LA FALSEDAD DEL MUNDO 1
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Como siempre y como todo… Nada existente carece de algo de Verdad. Absolutamente todo lo que el hombre pueda percibir y verificar tiene elementos de verdad, pues de lo contrario no podría percibirse. La mentira absoluta no puede existir. Necesita de la verdad para apoyarse. La mentira sólo se puede verificar en la mezcla que tenga ésta con la verdad. Existirán niveles altos y bajos en cantidad de mentira mezclada con la verdad. Niveles altos y bajos de daño de mentira mezclada con la verdad. Y en muchos casos, el peor daño, la peor mentira, la más grande mentira, se logra con la falsificación más perfecta y ajustada a la verdad. Como un billete falso. El más parecido al verdadero, será el causante de la mayor estafa. Sólo existe la verdad absoluta. Y es obligatorio que lo único que exista sea lo absoluto, pues su misma existencia lo verifica. Por eso en la Torá se proclama: Dios es Verdad y uno de Sus Nombres es Emet (Verdad). De aquí la importancia de la verdad para allegarse o adherirse al Creador; para allegarse a Dios. Sin Verdad nadie verá a Dios. ¿Y acaso se verifica la verdad sin buscarla en un mundo dónde lo evidente es la mentira? ¿Por suposición acaso? ¿La mentira no existe en el mundo? ¿La conspiración del mal en el mundo no existe? Todo esto se puede demostrar.
El mundo físico se encuentra oculto ante nuestros ojos. De día, vemos un cielo vacío y olvidamos que sobre nosotros, en el espacio, se encuentran suspendidos enormes mundos. Aun la noche nos confunde, pues sólo a través de los gigantescos telescopios podemos ver el vasto número de cuerpos celestes. Sin la ayuda del microscopio, nuestros ojos no alcanzan a ver las incontables millones de bacterias que pululan en nuestros cuerpos, en nuestra ropa y en el aire que respiramos. En este espacio, entre tú y yo, en este instante, imágenes vivientes y voces se mueven, las cuales pasan desapercibidas sin la ayuda de un aparato televisor.
Podemos estar aquí sentados, en el fondo de un profundo e invisible océano; la atmósfera, que consiste de una mezcla de gases invisibles. En este océano gaseoso flotan esporas, polen, polvo y bacterias invisibles. Somos ciegos a los rayos cósmicos, impulsos electrónicos y ondas de sonido que van y vienen ante nuestros invidentes ojos. La tierra, aquí a nuestros pies, está cubierta por una multitud de variados olores; cada persona y animal que pasa, deja un olor distintivo que es claramente identificado por los animales, pero desconocido totalmente por nosotros. Algunos sonidos son tan agudos que los animales e insectos pueden oírlos, mientras que nosotros no. La mayoría de estas cosas han sido descubiertas recientemente; los antiguos eruditos las ignoraban por completo.
Aun hoy, nosotros no nos damos cuenta de numerosos fenómenos físicos que suceden ante nuestros ojos, y que serán revelados en generaciones futuras. Si tal ignorancia es posible en aspectos materiales, cuán mayor será la ignorancia del hombre acerca de las verdades espirituales. Así como el bebé, que conoce tan sólo su cuna y su mamá, y ni siquiera sueña con la calle y el inmenso mundo que le rodea, la mayoría de los hombres viven toda su vida sin sospechar siquiera la Verdad; y esto se puede ver claramente.
La falta de verdad causa severos problemas. La falta de verdad deteriora nuestra existencia; es sinónima de ignorancia, engaño, opinión liviana, irresponsabilidad, dogmatismo despótico, voluntades invisibles, superstición, herejía, desidia, falta de carácter, adulteración, falsificación, soberbia, enfermedad, miseria, dolor y por sobre todo INFELICIDAD, frustración, sufrimiento y decepción como resultado final. ¿Es que es tan difícil no reconocer la necesidad de la verdad? A veces es abrumadoramente aplastante su necesidad. Una droga falsa es una falta a la verdad, y la falsificación de una droga bien puede causar la muerte. Un alimento adulterado es una falta a la verdad de un alimento sano. ¿Qué pasa si me intoxica? Todos los aspectos de la vida en su bienestar están obligatoriamente asociados a la verdad. ¿Por qué la menospreciamos y elegimos la mentira? Respuesta: Por corrupción.
Filosófica y prácticamente, la verdad nos constituye y nuestra existencia está determinada por las relaciones que logramos establecer con la Verdad. Esto es completamente demostrable e irrefutable en todas las áreas de la vivencia humana, corroborando fácilmente los múltiples problemas que ocasionan en nuestras vidas la escasez, deterioro o ausencia de la verdad. Por ejemplo no es imaginación afirmar que los budistas prefieren ignorar el mal de forma abierta. Se “comprometen” con prácticas en apariencias pacíficas dejando de lado todo involucramiento con profundidades de la realidad de mentira, mal e injusticias. Al igual que los seguidores de Krishna, dicen que “luchan”, que alcanzan la iluminación, el nirvana, la liberación, que son “sabios”, que ya lo “entienden” todo por intuición, que lo sienten (bueno; muchos cristianos se expresan igual con los dones del espíritu santo. Dicen ellos) pero no obstante ignoran todo, no lo disciernen, no tienen ni idea de cómo verbalizarlo; no por método, sino porque carecen de la información, del conocimiento, de entendimiento, de sabiduría. Incoherencia, contradicción, hipocresía o narcotización es el diagnóstico más adecuado. A lo sumo se engañan a sí mismos; y de paso, ahí van cautivando incautos incapaces de pensar y con compromiso con la existencia y su propia vida. Simplemente cómplices del mal. Huestes de satanás en lenguaje bíblico. No obstante, se consideran salvos e iluminados.
¿Conoce acaso el budista común o su seguidor inepto, así sea a distancia, las profundidades de la historia del mismo budismo? ¿Conoce por ejemplo las conexiones de la Alemania de Hitler a través de sectas secretas como la denominada Thulle con el budismo y su estructura espiritual e influencia del nazismo? ¿Se entiende el nazismo y por qué su objetivo genocida contra el judío? Abordar las realidades de la mentira y el engaño en relación con el significado del mal en esta creación del mundo físico (y que en el judaísmo se define como la serpiente, el Satán, la dualidad, la obscuridad, el ego, la inclinación al mal, etc), es una tarea, si se quiere, titánica. ¿Saben acaso las masas de existencia de cientos y cientos de sectas secretas que conspiran desde siempre en este mundo? ¿Siquiera están enterados de las teorías de la conspiración? Y más aún, ¿De la conspiración contra el judaísmo y el judío desde todos frentes y a través de los mismos que denuncian las mismas teorías de la conspiración? ¿Hay acaso maneras de abordar estos temas sin caer en la especulación? ¿Y el judaísmo? ¿Cómo se relaciona? ¿Qué me puede aportar para entender dicho tema?
Sin el concurso del saber en el judaísmo no se entenderá nada. Es demasiado complejo para entenderlo sin la Revelación Divina. Por supuesto, en las filosofías orientales, en el budismo, etc, hay coincidencias espirituales con el judaísmo. Pero dichas coincidencias vienen a convertirse en mentira por el mismo hecho de carecer el contexto completo, sólo aportado por la Revelación de Dios. Esto ya molesta a muchos. Como dicen los textos judíos neotestamentarios, “la Luz vino al mundo y el mundo NO la recibió”. Sí… Hablar de Revelación de Dios, y mucho más si se identifica con judaísmo o judíos molesta a muchos. Esta filosofías orientales que se citan, en últimas vienen a ser falsificaciones de la verdad. Pero no es exclusividad de las filosofías orientales; el mundo entero está conformado por falsificaciones de la verdad. ¿Se puede demostrar? Indudablemente. Sólo hay que examinar la evidencia.
El problema es que la ineptitud mental generalizada en lo trascendente de la “humanidad”, de los prácticos, de los depredadores, de los ávidos de placer y confort, de los perseguidores de resultados productivos del ego, de los falsos e hipócritas espirituales, de los seguidores de innumerables doctrinas y religiones de todo tipo (unas más y otras menos corruptas que otras), no les interesa la búsqueda de la verdad. No les interesa la evidencia. Prefieren no verla. Se auto justifican para evitar el esfuerzo de la búsqueda. Se mienten a sí mismos. Se embriagan con todo tipo de argumentación evasiva y argumentativa imaginativa y especulativa. Se reafirman y aferran en sus verdades, como se aferra un ahogado a una pajilla. Y cuando surge alguna evidencia, todo lo dudan, todo lo niegan, hasta el punto de un existencialismo nihilista, con indiferencia, con descalificación gratuita, con burla, con autojustificaciones, con violencia, con ira y furia.
Muy seductoras y enajenadamente provechosas para la auto justificación y lavado de conciencia facilista, sí que son las argumentaciones orientales de este tipo. Por ejemplo en sus formulaciones de liberación del cuerpo de la materia. Se dicen a sí mismos que son personas conscientes de su ser esencial, que han superado sus tendencias a la gratificación sensorial, superado sus especulaciones mentales asociadas a las expectativas sensoriales de satisfacción que sólo proporcionan placeres temporales, tal que al apuntar a su mismo ser, se sumergen en el infinito, en el nirvana, liberándose de esta forma de la ilusión de la mente y encontrando satisfacción en el espíritu, el cual se sitúa en el conocimiento superior. Dicen que su percepción no se asienta en el dogma, sino en lo profundamente conocido, en la conciencia de los planos superiores, el éxtasis pleno y el amor divino. Suena hermoso ¿Cierto?
No obstante, siendo todas estas formulaciones en algo válidas como parte de un objetivo final existencial (en el judaísmo estas características se le atribuyen al aspecto más alto del Alma Divina, llamada Yehidá, que es la parte que se unifica con Dios), carecen de sustento y estructura dentro de sus propias doctrinas y aplicación a la realidad que a fuerza nos define y nos rodea. ¿Por qué? Porque caen en una contradicción vívida patente y patética. Primero, porque desconocen y descalifican el propósito de la creación material misma sin brindar ningún tipo de explicación, ni dilucidación. No hay detalles, no hay preguntas, no hay porqués, no hay claridades, no hay respuestas, no hay concatenaciones lógicas a nuestro nivel actual de existencia. Simplemente se descalifica la materia, la mente, el esfuerzo, el mérito, la justicia, la verdad y todas las sutilezas de la moral, entre infinidad de más conceptos e incoherencias. Se descalifica la mente y aun así, se dicen poseedores del conocimiento superior. Dicen liberarse de la especulación mental sensorial, pero se adhieren (según se evidencia) a la especulación mental imaginativa del nirvana. Empezando que el mentado y famoso “nirvana” es un proceso sensorial material (muy sutil, pero material de los sentidos). No tiene NADA DE ESPIRITUALIDAD, ni ningún tipo de conexión con los mundos superiores.
Si para el que experimenta el nirvana es una realidad que brinda las respuestas a todo, entonces ¿dónde están esas respuestas? Nunca se han visto en nuestro nivel. Nunca se han bajado a esta realidad, nunca se han explicado en términos de un mundo mejor e incluyente. No se ha visto la “medicina” para combatir el mal en todas sus manifestaciones. ¿De qué sabiduría superior están hablando, si es desconocida para quien no experimento el nirvana? Alguien podrá refutar las afirmaciones anteriores argumentando que existe mucha literatura budista de sustento, o de ideologías orientales similares citando libros de “iluminados” Maharashis (supuestos maestros de conocimiento místico y religiosos hindú) o yoguis tipo el Dalai Lama y Osho por citar dos ejemplos conocidos de entre miles de “gurús” falsos y corruptos que abundan en oriente y occidente. ¿Conocen acaso los detalles de la vida del difunto Osho? ¿Qué decir de las agendas ocultas de Mr. Dalai Lama? Sería muy extenso entrar a comprobar lo que estoy diciendo. Tendría que hacerse profundizando tanto en el judaísmo y la literatura oriental citada. Baste decir, que conozco los dos lados y por eso me atrevo a decir lo que digo.
La literatura oriental al igual que la filosofía son dos caras opuestas de la misma moneda falsa. Por lado y lado son una demostración inmensa (por no decir infinita) de posibilidades de uso de la mente en extrapolaciones distorsivas de justificaciones especulativas sobre el sin sentido de nuestra existencia en relativismos muy complejamente maquillados de dialécticas de perdición y confusión del alma. Bien podría demostrarse que son las dos caras descriptivas de cómo justificar el mal y el mismo infierno. Servidumbre a dioses ajenos se dice en lenguaje bíblico que simplemente niega la soberanía, plan y propósito de Dios para Su Creación. Es la negación por excelencia de la VIDA, LA BONDAD, LO BUENO Y LA VERDAD. Las sutilezas de engaño y distorsión provenientes de la oscuridad son infinitas. Y son reconocibles muy fácilmente. NO otorgan la verdadera PAZ, CERTEZA, PLACER Y ENTENDIMIENTO. La traba del nirvana la podrán calificar los mismos budistas como evidencia de lo que acabo de mencionar; A lo cual yo respondo: MENTIRA. Las características mencionadas como fruto deseable deben ser cosechadas en nuestro mundo material y NO en una disociación escapista y negacionista de la realidad. Se requiere sabiduría obtenida a través del esfuerzo para entender esto y no justificaciones extrasensoriales, ni confusas de desesperación existencial (como le pasa a todos los filósofos que su única conclusión de existencia es el suicidio). Más irracional no podría ser.
Podrán argumentar que el camino espiritual es personal, y lo cual es cierto. Pero de la forma como está planteado el viaje y el resultado, no sólo no aporta nada, sino que hace completamente estéril todo su fundamento al compararlo con las verdaderas respuestas que SI emanan de la Revelación Divina, es decir, el judaísmo. Pero habrá que recorrer el arduo camino del judaísmo para saber de qué se está hablando y verificarlo. ¿Se puede interpretar acaso, que seguir la doctrina budista, por ejemplo, es simplemente para obtener la metodología para alcanzar dicho nirvana? ¿Sin entender de qué se trata previamente? Como quien dice, ¿el narcótico para el viaje personal? ¿Viaje a dónde? ¿Cómo jugar a los dados? ¿Un juego de azar por simple adhesión ignorante? ¿Fe ciega? ¿Credulidad? ¿Algo parecido al cristianismo? ¿Simplemente juego a la trascendencia de mi alma, mi existencia a la ruleta rusa? ¿Y si el viaje resulta ser algo completamente distinto? ¿Si resulta ser un engaño? ¿Si simplemente no existe el dichoso viaje? ¿No sería igual a un viaje de YAGE? ¿de sustancias alucinógenas? ¿Llaman a esto sabiduría y conocimiento superior?
¿El mundo acaso en su evidente y aplastante realidad, acaso confirma el bien, lo bueno, la bondad por default, por defecto? Dicen no adherirse a ningún dogma. Se dicen liberados del prejuicio, de la fe, pues se basan en el conocimiento y entendimiento superior. Liberados de la falsedad del dogma, y sin embargo, todo lo previo a su dichoso viaje nirvánico (de ser cierto) es completamente dogmático. Todo es fantasía (aunque en apariencia muy real), suposición, falta de claridad. Sus sustentos son suposiciones tipo cuento de hadas. Se decide ignorar casi todo. Esto se parece más bien a una droga alucinógena. ¿Cuánto más puede argumentarse en este sentido?
Adicionalmente a todo lo anterior, dichas filosofías orientales NO explican en lo absoluto el significado de lo material, no se consideran sus evidencias e infinitas complejidades. Se desconoce este mundo y el mismo cosmos. Claro, cuando lo mencionan lo hacen con manifiestas tendencias idolátricas, referenciando todo su panteón cosmológico, pues dicen que existen 33 millones de semidioses gobernantes al servicio de Krishna (por ejemplo). Utilizan palabrería acorde con todo su panteón y su dios, pidiendo hacer su voluntad (hare krishna hare hara). Dicen que quieren hacer la voluntad de su dios y sin embargo, ¿no pueden explicar nada? ¿Cuál es la voluntad de sus dioses? Igual que el cristianismo. Quieren hacer la voluntad de Dios, pero no conocen su voluntad. Sólo se la imaginan; Como todo. A lo sumo, dicen, la voluntad de su dios, es alejarse de las atracciones del mundo y alejarse de su explotación (la explotación del mundo). Dicen no querer explotarlo, usufructuarlo. Sus mentes no se perturban con el pensamiento, con el sufrimiento, no se apegan ni se ilusionan con la felicidad.
En apariencia se mantienen ecuánimes, sin temor, ni ira, ni lujuria, ni codicia, sin deseos, etc. Falta ver qué tan cierta son sus realidades internas (yo lo dudo por conocimiento y fundamento de lo que Revela Dios mismo sobre nosotros mismos y el mundo donde habitamos). A esto lo llaman inteligencia, pues la mente ya no manda, ni los sentidos. Sin esperanzas en el placer, sin que los inmute ni lo positivo, ni lo negativo. En terrenos de nuestra realidad física, su objetivo bien se puede considerar inercia muerta. Ni siquiera se compararía con la existencia vegetal. ¿El objetivo existencial es ser como una piedra? NAMASTÉ. Jaja. Esto, en los terrenos de la Sabiduría Divina acorde con la Revelación dentro del marco del judaísmo, de la Torá, no es sino una herejía y blasfemia, argumentación tras argumentación, una sobre otra. Y como siempre, también tienen coincidencias en algunos puntos, si y sólo si, siempre y cuando estén conectados al entendimiento halájico (de jurisprudencia legislativa) de cada uno de éstos aspectos. No se puede presuponer, que tal cual como se sustenta en estas doctrinas budistas, pudiese tener algún tipo de consonancia con la verdadera realidad y contexto divino, tal y cual como se explica detalladamente en el judaísmo.
Principiando que atenta con las definiciones de un Dios Infinito en sabiduría, en donde absolutamente todo lo concerniente a su creación y manifestación física, espiritual, perceptible, sensorial, emocional y trascendental; todo, absolutamente todo, tiene un propósito. Todo tiene propósito y significados trascendentales que apuntan a un único propósito para ser verificado en el hombre. Nada existe porque sí, y mucho menos en lo revelado a nivel físico y material. Todo debe ser conectado al polo correcto para su entendimiento y manifestación correcta del lado del bien. El judaísmo (la Torá), dice: Dios es bueno, y todos sus caminos son verdad y justicia. El budismo, simplemente ignora la complejidad infinita de estos dos simples postulados y se auto justifica en un supuesto camino de compasión, que tratan de evidenciar en su piedad, ternura, conmiseración, amor por las arañas, amor a los insectos, amor los escarabajos, a los pollos, amor a las vacas (en el caso del hinduismo); justificaciones compasivas en el vegetarianismo, en la dieta vegana, en muecas de sonrisa, simulaciones de voz baja, etc. Y mientras tanto, el mundo al borde de la destrucción nuclear, por la vacunación, por pestes agendadas, la maldad y corrupción proliferando por doquier, la mentira, el engaño, la manipulación y la injusticia prosperando como nunca. Pero no importa. Finjamos ser buenos y espirituales dentro de nuestras burbujas hasta que se nos permita. Los imbéciles abundan proclamando que envian amor con sus pensamientos a todo aquél que califican de fascista. Sólo basta que se exponga este articulo a cualquiera de éstos “iluminados” para recibir el calificativo de fascista y desatar una muy prolija sesión de insultos. Pero eso sí… Son muy amorosos y tolerantes defendiendo todo lo excecrable. Todo lo tienen al revés en sus sistema de valores, además de ser poseedores de una hipocresía aberrante y psicótica. Ja.
Hay que saber, que cada manifestación de comportamiento en el hombre (así como manifestación física visible) tiene origen en el Todopoderoso. Es decir Dios. Algunas de las tendencias orientales, también siguen similitudes como las ya brevemente expuestas, pero se diferencian en que se consideran a sí mismos como dioses, o como creadores. Ellos mismos eligieron nacer. No saben cómo. Pero aun así lo afirman cínicamente. Todo, absolutamente todo se origina de la fuente de la creación (Dios por supuesto), y esto sólo es posible sustentarlo con la verdad irrefutable de una visión teocéntrica; de lo contrario sería debatir estérilmente en el absurdo. Es tiempo pérdido. Así entonces, cada rasgo de comportamiento en el ser humano, así como cada emoción, pensamiento y sentimiento, también se originan en el creador, pues es totalmente anormal e insensato, pensar que todo aquello que se deba eliminar del lado negativo de las condiciones morales de un hombre, tal como la codicia, la lujuria, la ambición, la pereza, el odio, la embriaguez, la euforia, los deseos, la ira, la crueldad, etc, etc, no tengan su propósito predefinido en la creación y su nivel de conexión dialéctica adecuada.
Es así, que por ejemplo, el odio es fantástico cuando se usa para “odiar al mal” y así de esta forma, distanciarse de éste y combatirlo. La codicia, sería fantástica para aspirar a cumplir con el objeto espiritual de mi vida de esforzarme en alcanzar el entendimiento y la sabiduría de vida, es decir codiciar la sabiduría debida; pues todo es dual y nada sobra. Todo se debe elegir y conectar en el lado positivo o celestial. La elección entre vida y muerte es constante. Nada se puede desechar. Es más, no podemos así lo quisiésemos. Si no se usa en el lado correcto, inmediatamente estamos conectando con el lado incorrecto. El lado del mal. Absolutamente nada en las infinitas posibilidades o potencialidades de manifestación escapa a esta Ley impuesta por el Todopoderoso. La verdadera kabbalá explica detalladamente la importancia del deseo como fuerza motriz de la creación, para ser transmutada en altruismo absoluto. La pereza es fabulosa para escapar de las tentaciones pecaminosas que manchan nuestras almas y cuerpos.
Esto último molestará mucho a todos aquellos que les fascina la doctrina que dice que todo es lícito; a todos aquellos que quieren justificarse, sin que ninguna Ley les le reclame. Típica mentalidad delincuente; a todos aquellos que confunden libertad con la ausencia de la Ley, sin ni siquiera sospechar los profundos significados de cada una de estas dos palabras. ¿Qué tan extensos son estos discernimientos de sabiduría? Respuesta literal: Infinitos. El Talmud aborda todos estos temas de manera legislativa acorde a la Ley absoluta de la Torá (Revelada y Divina). Es parte de lo ya anteriormente señalado como la Halajá (jurisprudencia). El camino de la vida a través de la jurisprudencia de la Ley. Nada que ver con las usuales y malignas asociaciones e interpretaciones no judías con el dogmatismo en blanco y negro, preferidos por todo aquél esclavo de la búsqueda de la fórmula mágica de la existencia que le permita vivir y usufructuar lo máximo con el menor esfuerzo. Una fórmula exacta en blanco y negro (tipo filosofía griega conductista), que una vez aprendida de memoria, garantizaría un caminar sin ningún tipo de reto y esfuerzo para la correcta existencia de cada segundo de vida acorde al ejercicio del libre albedrío. Y que no se malinterprete lo anterior y distorsione como suele suceder siempre con el ignorante, que se está afirmando que el significado de la sabiduría infinita en jurisprudencia ajustada a una Ley Absoluta (la impuesta por Dios) es sinónima de lo más complicado, complejidad absurda y sin sentido o de escogencia de lo más engorroso y difícil. Todo lo contrario; los caminos de la más profunda sabiduría y diseño matrix de la Creación se sustenta en la posibilidad más simple y efectiva. Y sin embargo en la mayor simpleza está escondida la infinita sabiduría y complejidad del diseño. Y ese es nuestro reto.
Este reto es nuestro arbitrio o libre albedrío al que se accede si tenemos el suficiente mérito de habernos liberado de la esclavitud de nuestra mente. Arbitrio que nos sitúa por fuera de las existencias predestinadas de esclavización a todo aquello que no entendemos y nos posiciona en los terrenos de una verdadera existencia con significación y responsabilidad en la escogencia entre el bien y el mal, en la consecución del altruismo absoluto, en la rectificación de todos nuestros rasgos de carácter, en la eliminación de nuestra inclinación al mal (lo cual requiere identificar al oponente en todas sus manifestaciones del mal, ya sean en el campo de lo físico, de lo emocional, de lo intelectual y de lo espiritual), en la consecución de las virtudes celestiales de piedad y misericordia, en la obtención de la fortaleza en las aplicaciones de la justicia, la obediencia al creador y administración de la existencia, etc, así como también en todos los aspectos que nos permitan acercarnos a la adhesión y unificación con el Creador. Y para lograr todo lo anterior es prerrequisito saber cómo lograrlo, cuál camino tomar, dónde encontrar la instrucción, como seguir dicha instrucción, cómo entenderla, cómo aplicarla, cómo vivirla. Otra vez. Esto es lo que se denomina verdaderamente Sabiduría.
Pero no. Absurdamente la supuesta sabiduría en el budismo equivale a ser una planta, quizás una piedra, la exaltación de la inconciencia, la exaltación del engaño de la mente en sofismas imaginarios de belleza y cuentos color de rosa, con la evasión de la realidad, evasión de los deberes, evasión de las responsabilidades, evasión del esfuerzo y la búsqueda de lo fácil, lo gratis; todo esto, sinónimo de la maldad. Hay que conocer el Sistema Operativo del universo y de la vida para afirmar lo anterior. No son afirmaciones que nacen de la nada, ni de la especulación imaginativa. Y de nuevo: que no se distorsione lo anterior suponiendo o concluyendo que se está descalificando la belleza, las ventajas de lo fácil (cuando es lo obligado y lícito) o todos aquellos anhelos de paz, alegría, felicidad, amor, éxtasis y demás afines que se nos venden de formas distorsionadas, engañosas y opuestas a sus verdaderos significados duales o dialécticos. Todo se debe alcanzar y vivenciar en su lado correcto de conexión. Ya se dijo anteriormente. Ahí es donde está la aplicación de la sabiduría debida y de vida. De ahí la importancia de buscarla como el mayor tesoro, encontrarla, estudiarla, aplicarla y vivirla de forma diaria. Es la Torá.
El cuerpo es una parte de nosotros, es nuestra envoltura (es la parte femenina de nuestro ser), es el receptáculo y es necesario que nuestros deseos residan en él, tal que las luces puedan tener un sitio donde residir. Así el cuerpo es el deseo de recibir. Eso es lo que existe. Deshacerse del deseo de recibir como proponen las religiones orientales (como el budismo) es un gran y fatal error. Simplemente se corta uno de lo superior, pensando que se ha iluminado, siendo todo lo contrario. No se trata de eliminar el deseo; se trata de transformar el ego en altruismo perfecto. Se requiere de las luces de la sabiduría para entender qué significa ésto. Se requiere de mínimos niveles de “Neshamá” (el Alma Superior Divina). Es decir, no todo el mundo tiene acceso a este entendimiento, porque no todo el mundo tiene los mínimos requeridos de Neshamá para ello. El deseo no se debe suprimir como proponen los orientales; se debe rectificar. Esta es la tarea gigante de nuestro reto por vivir. Y es la forma de poder atraer lo superior; de atraer los 125 estados del alma a través de un viaje de quizás cientos de vidas, caídas y elevaciones. Toda la sabiduría de la Torá aquí se encierra con los secretos de la reencarnación y estados del alma después de la muerte. Lo superior se “GANA” a través del trabajo espiritual.
No podemos decir: “camino por la calle y pienso encontrarme a Dios”. Por imaginación no se conocen los secretos de la existencia. Tampoco por éxtasis, ni por nirvana, ni supuesta iluminación, salto cuántico a la quinta dimensión, ni infinidad de suposiciones que se nos agenda de forma oscura en Hollywood y todo tipo de literaturas acordes a la oscuridad de las naciones. La necesidad de que aprendamos de “no hagas ésto o haz lo otro”, como está escrito en la Torá, son todas leyes del universo, sólo que en palabras del ser humano. El hombre puede aprender eso y, por supuesto, cuando alguien lee por ejemplo la Torá o la Kabbalá, entonces esto influirá en su Néfesh (Alma Inferior Animal). Pero esto no es suficiente. Néfesh es muy persistente y está limitado a la gravedad del ser humano. Así como cuando encendemos el motor del auto, para lo cual necesitamos una enorme potencia para arrancarlo. Es exactamente lo mismo con Néfesh. Sin Torá es imposible impactar el Néfesh como punto de partida. Podemos aprender toda clase de cosas; podemos experimentar en apariencia lo “espiritual”, empezar a experimentarlo, pero siempre y cuando nuestro Néfesh todavía esté asociado con nuestro deseo de recibir. Anular nuestro deseo de recibir, como proponen los budistas, o en su defecto sucumbir a nuestros deseos egoístas ya sea materialismo o su negación tipo “nirvana”, “iluminación”, “ascensión”, “delirio”, viaje místico, etc, es lo mismo. Son manifestaciones de satisfacción y narcotización del Ego. No habrá aquí ningún tipo de conexión con los mundos superiores y la verdadera vida. Sin conexión, aunque parezcamos vivos, realmente estamos “muertos”. Aquí subyacen los secretos de la muerte, y en dónde cualquier explicación biológica, simplemente es una consecuencia de la realidad espiritual.
Cualquier manifestación mental de satisfacción ya sea burda en la materia o falsamente “espiritual” de placer, son expresiones físicas desconectadas de los mundos superiores que en nada propician la recepción de las luces necesarias (componentes del alma) que rectifican el nivel del alma que poseemos; y de forma opuesta, reafirman las fuerzas gravitatorias de nuestro ego que nos anclan a la mentira de la ilusión de nuestra realidad, así seamos religiosos practicantes creyentes en nuestra perfección o pensemos que somos seres iluminados y superiores a los demás. La imaginación, así como la autopercepción de satisfacción no ayuda; y tampoco es evidencia de nada bueno, sino de estancamiento en el mejor de los casos. Se debe conocer la estructura universal de acercamiento a Dios, único propósito de la existencia, lo sepa o no lo sepa, lo quiera o no lo quiera usted.
Lo espiritual se aprende con el conocimiento de la Torá. Y es un trabajo de entendimiento y modificación de nuestra carne. Si se rechaza el conocimiento verdadero, entonces se rechaza el trabajo espiritual; y usted jamás será espiritual, por más que se justifique en que sí lo es con prácticas de nueva de era, de filosofías orientales, diga “Namasté”, se trabe con Yagé, alcance el nirvana, abrace árboles, o lo que sea de prácticas paganas. Eso es paganismo. Eso sí; siempre todo esto ha estado muy bellamente maquillado y parece muy fragante y divino, siendo lo opuesto. Así siempre engañan las huestes del mal. Por eso es prerrequisito conocerlas. Sólo si se accede a través del estudio de la Torá los conceptos fundamentales que se requieren asimilar en nuestra mente y cuerpo se podrá entender de qué se trata la corrección y por qué cualquier suposición humanista, científica, filosófica, religiosa, fantasiosa, social, cultural, etc, lo que sea, simplemente no tiene ninguna base que pueda explicar el infinito caos que nos sería posible experimentar como seres humanos y negar la bondad infinita de Dios, como hace todo negacionista de los verdaderos reinos espirituales, y quienes al final (si se rectifican), verán con sus propios sentidos su propio ascenso y negación de su falso ser.
Basta con leer las miles y miles de frases célebres y citas positivistas de gurús orientales y supuestos líderes espirituales avalados en el sistema. Todas muy sugestivas y seductoras. Pero siempre carentes de verdadero significado y por lo tanto engañosas. No se autoengañe con ascensiones, iluminaciones místicas, atajos con plantas alucinógenas, saltos cuánticos, meditaciones de yoga, comedias de amor por la naturaleza e infinidad de posibilidades populares hoy día masificadas. Todo ello son narcotizaciones en la materia por más sutiles que sean. Lo espiritual no tiene parte con la materia como metodología o práctica que se desprenda de lo material del cuerpo humano. La alteración de los sentidos es un proceso en la materia. Un pensamiento y un sentimiento es un evento que no pertenece al mundo físico (así se asiente en lo físico). Son vestiduras del alma. No se puede decir que uno va a alcanzar el nirvana y no tiene que hacer nada; si no tiene nada que hacer, entonces su vida no tiene sentido. Usted es un santo y es hora de sepultarlo. Se tiene que trabajar espiritualmente en nuestras vidas a través del estudio y el conocimiento de la Torá, porque así es como se atrae la luz, a lo más profundo de nuestro ser y a lo más alto de nuestra comprensión y vivencia; y eso también nos da agrado y satisfacción; y con ello nos llegan todo tipo de otras facetas de la vida, y no al revés. Lo que se pretende (y que es obligatorio si queremos trascender) es que mediante nuestro esfuerzo lleguemos a un acuerdo con las propiedades del universo. Es Ley en su más pura expresión fundamental. Es lo que se conoce con el nombre del Creador “Elohim”. Tenemos que dar dirección a nuestras vidas (la única posible según la Ley para empezar), porque sin esa única dirección, todo se convierte en nada. Es decir, usted sólo se transformará en una persona que ahora desconoce y no se imagina; y lo va a sentir y vivir de formas muy profundamente reales.
Entonces, concluyendo. ¿Se justifica acaso una visión narcotizada y escapista de la realidad, sin ningún tipo de explicación, donde la Soberanía de Dios (en el mejor de los casos) se define en lo referente al destino de la vivencia humana, únicamente como aquella ley que determina la suerte de la humanidad librada a su karma (como dicen los orientales), según su supuesto libre albedrío, sin ningún tipo de consideraciones sobre mis responsabilidades de vida como ser social y como ser moral? ¿Acaso también se justifica que yo, siendo un evasor de la realidad, pero eso sí, con buena actitud bondadosa y supuestamente buenas prácticas de vida calculadas (en la medida que el medio ambiente y las circunstancias y quienes me rodean me lo permitan), no debo, ni me veo obligado a verdaderamente a entender y cumplir los propósitos de Dios de manera responsable y transcendente? ¿Se puede denominar esto adhesión a Dios? ¿Es esto éxtasis de la divinidad o hipnotismo? ¿Puedo acaso seguir este camino en paz y armonía? ¿Sólo me faltaba saber que existía y seguirlo? ¿Tan fácil? Una vez seguido, ¿los problemas se acabaron? ¿Nadie me va desviar de él? O es que es prerrequisito esconderse. ¿A la sombra como los bandidos? ¿Es que sólo faltaba reconocer el amor y la belleza de la flor, del arcoíris, el olor del perfume? ¿Sólo había que ser poeta? Ya se insinuó anteriormente: No se está descalificando ni la belleza, ni lo bueno, ni los poetas. No se mal interprete. Simplemente hay más que entender. Mucho más que entender.
Vivimos una “guerra” por la mente y el corazón. Aquí tocaría mencionar todo lo que la historia de la humanidad ha dejado registrado de forma antropológica y “evolutiva” como supuestos desarrollos psicosociales y filosóficos de la civilización. Todo muy sutilmente maquillado y supuesto progreso coyuntural de las culturas. Nada más alejado de la verdad. Se podrían mencionar muchas de éstas versiones de supuestos trabajos de “iluminación” como el hermetismo, el yoga, teosofía, las filosofías y religiones orientales (budismo, taoismo, hinduismo, reiki, etc), cuarto camino, nueva era, masonería, rosacrucismo, cienciología, dianética, chamanismo, etc, etc. La lista es larga. Todas buscan una justificación en la materia, así aparenten lo contrario. Por ejemplo el nirvana budista no es más que una experiencia mística de supuesta fusión con las fuerzas cósmicas a través de la negación del cuerpo. El trabajo en la Kabbalá verdadera es un gran esfuerzo, y algo muy diferente a la negación de los sentidos; El énfasis está en las correcciones. Si uno se encuentra en el mundo material, no siente absolutamente ninguna carencia espiritual.
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https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/05/10/tora-y-verdad-1/
Escrito y elaborado por David Saportas
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