¿ES EL MESÍAS DIVINO?
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Teniendo en cuenta el artículo anterior y habiendo hecho clara habdalá (separación) entre lo santo y lo profano, la verdad y la idolatría, pasaremos a reflexionar sobre algunos conceptos de divinidad relacionados con el Mesías. Como ya se dijo, conferir atributos divinos a un ser humano, pese a no ser un hecho frecuente, no resulta del todo extraño. La propia Torá nos declara como Moshé Rabenu es llamado “Dios”, como versa: Yo te he hecho Dios (Elokim) para faraón” (Éxodo/Shemot 7:1) y él mismo llegó a decir: “Y daré lluvia en vuestras tierras” [12] habiendo antes declarado: “Y será que si escucháis mis mandamientos, que yo os ordeno hoy para amar al Eterno vuestro Dios” (Deuteronomio/Devarim 11:22). También vemos que Moshé le dijo al pueblo: “Cara a cara habló el Eterno con vosotros” (Deuteronomio/Debarim 5:4), declarando a continuación: “Yo me paré entre el Eterno y entre vosotros en ese momento para deciros la palabra del Eterno”. Pero aquí el primer versículo no es como el segundo: ¿Habló el Eterno al pueblo “cara a cara” (בפנים פנים panim bepanim) o, por el contrario, Moshé se situó entre ambos (בין ben) “para declarar la palabra del Eterno”? ¿Acaso considera la Escritura que en aquel día de Matán Torá los que vieron a Moshé era como si contemplaran el mismo rostro divino, y los que escucharon sus palabras fue como si lo hiciesen del propio Dios? [13]
Esta idea se nutre de significativos ejemplos, tanto del Tanaj como de la literatura rabínica, y así encontramos escrito en los Profetas con relación al “retoño justo de David” (el Mesías): “Y este es su nombre que le llamarán: el Eterno justicia nuestra (צידקנו ה-ו-ה-י Hashem Tsidkenu)” (Jeremias/Yermeyá 23:5- 6). Y también: “la casa de David será como Dios (Elokim), como el ángel de Hashem ante ellos” (Zacarias/Zejariá 12:8), [14]. Esto es, el Mesías es denominado YHVH (ADONAI) y Elokim. En las enseñanzas de los Sabios de Israel podemos hallar numerosas perlas que avalarían dichos misterios, pero antes de aproximarnos a estas fuentes se hacen necesarias algunas reflexiones previas debiendo plantearnos: ¿por qué conceptos como los ya citados: “la casa de David será como Dios” o el Mesías será llamado “el Eterno”, parecían claros y simples en el tiempo de los profetas, sin que nadie se escandalizara de ellos y, sin embargo, hoy en día nos acercan a ideas totalmente impensables para el pueblo de Israel?
Resulta un hecho indudable que aunque los profetas difundieron sus palabras de forma pública, los pormenores que entrañaban estas enseñanzas fueron transmitidas tan solo a alumnos determinados capaces de aprenderlas incluso por sí mismo, como se declara: “y los sabios eruditos resplandecerán (Daniel 12:3) ¿quiénes son los ‹sabios eruditos›? Sino que se trata de un sabio que observa por sí mismo en asuntos que no pueden los (demás) hombres pronunciar con su boca” (Zohar Vayerá 23a). Como también nos ilustra la siguiente enseñanza: “¿no os he dicho (que no deben estudiarse las obras) de la Merkavá con uno, a menos que sea sabio y tenga entendimiento propio” (Jaguigá 14b). Con el tiempo, y a pesar de estas precauciones, dichos conceptos fueron cayendo irremediablemente en manos de extraños que los impurificaron, como está escrito: “Elokim vinieron goim a Tu herencia (najalateja) y contaminaron Tu santo atrio” (Salmos/Tehilim 79:1), y también: “extendió su mano el enemigo a todas las cosas preciosas, Ella ha visto entrar en su Santuario a las naciones” (Lamentaciones/Ejá 1:10).
El acceso de los paganos a esta sabiduría condujo a segregarla de su santidad original, al adulterarla y mezclarla con sus propias creencias de idolatría. Al respecto citaremos las palabras del Ariza”l: “desde el día en que se destruyó el Bet Hamikdash y fue quemada la Torá, fueron entregados sus secretos y sus misterios a los Jitsonim (las fuerzas oscuras), y esto es llamado el exilio de la Torá por (causa de) nuestros muchos pecados” (Sha’ar Hakavanot Drushé Tikún Jatsot, Drush 1). Y desde entonces, además de no encontrar estos conceptos con frecuencia en los escritos rabínicos, si logramos hallarlos apenas logramos entenderlos y no es oculta la intención de los Profetas y de los Sabios al revelar dichos misterios pues, como dice nuestra cita, esta sabiduría fue traspasada a la impureza, llegando a convertirse en la doctrina fundamental de todas las religiones de Edom (occidente), corrompiendo la imagen de un Mesías judío hasta asimilarla (Dios no lo permita) a una divinidad de corte filo pagano:
Adorando su imagen, comiendo “su carne” y bebiendo “su sangre” y muchas otras creencias y ritos que ellos sincretizaron desde sus anteriores dogmas de idolatría. Las palabras del Ariza”l nos ilustraban sobre la causa de esta situación, pues no es tan sólo que una religión de origen pagano suplante el concepto Mesías, inventándose nuevas doctrinas en torno a Él, en realidad son los pecados del pueblo de Israel los que causan el exilio de la Torá, y dicho exilio permite que conceptos que al principio eran santos cayeran en el ámbito de la impureza, y al no encontrarse ya en el terreno de la Santidad habría también dejado de pertenecerle. En consecuencia, no podemos hallar estos conceptos en la literalidad del texto sino únicamente en el Sod, en el nivel más recóndito de la Torá.
Y sobre esta misma cuestión, también fue dicho: “Acerca de lo que dicen los cristianos que su dios descendió abajo y se vistió con un cuerpo humano para salvar, y que este era el mesías esperado, debes saber que su error nace de una verdad, pues el Mesías que se revelará en el futuro, se viste en el la Divinidad sin duda, y es el secreto de lo dicho: ‹Se puso sobre él el espíritu de HaShem› (Isaías 11:2), y es también el secreto de lo dicho: ‹Y la casa de David como Elokim, como ángel de HaShem ante ellos› (Zacarías/Zejariá 12:8), porque la Divinidad se viste en él y en verdad es como Dios en los mundos bajos. Sin embargo no es como (creen) su idea vana, (de) que el mismo Dios desciende y se revela en forma de hombre para salvar al mundo de su muerte. Sino que la verdad es como ya escribí, que el Mesías verdadero es un hombre de la raíz de Isaí, que la Divinidad se viste en el para abrir los ojos de los ciegos y salvar el mundo, y esta Divinidad que se viste en él le da fuerzas para aguantar sus sufrimientos” (rabí David Vali: Séfer Halikutim pág. 91).
Estas palabras reafirman la idea de que los conceptos de divinidad mostrados en otras religiones tienen su raíz espiritual en la sabiduría de Israel. ¿Es posible que enseñanzas de este calibre puedan quedar relegadas al secreto? ¿No es acaso la palabra de Hashem “lámpara” a nuestros pies? (sobre Salmos/Tehilim 119:105). Una revelación a destiempo puede causar un gran daño espiritual, por esta razón debe ser guardada del común de los mortales para ser expuesta únicamente a un pequeño colectivo capacitado para recibirla, conforme a lo dicho: “Lloro rabí Shimón y dijo: ¡ay de mí si lo digo y ay de mí si no lo digo! Si lo digo sabrán los malvados como servir a su señor (en el sentido de servir a sus dioses), y si no lo digo perderán los javerim esta palabra” (Hakdamat HaZohar 11a). La ocultación serviría para evitar el perjuicio que esta “luz” pudiera causar en las personas, impidiendo además que conceptos de esta magnitud cayeran en el “exilio” al ser desarraigados de su fuente.
Sobre esto nos enseña el Zohar: “Yo tengo labios incircuncisos” (Éxodo/Shemot 6:12). Se trata de un misterio: Moisés era la voz (קול kol) y la palabra (דבור dibur), su propia palabra se encontraba en el exilio y (por ello) se encontraba impedido de explicar con palabras” (Ídem Vayerá 25b): Como también dijo el salmista: “me enmudecí en silencio, me callé aún de lo bueno” (Salmos/Tehilim 39:2/3). A partir de aquí podemos entender mejor porque toda noción sobre la divinidad del Mesías (así como de los Tzadikim en general) quedó relegada al misterio, y aunque la bondad y la revelación del Santo, Bendito sea, nunca se apartó de Su pueblo Israel, este tema en concreto habría de permanecer durante siglos casi postergado.
Mas ahora, en nuestros días, cuanto más nos acercamos a la Redención, contemplamos con asombro como los misterios sobre la “naturaleza” del Mashiaj se van revelando de forma casi exponencial, un proceso iniciado con aparición del Zohar (Siglo 13), y seguido por las revelaciones del Ariza”l (Siglo 15) y las enseñanzas del Ba’al Shem Tov (Siglo 18) junto con sus alumnos y los demás Sabios de la Kabalá; y este movimiento espiritual alcanzaría un amplio desarrollo a través de la Jasidut, donde todas estas ideas son ya expuestas abiertamente, como se verá a continuación [15]. Que fuesen tan pocos los que realmente tuvieron acceso a este conocimiento (como nos ilustraría la pequeña lista de los considerados por el Ariza”l como “Mekubalím verdaderos”) (véase Hakdamá LeSha’ar Hahakdamot) propiciaron que el pueblo de Israel anduviese ajeno a esta sabiduría. Cierto es que no puede ser aceptado en la Torá, aquella que recibió el pueblo de Israel en el monte Sinaí que (Dios nos libre) un hombre sea Dios, mas esta idea (tomada en una forma general) no puede ser la excusa para rechazar verdades espirituales profundas, las cuales llevan al hombre a la unidad con su Creador, y esto es así, por mucho que se parezcan o puedan llegar a recordarnos otros conceptos que son claramente errados, pues, “una vez que se completa con esto (que un hombre no es Dios) de un modo general, entonces se debe conocer (lo concerniente a la divinidad del Mesías) de un modo particular” (basado en Zohar Vayerá 25a).
Para nuestra desgracia, muchos de los conceptos de esta sabiduría de santidad revelada a los profetas verdaderos “suena” demasiado parecida o familiar con esa otra procedente de la idolatría, rechazada de antemano por los Sabios de Israel. Al respecto, citaremos un famoso ejemplo, a priori incomprensibles bajo la actual coyuntura exegética: “Esta escrito (Éxodo/Shemot 34:20): ‹será presentado todo varón ante Mi rostro (פני panaí)›. ¿Quién es el rostro del Eterno? Es rabí Shimón Bar Yojai, que todo el que es varón entre los varones debe presentarse ante él (Zohar Bo 38a). Esta declaración escandalizó al Gaón Yabe”ts, quien en su libro Mitpájat Sofrim (citado en el Hagahot Nitzotsei HaZohar, letra Guímel) dijo al respecto: “Jas veShalom (Dios no lo permita) que estas sean palabras del Zohar”. Y modifico el texto para no interpretar la pregunta “¿quién es el rostro del Señor el Eterno?” en el sentido de que alguien personifica el semblante de Hashem, [16] cabe reseñar que el Yabe”ts no fue el único que interpretó este Zohar apartándolo de su sentido llano, huyendo así de las muchas dificultades “conceptuales” que presenta. Sin embargo, otros comentaristas se extrañaron de que se hubiera sacado el texto de su sentido literal sin haber, en su opinión, una razón para ello, como dice el Zohar Jay:
“Porque los justos son el rostro de la Shejiná y de ello está lleno todo el Talmud […] y es algo sencillo (de concebir) y no entendí porque hicieron tanto ruido”. Llegados a este punto, repasaremos diferentes enseñanzas de los Sabios donde se abordan conceptos como la divinidad de los Tzadikim y, muy especialmente, la divinidad del Mashiaj, para señalar como esta sabiduría no les era ajena en absoluto.
En el Talmud hallamos la siguiente declaración:
ואמר רבה א”ר יוחנן: עתידין צדיקים שנקראין על שמו של הקדוש ברוך הוא, שנאמר: כל הנקרא ולכבודי בראתיו יצרתיו אף עשיתיו. (וא”ר) שמואל בר נחמני א”ר יוחנן +מסורת הש”ס: א”ר שמואל בר נחמני א”ר יונתן+: ג’ נקראו על שמו של הקדוש ברוך הוא, ואלו הן: צדיקים, ומשיח, וירושלים. צדיקים, הא דאמרן. משיח, דכתיב: וזה שמו אשר יקראו ה’ צדקנו. ירושלים, דכתיב: סביב שמונה עשר אלף ושם העיר מיום ה’ שמה אל תקרי שמה אלא שמה. א”ר אלעזר: עתידין צדיקים שאומרים לפניהן קדוש, כדרך שאומרים לפני הקדוש ברוך הוא, שנאמר: והיה הנשאר בציון והנותר בירושלים קדוש יאמר לו תלמוד בבלי מסכת בבא בתרא דף עה עמוד ב
“Dijo rabí Yojanán: En el futuro los justos serán llamados con el nombre del Santo, Bendito sea, como está escrito: “Todo lo que es llamado en Mi nombre, para Mi gloria lo creé, lo formé e incluso lo hice”. Dijo rabi Shmuel hijo de Najmani, dijo rabí Yojanán: Tres fueron llamados con el nombre del Santo, Bendito sea y estos son: Los justos, el Mesías y Yerushalayim. Los justos como dijimos. El Mesías como está escrito (Jeremías/Yermeyá 23:6): Y este es el nombre que le llamará: el Eterno justicia nuestra (צדקנו ה-ו-ה-י Hashem Tsidkenu). Dijo rabí Eleazar: en el futuro se dirá delante de los justos “Santo” (kadosh), así como lo dicen delante del Santo, Bendito sea, como está escrito (Isaías/Yeshayá 4:3): “Y Será el que quede en Sión y quede en Jerusalén, Santo le será dicho” (Babá Batrá, 45b). Y sobre Yerushalayim fue dicho: “Y el nombre de la ciudad será desde aquel día: el Eterno (está) allí (שמה ה-ו-ה-י Hashem Shama)” (Ezequiel/Yejezkel 48:35).
Y leemos en el Midrash (Debarim Rabá, Vezot haberajá 11):
ד”א מהו איש האלהים א”ר אבין מחציו ולמטה איש מחציו ולמעלה האלהים דברים רבה (וילנא) פרשת וזאת הברכה פרשה יא
¿Qué es “Ish haElokim” (hombre de Dios)? Dijo rab Abín: De la mitad hacia abajo (Moisés) es hombre y de la mitad hacia arriba Dios”.
Y de vuelta al Talmud:
ואמר רבי אחא אמר רבי אלעזר: מנין שקראו הקדוש ברוך הוא ליעקב אל? – שנאמר ויקרא לו אל אלהי ישראל. דאי סלקא דעתך למזבח קרא ליה יעקב אל – ויקרא לו יעקב מיבעי ליה, אלא ויקרא לו ליעקב אל, ומי קראו אל – אלהי ישראל תלמוד בבלי מסכת מגילה דף יח עמוד א
“Dijo rabí Aja, dijo rabí Eleazar: ¿de dónde aprendemos que el Santo, Bendito sea, le llamó a Ya’akov Dios (El)? Como está escrito (Génesis/Bereshit 33:20): y le llamó Dios (אל El), Dios (להי-א Eloké) de Israel. Y si piensas que Ya’akob llamó al mizbéaj (altar) ‹Dios› (como indicaría el sentido llano del versículo, no es así, pues entonces) tendria que haber dicho: ‹Y le llamo Ya’akov›, por lo tanto (lo entendemos de la forma); Y le llamó a Ya’akov ‹Dios› (El), y quien le llamo ‹El›: el Dios (Eloké) de Israel” (Meguilá 18a).
En el Talmud Yerushalmi se declara:
וה’ בהיכל קדשו הא ר’ יצחק בר לעזר בכנישתא מדרתא דקיסרין תלמוד ירושלמי (וילנא) מסכת ביכורים פרק ג הלכה ג
“Y el Eterno en Su santo atrio (Salmos/Tehilim 11:4), Este es rabí Itsjak hijo de Lazar en el Bet Midrash de Kesarín. (Es decir, ‹Y el Eterno› es rabí Itsjak, y ‹en Su santo atrio› es el bet midrash de Kesarim), Explico el Yafé Maré: ‹Y el Eterno en Su santo atrio› porque los justos son llamados por el nombre del Santo, Bendito sea” (Bikurim 3:3).
Enseñanza muy en la línea con nuestro anterior Zohar.
ר’ חלבו בן ר’ חילפי בר סמקאיי בשם ר”י בר ר’ סימון, וה’ המטיר על סדום זה גבריאל, מאת ה’ מן השמים, זה הקדוש ברוך הוא סימן ב בראשית רבה (וילנא) פרשת וירא פרשה נא
“Y el Eterno hizo llover sobre Sedom (Génesis/Bereshit 19:24). Dijo rabi Jelbó hijo de rabí Jilfí hijo de Samkaií en nombre de R”i hijo de rabí Shimon: ‹y el Eterno hizo llover sobre Sodoma›: este es Gabriel. ‹De parte del Eterno desde el cielo› (ídem): Este es el Santo, Bendito sea” (Bereshit Rabá, Parashat Vayerá 52:2).
הנה אלו שלש מחלוקות בדבר, שרבי יהודה ב”ר סימון ייחס השם הראשון לגבריאל, שהוא השליח לשחת, ונקרא השליח בשם השולח רמב”ן בראשית פרק יט
Rabi Yehudá hijo de rabí Shimón interpretó este pasuk vinculando el primer nombre (YHVH (ADONAI) ) con el ángel Gabriel, quien es el enviado a destruir la ciudad, y “el enviado (מלאך mal’aj) es denominado por el nombre del que le envía” (rabi Moshé ben Najmán en su comentario a la Torá, Bereshit 19).
ד”א וזכרתי את בריתי יעקב הה”ד ( שם /ישעיהו/ מג) ועתה כה אמר ה’ בוראך יעקב ויוצרך ישראל ר’ פנחס בשם ר’ ראובן אמר הקדוש ברוך הוא לעולמו עולמי עולמי אומר לך מי בראך מי יצרך יעקב בראך יעקב יצרך ככתוב בוראך יעקב ויוצרך ישראל ויקרא רבה (וילנא) פרשת בחקותי פרשה לו סימן ד
“Recordé mi pacto (con) Ya’akov (Levítico/Vayikrá 26:42) ¿Qué es lo que está escrito (Isaias/Yeshayá 43:1): ‹Ahora así dice el Eterno tu creador Ya’akov, tu formador Israel›. Dijo rabí Pinjás en nombre de rabí Reubén: dijo el Santo, Bendito sea, a su mundo: mundo mío, mundo mío te diré quién es tu creador y quien es tu formador: Ya’akov es tu creador (y) Ya’akov es tu formador, como está escrito “Tu creador Ya’akov, tu formador Israel” (Vayikrá Rabá, Parashat Bejucatai 36:4).
תאנא יומא חד הוה אתי רבי שמעון מקפוטקיא ללוד, והוה עמיה רבי אבא ורבי יהודה, רבי אבא הוה לאי והוה רהיט אבתריה דרבי שמעון דהוה רכיב, אמר רבי אבא ודאי (הושע יא יא) אחרי יהו”ה ילכו כאריה זוהר חלק א דף רכג/א
“Un día iba rabí Shimón de Kapotkia hacia Lud, y estaban con él rabi Abá y rabí Yehudá. Rabí Aba estaba cansado y corría detrás de rabí Shimón que montaba a caballo. Dijo rabí Aba: ciertamente (Oseas/Hoshéa 11:10) “Detrás del Eterno (en alusión a rabí Shimón) caminarán, como leon” (Zohar Vayehí 223a).
“Y le llamó Dios (El), Dios (להי-א Eloké) de Israel (Génesis/Bereshit 33:20): El Santo, Bendito sea, le llamo a Ya’akov Dios (אל El). Le dijo: Yo soy Dios en los (mundos) superiores y tú eres Dios en los (mundos) inferiores (Zohar Toledot 138b). “Rabí Yosé, rabi Yehudá y rabi Jiyá iban por el camino. Les encontró rabí Eleazar, cuando le vieron bajaron de sus burros. Dijo rabí Eleazar: Ciertamente vi el rostro de la presencia Divina (Shejiná), pues cuando un hombre ve a los justos de la generación y les encuentra, ciertamente ellos son el rostro de la presencia Divina (Shejiná). ¿Y porque fueron llamados el rostro de la presencia Divina? Porque la presencia se oculta dentro de ellos, ella en lo oculto y ellos en lo revelado. Y por cuanto ellos están cerca de la Shejina, son llamados su rostro” (Zohar Terumá 163b). Llegados a este punto, disponemos de suficiente perspectiva para asegurar que los Sabios de Israel llegaron a la conclusión de que un ser humano puede ostentar atributos divinos, sin que esto les escandalizara en absoluto y, a los ya citados, podríamos añadir otros muchos: Los patriarcas ocupan sin duda una posición fundamental en la revelación de Divinidad, pues son considerados junto al Rey David, los “soportes” de la Merkavá.
Veamos algunos ejemplos: “Ven y mira: ¿de dónde se aprende que el Santo, Bendito sea, llamó a Jacob ‹Dios› (Elokim)? Le dijo: ‹tú serás Dios en lo bajo y Yo seré Dios en lo Alto›” Y de Abraham fue dicho: “Y cuando Él (Dios) terminó de hablar con él (Abraham), y ascendió Dios de ante Abraham (Génesis/Bereshit 17:22). (מעל meal, Lit. ‹desde encima de él› y esto) significa que los patriarcas son el carruaje (Merkavá) del Santo, Bendito sea” (Zohar Vayejí 213b). “Por eso Dios (Elokim) tu Dios (Elokeja) te ha ungido con óleo (Salmos/Tehilim 45:7/8). (Elokim) de Abraham e Isaac ‹tu Dios›” (Zohar Bo 37b). “Y te sacó de ante Él mismo, con Su gran poder de (tierra de) Egipto (Deuteronomio/Devarim 4:37) […] ‹Ante Él mismo› se refiere a Jacob […] Dijo rabí Jizquiyá: ‹Ante Él mismo› se refiere a Abraham” (Zohar Beshalaj 53a).
Este mismo principio lo encontramos en las palabras de rabí Shelomó Elkabets (autor del cantico “Leja Dodi”) al final de su obra Brit HaLevi donde, juntamente con el libro fue impresa una respuesta a una pregunta de rabí Yosef Karo (Autor del Shuljan Aruj) acerca de un profundo secreto explicado en el Zohar. Después de que rabí Shelomó encontrara veinticinco dificultades en las palabras del Zohar, se dispuso a contestarlas introduciendo algunos conocimientos básicos (llamados Yesodot o fundamentos). En el primer fundamento explica que hay tres niveles de “Tzadikim” sobre los que se posa la Shejiná Nota Aunque traeremos una breve síntesis, el texto entre comillas es una traducción literal. El primer nivel se alcanza cuando el Tzadik, por mérito de su preparación y sus obras en el mundo terrenal, consigue ser un “canal” para que la Shejiná “fluya” a través de él a todo el mundo, y a través del Tzadik nosotros podemos recibir la Shejiná y “es por eso que los Tzadikim fueron llamados el rostro de la Shejiná”. Y esto ocurre “con cada Tzadik segun su nivel”.
Del segundo nivel escribe: “Mas hay un nivel más grande que este, pues este que dijimos (el primer nivel) es solo cuando el Tzadik se prepara para que a través de él pase el shefa (es decir la luz) a nosotros, y también es el motivo para que fluya sobre ella (sobre la Shejiná) shefa del Tzadik Superior (es decir la Sefirá de Yesod de Atzilut). Sin embargo el nivel más grande que este (se da) cuando el Tzadik inferior es similar al Superior, y pasa a través de él este shefa a la Shejiná. Y este Tzadik es llamado el esposo de la Señora (Ba’alá deMatronita), pues de la misma manera que el esposo sustenta a su esposa, así este Tzadik da un gran shefa a la Shejina”. “Y aún hay un tercer nivel superior a este, que sólo lo pudo conseguir el mismo Moshé Rabenu, pues era tanta su pureza, que llego a ser como un asentamiento y una base para la Shejina, y ella se oculta dentro de él, como la Neshamá dentro del cuerpo, de manera que él y ella son una misma cosa, como el cuerpo y el Néfesh (alma) que al estar unidos son un solo hombre. Y ya explico algo similar rabí Yosef Gikitilia (autor de Sha’aré Orá) acerca (de Bamidbar 12:2): “¿Acaso sólo en Moshé habló HaShem?” y no dice “a Moshé” sino “en Moshé”, pues es como (la) base, asentamiento para la Shejiná, y ella habla dentro de él”.
Resulta evidente que en el último siglo los colectivos que más han desarrollado estos conceptos son la jasidut de Breslav y los Rebes de Jaba”d [17]. Es necesario aclarar que no han sido tan sólo estas dos jasiduyot, pues en la jasidut en general hallamos estas enseñanzas con profusión, pero han sido en estos dos movimientos concretamente donde se ha hecho más hincapié en estos temas, desarrollando con extensión diversos conceptos espirituales sobre los Tzadikim en general y sobre el Mesías en particular. En sus escritos podemos encontrar estas ideas de forma muy detallada, pues esta sabiduría ha llegado a convertirse en la vida práctica de los jasidim, hecho que resulta especialmente evidente a partir del penúltimo Rebe, cuyo sucesor, el célebre rabí Menajem Méndel Shnerson, puso la venida del Mesías como estandarte de sus responsas. En los escritos de rabí Najman de Breslav podemos hallar enseñanzas de esta índole, veamos algunos ejemplos: “El Tzadik verdadero [18] escucha los suspiros de los que estan apegados a él, porque de él sale la vida para cada uno” (Likutei Moharán 8). “El Tzadik verdadero es un aspecto de ‹El lugar del mundo› [19] […]
Y por eso no hay quien pueda juzgar al mundo sino solamente él, porque él (el Tzadik), es el lugar del mundo (y conoce el lugar de cada uno)” (Likutei Halajot, halajot del que hace un shalíaj para cobrar su deuda 5:18). “El dueño del mundo es el Tzadik verdadero” (Likutei Moharán, Tinianá 67). “Todos los actos del Tzadik verdadero, son actos del mismo Hashem, Bendito sea, pues él (Tzadik) se incluye en Él (el Santo, Bendito sea) [20]” (Likutei Halajot, Joshen Mishpat, Matsranut 4:13). “Es por eso que lo principal es acercarse al Tzadik verdadero, y estar unido a él en cada momento y en cada respiración y respiración que él respira, y atrae sobre sí espíritu de vida, recuerda inmediatamente que esa respiración que es su vida viene del Tzadik verdadero” (Likutei Halajot, halajot del que hace un shalíaj para cobrar su deuda, 3:2). El último rebe de Jabad, rabi Menajem Mendel Shnerson pronunció las siguientes palabras con ocasión del fallecimiento de su suegro, el rebe anterior:
“Al partir el Tzadik (del mundo), se eleva a un orden de servicio que es incontablemente más elevado, y podríamos pensar que entonces ya no tendrá relación con nosotros. Sin embargo Rebi [21] (véase Ketubot 103a) nos enseñó que esto no es así, sino que incluso en su elevación más grande (dijo) ‹Necesito a mis hijos›. Y así como en la vida del Tzadik nos dirigíamos a él (para recibir ayuda) en los temas de hijos (representado en nuestra guemará por ‹la cama›) y en los temas de la vida (y salud, simbolizados aquí por) ‹la vela› (en correspondencia con Proverbios/Mishlé 20:27), y en los temas de sustento (aludidos por ‹la mesa›) así también ahora, (después de su muerte) todo está en su lugar, (es decir, aún podemos contar con él) tanto en lo que tiene que ver con lo material como en lo espiritual. Y algunos se preguntan cómo se puede hacer tal cosa ¿no es esto una forma de mediador? Mas la verdad es que, así como Israel, la Torá y el Santo, Bendito sea son uno, y no sólo que Israel se liga a la Torá y la Torá se liga al Santo, Bendito sea pues estos tres (literalmente) son uno en verdad. Así es el tema de la unión de los jasidim y el Rebe.
Y de aquí inferimos que no es solamente como si dos cosas se unieran, sino que son verdaderamente uno. (En este sentido) el Rebe no sería un mediador que separa sino un mediador que une. Por ende, para un Jasid, él, el Rebe y Hashem (los tres) son uno. Por lo tanto no procede preguntar sobre la figura del “mediador”, pues es como si la esencia (Atsmut y Mahut) [22] descendiera (o reposara) dentro de un cuerpo, como también vimos expresado en el Zohar: “¿Quién es el rostro de YHVH (ADONAI)? Es Rashbi” (Likutei Sijot, parte 2, pag. 509). Y el Rebe sigue probando esta idea con numerosas citas de los sabios, muchas de las cuales ya citamos anteriormente. Al escuchar estas palabras, algunos colectivos ajenos a esta sabiduría llegaron a calificar esta jasidut como: “la religión más parecida al judaísmo”. Y siendo sinceros con nosotros mismos, hemos de reconocer que un mal uso de estos conceptos puede llegar a distorsionar los mismos pilares de la fe judía, hasta el extremo de que algunos de ellos, en vez de pronunciar la habitual fórmula “be’ezrat HaShem” (con la ayuda de HaShem), llegaron a proclamar: “be’ezrat HaRebe” (con la ayuda del Rebe).
Y aunque se trate de una minoría, esto puede traer mucha confusión al pueblo de Israel. Paradójicamente, a las piedras del destruido Templo les son aplicados similares conceptos sin que esto nos extrañe demasiado, pero cuando estas afirmaciones son dichas acerca de un hombre nos comienza a sonar como algo cercano a la idolatría. Ninguna de estas enseñanzas resulta ajena a nuestra idea del Mesías pues, como ya se dijo, el Tzadik verdadero es un aspecto del mismo Moshé (quien es presentado en el Zohar como tipo del Mesías) y es llamado el “Mesías de la generación”; y es un hecho conocido que el último rebe de Jabad se refería a su suegro (el rebe anterior) como “el Mesías de la generación”. Llegados a este punto deberíamos preguntarnos: ¿pierde algo el judío promedio al alejarse de estos conceptos?
Pues, si le pueden acarrear más mal que bien ¿por qué tendría que conocerlos? Similar cuestión podríamos plantearnos sobre los escritos de los discípulos de Yeshua o sobre las cartas de Shaúl Hatarsí (Pablo). Sabemos que ellos nunca negaron lo que era firme en todo Israel: que “HaShem es uno”, mas, por desgracia “algunas (ideas) difíciles de entender, las cuales los inconstantes y los indoctos tuercen, como también (hacen con) las demás Escrituras para su propia perdición (2 Pedro/Shimón Kefa 3:16) dieron lugar al error, lo que en pocas generaciones distorsionó y corrompió la santidad de estas palabras hasta engendrar doctrinas extrañas a la fe como la llamada “trinidad” y tantas otras. Por todo ello volvemos a plantearnos: ¿merece la pena asumir tantos riesgos? ¿Qué gana el judío de a pie leyendo estas cosas? Cuando meditamos sobre estas enseñanzas debemos, en primer lugar, ser conscientes de que se hallan avaladas por innumerables citas de los Sabios, y también debemos percatarnos de que existe una gran diferencia de criterio si son aplicadas a los sabios de Israel o a los rebes jasídicos o si, por el contrario, son con relación a Yeshua.
Con los primeros (aunque haya alguna discrepancia) todo parece perfectamente asumible dentro del ámbito de Torá umitsvot, pero cuando se aplican a Yeshua los mismos conceptos son calificados directamente como idolatría. Nuestro gran desafío será poder acercarnos a ellos de manera “Kasher” para indagar y llegar a entender estos conceptos en profundidad y no bajo la superficial, y por demás frecuente, fórmula del rechazo a priori. Por ello, intentaremos (con la ayuda del Cielo) una aproximación previa a diferentes nociones que serán nuestras herramientas básicas para poder entenderlos.
LAS NESHAMOT (ALMAS CELESTIALES)
No podemos razonar sobre la naturaleza divina del Mesías sin hablar antes de la Neshamá, término que haría referencia al nivel (interno) más elevado del alma. El Tanáj define la parte espiritual del ser humano mediante diferentes apelativos, el primero sería el néfesh, expresión que haría referencia al estado vital del hombre o aliento de vida (néfesh jayá), llegando a ser sinónimo de “persona” o “individuo”. Después vendría el Rúaj que es una parte más espiritual y que traducimos generalmente como “espíritu”. Este nivel se relaciona con los sentimientos e intuiciones. Y, por último, la Neshamá que es el nivel del alma que conecta al hombre con su raíz espiritual en lo Alto. Al respecto los Sabios nos enseñan que la Neshamá es en sí una parte de la Divinidad (véase Job/Yob 31:2, Jélek Eloha MiMa’al, véase también Shefa Tal, principio de la Hakdamá, Tania cap. 2, entre otros). La primera vez que este término aparece en el Tanaj, lo hace con relación a Adam (Génesis/Bereshit 2:7), cuando Dios “insufló en su nariz un alma viviente (nishmat jayim)”.
Resulta evidente que el Creador no tiene “pulmones” ni “boca” con los que insuflar aliento, pero en todos los casos en que el Tanáj atribuye de forma alegórica rasgos humanos al Creador, esto encierra profundos secretos, como explican los rabinos: que de la misma forma que el ser humano al soplar extrae de los más profundo de su ser la propia vitalidad (que es el aire de sus pulmones), análogamente Dios insufló a Adam algo que era parte de Él, y que salía (por así decirlo) de lo más profundo de su “Ser”, y esto es la “Neshamá”, como fue dicho en el Zohar: “Aquel que insufló, de Sí mismo insufló” (Ídem Nasó 123b). Sobre esta base, podríamos inferir que cualquier ser que contenga Neshamá alberga en su interior “algo” de la misma esencia del Creador, compartiendo, por así decirlo, aspectos de la naturaleza divina, como se declara: “Dioses sois (elohim atem)” (Salmos/Tehilim 82:6).
En este sentido, que la descendencia de Jacob sea llamada “hijos de Dios” (Deuteronomio/Debarim 14:1) iría más allá de la simple metáfora, pues al compartir la misma naturaleza divina, esto les convierte en Sus hijos; de ahí el mandato dirigido a Israel de “imitar” a su Creador, como está escrito: “Sed santos porque Yo soy santo” (Levítico/Vayikrá 19:2, véanse Sotá 14a, 1 Pedro/Shimón Kefa 1:16). Quizás esta circunstancia no resulte tan evidente y en la práctica no siempre reconocemos en cada miembro del pueblo de Israel la capacidad de revelar “divinidad” aún albergando en su interior esa Neshamá cuya raíz es “esencia divina”.
Los sabios nos enseñan que las diferentes almas se revelan a distintos niveles y este es el motivo de que cada persona se mueva en un determinado nivel espiritual, circunstancia aplicable a cualquier judío, ya sean nuestros patriarcas o a un individuo de a pie. Sin embargo, el caso de Israel es, por así decirlo, excepcional pues aunque algunas almas se hallen en niveles espirituales bajos, cada judío forma parte de un “alma colectiva” que está esencialmente conectada Dios (véase Tania 2), como se explicará más adelante. Con todo, se nos plantea la paradoja de que las almas, pese a estar conectadas en su raíz con la misma esencia del Creador, su grado de “divinidad” debe ser contemplado como algo “segregado” de Dios y aunque salen de la Divinidad y comparten Su naturaleza, no dejan de ser algo creado y, por ende, separado de Dios, lo cual les dejaría fuera de ser calificadas como “divinidad” como ya explicaron los rabinos (véase Tania, Iguéret Hakódesh 20).
LAS NESHAMOT DE ATZILUT
Los Sabios nos enseñan que hay neshamot que están vinculadas con Olam (mundo) Atzilut. A primera vista esto podría inducirnos a pensar que estas almas no han sido creadas sino “emananadas” desde el Creador, siendo en sí mismas algo divino. Aquí debemos aclarar algunos conceptos ya que las almas de Atzilut no son como las Sefirot de Atzilut que son llamadas “Divinidad”, pues el Santo, Bendito sea, se nombra a Sí mismo con ellas. Y el motivo de esto (según es explicado en Sha’aré Kedushá de rabi Jayim Vital) es que existen cuatro Majtsabot o Divisiones generales. El Majtsab más interno es el de las Sefirot, que por ser el más cercano al En Sof en el mundo de Atzilut podemos decir que las Sefirot son “Divinidad” [23] . No obstante, el lugar de las Neshamot ocuparía un Majtsab más externo, con una mayor separación respecto del En Sof. Debido a esto, las Neshamot que existen a nivel de Atzilut, pese a estar en un mundo que es “Divinidad”, ellas mismas no son “Divinidad” como sus homólogas Sefirot. Y esto en cuanto a las Neshamot de Atzilut, sin embargo vimos como a algunos Tzadikim muy específicos (como los patriarcas o el RaSBY) a veces si se les reconoce atributos divinos, hasta el punto de ser llamados con Nombres del Eterno.
El libro Shefa Tal (véase Hakdamá), después de describir la esencia de las Neshamot como Parte de la Divinidad, declara: “Y tú estudiante, no te extrañes de este asunto, pues mucho más dijo (sobre esto) mi maestro y rabino Moshé Kordovero (véase Pardés, Sha’ar HaHejalot 12): ‹Y el tema de los patriarcas es aún más elevado, pues no son órganos sino que son toda la esencia de la Divinidad que se extiende a los mundos bajos›. Y ves, que escribe literalmente que los padres son la esencia de la Divinidad”. Y dice más adelante (el Shefa Tal): “Los completos Tzadikim, cuyas almas son emanadas del Atzilut del Santo, Bendito sea, como la neshamá de Adam Harishón, que seguro era emanada de la misma esencia del Atzilut, Bendito sea, que de él (Adam) fue dicho: ‹Y formó el Eterno Elokim al hombre, e insuflo en su nariz alma de vida›, y ya se sabe que Aquel que insufló, de Su misma esencia insufló. Y por cuanto el mismo Santo, Bendito sea, insufló en la nariz de Adam Harishon ‹alma de vida›, significa que su neshamá era (parte) de la misma esencia Divina”. Así pues, vemos que hay almas que, debido a su gran cercanía al Creador, comparten Su misma naturaleza, como ya se dijo: Vosotros sois dioses” (Salmos/Tehilim 82:6, véase Torat Shaklom Séfer Hasijot 167).
EL ALMA DEL MESÍAS
Enseñan los rabinos que alma del Mesías es la Yejidá (véase Likutei Torá Bereshit, sobre el pasuk: “Y caminó Noaj con Dios”, Kinat Hashem Tsebaot, citado más adelante); y para poder entender que es la Yejidá citaremos la siguiente enseñanza del Ariza”l: “Debes saber que cuando murió Janoj estaba a un nivel más elevado que Moshé, porque él es el rabino de Moshé y él es el ángel Zagazganel. Y también porque él alcanzó (el nivel de) Jayá, y Moshé (sólo hasta) Neshamá, pero el Mashiaj alcanzará Yejidá” (véase Likutei Torá Bereshit, sobre el pasuk: “Y caminó Noaj con Dios”). Las palabras que vamos a citar a continuación, constituyen quizás la mayor revelación que en medio de este largo Galut, hemos podido recibir desde la generación de los Tanaim hasta la nuestra. En ellas se encierran profundos secretos de la Torá que son difíciles de explicar. No pretendemos ahondar en sus enseñanzas (tarea arto dificultosa en cualquier otro idioma que no sea el hebreo) y que exigiría de un largo preámbulo de conocimientos previos. Tan sólo nos permitiremos tomar algunas “perlas”, para mostrar como estos secretos (aceptados por la generalidad del judaísmo) son perfectamente compatibles con los conceptos que revelaron Yeshua y Sus discípulos.
Mas no empezaremos esta tarea sin advertir al querido lector que mucho hemos dudado antes de decidirnos a traducir estas palabras, pues somos conscientes del peligro de que puedan ser malentendidas o bien malinterpretadas, pues al nivel tan elevado en el que se mueve aquí el Ariza”l, un pequeño error de exégesis puede hacernos caer (Dios nos libre) en la herejía. Sea voluntad del Santo, Bendito sea, “guardar nuestra lengua del mal, y nuestros labios de hablar engaño” y que Él nos libre también de ser un “tropiezo delante del ciego”. Como versa: “En cada uno de estos cuatro aspectos particulares, hay un aspecto general que los contiene todos (es decir, a los cuatro particulares) y es un aspecto intermedio entre cada aspecto y aspecto (y que a su vez) los contiene a los dos. Y un ejemplo es lo que escribieron los Sabios de la naturaleza que entre lo inerte y lo vegetal está el Coral, y entre lo vegetal y lo vivo esta están los Adné Hasadé que son como un perro que crece de la tierra cuyo ombligo está enraizado en la tierra y de ahí recibe vida y cuando se corta su ombligo muere. Y entre el vivo (Jay) y el parlante (medaber) está el mono. Así, de la misma manera encontramos aquí que entre el Creador (Boré), Bendito sea, y lo creado (Nibrá, que es un aspecto que contiene toda la espiritualidad) hay un aspecto intermedio del que fue escrito (las siguientes declaraciones): ‹Hijos sois del Eterno vuestro Dios›, ‹Yo dije vosotros sois dioses›, ‹Y subió Dios desde encima de Abraham›. Y dijeron los Sabios: los Padres, ellos mismos son la ‹Merkavá›.
Y lo que (esto) significa es que hay un Nitzots (chispa) muy pequeño que es (en un aspecto) Elokut (Divino), que sale del último Nivel del Creador, y este Nitzots se inviste en la fuerza de otro Nitzots creado, que es una neshamá muy, muy fina, y este Nitzots se llama Yejidá, y en ella están las raíces de los cuatro aspectos de la Rujaniut que son NaRNa”J (Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jayá). Con esto entenderás lo que escribimos, que el Kéter es siempre un aspecto superior y no está incluido en ese mundo, sino que se parece a la corona del rey que está por encima de su cabeza y no es parte de su cabeza, y por eso (Kéter) no es parte de las Sefirot y en su lugar se cuenta al Da’at, que es recordado en el Séfer Yetzirá, y por todo eso a veces no lo contamos entre las diez Sefirot. Y esto puede ser explicado con lo que dijimos arriba: que hay un aspecto intermedio entre cada nivel y nivel, parecido a lo que escribieron los Sabios de la naturaleza, y los trajo el Rambán en el versículo: ‹Y la tierra estaba Tohu vaBohu›, y escribió también en nombre del Séfer HaBahir que antes de que se crearan los cuatro fundamentos creo un material llamado el Hiulí, que es algo preparado para recibir la forma de los cuatro fundamentos pero él no toma ninguna forma en absoluto, y lo que es antes de este Tohu es el Éfes (Cero) como fue dicho: ‹De Cero y Tohu le fue contado› (Isaías/Yeshayá 40:17).
Y el tema es que el Ein Sof es llamado Éfes, porque no tiene ningún alcance, pues ahí no hay materia ni forma, y después de Él salió el Tohu, que es el Kéter, y después salió el Bohu, que contiene los cuatro fundamentos: Jojmá y Biná, Tiféret y Maljut. Y la explicación de esto es que es necesario que haya un nivel intermedio entre el Emanador y la emanación, porque hay entre ellos distancia como entre el Cielo y la tierra, y ¿cómo éste iluminará al otro? Y ¿cómo creará éste a éste que son dos extremos? Sino que es porque hay entre ellos un nivel intermedio que los une, y existe un aspecto que sea cercano también al Emanador y (a la vez) cercano a la emanación. Y este aspecto es el Kéter, que es llamado Tohu, pues en él no hay ninguno de los fundamentos (mencionados arriba), por eso no es insinuado en el nombre YHVH (ADONAI) sólo con la punta de la Yod.
Sin embargo es un aspecto intermedio, como ya recordamos, pues el Kéter es como la materia llamada Hiulí, que tiene la raíz de los cuatro fundamentos de manera potencial pero no en la práctica, por eso se llama Tohu, pues Mathé (confunde) las mentes de los hombres, pues dice: nosotros vemos que no tiene ninguna forma, sin embargo vemos que es emanado y tiene potencialmente cuatro formas y, en consecuencia, puede ser llamado En Sof y Emanador como es la opinión de algunos mekubalím: que el Ein Sof es el Kéter y (aún así) también puede ser llamado Emanado, pues ciertamente el Ein Sof es superior a él, por eso acerca de él dijeron los Sabios: ‹De lo que está por encima de ti, no preguntes› (Jaguigá 13ª, citando Ben Sirá). Sin embargo, el objetivo de lo que queremos hablar es que el Kéter es un aspecto intermedio entre el Emanador y lo emanado, y el motivo es porque el último aspecto del Ein Sof es aquel que emanó a este aspecto que tiene la raíz de las diez Sefirot de manera oculta y de manera ‹sutil› que no puede ser más fina en toda la emanación, pues no hay por encima del Tohu nada aparte del Éfes absoluto.
Sale de todo esto (que hemos dicho) que hay dos aspectos que son dos niveles: uno es el aspecto más bajo e inferior de todo el En Sof, como si dijéramos de manera metafórica que es la Maljut de la Maljut del En Sof, e incluso que no es así, pues no hay ninguna forma y sefirá en el Ein Sof (jas veShalom – “Dios” no lo permita)de ninguna manera, y solo para ‹adecuar› el oído hablaremos así. Y este aspecto se llama Kéter que, por un lado fue llamado por algunos mekubalím (como perteneciente al) Ein Sof y, por otro lado, fue llamado por algunos mekubalím ‹Kéter›, como parte de las diez Sefirot. Pero nuestra opinión no es como la de unos ni como la de otros, sino que (decimos que) es un aspecto intermedio entre el En Sof y los (mundos) emanados y hay en él un aspecto de (pertenencia al) En Sof y un aspecto (que lo calificaría) ‹Emanado›. Y estos dos aspectos son llamados Atik Yomín (como emanador) y Arij Anpín (como emanado) y los dos son llamados Kéter, como ya es sabido” (Ets Jayim, Sha’ar 42:1 MB).
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https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/06/22/en-mesias-segun-la-tora-7/
Elaborado por David Saportas
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