OSCURIDAD, CEGUERA E INCOHERENCIA DE PERCEPCIÓN DEL MUNDO Y LA EXISTENCIA.
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Se empieza este artículo aclarando que éste mismo ha sido diseñado para ilustrar en un lenguaje más secular y más familiar para el común denominador, las inconsistencias y deficiencias en nuestras percepciones de la realidad que nos rodea y sus relaciones con la Verdad. El propósito es tratar de revelar de manera escueta cuan desinformados, manipulados y errados entendemos nuestro entorno y las graves consecuencias de lo mismo para nuestro ser esencial y fundamental. Así mismo, a partir de las descripciones y análisis de evidencias y argumentos, se conectarán las conclusiones acerca de nuestra realidad con lo que en el judaísmo se conoce de la Revelación Divina y cuál es la importancia del discernimiento y aplicación de éste a nuestra vida, tanto individual como globalmente.
Vivimos en una época que ha hecho de la confusión el hábitat natural del pensamiento para inducir al error y llevar a cabo una agenda global que se robustece en el clima del caos mental, tal que la libertad de expresión es una libertad sin responsabilidad que no aspira a encontrar la verdad, libertad que no cree en la existencia de la verdad, que no cree que se pueda llegar a la verdad de las cosas y que por lo tanto actúa lanzando un gran maremágnum de opiniones confusas, contrarias y contradictorias, en donde más que la búsqueda de la verdad lo que importa es defender tesis partidistas sectarias y generar desconcierto y confusión en el destinatario de la información. En este estado se halla la libertad de expresión, siendo una vía para la agresión directa, violenta y brutal a las convicciones más importantes de tipo moral y ético, usando la libertad de expresión como coartada para los más brutales vituperios, profanaciones, blasfemias, absurdos, incoherencias, etc; realidades con las que estamos cada vez más viviendo cínica y patéticamente con los medios de comunicación actuales. Y lo que la filosofía y el lenguaje secular ha denominado como el derecho natural escrito en el corazón del ser humano, es el que está siendo atacado y ofendido a nombre de la modernidad.
Así es que cada día más aceptamos el aborto, la eutanasia, matrimonio homosexual es y demás aberraciones como conceptos modernos, deseables y evidencia de progreso y civilización. Se presentan los derechos humanos como prolongación del derecho natural, cuando si se indaga a profundidad nos encontramos que los derechos son más bien un subproducto desnaturalizado de la concepción clásica del derecho natural, precisamente para agredir en el fondo a su verdadero significado. Pues el derecho natural (hablando secularmente) es algo inscrito en la esencia del corazón del hombre, que toca y penetra todas las inclinaciones naturales. En cambio, los derechos humanos constituyen una ideología que consiste principalmente en la agresión de esa naturaleza humana, tal que es un expediente que se utiliza para aludir y agredir a lo que no es natural, ni jurídico, ni humano, y en donde se pretende justificar como derecho humano todo lo que es más bien antinatural, corrupto y degenerado como, por ejemplo, el aborto y la defensa de los derechos de los criminales.
Y es en este contexto en donde los así llamados regímenes socialistas, liberales y democráticos, se agazapan como si fuesen ideologías y movimientos altruistas y humanitarios, siendo en realidad en su trasfondo todo lo contrario, siendo organizaciones cada vez más parecidas a regímenes totalitarios y dictatoriales que se manejan a base de la manipulación de los medios de comunicación (entre toda una gama de facetas de maniobra, incluyendo la más efectiva del uso de la intimidación y la violencia), y en donde la tal llamada libertad de expresión, es precisamente el principal foco de agresión. Los mecanismos de censura son cada vez más sibilinos, más subrepticios, más solapados, más taimados, subterráneos, ocultos, ilegales, y en donde el método fundamental para imponer censura actualmente más usado es la conformación de la opinión pública y en donde a la gente se le induce a pensar de determinada manera (lo que los marxistas llaman la dimensión única de pensamiento), lograda por medio de la propaganda global, y estatista, a través de organizaciones transnacionales, la propaganda arrasadora, la cual invade absolutamente todo, manipulando todo tipo de paradigmas, como por ejemplo con apologías dizque neutrales a la transexualidad, la pederastia, la exaltación del lesbianismo y grandes productos de consumo cultural diseñados para que las masas torpes y cretinizadas comulguen con estos paradigmas culturales.
Propaganda arrasadora que termina transmutando los paradigmas de la degeneración en obras de arte, según la nueva opinión pública creada. Pues como dicen los marxistas, cuando cambias la opinión de las personas cambias sus costumbres. Todos los medios de comunicación asumen como propias estas consignas creando una masa social sometida, no obstante que en algunos casos (sean pocos o sean muchos), el sentido común les dicte que es contrario a la razón, pero que por miedo y por presión de los estados sociales y policiales, lo aceptan, trocándose al final en delatores de los que se salen del redil convirtiéndolos en estigmas anormales, discriminados, prófugos y perseguidos (precisamente todo lo que demagógica y falsamente ellos dicen erradicar y defender con sus definiciones de derechos humanos). Un método que hoy día está perfeccionado a través de seducciones y leyes que bendicen a los seguidores y castigan a los desertores de dichos paradigmas, tal que la discrepancia bien puede convertirlo a uno, en un elemento de incomodidad, de aspereza, como un apestado al cual hay que rehuir. Y así, cualquier persona que se oponga a estos paradigmas de la propaganda arrasadora, los amigos y la sociedad lo rehúyen.
Así el periodismo es cada vez más lacayo de ese poder amalgamado político y económico, y la disensión es cada vez más escasa y más molesta, pues aquel que se atreve a contrariar esos designios se convierte en un profeta molesto. Propaganda convertida en gesto, en símbolo, en slogan, que lo domina todo. Un slogan, una palabra. Así el gesto se entiende como progresista, tal que todo el que no está de acuerdo con estas formas involutivas del pensamiento y la conducta humana, con la corriente, es reaccionario; en cambio todos los que conducen al caos social son los progresistas y definen a los otros, los que disienten, como partidarios del fascismo, nazismo, guerrerismo, etc, escondiendo el comunismo y congregando y conduciendo a las masas a hábitos uniformes en la corrupción a través de la propaganda.
Es el predominio de estructuras que se imponen bajo la apariencia de libertad, hablando de liberta de expresión y pensamiento, cuando en realidad hay una estructura de opresión que a través de las instancias estatales y sociales impide que emerja cualquier tipo de pensamiento original. De esta manera la disidencia en un mundo que hace gala de la libertad total, es perseguida y eliminada. Es la democracia moderna (en el mejor de los casos sucediendo en lo conocido como mundo occidental) teorizada desde la revolución francesa. Democracia moderna que simplemente es una matriz totalitaria con tendencias que llevan a la anarquía y que secreta y obscuramente conduce al despotismo opresivo y sistemático. Democracia moderna en donde dicen que hay libertad de pensamiento, cuando en realidad se imposibilitan en la práctica por la conducta de los mismos que las proclaman.
Y esto con todo tipo de aspectos condicionados y ligados a los medios de comunicación y facetas estatales, asociadas a jurisprudencias globalizadas direccionadas en este aspecto de un mundo monolítico. Y lo llaman derecho a la información, donde lo que realmente se evidencia es que se impida, se llegue o se acceda a dicha información. Y en caso de poder accesarla, será de carácter deformante, falsificada o manipulada. No hay posibilidad verdadera de acceder a la verdad de los hechos, a su divulgación, al debate coherente, pues las estructuras están creadas para filtrar una información inducida y teledirigida, filtrada y manipulada en un sentido predefinido. La unanimidad agobiante, ahogando el pensamiento inteligente y coherente.
Cuán importante es despertar en la mente humana una revolución radical de pensamiento hacia la búsqueda de la Verdad y los Valores. La crisis, es una crisis de la consciencia, una crisis en donde ya no podemos aceptar las antiguas normas falsas, los antiguos moldes falsos, las tradiciones antiguas falsas. Y mucho menos las nuevas y aberrantes tendencias progresistas llamadas modernas, con todo su arsenal de manipulaciones y corrupciones. Considerando el estado actual del mundo, con toda su miseria, sus conflictos, su brutalidad destructiva, su agresividad etc, y que el hombre ya no simplemente continua igual, aun siendo brutal, violento, agresivo, codicioso, competitivo, sino que “evoluciona” hacia el caos y la descomposición, construyendo una sociedad acorde; Se concluye que no es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.
Un mundo donde (según algunas estadísticas de principios de siglo 21), el 1% de la población posee más del 50% de la riqueza monetaria, más de 35.000 niños morían a diario a causa de la pobreza. La mitad de la población vivía con menos de 2 dólares al día. Y estas estadísticas sin duda alguna hoy día y año tras año, serán cada vez más dramáticas. Una cosa es clara, algo está mal. Seamos conscientes o no de ello el alma de nuestras instituciones, del sistema financiero, del dinero, de los paradigmas sociales y culturales está podrida; y es crítico conocer en dónde para entender nuestro estilo de vida y buscar una salida.
Es preciso reconocer que el factor primordial que jalonea aparentemente a todas las otras facetas de nuestra existencia actual y a través de la historia, es y ha sido el factor económico. Infortunadamente la economía es vista como algo confuso y pesado, los discursos sin fin de argot financiero, acompañados de matemáticas complejas, rápidamente logran que la gente deje tratar de entender la economía y se deje arrastrar por sus designios, que no son más que la herramienta que ejecuta un muy fino y elaborado trabajo de corrupción del alma. Sin embargo, la realidad es que la complejidad asociada al sistema financiero, es simplemente una máscara, diseñada para esconder una de las estructuras sociales más paralizantes que la humanidad haya experimentado. Su éxito estriba en su capacidad para corromper todos los valores justificados en las necesidades egoístas del “ser humano”. Su éxito estriba en la ineptitud de las masas para pensar y dilucidar la mentira de la verdad, el bien del mal, lo incorrecto de lo correcto, etc.
Nadie está más esclavizado que quien erróneamente cree ser libre. La mayoría de las personas en el mundo no tienen idea” que los pocos beneficios que reciben, provienen de un imperio clandestino, y que en la actualidad hay más esclavitud en el mundo que en ninguna otra época anterior. ¿Si existe un imperio, entonces quien es el emperador? Obviamente, los presidentes de las naciones no lo son. No obstante, en la medida que éstos se engranan en las tendencias mundiales dictatoriales de izquierda depredativa y genocida, bien que se sirven y se asemejan más y más a la imagen del emperador. Un emperador no es “elegido” para un período, y no está bajo las órdenes de nadie. No se puede describir así a los presidentes. Pero (se dice) se tienen los “equivalente del emperador: Uno de ellos es la “Corporatocracia transnacional” Siempre asociados a los regímenes dictatoriales.
Ya sea o no que la corporatocracia haya cedido su poder económico a la fuerza del fusil del dictador, (situación ésta que tarde o temprano se sucede según avanza la fuerza de los regímenes izquierdistas o totalitarios dictatoriales en el mundo), tanto una vez cedido el poder, como previamente, éstas son lideradas por grupo de individuos que manejan las grandes compañías, y que realmente actúan como el emperador del imperio. Ellos controlan los medios de comunicación directa o indirectamente. Por medio de la publicidad, controlan a los políticos en su mayoría al financiar sus campañas a través de sus corporaciones o de contribuciones personales de gerentes. Las corporaciones no son elegidas, no tienen un límite de servicio o un control, y en la cima de la corporatocracia, no se puede saber si los líderes trabajan para el gobierno o las corporaciones porque siempre están intercambiando posiciones. Se tiene a alguien que en un momento es líder, en una gran constructora (como Halliburton) y luego él es vicepresidente de Estados Unidos, o el presidente que proviene del negocio petrolero. Esto, por ejemplo, en Estados Unidos aplica a los republicanos y demócratas por igual; ambos tienen líderes “corporativos transnacionales”. Y en cierta forma, cada gobierno en su etapa licita capitalista es eclipsado la mayor parte del tiempo, y las políticas son aplicadas por las corporaciones, en uno u otro nivel, y presentadas por los líderes políticos, creando una relación muy profunda. La etapa dictatorial es el siguiente paso.
Esto no es simplemente una teoría conspirativa. En la fase previa a la dictatorial (es decir la del libre comercio agendado, la capitalista corporotocrática transnacional), esta gente se reúne y traman sus proyectos trabajando bajo una asunción básica, que es la maximización de las ganancias sin considerar costos sociales y ambientales. De paso se cumplen objetivos colaterales de deshumanización y corrupción del alma. La fase final (según se podría predecir a evidencias y tendencias más que notables) es la dictatorial, en donde el saqueo de todos los recursos, las confiscaciones y la pérdida de todo bien y derecho, es decir la pauperización de la sociedad y la esclavitud, es el objetivo final. Esto último a nivel globalizado es lo que popularmente se conoce como el “Nuevo Orden Mundial”.
Hay dos maneras de conquistar y esclavizar una nación: La guerra y la deuda. Los sicarios económicos son los coautores de este imperio mundial y trabajan con muchos métodos diferentes. Pero no es el objetivo aquí ahondar más en estos aspectos. Se ha querido dar una breve ilustración, muy superficial de las fuerzas de poder y tendencias sociales, morales y económicas que nos dirigen, mediante el concurso de potestades que desconocemos y que bien vale la pena percatarse de su existencia e influencia en nuestras vidas.
Por lo menos advertir hacia donde, de manera imperceptible estamos siendo dirigidos para nuestra desgracia y con nuestra complacencia, por falta de responsabilidad y sabiduría en nuestro accionar diario. Vivir una existencia reactiva a las influencias externas, sin intentar observar un poco más allá de lo evidente, sin reflexionar y sin investigar, sin duda alguna no permite salir del terreno público y así vivir reactivamente sin control hacia las realidades invisibles y ocultas en donde se encuentran las verdaderas respuestas. Teniendo en cuenta lo hasta aquí expuesto en estas breves reseñas, en donde por supuesto faltan innumerables facetas pormenorizadas a niveles micro o individuales y por supuesto macro globales por ser referenciadas, sería deficiente concluir que lo inmediatamente anterior postulado alude a conceptos metafísicos ocultistas, abstractos, especulativos o imaginativos. Que no se confunda o malinterprete lo escondido con ocultismo, o lo invisible con lo inexistente; típico de una mentalidad estrecha. Investigar más allá de la ilusión de lo visible, nos acercará más a lo esencial de lo percibido, al origen o la raíz del acontecimiento. Es un acercamiento a la Verdad. Es salir de los límites de la ignorancia y dirigirse hacia el conocimiento.
Como dice el judaísmo acorde con el TALMUD: El ignorante NO PUEDE SER BUENO.
Una vez percibidas estas diferencias entre la ilusión de lo visible con lo oculto en la esencia de la realidad, se podrá reconocer el engaño; el significado trascendental y verdadero de precisamente lo ESCONDIDO, la CALIDAD, lo JUSTO y lo INVISIBLE. Al poder reconocer la importancia de dichos conceptos se hará evidente, sólo hasta entonces, todo aquello relacionado con la ILUSION, MENTIRA y MALDAD. Es por medio de este entendimiento que es factible dilucidar la realidad con una perspectiva clara y confiable. Será posible percibir y entender cuan equivocados hemos estado concluyendo con los paradigmas de nuestro entorno, de nuestras vidas, de la sociedad, del mundo y sus valores. En principio podrá pensarse que se trata de una visión negativa o pesimista de la vida, cuando en realidad se COMPROBARÁ que es todo lo contrario. Es decir, se establecerán planteamientos más que razonables y contundentes de que realmente la mayoría de las aceptadas visiones positivistas de la vida, resultan ser, no solo engañosas, sino perjudiciales; y que lo que percibimos como indeseable y negativo, podría más bien encaminarnos a una vida verdaderamente positiva, llena de propósito y verdadera satisfacción.
Para ejemplificar un poco más lo anterior y adicional a la descripción inicial de la sociedad actual, y un poco de manera más detallada en un enfoque más personal, empecemos con echar un vistazo a nuestra sociedad actual con toda su Tecnología, de la cual nos sentimos no solamente cada vez más atraídos y esclavizados, sino también cada vez más orgullosos. Sentimos y concluimos (tal y como nos venden masivamente la idea) que estamos en la cúspide de entendimiento de la realidad, como nunca antes visto en la historia de la civilización humana. Pensamos que somos la generación más afortunada que jamás haya vivido, que tenemos todas las respuestas a los misterios de la vida y las soluciones de existencia como seres humanos. Bien vale la pena preguntar cuan profundos son los alcances de la vanidad y arrogancia del ser humano derivada de la Idolatría hacia la ciencia y la tecnología. Se cree poder explicar todo, cuando realmente NO se explica NADA. A lo sumo, sólo se puede llegar a describir secuencias del Cómo es el funcionamiento de procesos independientes verificables, sin poder llegar a dar explicaciones verdaderamente relevantes de cada proceso en sí.
Lo que es oportuno aclarar es que NO ES POSIBLE poder explicar cada proceso verificable de manera RELEVANTE y CONTUNDENTE, simplemente porque cada proceso en sí mismo es un MILAGRO. Se profundizará más adelante en esta afirmación. Sin embargo, no se pretende dar a entender que la ciencia y la tecnología sean en sí mismas desdeñables o intrascendentes. Todo lo contrario, deben ubicarse (según la realidad que A FUERZAS nos rodea) dentro del contexto adecuado, tal que sirvan como herramientas formidables para discernir la VERDAD. No obstante, dada la lamentable situación envanecida de la humanidad dentro de la ilusión idolátrica hacia la tecnología, en donde cada vez se piensa menos, se idiotiza cada vez más el intelecto y se prostituye el alma, la ciencia y la tecnología en vez de servir como herramienta para el discernimiento de la VERDAD, se constituye cada vez más en un obstáculo que esclaviza al ser humano de manera no solamente complaciente, sino engañosa. Es así, y aunque parezca increíble, que a pesar de toda la “injusticia” y maldad evidente en el mundo, AUN el ser humano pone sus esperanzas de solución a todos sus problemas en la ciencia y la tecnología y se ufana de los logros que se desprenden de ellas, no obstante, se tenga una vida infeliz y miserable.
En este aspecto, decidimos poner toda nuestra confianza en los paradigmas que se definen por la tecnología y la ciencia. Creemos ciegamente en los programas de televisión, en la radio, en los comentaristas y periodistas corruptos, nos educan los libretistas de las telenovelas, de los programas de opinión, de las películas de ficción, nos manipulan los medios de comunicación, nos adheridos sin ninguna resistencia a las teorías de ciencia e historia de Discovery Channel, National Geographic, History Channel, etc, etc. Aceptamos muy fácilmente todo aquello que nos llega por medio de los recursos de la tecnología. Casi que se podría decir que la tecnología nos HIPNOTIZA. Y sin querer dar entender que todo es descalificable, no obstante, podemos extraer enseñanzas importantísimas de todo lo citado anteriormente. Basta con hacer las adecuadas reflexiones al respecto. Siempre de todo se puede aprender, incluyendo y mucho más de la ciencia y la tecnología. Nos sentimos identificados con ella. Es aceptable e innegable. Le depositamos toda nuestra confianza y estamos dispuestos a cambiar nuestros paradigmas de vida según lo dicte la tecnología. Decimos que somos más inteligentes que quienes nos antecedieron, nos sentimos mejores y superiores a ellos, decimos que tenemos menos prejuicios, que somos más abiertos de mente, más adaptables y casi que llegamos a considerar a todos aquellos que NO vivieron la era tecnológica como seres prehistóricos (incluyendo a nuestros abuelos). Concluimos que nosotros SI que somos aptos para entender el mundo.
Nos sentimos en la cúspide del entendimiento y no obstante, si planteamos los argumentos referentes a la importancia de la TORÁ y del Judaísmo, de las realidades INVISIBLES ESPIRITUALES, de los mundos desconocidos para nosotros que definen TODA REALIDAD, si hablamos de MITZVOTS, de las consecuencias del PECADO, de la recompensa y el castigo, del cielo y del infierno, del mundo venidero, etc, inmediatamente se refutará y ridiculizará toda insinuación con argumentos descalificativos sin fundamento, con reafirmaciones subjetivas, individuales y propias de cada percepción de la realidad. Algunos dirán: YO SÓLO CREO EN LO QUE VEO, en lo que puedo tocar, en lo que puedo usar, en lo que puedo ACUMULAR. Yo sólo creo en lo práctico. VER PARA CREER.
Otros dirán que Dios no existe, pues no lo ven. Que si Dios existiera no habría hambre, muerte, dolor, sufrimiento, injusticias. Como ven los males del mundo, su conclusión lógica es que Dios no existe. Este tipo de conclusiones inevitablemente provienen entre otros aspectos, de la pereza y estupidez que de común tiene el común denominador de las personas para pensar y concluir. Esto último no es una opinión ni especulación infundada. Es evidente para el buen observador con conocimiento. Concluyen las mayorías: Si no lo veo, NO existe. Lo que existe es lo que se VE. ¿Es lógica dicha deducción? Si fuera lógica dicha deducción, ¿qué pasa entonces con toda su confianza en la tecnología? Dichas personas tendrían que necesariamente pedir ayuda psiquiátrica, pues hoy día, más que nunca, cada vez más, la tecnología y la ciencia demuestran que la realidad física es INVISIBLE. Es más, cada vez más y más, todo el fundamento de nuestro AMADO MATERIALISMO proviene de lo INVISIBLE.
La ciencia FÍSICA demuestra que lo Físico NO EXISTE. La ciencia demuestra que la materia se desvaneció, se desapareció. Ahora se habla es de antimateria. Cada día todo el fundamento de la tecnología y el mundo mismo se vuelve más INVISIBLE. Realmente, cada día más se demuestra (con la ciencia y la tecnología) que lo que EXISTE es lo que NO SE VE. Por ejemplo: Las radiaciones de luz, las ondas electromagnéticas, las ondas de radio, las ondas de televisión, los rayos infrarrojos, los rayos ultravioleta, los rayos X, los rayos láser, los rayos fotónicos, wifi, los microbios, los virus, las bacterias, los campos de fuerza eléctricos y magnéticos, el plasma, el átomo, el electrón, la electricidad, conexiones inalámbricas, tecnología GSM, GPS, comunicaciones satelitales, medicinas alternativas por olor, por color, por ultrasonido, etc. ¿Acaso es especulación todo esto?
¿Acaso quienes idolatran la tecnología y dicen creer en lo que ven, no viven a diario con la radio, la televisión, el internet, el celular, los mensajes de texto? ¿Cómo se explica el MATERIALISTA cómo viajan las palabras por el espacio, las voces, las imágenes? ¿dónde están? cómo es que no las veo? ¿cómo viajan por el espacio? ¿cómo es posible, si yo sólo creo en lo que veo? NO LAS VEO, ¿dónde están? Y, no obstante, hablando por ejemplo de internet y los celulares, todo viaja en frente de nuestras narices y NO LO VEMOS. El que quiera descalificar lo invisible y lo que no ve, NO PUEDE justificarse. Si no puede explicarlo con su argumento de ver para creer, lo lógico es que tenga que volverse loco. Dicha persona tendría que decir: ¿Cómo así? No es coherente, no entiendo. Exactamente. NO ENTIENDE NADA. NO es lógico decir que sólo se CREE en lo que SE VE. Entonces, ¿por qué les parece a los escépticos tan lógico descalificar lo que no pueden ver? Todo aquel que persista en la anterior descalificación, bajo la premisa que solo se cree en lo que se ve (y sus razonamientos similares), tendría que irse a fuerza (por lógica) a un manicomio.
¿Qué dirían nuestros tatarabuelos de todos los “adelantos tecnológicos” de hoy día? ¿Era acaso lógico imaginarse hace 200 años al avión, el carro, la televisión, el internet, los smarthphones, los rayos láser, comunicarse de un extremo a otro extremo del mundo de manera instantánea, los electrodomésticos, los vídeos, etc? Cualquiera que dijera o describiera algo de lo que ahora nos parece normal y cotidiano, se tildaría de perturbado. ¿Cómo así, gente que vuela? ¿Ir a la luna? ¿Cajas o paneles extraplanos con personas adentro (Televisión)? La lista es tan extensa como lo es todo el sistema productivo de mercadeo de bienes y servicios mundial en esta vida regida por el desarrollo en la materia. ¿Qué pensarían nuestros tatarabuelos si resucitaran y vinieran a experimentar el mundo tecnológico que nos rodea y nos parece tan normal?
Inicialmente, entrarían en SHOCK. No lo entenderían. Experimentarían un paradigma de vida totalmente desconocido a ellos, a su experiencia cotidiana. Es decir, se demuestra que SI ES POSIBLE que exista un paradigma de vida TOTALMENTE contrario y desconocido a nuestra costumbre habitual. ¿Significa lo anterior ir en busca de la dimensión desconocida? ¿Cualquier dimensión desconocida? ¿Se incluye el mundo de la imaginación y la especulación sin sentido? ¿Es acaso la justificación a la persecución y búsqueda de paradigmas futuristas progresistas inimaginables? ¿Cualquier visión del devenir humano? ¿Se implican acaso paradigmas de ignorancia, credulidad, fanatismos incoherentes, filosofías imaginativas, creencias y prácticas religiosas de cualquier carácter o arquetipo? ¿Estamos acaso validando un nuevo paradigma tipo “mundo feliz” (que dicho sea de paso es una posibilidad conspirativa tenebrosa) o viaje a las estrellas? ¿O quién sabe? ¿Es acaso deseable un paradigma descabellado o desquiciado de la mente humana? ¿Cualquier paradigma? Claro que NO. Lo importante aquí es definir que PARADIGMA es el que conviene BUSCAR y abrir la mente y corazón a él.
Estamos hablando (tal y como se viene exponiendo), es del paradigma de la VERDAD. Verdad que como se demuestra, está OCULTA. NO la vemos. ¿Acaso veían nuestros tatarabuelos las posibilidades de la tecnología que hoy vemos? Lo que hoy vemos es una realidad. En estos términos de experiencia humana y vivencial, es una verdad irrefutable. Claro, (y como anticipo de lo que se quiere demostrar) en los términos del significado, propósito e importancia que el ser humano le ha adjudicado a la tecnología, es una completa MENTIRA. Así se enuncie repetitivamente, aquí estamos hablando de la VERDAD UNICA y TRASCENDENTE, la del PROPOSITO, la del SIGNIFICADO, la de la verdadera realidad, la del UNO, la de DIOS, la VERDAD y REALIDAD ETERNA. No importa cuántas veces deba hacerse esta aclaración, es el EJE CENTRAL de todo razonamiento, y cada vez que sea necesario hacer esta afirmación, deberá hacerse.
Por más románticos e idealistas que queramos ser, la realidad nos golpea de frente en la cara, y lógicamente, el hecho que NO la entendamos, ni sepamos cuáles son los mecanismos por los cuales opera, NO nos da la autoridad o derecho de hacer afirmaciones sobre la vida con propiedad como si fueran ciertas, como si fuéramos expertos y conocedores del tema. Realmente todos aquellos que se atreven a opinar sobre la vida con el primer pensamiento que se le viene a la cabeza, o con aquello que siempre pensaron de ella (ya sea porque se los enseñaron, o porque siempre pensaron así, o así pensaban sus padres, su tradición, su etnia, etc) denotan un alto grado de arrogancia, de ignorancia o de estupidez. Hay una historia inmensa e infinidad de matices que desconocemos.
Es como si entrásemos a una película de 3 horas de duración, cuando faltan 2 minutos para que se acabe. ¿Podemos acaso, viendo sólo 2 minutos de película entender la película? Claro que NO. Debemos preguntar a alguien que haya entrado desde el principio a la película y que nos la cuente. De lo contrario, nuestro entendimiento de la trama de la película será pura imaginación y, por consiguiente, nuestras conclusiones sobre la misma serán falsas, será una mentira. Es igual de arrogante e ignorante, pretender que se conoce algo, cuando en realidad sabemos de manera contundente e irrefutable que la historia, el entorno y la realidad abarca infinitamente mucho más que nuestro insignificante mundo personal y percepción particular de la realidad.
Es claro que cualquier persona denominada aparentemente normal es capaz de identificar el absurdo en el ejemplo anteriormente citado de la película; es claro que dicha persona (presumiendo una mínima lógica coherente y predecible) no se aventure en especulaciones y elucubraciones para concluir imaginativamente. También es claro que la persona en cuestión reconozca la reflexión lógica del ejemplo o una situación similar. Sin embargo, veamos cómo estamos dispuestos a dejarnos engañar por nuestros razonamientos, cuando perdemos el control de la razón en manos de nuestros egos.
Un niño pequeño se levanta a las 3 A M, va al cuarto de su mamá y le dice: mami, tengo vómito, me duele el estómago mucho, no puedo respirar, tengo fiebre y me siento muy mal. ¿Qué hago? Y la mamá le responde: Mi amor, ve ahí a el botiquín de medicinas, escoge cualquier medicamento y tómatelo para que te cures. El niño pregunta: ¿Cuáles remedios mami? y la mamá le responde: Mi amor, usa tu sentido común, el que tu crea. ¿Es lo anterior lógico? Claro que NO. Es lo más estúpido. Esa mamá va a matar a su hijo. Sin embargo, esto es lo que el común denominador de las personas tiene como tendencia y usa como herramienta de pensamiento en sus vidas. Depositan en supuesto y distorsionado sentido común el significado de la vida. Y es distorsionado pues es imaginativo e ignorante. Se dice y auto justifica lo que sea. Se escuchan muy frecuentemente argumentaciones como las siguientes: Yo creo que es así; Ah no, usted tiene su forma de pensar, yo tengo la mía; respéteme mi forma de pensar, ¿por qué tengo que pensar como usted? cada cual tiene su forma de pensar; tolerancia en la diferencia, etc.
¿Es acaso lógico? Claro que no. En el caso del niño enfermo, cualquier persona que se dice cuerda y medianamente inteligente llama a un médico. ¿Por qué a un médico? Pues porque el médico estudió medicina. Es especialista. Como se dice popularmente, el médico se quemó las pestañas estudiando por lo menos 7 años. Se infiere que conoce del tema. Por eso nos da confianza para que le confiemos la vida de nuestro hijo. ¿Se la confiaríamos acaso a un desconocido? ¿a un charlatán? ¿A un embustero? ¿A un estafador? Por supuesto que se puede ir mucho más profundamente en nuestros juicios sobre el papel del médico y la medicina. Lo podemos constatar hoy día con lo que ha sido expuesto del cuestionable papel médico como cartel de la salud asociado a las agendas genocidas de la Organización Mundial de la Salud después de más de un año de plandemia de coronavirus. Pero ese es otro tema y toda lógica debe seguir una secuencia de primero lo primero. El punto de énfasis en esta reflexión está sobre la necesidad del conocimiento. ¿Cuánto más no es infinitamente más complejo y difícil el conocimiento de la vida? ¿de la realidad? ¿de sus secretos? del propósito de la vida? ¿hay acaso un propósito? ¿se puede encontrar? ¿Hay algún sitio dónde ir a buscarlo? ¿Quién lo define? ¿Alguien lo definió? ¿Para qué fui creado? ¿Acaso fui creado? ¿Me creé solo? ¿Hay pruebas? ¿Hay evidencias? ¿Hay un dueño?
No nos engañemos: Nacimos en contra de nuestra voluntad (aunque algunos haciendo alarde de su lógica imaginativa absurda afirmen lo contrario) y moriremos en contra de nuestra voluntad (exceptuando el suicidio, por supuesto), y nos mantenemos vivos sin saber cómo es que estamos vivos (funcionalmente en lo referente a la anatomía). Nadie puede asegurar que mañana se despertará por la mañana. Muchas personas mueren de un momento a otro, sin haberse previsto. ¿Acaso si me duele el estómago me puedo quitar el dolor a voluntad con sólo pensarlo sabiendo cuál fue el origen del dolor, en dónde exactamente apareció y cómo es que yo funciono? ¿Tengo acaso control de las funciones totales de mi cuerpo? Dirán algunos que claro; que, si se puede, que los yoghis de la India, los budistas; que, por medio de la meditación, etc. Y no obstante siendo cierto y hasta cierto punto verificada la influencia de la mente sobre las enfermedades, la verdad es que todos, nos enfermamos, sufrimos padecimientos y morimos. No podemos todavía afirmar que el hombre pueda tener control absoluto sobre su cuerpo. Por lo menos NO todavía en nuestra condición actual general como humanidad caída. Hay un poder exterior a nosotros infinitamente sabio que nos controla a nosotros y todo lo existente. ¿Conocemos sus secretos? ¿Están a nuestra disposición de forma inmediata? ¿Sin esfuerzo? ¿Sin búsqueda?
La verdad es que la gran mayoría NO SABE nada sobre estos temas. Sobre el TEMA DE LOS TEMAS. ¿Para que vine al mundo? ¿Quién soy? ¿De dónde vine? ¿a dónde voy? ¿Qué debo hacer? ¿Lo que se me venga en gana? Y de nuevo: ¿Hay un dueño? Ilustremos esto último a través de la exageración absurda a fin de evidenciar facetas de este tipo; es decir, a través de facetas incongruentes en el ser humano. ¿O será más bien IN-con-GURU-ENTES?
Una persona va caminando por la calle y de pronto ve un edificio sin ningún tipo de letrero. Se queda mirándolo y de pronto se pregunta: ¿de quién será este edificio? se queda pensando un poco, y como no ve ningún letrero de propiedad, se dice a sí mismo: ¿SERA MÍO? Se queda pensando un poco y vuelve a decir: Si es mío. Claro que es mío. No tiene ningún letrero. Reclamo propiedad sobre esta construcción. Se pone feliz y decide apropiarse del edificio. Se deja constancia que existen regulaciones y todo tipo de legislaciones a lo largo y ancho de este planeta que definen y aprueban esta situación. Están dentro del marco de leyes nacionales e internacionales; aunque no creo que propiamente con edificios (no lo sé), pero si con los recursos naturales, mares y extensiones de tierra.
Suena absurda dicha historia. Es ridícula. ¿Por qué es ridícula? Pues todo el mundo reconoce que un edificio es una estructura producto de la inteligencia y esfuerzo de alguien y que, en primera instancia, lo lógico es presuponer que ese alguien fue quien lo construyó, o alguien lo compró y debe tener un dueño. La complejidad del edificio implica un diseñador y éste a su vez a un inversionista, un constructor y por supuesto un derecho de propiedad. ¿No sucede así acaso con todos los bienes de consumo y servicio que inundan nuestra sociedad? Sin embargo, así de ridículos somos los seres humanos al pisar el planeta tierra, observarlo y usarlo, sin considerar que el diseño tanto de la tierra (con toda su estructura de sistemas integrados de especies, climas, ecología, geografías, equilibrios químicos, físicos, etc) y el universo (mucho más complejo aún) son INFINITAMENTE más complejos que un edificio. Con el planeta, nadie se pregunta si tiene dueño. A lo sumo, los científicos, proponen teorías de fantasía, una más ridícula que la otra, una más absurda que la otra, de evolución y demás cuentos. Esto se ampliará más adelante.
Lo anterior suena blasfemo a la ya establecida religión de los ateos pseudo científicos. Calificación ésta que describe a los miembros oficiales reconocidos de la academia mundial de ciencia, que dicta los paradigmas educativos en este sentido. No es esta una afirmación a priori. Es demostrable y se demostrará aquí. Hay muchos verdaderos hombres de ciencia, premios Nobel, RABINOS con doctorados de las más prestigiosas universidades del mundo, que han publicado y desacreditado de manera contundente e irrefutable la fantasía de por sí ya establecida en el mundo entero de credibilidad de las teorías darwinianas de evolución y antigüedad del planeta tierra. Las incoherencias que hay al respecto son demasiadas y absurdas. Sólo hay que leerlas. Hay un chiste en la literatura rabínica sobre cómo piensan desafortunadamente muchos científicos vendidos al sistema. Veámoslo.
Unos científicos están haciendo un experimento. Cogen una rana y le dicen salta y le pican la cola: La rana Salta. Luego le cortan una pata a la rana y le dicen otra vez salta y le pican la cola. La rana Salta. Luego le quitan otra pata y le dicen salta. La rana salta. Le quitan una tercera pierna a la rana y le vuelven a decir Salta. Ya la rana NO pudo saltar. Conclusión de los científicos: Las ranas sin 3 patas SON SORDAS. Parece increíble, pero en cuestiones de teorías científicas sobre el hombre y la tierra y muchos otros campos (no se está hablando de tecnología, pues el pragmatismo consumista no lo permite), los científicos concluyen de dicha manera tan estúpida.
Todo lo anterior, para contextualizar de manera aproximada y de forma lógica que la realidad puede ser muy diferente a lo que venimos pensando que es. Que hay preguntas que nunca nos hemos formulado y que, si Sí nos las formulamos, quizás nos llevemos una sorpresa y nos cambié todo el paradigma de vida que tan firmemente tenemos como verdad. Que, en realidad, difícilmente podemos asumir actitudes arrogantes frente a nuestras percepciones de la realidad. Que todo puede ser diferente a como me lo imagino y lo tengo firmemente establecido en mis creencias. Que es demostrable, que podemos estar inmersos en una ilusión engañosa y dañina, y no darnos ni siquiera cuenta de ello. Que podemos estar hipnotizados y actuando como robots sin saber realmente nada. Y no solamente se está hablando de la gravedad de las consecuencias de estar totalmente equivocados en la percepción de la realidad, o de la demostración irrefutable de estar inmersos en la mentira de manera aberrante, hipnótica y robótica con sus respectivos significados de maldad, sino también de una realidad histórica conspirativa inimaginablemente tenebrosa, que se vive a diario y que muy probablemente pronto soltará su carnada final sobre todos los habitantes del planeta para devorarlos. Tema muy oscuro y sobre el cual hay la suficiente EVIDENCIA para demostrarlo, tal y como se insinúa al principio de este artículo. Profundizar en estos aspectos requeriría sean tratados en otros contextos, pues primero hay que abrir los ojos a los aspectos prioritarios hacia la Verdad de nuestro Creador y su conocimiento.
No obstante, pensamos que lo sabemos todo y, aun así, podríamos morir completamente engañados. ¿Tendría esto último consecuencias o no? Al encontrar las respuestas en la Verdad Absoluta se responde a esta pregunta indefectiblemente que SI. Es necesario superar el síndrome del SABELOTODO. Una vez superado éste, por lo menos tendrá que reconocerse que anteriormente, siendo un sabelotodo, se tenían como mínimo 2 errores. ¿Cuáles? Primero, pensar que SE SABÍA, cuando en realidad NO se sabía. Segundo, realmente NO SABER NADA, que es lo que se puede demostrar de forma continua. Ahora, una vez superado dicho síndrome del sabelotodo, se podrá también reconocer con humildad, que por lo menos, se eliminó un error. ¿Cuál? Pensar que se sabía cuándo en realidad NO se sabía. ¿Y cuál error se transformó en oportunidad y que ahora se debe reconocer? Que ahora SE SABE que NADA SE SABE.
Este postulado bien podría generar una actitud favorable y sincera para el crecimiento y verdadera superación personal en términos trascendentales. Claro, y como siempre, NO debe descontextualizarse o corromperse al nivel del NIHILISMO, en donde se duda de todo, hasta de lo evidente e irrefutable, sumiendo a la mente en un estado de locura y desesperación. NO ser consciente de que NO se entiende el entorno circundante, NO ser consciente que la falta de conocimiento en lo fundamental y esencial es lo mismo que entregar el destino al azar como con un juego de ruleta rusa. Ser consciente que la ignorancia bien puede degenerar en consecuencias fatales, es el primer paso del autodiagnóstico de nuestro ser en aras de la búsqueda de la verdad y nuestro mejoramiento continuo.
Ahora. A primera vista alguien podría pensar o contra argumentar, a pesar de la contundencia de estos pocos diagnósticos de la lógica irrefutables, que lo enunciado bien puede no pasar de ser una reflexión particular, interesante a lo sumo, un ejercicio intelectual sin repercusión sobre la vida; o bien con alguna repercusión, pero sin consecuencias; o bien con consecuencias, pero fútiles y triviales; o bien con consecuencias convenientes, pero no obligatorias; o bien obligatorias, pero intrascendentes; o bien trascendentes pero transigentes; o bien inexorables, pero tolerables; o bien intolerables, pero… Y hasta aquí llegamos. ¿Qué se supone se puede hacer en una situación intolerable por definición? Igual podría pensarse en que se trata de una alternativa más dentro de las libertades que percibimos como seres humanos. Una alternativa más que depende del libre albedrío, de mi poder de elección. Y que al final, que carajos, que venga lo que venga y que sea lo que sea, de algo nos tenemos que morir. Todos se mueren. ¿Y?
Tanto ateos, incrédulos y escépticos, así como creyentes defectuosos y perezosos ante la contundencia de estas cadenas de razonamientos, al verse sin argumentos para rebatir, escogerán la salida del absurdo, y tanto el uno como el otro, terminarán descargando toda responsabilidad sobre una muy conveniente evocación de Dios, o su equivalente agnóstico en conceptos abstractos y gaseosos de energía, naturaleza o inteligencia universal. Responderán: Dios es bueno. El sabrá lo que hace. Y por el otro lado: Somos polvo de estrellas, parte de la Inteligencia universal. Ya lo sabemos todo y no hay necesidad de estos razonamientos.
¿Sirven de algo hacerse las preguntas correctas y tratar de encontrar las respuestas? ¿Usamos el concurso de la razón y la lógica en nuestros asuntos cotidianos de nuestro interés? Cuando se trata de lucro y provecho, sin duda tratamos de hacer el mejor uso de nuestro intelecto a fin de conseguir el éxito. Damos valor e importancia a los atributos de la intelectualidad para tener una vida exitosa. Intelectual no es sinónimo de inteligente. Un intelectual es alguien que usa su cabeza para dirigirse en la vida, en lugar de dejarse guiar por su corazón. El “coeficiente intelectual” es irrelevante respecto a ser un verdadero intelectual. Veamos un ejemplo:
Tu automóvil no ha funcionado bien el último tiempo, por lo que lo llevas al mecánico. El mecánico palpa el capó de tu vehículo y te dice que necesita un carburador nuevo. Entonces le preguntas: ¿Cómo sabes que necesito un nuevo carburador? Sencillo. Puse mis manos en el capó y sentí que necesita un nuevo carburador. ¿Los “sentimientos” del mecánico son suficientes como para que gastes 3000 dólares? Lo dudo. Tú quieres hechos concretos, no sentimientos. Eres intelectual con hechos concretos, con evidencias, con lógicas coherentes. Pero irónicamente, cuando se trata de los asuntos más importantes de la vida, la gente suele seguir sus emociones en lugar de su cabeza, a pesar de que las emociones por lo general nublan nuestra percepción de la realidad. Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto? ¿Por qué esa disociación entre la practicidad intelectual en asuntos materiales verificables y el absurdo en asuntos emocionales? ¿Por qué se carece de un refinamiento intelectual que permita una vida coherente en los aspectos tangibles y los intangibles? ¿Cómo adquirir esa coherencia intelectual? Y lo más importante. ¿Sirve para algo?
No puedes empezar ningún proceso intelectual a menos que tengas una definición. ¿Te gustaría merecer una Neshamá? ¿Qué es eso? “No sé de qué estás hablando”. Hasta que no obtengas una definición objetiva, no podrás formarte una opinión inteligente. ¿Eres una buena persona? “Sí, siento que soy una buena persona”. Para contestar realmente esta pregunta, primero necesitas definir el término “buena persona”. Una vez que tengas una definición objetiva podrás determinar si estás viviendo coherentemente con esa definición. La falta de una definición adecuada no sólo es algo tonto, sino que también puede ser peligroso. Muchas personas sacrificaron sus vidas por causas que “sintieron” que eran buenas. Si realmente deseas ser una buena persona, necesitas más que tus sentimientos para determinar si estás logrando tu objetivo o no. Necesitas una manera clara de medirlo. Examinemos el siguiente ejemplo ilustrativo.
Eres el pasajero de un automóvil que va a 100 kilómetros por hora cuesta abajo por la cornisa de una montaña. Mientras temes por tu vida, volteas hacia el conductor y le dices:
¿No crees que estás siendo un poco insensato?
¿Yo? No. Yo soy valiente. No le temo a nada.
Si tienes suerte y sales vivo para contarlo, dirías: “Ese tipo es un tonto imprudente”. El conductor se refiere a sí mismo como “valiente”. Cuando hablas con él lo llamas “insensato” y cuando hablas con una tercera persona lo denominas “un tonto imprudente”. ¿Cuál es la realidad? Trabajando con definiciones objetivas podemos analizar la situación sin que las emociones personales se interpongan en el camino:
Valiente: Toma riesgos necesarios por un propósito que vale la pena. (Por ejemplo, correr a un edificio en llamas para salvar a los niños que están atrapados). Insensato: Toma riesgos innecesarios con un noble propósito. (Por ejemplo, corre para salvar a los niños, pero sin una vestimenta protectora). Tonto imprudente: Toma riesgos innecesarios sin ningún propósito que valga la pena. (Por ejemplo, correr al edificio sólo para ver las llamas).
Ahora regresemos al auto que va a 100 kilómetros por hora. Volteas hacia el conductor y le dices: ¿Por qué estás poniendo en peligro nuestras vidas? ¿Cuál es el propósito que hace que valga la pena? El conductor tendrá que aceptar que es un tonto imprudente. Eso es ser un intelectual. Guiarte con la cabeza en lugar de dejarte llevar sólo por tus emociones. Si no lo haces, siempre estarás atorado en el nivel de: “Yo soy valiente y él es un tonto imprudente”.
Si el primer paso es buscar y encontrar las correctas definiciones, el segundo es aplicar dichas definiciones. Veamos un ejemplo:
Un día, mientras caminaba por el bosque, el rey se dio cuenta de que muchos árboles tenían una flecha incrustada justo en el medio de un blanco. Entonces el rey ordenó una búsqueda para dar con el paradero de aquel talentoso arquero, quien resultó ser un niño de tan sólo 10 años de edad. El rey le pidió que hiciera una exhibición de lanzamiento, y el niño aceptó con gusto. Entonces, tomó una flecha y la lanzó hacia el árbol. Después de eso, tomó pintura, ¡y fue a pintar el blanco alrededor de la flecha!
¡Una cosa es tener definiciones y otra cosa es utilizarlas! No aplicar tus definiciones es como tirar una flecha y después pintar el blanco. Tenemos una definición intelectual, pero no somos consecuentes con lo que decimos. Simplemente asumimos que lo que sentimos “dará en el blanco”. Un intelectual no sólo tiene definiciones, sino que también las aplica para descubrir qué tan certero será su lanzamiento antes de soltar la flecha. Al no permitir que la mente guíe las emociones, simplemente ajustaremos todo nuestro entorno a nuestras necesidades emocionales, encontrando siempre el justificativo correspondiente, lo que es lo mismo que pintar el blanco después de haber ejecutado el tiro.
Los pensamientos deben influenciar la manera en que se actúa. De otra forma, los deseos oscurecen la realidad. “Sé que es dañino, pero igual me gusta fumar”. El entendimiento intelectual no controla las emociones y, por lo tanto, el conocimiento práctico es finalmente derrotado por las emociones. A veces, es necesaria una mayor dosis de realidad —como un ataque cardiaco— para forzar a las emociones a alinearse con el entendimiento y finalmente dejar de fumar. Tus pensamientos e ideas deben influenciar la manera en la que actúas. En otras palabras, fumar se debe convertir en algo que no “tienes ganas” de hacer. Si nuestra percepción intelectual dice: “Sí. Es verdad”, entonces, debemos introducir esa información a nuestras emociones.
El tercer paso para adquirir coherencia intelectual es utilizar la mente para planificar vida. La mente es una linterna que te guía a través de la oscuridad y nos ayuda a descubrir la realidad. Vivir basado sólo en emociones es apagar la luz y emprender el camino sumido en la oscuridad. Al utilizar la mente para aclarar los asuntos importantes, se está creando una forma de vida más efectiva. Preguntemos: ¿Cuáles son mis metas en la vida? ¿Qué quiero lograr? ¿Para qué estoy viviendo? Ya se mencionó anteriormente.
Debemos estar constantemente consiente de todo lo que hacemos. Por ejemplo: Cuando vuelvas a casa después del trabajo y estés con tus hijos, pregúntate: ¿Por qué estoy aquí? ¿Estoy en casa para escapar de las presiones de la oficina y sentarme a ver televisión, o quiero pasar un buen tiempo con mis hijos y hacerles saber cuánto los quiero? Sé proactivo, no reactivo. Tener las prioridades claras es sólo el primer paso. Planea por adelantado qué, cómo y por qué vas a hacer las cosas. Después, al acabar el día, evalúa y haz correcciones para el siguiente día. Recordemos… Tu mente es una linterna que te guía a través de la oscuridad y te ayuda a descubrir la realidad. Examina tu vida, detectando y trabajando constantemente las áreas que necesitan ser mejoradas. Nuestros sabios dicen: “Si ves a una persona sabia (un verdadero intelectual) cometer un error en la noche, no pienses mal de él en la mañana, porque seguramente ya corrigió su error”. En el camino a la coherencia se utiliza la mente para planear y se asegura de vivir la vida acorde con ese plan. Pero la pregunta trascendente que todo práctico quiere evitar, en todos los niveles de incoherencia intelectual vistos, persiste: ¿Son aplicables estos razonamientos o cuestionamientos más allá de la practicidad materialista y emocional?
Y así, la reflexión inicial sobre si verdaderamente vale la pena el esfuerzo de hacerse las preguntas correctas y tratar de encontrar las respuestas, permanece, pero va tomando más forma y dejando en evidencia cuan fácilmente la ineptitud de nuestra forma de pensar, percibir, discernir y traducir la realidad modela las incoherencias de nuestras vidas, tal que difícilmente podríamos adjudicarnos calificativos como seres racionales, no obstante, pensamos que si lo somos. Pero ni siquiera lo importante es esto último. Lo importante es percatarse de la gravedad de nuestra incompetencia y las consecuencias sobre el alma.
Ver texto completo en siguiente link:
https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/05/28/tora-y-verdad-4-2/
Escrito y elaborado por David Saportas
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