no considerará” (Daniel 11:37). Aunque no tenemos la certeza de que “Dios de sus padres” fuese dicho en referencia al Santo, Bendito sea, no cabe duda de que, ya desde el tiempo de los patriarcas, dicha expresión aparece en la Biblia bajo esta acepción, incluso es usada por el propio Daniel en referencia a sí mismo (véase ídem 2:23). Todo ello nos haría barajar la posibilidad de que algún antepasado por la línea paterna del anti-Mesías fuese judío, pues según la Halajá (véase Yebamot 45a) la condición de judío es otorgada por la madre y no por el padre.
    Para poder entender esto: que de una línea judía pueda venir (Dios no lo permita) aquel “inicuo cuyo advenimiento es por obra del Hasatán” (2 Tesalonicenses 2:9), debemos entender primero el concepto Éreb Rab. La Torá nos cuenta como al salir Israel de Egipto “también subió con ellos una multitud mezclada” (Éxodo/ Shemot 12:38). Dichos conversos tan solo iban a traer amargura a la descendencia de Ya’akob, siendo su más sonada transgresión la construcción del éguel hazahab (becerro de oro) (véase Éxodo/Shemot 32). Los Sabios no escatimaron en adjetivos a la hora de definir al colectivo, como versa: “Pues son perros muertos, alimañas, olor fétido e inmundicia, y se ensuciaron a través de ella, que es la adhesión al Érev Rab que se mezcla en Israel, y que (por desgracia) está unido a los huesos y a la carne (de Israel)” (Zohar Ki Titsá 282a).
    Resulta difícil de entender como el pueblo santo, aquel que había experimentado la inmensa revelación de divinidad en el Yam suf (Mar Rojo) y había escuchado la voz de Dios en Matán Torá pudo secundar acción tan reprobable, “cambiando Su gloria por la imagen de un buey que como hierba” (Salmos/Tehilim 106:20). Por ello, no podemos trivializar el suceso reduciéndolo a un burdo conato de idolatría. La Torá denomina proféticamente a Yosef Ben Porat (Génesis/Bereshit 49:22), lo que puede traducirse como “un toro joven” (Bereshit Rabá 98, véase Deuteronomio/ Debarim 33:17). Que estas palabras formen parte de una profecía para los “tiempos del fin” (ajarit hayamim) (Génesis/Bereshit 49:1) junto a que el pasuk repite dos veces la citada expresión, nos haría pensar que iría dirigida (en segunda instancia) al Mesías “Hijo de Yosef”.
    Aquella “multitud mezclada” proveniente de la idolatría y de la hechicería de Egipto, volcó en la sitrá ajará (otro lado) toda noción del Mesías que pudieron haber aprendido en Matán Torá, como un remez (insinuación) profético de ese sector de Israel (Dios no lo permita) que será arrastrados por el Éreb Rab a adorar la imagen de la bestia (véase Revelación/ Jizayón 13:15).
    El falso profeta
    Presentaremos ahora otro funesto personaje que habrá de desempeñar un importante papel junto al hombre de pecado, como versa: “Después vi otra bestia que subía de la tierra y ejerce toda la autoridad de la primera bestia, en presencia de ella, y hace que la tierra y todos los moradores de ella adoren a la primera bestia” (Revelación/Jizayón 13:11 y 12). Los Escritos definen a dicho individuo como “el falso profeta” (ídem 16:13). Ya desde su aparición en las Escrituras, podemos apreciar diferencias significativas con respecto a “la primera bestia”, empezando por su origen, pues de ésta fue dicho: “Y vi subir del mar una bestia” (ídem 13:1). Y de esta otra se declara: “Vi otra bestia que subía de la tierra” (ídem 13:11). “El mar”, como se dijo, haría alusión a las naciones, determinando el origen “gentil” de la primera bestia (62), pero ¿qué nos sugiere el hecho de que esta otra “subía de la tierra”? La expresión “la tierra”, en hebreo ha’árets, viene a ser indicativo de la Tierra de Israel (véase Sifrí, Rashí sobre Devarim 26:9) ya que, en opinión de los mefarshim (comentaristas), una palabra precedida por un artículo indeterminado (como aquí la ä he) nos indicaría siempre algo concreto (63). En todo ello podríamos ver indicios fundados de que este “falso profeta” habrá de surgir (Dios nos libre) del seno del Pueblo Escogido, si bien su influencia se proyectará también al resto de las naciones.
    Ver texto completo en siguiente link:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/07/el-mesias-segun-la-tora-16/
    Elaborado por David Saportas
    48 min
  • El Mesías Según la Torá 1al 3 - El Mesías que Hannukáh Ocultó - Tzafnat Paneakh
    El Mesías que Hannukáh Ocultó
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/06/17/el-mesias-segun-la-tora/
    Ben Yosef y la inclinación al mal.
    Hay muchas Parashot que contienen los misterios del “Mesías ben Yosef” y que han han sido ignoradas siempre por la ortodoxia oficial (la religión de las masas). Por ejemplo con la festividad de Hanukkáh que oculta al “Mesías ben Yosef” en las de Parashot Mikets y Vayigash (Gn 41 a 47).
    Aquí hay muchas conexiones por hacer.
    En primer lugar, la aparición del “Mesías ben Yosef” está escondida en el texto. Esto lo podrá ver a continuación.
    Vemos la similitud y conexión midráshica de la fuerza del Alma de un Mesías (Justo a semejanza de Yosef), quien es rechazado por sus hermanos, pero se convierte en el paradigma de la Justicia y el puente de la Redención. Pues se dice de Yosef: “ se convirtió en pastor, la piedra de Israel ” (Gn 49,24), y luego leemos: “la piedra que desecharon los constructores se ha convertido en la principal piedra del ángulo” (Sal 118, 22) (Zohar bamidbar).
    La primera letra (en hebreo por supuesto) de cada palabra en esta oración da el valor 161, que es el valor de “Yosef” la noche anterior a su llegada al faraón, es decir…
    Yehosef (Kol haTorá 2: 4 ).
    אבן מאסו הבונים היתהלראש פינה = אמההלقפ = יהוסף = 161
    De Yosef vino Efraín. De la línea de Efraín vino Yehoshua hijo de Nun, cuya misión era derrotar a las fuerzas del mal de las naciones paganas (Yehoshua hijo de Nun es una manifestación de esta alma llamada Mesías ben Yosef ). Su primera guerra fue contra Amalec, el archienemigo de Israel (Ex 17: 9); Amalek es hijo de Edom / Esav, dueño del monte Seir (monte del demonio), la simiente de la Serpiente / Samael = Satanás.
    Así como la simiente de la Serpiente está en guerra constante con la simiente de la mujer, Dios está en guerra constante con Amalec, de generación en generación (Ex 17:16). Note también que el rey Shaúl perdió el favor de Dios porque negoció con Amalec (1S 15: 8-9), y fue Amalek quien finalmente lo mató. Porque como la Inclinación maligna, Amalec se impone cuando Moisés deja de orar (Ex 17,11). Entonces la Misión del Mesías ben Yosef es luchar y derrotar a la Inclinación al Mal, aunque muera durante su misión, como está escrito: “un animal malo lo devoró” (Gn 37:33).
    En el método llamado ‘Mispar Katan’ (en el que el valor de una palabra se reduce a un solo dígito), Mashiaj ben Yosef y Satan, ambos pertenecen al mundo del número 8.
    משיח בן יוסף = 566 = (5 + 6 + 6) = 17 = (7 + 1) = 8
    שטן = 359 = (3 + 5 + 9) = 17 = (7+ 1) = 8
    El Mesías ben Yosef tiene el aspecto de “una fuente de salvación”.
    El exilio y el Mesías.
    Yosef fue exiliado a las naciones, y su exilio trajo el primer exilio a Israel; allí, en el exilio, se convirtió en un líder justo; como está escrito: “Juzgará entre los gentiles” (Sal 110: 6).
    Ese Salmo (110) se refiere al Mesías ben Yosef (según Midrash Alfa Beitot 2: 438-42 y al Vilna Gaon en Kol haTor 2:61).
    El nombre de “Ben Yosef” se insinúa en las letras iniciales de la oración: ” Juzgará entre los gentiles” – ” Y adin B agoyim”; yendo de izquierda a derecha (ya que el atributo del Juicio – Din – es de izquierda a derecha).
    י דין בגוים = ב י = בן יוסף
    La capacidad de Ben Yosef de llevar a los gentiles al conocimiento del Único Dios verdadero se debe a que está oculto entre ellos; en el aspecto de Yosef, quien fue considerado muerto por su propia familia, después de ser vendido a los gentiles, y vivió entre ellos, y se casó con uno de ellos, y recibió un nuevo nombre, y habló una lengua gentil … como dicen los sabios: “Yosef fue tragado entre las naciones del mundo” (Sotah 36b), de manera similar enseñaron que la razón por la que Israel fue exiliado fue para hacer Geirim (conversos) entre las naciones.
    En esta porción, Yakov representa a toda la nación; a toda la nación se le llamó por su nombre.
    “Yakov, Yakov… Yo soy Dios … No temas ir a Egipto. . Yo descenderé contigo a Egipto y también te haré subir ”(Gn 46: 3)
    El nombre hebreo de Egipto es Mitzraim, que deriva de la palabra que significa oprimir, restringir. Entre los muchos significados metafóricos que podemos deducir de esto, uno de ellos es entender Egipto como un nombre para el exilio de Israel, como enseñaron nuestros sabios: “Todos los reinos paganos del mundo se conocen como Mitzraim (Egipto), porque metzirot (oprimir) a Israel “. (Bereshit Rabá 16: 4).
    Las palabras que Dios le dice a Yakov nos enseñan que la Presencia Divina está con nosotros, sea cual sea la situación que enfrentemos. “Voy a bajar a Egipto contigo”. A semejanza de: “ En toda la aflicción de ellos, él es afligido ” (Is 63: 9). “Dondequiera que fueron exiliados, la Shekhina está con ellos” (Meguilá 29a).
    En la Cabalá, la Shekhina (Presencia Divina o Inmanencia Divina) es un atributo femenino, vinculado al aspecto femenino del pueblo de Israel, representado como la “Hija de Dios” y la “Novia” de ‘Zeir Anpin’. Siempre busca conectarse con el Creador, siempre busca casarse con el novio (es decir, figura mesiánica). Entonces, en las palabras: “Te haré subir” (Gn 46: 3) Dios le está diciendo a Israel que la Redención final vendrá en manos del Mesías.
    Yosef también dijo: ‘Dios se acordará de ti y te hará subir de esta tierra a la tierra que juró’ ( Gn 50:24). Israel experimentó 4 exilios. De estos, el primer redentor fue Moisés, el último redentor será a semejanza de Moisés, éste es el Mesías, de quien se dice: “HaShem levantará … un Profeta como yo, a él debes oír” (Dt18 : 15).
    El patrón de los siete
    En segundo lugar, la festividad de Jánuca (Hanukkah) es una fiesta de las luces, que termina en el 8 º día de la semana, con la Menorá de 8 velas dando plenamente su luz.
    Puede notar que nuestro Mundo material limitado en el tiempo está hecho de Siete, siendo el 7mo el eje de los otros 6 que forman un grupo. Hay 7 continentes, 7 mares, 7 ríos de Israel… En este patrón, Dios creó el mundo en 6 días y descansa en el 7º. Hay 7 direcciones (rujot) (Sefer Yetzirah 4: 4) y hay 7 Sefirot emotivas (Prov 9: 1), a semejanza de los 7 colores primarios y las 7 notas musicales. Hay 7 días de la semana, controlados por los 7 planetas orbitales que se pueden ver a simple vista (haSheva Kokhavim Lekhet).
    A medida que el mundo se modela en Sietes, nuestros sabios declaran: “Nuestro mundo existe por 6000 años, y lo 7º es tiempo de cesación, como está escrito: El Señor será exaltado en ese día (Is 2:11; Sal 90) ”(Sanh 97a). Así se enseña que el 7º milenio de la humanidad corresponde al reino del Rey Mesías. Esto se ve en el hecho de que el rey David fue el 7º hijo de Yisai (1Cr 02:15), y se casó con Bat-Sheva (literalmente, la hija de los Siete).
    Pero en Hanukkah celebramos 8 días de luz. ¿Qué es esta misteriosa semana de 8 días?
    Semana de 8 días
    El rey David escribió el Salmo que alaba la Torá (Salmo 119) de acuerdo con las letras del Alfabeto hebreo, dando 8 versículos para cada letra (Berajot 4b). Es digno de mención el hecho de que la circuncisión se hace exactamente en el 8 º día, por lo que el niño entre en el pacto de Dios. Ya sea que 7 represente el poder (que gobierna) este mundo, 8 representa ir más allá de lo mundano.
    Curiosamente, a pesar de que David es el 7º hijo de Yisai, el profeta Samuel nos dice que él vino al profeta como un octavo (1S 16: 10-11). Hay una gran conexión aquí cuando el Mesías rompe la barrera entre el mundo espiritual y material (la función de Yesod = Yosef).
    Esto se ve en Motzei Shabat y Havdala, cuando Shabat termina y comienza el domingo, y hay un pequeño período de tiempo entre Shabat y el domingo en el que ambos están totalmente mezclados como uno. El 8º milenio es un tiempo de No-Tiempo, sin fin, sin años, ni meses, ni semanas, ni los días (Hanoj 33: 1).
    El milagro de los 8 días de Hanukkah alude al mundo que se está corrigiendo y a la Divinidad que se está introduciendo en él. El Mesías es la pieza más importante. De hecho, la festividad de Hanukkah tiene al Mesías insinuado en ella, al igual que Yosef fue ocultado a Israel durante el tiempo de su exilio.
    Durante Hanukkah tocamos el Dreidel, que fuera de Israel contiene las letras:
    “Nun” – נ
    “Gimel” – ג
    “Hei” – ה
    “Shin” – ש
    Acrónimo de “Nes Gadol Haia Sham” (allí ocurrió un gran milagro). Estas letras (en forma de exilio) en Gematria equivalen a: “Mesías”. Esto es interesante porque el Mesías debe reunir a los exiliados como “Luz para las naciones” (Is 49: 6). Y también: “los gentiles vendrán a tu Luz” (Is 60, 3).
    נ ג ה ש = משיח = 358
    Como se mencionó anteriormente, uno de los aspectos del Mesías ben Yosef es santificar el nombre de Dios (Kidush HaShem; Kol haTor 4: 1 ), llevando a las naciones paganas al reconocimiento del Único Dios Verdadero. Por lo tanto, cuando Yosef fue llevado ante Faraón, santificó el Nombre de Dios diciendo: “A menos que Dios [en mí] me dé una respuesta de paz” (Gn 41:16), disipando el pensamiento de que otra deidad, distinta a el Dios de los hebreos tendría poder sobre Egipto. De esta forma el Mesías hace a las naciones a decir: “escuchamos que Dios está contigo”, a semejanza de “un gran milagro sucedió allí”.
    El Mesías es el secreto detrás del milagro, la razón por la que la Luz de Hanukkah duró 8 días. De hecho, la expresión: “Encendido de ocho días de Jánuca” (M adlikim Sh mona Y Emei H anukkah) en hebreo nos da la Acrónimo del Mesías – “Mashiakh”.
    מדליקים שמונה ימים חנוכה
    Mesías la luz oculta
    El rey Mesías aparece como luz, como está escrito: “Prepararé una lámpara para mi Mesías” (Sal 132: 17) (Rashi sobre Salmo 43: 3 ). Y también: “Levántate, resplandece, que ha venido tu Luz” (Is 60, 1).
    Entonces, si encuentra interesante que la festividad de Hanukkah oculta parcialmente la idea del Mesías ben Yosef y su Redención del parashot, y que el misterio de la Luz de Hanukkah es la Luz del Mesías, también encontrará interesante la forma en que Isaías 53 deja un vacío, un espacio para la palabra “Luz” en el verso:
    “De las aflicciones de su alma verá – – – se saciará, con su conocimiento mi siervo justo justificará a muchos, porque llevará las iniquidades de ellos” ( Is 53:11 ).
    El texto hebreo deja un espacio vacío (como se detalla en la traducción). Curiosamente, la palabra que debería estar en ese espacio vacío es “Ohr” – Luz.
    La palabra “Or” aparece en los manuscritos hebreos de Qumrán:
    “Después del sufrimiento de su alma verá la Luz y quedará satisfecho”. En la LXX, la frase hebrea está redactada y reinterpretada de una manera que nos hace notar que la palabra “Luz” es parte del texto original, al igual que las palabras “Sufrimiento” y “Conocimiento”. Incluso hay algunos manuscritos masoréticos que contienen la palabra que falta. El Targum Isaías interpreta este versículo a la luz del versículo: “la Torá es Luz y la reprensión de la instrucción es el camino de la vida” (Prov. 6:23).
    Esto deja en claro que el Targum Isaías también interpretó el texto hebreo como si contuviera la palabra “Luz” en él.
    Creemos en la Divina Providencia, por lo que creemos que si la palabra “Ohr” aparece en nuestro texto como oculta y ausente, hay una razón para ello. Y la razón es la Luz del Mesías. La ‘luz oculta’.
    “Y dijo Dios: Sea la Luz y fue la Luz ” (Gn 1: 3).
    “Yehi Ohr vaYehi Ohr ” – יהי אור ויהי אור
    Literalmente el texto dice: “Sea la Luz y hubo la Luz”, pero también podemos interpretarlo de otra manera: “Sea la Luz y sea la Luz”. De esta forma el texto habla de dos Luces. Vilna Gaon también nota que el hebreo ‘ Yehi Ohr’ está en el futuro y Vayehi Ohr ‘ está en tiempo pasado; nuevamente esto habla de dos Luces. La Luz Superior y la Luz Inferior, la Luz presente y la Luz futura, ambas conectadas por un Vav (es decir, Zeir Anpin). Una es la Luz que Dios trajo a nuestro Mundo, y la otra es la Luz que Dios reservó para la era Mesiánica, la Luz que los justos disfrutarán en el Mundo Venidero (Bereshit Rabbah 3: 6); esta es la Luz del Mesías, según el versículo (Sal 36:10 [9] ): “En tu Luz veremos la Luz” (Peshikta Rabbati 36: 1).
    En Kabbalá, la Gematria para “ Yehi Ohr ” es 232.
    232 es la suma de los cuatro aspectos del Nombre Sagrado enunciados en los cuatro niveles (Hokhma, Binah, Hesed a Yesod y Malkhut).
    יוד הי ויו הי = 72
    יוד הי ואו הי = 63
    יוד הא ואו הא = 45
    יוד הה וו הה = 52
    72 + 63 + 45 + 52 = 232 = יהי אור
    Esta Luz oculta es la Luz del Mesías, la Luz de la Redención, como está escrito: “El pueblo que andaba en tinieblas ha visto una gran Luz, los que moran en la tierra de sombra de muerte, la Luz brilla sobre ellos” (Is 9: 1) [la palabra hebrea Tzalmavet (sombra de muerte – צלמות) en Gematria equivale a:
    ‘Mesías ben Yosef’ – משיח בן יוסף = 566
    Esta es también la Luz de la Resurrección, como se dice en Yov: “para traer su alma del abismo, para ser iluminada con la luz de los Vivos” (Yov 33:30). Y también: “a la luz del rostro del Rey está la luz” (Prov. 16:15).
    Esta Luz oculta nos dice, no solo que el Mesías ben Yosef trae redención, sino también que él se levantará de la muerte, como está escrito: “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia, estaré satisfecho, cuando despierta a tu semejanza ”( Salmo 17:15 ), siguiendo nuestro versículo de Isaías ( en Remez ):
    “ Del sufrimiento de su alma verá [la Luz] y quedará satisfecho ”( Is 53:11 ), que está precedido por el verso: “hicieron su tumba con los impíos”.
    Como se dice en este Musaf: “El Mesías, nuestra justicia se ha apartado de nosotros … nuestros pecados y el yugo de nuestra transgresión él llevó, molido por nuestras iniquidades … Dios Todopoderoso, apresura el día en que él pueda venir a nosotros de nuevo” (Eliezer Hakkalir , Musaf Yom Kipur ).
    Tzafnat Paneakh
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/06/17/el-mesias-segun-la-tora-2/
    Otro aspecto del Mesías ben Yosef es actuar como una Luz para revelar lo oculto.
    “El faraón quería probar a Yosef, así que cambió su sueño, pero Yosef, conociendo los peldaños, contempló el asunto y dijo: esto es lo que viste” ( cf. Zohar I: 196a ; observe las diferencias entre Gn 41: 1-7 y 41: 17-24 ).
    Así se llama a Yosef: Tzafnat-Paneakh – “aquel a quien se revelan los misterios” (Gn 41:45 Onkelos ). Como se dijo:
    “ Y su percepción / olfato ( והריחו – vaHarikho ) será por temor a HaShem, y no juzgará según la vista de sus ojos… con el aliento de sus labios matará al impío ” ( Is 11: 3 ).
    El Mesías juzga por el olor ( reiakh ) ( Sanh 93b ). El Mesías tiene el espíritu de Dios ( Gn 41:38; Is 11, 2 ), de quien se dice: “Él revela lo profundo y lo secreto, conoce lo que está en tinieblas, y la Luz mora con él” ( Dn 2 : 22 ).
    En el aspecto de la nariz del Mesías se dice: “Su aliento estará en el temor de HaShem” ( Is 11, 2 ). El término “en el temor” – bYirat – ביראת , es la Gematria de 613 ( תריג ). Entonces, el aliento del Mesías es la Torá y sus 613 mandamientos ( Tikunei Zohar 5b ). [Note que lo primero que Dios le dijo a Yehoshua hijo de Nun (hijo de Yosef, alma del Mesías ben Yosef) es: “Ten mucho cuidado de obedecer toda la Torá que mi siervo Moisés te dio … medita en ella día y noche” ( Josué 1: 7 ). ]
    Podrá inspirar a los demás, llenándolos de un sentimiento de admiración por Dios ( Likutei Moharan I, 8: 2 ), podrá reprender a todos adecuadamente, acercándolos a Dios, llevándolos al arrepentimiento; enseñándoles a obedecer la Torá, diciéndoles que cualquiera que rompa un solo mandamiento de la Torá será culpable, como se dijo: “Registraré Jerusalén con velas” ( Sof 1:12 ) y “la Tierra se llenará con el conocimiento de la gloria de HaShem ”( Hab 2:14 ) y también:“ muchos pueblos irán y dirán, ven, subamos al monte de Hashem… y él nos enseñará… porque de Sion vendrá la Torá ”( Es 2: 3 ). A semejanza de “los gentiles vendrán a tu luz” ( Is 60: 3). Por eso, uno de los nombres del Mesías es: “Consejero maravilloso” – Pele Yoetz ( Is 9: 6 ). El Mesías, por tanto, trae corrección ( tikkun ) al mundo material, como se dijo: “Tu Rey viene montado en un burro”. La palabra “Burro” – Hamor , tiene las mismas letras y valor que la palabra “materia” o materialidad: ” Homero “.
    חמור – חומר
    Como el Mesías tiene el Espíritu de Dios ( Gn 41:38 ), y el Espíritu de Dios se cierne sobre la faz de las aguas ( Gn 1: 2 ), ‘Aquel a quien se revelan los misterios’ – ‘ Tzafnat-Paneakh ‘ también significa que traerá un nuevo nivel de comprensión de la Torá. Él traerá la: “Torá del Mesías”. Porque la Sabiduría de la Torá se compara con el agua, como dijo Moisés: “Caiga mi enseñanza como la lluvia” ( Dt 32, 2 ) y también: “Todo el que tenga sed, venga por agua” ( Is 55, 1; cf. . Baba Kama 82a ), y el Mesías trae una nueva revelación como se dice: ” Una [nueva] Torá saldrá de mí ” ( Is 51: 4; cf. Vayikra Rabbah 13: 3 ), y también: ” Dios revelará la novedad al mundo”( Jer 31:21 ).
    La Torá del Mesías proviene del nivel más alto de revelación posible, de Atika Kadisha como se dice en el verso: ‘con las nubes del cielo vino uno como un hijo de hombre y se acercó a Atik Yomaya’ ( Dn 7:13 ). El Mesías debe revelar todas las cosas. Esta Torá del Mesías no solo revela misterios, sino que también lleva a las personas a alcanzar la unidad con su Creador, como se dice: “ Colocaré mi Torá dentro de ellos y la inscribiré en sus corazones ” ( Jer 31:32 ).
    LA NECESIDAD DE SER NO RECONOCIDO
    “ Yosef recordó los sueños que había soñado con ellos ” ( Gn 42: 9 ).
    Nahmanides nota que después de esta frase, Yosef en lugar de decir: “Soy tu hermano”, todavía se esconde de ellos y dice: “¡Ustedes son espías!” ¿Por qué?
    Cuando sus hermanos se inclinaron ante él, Yosef recordó sus sueños, y luego se dio cuenta de que ninguno de ellos se había cumplido todavía; porque en el primer sueño todos sus hermanos se inclinan ante él y en el segundo sueño el sol (Yakov) y la luna se unen.
    Pero aquí el primer sueño no se pudo cumplir porque Benyamin no estaba entre ellos. Entonces ideó un esquema para que los dos sueños se cumplieran, porque uno está obligado a hacer todo lo que esté en su mano para lograr el cumplimiento de una profecía ( Pirush Ramban sobre Gn 42: 9).
    Anteriormente, el Ramban había notado que la “Luna” en el sueño no podía referirse a la madre de Yosef, porque ella ya había muerto, incluso antes del sueño.
    La Luna representa a toda la comunidad de Israel mientras que el Sol representa a los justos. Esto se ejemplifica en los dos hijos de Tamar: “Peretz y Zerakh” ( Gn 38: 29-30 ).
    Peretz (abrirse paso) es el aspecto de la Luna que experimenta períodos de ruptura, y Zerakh (brillar) se refiere al Sol, que siempre brilla de la misma manera. Pero Peretz (la luna) nació antes que Zerakh (el sol) ( cf. Bahir 197 ).
    Porque Peretz (el antepasado del rey David) pasa por un proceso [genealógico] antes de brillar totalmente como el sol.
    Esto es para enseñarnos que el Mesías ben Yosef es la causa de los pasos del Mesías que conducen a la Redención, y que esos pasos son períodos necesarios de ocultación y sufrimiento para la perfección de la comunidad de Israel.
    YOSEF EL MENTIROSO
    “ Tu Dios y el Dios de tus padres ha puesto un tesoro escondido en tus costales ” (Gn 43, 23).
    Si sigues la narrativa, aparentemente Yosef parece estar mintiendo. Se ordenó a sí mismo devolverles el dinero ( Gn 42:25 ).
    Yosef les da a sus hermanos la excusa de que probablemente el capataz se olvidó de sacar el dinero del pago de los sacos antes de llenarlos de grano, y por eso el dinero estaba enterrado dentro del grano, pero cualquiera que fuera la razón, era la Divina Providencia (cf. Pirush Ramban en Gn 43:23 ).
    Este es un aspecto del Mesías ben Yosef, a quien se considera un mentiroso, como dice el versículo -que ya hemos estudiado en profundidad-: “Sheker haKhen” (la gracia es engañosa).
    “ Llena los costales de los hombres … y pon el dinero de cada uno en la boca de sus costales ” ( Gn 44: 1 ).
    Las palabras de Yosef, que se esconde bajo vestiduras gentiles, son como una verdad desnuda; no pueden ser recibidos como Verdad porque están privados de las vestiduras adecuadas. Este es un aspecto de la Torá del Mesías, que es demasiado elevado para nuestra generación y parece ser una falsedad.
    Sin embargo, Yosef no estaba mintiendo.
    Porque de hecho los hermanos ya habían pagado su grano, y por eso las palabras: “tu pago me había llegado” es verdad. Asimismo, Yosef estaba trabajando para cumplir una profecía, y todo salió de acuerdo con la Divina Providencia, así que las palabras: “Tu Dios y el Dios de tus padres ha puesto un tesoro escondido en tus costales” es Verdad.
    Igualmente, cuando Yosef los acusó de ser espías y los puso bajo custodia durante tres días (cf. Gn 42:17 ), estaba corrigiendo el pecado en la ciudad de Shekhem, cuando sus hermanos ordenaron a los gentiles que se circuncidaran (es decir: consagrar a Yesod – que es Yosef) y al tercer día se infiltraron en su ciudad y los mataron a todos (cf. Gn 34:25 ).
    Medida por medida, Yosef los confinó a todos. Pero para Yosef el Pacto (circuncisión, Yesod) era santo – de ahí las palabras: ‘Temo a Dios’ y en lugar de matarlos al tercer día, los dejó ir ( véase Zohar Miketz ), pero mantuvo a Shimon bajo custodia – porque fue él quien lo tiró al pozo ( cf. Bereshit Rabbah 84:16). Estas palabras se convirtieron en verdad más tarde, cuando Moisés envió espías de cada tribu a Canaán, por lo que eran espías de verdad ( cf. Meloh haOmer ).
    Además, el complot de Yosef para traer a Binyamin sirvió para ver en sus hermanos su nivel de arrepentimiento por haberlo vendido en el pasado.
    Uno de los pecados más grandes es vender y regalar a un compañero judío a los gentiles, más aún si es justo como Yosef.
    “Por tres pecados de Israel, pero por cuatro no perdonaré, porque vendieron al justo por plata y al necesitado por un par de zapatos” ( Amós 2: 6 ).
    Vender a un compañero judío es castigado por el Sanedrín con la muerte, este pecado se llama: “la venta de Yosef” ( cf. los 10 mártires, Yom Kippur Agaddah).
    La razón por la que Judá se ofreció por el bien de Binyamin reflejó el arrepentimiento de sus hermanos, esa es la razón por la que de los 12 espías, solo Joshua (de Yosef) y Kalev (de Judá) dieron un buen informe. Así que cada acto de Yosef, incluso su juicio severo hacia sus hermanos, provenía del lado de la Santidad y la bondad, y era Verdad; así como la Torá del Mesías es la Verdad.
    Esta unificación de Judá con Yosef ha sido profetizada para el fin de los días: “Efraín no tendrá envidia de Yehuda y Yehuda no peleará contra Efraín” ( Is 11:13 ). “Y los haré una nación y un rey los gobernará” ( Ez 37:22 ). Es decir: la unificación del Mesías ben David con el Mesías ben Yosef.
    PARASHAT NOÉ Y EL MESIAS
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/06/17/el-mesias-segun-la-tora-3/
    De las enseñanzas de Rav. Ginsburgh (Instituto Gal Einai) y Ariel Cohen Alloro
    “Y Noé halló gracia ante los ojos de HaShem” (Gn 6, 8).
    PARTE 1 – Noé = Gracia
    Noé en hebreo significa ‘descanso’. Cuando Noé (נח) nació, se le puso el nombre de la palabra: “Consuelo” (Nekhamah – נחמה), de modo que el nombre determinaría su destino (Gn 5, 28; Berajot 7b). Pero esa no es la etimología que el Santo, Bendito sea, lo favoreció. Noah es la simetría (el reverso) de Hen (que significa “favor” o “gracia” o “encanto”). Como se dice: “Y Noé encontró Hen [a los ojos de HaShem]”. Hen es Noah [en simetría]. (véase Zohar 1: 58b)
    נח = חן
    Noah y Hen (gracia) están comprometidos con las mismas dos letras hebreas (Nun y Het). “Hen” en hebreo es uno de los 8 sinónimos de belleza. “Hen” corresponde a “Encanto”. El encanto es ese aspecto de la belleza que se expresa a través de la estética de la simetría de elegante; dos elementos inversos que se reflejan entre sí (נח – חן). Como Noé se reflejó en los Ojos de HaShem, fue encontrado como Hen. En la pupila del ojo, la imagen que uno ve aparece invertida, luego el cerebro la corrige (David Kimchi, Sefer haShorashim s.v. Ish). Así es como, a los ojos de Dios, “Noé” se convierte en “Hen”.
    Lo contrario le sucedió a Er – ער, el primogénito de Judá, ya que sus letras se invirtieron y fue encontrado como Ra – רע (malvado) a los ojos de HaShem (Gn 38: 7; Zohar 1: 58b). ¿Qué marcó la diferencia con Noah? La Escritura explica:
    “Cuenta de NOÉ… Noé era un HOMBRE justo” (Génesis 6: 9).
    La palabra Noé se repite dos veces en este versículo, aludiendo así a la gracia superior (Hen Elyon) y la gracia inferior (Hen Tahton). Noé abajo reflejó a Dios arriba; cual es el misterio que se encuentra en las palabras:
    “Noé caminó con Dios [Elokim]” (Génesis 6: 9).
    “Elokim” es la Inmanencia Divina (Shekhinah). Así que se convirtió en la fundación del mundo (literalmente), como escribió Salomón:
    “El Justo es la base del mundo – Tsadik Yesod Olam” (Proverbios 10:25).
    El Justo es la columna por el cual el mundo existe. Si no hubiera personas justas en la tierra que reflejen a Dios, el mundo no existiría;
    “Porque las columnas de la tierra son de HaShem, y Él ha puesto al mundo sobre ellas” (1 Samuel 2: 8).
    ¿Recuerda cómo Abraham negoció con el Santo para salvar a Sodoma? ¿Por qué [Prov. 10:25]: “El Justo” en singular? Ciertamente, Sodoma se habría salvado si hubiera más de 10 justos en ella, pero no fue salvada por los méritos de un solo justo (Lot). Pero en la generación de Noé, la existencia humana se conservó solo gracias a él, como dice el versículo:
    “Voy a acabar con todos los hombres” (Gn 6, 13) y también:
    “Noé era un hombre justo, perfecto entre el pueblo” (Gn 6, 9) y entonces:
    “Noé halló gracia ante los ojos de HaShem” (Gn 6, 8).
    Noé fue la décima generación de la humanidad.
    “El décimo será santo para Dios” (Lv 27:32).
    PARTE 2 – Noé era un mentiroso
    Leemos que Noé tenía seiscientos años cuando entró en el arca (Gn 7: 6-7). Y creemos que las Escrituras no registran palabras irrelevantes o superfluas. Entonces, si la Torá dice que Noé tenía 600 años, debe ser importante. Ahora observe que Salomón nos sugiere las dos palabras: “Noé” y “600” en el versículo:
    “Engañoso es el encanto” (Prov. 31:30); en hebreo: “Sheker haHen”.
    El valor numérico de Sheker = (שקר) (שק”ר) 600. Y “Hen” es “Noah” en simetría, como se indicó anteriormente. Entonces, bajo esta Luz, vemos que “La Gracia es Engañosa” nos sugiere “los 600 de Noé”. Si seguimos la lógica de nuestra narrativa, Noé fue visto como un mentiroso para su propia generación.
    El Midrash dice que Noé construyó el Arca para que su generación tuviera 120 años para arrepentirse y volverse a Dios. Entonces, durante los 120 años en los que Noé construyó el Arca, la gente de su generación no le creyó. Este es el secreto que se encuentra en “Sheker haHen”; Noah es un mentiroso. Noé era Sheker, שקר (engañoso = 600) cuando las aguas del diluvio llegaron a la tierra.
    “La gracia es engañosa (sheker) y la Belleza es vana (hevel)”.
    Durante la generación de Noé “vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas” (Gn 6, 2). La gente estaba ocupada en lograr la belleza de este mundo para ellos mismos, sin saber que iban a desaparecer. Esto es “Hevel haYofi”; la belleza es vana.
    Ahora, aplicando el aspecto místico a esta porción que nuestros sabios interpretan aquí:
    “La Torá que el hombre aprende en este mundo, será vanidad (hevel) ante la Torá del Mesías” (Kohelet Rabbah 11: 8).
    PARTE 3 – Noé = Mesías
    ¿Por qué existe esta conexión entre Noé y el Mesías? Porque el profeta Isaías alude a ambos en el versículo:
    “¿Quién ha creído nuestro mensaje? ¿Y a quién se le reveló el brazo del Señor? Creció delante de él como retoño tierno, como raíz de la tierra seca ”(Is 53, 1-2).
    Noé representa el descanso que la tierra experimentará de toda inmundicia. Así como la tierra se inundó de agua, en el tiempo del Mesías la tierra se inundará con el conocimiento de Dios (Is 11: 2).
    Noah = Hen. “Hen” es el acrónimo de: Hokhma Nistarah (sabiduría oculta). Y no hay sabiduría oculta más profunda que la Torá del Mesías.
    En el secreto de la aparición de Noé al revés a los ojos de Dios, como se explicó anteriormente, nuestros sabios dijeron: “dale la vuelta y dale la vuelta, porque todo está en él” (Avot: 5:22). Girando una y otra vez a Noé, es decir. la Torá, uno encuentra su dimensión más interna (la Torá del Mesías).
    ¿Qué significa que la Torá de este mundo es vanidad ante la Torá del Mesías? ¿Significa que la Torá pasará? ¿Puede pasar incluso la letra más pequeña de la Torá mientras el Cielo y la Tierra todavía existen? Menos. Pero la Torá del Mesías estará en un nuevo nivel, porque está escrito:
    “De mí vendrá una [nueva] Torá” (Ez 36:26).
    De esto dicen nuestros sabios:
    “Todos los mandamientos de la Torá serán obedecidos de una manera totalmente diferente” (Hemsekh vKakha 5637, cap. 18, 19, 21).
    Porque el Mesías revelará el aspecto espiritual que está dentro del aspecto físico de cada mandato, ya que “los mandatos físicos son sombras del aspecto espiritual dentro de ellos” (Torah Ohr, Mikets 37b), para que experimentemos lo Divino (Likutei Halakhot, Eiruvei Tekhumim 5:22).
    En el tiempo de Noé, cuando vino el diluvio, nadie necesitaba decir que Noé tenía razón. Era obvio para todos ellos, estaban viviendo las palabras de Noé. Así también en el tiempo del Mesías, nadie necesitará enseñar a su prójimo diciendo: Conoce a Dios, “porque todos me conocerán” (Jer 31:34).
    Entonces Noé es el paradigma de la salvación del Mesías, de cómo la tierra recibe descanso a través de los méritos del Justo, el Mesías.
    El Mesías ben Yosef debe ser rechazado, al igual que Noé fue rechazado. “Sheker haHen” – su generación lo considera un mentiroso.
    “El Mesías ben Yosef reconoce a sus hermanos, pero ellos no lo reconocen a él. Este es un acto de Satan, que oculta los atributos del Mesías ben Yosef … si Israel hubiera reconocido a Yosef … ya habríamos sido completamente redimidos” (Vilna Gaon; Kol haTor 2:39).
    Elaborado por David Saportas
    32 min
  • El Mesías Según la Torá 15 - Exilio y Seudat Mashíaj
    Exilio y Seudat Mashíaj
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    Y es en este contexto espiritual en el que debemos situar nuestra celebración de Seudat Mashíaj, pues los Escritos nos enseñan que la observancia de este precepto quedó circunscrita a un periodo concreto de la Historia: el comprendido entre la muerte del Mesías y Su regreso, como fue dicho: “Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga” (1 Corintios 11:26). Y este lapso habría de discurrir a través de un tiempo de dura גלות galut (exilio), tanto en lo físico como en lo espiritual, siendo el citado “endurecimiento en parte” su aspecto característico, por lo cual Israel “aún hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo (מסוה masvé)1 está puesto sobre el corazón de ellos” (2 Corintios 3:15) trayendo ocultamiento de la luz del Mesías. Y esta situación, ya de por sí poco halagüeña, se iría agravando hasta llegar a lo que Shaúl denominó “la plenitud de los gentiles (מלא הגוים meló hagoim)” (Romanos 11:25), un infausto periodo de la Historia en el que las naciones intentarán marcar la deriva espiritual del mundo al margen de Israel y su Torá.2
    Y esto se correspondería con lo que los Sabios denominaron: “la bajeza del exilio” (מזילותא דגלותא Miziluta DeGaluta) (Babá Metsiá 85a), y el Tanaj (Biblia) designa: “Una nación en la tierra” (2 Samuel/Shmuel 7:23);3 como también se declara: “Pero ahora la gloria (הכבוד hakavod) se halla en el exilio (גלות galut), pues lo esencial (עקר ikar) de la gloria emana (אצל étsel) a los gentiles; mientras que nosotros, los Hijos de Israel, estamos (Dios no lo permita) caídos y denigrados” (Likutei Moharán 14:2). Y que “lo esencial de la gloria” emane hacia las gentiles y no hacia Israel ha dado lugar (Dios nos libre) al llamado “erudito demonio judío” (talmid jaján shed yehudí), como versa: “Cuando la Presencia Divina, que es conocida como Torá Oral ( תורה שבעל פה Torá shebéal pe) entra en el «erudito demonio judío», es llamada el «exilio de la Shejiná» ( גלות השכינה galut haShejiná) (entonces) tiene boca para decir palabras arrogantes contra el tsadik, con soberbia y desprecio” (ídem 12:1). Y este es sin duda el trasfondo espiritual de todos aquellos presuntos estudiosos de la Torá que intentan (Dios no lo permita) denigrar públicamente a Yeshúa y a Sus enseñanzas. Y esta realidad adquiere especial sentido cuando la herramienta usada para tal fin es el Talmud, “pues תלמוד Talmud tiene el mismo valor numérico (480) que la klipá llamada לילית Lilit. Así pues, el Talmud (empleado correctamente) puede subyugar dicha klipá, pero (usado de forma incorrecta, puede) hacer que la persona quede subyugada a ella” (ídem I, 214).
    Y esto daría aciago cumplimiento a las palabras de los profetas “Los pastores no saben entender, todos ellos siguen sus propios caminos» (Isaías/Yeshayá 56:11). Y «ellos, los pastores» son esos demonios y conducen a la persona al Guehinam, (y) no conocen saciedad, como fue dicho (Proverbios/Mishlé 30:15): «La sanguijuela tiene dos hijas: hav, hav» ¿Y todo esto quién lo provoca? Porque no se santificaron en esa unión como es debido. Y a esto se refiere lo escrito (Levítico/ Vayikrá 19:2): «Santos seréis, pues Yo soy santo, el Eterno» (Zohar Kedoshim 80a y b).
    Y esta es sin duda una regla de universal cumplimiento: si un supuesto jajam insulta Dios no lo permita) públicamente a Aquel que aún estando en Su agonía dijo: “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas/Nakai 23:34), sepa usted de seguro que no lo hace “en aras del Cielo”, y que de cierto hay en él pecados ocultos, conforme a lo dicho: “porque no se santificaron en esa unión como es debido”. Y usted, querido lector, bien haría en alejarse del tal, pues él solo desea su apostasía, que se aparte de Aquel que dio Su vida por usted, y no porque su situación espiritual le importe en absoluto, pues usted tan sólo significa para él otra “muesca en su revólver”, ya que este tipo de personas “no conocen saciedad”, y nunca dejaran de decir “hav, hav” en lo que concierne a su propio ego y prestigio personal.
    La salvación de los gentiles
    Volvamos a la citada enseñanza de Shaúl hashalíaj, como se declara: “Pero por su transgresión vino la salvación de los gentiles” (Romanos 11:11). Y esto no es fácil de entender pues ¿acaso era necesario que Israel rechazase al Mesías para que las naciones Lo pudiesen recibir? ¿No podían haber creído los dos? La Guemará nos declara: “Si lo merecen (el Mesías vendrá) «con las nubes del Cielo» (Daniel 7:13), si no, «montado sobre un asno» (Zacarías/Zerjayá 9:9) (Sanhedrín 98a). De esta forma, los Sabios conciliaron los dos “modelos de venida” anunciadas por los profetas, si bien “con las nubes del Cielo” hubiera supuesto una revelación desde el grado de la santidad, pues esta fue la forma en como la Torá fue dada a Israel (véase Éxodo/ Shemot 24:16) y como la Presencia Divina (שכינה Shejiná) acompañó al pueblo en el desierto,4 y también la forma en como Ésta le hablaba a Moisés.5 Y esto constituyó ya de por sí una revelación del Mashíaj, pues “nubes del Cielo» se refiere al rey Mesías” (Zohar Toledot 145b).
    Por su lado, “Montado sobre un asno” supondría una manifestación del Mesías desde el ámbito de la klipá de las naciones, llamada חמור jamor y אתנות atonot” (pollino y asna) (véase Zohar Vayejí 238a). Y esto iba a resultar determinante para la conversión de los paganos, pues las naciones carecían del nivel espiritual requerido para recibir a un Mesías revelado desde la santidad de “las nubes del Cielo”, pero si eran capaces de asumirlo desde la klipá de “pollino hijo de asna”, justo al revés que Israel. Y en esto consistiría el llamado “endurecimiento en parte”, en la imposibilidad de Israel de reconocer al Mesías en el que creen los gentiles al ser Éste presentado desde el grado de la klipá, un contexto del todo extraño a la descendencia de Ya’akob. Y aquí podríamos citarel conocido midrash donde un pastor debía conducir el rebaño a través de un río a la vez que un expectante lobo aguardaba tan sensible situación para atacar a las ovejas ¿Qué hizo el pastor? Puso a un fuerte macho cabrío a lidiar con el lobo mientras el más vulnerable rebaño cruzaba el torrente, recuperándolo (si bien con alguna que otra mordedura) después de efectuado el paso de las ovejas.
    La conexión de las tribus
    Redundando sobre estas realidades espirituales, citaremos la siguiente enseñanza de los Sabios: “En este Templo (de Arriba) hay doce entradas, de acuerdo con el número de las tribus de Israel. En una entrada está escrito: Reubén, en otra Shimón. Las entradas únicamente aceptan a aquel que pertenece a la tribu que está marcada sobre ellas, y de este modo, cada uno es identificado” (Zohar Shelaj Lejá 17b). Estas palabras sin duda esconden secretos muy elevados, pues aquí se nos dice que la plegaría de cada tribu tiene su puerta correspondiente en el Cielo. Y esto se relacionaría también con los doce senderos abiertos en el mar Rojo (סוף ים Yam Suf) al paso de los Hijos de Israel, uno para cada tribu, como fue dicho: “Al que hendió el Yam Suf en senderos (יגזרים guezarim) ilimitados en (jésed)” (Salmos/Tehilim 136:13, véase Pirké DeRabí Eliezer 42:2).
    Los doce senderos con el nombre de cada tribu.6
    Vemos como la oración de las tribus asciende por conductos separados, y como su redención también discurrió por vías independientes, pero, además, su teshubá (retorno) y su lamento por el Mesías también se dará de forma individual en cada familia, como se declara: “Y me mirarán a Mí, a quien traspasaron. Y se lamentarán por Él, como quien llora por unigénito, llorarán por Él, como se llora por un primogénito; lamentará la tierra, cada familia y familia aparte (לבד lebed) (Zacarías /Zejariá 12:10 y 12).
    La citada enseñanza del Zohar nos hablaba de la existencia de doce puestas en el Templo Celestial, cada una de ellas destinada a recibir las plegarias de una tribu de Israel. En espíritu similar, hallamos en los Escritos esta otra enseñanza, como versa: “Tenía un muro alto con doce puertas, y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las de las doce tribus de los Hijos de Israel” (Revelación/ Jizayón 21:12). Y añade: “Y el muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y en ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero” (ídem 21:14).
    En otros artículos tuvimos ocasión de hablar sobre la labor mediadora del Mesías en nuestras oraciones. Al respecto, recogíamos la enseñanza: “Cada persona debe unir7 sus tefilot al tsadik de la generación (צדיק הדור Tsadik Hador), porque el tsadik conoce como correlacionar los portales con la oración de cada uno, y elevar cada plegaria al lugar adecuado” (Likutei Moharán 9:4). Ya’akob fue el padre de las doce tribus, en este sentido, él era la “raíz espiritual” de la que todos procedían y a la que estaban unidos. Aquí el patriarca se asimilaría a la figura del Tsadik, quien es capaz de “identificar cada tribu” para conducir sus oraciones por el canal apropiado.
    Los Escritos nos declaran que Yeshúa escogió doce discípulos a los que llamó apóstoles (שליחים shelijim) (véase, entre otros, Marcos/ Tadai 3:14). Esta acción iría mucho más allá del ámbito organizativo, pues sus implicaciones espirituales debían alcanzar al conjunto de las doce tribus de Israel. Yeshúa, como Tsadik/Mesías contiene en Su interior todas las plegarias de Israel, pues משיח Mashíaj se relaciona con משיח masíaj (hablar, conversar)8 (véase Likutei Moharán 9:4). Y estos doce sheliajim se hallarían vinculados con los doce canales por los que ascienden las plegarias de las tribus, y también de las doce las vías por las que se encaminarían los pasos de cada tribu hacia la גאולה שלמה Gueulá Shelemá (redención completa) en Mashíaj, pues “doce” alude al Nombre del Santo, Bendito sea, ya que YHVH son cuatro letras y veinticuatro permutaciones, mas, como se dijo, por haber dos letras ה He, cuya permutación es la misma, dicho número debe ser dividido por dos (Gra), pues “el Templo y el nombre del Mesías9 son nombrados con el Nombre HYHV” (Zohar Ekev 279b).
    El canal desconectado
    Y éste hubiera sido el modo en cómo las doce tribus de Israel hubiesen alcanzado la Redención a través de su apego al Mesías, pero ¿qué ocurrió tras el rechazo? Como se dijo, la no aceptación de Yeshúa por el Gran Sanhedrín, hizo caer esta revelación en un estado de exilio. Pero existe otro suceso que precedió al ya mencionado, como versa: “Entonces Judas Iscariote, uno de los doce buscaba la ocasión propicia para traicionar a Yeshúa” (Mateo/Matai 26:14 y 16). Y aquí vemos como uno de estos “doce canales” ya se había cerrado incluso antes de que el Maestro hiciese Su entrada en Jerusalén (véase ídem 21:9 y 10). Y ¿de qué conducto en particular estamos hablando? Todos los shelijim (apóstoles) de Yeshúa eran galileos, a excepción de uno: Judas. No es casualidad que su nombre יהודה Yehudá coincidiese con la principal de las tribus, precisamente de aquella de la que habría de venir el Mesías. Incluso “Iscariote” (איש קריות Ish Keriot) es el toponímico de una población de la región de Judea: קריות keriot, 10 (la actual Karyeten o Kratiyá) situada al sur de Hebrón.11
    Y todos estos sucesos provocaron que «el Reino de los Cielos» cayera en el exilio, «pues ella (la Maljut) se denomina «Reino de los Cielos» (Zohar Tsav 29b, véase ídem Sheminí 37b), dando cumplimiento a lo dicho: “El Justo (en referencia al Yesod) ha perdido» (Isaías/Yeshayá 57:1) (pues) se apartó de Él su pareja, que es la Congregación de Israel (en alusión a Maljut), (y) respecto al tiempo futuro está escrito (Zacarías/Zerjayá 9:9, véase Zohar Pinjás 239a): «He aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador (montado en un pollino)» (Zohar Bo 57b), esto es, el Mesías no habría de revelarse desde “las nubes del Cielo” (véase Zohar Toledot 145b) sino desde la klipá de las naciones, como ya se dijo.
    Pero incluso en el exilio, el Santo, Bendito sea, prodiga amor y cuidado a Su pueblo, como fue dicho: “He celado a Sión con gran celo” (Zacarías /Zejariá 8:2), y sigue exclamando: “Volveos a Mí y Yo me volveré a vosotros” (ídem 1:3), pues el Eterno nos brinda en Su Mesías perdón, redención, salvación y elevación espiritual y esto conforme a lo escrito: “Y Moisés tomó el Tabernáculo y lo plantó para él fuera del campamento, lejos (רחק rejek) del campamento y lo lamó el Tabernáculo de la cita (אהל מועד Ohel Moed)” (Éxodo/Shemot 33:7). Al igual que en su día pasare con el Mishkán, ahora el Mesías Yeshúa se halla “fuera del campamento”, ya que, a consecuencia del rechazo de Israel, es visto como “un leproso a las puestas de Roma” (Sanhedrín 98a). Pero Él sigue siendo para usted “la Tienda de la cita”, pues le sigue esperando, para darle a conocer “un amor que excede a todo conocimiento, para que sea lleno de toda plenitud de Dios” (sobre Efesios 3:18).
    El profeta Elías
    Y no podemos concluir el tema del rechazo del Mesías sin tener una reflexión sobre el personaje que habrá de ser el heraldo de Su venida, como versa: “He aquí envío Mi mensajero, el cual preparará camino delante de Mí”, y añade: “He aquí que os mandaré a Elías. Y hará volver los corazones de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a sus padres, para que Yo no venga a herir la tierra con mayor destrucción” (Malaquias /Malají 3:1, 2 y 24). Las fuentes rabínicas sobreabundan sobre las implicaciones del profeta Elías en el advenimiento de la Gueulá, pues él habría de “preparar camino” al Mesías. La expresión פנה piná (preparará) posee la acepción12 de disponer un lugar para ser ocupado, como en el pasuk: “Por qué estás de pie afuera? Yo preparé (פניתי piniti) la casa” (Génesis/Bereshit 24:31). Y volveremos a encontrar dicha expresión en otro anuncio sobre este evento, como versa: “Voz del que clama en el desierto, preparad (פנו panú) camino al Eterno. Todo valle será levantado y todo monte y colina serán rebajados, y será el terreno escabroso como llano, y los abruptos como llanura” (Isaías/ Yeshayá 40:3 y 4). También llama nuestra atención que dicho vocablo sea empleado en la famosa profecía mesiánica: “La piedra que desecharon los constructores, ha venido a ser la cabeza del ángulo (פנה piná)” (Salmos/Tehilim 118:22).
    A tenor de lo expuesto, la labor del profeta Elías implicaría un multitudinario llamado al arrepentimiento destinado a que la venida del Mesías se halle precedida de un retorno masivo del pueblo de Israel a la Torá. Siendo así, la manifestación del Rey Mesías constituirá un evento de gozo y regocijo y no de juicio, como se dijo: “para que Yo no venga a herir la tierra con mayor destrucción”. El profeta Elías deberá “levantar” al apocado y al de ánimo endeble a la vez que “rebajar” al orgulloso y al altivo; y esta labor será llevada a cabo en medio del árido “desierto” de la generación de “los talones del Mesías” (עקבות משיחא Ikbot Meshijá), que es una generación extremadamente baja.13
    Yojanán Hamatvil
    Al ahondar en el tema del rechazo del Mesías, debemos también plantearnos cuál fue el papel concreto desempeñado por “Elías” en cumplimiento a lo anunciado por los profetas, y esta misión nos retrotrae directamente a un singular personaje mencionado en los Escritos: Juan el bautista (Yojanán Hamatvil). Resulta significativo como al leer una Biblia que conste de Antiguo y Nuevo Testamento, se puede pasar con solución de continuidad de las palabras “He aquí Yo os enviaré al profeta Elías” (Malaquías/Malají 4:5 y 6)14 a estas otras. “En aquellos días se presentó Juan el bautista predicando en el desierto de Judea” (Mateo/Matai 3:1), pues los Escritos identifican al personaje con el “profeta Elías” (véanse ídem 3:3, Juan/Yojanán 1:23), circunstancia que fue refrendada por las mismas palabras de Yeshúa, Quién afirmó de él: “Este es aquel de quien está escrito: «He aquí que envío Mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará Tu camino delante de Ti» (Lucas/Nakai 7:27).
    Al examinar la misión del personaje con la perspectiva que nos ofrece la Historia, cabría preguntarse: ¿hasta qué punto cumplió con el rol profético asignado a Elías? A este respecto, nos parece relevante citar la siguiente enseñanza: “Si eres capaz de reconocer este secreto, sabrás que Elías ya ha venido, que ha vuelto el corazón del padre al hijo, y el corazón del hijo al padre” (Séfer Or Haséjel, jélek pe, einán he,simán lámed). No deja de ser significativo que el gran sabio mekubal Abulafia coincidiese en suafirmación con las palabras de Yeshúa: “Pues Yo os digo que Elías ya ha venido y no le conocieron” (Mateo/Matai 17:12).
    Seguimos leyendo en los Escritos que Yojanán se retiró a una zona despoblada de Judea junto al río Jordán (Yardén) y allí exhortaba al pueblo “diciendo: Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado” (Mateo/Matai 3:2). Este llamado a la teshubá (retorno) iría muy en línea con lo anunciado por los profetas, lo que unido al calado de su mensaje entre los eruditos y las clases dirigentes (Mateo 3.7) nos llevaría a reconocer el éxito e su misión. No obstante, el mismo texto nos describe el corto recorrido de su área de influencia, como versa: “Y acudían a él desde Jerusalén, de toda la Judea, y de toda la región de alrededor del Jordán” (ídem 3:5). Y esto no deja de ser paradójico, pues su pariente Yeshúa situó lo principal de Su ministerio en la región de Galilea (Galil) (véase ídem 4:12 y 13), viajando a Judea tan sólo puntualmente, casi siempre con motivo de alguna festividad que implicase Su subida a Jerusalén. Si, a la manera de Elías, Yojanán estaba preparando el camino al Mesías ¿no hubiese sido más lógico que lo hiciese en la misma área de influencia? Es más, mientras que en Galilea Yeshúa era seguido por multitudes, en Judea fue visto con cierto resquemor, muy especialmente entre las castas dirigentes, como nos ilustra el texto: “Y le seguía mucha gente (1) de Galilea, (2) de Decápolis, (3) de Jerusalén, (4) de Judea y (5) del otro lado del Jordán” (ídem 4:25), donde se aprecia que el área geográfica de Yojanán el bautista ocupa las últimas posiciones entre los adeptos a su pariente.
    El anuncio del ángel
    Para ahondar aun más en estas realidades espirituales, deberemos remontarnos una generación, hasta el padre de Yojanán, como versa: “Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacarías (Zejariá), del orden de Abías (Abiyá). Le tocó suerte, conforme a la costumbre del sacerdocio entrar en el Santuario del Señor a quemar el incienso. Entonces se le apareció un ángel del Señor de pie, a la derecha del Altar del Incienso. Pero el ángel le dijo: no temas Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; tu mujer Elisabet (Elisheba) te engendrará un hijo y le llamarás Juan (Yojanán). Y a muchos de los hijos de Israel les hará volver al señor su Dios. Y él mismo irá delante, en Su presencia, con el espíritu y el poder de Elías (Eliyá), para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y los desobedientes a la sensatez de los justos, a preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto. Y le dijo Zacarías al ángel: ¿en qué conoceré esto? El ángel le respondió: yo soy Gabriel, que estoy de continuo en la presencia de Dios, y he sido enviado a hablar contigo y a anunciarte estas buenas noticias. Y ahora vas a permanecer en silencio y sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por cuanto no has dado crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo” (Lucas/Nakai 1:5, 9,11,13, 16-20).
    En nuestra larga cita nos llama la atención el lujo de detalles con el que es presentada la situación, comenzando por su ubicación histórica en relación al poder civil, siguiendo con los antecedentes sacerdotales del personaje e incluso de los de su esposa, quien es descrita como “una de las descendientes de Aarón” (ídem 1:5).
    Ver texto completo en siguiente link:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/06/el-mesias-segun-la-tora-15/
    Elaborado por David Saportas
    38 min
  • El Mesías Según la Torá 14 - YEHUDÁ – La Cuarta Etapa Para la Redención
    YEHUDÁ – La Cuarta Etapa Para la Redención
    Ver artículo escrito completo en mi blog:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/06/el-mesias-segun-la-tora-14/
    Prólogo – Por rab Eliab Benaor
    La sabiduría oculta de la Torá, el “Raz” (secreto), es en sí misma luz, ya que Raz tiene la misma guematria (valor numérico) que Or (luz), y esta Luz es el secreto del árbol de la vida, el Ets HaJayim. Dijo Dios: “Que sea la luz y fue la luz” (Génesis/Bereshit 1:3), pero el tiempo de esta luz fue pasajero, por cuanto tuvo que ser ocultada por el mal uso que hubiese hecho de ella la gente depravada, como fue dicho: “Mas a los malvados se les quita la luz” (Job/Yob 38:15) siendo guardada para los justos en el Mundo Venidero, como versa:
    “La luz está sembrada para el justo” (Salmos/Tehilim 97:11). También esta Luz era la que envolvía, a manera de vestidura, a Adam Harishón y a Javá, la cual fue cambiada por un vestido de piel después de que el primer hombre pecara y fuera expulsado del Gan Eden (véase Zohar Bereshit 36b). En este nuevo estado, los “Kerubim” con espadas desenvainadas impedían al hombre el libre acceso al Árbol de la vida, esto es, a esa misma Luz que le había sido ocultada. Desde entonces todos los accesos al Árbol de la vida son senderos peligrosos, por causa de las “fieras” y “los bandidos”, como figuras de las “cáscaras de impureza” o “klipot”.
    Los grandes Tsadikim como Abraham, Yitsjak y Ya’akov, como Yosef y el mismo Moshé rabenu, abrieron, con su emuná y servicio divino, un camino en medio de esta oscuridad. Desgraciadamente, con la destrucción de los dos templos la senda fue de nuevo cerrada, impidiéndonos el acceso a la Luz. En medio de la inmensa oscuridad que nos invade, y privados del camino hacia la Luz, nos es prácticamente imposible poder apreciarla, hasta que la confundimos con el resto de la oscuridad. Nuestros pecados han sido la causa de que la Luz se debilite (y estos son los sufrimientos del Mashíaj, quien lea entienda), tanto es así que los que no reciben la luz vienen a ser como ciegos en medio de la noche. En el trascurso de este amargo exilio, donde se escuchan los llantos de la Shejiná, por hallarse esta presa y caída, a causa de nuestras muchas transgresiones, deambulando por la casa de su Padre, el Misericordioso, sin hallar descanso y asueto. Con todo, no nos ha dejado huérfanos, pues nos ha iluminado con las palabras de los grandes Tsadikim, de bendita memoria, los cuales con su Rúaj HaKódesh luchan contra la densa oscuridad para intentar mostrarnos de nuevo el camino hacia la Luz.
    Sólo escuchando sus palabras podremos retornar de nuevo a las sendas antiguas. He aquí que nuestra generación, es la generación de los “talones”, y las neshamot que salen de los “talones”, son neshamot bajas, y en estos días pertenecen a esa condición las que descienden al mundo. Por otro lado, se escuchan los pasos acelerados de la Redención, pues el parto ha comenzado y el dolor de las contracciones ya revuelve el mundo entero, anunciando que ha llegado la hora del alumbramiento. Pues ya es tiempo de que se revele lo que ha estado oculto, esa Luz, a la que los sabios llamaron “la Luz del Mashíaj”, El cual, desde los tiempos antiguos ha sido ocultado, y tal como vemos en Su linaje, a través de las generaciones pocos han sido los que han gozado de Su Luz, la luz de la salvación, la luz de Yeshua. Ruego desde lo profundo de mi alma, que Tú, oh Dios nuestro, y Dios de nuestros padres, recibas y aceptes como olor grato, la obra de este libro, para que también a través de ella pueda retroceder la oscuridad, ser revelada la Luz y se apresure la venida del Amado, amén.
    haraneliabbenao
    YEHUDÁ
    El siguiente hijo de Ya’akob nos merecerá una especial atención por su vinculación con el Rey Mesías (Mélej haMashíaj), como fue dicho: “Judá (Yehudá) todavía gobierna con Dios” (Oseas/Hoshea 12:1, citado Zohar Vayetsé 155b).
    La cuarta etapa para la redención
    Sobre el nombre de dicho personaje la Torá nos declara: “Esta vez agredeceré (Hodé) al Eterno, por eso llamó su nombre Yehudá” (Génesis/Bereshit 29:35). Este cuarto hijo del patriarca nos llevaría a la consumación de aquello que nos insinuaron los tres primeros; la secuencia vendría a ser la siguiente:
    Los hijos de Israel han visto al Mesías (Reubén), han escuchado sus enseñanzas (Shimón) y se han apegado hasta ser “uno” con Él (Leví), el siguiente paso sería Su proclamación como Rey (Yehudá) ¿por qué no ocurrió así? Sobre el citado pasuk dijeron los Sabios: “¿Por qué dijo ella (Leá) «agradeceré al Eterno» con respecto a éste y no con respecto a todos?; sino que de aquí (aprendemos que) todo el tiempo que la Congregación de Israel se encuentra en el exilio, el Nombre Sagrado (ה-ו-ה-י) (Yod – Hei – Vav – Hei) no está completo” (Zohar Vaietsé 154b-155a).
    El Tetragrama y una letra Dálet
    Antes de comentar estas palabras, nos es necesario hacer unas consideraciones previas: El nombre Yehudá está compuesto por la unión del Tetragrama y una letra D Dálet intercalada:
    Aunque este tema será tratado de forma más extensa, comentaremos brevemente que el Nombre YHVH nos acerca al siguiente concepto:
    Y aunque el tema es mucho más complejo, este esquema nos ayudará a entender de forma general: Según los Sabios, la punta (kots) de la letra י Yod se asimilaría con la sefirá de Kéter-corona (*véase Ets Jaim Sha’ar 42, 1 y 2), un altísimo nivel espiritual cercano al Ein Sof (Sin Límite), concepto que haría referencia a la llamada “Voluntad Infinita” del Creador. Dicho de otra forma, un lugar donde la luz de Dios es tan diáfana que, a nuestros efectos, sería indistinguible del mismo Dios. El resto de la misma letra se relacionaría con Jojmá-sabiduría. La primera ה Hei (derecha) estaría vinculada con Biná-entendimiento, como expresión de la Presencia divina (Shejiná) superior. La ו Vav, con su valor numérico seis, representaría las seis sefirot del Zeir Anpín (Z”a – “pequeño rostro”) como nexo y transición entre estos niveles superiores y el grado de Maljut-reino, representado aquí por la segunda letra ה Hei (izquierda) del Tetragrama. י ה ו ה
    En el esquema que hemos presentado, vemos juntas las dos primeras letras de י ה ו ה formando el nombre de Dios י ה Ya. Dicho nombre estaría asociado con Jojmá-sabiduría, como fuente del Jésed (gracia) en el poder directivo de Dios. Este sería el nivel más alto en la manifestación de los atributos de Dios, el nivel de Jojmá llamado Aba (Padre), verdadera raíz espiritual de la gracia divina.
    *La primera letra ה Hei (derecha) se correspondería con Biná-entendimiento, llamado Ima en el lenguaje de los partsufim. Los Sabios enseñan que ambos (Aba e Ima) juntos son también llamados por el nombre genérico “Aba”. Entre los dos forman el Nombre divino י ה Ya, y las fuerzas creativas representadas por estas dos letras no se separan jamás (véase, entre otros Zohar Ajaré Mot 77b-78a), pues en tal caso el mundo dejaría de existir.
    En cambio, la letra ו Vav de A”Z Zeir Anpín y la segunda ה Hei de Nukvá asociada con Israel, si son susceptibles de separarse a consecuencia de los pecados de la humanidad, como fue dicho: “Pero ciertamente Yo esconderé Mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho” (Deuteronomio/Devarim 31:18, véase también Ets Jayim 6:7).
    La ו Vav sería el “gancho” ( ו ו vav), el nexo entre estos niveles superiores y el mundo material simbolizado por la segunda letra ה Hei. Su valor numérico seis nos llevaría al día de la creación del primer hombre (Adam) y también a su transgresión, pues ambos hechos acontecieron en dicha jornada. Pero dicha letra nos también nos retrotrae a la acción del Mesías, Quien como “postrer Adam” ha de realizar la enmienda o tikún de la transgresión cometida por el primero, como fue dicho: “Porque ya que la muerte entró por un hombre (adam) también por un hombre (adam) la resurrección de los muertos, porque así como en Adam todos mueren, también en Mesías todos serán vivificados. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre, Adam, alma viviente, el postrer Adam espíritu vivificante” (1 Corintios 15:21, 22 y 45).
    En la relación entre en número seis, como día de la creación de Adam, y la expiación de los pecados, nos parece interesante reseñar la siguiente enseñanza de los Sabios: “Y en las festividades deben ascender cinco hombres (llamados «olim» para las cinco porciones de la Torá leídas en esos días) por este misterio (esto es, en correspondencia a las sefirot de Z”a: Jésed–gracia, Guevurá rigor, Tiféret belleza, Nétsaj-victoria y Hod-esplendor; Pero en Yom Kipur suben) seis hombres, por este misterio supremo” (Zohar Vayakel 206a).
    Durante shajarit (servicio matutino) de los días de diario (lunes y jueves) suben tres hombres a la lectura del Séfer Torá. Los días de Rosh Jódesh (comienzo del mes) lo hacen cuatro. En festividades (jaguim) suben cinco, y el Día de La Expiación lo hacen seis. Siguiendo la enseñanza expuesta, esto es así para añadir la sefirá de Yesod-fundamento, que es la sexta, lo cual haría referenciaal Tzadik (justo), a Yosef, el hijo de Ya’akob, como tipo profético del Mesías ben Yosef. Una realidad espiritual que también nos vendría insinuada en la muerte de Yeshúa, acontecida en un día sexto, como versa: “Y ya al atardecer, como era en día de la preparación, es decir la víspera (éreb) del Shabat” (Marcos/Tadai 15:42).
    El Trono dañado
    Volvamos ahora a las palabras del Zohar. Nos enseñaban los sabios que “Todo el tiempo que la Congregación de Israel se encuentra en el exilio, el Nombre Sagrado (י ה ו ה) no está completo”. Esto alude a un versículo de la Torá donde el Nombre de Dios y el nombre de Su Trono aparecen escritos de forma incompleta, como versa: “Por cuanto mano se levantó contra el trono (kes) del Eterno ( י ה – Ya)(Éxodo /Shemot 17:16).
    Una de las consecuencias de esta “merma” es la oscuridad espiritual de la Galut (exilio), donde la revelación de Dios es ocultada. En el ejemplo que nos ocupa, vendría simbolizada gráficamente por la desaparición del vínculo entre “lo Alto” (esto es י ה Ya) y lo bajo (la segunda ה Hei) que estaría simbolizado por la letra ו Vav; dando lugar a lo que los sabios llamaron “dañar el Trono”, pues aquí “Trono” aparece escrito con una letra de menos, en la forma כס kes en vez de la habitual כס א kisé con una א álef al final, y dicha letra, como se dijo, por su valor numérico uno, vendría a simbolizar la Unidad de Dios y la revelación de Ésta en el mundo; por lo cual su ausencia puede marcar la diferencia entre el exilio y la Redención: *La letra A Álef sería en este sentido una expresión de divinidad, pues Dios es también llamado “Alufó shel olam”:
    Todo esto nos hablaría de la obra ejercida por el mal instinto (yetser hará) para intentar frustrar cualquier iniciativa del ser humano de acercarse a su Creador, acción que estaba simbolizada por la desaparición de la letra ו Vav, como expresión del “vínculo” entre lo Alto y lo bajo. En esta línea parece significativo, que cualquier movimiento dirigido a desvincular al hombre de su fe en la acción mediadora del Mesías, puede aportar al mal instinto grandes resultados.
    Este “Nombre incompleto” trae consigo un “Trono incompleto” pues le falta uno de sus soportes, como versa: “Ven y mirá: a pesar de que (Ya’akob) ya tenía tres hijos, hasta dar a luz a Yehudá no se completó el carruaje (Merkavá). Y debido a esto dijo: «agradeceré al Eterno» y no (lo dijo) con respecto a todos (los otros). Y por esto dejó de dar a luz (vata’amod) ¿Qué significa vata’amod? Se incorporó el Trono sobre sus patas, va’atamod, porque ahora todo se encontraba en Yehudá como una unidad” (Zohar Vayetsé 155a).
    Los tres primeros hijos de Ya’akob simbolizarían aquí las tres primeras patas del Trono de Dios (en correspondencia con los tres patriarcas); pero este Trono permanecerá “dañado” mientras el Nombre de Dios esté incompleto, esto es, mientras Israel no reciba a su Mesías y restablezca el vínculo entre los cielos y la tierra, y esta es la cuarta pata del trono: el Rey David, como símbolo del Mesías, es quien lo completa, quien trae la unidad, esto es la א -A- Álef perdida de כס א kisé, y restablece el vínculo, colocando además una D Dálet, cuyo valor numérico cuatro, nos insinúa al cuarto hijo, la cuarta pata del Trono; y la puerta (délet) hacia el Padre, como versa: “Yo soy la puerta (hadélet), el que entre por medio de Mí, será salvo” (Juán/Yojanán 10:9).
    La aceptación del Mesías
    Yehudá, como símbolo del Mesías hijo de David, nos plantea proféticamente la posibilidad de que Yeshua hubiese sido reconocido como tal por el pueblo de Israel, como también nos insinúa el hecho de que Leá cesó de tener hijos tras su nacimiento; Además, en opinión de los sabios, el alumbramiento de este cuarto hijo iría asociado a la revelación de la “unidad”, como versa: “Porque ahora todo se encontraba en Yehudá como una unidad” (9).
    Si tuviésemos que escoger un momento en la vida de Yeshua en que estás profecías tuvieron una posibilidad real de cumplir su rol histórico, este fue sin duda el de la entrada en Jerusalén en los días previos a la Pascua, acción que venía a cumplir lo anunciado por los profetas: “¡Alégrate mucho, hija de Sión, da voces de júbilo hija de Jerusalén! He aquí que tu Rey viene a ti, justo (tsadik) y salvador (noshá), humilde (ani) y montando sobre un asno” (Zacarías/Zejariá 9:9 citado en Mateo/Matai 21:5). Al ya citado versículo, el comentarista apostólico añade: “Y las gentes que iban delante y las que iban detrás aclamaban diciendo: ¡Hoshana al hijo de David!, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hoshana en las alturas!” (ídem 9 y 10 sobre Salmos /Tehilim 119:26).
    ¿Pudo ser este el acto culminante del drama histórico iniciado con la misma creación del mundo? ¿Pudo haber sido esa pascua concreta la que marcase la consumación de los tiempos y el inicio de la Era Mesiánica? ¿Realmente ese día entró el “Rey” en Jerusalén “salvador” o “victorioso (noshá)”? Nos parece significativo que dicho término, mencionado en la profecía de Zacarías/Zejariá, sea excluido por el comentarista Matai (Mateo) en su cita, la cual califica a Yeshúa solamente como: “Rey (Mélej)” y “humilde (ani)”. Sin embargo en la omitida expresión “victorioso” podemos ver una insinuación de que en ese momento Yeshúa pudo haber sido calificado como Mashíaj ben David por el pueblo de Israel, y por ende, marcar los albores de los “mil años” de reinado mesiánico (véase Revelación 20:4); Veamos más detalladamente el término “noshá” (victorioso):
    Observamos que contiene todas las letras de Yeshua menos la Y Yod.
    Teniendo sin embargo una letra N נ Nun (10). En este contexto, la pequeña letra Yod nos vendría a insinuar la muerte expiatoria del Mesías (véase nuestro libro El Jardín de los Olivos 2:3), pues dicha letra, cuyo significado es “marca” (tavá) estaría proféticamente vinculada con las marcas de la crucifixión, las cuales, aunque tuvieron una realidad física, también poseían una dimensión espiritual. Por ello, tras la resurrección solo eran visibles por revelación y no por observación natural (véase Juan/Yojanán 20:27).
    La señal de las Tablas del Pacto
    En el Tanaj (Biblia), podemos hallar una conmovedora insinuación sobre los aspectos proféticos de las marcas de la crucifixión de Yeshúa, en las segundas Lujot Haberit (Tablas del Pacto) descritas en Éxodo/Shemot 34: Éstas, a diferencias de las primeras, habían sido labradas personalmente por Moisés, sin embargo, las palabras habían sido escritas por el dedo de Dios”. Aquí podemos ver insinuado al Mesías-hombre, el cual contenía en su naturaleza terrenal “la Palabra de Dios” (véase Juan/Yojanán 1:14); Y esas Tablas albergaban las “diez Palabras” o “diez Mandamientos” (Aséret Hadibrot). “Diez”, que es precisamente el valor numérico de la letra י Yod. Estas Tablas fueron labradas en el Cielo, pero bajadas posteriormente a la Tierra, las marcas de la crucifixión fueron hechas en la tierra, pero, en un sentido espiritual, permanecen en el Cielo, como versa: “Y vi en medio del Trono; un cordero en pie, como inmolado” (Revelación/Jizayón 5:6). Las Tablas son llamadas “del Pacto” (HaBerit) y en relación a Su muerte en expiación Yeshua dijo (Marcos/Tadai 14:24): “Esta es Mi sangre del Pacto (HaBerit)”.
    Las Tablas vendrían también a insinuarnos proféticamente la muerte expiatoria del Mesías, dichas Tablas fueron, por así decirlo, el signo visible de la reconciliación entre Dios y Su pueblo tras el infausto episodio del becerro de oro (véase Éxodo/Shemot 32); Pues, según la tradición, Moisés ascendió en esta ocasión al monte un primero del mes de elul y descendió con las segundas Tablas (véase Éxodo/Shemot 34:29-32) al final del día diez de Tishré (Seder Olam 6), esto es, cuando estaba acabando el Día de la Expiación (Yom Kipur).Así pues, dichas Tablas, en parte de Arriba y en parte de abajo, estaban expresando el perdón de Dios para con Israel y ante la multitud de naciones (éreb rab) congregada junto a ellos.
    Ver texto completo en siguiente link:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/06/el-mesias-segun-la-tora-14/
    Elaborado por David Saportas
    34 min
  • El Mesías Según la Torá 13 - MIRIAM LA BETULÁ – MARIA LA VIRGEN
    MIRIAM LA BETULÁ – MARIA LA VIRGEN
    Ver artículo escrito completo en mi blog:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/05/el-mesias-segun-la-tora-13/
    A tenor de lo expuesto, nos es preciso hacer un inciso en la figura de Miriam, la madre biológica de Yeshua. En todo el Berit Jadashá sólo unas escasas diecisiete líneas nos hablan de esta joven galilea. Llevó el nombre de un famoso personaje de la Torá: Miriam, la hermana de Moisés y Aarón, circunstancia quizás achacable a su parentesco con la tribu de Leví y concretamente con la casa de Aarón, como se declara: “Un sacerdote llamado Zacarías (Zejariá) de la orden de Abdías (Obadiá), y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada Elizabet (Elisheba)” [167] (Lucas/Nakai 1:5); quien es llamada “la pariente” (συγγενίς suggenís en el griego original) de Miriam, tradicionalmente interpretado como “su prima”. Al observar el vocablo מרים Miriam vemos que se compone de la palabra מים máyim: “agua” y una letra ר Resh: מרים מים – ר Miriam como Máyim y Resh Resulta significativo que la vida del personaje bíblico de quien toma su nombre estuvo siempre relacionada con dicho elemento: su primera mención la sitúa junto al rio Nilo vigilando la canasta donde iba su hermano Moisés (véase Éxodo/Shemot 2:4).
    Volverá a aparecer dirigiendo a las mujeres en alabanza a Dios con ocasión del cruce del Mar Rojo (Yam Suf) (Ídem 15:20-21); Y, quizás la más significativa: su vínculo con el “agua que salía de la roca” (véase Éxodo/Shemot 17:6, entre otros), el llamado מרים באר Be’er Miriam o pozo de Miriam, como fue dicho: “Pues el agua no corría sino por el mérito de Miriam” (Zohar Jayé Sará 124b). Este hecho establecería además un nexo circunstancial entre ambos personajes, pues es significativo que la tradición localice el momento del anuncio del ángel mientras sacaba agua de un pozo [168] en la ciudad de Nazaret (Natséret). Simbólicamente, la figura del “pozo” vendría a expresar el despertar desde abajo de las llamadas “aguas femeninas” (נוקבין מים Máyim Nukbín) como la iniciativa que es dirigida desde el Maljut al aspecto masculino inferior Z”a, circunstancia que la Torá ilustra mediante los personajes femeninos que recibieron a varones junto a un pozo: Ribca a Eliezer, siervo de Abraham (Génesis/Bereshit 24:18), Rajel a Jacob (Ídem 29:10) o Tziporá a Moisés (Éxodo/Shemot 2:17). Sobre la ר Resh dijeron los Sabios: “La letra resh simboliza la cabeza (ראש rosh), se refiere a la Palabra (הדבר haDavar) del Santo, Bendito sea, que es llamada ‹principio› (ראש rosh), como dice lo escrito (Salmos/Tehilim 119:160): ‹El principio (rosh) de Tu palabra es verdad (אמת emet)” (Otiyot deRabí Akiva). Llama nuestra atención la cantidad de remazim sobre el Mesías implícitos en este midrash: ראש Rosh (cabeza), como fue dicho: “Y a Él lo dio por cabeza (rosh) sobre todas las cosas” (Efesios 1:22), y también: “La piedra que rechazaron los edificadores ha venido a ser cabeza (rosh) del ángulo” (Salmos/Tehilim 118:22 citado en referencia al Mesías en Zohar Pekudé 232b).
    Y también ראש Rosh, en su acepción de “principio”, es sinónimo de reshit, lo que nos retrotrae a lo dicho: “Él es el principio (ראשית reshit), el primogénito de entre los muertos” (Colosenses 1:18). Compartiendo ambos términos la inicial (ר Resh). -דבר Davar, como se declara: “Y es llamado Su nombre Palabra de Dios (haDabar Elokim)” [169] (Revelación/Jizayón 19:13, véase también Juan/Yojanán 1:1). -אמת Emet, que es “el sello de Dios” (Shabat 55a), y éste no es otro que el Mesías, como versa: “Yo soy […] la verdad (HaEmet)” (Juan/Yojanán 14.6, véase también Revelación/Jizayón 19:11). Y dicha letra es además la inicial de רוח Rúaj (espíritu). Llama nuestra atención que la primera referencia al Mesías que aparece en la Torá esté asociada precisamente con el “agua” y el “espíritu”, como fue dicho: “Y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas” (Génesis/Bereshit 1:2), “Y éste es el Espíritu del Mesías” (Bereshit Rabá 2:4). “Espíritu” (רוח rúaj) junto con “agua” (מים máyim) lo que nos lleva de nuevo al nombre מרים Miriam. Y ambos conceptos unidos nos retrotraen a la enseñanza de Yeshua sobre el “nuevo nacimiento” [170], el cual proviene del agua y del espíritu (véase Juan/Yojanán 3:5), y también al acto que, simbólicamente, dio inicio a Su ministerio público pues cuando “subió luego del agua y Vio al Espíritu (Rúaj) de Dios que descendía Sobre Él” (Mateo/Matai 3:16).
    Y todo esto puede ser tomado en su conjunto como un remez (insinuación) de la concepción del Mesías, como está escrito: “Siendo Miriam Su madre desposada con Yosef y antes de que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu (Rúaj) Santo (Mateo/Matai 1.18); donde Miriam simbolizaría la unión del factor “agua” (máyim) con el factor “espíritu” (rúaj), el primero implícito en el nombre “Miriam” y el segundo mencionado explícitamente en el pasuk. Pero Miriam simbolizaría también el “elemento espíritu” en su acepción “femenina” (en alusión a la Shejiná), como es expresado en el versículo: “Lo que en ella es engendrado de (el) Espíritu Santo es” (Mateo/Matai 1:20), donde la preposición “de” (εκ ek) siempre nos introduce a un personaje femenino, [171] lo que subrayaría su carácter “receptor” siguiendo de esta forma el lenguaje de los Partzufim, pues al igual que sucedía con las matriarcas cuando se unían a sus esposos, Miriam sería aquí una metáfora de la Shejiná, que se hallaría en estado de exilio, como también nos insinúa la etimología de su nombre: mará (amargura), y esto conforme a lo escrito: “Mientras marchaban por el desierto se les reveló otro dominio, el de los demás pueblos, (como se declara) (Éxodo/Shemot 15:23): Llegaron a Mará pero no pudieron beber las agua de Mará, pues eran amargas (marim)” (Zohar Behsalaj 64b).
    Y fue en este lugar donde Dios los puso a prueba “pues muchos de los hombres de Israel sospechaban (de la infidelidad) de sus mujeres” (Zohar Nasó 124b). Resulta significativo que el nombre “Miriam” este asociado a la prueba de la Sotá, según lo escrito: “Y beberá la mujer las aguas amargas (hamarim)” (Números/Bemidbar 5:24), pues las “sospechas” acompañaron la concepción del Mesías desde el principio, a veces de forma explícita, como versa: “Yosef, su marido […] Decidió repudiarla en secreto” (Mateo/Matai 1:19), o de forma velada: “Nosotros no somos nacidos de fornicación, un Padre tenemos: Dios” (Juan/Yojanán 8:41). Pues “Marim (amargas) se puede leer como Miriam: מרים מרים Marim Miriam Y todo ello establecería un aciago vaticinio de que estos misterios no serían asumidos por el pueblo de Israel, y caerían irremisiblemente en la klipá de las naciones.
    CONCEBIDO DEL ESPÍRITU SANTO.
    Dicho lo cual cabría preguntarse: ¿Qué significa concebir del Espíritu? Para intentar abordar este tema, que es “sod de sodot”, [172] acudiremos a unas palabras del Zohar citadas con anterioridad: “Adam, el primer hombre, no tenía nada de este mundo sino que un ‹Justo› (en referencia a Yesod, llamado Tzadik) se unió con su aspecto femenino (en alusión a Maljut) y se formó de esa unión un cuerpo. Y la irradiación de luminosidad de él era más intensa que la de todos los ángeles enviados en lo Alto. Y cuando ese cuerpo fue formado, el Rey Sagrado envió a ese Tzadik veintidós letras y se asoció con ellas y salió al mundo y no hubo como él antes de eso y después de eso” (Zohar Kedoshim 83a y b). Que los Mekubalím enmarcasen la “formación” (que no la creación) del cuerpo de Adam en el contexto de la unión (זוג zivug) entre el יסוד Yesod (como aspecto masculino) y el מלכות Maljut (como vertiente femenina) convierte este evento en el paradigma de la dinámica de los mundos, en un verdadero microcosmos del universo espiritual.
    En el relato bíblico podemos identificar al aspecto femenino con la “tierra” (אדמה adamá) (véase entre otros Zohar Sheminí 43a), al añadir al nombre אדם Adam el sufijo ה He, indicando así género femenino. Y al aspecto masculino lo hallamos en la mención del Nombre YHVH (ADONAI) (véase Génesis/Bereshit 2:7), en alusión a Z”a – Zeir Anpin. Llaman nuestra atención las palabras: “Adam, el primer hombre, no tenía nada de este mundo”, pues ¿acaso la tierra de la que fue formado no era de este mundo? Al respecto dijeron los Sabios: “Aunque el cuerpo de Adam Harishón era del polvo, no estaba formado con el polvo de aquí, sino del polvo del Bet Hamikdash de lo Alto” (Zohar Kedoshim 83a); afirmación que, extrapolada al caso de Yeshua, nos llevaría a inferir sobre el alcance de la aportación materna en la formación del cuerpo humano del “postrer Adam”. ¿Debemos entender que, al igual que sucedió con el primer hombre, el Mesías “no tenía nada de este mundo”? Pues fue dicho: “El segundo Adam, que es el señor, es del Cielo” [173] (1Corintios 15:47).
    Y esto nos llevaría a preguntarnos: ¿Se limitaría la función (biológica) de Miriam a ser el kelí donde el Mashiaj se investiría de carne y sangre? Aunque no tenemos una respuesta concluyente a esta cuestión, que ella misma fuese calificada “bienaventurada” por “todas las generaciones” (véase Lucas/Nakai 1:48), nos hace pensar que su papel en este drama va mucho más allá de la mera función de “vientre de alquiler”. En las enseñanzas de los Sabios, los grandes personajes de la Biblia son presentados como una alegoría del Z”a – Zeir Anpin, esto es, del aspecto masculino inferior, por lo que sus esposas (con quienes se unieron íntimamente) vendrían a ser una metáfora de la Shejiná. Las matriarcas son a este respecto ejemplos paradigmáticos, como se declara: “E Isaac la llevó (a Ribca) a la tienda de Sara (Génesís/Bereshit 24:67). (significa que) la Shejiná regresó allí, porque todo el tiempo que Sara existió en el mundo, la Shejiná no se apartó de ella” (Zohar Jayé Sará 133a). Jacob, quien es asimilado a Tiféret, tuvo dos esposas, y ambas serían expresiones simbólicas de la Shejiná: Rajel al nivel del Maljut, quien estando en el exilio “llora por sus hijos” (Jeremías/Yermeyá 31:15) y Leá en correspondencia con Biná (la Shejiná Ila’á), la cual permanece oculta (véanse, entre otros Zohar Vayetsé 153b,156b,158a).
    Y con respecto a Arón y Elisheba fue dicho: “Aarón tomó por esposa a Elisheba hija de Abinadav (Éxodo/Shemot 6:23). Se trata de un misterio relacionado con la Congregación de Israel (uno de los nombres de la Shejiná) porque Aarón es el compañero de ella para acondicionar la Casa (el Maljut) (Zohar Beshalaj 49b) Siguiendo esta línea, Miriam Habetulá sería también presentada como una metáfora del Maljut, el aspecto femenino inferior, pues devendría el “kelí” dispuesto para recibir del aspecto masculino inferior Z”a – Zeir Anpin [174], y esto mediante un “despertar desde abajo conforme a la declaración: “Hágase en mí según tu palabra” (Lucas/Nakai 1:38). En este sentido, podríamos circunscribir el nacimiento del Mesías dentro de un contexto ya definido conceptualmente por los Sabios pero que en Yeshua adquiere literalidad, como también nos ilustra la siguiente enseñanza: “Alégrense tu padre y tu madre y gócese la que te dio a luz” (Proverbios/Mishlé 23:25). ‹Tu padre› es el Santo Bendito sea (en referencia a Z”a – Zeir Anpin) y ‹Tu madre› es una alusión a la Asamblea de Israel (un nombre de “נוק Nukva). Gócese la que te dio a luz se refiere a la (mujer) que te dio a luz aquí abajo, o sea, tu madre en este mundo” (Zohar Bemidbar 119a).
    Luego este niño sería fruto del “zibug” Yesod-Maljut y, sin embargo, también tendría una madre “en este mundo”. Y ¿quién es este niño? Como se declara: “Alégrense” (yismaj), esto es: Mashiaj: ישמח משיח Mashiaj Yismaj Llegados a este punto, y habiendo hablado acerca de Miriam como símbolo del aspecto femenino inferior Maljut, deberíamos “localizar” en el relato bíblico al otro aspecto: el masculino [175]. Veamos el siguiente texto: “No temas recibir a Miriam tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mateo/Matai 1:209). A priori, parecería que el mencionado “Espíritu Santo” sería aquí el “factor masculino” lo que, en el lenguaje de los Mekubalím, calificaríamos de “derramante” (משפיע Mashpía), siendo Miriam el “receptor” (מקבל Mekabel). Este último es claramente asimilado con Maljut (“נוק Nukva) mientras que el “Espíritu” (רוח Rúaj) podría ser identificado con כתר Kéter según lo dicho: “Y lo llené del Espíritu de Dios en sabiduría (חכמה jojmá) y en entendimiento (בינה biná)” (Éxodo/Shemot 31:3). Luego primero es “el Espíritu” y sólo después “jojmá” y “biná”, lo que aludiría a Kéter, [176] que precede a ambos.
    Y en otro texto la concepción del Mesías es descrita mediante las palabras: “Y el poder del Altísimo te hará sombra (Lucas/Nakai 1:35), como también fue dicho: “En su sombra (צל tsel) [177] (Cantares/Shir Hashirim 2:3), se refiere al Santo, Bendito sea” (Zohar Lej Lejá 84a). Aquí identificaríamos de nuevo el “factor masculino” en la concepción del Mesías, pues “el Santo, Bendito sea” haría referencia a Z”a – Zeir Anpin, el aspecto masculino inferior; y ambas palabras (sombra y Altísimo) nos recordarían lo dicho en los salmos: “El que habita al abrigo del Altísimo, morara bajo la sombra del Omnipotente” (Salmos/Tehilim 91:1). Y “Omnipotente” (שדי Shadai) haría referencia a Yesod, de nuevo en correspondencia con Z”a, como también se declara: “El Rey (en referencia a ע”זZeir Anpín) se unió con ella (en alusión a “נוק Nukva). A través de del grado del Tzadik (Yesod)” (Zohar Ajaré Mot 78a).
    Ya tuvimos ocasión de reflexionar acerca del “Sod Elokut” o “Misterio de la Divinidad”, y vimos como el pronombre relativo מי mi “quien” (ος os en el original griego), nos sugería que era el propio Mesías pre-existente quién se “hace carne” al descender Su alma sobre una mujer virgen. Dicho de otra forma: el alma del Mesías, por ser de un nivel espiritual y de una naturaleza que está más allá de nuestra capacidad de comprensión, es capaz de “encarnarse” en el vientre de una betulá (virgen) naciendo como si se tratara de un ser humano normal; y este “Espíritu del Mesías” es llamado aquí “Espíritu Santo”, como también nos insinúa lo dicho: “El Santo, Bendito sea, quiso que el alma del Mesías, que se hallaba oculta desde antes de la Creación, se hiciera visible y fuera encontrada, como fue dicho (Génesis/Bereshit 1:2): ‹El espíritu de Dios sobrevolaba [178] la superficie de las aguas›, refiriéndose al alma del Mesías (Séfer Halikutim 57). Luego el alma del Mesías es también llamada “el Espíritu de Elokim”; y la “sombra” (צל Tsel) del Altísimo [179] que vendría sobre Miriam aludiría a los distintos niveles de esa alma, como se dijo.
    Seguiremos reflexionando sobre el “Misterio de la Divinidad” a través del nombre “Yehudá”, tribu de la que procede el Mesías (véanse Génesis/Bereshit 49:10, Oseas/Hoshéa 12:1 entre otros). Al observar dicho vocablo nos percatamos de que está compuesto por el Shem Hameforásh (ה-ו-ה-י – Yod, Jei, Vav, Jei) y una ד Dálet. יהודה Yehudá Tampoco es casual que esta Dálet ocupe la cuarta posición pues, además de coincidir con su valor numérico, Yehudá fue precisamente el cuarto hijo de Jacob (véase Génesis/Bereshit 29:35). ¿Qué nos sugiere que esta letra se halle después de la ו Vav y antes de la última ה He? Como se dijo, el significado de la letra es “puerta” (דלת délet), y esta expresión nos llevaría a las palabras de Yeshua: “Yo soy la puerta (délet)” (Juan/Yojanán 10:9). En este sentido, la Dálet de Yehudá simbolizaría al Mesías como el umbral de acceso [180] al cuarto mundo (Asiyá) ilustrado por la última He. Y dicha letra posee también la acepción de “pobre” (דל dal), “Pues la letra Dálet representa al pobre (Hakdamat HaZohar 3a, véase Shabat 104a), hecho que nos acercaría a un contexto de “exilio” donde el Mesías “se hizo pobre” (2 Corintios 8:9) por amor a nosotros, como también se declara:
    “El sitio donde se aferran los pobres es llamado ‹pozo› (en referencia a Maljut) y no tiene nada propio sino lo que le es dado” (Zohar Nóaj 60a, véase Juan/Yojanán 5:19) Y por eso (del) Mesías dijeron: ‹Hasta que venga el pobre, [181] y a esto se refiere lo escrito (Isaías/Yeshayá 53:5): ‹Y por su herida nos curará” (Zohar Raya Mehimna, Mishpatim 115b); Y dicha galut vendría determinada por el rechazo que Yeshua recibió de Su propio pueblo, como se declara: “Al rey David [182] (como figura del Mashiaj) también lo odiaban sus hermanos y lo desplazaron de ellos” (Zohar Mikets 198a). Y juntamente con Mesías se fueron al “exilio” las nociones de santidad inherentes a Su nacimiento, cayendo así en la klipá de las naciones, conforme a lo escrito: “Y como oveja (rajel) delante de sus trasquiladores enmudeció” (Isaías/Yeshayá 53:7). ¿Por qué enmudeció? Porque cuando ejercen dominio el resto de los pueblos, la voz de ella (Rajel, la matriarca, como figura de la Shejiná) se interrumpe y enmudece” (Zohar Vayerá 29b).
    Ver texto completo en siguiente link:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/05/el-mesias-segun-la-tora-13/
    Elaborado por David Saportas
    25 min
  • El Mesías Según la Torá 12 - EL NACIMIENTO DEL MESÍAS
    EL NACIMIENTO DEL MESÍAS.
    EL TZIMTZUM.
    Ver artículo escrito completo en mi blog:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/02/el-mesias-segun-la-tora-12/
    El צימצום TZimtZum o contracción es un conocido término filosófico ideado por el Ariza”l para explicar ciertas paradojas conceptuales planteadas a raíz de la creación del mundo: pues, ¿si la luz divina (סוף אין אור Or Ein Sof) llena toda la existencia, cómo es posible concebir una realidad material? Según esta enseñanza (véase Ets Jayim 1:1:2), Dios restringió Su luz infinita en torno a un punto central dejando un espacio esférico vacío [127]. En dicho “espacio vacío” o פנוי חלל Jalal Panui, comenzaría la existencia de los mundos mediante un proceso de emanación, creación formación y acción concatenado progresivamente desde los niveles más espirituales, próximos a la luz divina, hasta los más materiales, conforme nos alejamos de ésta y nos aproximamos al punto central, como también fue dicho: “El descenso de la luz y la fuerza vital de grado en grado de modo que pueda crear y dar vida” (Sha’ar Hayijud Vehaemuná 7). Es necesario subrayar que al hablar de estos temas nos movemos siempre en el terreno conceptual, pues no nos es posible aplicar al Creador parámetros de corte espacial (ni temporal), ya que “la existencia de Dios no está sujeta a un lugar físico” (Boré Nebujim – Guía de los Perplejos I,70). Aun así, necesitamos establecer algún tipo de esquema o estructura simbólica que pueda ayudarnos a entender alguno de los parámetros por los que discurre la Creación (véase Hakdamá HaGuedolá 24). En síntesis, diríamos que el Creador retira Su luz formando un espacio vacío donde la Creación pueda llegar a existir, ocultando Su poder infinito dentro de un poder finito creado por Él mismo [128].
    Dicho concepto nos lleva a este otro: Al limitar Su presencia en el Jalal Panui, también restringiría Su perfección absoluta admitiendo la posibilidad del libre albedrío, lo que, en última instancia, permitiría al hombre la realización de buenas obras. En su explicación del esquema de los mundos, el Ariza”l también nos habla de un rayo de luz que atravesó el espacio vacío, al que llamó קו kav [129]. Éste actuaría a manera de canal entre el Or Ein Sof y el punto central del Jalal Panui conectándolos entre sí. La existencia del Kav se relacionaría con el concepto “despertar desde abajo” (דלתתא התוררותא Hitoreruta Deletata) pues aunque procede de la misma luz divina, sólo se activaría, por así decirlo, desde ese punto central. Este canal de luz permitiría que la iniciativa humana (a través de su servicio al Creador) activase la respuesta divina de forma que Su presencia pudiese manifestarse de forma atenuada sin anular la libertad del ser humano, pues a partir de ese momento será el comportamiento del hombre quien la active o restrinja (véase Séfer Hakelalim 2 al 6).
    HACIA EL ORIGEN DEL MESÍAS
    Y después de repasar estos conceptos, intentaremos identificar el papel del Mesías en medio de ellos, pues no en vano fue dicho: “Él es antes de todas las cosas, y por Él todas las cosas subsisten” (Colosenses 1:18). Como se dijo, habría indicios escriturales que nos podían insinuar al Mesías ya a nivel de Adam Kadmón, [130] pero otras declaraciones como: “Aquél era la luz verdadera” (Juan/Yojanán 1:9) nos invitan a ir aún más lejos, siguiendo Su “pista” hasta el mismísimo Or Ein Sof. No queremos parecer simplistas al dirimir, al margen de otras acepciones, el concepto “luz”, pero lo cierto es que Yeshua dijo de Sí mismo: “Yo la luz, he venido al mundo” y no dijo: “Yo la corona” o “Yo la sabiduría. Y aquí “luz (אור Or)” y “recipiente” (כלי Kelí) se funden en uno solo al afirmar “Yo (el Kelí) la luz (Or) he venido al mundo”, convirtiendo “derramante” (משפיע Mashpía) y “receptor” (מקבל Mekabel) en una sola cosa. Y no está escrito “luz”, simplemente, sino “la luz” (האור haOr) en un sentido concreto, y una palabra precedida por un artículo indeterminado (como aquí la ה jei), nos indicaría siempre algo preciso y concreto (véase Rashí sobre Bereshit 24:27, entre otros).
    Llegados a este punto, y para no dar pie a interpretaciones erróneas, necesitamos precisar la diferencia entre Or Ein Sof y el propio Ein Sof, Bendito sea. Sobre éste último carecemos (ni aun remotamente) de cualquier capacidad de aprehensión pues en Él todo es unicidad absoluta. Por su parte, el Or Ein Sof nos marcaría la frontera donde nuestra posibilidad de arbitrio, aunque sea sólo conceptualmente, todavía nos permite el uso de ejemplos y metáforas. Que el Or Ein Sof sea llamado המלבוש עולם Olam Hamalbush o “Mundo de la vestimenta”, nos previene de pensar (Dios no lo permita) que dicha luz es el propio Ein Sof, como fue dicho: “El Eterno se vistió de luz como de manto” (Tehilim 104:2). En cierto sentido, podríamos aplicar parámetros similares al hablar de כתר Kéter o incluso de חכמה Jojmá, pero lo cierto es que cuanto más nos alejemos de la “materialidad” en aras de los mundos superiores, nuestras palabras se vuelven más parcas e imprecisas en el intento de aprehender lo inaprensible. El Ariza”l sigue explicando que esta “luz” emanó del Ein Sof con el propósito de crear el mundo (Torá Or, Mikets 39a) y esta “luz” llenaba toda la existencia” (Ets Jayim 1:1:2).
    Hablar del Mesías como “la luz” creadora de Dios nos retrotrae de nuevo a lo dicho: “Porque por Él fueron creadas todas las cosas” (Colosenses 1:16). El Mesías hecho hombre es en Sí mismo un micro-cosmos del Tzimtzum, pues al revestirse progresivamente con las “ropas” (לבושים lebushim) de los distintos mundos iría restringiendo Su luz hasta llegar, en última instancia, a investirse en un cuerpo material como “la Palabra hecha carne”, renunciando así a “aquella gloria que tuve contigo antes de la fundación del mundo” (Juan/Yojanán 17:5).
    Expresándolo de forma conceptual, diríamos que el Mesías, al renunciar temporalmente a dicho “gloria”, crea un “espacio vacío” de Su propia condición excelsa donde se hace posible Su existencia como ser humano. Y aunque Yeshua dijo: “El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre” (Ídem 14:9), con todo, resulta evidente que estando en Su “condición de hombre” esto no ocurría de forma automática, y dicha circunstancia requería de un grado de profecía, muy en la línea de la llamada “transfiguración” [131] (véase Lucas/Nakai 9:28 al 36). A estas alturas de la exposición, nos parece fascinante poder especular sobre el alcance de la consciencia mesiánica de Yeshua estando aún investido dentro de Su naturaleza humana: ¿Conservó en Su “memoria” algún grado de aprehensión de los mundos superiores? ¿Llegó a retener incluso de aquellos grados previos a la misma Creación? Afirmaciones del tipo: “Padre, glorifícame Tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Juan/Yojanán 17:5) o “Yo sé de dónde he venido y a donde voy” (ídem 8.14), quizás apuntarían hacia esa dirección, más con todo, nunca podríamos salir del terreno especulativo.
    Volviendo a nuestro esquema del Tzimtzum y circunscritos a la Creación propiamente dicha, podríamos plantear la siguiente estructura en correspondencia con textos sobre el Mesías: El סוף אין אור Or Ein Sof se correspondería con חכמה Jojmá y la primera letra (י Yod) del Shem Hameforash (ה-ו-ה-י) Yod, Jei, Vav, Jei, lo que nos hablaría de: “Aquella gloria que tuve contigo antes de la fundación del mundo” (Juan/Yojanán 17:5). El פנוי חלל Jalal Panui lo haría con בינה Biná y la primera ה Jei (derecha) del Nombre (ה-ו-ה-י) Yod, Jei, Vav, Jei. Aquí tendría lugar la Creación pues, aunque ésta se estructura a través de Biná, tiene su origen en Jojmá (אבא Aba), lo que relacionaremos con el pasuk: “Éste era en el principio (בראשית Bereshit) con Dios (Elokim, aquí en referencia a Biná)” (Ídem 1:2). El קו Kav se asimilaría a las seis sefirot de ז״א Zeir Anpín y a la letra ו Vav del Nombre (ה-ו-ה-י) Yod, Jei, Vav, Jei, actuando a manera de “canal” transmisor de la Luz Infinita hasta el punto central. Y al atravesar el “espacio vacío” daría cumplimiento al pasuk: “La luz en las tinieblas resplandece” (Ídem 1:5). La האמצעית נקודה Nekudá Haemtsait o Punto Primordial se correspondería con מלכות Maljut y la segunda ה Jei (izquierda) del citado Nombre (ה-ו-ה-י) Yod, Jei, Vav, Jei. Aquí se aplicaría lo dicho: “Yo, la Luz, he venido al mundo” (Ídem 12:46). Nótese que el Kav es también llamado “סתום אדם Adam Satum” (Adam oculto), concepto que vendría a insinuarnos al Mesías pre-encarnado, ese “Nombre del Mesías” involucrado aquí en el contexto de la Creación.
    Siguiendo esta línea, podríamos ver en el Kav todo un micro-cosmos de remazim mesiánicos. Como se dijo, Él sería esa “luz” capaz de resplandecer en medio de la oscuridad del “espacio vacío” (véase Hakdamat HaZohar 15a), y también el “mediador” entre Dios y los hombres (véase 1 Timoteo 2:5). Según nuestro esquema, dicha “luz” partiría del Padre (en alusión a Jojmá) conforme a lo dicho: “Salí del Padre y he venido al mundo” (en alusión al Punto Primordial) (Juan/Yojanán 16:28). De esta forma el Mesías nos “mostraría al Padre” de forma “velada” para no ser abrumados por Su luz, según lo dicho: “Jojmá como una fuerza que aún se pregunta ¿qué?” (Zohar Tsav 28a). Esto es, חכמה Jojmá, leído como כח cóaj (fuerza) y el pronombre interrogativo מה ma? (¿Qué?) pues en Aba está la “fuerza” (potencia) pero es a través del Mesías que la “capacidad” (acto) se traducirá en hechos concretos a nivel de los mundos bajos, pues má? de nuevo aludiría al Mesías-hombre a través de su valor numérico 45, que es el mismo que el de אדם Adam [132].
    Y estas realidades espirituales que, en lo “micro”, giran alrededor de la humanidad del Mesías, también se pueden discernir en lo “macro” partiendo incluso del mismo concepto de la Creación: A través del Tsimtsum el creador inviste Su Luz Infinita en las מדות midot (atributos) de אצילות עולם Olam Atzilut mediante numerosas contracciones hasta quedar ésta, por así decirlo, restringida al interior de las sefirot de dicho mundo, llegando a rectificarlas hasta el punto de ser “divinidad”. Al dirigir nuestras plegarias al Santo, Bendito sea, usamos diferentes nombres y epítetos como Elokim, HaShem, Shadai, Elión etc. Cada uno de ellos se corresponde con un atributo distinto: Elokim con la justicia (דין din), HaShem con la gracia (חסד jésed)…Y rezamos al Ein Sof, Bendito sea, pero investido en esas sefirot de Olam Atzilut y no al Ein Sof directamente (como si esto fuese posible) [133], lo que nos retrotrae de nuevo al concepto del “mediador que une”, como ya se dijo, y ese “único Mediador” es “el Mesías hombre” (1 Timoteo 2:5), no es el “Mesías pre-existente”, no es “la Palabra que era Dios”, sino ese Tzadik que estando “en la condición de hombre, se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte en el madero” (Filipenses 2:8 y 9).
    Y este proceso de “concatenación” para atenuar la luz divina hasta cotas humanamente asumibles es, por así decirlo, reversible. Pues de la misma manera que realidades espirituales superiores se invisten de materialidad en su camino a los mundos de abajo, también se habrán de despojar de estas “vestiduras” al regresar a su fuente. Para ilustrar esta idea citaremos la siguiente enseñanza: “Está escrito: ‹He aquí que con las nubes (ענני anané) del cielo, venía como un Hijo del Hombre› (Daniel 7:13); se refiere al Rey Mesías” (Zohar Toledot 145b). Y también: “Ven y mira: Moisés no hubiera podido acercarse para ver lo que vio sino se hubiera revestido con otra vestimenta, como fue dicho: ‹Y entró Moisés al interior de la nube (ענן anán) y subió al monte› (Éxodo/Shemot 24:18); y la traducción (del Targum): ‹Por mediación de la nube›. Y se vistió con ella como quien se cubre con una vestimenta” (Zohar Nóaj 66a). La palabra común en ambos textos es “anán” (nube).
    En el primero el Mesías desciende a través de ella y en el segundo Moisés asciende a través de ella, y en los dos casos estas “nubes” simbolizarían las vestimentas espirituales que se adecuan a cada mundo en concreto: por un lado vemos como el Rey Mesías desciende “del Cielo” [134] y se inviste en una “nube”, que es la vestimenta propia del Maljut, y en sentido contrario, el Siervo Fiel parte del mundo físico y necesita “desmaterializarse” para su ascenso al Maljut, recubriéndose con “ropas” espirituales llamadas también “nube”. Y además de esta circunstancia, los dos personajes tendrían en común su rol de “mediadores” entre el Cielo y los hombres, pues de Moisés también fue dicho: “Pero después de que (los de Israel) pecaron ni siquiera podían mirar la faz del mediador (סרסור sarsur), como (también) está escrito (Ídem 34:30): ‹Y temieron acercársele›” (Zohar Bereshit 52b). Moisés ascendió hasta el Monte que ardía en fuego (como una expresión del Maljut) pero el Mesías subió hasta lo Alto de lo Alto, conforme a lo escrito: “Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo y le dio un Nombre que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:8 y 9). Lo que nos sugiere que tras Su ascenso a los Cielos, el Mesías ocupó un lugar aún más excelso del que tuvo “desde antes de que el mundo fuese”, como se infiere de lo dicho: “Cuando el Tzadik muere, su alma asciende más alto que (donde estaba) la primera vez” (Séfer Halikutim 154). Y también: “Tras doce meses (número simbólico del descenso al Guehinam) lo elevarán al Mesías a través de esta columna hasta el firmamento. Y allí recibirá poder y la corona del Reino” (Zohar Shemot 7b).
    LA PALABRA HECHA CARNE
    Como se dijo, la venida al mundo del Mesías es sin duda el mayor misterio del Berit Jadashá, pues la forma en como “el Verbo (הדנר HaDabar) se hizo carne” ha dado origen a las más variadas doctrinas. Nos parece significativo que los exégetas extendieran su mano hacia recursos interpretativos de los filósofos paganos, desechando a priori la sabiduría de Israel, pues el hecho de que éstos últimos no recibieran al Mesías no descarta que sus enseñanzas supongan la única herramienta fidedigna de la que disponemos a la hora de abordar estos temas, como el mismo Yeshua nos declara: “Sobre la silla de Moisés se sientan escribas (סופרים soferim) y fariseos (פרושים perushim); así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo”. Y el texto añade: “Pero no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen”, de donde se infiere que eran sus hechos los que no estaban a la altura de la santidad de sus palabras pero sí que disponían del conocimiento para interpretar y enseñar las Escrituras (Mateo/Matai 23:2-3).
    Los Sabios describieron (de forma general) el descenso de las almas al mundo con las siguiente palabras: “Descender con el fin de ascender” (Makot 7b). Y esto en referencia al alma que desciende al mundo y se inviste en un cuerpo para (a través del servicio divino) adquirir un estado de mayor exaltación y ascender a un mayor grado de divinidad. La siguiente enseñanza posee un tinte más específico pues nos describe el descenso de un alma muy particular: la del profeta Elías, como fue dicho: “Un espíritu (רוח rúaj) descenderá al mundo, a la tierra y se investirá en un cuerpo. Y el nombre de él será Elías (Eliyá). Y con ese cuerpo partirá (de este mundo) y se desprenderá de su cuerpo y se le concederá otro cuerpo, uno de luz [135] para estar entre los ángeles. Y cuando descienda (de nuevo para revelar al Mashiaj) se investirá en ese cuerpo que dejó en este mundo, y con ese cuerpo se revelará abajo, y con el otro cuerpo se manifestará Arriba. Y este es el misterio del versículo: ¿Quién subió al Cielo y descendió? (Proverbios/Mishlé 30:4). Pues no hubo un hombre cuyo espíritu ascendiera a los cielos y descendiera (después) a lo bajo” (Zohar Vayakhel 197a).
    Si extrapolásemos al Mesías lo dicho por los Sabios con carácter general y también del profeta Elías, diríamos que un espíritu, concreto y especial, descendió al mundo para investirse en un cuerpo y el nombre de Él fue Yeshua. Y, después de Su muerte y resurrección, con ese mismo cuerpo (pero ya glorificado) habría vuelto a ascender. Y en algún momento de Su ascensión se transformó en otro “de luz” adecuado “para estar entre los ángeles”, esto es, al nivel del Olam Yetzirá, que es el mundo de los ángeles. Y aquí perdemos la pista en nuestro paralelismo entre Yeshua y Elías, pues el primero siguió en Su ascenso hasta recibir ese “Nombre que es sobre todo nombre” [136], esto es, para adquirir un estado de mayor exaltación y ascender a un mayor grado de divinidad. Y este proceso se habrá de repetir en sentido inverso cuando el Mesías regrese al mundo para reinar, como nos declaraba el pasuk de los Proverbios citado en nuestro Zohar: “¿Quién subió al Cielo y descendió?” Luego primero “subió” y después “descendió” (de nuevo), como también se declara: “Y nadie ha subido al Cielo sino el que descendió del Cielo: el Hijo del Hombre, que está en el Cielo” (Juan/Yojanán 3:13).
    Veamos otra enseñanza: “Adam, el primer hombre, no tenía nada de este mundo sino que un ‹Justo› (en referencia a Yesod, llamado Tzadik) se unió con su aspecto femenino (en alusión a Maljut) y se formó de esa unión un cuerpo. Y la irradiación de luminosidad de él era más intensa que la de todos los ángeles enviados en lo Alto. Y cuando ese cuerpo fue formado, el Rey Sagrado envió a ese Tzadik veintidós letras y se asoció con ellas y salió al mundo y no hubo como él antes de eso y después de eso” (Zohar Kedoshim 83a y b). Si este relato sobre Adam lo aplicásemos también a Yeshua, no andaríamos muy lejos de las nociones sobre Su concepción descritas en el Berit Jadashá. Aquí el Zohar nos sitúa la formación (יצירה Yetzirá) del cuerpo de Adam, en el contexto de la unión יסוד Yesod – מלכותMaljut; una acción que fue descrita por los Mekubalím mediante expresiones como “unión íntima” (זוג zivug), “embarazo” (עיבור ibur) o “nacimiento” (לדה ledá), pues los Sabios instaron a los jasidim a hacer de estas realidades de orden “celestial” la pauta de su propia vida conyugal, como versa: “En la media noche (חצות jatsot) del Shabat, cuando se produce la unión de Z”a – Zeir Anpin con Maljut, ya que ese es el momento apropiado para su allegamiento” (Zohar Tazriá 49b, véase Idra Raba 143a).
    De esta forma, al emular el hombre en el plano físico una unión que es de naturaleza espiritual, asimilaría a través de su conducta la dinámica de los Partzufim. Nuestro Zohar nos plantea la situación contraria: de la unión puramente espiritual entre dos sefirot surge, no otra sefirá o un determinado Partzuf, sino un ser humano físico y concreto, como se dijo: “Y se formó de esa unión un cuerpo”. Llama nuestra atención la metáfora con la que es descrito el descenso del alma al cuerpo de Adam: “El Rey Sagrado envió a ese Tzadik veintidós letras”, que es el total del Alefato y que aludiría a uno de los nombres del Mesías, Quien es llamado Álef-Tav, como se dijo. Y dicha expresión nos aporta la noción de “completitud”, lo que induce a pensar que el Mesías alcanzó los cinco niveles del alma durante su estadio terrenal. Y el quinto nivel, Yejidá, es el alma del Mesías, como vimos, y “quinto” (jamishí) son las letras de Mashiaj (Véase El Fundamento del Mundo 2, pág. 80).
    Y sigue diciendo: “No hubo como él antes de eso y después de eso”. Pues, al igual que del Primer Adam no existe precedente ni consecuente, tampoco los hay del Mesías, llamado el “Postrer Adam”, pues ambos “nacimientos” son únicos y exclusivos en la Historia. Y todos estos ejemplos vendrían a ser metáforas y parábolas que nos aportan cierto grado de luz sobre ese misterio insondable de como “el Verbo” devino en la materialidad de la “carne”. Ya tuvimos ocasión de reflexionar sobre este tema al hablar del “Sod Elokut” o “Misterio de la Divinidad”. Vimos como el pronombre relativo מי mi “quien” (“os” en el original griego) [137] nos sugería que es el propio Mesías pre-existente quién se “hace carne” al descender Su alma sobre una mujer virgen. Dicho de otra forma: La Neshamá del Mesías, por ser de un nivel espiritual y de una naturaleza más allá de nuestra capacidad de comprensión, es capaz de “encarnarse” en el vientre de una betulá (virgen) naciendo como si se tratara de un niño normal. Los Sabios nos enseñan que la concepción de un niño “cuenta con tres asociaciones:
    Su padre y su madre y el Santo, Bendito sea” (Nidá 31a, Kidushín 30b). Es decir, los dos primeros aportan la vertiente física y Dios provee la dimensión espiritual al colocar el alma en el feto. De esta forma, cada individuo es engendrado mediante la aportación biológica de sus progenitores al 50%, esto es, la madre contribuye con 23 cromosomas y el padre con el mismo número. Y en algún momento de la formación de este feto, Dios coloca un alma en esa nueva vida. Dicha alma ha ido descendiendo desde su lugar de origen [138] por los diferentes mundos, adquiriendo las “vestiduras” apropiadas para cada uno de ellos (véase Ets Jayim Sha’ar 26). Aunque procediendo de un lugar muchísimo más elevado que el resto, la Neshamá del Mesías seguiría, por así decirlo, el mismo itinerario que el resto de las almas de Israel, pues “el alma cambia de su estado original, en su descenso desde la Sabiduría Suprema hasta el cuerpo humano.
    Este proceso consiste en el descenso de un mundo a otro y de nivel en nivel dentro del mismo mundo” (Tania, Hagahot 2). Y sería en la última fase del trayecto, ya al nivel del mundo material, donde la absoluta singularidad de este caso resultaría axiomática, pues la Neshamá del Mashiaj descendió sobre una virgen y no (como es habitual) sobre una mujer ya embarazada, es más, dicha alma produjo una gestación “unilateral” siendo, por así decirlo, la “mitad” masculina [139] del proceso físico, como también nos insinúan las palabras: “Ciertamente esa (mujer) es el cuerpo (en referencia a su vientre) que ha sido dispuesto para (recibir) esa alma suprema” (Zohar Vayésheb 182a). Y todo esto nos alejaría de cualquier similitud (incluso remota) con esas otras “concepciones” (Dios nos libre) de las que hablan los paganos [140]. Aunque dicho misterio es “indiscutiblemente grande”, contamos en la literatura rabínica con numerosas enseñanzas que pueden aportarnos luz a este respecto.
    Veamos algunos ejemplos que (al igual que los ya citados) también podrían ser aplicables al alma del Mesías, como fue dicho: “La Raíz es muy elevada, siendo su origen la parte más alta de Olam Atzilut (Atik Yomim – Anciano de Días) (véase también Zohar Terumá, Sifrá Ditzniuta 177a). La rama es muy larga y desciende atravesando todos los mundos hasta que su extremo inferior se inviste en un cuerpo físico. En cada nivel y en cada universo la rama deja una raíz” (Sha’aré Kedushá 4, 20a). Visto de esta forma, el alma del Mesías vendría a constituir una “escalera” (סלם sulam) a través de los mundos espirituales, atravesándolos en Su “descenso” pero existiendo a la vez en cada uno de ellos, como se dijo. Partiría de unos niveles muy elevados donde “Su existencia se anularía con Su fuente” (véase Sha’ar Hayijud veHaemuná 3) siendo casi indistinguible de Su origen divino, hasta descender a los mundos más concretos y sensibles adscritos a la dimensión vital de la humanidad del Mesías.
    Como ocurría con la escalera de Jacob “que se apoyaba en la tierra y su cabeza (ראש rosh) llegaba al Cielo” (Génesis/Bereshit 28:12), cada letra del nombre ישוע Yeshua nos ilustraría sobre la conexión de Su alma con un mundo espiritual en concreto: La י Yod con אצילות Atzilut, la ש Shim con בראיה Beriyá, la ו Vav con יצירה Yetzirá y la ע Áyin con עשיה Asiyá [141]. Procedente del “Padre” [142], cada nivel del alma del Mesías “iluminaría” en un mundo concreto donde “deja una raíz”, conectando así la Creación con su misma fuente, concatenando progresivamente (השתלשלות hishtalshelut) el ir y venir del flujo (שפע shefa) divino, como dice en el pasuk: “Subían y bajaban” (Génesis/Bereshit 28:12). Y dicha escalera “se apoyaba en la tierra”, y esta base afirmada sobre el mundo material (véase Shiur Kamá 23) se correspondería con la vertiente humana del Mesías.
    La íntima conexión entre los aspectos espirituales y materiales del Mesías hecho hombre nos retrotrae de nuevo a lo dicho: “Su fin (סוף suf) está contenido en su principio (תחלה tejilá), [143] y su principio en su fin” (Séfer Yetzirá 1:7). Conforme a lo dicho: “Y esta es la corona (Kéter) suprema (Elioná), la cabeza (Rosh) de todas las cabezas. Luego contiene su principio en su final” (Zohar Tsav 26b). Al referirnos al alma del Mesías, la mera posibilidad de que una “luz” tan pura y elevada pueda “habitar entre nosotros” suscita numerosas cuestiones. Cuando hablamos del Tzimtzum, dijimos que en aras de la viabilidad de la Creación, Dios retiraba Su esencia de un lugar determinado dando lugar al פנוי חלל Jalal Panui o Espacio Vacío. Y esto nos planteaba una paradoja pues “no hay lugar vacío de Él” (Tikuné Zohar 91b), pues nada ni nadie puede existir o persistir al margen de la fuerza vital de Dios. Sin embargo, el קו Kav, una línea de luz procedente del סוף אין Ein Sof, atravesaba dicho espacio revelando, de alguna forma, la inmanencia del Creador. ¿Dios se retira para luego volver? ¿Con qué propósito?
    En el Jalal Panui (espacio vacío) la Presencia Divina permanece, pero de forma oculta, preservando así a la Creación de ser abrumada por Su “luz inaccesible”, [144] siendo ahora la misión del hombre (en el ejercicio de su libre albedrío) inquirir en aras del Creador hasta que la Presencia Divina se le revele, como dijo el Salmista: “Con todo mi corazón te he buscado” (Ídem 119:10). Ahora serán las מידות midot (atributos) y los Nombres (שמות Shemot) divinos los que actuarán en el Espacio Vacío como la expresión “mesurada” de esta luz, actuando a manera de “filtros” de la absoluta pureza del Or Ein Sof. Y debemos situar el rol del Mesías como la más alta expresión de divinidad en el mundo, siempre dentro de este contexto de ocultación y revelación. Los Escritos nos enseñan que en el Él “habita de forma corporal la plenitud (שלמות shelemut) de la Divinidad (אלהות Elokut)” (Colosenses 2:9). “Habita” (שכן shajén) lo que nos mostraría al Mesías como la “casa” de la שכינה Shejiná, esto es, שכינה Shejiná, leído como שכן shajén (habita) יה Ya (Dios) [145].
    En correspondencia con lo dicho: “Y llamará Su nombre Imanu El (Isaías/Yeshayá 7:14) que significa Dios con nosotros” (Mateo/Matai 1:23) pues, como se dijo, el Mesías hecho hombre fue el Templo (Mikdash) de la Presencia Divina, según lo escrito: “Destruid este Templo y Yo lo levantaré en tres días, más Él se refería al Templo de Su cuerpo” (Juan/Yojanán 2:19 y 20), dando así cumplimiento a lo dicho: “Me construirán un santuario (מקדש mikdash) para Mí, y habitaré en medio de ellos” (Éxodo/Shemot 25:8), pues esta “morada” de la Shejiná también está vinculada al Mishkán Shiló (Tabernáculo de Shiló) (véanse Zebajim 118b, Yerushalmi Meguilá 1:12), y “Shiló es el propio Mashiaj, como versa: “No se apartará el cetro de Yehudá hasta que venga Shiló” (Génesis/Bereshit 49:10, Tikuné Zohar Jadash 167a). El “Tabernáculo”, definido como la morada de la Presencia Divina en el mundo, describiría como pocos ejemplos la dimensión humana del Mesías adscrita necesariamente al nivel de Maljut, pues el Templo es una expresión del Maljut (véase Zohar Tetsabé 179b, entre otros).
    Y también al denominar al Mesías “la Palabra” [146] (Juan/Yojanán 1:14, Revelación/Jizayón 19:13), los Escritos lo situarían con relación a este ámbito, pues “Maljut” es llamado “la palabra” (Iguéret Hateshubá 4, Zohar Vayerá 116b, entre otros), como se declara: “Su atributo de soberanía (Maljut) es llamado ‹la Palabra de Dios› (Zohar Tazriá 43a). Y también vemos en la Torá como la orden para fabricar muchos de los utensilios del Tabernáculo es expresada mediante la locución ועשית veasita (y harás) (véase Éxodo/Shemot 25:11,13,17,18 entre otros). Dicho vocablo contiene el nombre ישוע Yeshua junto a una letra ת Tav que, por ser la última del Alefato, nos insinuaría también el último de los olamim, que es Maljut, [147] donde el Mesías se inviste en un cuerpo material. Por todo ello, no es una coincidencia que el apelativo de Su vertiente humana comparta raíz con un verbo que implica “acción” (עשה asá), y cuya forma nifal (ויעש vaya’as) contiene las letras precisas de ישוע Yeshua, lo que nos retrotrae de nuevo al Olam עשיה Asiyá como el ámbito de la humanidad del Mesías.
    Al afirmar que en el Mesías “habita de forma corporal la plenitud (שלמות shelemut) de la Divinidad” debemos inferir que Él alcanzó necesariamente los cinco niveles del alma ya descritos pues, como se dijo (véase Sha’ar 25, Drushé HaTzélem), la expresión צלם Tzélem, que traducimos como “imagen”, englobaría todos los niveles del alma: la primera letra, צ Tsáde, haría referencia a נפש Néfesh, רוח Rúaj y נשמה Neshamá, y las otras dos se vincularían con el llamado מקיף אור Or Makif o “Luz Envolvente”, que son dos dimensiones superiores del alma que (bajo circunstancias normales) no residen dentro de la persona[148]. La ל lámed aludiría a חיה Jayá y la ם Mem a יחידה Yejidá. La palabra צלם Tzélem leída como צל tsel (sombra) [149] y una ם mem sofit, nos retrotrae a lo dicho: “El espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te hará sombra (צל tsel)” [150] (Mateo/Matai 1:35).
    Situados en este contexto, deberíamos inferir que en el momento de la concepción sólo aparecen cuatro de los cincos niveles del alma, esto es, Néfesh, Rúaj, Neshamá y Jayá נרנ״ח en correspondencia con las letras צ Tsade y ל Lámed de צל Tsel. No deja de ser significativo, que la letra que nos falta para completar los cinco niveles (expresados en la palabra צלם Tzélem) sea una Mem, que es precisamente la inicial de משיח Mashiaj, en referencia a Yejidá; y sabemos que “Mashiaj alcanzará dicho nivel como condición previa (necesaria) para realizar Su misión” (Ets Jayim: Hejal Haketarim). Y esta “Mem” (de צלם Tzélem) por hallarse al final de la palabra, aparece escrita de forma cerrada (ם).
    El capítulo nueve del libro de Isaías relata una famosa profecía sobre el nacimiento del Mesías, acompañada de una también célebre peculiaridad ortográfica: “Para el incremento, el dominio y la paz no tendrá fin sobre el trono de David” (Ídem 9:7). Donde “Para el incremento” (lemarbé) aparece escrito con una mem sofit pese a hallarse en medio de la palabra לםרבה Lemarbé escrito con Mem sofit Tan inusual grafía no pasó inadvertida a los comentaristas quienes dijeron: ¿Por qué la Mem, que está siempre abierta (מ) dentro de las palabras, aparece aquí cerrada (ם)? (Sanhedrín 94a). En este punto comienza una discusión entre los jajamim sobre si el rey Ezequías o el rey David pudieron llegar a ser el Mesías, siendo cerrado el debate por una voz celestial citando al profeta Isaías (Ídem 24:16): “Razí li, razí li”, interpretado como “Mi secreto, Mi secreto”. La Mem es la única letra del alefato que posee una forma abierta y otra cerrada, lo que hace que su propia iconografía nos ilustre sobre el concepto “oculto y revelado”, como fue dicho: “La Mem y la Mem cerrada indican que hay enseñanza abierta (פתוח מאמר ma’amar patuj) y enseñanza cerrada (מאמר סתום ma’amar satum)” (Shabat 104a). Por ello, los Sabios la asociaron con el primer pronunciamiento creativo, donde no aparece la conocida fórmula “Y dijo Dios” (להים-א ויאמר vayómer Elokim) Sino la muy críptica (Génesis/Bereshit 1:1): להים-א ברא בראשית “Bereshit bará Elokim” (Jidushei Hagadot).
    En este sentido, la ם Mem cerrada de צלם Tzélem, “ausente” en la concepción del Mesías expresaría, no una carencia, sino un misterio que permanece oculto, pues de esta letra también fue dicho: “La Mem final es cerrada porque nadie conoce el lugar de su morada” (Otiyot deRabí Akiba ad loc. Véase Zohar Beshalaj 54a). Y aquí podríamos especular si Yejidá, una dimensión espiritual absolutamente elevada, podía estar ya “activada” en el Mesías mientras aún se gestaba el vientre de un ser humano. De las enseñanzas de los Sabios aprendemos que aunque se encuentren en cada judío las distintas dimensiones anímicas, éstas sólo se activarían mediante una disposición al servicio divino, como versa: “Cuando el niño es circuncidado, desde Arriba, se despierta su Néfesh. Si merece dedicarse al estudio de la Torá recibe un despertar adicional (mediante el Rúaj). Y si es capaz de cumplir los preceptos de la Torá este despertar adicional es incrementado (con la Neshamá) (Zohar Emor 91b).
    De aquí podríamos inferir que, aunque presente, la Yejidá del Mashiaj sólo se habría puesto en “acción” en el ejercicio de Su vida pública, proverbialmente en el momento de su tevilá cuando, “el Espíritu descendió sobre Él en forma corporal, como una paloma” (Lucas/Nakai 3:22), donde “Paloma” (יונה yona), de guematria 71, la misma que מלא malé (lleno, completo), podría insinuarnos dicha posibilidad.
    LA CONCEPCIÓN DEL MESÍAS
    Llegados a este punto, deberíamos preguntarnos si estos misterios admiten aclaración, si los conceptos sobre la divinidad del Mesías (y muy especialmente los aspectos inherentes a Su nacimiento) pueden ser segregados de la sabiduría de las naciones, de “esas קליפות klipot de los ערב רב érev rab, malas preguntas que no tienen respuesta ni solución; y en relación con ellos fue dicho (Eclesiastés/Kohélet 1:15): ‹Lo torcido no puede enderezarse y lo incompleto no puede contarse› Y a esto se refiere (la expresión) תקו teku, que le falta ן Nun [151] pues no tiene תקון tikún (rectificación)” (Zohar Tsav 27b). Y esta cita nos sale al paso, pues no sabemos si aún es posible rectificar unos conceptos que han caído en la klipá del sincretismo hasta el punto de “faltarles la Nun”, esto es, de perder su parte en el Mundo Venidero, pues dicha letra está asociada con Biná que es “el Mundo Venidero” (Olam Habá).
    La concepción del Mesías, según es descrita en el Berit Jadashá (Mateo/Matai 1:18-25 y Lucas/Nakai 1:16-38), es sin duda un gran misterio y no ha dejado de suscitar interrogantes a lo largo de la Historia, dando pie a las más variadas interpretaciones y siendo (desafortunadamente) piedra de tropiezo para muchos judíos [152]. Al abordar el tema, resulta imperativo indagar en dos aspectos a nuestro juicio fundamentales: La búsqueda de precedentes, pues “no hay nada nuevo bajo el Sol” [153] (Eclesiastés/Kohélet 1:9) y las profecías, “pues el Señor, el Eterno no hará nada si no revela su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). En busca de precedentes Sobre este primer supuesto podríamos argumentar que, aun siendo la concepción del Mesías única y singular, muchos de sus conceptos muestran grandes similitudes con la aparición del Primer Hombre, la cual ha de ser también calificada como distinta de cualquier otra pues, como se dijo: “No hubo como él antes de eso y (tampoco) después” (Zohar Kedoshim 83a y b).
    La Torá describe a Adam bajo tres niveles existenciales, como versa: “Y creó (יברא yibrá) Dios al hombre” (Génesis/Bereshit 1:27). Y formó (ייצר yitser) el Eterno Dios al hombre” (Ídem 2:7). “Dijo Dios: Hagamos (נעשה na’asé) al hombre” (Ídem 1:26). Y aun podríamos ver insinuado un cuatro en las palabras: “Sopló (יפח yipaj) en su nariz aliento de vida” (Ídem 2:7), pues, como se dijo, “el que sopla desde su interior sopla” (Zohar Nasó 123b), esto es, el nivel “creativo” más interno, el más próximo a la esencia Divina. Como vimos, cada grado y grado del alma del Mesías “iluminaría” en un mundo concreto donde “deja una raíz”, conectando así la Creación con su misma fuente, concatenando progresivamente (השתלשלות hishtalshelut) el ir y venir del flujo (שפע shefa) divino. Pero además, cada nivel de Su alma se “expresaría” en consonancia al grado de espiritualidad/materialidad inherente a cada uno de los olamim, en este sentido, podríamos describir la venida al mundo del Mesías como un progresivo acto de “materialización” hasta que “el Verbo se hizo carne”.
    Ver texto completo en siguiente link:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/02/el-mesias-segun-la-tora-12/
    Elaborado por David Saportas
    1 hr
  • El Mesías Según la Torá 11 - EL MESÍAS HECHO HOMBRE
    EL MESÍAS HECHO HOMBRE
    Ver artículo escrito completo en mi blog:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/01/el-mesias-segun-la-tora-11/
    Al describir Su dimensión humana, los mefarshim definieron al Mesías de forma relativamente precisa. Algunos, como rabí Akiva (véase Yerushalmi Ta’anit 4:8) o el mismo Rambam (véase Yad, Hiljot Melajim 11:1) no le atribuyeron mayor expresión de sobrenaturalidad que a cualquier otro líder del pueblo de Israel. [79] Otros pensaron que podía ser alguno de sus coetáneos, como rabí Yehudá HaNasí, o incluso algún rey fallecido, como Ezequías (véase Sanhedrín 99a). Lo que los comentaristas no establecieron de forma tan clara es ¿quién (o qué) es ese “Nombre del Mesías” que precedió a la Creación? (Bereshit Rabá 1:4, Pesajim 54a); ¿Se trata de un alma? ¿De un mundo? ¿Tal vez de alguna sefirá? Sea como fuere, el Mesías posee personalidad e identidad propias, y no puede ser tratado como si fuera un concepto abstracto que se difumina entre “luces” y “recipientes”. En este sentido, y aún a riesgo de parecer simplistas podríamos plantearnos: ¿es este “Nombre del Mashiaj” algún tipo de “Kelí” del mundo de Atzilut? ¿Uno tan puro y rectificado que es capaz de contener la luz divina como ningún otro? ¿Uno tan sublime y elevado que es capaz de constituir la verdadera interfaz entre lo primordial e infinito y aquello que es limitado? ¿Algo así como el “Maljut” del Or En Sof? ¿Acaso es ese “nivel intermedio entre el Creador y lo creado, con respecto a lo cual se declara (Deuteronomio/Devarim 14:1): ‹Vosotros sois hijos del Eterno vuestro Dios”? (Ets Jayim, Sha’ar 42, capítulo 1).
    Comenzaremos nuestro periplo relacionando los citados parámetros de los mundos espirituales con la creación del “Primer Hombre” (הראשון אדם Adam Harishón), pues lo que hemos descrito en lo “macro”, también es aplicable en lo “micro”, y no debemos olvidar que en su primer estadio “Adam estaba coronado con un alto grado de kedushá y nobleza al punto que (Bereshit Rabá 8:6) ‹los ángeles ministeriales quisieron decir “santo” en su presencia” (Da’at Tebunot 34, 126c). La Torá nos declara: “Hagamos al hombre a nuestra imagen (Tzélem) y conforme a nuestra semejanza (דמות demut)” (Génesis/Bereshit 1:27), Según la enseñanza de los Sabios (véase Sha’ar 25, Drushé HaTzélem), el término “Tzélem” englobaría los cinco niveles del alma: צלם Tzélem (imagen): -צ Tzáde, haría referencia a la llamada פנימי אור Or Penimí o “Luz interior”, esto es, a aquella dimensión espiritual que puede ser contenida en el interior del ser humano, y que comprendería los tres primeros grados: נפש Néfesh, רוח Rúaj y נשמה Neshamá. -ל״ם Lámed/Mem. Estas dos letras estarían vinculadas con la denominada מקיף אור Or Makif o “Luz Envolvente”, unos niveles del alma que (bajo circunstancias normales) no residen dentro de la persona. La Lámed aludiría a חיה Jayá y la Mem sofit a יחידה Yejidá. Y cada uno de estos niveles sería, por así decirlo, el alma de las sefirot en cada uno de los mundo, algo así como la dimensión interna de cada universo (véase Ets Jayim 28:1).
    Para las siguientes explicaciones es necesario recordar o conocer muchos aspectos y definiciones Kabbalistas. Explicarlos todos sería muy extenso y nos desviaría del énfasis del artículo. Pero valga la pena recordar por lo menos los siguiente conceptos kabbalistas fundamentales: Así, las tres sefirot superiores del Árbol de la Vida (Keter, Jojmá y Biná) conforman una “trinidad” denominada Arij Anpin (Gran Rostro). Las siguientes 6 sefirot (Jesed, Geburá, Tiferet, Yesod, Hod y Netsáj) constituyen lo que se denomina el Zeir Anpin (Pequeño Rostro). Hecha la aclaración, se prosigue con el estudio.
    Néfesh se vincularía con Asiyá (Maljut), Rúaj con Yetzirá (las seis sefirot de Z”a) Neshamá con Beriyá (Biná), Jayá con Atzilut (en relación con Jojmá) y Yejidá también con Atzilut pero al nivel de Kéter. [80] Para intentar abordar esta y otras cuestiones, veamos en el Berit Jadashá algunas de las afirmaciones sobre el Mesías en relación con la palabra “Tzélem”, pues dicho término establecería un primer paralelismo entre el Primer Adam y el Mesías, Quien es llamado, precisamente, el “Postrer Adam”: “Él es la imagen [81] (צלם Tzélem) visible del Dios invisible” (Colosenses 1:15). De aquí inferimos que el Mesías constituye la revelación “accesible” de Dios en los mundos inferiores, pues de la misma forma que “el alma no puede descender al mundo sin la vestimenta de la imagen (Tzélem)” (Zohar Tazriá 43a), tan elevadas cotas de espiritualidad (descritas aquí como “Dios invisible”) no pueden ser reveladas sin ser antes cubiertas con las “vestimentas” propias del mundo material.
    Y esta revelación de divinidad (formulada por la palabra Tzélem) que se genera a través del Mesías, supondría la conjunción en Su persona de las cinco citadas dimensiones espirituales adscritas a dicha palabra (Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jayá y Yejidá). “El cual, siendo el resplandor de Su gloria y la misma imagen (Tzélem) de Su sustancia” (Hebreos/Hibrim 1:3). Y esta cita iría por el mismo camino de la anterior, pues aquí el Mesías es presentado como el “resplandor” (זהר zohar) de la “gloria” (כבוד kavod) de Dios, esto es, la revelación del Maljut, que es el resplandor de la Shejiná, como fue dicho: “Y los entendidos brillarán como el resplandor (zohar) del firmamento” (Daniel 13:3). La segunda parte del pasuk: “(siendo) La misma imagen” (Tzélem) de Su sustancia” (עצמות Atzmut)”, iría más allá en su afirmación de Divinidad, pues de la esencia (Atzmut) de Dios fue dicho: “Ningún pensamiento te puede aprehender” (Pátaj Eliyahu Hanabí), y esa esencia es contenida de algún modo en el alma del Mesías (expresada aquí como “Tzélem”), propiciando que “una parte de Dios en lo Alto” (Tania 2) adquiera una morada en los mundos bajos, asentándose de esta forma en la humanidad del Mesías [82]. “El Primer Adam es de la tierra. El segundo Adam, el Señor, es del Cielo. Así como hemos traído la imagen (Tzélem) del terrenal (en alusión a נוק״ Nukva), traeremos la imagen (Tzélem) del celestial (en relación con Z”a) (1 Corintios 15:47-49).
    Esta tercera cita vendría a relacionar directamente el “Tzélem” de Adam con el “Tzélem” del Mesías. El primero, pese a ocupar una condición tan excelsa como para recibir “Shirá” de los ángeles ministeriales (véase Bereshit Rabá 8:6), su Tzélem es asimilado con “la tierra”, mientras que el Tzélem del Mesías es vinculado “al Cielo”. Y esta correlación entre ambos personajes también nos aportará indicios e insinuaciones cuando abordemos los misterios del nacimiento del Mesías. Ahora cabría preguntarse: ¿fue el Mesías “Kelí” de esos cinco niveles espirituales durante el tiempo de Su humanidad? ¿O sólo los alcanzó después de Su resurrección, cuando “se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos/Hibrim 1:4)? Declaraciones como: “En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9) abogarían por el primer supuesto [83]. Que el mesías sea denominado “el Postrer Adam” (האחרון אדם Adam Ha’ajarón) (1 Corintios 15:45), vendría a reforzar esta idea pues, regresando a nuestro paralelismo entre ambos personajes, los darshanim definieron el término אדם Adam como el acróstico de אדם Adam, דוד David y el propio משיח Mashiaj (Séfer Haguilgulim 62, Torá Or 46d, véase también Zohar Pinjás 247b).
    A este respecto, nuestra cita de primera de Corintios sería muy explícita al afirmar: “El Segundo Adam, que es el Señor, es del Cielo” [84] (Ídem 15:46), y al definirlo como “Espíritu Vivificante” (מחיה Mejayá) (Ídem 15:48), podríamos ver en dicho término un “remez” que vincularía Mashiaj con Jayá: מחיה משיח – חיה Mejayá como Mashiaj y Jayá Al respecto, nos parece oportuna la siguiente enseñanza: “El Tzadik es llamado ‹un hombre en quien hay rúaj› (Números/Bemidbar 27:18) […] Y esto se corresponde al Rúaj Tzefonit (viento del norte) que soplaba sobre el arpa del rey David (Berajot 3b). El rúaj Tzefonit alude al ‹Rúaj Elokim que se cernía sobre la superficie de las aguas› (Génesis/Bereshit 1:2). Este Rúaj Tzefonit (lit. צפון Tsafón) es el Rúaj צפון Tzafún (espíritu oculto) en el corazón de Adam (Tikuné Zohar 69), siendo éste el Rúaj de vida (חיים Jayim) (Likutei Moharán 8:2). Y este “Rúaj Elokim” es el Alma del Mesías (véanse Séfer Halikutim 57, Bereshit Rabá 2:4), llamada Rúaj Tzefonit cuando despertaba el corazón de David para componer los salmos y denominada Rúaj Tzafún y Rúaj Jayim cuando habitaban “en el corazón” [85] del Mesías hecho hombre, el Tzadik por antonomasia, llamado el “Postrer Adam”. Vayamos ahora a un pasuk que nos habla del segundo término implícito en la creación de Adam: דמות Demut (semejanza): “Enviando a su Hijo en semejanza [86] (demut) de carne de pecado y, a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Romanos 8:3).
    Resulta significativo que Shaúl hashalíaj nos traiga este término dentro del contexto de la labor expiatoria del Mesías, pues en la expresión דמות demut podemos hallar de forma implícita las palabras דמו damó (Su sangre) y מות Mávet (muerte), siendo la Mem (inicial de Mashiaj) la letra en común entre ambas: דמות דם – מות Demut como Damó y Mávet Como fue dicho: “Justificados en Su sangre, (damó) seremos salvos de la ira” (Romanos 5:9), y también: “Derramó Su vida hasta la muerte (mávet)” (Isaías/Yeshayá 53:12). Y juntos, “imagen” y “semejanza”, constituirían el “Modelo Trascendental” (עליונה צורה Tzurá Elioná) de la misma Creación. [87] Lo que nos presentaría al Mesías como el “Modelo primordial” que sirve de referencia para la Creación, conforme a lo escrito: “Por el cual asimismo hizo el universo” (Hebreos/Hibrim 1:2). “Hizo” (עשה asá) lo que aquí implicaría al Mesías en la constitución del universo a nivel de עשיה Asiyá. Y dicho en palabras de los Sabios: “Se encuentra que al principio de la creación del mundo, el Mesías ya era, pues Él existía en el pensamiento de Dios incluso antes de que el mundo fuese creado. De Su existencia la Escritura dice: ‹Y saldrá una vara del tronco de Isaí› (Isaías/Yeshayá 11:1); (pero) no dice ‹Y saldrá› sino ‹Y salió›. Y ¿de dónde dices que desde (antes) del principio de la Creación del mundo el Rey Mesías ya era? (lo deducimos) en (el versículo): ‹Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz› (Génesis/Bereshit 1:2), Éste es el Rey Mesías, y así está escrito (Isaías/Yeshayá 11:2): ‹Reposará sobre Él el espíritu del Eterno›” (Pesikta Rabatí 33).
    Tras haber repasado numerosos indicios que nos muestran al Mesías conteniendo las cinco dimensiones espirituales del alma, como corolario implícito a esta línea de pensamiento, intentaremos ver que también todos los mundos se insinúan en Él. Para ello recogeremos algunas afirmaciones que se hallan al principio del libro de Yojanán, como se declara: “Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que es hecho fue hecho” (ídem 1:3). A primera vista, parecería una repetición innecesaria pues, si El Mesías hizo todas las cosas, resulta obvia Su intervención en todas ellas. Este pasuk vendría a enseñarnos que toda la Creación se “permea” y constituye a partir del modelo espiritual del Mesías, como también inferimos de lo dicho: “Tú Bet Lejem, [88] Efrata, eres la menor entre los miles de Yehudá, de ti saldrá quien será gobernante de Israel, su procedencia es desde antes (מקדם miquédem) desde los días eternos (עולם olam)” (Miqueas/Mijá 5.1/2); donde מקדם miquédem nos insinuaría que la raíz espiritual del משיח Mashiaj procedería de Adam קדמון kadmón; como versa: “¿Qué es mikédem? Desde Kadmonó shel olam (el Primordial del mundo) (Zohar Lej Lejá 84a). Y también: “¿De dónde (sabemos que) el Nombre del Mesías (precedió a la Creación)? (Del texto): ‹Y tú Bet Lejem, Efrata, eres la menor entre los miles de Yehudá. Su procedencia es desde antes›. ‹Desde antes (מקדם miquédem)›, cuando aún no había sido creado el mundo” (Pirke deRabí Eliezer 3:2).
    Por su parte, la expresión עולם olam nos emplaza al Mesías en connivencia con el primero de los mundos: Atzilut. A tan altas cotas de espiritualidad no podríamos hablar del Mesías a nivel de “creación”, pues aún nos moveríamos en el terreno de la “emanación”, como fue dicho: “Y Él es antes de todas las cosas” (Colosenses 1:17), pues desde אצילות Atzilut [89] la cercanía (אצל étzel) con el סוף אין אור Or En Sof (luz divina) es todavía muy grande (véase Pardés Rimonim 16:1) pues este mundo, al igual que Adam Kadmón, es llamado “אין En” (nada) [90] con respecto a ella (Zohar Pinjás 256b, Tania 39), y es a nivel de este primer olam que podríamos ubicar las palabras “En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan/Yojanán 1:4), pues el alma de Olam HaAtzilut es precisamente חיה Jayá, expresión que deriva del término חי Jai (vida). Atzilut constituye, por así decirlo, la “matriz” de la existencia, el lugar donde se “gesta” la Creación que dará a luz en Beriyá; y en este sentido, al situar al Mesías a este nivel, podríamos entender las palabras: “Todo fue creado por Él y para Él” (Colosenses 1:16). Al respecto, nos parece significativa la declaración: “Como el Padre tiene vida en Sí mismo, así también ha dado al Hijo tener vida en Sí mismo” (Juan/Yojanán 5:26). En el lenguaje de los Partzufim, “Padre” se correspondería con אבא Aba y con חיה Jayá (vida), mientras que “Hijo” (בן Ben) lo haría con ז״א Z”a y רוח Rúaj.
    Este pasuk podría insinuarnos la manera en cómo el alma del Mesías iría experimentando sucesivos צימצונם Tzimtzunim en su descenso a través de los mundos, describiendo como Jayá (que es un nivel de Aba) se inviste en “el Hijo”, esto es, el Mesías a nivel de Z”a – Zeir Anpin. Llama nuestra atención la expresión “Vida en Sí mismo” [91] lo que, siguiendo esta línea interpretativa, nos parecería sorprendente que “Jayá” fuese con respecto al Mesías una luz interior (פנימי אור Or Penimí) y no una luz envolvente (מקיף אור Or Makif), por así decirlo, no sería El Mesías Quien se “revestiste” [92] de Jayá, sino Jayá quien se “inviste” en el Mesías, lo que sin duda constituye un gran misterio. Como se dijo, Adam Kadmón constituye la figura arquetípica de la Creación, conteniendo en sí el potencial de los cuatro mundos. Al relacionar estos conceptos con el Mesías, diríamos que Su raíz partiría de ese lugar para después irse invistiendo sucesivamente en cada uno de los mundos, revelando en cada uno de ellos la luz del Ein Sof, Bendito sea, acorde a las características de cada mundo. Según el Ariza”l, la idea de פרצוף Partzuf (personificación) se hallaría estrechamente vinculada al concepto יחוד yijud o unificación entre los mundos.
    Y para que esto suceda, primero han de ser elevadas las llamadas מ״ן Máyim Nukbím, circunstancia que los Sabios definieron como “despertar desde abajo” (דלתתא התורערותא Itoreruta Deletata) en aras del tikún o rectificación espiritual (véase Ets Jayim 10:1), o dicho en palabras del Admor Hazaquén: “Porque al refinar (lo bueno que hay dentro de) Klipat Nogá, se elevan Mayim Nukbím. Esto significa atraer la santidad de Dios desde arriba hacia abajo, para que se invista en los mundos inferiores” (Tania 10). Resulta significativo que, a nivel conceptual, un Partzuf esté formado por 248 órganos [93] y 365 nervios y venas (Sha’ar Rúaj Hakódesh 74) como si se tratara de una estructura paralela al ser humano, pues dicha metáfora podría muy bien insinuarnos como la dinámica espiritual de los mundos se estructuró conforme al propósito de que el Mesías se hiciese hombre. Y estas cifras por ser también el número de los mandamientos (Positivos y negativos respectivamente), nos presentarían al Mesías como la personificación de la Torá, tanto la Escrita (שבכתב shebijtav) a nivel de Z”a – Zeir Anpin, como la Oral (שבעל פה shebeal pé) vinculada a “נוק Nukva (véanse Hakdamat Tikuné Zohar 17a, véase también Tikuné Zohar 5b), pues “la Torá de este mundo es considerada ‹Hével› [94] (aliento) en relación a la nueva faceta de la torá que el Mesías revele” (Kohélet Rabá 11:8).
    El ser humano en general es llamado קטן עולם Olam Katan (mundo pequeño), pues es la “imagen” de todos los mundos (Ets Jayim 1:5), pero, como se dijo, únicamente el Mesías que es “el Tzadik verdadero, es la imagen (דמות demut) de Adam Kadmón en el mundo” (Irím Kadishím, parashat Terumá), algo así como “el modelo primordial” para la creación del hombre, como está escrito: “Por medio del cual son todas las cosas y nosotros por medio de Él” (1 Corintios 8:6). Aunque todos estos conceptos son difíciles de concretar, podríamos definir la venida al mundo del Mesías como la concatenación (השתלשלות hishtalshelut) [95] de la Luz Infinita, desde los grados más elevados y sublimes hasta este nuestro mundo material, invistiéndose sucesivamente en su “camino” con los “ropajes” de los diferentes mundos mediante numerosas contracciones o Tsimtsumim (véase Tania 5). Según ya argumentamos, Su raíz partiría de קדמון אדם Adam Kadmón, conforme a lo escrito: “Su origen es desde antes (קדם kédem) (Miqueas/Mijá 5:1/2), pues “Su origen” (מוצאה motza’á) también expresaría “Su punto de partida” (מוצא motzá); para después descender a través de אצילות Atzilut, el primero de los olamim; lo que también nos vendría insinuado en los Escritos, como versa; “Si yo me glorifico a Mí mismo” (en referencia a los mundos de la división בי״ע denominados אני” aní”) Mi gloria es nada (en alusión a Atzilut, que es llamado אין Ein, nada)” (Zohar Yitró 83a).
    “Mi Padre (en referencia a Aba, como un Partzuf de Atilut) es el que Me glorifica” (Juan/Yojanám 8:54), pues, como se dijo, Aba (Jojmá) proviene de Kéter que es llamado אין En, como se declara: “Mas ¿dónde (מאין meain) se encuentra la Jojmá?” (Job/Yob 28:12, véanse también Hakdamat HaZohar 11b, Iguéret Hakódesh 2). A nivel de בראיה Beriyá, comenzaría a revelarse Su potencial humanidad, insinuada de forma implícita en el nombre de este mundo (בראיה (que contiene un nombre del Mesías en la expresión יה בר Bar Ya o “Hijo de Dios” (véase Zohar Kedoshim 82b), conforme a lo escrito: “De Biná sale un hijo, el Hijo de Dios (Ya)” [96] (Ídem Nasó 121b). Al pasar a יצירה Yetzirá, en correspondencia con las seis sefirot intermedias, hablaríamos del Mesías como el “gancho” (וו vav), o nexo de unión entre los mundos superiores y la creación material, que se correspondería con la parte más baja (Maljut de Maljut) del Olam עשיה Asiyá, lugar donde “la Palabra” (de nuevo en alusión a Maljut) (véase Hakdamat Tikuné Zohar 17a) “se hizo carne y habita entre nosotros” (Juan/Yojanán 1:14) esto es, puso Su morada (אהל óhel) en los mundos bajos por amor a nosotros, pues “la Torá (ya) no está en el Cielo” (Babá Metziá 59b) (en alusión a Z”a – Zeir Anpin – el Rostro Pequeño) sino que esa misma Torá hecha carne residió en medio de los hombres viniendo a ser asiento de la Shejiná, pues fue dicho: “He aquí el reino (Maljut) de Dios está entre vosotros” (Lucas/Nakai 17:21) pues, como se dijo, solo mediante un despertar desde abajo (Hitoreruta Deletata) el Mesías habría de rectificar los mundos.
    Los Sabios enseñan que la sefirá de כתר Kéter comprende dos Partzufim: א״א Arij Anpín (el Gran Rostro) y ע״י Atik Yomín (Anciano de Días). El primero recibe su nombre del término bíblico אפים ארך Érej Apaim (lento para la ira) (Éxodo/Shemot 34:6, véase Zohar Idra Raba), que es una expresión de amor divino absoluto y sin condicionantes llamado חסד רב Rab Jésed (gracia excelsa) [97] (Zohar Terumá 127a). Por encima de éste se hallaría יומין עתיק Atik Yomín (Anciano de Días). De aquí partiría el propósito divino de conducir la Creación hacia la perfección (shelemut), que es la revelación de Su unidad (véase Ets Jayim 12:1). Y este sería el “lugar” de procedencia del Alma del Mesías. [98] En este sentido, no podríamos hablar del alma (o del “Nombre”) del Mesías como de una “creación”, esto es, de una realidad generada en los mundos de la división, sino como de una emanación del סוף אין אור Or Ein Sof (Luz Infinita de Dios), de donde partiría su propia raíz, y esto a un nivel tan elevado que nos es difícil distinguir entre luz (אור or) y recipiente (כלי kelí), pues tanto Adam Kadmón como Atzilut forman parte del Yijud (unidad) con el Or En Sof, como fue dicho: “Y él que es llamado ‹Pensamiento› se corona con el Ein Sof” (Zohar Pekudé 226b).
    Como declaró el propio Yeshua, tomando como referencia a Sí mismo: “Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo parte alguna en las tinieblas, será todo luminoso” (Lucas/Nakai 11:36), esto es, un recipiente completamente nítido a la luz divina. Al igual que א״א Arij Anpín, la expresión ע״י Atik Yomín también se deriva de las Escrituras, según leemos en el libro de Daniel: “Venía con las nubes del cielo uno como Hijo de Hombre (אנש בר Bar Enosh) que se presentó ante el Anciano de Días (Atik Yomín, lit. יומיא עתיק Atik Yomaya), traído ante él. Y se le dio dominio y gloria y reinado para que le sirviesen todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no fenecerá y su reino no será destruido” (ídem 7:13-14). No son pocas las referencias a estos versículos que, en relación con el Mesías, encontramos en el Berit Jadashá (véanse Mateo/Matai 24:30, 26:64, Apocalipsis/Jizayón 1:7 y 14, entre otros), pues a través de esta visión, Daniel nos ilustraría simbólicamente como, tras completar Su obra expiatoria en los mundos bajos, el Mesías asciende desde בראיה עולם Olam Beriyá hasta עתיק יומין Atik Yomín de אצילו עולם Olam Atzilut, [99] conforme a lo escrito: “Será engrandecido (Isaías/Yeshayá 52:13), desde el flanco de la luz más elevada que todas las luces (en alusión a Kéter). ‹Será engrandecido›, como fue dicho, por tanto (el Mesías) será exaltado ‹para tener misericordia de vosotros› (ídem 30:18) (Zohar Vayésheb 181b).
    Y esto haría referencia a la aún más excelsa posición que adquiere el Mesías tras Su resurrección y posterior ascenso a los Cielos, “pues tal es la naturaleza de las cosas (הדברים hadebarim), ascender de nivel en nivel” (Da’at Tebunot 34:126h), y también: “Lo dio por cabeza (leRosh) de todas las cosas (hadebarim)” (Efesios 1:22).
    LAS DOS YOD DEL MESÍAS.
    Y de esta forma, tras haber descendido al mundo, el Mesías, regresa al Cielo, como también se declara: “Elevaron al Mesías a través de esta columna hasta el firmamento, para recibir poder y la corona del reino” (Zohar Shemot 7b). “Descender con el fin de ascender” (Makot 7b), en este sentido, se cumpliría el ma’amar del día primero: “Sea la luz” (Génesis/Bereshit 1:3), “Sea” (יהי yehí), esto es, el Mesías sale “del Padre” (אבא Aba) (ilustrado por la primera letra י Yod de yehí) para descender a “נוק Nukva (Maljut) (representado aquí por la letra ה he) y regresa de nuevo “al Padre” (la segunda י Yod) (véase también Zohar Bereshit 16b), conforme a lo dicho: “Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y voy al Padre” (Juan/Yojanán 16:28); como también se declara: “Ese Nombre (en referencia a YHVH (ADONAI)) se apartó de ese lugar y se plantó en otro, (como) está escrito (Génesis/Bereshit 2:8): ‹El Eterno Dios plantó›, (esto es) entre la yod y la yod de יהי YHY (Zohar Sifrá Ditzniuta 177a). Y estas realidades espirituales también nos vendrían ilustradas por un un relato del Berit Jadashá donde el discípulo Tomás (Tomá) al ver las manos perforadas de su Maestro resucitado exclamó: “Señor mío y Dios mío” (אדני Adoní להי-וא veLokai) (Juan/Yojanán 20:28), esto es, literalmente “leyó” las dos marcas de los clavos como dos letras yod (יי (lo que constituye una forma del Nombre YHVH (ADONAI) [100] por ser la expresión formada por el yijud del Nombre YHVH (ADONAI) y la forma en como éste se pronuncia: A-donai: י- ה- ו-ה א-דני YHVA y A-donai יאהדונהי Yijud entre ambos Nombres Conforme a lo dicho: “Dos Nombres, llamado ‹Nombre Completo› (que son) A-donai (YHVH (ADONAI) ) y Elokim, este es el misterio de las dos Yod de וייצר vatyetser (formó) (Zohar, Idra Raba 141b sobre Génesis/Bereshit 2:7).
    Como también nos insinúa la letra א Álef, paradigma de la “unidad” (véase Otiyot deRabí Akiva ad loc.), que son dos יי yod separadas por una ו vav, cuyo valor numérico seis se correspondería con las seis letras que hay entre las dos yod del mencionado Nombre del Yijud: Álef compuesta de dos Yod y una Vav En este sentido, las dos “marcas” en las manos del Mesías resucitado simbolizaría la unificación en Su persona de lo Alto (primera yod de YHVH (ADONAI) ) y lo bajo (última yod de A-donai) en cumplimiento de lo dicho: “Y en ese día el Eterno (YHVH (ADONAI) ) será uno y Su Nombre (A-donai) será uno” [101] (Zacarías/Zejaryá 14:1, véase también Zohar Nóaj 59 Tosefta). Por lo cual fue dicho: “Abres tu mano y sacias el deseo de todo ser viviente (Salmos/Tehilim 145:16). No leas ‹ידך yadeja› (tu mano), sino lee ‹יודך yodeja› (tu Yod)” (Sha’aré Orá, Sha’ar 3 y 4), esto es las marcas en las manos perforadas del Mesías.
    EL MESÍAS NOS MUESTRA AL PADRE
    Como se dijo, la acción redentora del Mesías pasaría por un “despertar desde abajo”, pues cualquier iniciativa emprendida desde Kéter, la más elevada de las sefirot, sería aún demasiado abrumadora para que la Creación pudiera soportarla. De hecho, sólo en su última estadía, ya al nivel de Maljut, el Or Ein Sof puede “expresarse” de forma que las criaturas puedan obtener beneficio. Kéter sería la fuente primaria, Maljut el receptor final y el resto de las sefirot serían, en este sentido, el canal que pone en contacto “emisor” y “receptor”, como fue dicho: “Que declaro el fin desde el principio” (Isaías/Yeshayá 46:10), y también: “Una profundidad (עומק omek) de comienzo y una profundidad de final” (Séfer Yetzirá 1:5). En este sentido, podemos suscribir la enseñanza de los Sabios: “El poder del Hijo excede al del Padre” (Shevuot 48a), declaración que no es incompatible con lo dicho por el propio Yeshua: “El Padre es mayor que Yo” (Juan/Yojanán 14:28), Pues el Mesías manifiesta en el mundo el poder “interno” del Padre [102] que es de una naturaleza tan sublime que no puede ser revelado sino “por el Hijo” (véase también Sod HaShem Lireab 181), como fue dicho: “Y conocer el amor del Mesías, que excede a todo entendimiento” (Efesios 3:19), y este “amor” es el חסד רב Rab Jésed (véase Zohar Terumá 127a) “que excede” a Z”a, llamado כל Kol (todo)” [103] , y a Biná (entendimiento), para reportarnos al nivel de Aba, [104] pues también las profecías ubican Su obra expiatoria en el ámbito de “נוק Nukva (Maljut), que es el aspecto femenino inferior, como nos insinúa lo escrito: “Cuando haya puesto Su vida (en expiación) (Isaías/Yeshayá 53:10) ‹Cuando haya puesto› (תשים tasim, escrito en forma femenina), ‹ישים yasim› (en forma masculina) debería decir” (Zohar Vayishlaj 189b).
    Hablar del Mesías a nivel de Kéter aún nos situaría en el terreno de la voluntad (רצון Ratzón) pura e indiferenciada, que es ese mismo amor incondicional y sublime (חסד רב rab jésed). Y a estas cotas no podemos percibir (si esto fuera posible) otra cosa que divinidad (אלהות elokut), una realidad simple que es la expresión del concepto “nada” (אין Ein), como se declara: “Pues todo es En (nada) ante Él” [105] (Hakdamat HaZohar 11b, véase Iguéret Hakódesh 2). Haciendo un paralelismo entre la venida al mundo del Mesías y la dinámica de los mundos espirituales, diríamos que esta “voluntad” se irá revistiendo con las diferentes “ropas” (לבושים lebushim) de los mundos de la división hasta investirse de carne, y entonces este אין En (nada) se convierte en ינא Aní (yo), como también se declara: “Me has vestido con piel y carne, me has entretejido con tendones y huesos” (Job/Yob 10:11). En artículos anteriores se tuvo ocasión de presentar al Mesías como “el Mediador que une” lo Alto con lo bajo. A lo largo del presente artículo se ha intentado explicar este conocimiento a través del mecanismo de los olamim y de las sefirot.
    Su unidad con el Padre nos acercaba al concepto de “contiene su principio en su final”, entendiendo dicha labor mediadora como el “canal” que articula el descenso del קודש שפה shefa kódesh desde Jojmá (Aba) hasta Maljut, ese “Reino de los Cielos” encarnado por el Mesías hecho hombre. Y esta misma idea “principio-final” nos llevaría a un nombre concreto del Mesías, Quien es llamado “Alef-Tav”: א”ת Álef-Tav como un nombre del Mesías La partícula את et (que introduce en la frase el caso acusativo) aparece con frecuencia en el Tanaj de manera superflua, según la enseñanza talmúdica de que en estos casos vendría a indicarnos algún sentido adicional de la palabra o frase (Ketubot 103a, Pesajim 22b, entre otros). Al estar formada por la primera y la última letra del Alef-Bet, nos retrotrae a lo dicho: “Así dice el Eterno, Rey de Israel, y Su Redentor, el Eterno de los ejércitos: Yo soy el primero y Yo soy el postrero” (Isaías/Yeshayá 44:6). “Su Redentor (גואל Goel)”, pues fue dicho: “vendrá a Sión Redentor (Goel)” (Ídem 59:20).
    El Mesías (como la expresión de dicho atributo divino) es llamado “primero” (ראשון rishón) y “postrero” (אחרון ajarón), idea asimilable al concepto “Alef y Tab”, según lo dicho: “Yo soy el א Álef y Yo soy el ת Tav” [106] (Revelación/Jizayón 1:8/22:12). Esta afirmación nos aportaría un fecundo universo de significados adscritos al rol del Mesías, veamos algunos ejemplos: “Verdad (emet). Dijo rabí Shemuel bar Najmani: Se refiere a los que han cumplido la Tora desde la א Álef hasta la ת Tab” [107] (Shabat 55a). אמת Emet Y ¿Quién sino el Mesías pudo cumplir todos y cada uno de los preceptos? Pues fue dicho: “Yo no he venido para abrogar (la Torá y los profetas) sino a cumplirla” (Mateo/Matai 5:17); y también: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? (Juan/Yojanán 8:46), esto es, ¿quién puede acusarme de transgredir algún precepto, ni tan siquiera el más leve? En este sentido, el Mesías es llamado “Emet” (Ídem 14:6), porque no vino sólo a cumplir la Ley sino a elevarla a una dimensión espiritual sin precedentes, como se dijo: “La Torá que la persona estudió en este mundo (presente) es ‹aliento› frente a la Torá del Mesías” (Kohélet Rabá 11:8). Así pues, al referirnos al Mesías como “אמת Emet” también hablamos de Su función mediadora, pues esta מ Men de משיח Mashiaj, colocada entre la Álef y la Tab, Lo situaría como el “conductor” de la Historia desde el comienzo (א hasta su conclusión ת revelando lo que podríamos calificar como la “Torá de la Álef”), como también nos lo insinúa el valor numérico 317 de la palabra ויקרא vayikrá:
    Levítico/Vayikrá 1:1, escrita con una Álef pequeña, el mismo que el de ישוא Yeshua escrito con dicha letra [108]. Y esto en contraste con la Torá de Moisés que sería la “Torá de la Bet” [109], como nos muestra desde su primera letra en la palabra בראשית Bereshit, pues esta “Torat Mashiaj” estaría a nivel de אבא Aba, por encima de los mundos de la división. Por su lado la ת Tab, por ser la última del Alefato, se asimilaría aquí a Maljut, que es también la última de las sefirot. En este sentido, al referirnos al mesías como ת”א E”T, aludiríamos de nuevo a Su unidad con “el Padre” pues vincularía Aba con Maljut, cumpliéndose de nuevo lo escrito: “Que declara Su principio א (en Su final (ת) “(Isaías 46:10), y también: “Así como la Sabiduría Suprema (Jojmá Ila’á, en referencia a Aba) es el comienzo de todo, así también en el mundo inferior es sabiduría (en referencia a “נוק Nukvá) y es el comienzo de todo” (Zohar Vayetsé 154b). La palabra “Eben” (roca), como uno de los nombres del Mesías, nos llevaría a análogas conclusiones, como está escrito: “La roca (ében) que desecharon los edificadores, ha venido a ser la cabeza del ángulo” (Salmos/Tehilim 118:22), donde “edificadores” (בונים bonim) compartiría raíz con “Hijo” (בן Ben) (véase Berajot 64a), y este versículo es vinculado al Mesías tanto en el Berit Jadashá (véase Hechos/Ma’asim 4:11) como en las fuentes rabínicas (Zohar Pekudé 232b).
    Y la expresión אבן Eben (roca), esquematizaría esa “unión” entre אב Ab (Padre) y בן Ben (Hijo) , pues dicho término fue interpretado (véase Ónkelos sobre Génesis/Bereshit 49:24) como la fusión de las palabras אב ab (padre) y ובנן ubnán (hijos) (véase también Likutei Moharán 7:7). Nótese que la letra en común (la ב bet) vendría a expresar esa “dualidad” que singulariza al “Hijo” más allá de Su יחוד yijud (unidad) con el Padre. La primera letra (א Álef) aludiría a Su preexistencia, la Bet a Su papel en la Creación (como inicial de בראשית bereshit) y, por último, la ן/נ nun, que es el הבא עולם Olam Habá (Mundo Venidero) (véase Zohar Vayikrá 6b sobre Eruvim 54a), nos hablaría de Su rol en la consumación de la Historia, expresando de esta forma conceptos similares a “Emet”. אבן – אב – בן Eben como Ab y Ben Volvamos al pasuk con el que dábamos inicio al capítulo: “El Padre y Yo somos uno”, centrándonos ahora en חכמה Jojmá, que es llamado אבא Aba. Nos situaríamos en אצילות עולם Olam Atzilut, por lo que todavía no podemos hablar de “Creación”, propiamente dicha, sino de la emanación (אצלה atsalá) que desde En Sof desciende hacia los diferentes mundos. Referirnos al Mesías a este nivel nos retrotrae a lo dicho:
    “Aquella gloria que tuve contigo (en relación a Aba de Atzilut) antes de la fundación del mundo (vinculada está a בריאה עולם Olam Beriyá)” (Juan/Yojanán 17:5). Por alguna razón, Yeshua solo hace referencia a Su condición espiritual preexistente llegando hasta Aba y no más allá. Es evidente que el apelativo “Padre” vendría también a expresar de forma alegórica la relación paternofilial entre Dios y Su pueblo Israel, quien es llamado “Mi hijo” [110] (Oseas/Hoshéa 11:1), pero en el Tanaj cada nombre divino nos manifiesta un atributo en concreto, como se declara: “Ella sí es mi hermana, hija de mi padre” (Génesis/Bereshit 20:12). Es hija de Jojmá Ila’á” (Zohar Vayerá 112a), que es llamado “Padre” (Aba). Como se dijo, כתר Kéter es la más elevada de las sefirot y rebasa con mucho toda capacidad de aprehensión, como versa: “Porque ningún pensamiento te puede aprehender (Pátaj Eliyahu Hanabí); por lo que es llamada אין Ein (nada). Y Jojmá (Aba) procede de Kéter, como ya se explicó: “Y la sabiduría (חכמה jojmá) de la nada (אין ein)” (Job/Yob 28:12). En este sentido, podríamos decir que el Mesías se define a Si mismo en relación con “Jojmá/Aba” porque si lo hiciese en referencia a Kéter, sería “Ein” (nada), esto es, no podría distinguirse de Su unidad absoluta con la luz de Dios, pues a este nivel todo se “anula” fundiéndose el “Emanador” con el “Emanado” hasta formar, desde nuestra perspectiva, una unidad indistinguible.
    En relación con esto podríamos traer un conocido pasuk del Berit Jadashá: “la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios (להים-א Elokim)” [111] (Juan/Yojanán 1:1). Aquí “Dios” haría referencia a Biná que es llamada “Elokim” [112], nivel al que ya comenzaría a ser patente el concepto “dualidad”, mostrando una perspectiva disociada entre Creador y Creación, hecho que, como se dijo, vemos ilustrado en la primera letra de “בראשית bereshit” de valor numérico dos, común con בינה Biná y בראיה Beriyá. Aquí la unidad intrínseca del “Padre y Yo” (Juan/Yojanán 10:30) a nivel de Aba, que había sido expresada por la afirmación “La Palabra era Dios”, al pasar a Biná es enunciado bajo esta otra fórmula: “La Palabra era con Dios”. Y este “ir y venir” entre ambas Sefirot (Jojmá-Biná), es denominado en el Berit Jadashá: “El misterio de Dios”, al que sólo podríamos acceder a través del Mesías, como se declara: “Para conocer el misterio de Dios (en correspondencia con Biná, llamada Elokim) el Padre (en referencia a Jojmá, llamado Aba), y del Mesías, en el cual están escondidos todos los tesoros de la sabiduría (Jojmá/Aba) y del entendimiento (Biná/Elokim)” (Colosenses 2:3 y 4).
    Y en nuestro versículo, la palabra “Dios” (Elokim) estaría precedida también por una bet: “Y la Palabra estaba con (ב bet) Dios”, redundando sobre esta dualidad, pues Beriyá, Yetzirá y Asiyá (בי״ע (son llamados “los mundos de la separación” al contrario que Atzilut” donde prevalece la unidad. En este sentido, dicho “ir y venir” (Jojmá-Biná) [113] es expresado en los Escritos a través de la mencionada fórmula: “Estaba con Dios/era Dios”. [114] Y dicho principio de dualidad determinado a nivel de Biná, quedaría también implícito en la afirmación: “Y si Yo juzgo (de nuevo en alusión a dicha sefirá, pues “los juicios comienzan en Biná”) (Zohar Terumá 175b, Ets Jayim 15:6), mi juicio es verdadero porque no soy Yo sólo, sino Yo y el que me envió: el Padre (en alusión a Jojmá)” (Ídem 8:16). Y esta derashá sobre la necesidad de dos testigos para declarar ante un bet din (véase Números/Bamidbar 35:30) nos ilustraría conceptualmente sobre el grado de “dualidad” entre el Mesías y el Padre a nivel de los mundos de la división.
    Que el Mesías comience a mostrarse a partir de Jojmá y no de Kéter, nos presenta una realidad espiritual donde el Mesías se revelaría en nueve de las diez sefirot, permaneciendo aún oculto en la primera de ellas. Dicha circunstancia nos vendría también insinuada por las מאמרות עשרה Asará Ma’amarot o diez declaraciones creativas del primer capítulo del Génesis (véase Abot 5:1) pues, según explican los darshanim, los enunciados ויאמר להים-א vayomer Elokim (y dijo Dios) que aparecen en el texto bíblico, en realidad, son sólo nueve (Rosh Hashaná 6:12), por lo que existiría una declaración oculta o סתום מאמר ma’amar satum, escondida dentro de la expresión Bereshit בראשית [115]. Esta misma circunstancia sería aplicable a los הדברות עשרת Aséret Hadibrot o Diez Mandamientos (véase Éxodo/Shemot 20:1-17/Deuteronomio/Devarim 5:6- 18), donde nueve de ellos son enunciados de forma explícita y uno (el primero) de forma tácita detrás de la afirmación “Yo soy el Eterno tu Dios” (Éxodo/Shemot 20:1), pues ambos guardan entre sí una unidad espiritual, como fue dicho: “Las diez pronunciaciones (Asará Ma’amarot) de la entrega de la Torá son los Diez Mandamientos” (Zohar Vayikrá 11b).
    En este sentido, hablaríamos del Mesías como el מאמר Ma’amar/דבר Davar” (Declaración oral/Palabra) que se hallaría en estado de potencia (a nivel de Kéter), y en Yijud (unidad) en relación con Aba y que sólo adquiere “identidad” individual a partir de Biná y que se manifiesta (como personificación de la “Palabra” o Torá Oral) a nivel de Maljut. En esta línea, nos parece significativa una enseñanza del Zohar (véase Ídem Tzav 31a) donde, citando la conocida profecía de Isaías 9:6, identifica ocho atributos divinos manifestados a través del Mesías con sefirot concretas: פלא Pele (Admirable): עילאה כחמה Jojmá Ila’á יועץ Yoetz (consejero): בינה Biná אל El (Dios): חסד Jésed גבור Guivor (Poderoso): גבורה Guevurá אב Ab (Padre) / עד Ad (Eterno): תפארת Tiféret שר Sar (Príncipe) / Shalom שלום) Paz): יסוד Yesod שלום Shalom [116] (Paz): (de forma más concreta): מלכות Maljut. Que el Mesías sea “personificado” mediante sefirot específicas, que a su vez encarnan atributos (midot) y nombres (shemot) divinos, nos situaría ante cotas de espiritualidad no siempre al alcance de nuestra aprehensión, llamando nuestra atención que (en la citada profecía) tan amplio “despliegue” de divinidad esté directamente vinculado con la venida al mundo del Mesías, declarando las dos naturalezas que habrían de coexistir en el Mesías hecho hombre, como versa: “Porque niño nos es nacido, hijo nos es dado” (Isaías/Yeshayá 9:6), donde “niño” (ילד yéled) aludiría a la humanidad del Mesías “nacido” de mujer, e “Hijo” (בן Ben) al Mesías eterno que “nos es dado” [117].
    Ver texto completo en siguiente link:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/07/01/el-mesias-segun-la-tora-11/
    Elaborado por David Saportas
    1 hr 4 min
  • El Mesías Según la Torá 10 - NAVEGANDO POR LAS FUENTES
    NAVEGANDO POR LAS FUENTES
    Ver artículo escrito completo en mi blog:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/06/25/el-mesias-segun-la-tora-10/
    A estas alturas cabría preguntarse: ¿Cómo se explica que los grandes Sabios de Israel, muchos de ellos Mekubalím verdaderos, conociendo unos misterios donde el rol que desempeñó Yeshua encajaría perfectamente, siguieron sin creer en Él? Como se dijo en los anteriores artículos, se entiende que todo el tiempo que estas realidades se hallan en el exilio, Israel pierde cualquier opción de recibirlas, pues todo lo dicho sobre los profundos secretos expuestos por los Sabios, es siempre expresado en un sentido amplio e impersonal, como esa “Luz Envolvente” (Or Makif) que circunda el Kelí, mas no lo llena por dentro; de forma análoga estos conceptos sobre el Mesías no adquieren forma determinada y, mucho menos, se ciñen a un personaje concreto. Y esta situación, hasta cierto punto paradójica, fue calificada como “endurecimiento en parte” (Romanos 11:25) en cumplimiento de lo dicho: “Engruesa el corazón de este pueblo y agrava sus oídos y ciega sus ojos” (Isaías/Yeshayá 6:10).
    Para ilustrar esta idea, introduciremos la enseñanza clásica del Ariza”l acerca de los “Partsufim” (Rostros), cuya dinámica nos recordará sin duda algunas de las ideas ya citadas. Éstos, a diferencia de las sefirot, son capaces de interactuar entre ellos, pudiendo bien separarse o bien unificarse entre sí. Por ejemplo: “Aba” (Padre – Jojmá) envía shefa (influencia) a “Ima” (Madre – Biná), e “Ima” queda en estado de עיבור Ibur (embarazo) “gestando” a ז״ע Zeir Anpín. Por supuesto (Dios nos libre) nada de esto debe ser entendido literalmente, pues se trata de llevar al plano conceptual la dinámica espiritual del universo, pues a través de estos “movimientos” podemos acercarnos de alguna manera a los “mecanismos” de la revelación divina y a los grandes misterios de como el Santo, Bendito sea, dirige Su mundo y Se revela en él. Hoy por hoy nos resulta evidente que sin disponer de esta “herramienta” no podríamos entender las diferentes situaciones por las que atraviesa el mundo, pues lo que ocurre en lo bajo es el fruto y el resultado de lo que primero ha acontecido en las esferas superiores (véase al respecto Éxodo/Shemot 17:11) y, de la misma forma que en la actualidad no concebimos el estudio de la Torá y del Talmud sin los comentarios de Rashí, tampoco imaginamos como los Mekubalím podían acceder a estos misterios sin conocer el concepto de los Partsufim.
    Esta circunstancia provocó en que dichos conceptos permanecieran ocultos durante mucho tiempo, y no es de extrañar, pues entender que Zeir Anpín es fruto de una relación entre dos conceptos divinos que son llamados “Aba” e “Ima”, y que este Zeir Anpín tiene que “unirse” a Maljut (Nukbá) que es su pareja femenina, nos lleva a entender que (Jas veShalom – Dios NO lo permita) la Divinidad se componga de varias identidades o personas. Y siendo tan importante el conocimiento de esta sabiduría ¿por qué estuvo tanto tiempo oculta?
    Obviamente este concepto cayó también en la Klipá, cuando las naciones definieron su propia noción de divinidad dividiéndola en tres entidades diferentes con personalidad propia, pues a Aba le llamaron “Dios Padre”, a Zeir Anpín calificaron de “Dios Hijo”, y al Maljut denominaron “Dios Espíritu Santo” [66]. Estas doctrinas provocaron que, fuera del ámbito de Israel, la idea de la unidad de Dios deviniese vaga e imprecisa pues la Klipá siempre tiende a la división. Aun así, la enseñanza de los Partsufim no dejó de tener detractores entre las filas de Israel, pues algunos incluso llegaron a afirmar que éstos no se encontraban ni en el Zohar ni en los escritos de los antiguos Sabios. El siguiente ejemplo servirá para ilustrarnos sobre la naturaleza del debate:
    “El Rambán y sus javerim, y los Rishonim como rabí Najuniá ben Hakaná (autor del Bahir), expusieron solo diez sefirot, y no revelaron en absoluto acerca de los partsufim. Pero debes saber que el Rambán y los Rishonim sabían del Partsuf, sólo que hablaron de forma muy oculta por causa del gran exilio en el que (éste) se encontraba, y no fue dado permiso para revelar y extender las grandes luces, por cuanto en aquel tiempo se fortalecían las Klipot, (conforme a lo dicho): “Y todo extraño no comerá lo santo”. Sin embargo, en la generación de los talones del Mesías, como en esta nuestra generación, empezaron a extenderse las luces, y a ser como en el principio, en el tiempo donde el mundo estaba rectificado, y empezaron a rectificarse levemente. Pues en el principio las luces estaban selladas y estaba el mundo destruido (en caos), y todo lo que se deterioró fue sellado en el exilio y no alcanzaban más que las diez sefirot, estando éstas selladas, que son el secreto de los diez puntos cada uno compuesto por diez, y acerca de los partsufin no les fue revelado para nada, pues encontraron las palabras de los Rishonim selladas y no entendieron la profundidad de sus palabras y pensaron que así es y hablaron de diez sefirot cada una compuesta por diez.
    Y por cuanto vi que hay quien nos contradice en estas cosas (de los Partsufim) diciendo que encontramos sólo diez sefirot y ¿de dónde sacamos la autoridad para decir que hay algunos partsufim y hay más de diez sefirot en gran número? Y como puede ser esto si los Rishonim dijeron que ‹hay diez y no nueve, diez y no once›” (Ets Jayim pág 119a al final). De estas palabras del Ariza”l aprendemos que el exilio provoca que las klipot tomen fuerza, impidiendo que los grandes secretos sean revelados. Un misterio que no se puede revelar es aquel que se queda en el corazón del Sabio sin recibir el permiso para comunicarlo y, aunque el sabio lo vive y lo experimenta, no puede llamarlo por su nombre y desarrollar su sentido con palabras.
    Como sucedió con el Zohar, que sólo pudo ser enseñado por rabí Eleazar (hijo de rabí shimón bar Yojai) y puesto por escrito a través de rabí Aba, más el resto de los Javerim simplemente lo guardaban dentro de sus corazones sin poder hablar de él, como también se declara: “¿Y como puede el conocimiento humano entender con su intelecto las palabras del Dios vivo, las palabras de rabí Shimón bar Yojai, con él sea la paz, que sus palabras son como llama de fuego que consume y están selladas y ocultas con mil sellos? No ves que cuando partió (como se relata) en el principio de la Idra Azinu, no le fue dado permiso a ninguno de los siete ojos de Hashem (en referencia a los sabios) que estaban parados ante él, de escribir los misterios del Zohar, solamente a rabí Aba como está escrito allí: ‹Hay palabras santas que no revelé hasta ahora, y quiero revelarlas delante de la Presencia Divina, para que no digan que con una falta partí de este mundo, hasta ahora estaban ocultas en mi corazón para entrar con ellas al Mundo Venidero, y así os ordenaré: rabí Aba las escribirá, rabí Eleazar mi hijo las estudiará y el resto de los javerim susurraran en sus corazones” (Hakdamat Sha’ar Hakdamot).
    De todas estas enseñanzas se desprende que atravesando una coyuntura espiritual desfavorable los secretos no pueden ser estudiados y, mucho menos, ser puestos por escrito. En épocas de oscuridad generalizada tan sólo le cabría al sabio “susurrar en su corazón”. En el Shuljan Aruj está escrito que aquel que piensa en las palabras de la Torá no debe bendecir por ellas (las bendiciones de la Torá) (Oraj Jayim 47:4), mientras se encuentran aún en estado de pensamiento y sin tener, por así decirlo, “forma de Torá” no son susceptibles de bendición, siendo semejantes al feto en el vientre de su madre que aún no se ha formado del todo. No obstante, vemos que por el simple hecho de que estas palabras se hallen en el corazón de estos sabios, llegarán a tener gran influencia y con el tiempo tomarán forma y podrán también ser explicadas. De la misma manera, los conceptos que los grandes Sabios alcanzaron, van tomando forma más y más clara de generación en generación, hasta que al final de los tiempos la revelación será completa y detallada y entonces podrán ver y llorar por aqul a quien traspasaron [67].
    Como está escrito: Arbá Meot Shékel Késef pág. 241 “En ese día se despertará el Rey Mesías, que salió del Jardín del Edén…› (Zohar Shemot 7b). Sería extraño y sorprendente si dijéramos que entonces habrá un cambio en esto (en relación al resto de los humanos), que el Mesías no sea nacido de hombre y mujer, sinó que ‹en ese día saldrá del Jardín del Edén›. Y encontramos que fue escrito (Salmos/Tehilim 2:7): ‹Yo te he engendrado (Yelid’tija) hoy› (Donde se entiende que nacerá). Y según mi humilde opinión Jayim (es decir su nombre rabi Jayim Vital), el Rey Mesías seguro que será un hombre justo, nacido de hombre y mujer. Mas en ese día se engrandecerá su justicia hasta el fin de los tiempos (es decir infinitamente), y merecerá a través de sus actos NaRNJa”Y (Iniciales de Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jayá y Yejidá que son los cinco niveles del alma), estos cinco aspectos de santidad, y entonces en ese día, en los tiempos del fin, le vendrá su Neshamá de la Neshamá (es decir su aspecto más alto de la Neshamá) que está puesta en el Gan Eden, y le será dada a ese hombre justo, y entonces merecerá ser el Redentor. Y de la misma manera que Moshé Rabenu, la paz sea con él, que era nacido de mujer, creció poco a poco hasta llegar a completar su alma, y allí en la zarza la completó del todo, y este es el misterio (de lo escrito en Éxodo 3:2): ‹En una llama (בלבת (de fuego en medio de la zarza› como ya fue eplicado en el libro ‹Drushim Jadashim› que completó las letras “Lámed”, “Bet” y “Tav” de Hébel [68].
    Y entonces llegó (Moshé) a ser el redentor. Y con esto se cumplirá el versículo: escrito (Salmos/Tehilim 2:7). “Yo te he engendrado (Yelid’tija) hoy”, que se refiere a la Neshamá de la Neshamá que se engendrará entonces y saldrá del Jardín del Edén en ese día. Y todo esto es simple para los que entienden conocimiento y conocen Jen (Gracia y son las iniciales de Jojmat haNistar es decir sabiduría oculta). Y a esto (se refiere) lo que dijo: “Se despertará en la tierra de Galilea” como si antes estuviera durmiendo, y cuando le venga la Neshamá de la Neshamá, se le despertará y se le añadirá fuerza de profecía y se despertará de su sueño, y entiende esto bien, pues cosas son profundas y no toda mente lo puede soportar. Y ya sabes, que cuarenta días antes de la formación del feto, etc. [69] por eso se quedó (el Mesías) en esa columna durante cuarenta días (véase Zohar Shemot 7b), igual que Moshé Rabenu, la paz sea con él, y comprueba este profundo misterio… Y aún el alma del Mesías esta oculta ahí, y después de cuarenta días, conseguirá el Mesías esa neshamá, y se revelara a él, y entonces sabrá que él es el Mesías, lo que no conocía de antes si era el Mesías, y ahora se le reveló. Mas el resto de los hombres no le conocerán. Y no te extrañes si este alma vendrá cubierta dentro de la columna de nube recordada aquí, pues así le sucedió a rabí Eliezer en ese día que mereció su alma, como esta recordado en el “Midrash Ne’elam” (Parte del Zohar). Y esto es lo que dijeron en el Zohar pág. 98a véase allí, “Y vino Moshé dentro de la nube”. Y también en el Zohar escribieron de todas las almas que vienen en la columna de nube en el día y en la columna de fuego en la noche, a esos fetos en el vientre de su madre, como ya explicamos en este libro el asunto de su salida y su venida (de las almas).
    Y así como encontramos que Moshé Rabenu subió al cielo con cuerpo y Néfesh (alma), y estuvo allí los cuarenta días de la formación del feto… Y si eres de los que entienden, profundiza en este secreto grande y terrible y hallarás buen sabor y verdad completa, por cuanto yo no tengo permiso de alargar, pues si te abrí una puerta como “atisbando por las celosías” (Cantares/Shir Hashirim 2:9), y es suficiente con esto. De la misma manera el Mesías, con la ayuda del Creador, merecerá esta Neshamá, y conocerá que él mismo es el Mesías, y los demás no le conocerán. Y este es el misterio de lo dicho en el Zohar que el Mesías se revelará pero no le conocerán las demás personas aún, y después se ocultará el Mesías en cuerpo y alma en esa columna, de la misma manera que explicamos que “vino Moshé dentro de la nube” (Éxodo/Shemot 24:18) durante un año, y entonces lo elevarán al cielo, como subió Moshé al cielo, y después se revelará el Mesías por completo y lo conocerán todo Israel y se juntarán a él”. Zohar Shemot 7b: “Después de que estos sufrimientos se despierten contra Israel, y todas las naciones y sus reyes se unan contra ellos, se despiertan algunos malos decretos y todos se levantan unidos contra ellos, y traerán sufrimiento tras sufrimiento, los últimos (sufrimientos) hacen que los primeros se olviden (por ser más graves), y entonces aparecerá una columna de fuego que esta levantada de arriba para abajo cuarenta días, y todas las naciones la verán.
    En ese momento se despertará el Rey Mesías para salir del Jardín del Edén, de ese lugar que se llama ‹Ken Tsipor›, y se despertará en la tierra de Galilea. Y en ese día que salga de ahí se estremecerá todo el mundo, y todos los habitantes del mundo se esconderán en cuevas y rocas, pues no pensarán salvarse y sobre ese tiempo está escrito (Isaías/Yesayá 2: 19): ‹Y se meterán en las cuevas de las peñas y en las rendijas de la tierra, A causa del miedo de HaShem, y de la gloria de su majestad, Cuando Él se levante para sacudir la tierra›. Por causa del miedo de HaShem, es el estremecimiento de todo el mundo. Y de la gloria de su majestad, Es el Mesías, Y cuando él se levante para sacudir la tierra, cuando se levante de la tierra de Galilea, porque es el primer lugar que se destruyó de la tierra Santa, por eso se revelará allí antes de cualquier otro lugar, y de allí despertará batallas a todo el mundo. Después de cuarenta días que la columna este parada de la tierra al cielo a los ojos de todo el mundo y se revele el Mesías, se levantará del oriente una estrella ardiente en todos los colores, y otras siete estrellas le rodean y harán con ella guerra de todos los lados tres veces al día durante setenta días, y todos los habitantes del mundo lo ven.
    Y esa Estrella batallará contra ellos con antorchas de fuego ardiente y resplandeciente a todo lugar, y les golpea hasta que les traga cada noche, y en el día les saca. Y harán guerra ante los ojos de todo el mundo, y será ocultado el Mesías hasta doce meses, y volverá esa columna de fuego como (estaba) antes, y en ella se ocultará el Mesías y esa columna no será vista. Y después de doce meses, subirán al Mesías por esa columna al Cielo, y allí recibirá fuerza y corona de Reino. Y cuando descienda, será vista esa columna de fuego como antes a los ojos de todo el mundo, y después se revelará el Mesías, y se juntaran contra él muchos pueblos y se despertarán guerras en todo el mundo. Y en ese tiempo despertará el Santo, Bendito sea, su rigor a todas las naciones del mundo y el Rey Mesías será conocido por todo el mundo, y se unirán todos los pueblos del mundo para hacer contra él Guerra”. Carta del Yabe”ts impresa al final de su comentario al Séder Olam: “Mas en verdad, también según los escritos de los evangelios, a ningún judío le está permitido abandonar su Torá, por cuanto Pablo en su carta a los Gálatas (véase Ídem 5:3) escribió: Digo yo, si os circuncidáis, el Mesías no os habrá servido para nada, y atestiguo ante todo hombre que el que se circuncida está obligado a cumplir todos los mandamientos de la Torá”. Y también por este motivo advirtió en la carta a los Corintios, que el circunciso no se haga a si mismo incircunciso y el incircunciso no se circuncide (véase 1 Corintios 7:18).
    Y de aquí cuestionan a Pablo, pues en los hechos de los apóstoles (capítulo 15) se recordó que circuncido a Timoteo su alumno, y se confundieron mucho, pues este acto contradice sus dichos que prueban a priori que según su opinión, la circuncisión es un mandamiento temporal hasta la venida de su Mesías, y este fue un acto después (de la venida) del Notsrí (Yeshua). Pero debes saber y recibe la verdad de quien la dijo, que de aquí se ve claramente que el Notsrí y sus apóstoles no vinieron a anular la Tora de Israel, jas veshalom, (Dios nos libre), pues así está escrito en Mateo capítulo 10 (véase también Ídem 5:17), que dijo el Notsrí: No penséis que he vine a anular la Torá, no vine sino a cumplir, y os digo que aunque pasen los cielos y la tierra, ni una letra o tilde de la Torá se anularán, sino que se cumplirán, por eso aquel que anule incluso una mitzvá de las pequeñas y enseñe a los demás a hacer así, será llamado pequeño en el reino de los cielos. Y así está escrito también en Lucas. Por eso, está muy claro, que no paso por la cabeza del Notsrí anular la Tora. Y así encontrarás a Pablo su discípulo en su carta a los Corintios, culpándoles por el pecado de fornicación, y decretó pena de muerte a uno de ellos por casarse con la mujer de su padre (véase 1 Corintios capítulo 5).
    Por eso debes saber que no hay porque cuestionar a Pablo por circuncidar a Timoteo, porque era hijo de una mujer Israelita de un hombre Griego, como fue escrito en Hechos. Y Pablo era un estudioso, pues era sirviente (Shamash שמש) de Rabán Gamliel el anciano, y era experto en las leyes de la Torá, y sabía que un no judío que se allega a una Israelita, el feto es Kasher (apto, es decir judío), y es considerado por la ley como un Israelita en todo, como está escrito en el Talmud y en Eben HaEzer (parte del Shuljan Aruj) 64: 9. Por eso es que actuó según la Ley y según la Halajá circuncidando a Timoteo, que fue dado a luz en santidad (es decir como judío) y es considerado Israelita y seguro que estaba obligado a circuncidarse y cumplir todos los mandamientos. Y con esto también desaparece la contradicción en las palabras del Notsrí, que en algunos lugares del Evangelio, les parece a los estudiosos de los cristianos, que viene a dar una Torá nueva en lugar de la Torá de Moshé, y como dijo entonces literalmente que no vino sino a cumplirla. Pero es lo que ya dije que esta idea no está en los evangelios, que el Notsrí vino a anular la religión judía por completo.
    Sólo a las naciones vino a instituirles una religión de ahora en adelante, y también ella no es nueva, si no antigua, ¿No son acaso las siete Mitzvot de Nóaj que fueron olvidadas y vinieron los apóstoles del Notsrí y las establecieron de nuevo? Mas toda la descendencia de Israel y el circuncidado que entra en su religión Como está escrito en la verdadera Tora: Para el nativo y para el extranjero (Éxodo/Shemot 12:49) está obligado a cumplir todos los mandamientos de la Tora sin falta. Mas a las naciones del mundo les dejo siete mandamientos que los cuales ya estaban obligados desde antes, por eso es que les prohibió la idolatría, la fornicación, la sangre y el ahogado. Y les prohibió la circuncisión y el Shabat. Y todo acorde a la ley y la Torá explicada por nuestros Sabios de bendita memoria, que son los recibidores verdaderos desde Moshé en el Sinaí, y son los que se sentaron en su silla (de Moshé), tal y como dijo el mismo Notsrí, que dijeron (los sabios) que está prohibido circuncidar a un no judío que no recibe sobre si el yugo de los mandamientos, y así también dijeron que es un mandamiento no descansar (hacer Shabat quien no es Israel), por eso los discípulos del Notsrí eligieron para las naciones que no entran a la religión judía, en lugar de la circuncisión la inmersión (tevilá), pues también la tevilá es una de las condiciones del converso, e hicieron un recuerdo del Shabat en domingo.
    Pero el Notsrí y sus discípulos guardaron el Shabat y la circuncisión. Por eso hay un lema en mi boca: (no como una adulación, Dios me libre) pues soy yo de los fieles de Israel y he sido conocido como parte del remanente de Israel que no hablará palabras falsas (lengua mentirosa) que el Notsrí (Yeshua) hizo un bien doble para el mundo, por un lado fortaleció la Torá de Moshé con toda sus fuerzas, y no hay uno de nuestros Sabios que hablara más de esto con boca llena de la obligación del cumplimiento eterno de la Torá, y por otro lado, a las naciones del mundo (si no tergiversan su verdadera intención para con ellos, como ya hicieron algunos necios, que no entendieron las intenciones de los escritores de los Evangelios). Que anuló la idolatría y quitó de en medio de ellos los ídolos y les obligó (a los gentiles) a cumplir las siete Mitzvot de Nóaj para que no sean semejantes a los animales del campo, y les ameritó (a los gentiles) con atributos éticos y morales. Y acerca de esto les fue muy estricto, más que la misma Torá de Moshé, como es sabido”. [70] Midrash Tanjuma, Parashat Shemot, 8: (Éxodo/Shemot 2:6): “Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el joven lloraba. Y el Faraón le abrazaba y le besaba (a Moshé siendo niño) y él le quitaba la corona de su cabeza y la tiraba, tal como se lo haría en el futuro.
    Y la hija del Faraón hacia crecer a quien castigaría a su padre y a su tierra. E incluso el Mesías castigará a los idolatras de su nación donde creció en ella [71]. Shir Hashirim Raba, Parashá 5: “Dijo rabí Yanai (¿qué es Tamatí תמתי? traducido como ‹Perfecta mía›) (Shir Hashirim 5:2) Teomati תאומתי es decir, mi hermana melliza. Es como si (HaShem) dijera: No soy yo más grande que ella (que Israel) ni ella más grande que yo” [72].
    Habiendo intentado a poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas. Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra; me ha parecido también a mí, después de haber investigado todas las cosas con diligencia desde el principio, escribírtelas por orden para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales he sido instruido” Lucas 1:1-4 “Todo comienzo es difícil” (Zohar Vayishlaj 173b, Mejiltá a Shemot 29:5), cuanto más si nuestro propósito es el de “pararnos en el camino y retornar a las sendas antiguas” (sobre Yermeyá 6:16), con la ayuda de Dios. Y esta vía que nos proponemos recorrer es un sendero poco trillado, donde escasos hombres anduvieron en el pasado, “pues senda es una ruta que se abrió por un tiempo breve” (Zohar Kedoshim 88a) y en ocasiones se oculta tras la crecida maleza para reaparecer más adelante. Han de ser nuestros obligados compañeros de viaje el temor del Cielo y el kavod del Santo, Bendito sea, haciéndolo todo “para Su gloria” (Abot 6:11); y siendo siempre conscientes de que “todo quedará dispuesto (sin revelar en su totalidad) hasta que venga Eliyá (Babá Metsiá 3a). Necesariamente, debemos llenar nuestras alforjas del conocimiento de santidad legado por nuestros ancestros, los Sabios de Israel, teniendo presente que “el objetivo de la sabiduría es el arrepentimiento y las buenas acciones” (Berajot 17a) deseando “alcanzar una pequeña luz para poder disipar una gran oscuridad” (sobre Hovot Halevavot 5:5), sabiendo desechar a priori la influencia de esas “cáscaras” de los filósofos de las naciones que oscurecieron las Palabras que son la verdadera lámpara delante de nuestros pies (sobre Tehilim 119:105).
    Ver texto completo en siguiente link:
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/06/25/el-mesias-segun-la-tora-10/
    Elaborado por David Saportas
    33 min

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