LA FALSEDAD DEL MUNDO 2
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Es mucho lo que se puede demostrar cuan inmerso en la mentira se encuentra el mundo entero. Se podrían traer argumentaciones y evidencias por miles a la luz de razonamientos inobjetables. Frecuentemente se siente que el mundo exterior está lleno de cosas excitantes y maravillosas para ver y hacer, de las cuales me estoy privando. Es apenas predecible que la búsqueda por la Verdad y su enorme esfuerzo requerido produzca inquietud y la sensación de que uno se está perdiendo de los placeres de la vida mientras está sentado estudiando. La indescriptible maldad de muchas naciones y el terrible sufrimiento de nuestro pueblo judío es otra fuente que despierta una fuerte inquietud que hace dudar de lo que está escrito en la Torá. Por último, pero no menos importante, está el irritante problema de la fe. Si yo pudiera estar convencido de las verdades de la Torá, me quitaría una enorme carga de mi mente.
¿Cómo enfrentar estás inquietudes?
Cuando uno tiene las premisas correctas de las cuales partir, éstas son las buenas semillas, mientras que el pensamiento, es la lluvia que las hace crecer. Nada ocurre por casualidad. Por el camino en el que un hombre desea andar, es conducido. Dios guía al hombre que busca la sabiduría; la ayuda es proporcional al empeño de quien la busca. La discusión es la pala que desentierra la Verdad que se encuentra sepultada bajo la montaña de error. ¿Acaso es tan inaccesible la Verdad? La Verdad está en todas partes, pero pocos hombres son capaces de verla. Este mundo es una noche oscura; no vemos nada a pesar de la luz que ilumina el día. Toda nuestra vida, vamos de un lado a otro en medio de una espesa niebla que oculta todas las grandes verdades de nuestros ojos. Detrás de esta pesada e impenetrable neblina, se vislumbran sombríos fantasmas; algunos nos espantan y otros nos seducen; pero todos son fantasías irreales creadas por los remolinos de la niebla.
Los hombres están tan ciegos que no ven sus propios errores, ya que incluso a los más viles criminales se les considera hombres buenos. Algunas veces esta oscuridad engaña aun a los más grandes. Empecemos con los idólatras, los sintoístas, los musulmanes, los cristianos, los budistas y los vuduistas. ¿Acaso creen que ellos reconocen las verdades básicas? todos ellos viven en el error. De ellos está compuesta la mayor parte de la Humanidad. Pero aún queda una inmensa minoría. ¿Consideras a los comunistas como hombres que reconocen las verdades básicas? ¿Acaso su presentación de la historia, o su actitud en los asuntos internacionales, o su conducta hacia su propia gente los hace capaces de discernir la Verdad? Ellos no buscan encontrar la Verdad.
¿Pero existen otros? ¿Cuáles otros? Los científicos. Los técnicos que se especializaron en física, química o medicina no son más capaces de conocer la Verdad que los plomeros o los mecánicos. Un mecánico automotriz en el Congo es capaz de desbaratar y re ensamblar un motor norteamericano, pero no sabe nada de Detroit, ciudad donde se armó ese coche y ni se imagina los sindicatos, los dueños de las fábricas y los problemas de materiales y de distribución. En forma similar, los científicos técnicos son meramente mecánicos y artesanos en medicina, matemáticas, química y física. Fuera de sus áreas respectivas, no entienden más que el trabajador de la fábrica. Uno no puede tener mucha confianza en la competencia intelectual o en la rectitud de los científicos alemanes. Sus médicos torturaron hasta la muerte a miles de hombres, mujeres y niños con el pretexto de hacer experimentos científicos; ellos participaron con eficiente diligencia en las esterilizaciones, inyecciones de muerte, “selecciones” para las cámaras de muerte y drenando la sangre de las víctimas judías para los bancos de sangre militares. Sus científicos técnicos perfeccionaron los carros de muerte de monóxido de carbono, las cámaras de muerte con ácido cianhídrico, los hornos crematorios, y los miles de complicados procesos técnicos que fueron necesarios para matar a seis millones de víctimas judías.
No limitemos esta corrupción intelectual únicamente a los científicos técnicos. Su intelectualidad literaria estaba infectada de odio a los judíos mucho antes de Hitler. Sus pensadores y escritores eran teóricos irresponsables, algunos de los cuales causaron grandes estragos. Schopenhauer, un antisemita, ejemplifica al alemán excéntrico del tipo menos dañino; pero hombres como Nietzsche abrieron las puertas de la crueldad y la barbarie. Historiadores alemanes y críticos de la Biblia fueron motivados por mala voluntad hacia el pueblo judío. Durante más de un siglo trabajaron en vano para hacer pedazos nuestras Escrituras y destruir su autenticidad; además se esforzaron para desvalorizar todo nuestro pasado. Su prejuicio en nuestra contra, aunado al conocimiento que sus libros religiosos no puede resistir la crítica intelectual, los llevaron a fabricar numerosas teorías irresponsables en contra de nuestras Escrituras. Desafiaron y ridiculizaron cada afirmación, le atribuyeron la fecha más reciente posible para su composición y acusaron a nuestros profetas de falsificación y plagio. Ya discutiremos cuan poco respeto por la Verdad tuvieron sus múltiples escritores.
Alemania era la nación más avanzada en ciencias, no obstante, cometió el crimen más horrible de la historia. ¿Acaso fue la búsqueda de la verdad lo que nutrió por tantas décadas el odio hacia nuestro pueblo y culminó con la masacre de seis millones de almas inocentes?
¿Por qué extenderse hablando de Alemania? Todo el resto del mundo no es mucho mejor. No hay razón para esperar que los eruditos del resto del mundo sean más devotos a la Verdad que los alemanes. La conducta de los nazis fue el resultado lógico de la doctrina de los eruditos modernos que afirma que el hombre es una evolución de formas inferiores de vida. ¿Es acaso una correlación o una coincidencia el hecho que el más terrible crimen de la historia haya sido perpetrado por una de las naciones técnicamente más avanzadas?
Una correlación. En la actualidad, el progreso en el conocimiento técnico, aunque útil, no ayuda al idealismo, a la justicia o a la bondad. La persecución de poder y de lujo, aunado a las teorías de los eruditos, produce una intensificación de la oscuridad; pues genera en el hombre más egoísmo y animalismo. Cuando la nación que poseía los mejores científicos del mundo se convirtió en la de los peores asesinos del mundo, demostró que la fe en la sagacidad y capacidad moral de los científicos es una creencia en dioses falsos. Peor que dioses falsos, ya que ninguno de los idólatras nunca fue tan cruel como los “científicos” alemanes. De la misma forma que el ateísmo es peor que la idolatría, el científico no evalúa si es correcto o no asesinar a millones. La “ciencia” no trata cuestiones del bien y del mal. El científico puede descubrir el gas más eficiente para destruir al hombre, inventar los más eficientes hornos para quemar los cuerpos y establecer la más eficiente maquinaria para convertir la grasa humana en jabón y grasas. Ni siquiera admite que exista una cuestión sobre el bien y el mal.
El mundo considera a las universidades como depósitos de virtud, pero en verdad se parecen mucho más a guaridas de criminales. Ellos mismos se llaman así abiertamente. El único derecho que se enseña en las universidades es el derecho del laboratorio y el de la jungla. ¿Por qué? Porque dicen que el hombre es un animal que evolucionó accidentalmente del alga. Así como pueden destruir un alga sin ningún remordimiento, así pueden destruir al hombre. Y esto no obstante que ellos en apariencia no defienden la maldad. Sólo apariencias. Cualquier virtud que se encuentre en las escuelas, ha llegado del exterior, el cual abastece a los científicos con normas morales. Los científicos tienen una pizca de decencia, misma que adquirieron de sus “no-científicos” padres, esposa, concejales de la ciudad y policías. Pero esta pizca persiste no porque sea un científico, sino más bien, a pesar de ello. Y cualquiera podría refutar: Pero las universidades enseñan también la materia de Leyes. Y yo pregunto, ¿Cómo un entrenamiento hacia la verdad o la rectitud? Todos los que conocen esta materia y sus partidarios, sonreirían. Leyes, no es una ciencia, ni se enseña aspirando a la Verdad.
Muchos afirman que el hombre posee conciencia y un instinto innato hacia la rectitud. Sin embargo, en la actualidad toda la base de la educación formal es la enseñanza que el Hombre es una evolución accidental de formas inferiores de vida. Por eso dicen lo que están forzados a decir: que todos los escrúpulos y principios morales son solamente el resultado de evolución; por lo tanto, nada es intrínsecamente malo. ¿Nada? ¿Se quiere decir que los científicos y las universidades aprueban el asesinato, las violaciones y el robo? ¿Acaso no insisten en los principios del honor y critican amargamente a los alumnos que hacen trampa en los exámenes? Seguramente tienen algunos principios de decencia. Respuesta: Es superficial. No es absoluto. Son apariencias y justificaciones del ego y su corrupción intrínseca.
¿Pero qué hay de los psicólogos que tratan problemas de la mente y los sociólogos que atienden los problemas de la sociedad? Son peores que los físicos o los químicos. Antes que nada, los químicos y físicos son más precavidos, pues gran parte de sus declaraciones pueden comprobarse por experimentos y cálculos. No así con los psicólogos y sociólogos que pueden decir lo que quieran, y eso hacen. Además, los químicos y físicos tienen poca relación con la conducta humana y ninguna con el problema del bien y el mal. Pero los psicólogos prescriben la conducta del individuo y el sociólogo prescribe la conducta para las masas. Estos hombres, también llamados científicos, ignoran totalmente el concepto del bien y del mal al influir en la conducta del hombre. En el mejor de los casos, el psicólogo está interesado únicamente en hacer sentir mejor a su paciente, así que puede aconsejarle descargar su tensión por medio de sentenciar a muerte a un hombre cada día antes de la hora del almuerzo.
El único problema es cómo mejorar la salud física y mental de su paciente; pero el aspecto del bien y del mal, no es tomado en consideración. Los sociólogos, por otra parte, podían aconsejar a Hitler, y así lo hicieron, con métodos de propaganda masiva y de cómo degradar la moral de las naciones conquistadas o de cómo asimilar y germanizar los territorios anexados. Estos hombres pretenden controlar la conducta humana sin ni siquiera tomar en cuenta los patrones del bien y del mal y ¡tristemente, en cierta forma lo están logrando! Parte de la tan aceptada teoría de la evolución, la doctrina más perniciosa que el mundo haya alguna vez escuchado, es cuando predican que el Hombre es una evolución accidental de una célula del lodo. Con esto sólo destruyen todos los valores de la Humanidad. ¿Qué valores existen para las células del lodo? ¿Por qué debe uno dudar más en destruir a un hombre de lo que dudaría en destruir microorganismos en un charco de lodo? Los nazis llevaron esta malvada doctrina a su conclusión natural cuando destruyeron millones de nuestros inocentes hermanos. Las escuelas que enseñan esta doctrina son más peligrosas para el futuro de la sociedad que las guaridas de la mafia. “La sabiduría, cuando es administrada correctamente, es la panacea para todas las enfermedades, pero cuando se pervierte de su camino, se convierte en una enfermedad para la que no existe remedio”.
¿Qué tan verdadera es esta teoría de la Evolución? Sus ideas descarriadas, causan un daño increíble al enfatizar esta teoría en toda oportunidad. La han introducido en todas las áreas y con ello han contaminado la biología, la geología, la psicología, la sociología y una multitud de estudios relacionados. Los colegios no judíos ya estaban suficientemente corruptos aun antes del advenimiento de esta teoría. Las tonterías institucionales de competencias atléticas intercolegiales, los inútiles cursos perpetuados por inercia e intereses creados, y la tradicional malicia y frivolidad del cuerpo estudiantil ya eran suficientemente malos; La verdad de antes y en la actualidad, es que las escuelas arruinan los valores de la Humanidad.
Se preguntará el lector: ¿Acaso la educación no tiene algunos efectos positivos? Respuesta: Eso depende a qué se le llame educación. El hombre no puede inculcar en otros aquello de lo que él mismo carece. Las cualidades de carácter moral deben desarrollarse como una disciplina continua, y hombres que no fueron educados adecuadamente, no poseen la bondad, control de sí mismos, humildad, cooperación y decencia moral apropiada. Se necesita instrucción especial aun para llegar a ser un buen ciudadano y vecino. Los hombres en cuyas manos se encomienda a la juventud, no han tenido semejante educación. Ellos mismos se han desarrollado bajo la norma única de sus propios deseos y ambiciones, y no están en absoluto capacitados para instruir a la juventud. Los colegios no enseñan buenos modales, buena ciudadanía, relaciones personales apropiadas para con los semejantes, autocontrol, ocupaciones provechosas, caridad, moderación, prudencia, satisfacción con lo que uno posee o habilidad para encarar los percances.
En lugar de eso, el alumno que llega a una escuela en vez de desarrollársele y motivarle con las verdades naturales, tales como aversión a la maldad y a la inmoralidad, respeto a la autoridad de los padres y del gobierno, y el instinto hacia la caridad y la bondad; se gradúa con el descabellado y falso concepto que el Hombre es descendiente del alga y no posee ni Libre Albedrío, ni responsabilidad y que nada es intrínsecamente bueno o malo. De este modo, el diploma es de hecho, un certificado que atestigua que el portador fue corrompido. Ahora está listo para salir al mundo y perseguir la seguridad y el placer, por lo que está preparado para satisfacer sus más bajos instintos; o, si llega a ser educador o escritor, corromper a la sociedad con su mente incapacitada. Lo inmediatamente anterior se asociará a nuestras sociedades occidentales. Pero que no se piense que los orientales o africanos son más instruidos. Ya están suficientemente brutalizados y engañados aun sin la Evolución.
¿Cómo refutamos las pruebas de los evolucionistas? Respuestas: No necesitamos refutar nada pues no han presentado una sola prueba. Primero: La improbabilidad matemática de la Evolución accidental es asombrosa. Aunque existiera la posibilidad, la improbabilidad de que una sola célula pudiera casualmente haber evolucionado en una hormiga, es de dimensiones astronómicas. ¿Por qué? Trata de hacer un librito con quince hojas sueltas numeradas del 1 al 15. Entremezcla las hojas y ve cuántas posibilidades existen de que caigan una sobre la otra en orden numérico. Dirán algunos: Hay una posibilidad muy remota, pero puede ocurrir. ¿En serio? La probabilidad es de 1 en 1.307.700.000.000. Este es un cálculo aprobado por la matemática. Pero si se quiere ir más lejos, ¿De dónde viene la ciencia exacta de las matemáticas? ¿Quién la definió? ¿Quién la aprueba? ¿Una ciencia exacta venida de la nada? ¿Qué tan absurdo suena esto?
Ahora: Supongamos que tu libro no tiene quince, sino cien hojas sueltas y numeradas. Entremezclarlas en forma accidental de modo que caigan en orden numérico, sería una probabilidad en trillones de trillones de trillones. El desarrollo accidental de una célula para formar la pata de una hormiga requiere de cientos de células de 1) varios tamaños y 2) varias formas; siendo las células de: 3) varios materiales, todos hechos a la precisión y 4) en la posición perfecta; y todo debe estar 5) unido por conexiones de estructuras, nervios y músculos para funcionar como una unidad. Esto es equivalente a miles de hojas numeradas que deben caer en orden numérico preciso. La improbabilidad de tal arreglo accidental desafía los cálculos matemáticos.
Pero aun esto no es nada comparado con el ojo humano, que es inmensamente más complicado. El ojo descansa en forma segura dentro de una cavidad ósea prominente, que lo protege de golpes. Está provisto de un párpado, que se cierra automáticamente al acercarse un objeto y que se eleva y desaparece convenientemente cuando no se necesita. El ojo está continuamente bañado por un fluido antiséptico y sedante, abastecido por la cavidad de los conductos lacrimógenos. Las cejas interceptan el sudor y las pestañas ayudan a evitar la entrada de cuerpos extraños. La blanca piel externa del globo ocular es resistente, para proteger al ojo y evitar elongaciones o aplanamientos que deteriorarían la visión. La piel interna del ojo es negra, como el interior de una cámara, para absorber el exceso de luz que haría borrosa la imagen. El ojo está equipado con un lente cristalino y tiene una pantalla (la retina) sobre la cual se proyecta la imagen. La pantalla está compuesta de 9 capas, conteniendo muchos millones de bastones y conos y un laberinto de fibras nerviosas de sorprendente complejidad. La pupila se dilata en la obscuridad, para permitir un máximo de luz, y se contrae con la luz solar, para excluir un exceso de luz.
El ojo es la cámara más perfecta, pues además de ajustarse por sí mismo a la intensidad de la luz, también enfoca instantáneamente la distancia, toma fotos a color, rota su foco en todos los sentidos y toma la imagen invertida acomodándola luego hacia arriba. Cada componente del ojo: los lentes, la retina, el nervio óptico, los conductos lacrimales, etc., es enormemente, infinitamente complejo, algunos conformados por millones de partes. Cada una de estas millones de partes tiene la composición química y física precisa. Cada componente debe estar en posición precisa y ser del tamaño exacto. Es más fácil creer que una montaña, moldeada accidentalmente por millones de terremotos, erupciones y huracanes, dio como resultado final un alto rascacielos con los detalles de la estructura de acero, mampostería, plomería, ventilación, alumbrado, cerrajería, accesorios y comunicaciones que creer que un alga unicelular evolucionó en un ojo. Comparado con el ojo, el edificio es tan poco complejo como un ladrillo.
Ciertamente suena infantil creer que una simple célula tuvo la visión infinita y el enorme conocimiento técnico de química, física, ingeniería y logística, más allá del conocimiento conjunto de toda la Humanidad para evolucionar aun en la parte más pequeña del ojo. Pero también es extraño decir que una estructura tan compleja como el ojo fue creada súbitamente. Nos parece extraño sólo porque no estamos acostumbrados a ver cómo se crea algo. La Creación tuvo lugar sólo una vez en la historia del mundo. Pero la Creación tiene su propia lógica, mientras que la Evolución fortuita es matemáticamente imposible. Esto aunado al hecho que la Evolución no tiene testigos, pues nada de esa índole ha sucedido en la memoria de la Humanidad; y la evidencia de los fósiles la contradice claramente. La Creación, sin embargo, tiene testigos cuyo testimonio está respaldado por tradición histórica de la máxima fiabilidad y que corresponde a la tradición de la historia judía. Esto es demostrable. Pero como todo, requiere de un profundo involucramiento objetivo y coherente. Requiere tiempo del receptor de la información, que habitualmente no tiene o no le interesa tenerlo.
Si en un lugar desértico se encuentra una piedra colocada sobre otras dos, se inclinaría uno a pensar que eso es obra de un ser inteligente. Pero si encuentran cientos de rocas en la fila inferior y cada fila sucesiva sobre de ella tiene una piedra menos, hasta que en la cima está situada una sola piedra, sólo un demente admitiría la posibilidad del azar. Aun así, todo en el Universo, orgánico e inorgánico es mucho más complejo que un montón de piedras. Si se encontrara tan sólo una simple hoja de árbol en el mundo, constituiría una prueba irrefutable de una Inteligencia Infinita, debido a su maravillosa estructura nerviosa, a los conductos que transportan el fluido portador de materiales variados a través de miles de vías, además de sus numerosos, diminutos pero maravillosamente eficientes laboratorios químicos. Aquí hay más ingeniería que en una docena de puentes, y más química que en todas las plantas DuPont juntas. Y el mundo está lleno de billones de objetos naturales de tal complejidad y diseño preciso. Cada uno de estos objetos proclama en voz alta que una enorme Inteligencia lo planeó.
Si un frasco de tinta se vuelca accidentalmente puede manchar y formar la forma imperfecta de una letra. Pero si uno encuentra una palabra de cuatro letras: G A T O, se convence que no fue resultado de un accidente; porque la forma de las letras y su disposición indica plan y propósito. Pero no existe plan y propósito sin inteligencia. La tinta y el papel carecen de inteligencia, por lo tanto, el autor es una inteligencia externa. Pero si en lugar de encontrar una palabra, encuentras toda una oración que expresa una idea, sólo una mente deshonesta podría negar que es el trabajo de un ser pensante. Un pelo de gato contiene mucho más planeación ingeniosa que una página escrita. El pelo está arraigado en un diminuto pozo de aceite, sus capas están arregladas simétricamente de modo que van adelgazándose al acercarse al extremo, una verdadera proeza de construcción y planeación intencionadas. Es de material flexible, resguarda del frío y conserva el calor interno, se auto lubrica, puede renovarse desde la raíz, es resistente al agua, protege a la piel contra golpes y desgaste y en muchos casos proporciona una coloración protectora. Así, un solo pelo habla con claridad inequívoca de la vasta Sabiduría que lo planeó.
Entonces ¿cuántos ensayos o bibliotecas enteras de libros se expresan en el animal como una unidad entera? Hasta el hombre ignorante se queda atónito ante los milagros de la Sabiduría mostrados en cada ser viviente. Los ojos del gato están diseñados especialmente para la visión nocturna. Sus bigotes intensifican la función del olfato. Posee filosas dagas de resistente queratina, que puede retraer y mantener ocultas cuando no las necesita y para evitar que las pisadas del animal sean escuchadas por su presa. Es obviamente un animal creado con el propósito de destruir ratones. Es una criatura limpia que ejecuta todas sus funciones corporales secretamente y limpia su pelaje con la lengua, como es propio de un miembro de la casa. Si estas simples observaciones son tan impresionantes, entonces cualquier persona decente y medianamente cuerda concluiría que los hombres que estudian las complicadas maravillas de la anatomía, la neurología, la embriología y temas afines, deberían estar convencidos de La presencia de la gran Inteligencia más allá de la mínima posibilidad de azar. Si… si buscaran la Verdad en lugar de seguridad y prestigio. Tristemente, para la mente corrupta, siempre ávida de intereses que defender, la verdad es menos interesante.
Aun una planta ordinaria como el diente de león es una biblioteca de plan y propósito en química, ingeniería y logística, ¿Qué mente honesta podría pensar que este gran compendio de sabiduría evolucionó por casualidad aun dando un tiempo ilimitado? El pretexto deshonesto de emplear eones para explicar los milagros de la naturaleza, no logra nada, pues un billón de años vertiendo un tintero sobre una hoja de papel en cualquier manera concebible no producirá jamás una sola oración con un mensaje lógico.
Consideremos superficialmente estos dientes de león dispersos entre el pasto. No examinaremos por el momento el maravilloso y complejo sistema de crecimiento de la planta y los compactos y diminutos laboratorios de fotosíntesis tan complejos y maravillosos, así como otros numerosos e intrincados procesos. Pero observemos la sorprendente simetría de sus pétalos, cáliz y hojas, la arquitectura del tallo con sus elevadores osmóticos los cuales suben de la tierra el agua y los materiales disueltos en ella, para distribuirlos entre las hojas y flores; de la capacidad de succión de las raíces que filtran de la tierra sólo los materiales que la planta necesita. Aquí hay una riqueza de ingeniería química, diseño estructural, distribución y organización y dirección total. Es un gran conjunto de fábricas y laboratorios, todos coordinados por un plan de abastecimiento y comunicación, que trabajan en conjunto para lograr un producto final.
Observe los estambres cargados de polen, agrupados estratégicamente en torno al centro en donde está guardado el dulce néctar que atrae a las abejas. La abeja necesita del néctar y la flor necesita de la abeja. La abeja entra en la flor para succionar el néctar y desprende de su cuerpo y patas deliberadamente peludas, el polen que ha transportado de alguna otra parte, sobre esa flor para que pueda germinar. A su vez, los estambres de esta flor rocían su polen sobre la abeja para que sean transportados a otra parte. Las patas de los insectos poseen vellos y sacos para el polen, específicamente para este propósito. Así germina el botón que cuando se abre muestra una gran cantidad de pelusa que aparenta quedar comprimida irremediablemente. ¿Quién pensaría que este bulto enmarañado va a convertirse en un escuadrón de útiles paracaídas?
Cada semilla paracaídas consiste en alrededor de treinta delicadas pelusas, que estuvieron enmarañadas y comprimidas en el botón, pero un ingenioso sistema las hace crecer y desenmarañarse de modo que puedan quedar con sus filamentos alargados en la plataforma de lanzamiento, listas para despegar con un ligero viento. Cuando el diente de león se encontraba en la etapa de flor, era una planta de tallo corto, pero ahora, cuando está en forma de semilla y necesita del viento y estar libre de obstrucción, el tallo crece tan alto que sus semillas se encuentran por encima del pasto en las praderas. Estas delicadas pelusas son de un material impermeable a la lluvia. El paracaídas está listo para volar únicamente después que la semilla “pasajero” está madura, pues una semilla inmadura nunca germinaría. Un instrumento de tiempo maravilloso libera la semilla sólo cuando está madura; no está demasiado floja pues entonces caería en la base de la planta en lugar de ser transportada a un lugar lejano, pero a la vez no tan apretada como para resistir el viento. Providencialmente, está detenida exactamente lo suficiente para permanecer en su lugar hasta que venga un viento ligero a desprenderla de la vaina. Cuando la semilla que lo sujeta se desprende, el paracaídas despega y es transportado en el aire, inclusive a cumbres de montañas alejadas a miles de millas. La pequeña semilla pasajero cuelga en balance perfecto de su delicado paracaídas. Como todas las semillas, está guardada en un fuerte armazón protector para defenderse de las adversidades hasta llegar a descansar en la tierra, donde se abre y empieza el proceso milagroso de echar una pequeña raíz hacia abajo dentro de la tierra y alargando un diminuto tallo hacia arriba dirigido al sol, no importando en qué posición inicial haya caído la semilla.
Estas son palabras muy poderosas en contra de cualquier teoría de Evolución accidental. Pero como siempre sucede con los oponentes a la única visión inteligente y coherente de nuestra existencia y entorno, es decir, la visión irrefutable teológica, la visión de un Creador, siempre de manera maliciosa e imaginativamente viciada, siempre tienen algo que argumentar en su favor ya que convenientemente no son tontos y son muy numerosos. Millones de hombres han adorado piedras y ridiculizaron a los patriarcas del judaísmo quienes eran un grupo pequeño de disidentes. Aun hoy en día, hay miles de millones de idólatras. El error se difunde como si fuera una infección y puede perdurar por miles de años. No olvides que millones de hombres, incluyendo a los más letrados de todas las naciones, han repetido las viejas mentiras inventadas por los griegos en contra de nuestra nación; y estas mentiras han persistido por miles de años. Montañas de mentiras en donde han enterrado la Verdad.
Realmente los historiadores se caracterizan por ser grandes fanfarrones y embusteros. Sus documentos nunca cuentan sus derrotas o pecados. Están escritos por personas que vivían en la oscuridad. La verdad es exactamente a la inversa: podemos creerles únicamente cuando nuestras Escrituras los respaldan. Ninguna crónica de la antigüedad es tan lúcida, autocrítica, ordenada y continua como las Escrituras. Éste es el extenso río de la historia verdadera que fluye desde el principio del mundo. Las crónicas de las naciones son pantanos de falsedad e ignorancia. En verdad es un pecado rebajarse tanto como para beber de estos estanques malsanos cuando está a nuestro alcance el transparente y cristalino río de la Torá. Las naciones siempre han caminado por la densa oscuridad, tanto entonces, como ahora. Cuando un historiador moderno dedica muchas páginas al Islam, al Cristianismo o al Budismo, y para el Judaísmo apenas cree digno gastar media página: eso es oscuridad. Toda la literatura universal, exceptuando la hindú y la china tienen un enorme prejuicio en contra del pueblo judío y nuestra tradición.
¿Por qué es así? La literatura universal se apoya principalmente en cuatro pilares: 1) Grecia, 2) Roma, 3) el Cristianismo, 4) el Islam. Estos cuatro, han establecido patrones de hostilidad hacia los judíos y el Judaísmo, y estos patrones los han seguido los historiadores y literatos en todos los siglos subsecuentes, incluyendo judíos que han caído bajo su influencia. Los primeros griegos no mencionaron a nuestro pueblo. Los griegos subsecuentes, tuvieron estrecho contacto con nuestro pueblo en todas las naciones habitables y llegaron a odiarnos con el odio más intenso. De este modo, en Alejandría, Antioquía, Creta y todas las otras ciudades con numerosa población tanto judía como griega, los griegos llevaron a cabo incesantes persecuciones en contra de los judíos en algunos casos, levantándose y masacrando al ciudadano judío. En tales motines borraban poblaciones enteras de judíos. Estos griegos produjeron una multitud de escritos en contra nuestra, que introdujeron una amplia calumnia de mentiras maliciosas a la literatura universal en contra de los judíos; y todas las civilizaciones subsecuentes se envenenaron perennemente allí.
Los griegos influenciaron mucho a los romanos, pero su odio en contra de Israel se avivó por las guerras que libraron en contra la tiranía romana en Yehudá. En represalia a estas guerras, surgió una ola de crueldad en el mundo romano y multitud de judíos fueron masacrados o torturados a muerte en Yehudá y las ciudades del exilio. Esta crueldad está manifiesta en los escritos de los romanos, de los cuales, Tácito es un ejemplo. El cristianismo y el islamismo, siendo sistemas gentiles, heredaron el legado de odio de los griegos y romanos, a los que contribuyeron enormemente en sus escritos religiosos, describiendo a los judíos como enemigos de la religión y la virtud. Estas cuatro fuentes han hecho de los judíos, el blanco de toda forma de acusación y difamación durante los últimos 2000 años. La verdad es que los historiadores de cada generación, son tan ciegos como los científicos o los idólatras. En la actualidad, la única forma de saber las verdades de nuestra historia y las verdades del universo es por nuestra tradición. La tradición Judía. Y no obstante alguien podría argumentar, que cuando uno ya conoce las verdades de la historia judía a partir de la tradición, puede corroborarlas si busca en los anales de la historia.
Respuesta: No es importante. Además no es digno. Uno no comprueba la existencia del sol mostrando fotografías. Pero quien desea ocuparse en tal pasatiempo, puede encontrar multitud de corroboraciones. La arqueología está llena de referencias a temas relacionados con las Escrituras. Los escritores de la antigüedad como los citados en el libro Contra Apión de Josefo, corroboran numerosos hechos de nuestra historia, Beroso el caldeo, quien vivió en tiempos de Alejandro Magno, archivó algunas de las más antiguas inscripciones, en las que describe el Diluvio y la Torre de Babel, entre otros hechos de importancia. Todos estos están entremezclados con fantasías y estupideces de los antiguos idólatras. Las inscripciones de las naciones antiguas y extintas, alrededor del globo, reiteran las historias del Diluvio y la Torre, frecuentemente conectadas una con otra, como lo indica nuestra tradición (Bereshit Rabbá 38:1). Muchos pueblos antiguos utilizaban la semana de siete días y daban al número siete un significado místico, enfatizando asila tradición pre-Torá de la Humanidad, en la cual el séptimo día era conocido como el final de la Creación. La tradición de los antiguos árabes, mucho antes del advenimiento del Islam, era circuncidar a sus niños a la edad de trece años, de acuerdo a su creencia en su ancestro Abraham… El Padre del pueblo judío.
La Verdad está en todas partes, pero que pocos hombres son capaces de verla. Pero volviendo al tema de la Evolución, en verdad que los “científicos” son necios, pues niegan la evidencia que se les estrella en la cara. La Verdad debe ser medida por sus propias dimensiones y no por el número de personas que se oponen a ella. Han recurrido a un subterfugio totalmente deshonesto para aminorar el impacto de la Verdad: Pretender que las maravillas intencionadas del universo se desarrollaron en un período de varios millones de años. Esto es tan sólo una evasión de la pregunta básica y no contesta nada. Dada cualquier cantidad de tiempo ¿podría derramarse un tintero y formar las letras de una página escrita? ¿Puede acaso la materia, aun si se agita hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados, en un gigantesco tubo de ensayo por millones de años, bajo todas las condiciones concebibles de temperatura y presión, llegar a convertirse en un diente de león con néctar, estambres, polen y semillas paracaídas o inclusive en una hoja de árbol?
Cada uno de los componentes de cualquier aspecto vivo, de la naturaleza, el cosmos, etc, es esencial para el resultado final. Si sólo faltara uno de ellos, el plan entero quedaría frustrado. Y hay que recordar que aún todas estas descripciones son de aficionados y extremadamente superficiales. Es más, es muy benevolente dar el calificativo de aficionados (y no porque yo esté en capacidad de ir más lejos); sin duda si se puede inferir con mentalidad honesta que los secretos espirituales fractales hacia arriba y hacia debajo de conexión infinita con todo son imposibles de descifrar, como para estar “pontificando” en lo físico (por más sofisticados que puedan ser dichos alcances) con teorías que a fuerzas sólo pueden calificarse como idiotas. Cada una de estas partes posee por sí misma cientos de maravillosos e intrincados componentes, cada uno de los cuales a su vez tiene en sí mismo cientos de partes. Es una larga cadena de plan y propósito infinitos, unidos de principio a fin, y luego una vez más de fin a principio. ¿Qué decir acerca de los fósiles que los evolucionistas afirman que son restos de hombres prehistóricos? Respuesta: No existe ninguno. Sin duda alguna, no existen.
A pesar de los reportes sensacionalistas de nuevos descubrimientos por todas partes que invariablemente abundan en la prensa, no han encontrado un solo fósil del “eslabón perdido”. Ya sea que son simios, o humanos ordinarios del tipo contemporáneo o fraudes deliberados. El “primate” fósil Procónsul Africanus que había sido descrito como progenitor tanto de monos como de humanos, fue finalmente declarado en una reunión del Congreso de Zoología en Londres (Revista Time, 28/jul./58), ser nada más que un simio. Así una fábula largamente establecida fue demolida finalmente, tras haber servido por años como una de las “pruebas” de la Evolución. La prueba entera estaba basada en unos cuantos huesos y no en un esqueleto completo. Pero cuando finalmente encontraron la cabeza y antebrazo del Procónsul, revelaron que el fósil pertenecía definitivamente a un mono.
Otro caso: El hombre de Neanderthal, un hombre encorvado similar a un mono, exhibido permanentemente durante medio siglo en un museo, fue esclarecido en la misma conferencia de Londres como un hombre moderno común y corriente. La postura “encorvada con las rodillas dobladas”, que había parecido hasta ese día una posición similar a la de un simio, fue declarada finalmente como el efecto de la vejez y la artritis. De este modo, cualquier anciano de nuestros tiempos, encorvado por la artritis y por el paso de los años, sería señalado por los evolucionistas como el “eslabón perdido”, especialmente si posara desnudo, con un hacha de madera en una mano y con cabellos y barba crecidos durante años para hacerlo parecer más auténtico. En el mismo año (1911) del debut del Hombre de Neanderthal, se anunció otro gran descubrimiento: el Hombre de Piltdown. Por cincuenta años su retrato, dibujado como si en realidad hubiese sido fotografiado mientras vivía, adornaba los libros de historia a pesar de que el hallazgo consistía en nada más que una quijada y un diente. Había réplicas de esta quijada en 300 museos alrededor del mundo para la edificación del público. Finalmente (22/oct./53) se descubrió y admitió públicamente que la quijada no era un fósil sino que pertenecía a un mono que había muerto cincuenta años atrás, que el diente había sido alisado con una lima para ayudar al engaño y que todo había sido teñido químicamente para aparentar antigüedad.
La refutación más obvia en contra de la teoría de la Evolución del hombre es el hecho ineludible que en un mundo lleno de seres humanos que son totalmente idénticos y pueden criarse juntos, no existe un solo subhumano o súper-humano, (desde el punto vista físico) ni vivo ni en estado de fósil. ¿Dónde están los cientos de variadas especies de subhumanos que no evolucionaron en el hombre?, ¿Qué pasó con sus restos? Por todas partes deberían hallarse sus huesos, pero no se ha encontrado ni uno solo de estos legendarios “eslabones perdidos”. Incluso si sus huesos “pudieran” haber desaparecido sin dejar rastro alguno, sus descendientes deberían encontrarse vivos por todo el mundo. Considere el dilema de los evolucionistas: sería totalmente imposible, aun de acuerdo a ellos, que dos diferentes especies hubieran evolucionado por accidente en un hombre idéntico. No hay variaciones del hombre, pues todas las razas del hombre son exactamente idénticas en todos los órganos, funciones y estructura del cuerpo y todos pueden procrearse juntos. Aun así, estos teóricos se ven forzados por su teoría a decir que todas las “especies inferiores de hombres” desaparecieron sin dejar huella, o que todas las “especies inferiores” se desarrollaron accidentalmente de manera idéntica y evolucionaron en el mismísimo Homo Sapiens: obviamente una afirmación imposible. De los millones de hombres “prehistóricos” que supuestamente existieron, no se ha descubierto ninguno ni vivo, ni muerto, mientras que sí se han encontrado muchos cuerpos humanos ordinarios fosilizados.
Pero como lo admiten los más honestos: “el eslabón perdido aún está por encontrarse”, aunque lo han buscado durante décadas por arriba y por abajo, en las cimas de los Himalaya y en las cuevas Siberianas. Aunado a este insoluble dilema, está el hecho que desde que la humanidad tiene memoria, ninguna criatura viviente ha desarrollado algún órgano nuevo, aunque esto debería suceder con bastante frecuencia de acuerdo a la teoría de la mutación espontánea, o gradualmente según la antigua teoría de la adaptación. No tienen en qué apoyarse. Y no obstante, su antigua teoría de la adaptación y desarrollo gradual cautivó y cautiva constantemente a muchos hombres por sus analogías sutiles. Yo diría más bien, demasiado sutiles. Si el mundo hubiese sabido de antemano que estas locuaces analogías serían rechazadas más tarde, la teoría de la Evolución no hubiera ganado tal apoyo. Ellos sostenían que las cosas vivientes adquirían nuevas formas en virtud del medio ambiente cambiante.
Cuando los peces se encontraban en mares poco profundos donde sus aletas se volvían innecesarias, pasaron “el siguiente millón de años” desarrollándolas en patas para reptar. Cuando la necesidad de alimento y protección hizo necesaria la habilidad para volar entre las copas de los árboles, las aletas del pez y las escamas del reptil pasaron el siguiente millón de años evolucionando en alas y plumas. La imaginación extrapolada al infinito de forma alucinante, incoherente y sin ninguna evidencia o acreditación, revestida y aprobada como ciencia y demostración. ¿Habrá una enajenación psicótica de la mente más delirante que ésta? Durante todos estos eones de cambio que ellos sugieren, las alas y las plumas eran totalmente inútiles antes que pudieran volar. ¿Acaso estaban las células de la piel y de los órganos dotadas de previsión y paciencia como para afrontar procesos de cambio que les eran totalmente inútiles e incluso desventajosos por un millón de años? Esto verdaderamente no solamente es ridículo sino estúpido, y no causa sino risa. Esta fantástica teoría de la Evolución gradual era aceptada como una verdad científica hasta hace tan sólo algunas décadas.
¿Y ahora qué? Los defensores de la Evolución encontraron la teoría de evolución gradual insostenible y encontraron una nueva doctrina con la cual reforzar su titubeante ideología. Ésta es la teoría de la mutación espontánea. Cierto, dijeron que no hubo un desarrollo gradual. ¿Pero cómo se convirtió el pez en reptil, etc.? Su respuesta es que nuevas formas fueron evolucionando por accidentes repentinos. Seguramente muchos se sustentarán en la serie Cosmos de Carl Sagan, afirmando “verdades” como si fuesen irrefutables y comprobadas, sin ningún pudor a través de especulaciones imaginativas, tal y como hacen todos los especuladores de la ciencia irresponsablemente. “polvo de estrellas que se abrió camino a la vida”. Que atrevimiento mayúsculo. En el curso de millones de años, estos múltiples cambios coincidieron para mutar las especies. Pero si pensaron mejorar su posición con esto, están seriamente equivocados. Esta doctrina es tan fantástica como la de Darwin.
Pueden presentarse las mismas objeciones a ambas teorías: ¿Dónde están las diversas especies de humanos y subhumanos que evolucionaron de acuerdo a su teoría, con el transcurso de los siglos? ¿Dónde hay hombres con colas, cuernos, pezuñas o alas, mujeres con tres pechos o cualquiera de las múltiples variaciones que resultarían del proceso evolutivo? ¿Qué accidente causó que todas las especies de sub-hombres y sus fósiles desaparecieran? y más aún, la pregunta infranqueable: ¿Es tal cadena de accidentes o mutaciones algo menos que la más infundada fantasía? Esta es la basura con la que seducen a generaciones de jóvenes para apartarlos de su creencia en la Divinidad del Hombre. Para la edificación de la juventud, los libros de texto escolares, así como los periódicos populares siempre han estado llenos de fotografías de esos míticos hombres “prehistóricos” pintados con tal realidad que supuestamente no dejan duda de su autenticidad. Simplemente basura incuestionable.
Solamente el oído, es un complejo de factores coordinados que tornan ridícula cualquier explicación por mutación espontánea. Situado estratégicamente en la parte superior de la cabeza por ambos lados, con espirales y cavidades que recolectan las ondas sonoras y canalizan el sonido hacia el tímpano. Esta membrana con un grosor de tan sólo una décima parte de un milímetro, está compuesta de tres capas. Está construida especialmente de tal modo que no haya vibraciones posteriores que confundan el sonido. Un ingenioso sistema de palancas de hueso conectadas al tímpano, amplifican el sonido. Estas pequeñas palancas: el martillo, el yunque y el estribo, están cada una hábil y eficientemente moldeadas para sus diversas funciones. Transmiten los impulsos sonoros a la linfa en el oído interno que a su vez, excitan impulsos nerviosos en 20 a 30 mil células ciliadas del nervio auditivo. Para mantener la misma presión del aire en ambas partes del tímpano, el oído interno está conectado a la faringe por la trompa de Eustaquio y así admitir aire.
La tasa de probabilidad de una evolución accidental del más simple de estos componentes va en contra de cualquier cálculo astronómico. Pero considerando que los componentes del oído son cientos de miles y que todos deben estar coordinados por un plan maestro, sólo un lunático podría afirmar que esto es el resultado de numerosos accidentes. Es más. ¿Cómo, de acuerdo a esta teoría, “evolucionó” la comida al mismo tiempo que “evolucionaron” los animales? De acuerdo a ellos, ¿había manzanos en la “ciénaga primitiva”? Ya que su respuesta es negativa, deben sostener que la comida evolucionó independientemente en línea paralela con los animales. Como siempre respuestas muy convenientes sin ninguna lógica, ni sustento solo para ignorantes. El alga o célula fangosa original, como afirman, no necesitaba manzanas, pero ya que proféticamente visualizaron el futuro distante, algunas de las algas decidieron sacrificarse por el bien de la futura humanidad (o del reino animal), y en lugar de evolucionar ambiciosamente en el Hombre, siguieron el largo y altruista camino de evolucionar en manzanas para alimentar al Hombre.
Los evolucionistas deben a su vez decir que estas generosas algas sabían que el Hombre tendría dientes para masticar, pues de otro modo las manzanas serían inútiles. O peor aún, más imbécilmente argumentan (como se constata muy frecuentemente en programas tipo de National Geographic o Discovery Channel): “y cuando el hombre vio la necesidad de comer, inventó los dientes”. Me imagino que por arte de magia o en su defecto a lo hechizada moviendo la nariz. Otras veces dicen: “y la naturaleza al ver la necesidad, inventó los dientes”. En fin. ¿De cuántas maneras se pueden decir sandeces? Ahora. ¿Qué hay de los supuestos argumentos sobre geología? No hay nada. Dicen encontrar formas simples de vida en los estratos inferiores de roca y formas más complejas en los estratos superiores. En esto basan su teoría de que las formas simples existieron primero. Pero ésa no es la verdad. Los casos en que formas simples están en lechos superiores y formas complejas en lechos inferiores son tan numerosos, que todo el fundamento de su teoría se desmorona. De hecho hay múltiples casos en los que formas simples y complejas se encuentran en el mismo estrato. Sus teorías tontas y presuntuosas se popularizan y se aceptan, pues tienen una audiencia completamente negligente que nunca ha investigado, ni investigará nada; ni le interesa en lo absoluto. Son simplemente entes aletargados incapaces de pensar. Así que estos teóricos pueden mentir y decir lo que sea. Sus audiencias están garantizadas.
No faltará nunca la contra-argumentación o defensa de sus postulados, sin importar cuan absurdos sean. Dicen que después de haber estado asentados, los estratos fueron desplazados por movimientos de la corteza terrestre, los cuales empujaron lechos antiguos encima de los nuevos. Sin embargo, se encuentran áreas enormes de la superficie terrestre en este estado de contradicción a sus teorías, y es fantástico pensar que áreas tan inmensas se deslizarían en una sola pieza sobre la superficie terrestre, como un panqueque en una sartén con mantequilla.
Además, los supuestos “lechos antiguos” que están “superpuestos” sobre los lechos “recientes” coinciden perfectamente, sin ninguna irregularidad y sin ningún otro fenómeno que hubiera puesto en evidencia que una enorme parte de la superficie terrestre fue empujada sobre otra parte de la superficie. Los estratos yacen uno sobre otro perfectamente; y aun así, los estratos superiores contienen fósiles “primitivos”, mientras que los estratos inferiores pueden contener fósiles “recientes”. Dichos razonamientos definitivamente son mucho más que dementes y alineados. Todo el enfoque de la Geología se ha distorsionado por su prejuicio a favor de la evolución. Simplemente, no existe un deslizamiento de la superficie terrestre de tal magnitud registrado en la historia.
¿Pero cómo se explicarían entonces los lechos de carbón que según ellos, sólo pudieron formarse en un lapso de tiempo muy grande? Y ¿los depósitos de petróleo? Una vez más, dichas teorías se contradicen por la misma historia natural que la humanidad ha presenciado; ya que no se han formado, ni se están formando tales lechos o depósitos en el tiempo registrado por la historia. Incidentalmente, no existe unanimidad entre los teóricos acerca de los depósitos de petróleo. Muchos los consideran de origen inorgánico. Nuestra tradición judía fundamentada en la Revelación Directa Divina e Historia y codificaciones 100% fiables, demostrables y registradas sobre la Creación, explica estos asuntos de la manera más simple. Pero aun hombres que no poseen nuestra tradición exclusiva del pueblo judío, pueden explicar estos fenómenos mediante el conocimiento que la Tierra fue asolada una o más veces por catástrofes violentas, tales como el Diluvio registrado por nuestra historia, así como por las crónicas de los pueblos antiguos de todo el mundo. Bajo circunstancias extraordinarias de temperatura y presión, se logran resultados tremendos en un breve período de tiempo. De este modo, rocas enormes pueden transportarse rápidamente a lugares lejanos, como pasa en las inundaciones hoy en día, hecho que hace innecesarios los fantásticos glaciares imaginarios de la nunca existente “Edad de ‘Hielo”.
Al no admitir los efectos del Diluvio, los evolucionistas se ven obligados a inventar un enorme glaciar que cubría gran parte de la Tierra, incluyendo esas porciones del globo donde el clima, como sabemos, no permitiría tales capas de hielo como en África tropical. ¿Pueden argüir que el sol irradiaba menos calor en esos tiempos? Los glaciares actuales son absolutamente irrelevantes pues existen bajo circunstancias locales especiales que son totalmente inaplicables a grandes extensiones de la Tierra, especialmente en climas cálidos. Todo el fundamento de las mediciones por radiocarbono está basado en la premisa infundada que la cantidad de radiocarbono en la atmósfera ha sido igual en toda la historia. Esta premisa es solamente una conjetura. Más imaginación en la ecuación. No se cansan nunca de la fantasía y la falsa narrativa presentada como ciencia. Se atribuye la presencia del radiocarbono a la radiación cósmica, ya que la cantidad de radiación depende de la fuerza del campo magnético de la Tierra. Se ha demostrado que en los últimos dos milenios, el campo magnético de la Tierra ha disminuido 65% en intensidad. La historia del magnetismo de la Tierra muestra qué tan variable ha sido su campo magnético, invalidando las mediciones por radiocarbono para fechas muy remotas. También se ha encontrado que la radiación cósmica produce únicamente monóxido de carbono radioactivo, el cual no es utilizado por organismos vivientes, por lo tanto no puede introducirse en sus sistemas a menos que por algún proceso se convierta en bióxido de carbono. Este proceso puede depender de diferentes factores. La bacteria del suelo oligocarbophilus puede convertir el monóxido de carbono en bióxido de carbono; si esta bacteria es menos abundante en algunas eras, la cantidad de carbón radioactivo en los seres vivientes de esas eras desciende. Es así, entonces que todo el asunto de la medición por carbono radiactivo no solo es irrelevante, sino falso y especulativo de forma absurda, por decir lo menos.
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Escrito y elaborado por David Saportas