La Kabbalá verdadera establece que existen 70 caras de la Torá. También establece los significados de decodificación de los números. Así cada número tiene explicaciones conceptuales que esconden secretos existenciales y de discernimiento de la revelación divina en sus diferentes niveles de interpretación. De esta forma el número 70 no representa una cifra numérica, ni matemática como dato. Significa todas las posibilidades de manifestación en este mundo de realidad física que percibimos. Esto significa que las 70 caras de la Torá presuponen muchas interpretaciones paralelas y multidimensionales. Aplica de forma integral y de todas las formas fragmentadas posibles (por ejemplo por versículos, por temas, por cosmologías, por propósitos, por realidades, por trascendencias, por vivencias, etc, etc).
Esto implica un reto enorme por descifrar, si es que ello fuese posible. Habría que definir primero, y si también ello fuese posible, qué es la Torá. Ya publicaré próximamente mi conclusión al respecto. Digo lo anterior para resaltar lo que debe considerarse para aproximarse con seriedad trascendente al "concepto" Torá. No se trata de un libro, no se trata de una interpretación unilateral, no se trata de una doctrina, no se trata de un conocimiento rígido, ni mucho menos se trata de una religión. Realmente no se trata de muchas cosas que son comúnmente aceptadas. Y no obstante, todas aquellas interpretaciones aceptadas, aún así son aproximaciones válidas al concepto Torá de alguna manera en algún porcentaje. Me refiero a aquellos aspectos de verdad que puedan ser verificados. También hacen parte del concepto 70, aún cuando sean fracciones incompletas. De ninguna manera estoy incluyendo aquello que sea considerado como error, mentira, falsedad, distorsión, falsificación, etc.
Sea como sea, lo anterior presupone un proceso arduo de filtración de información y elucidación muy exigente y complejo. La Torá son los planos de la creación. Y la creación bien puede ser infinitamente compleja. Es un absurdo reducirla a un libro interpretado con nuestras muy deficientes y limitadas capacidades. Así que el trabajo de diagnóstico ahí está frente a nuestros ojos. Es el propósito de nuestra existencia aquí. Pero esto último tampoco puede dejarse por fuera de dicha definición del 70. Una de las típicas interpretaciones religiosas en el judaísmo es hacer definiciones sobre el propósito de la existencia. Y está última definición es parte de ello. ¿Acaso es la única? ¿Acaso podríamos suponer que la formulación por sí misma es también una única interpretación? No solamente estoy implicando que hay más definiciones de propósito de la existencia, sino que una sola definición formulada con una sintaxis de lenguaje específica, puede también tener diferentes y numerosas interpretaciones.
De forma simple podemos decir que el objetivo de la vida es estudiar y entender la Torá. ¿De cuántas formas podemos entender la frase? La religión judía farisea en su versión más simple y superficial la interpreta como el cumplimiento de hacer mandamientos (mitzvot). ¿Acaso si existen 1000 alternativas posibles adicionales de interpretación, se descalifica la primera? De ninguna manera. ¿Acaso todas las otras 1000 respuestas son diferentes en esencia con la primera? De ninguna manera. Todas pueden significar lo mismo pero con diferentes niveles de comprensión; desde lo más simple a lo más complejo y vital. Por ejemplo... Vital entender en su máxima posible revelación el significado del concepto primario de mitzvot con la salvación del alma... Suponiendo que sean los dos extremos entre 1000 posibilidades. ¿Por qué digo todo lo anterior? Porque las caretas de juego religioso son la norma que se constatan visiblemente casi que exclusivamente. De ahí surge toda la infinita discrepancia y descalificación apriori en ignorancia respecto a las conclusiones de estudio que puedan derivarse. De ahí surgen todas las doctrinas dogmáticas. No se revela la conciliación, ni la complementación de la sabiduría con aproximación al entendimiento VITAL de la vida. No hay entendimiento integral de nuestra realidad, ni de nuestra existencia. Y eso es muy grave cuando uno empieza a percatarse de ello.
Es gravísimo, pues la realidad oscura se nos está imponiendo cada vez más y nadie entiende. Ni siquiera los estudiosos y supuestos eruditos. Es estresante verlo. Es como ver a todo el mundo dirigiéndose al matadero y quedarse uno impávido sin poder hacer nada al respecto. Esa es la realidad inobjetable que nadie aceptaría. Nadie acepta. Nadie entiende. A nadie le importa. Se dice en la Torá que Moisés era tartamudo. Hay diferentes y variadas explicaciones de dicha descripción. Una de ellas mayormente aceptada y por supuesto también muy reveladora, es debido a que Moisés de bebé se quemó los labios frente al Faraón con carbones ardientes (un evento que le salvó la vida). Pero dicha versión es otro ten. Aquí me referiré a la que interpreto acorde con lo que estoy escribiendo. Cuando uno se ve expuesto a un peligro inminente de muerte, como por ejemplo que uno se encuentre frente a frente con un león, lo más seguro es que uno se paralice del miedo. Esto ocurre porque uno desea correr en todas las direcciones al mismo tiempo para huir inmediatamente.
Como ello es imposible, el cuerpo queda paralizado por la ansiedad contradictoria que no decide en cuál dirección correr. ¿Acaso podría interpretarse que Moisés era tartamudo porque le sucedía lo mismo interpretado análogamente? El recibió la Torá de forma multidimensional. ¿Toda?, ¿parcialmente? Lo más seguro es que no la recibió toda. Se habla en la Torá que recibió Torot (el plural de Torá). Es decir, por lo menos recibió más de una Torá. El judaísmo ortodoxo ha interpretado dos Torot. La torá escrita y la oral. Es decir el Talmud y el pentateuco. Dios mismo le explicó la Torá. Se sabe que Moisés no entendía la Torá de Akiva. Es decir, no recibió la interpretación de la Torá que enseñaba rabi Akiva. Pero se sabe también que Moisés fue el más grande profeta del Tanaj. El recibió una Torá multidimensional inimaginable. ¿Por ello se puede ser tartamudo? Cuando se quiere explicar algo de magnitud enorme y que se conecta en lo más simple con innumerables variables al mismo tiempo, poner la información de forma simple en línea, es simplemente imposible. Uno quisiese decir todo lo enorme que se relaciona con un solo concepto al mismo tiempo. Uno quisiese expresar con la boca no palabra por palabra, sino todas las palabras al tiempo, pues sólo así se tendría la información y expresión correcta. Cualquier fragmentación es falsa por sólo esa característica y uno lo sabe. Uno no quiere mentir, ni presentar la información incompleta que se deduzca como completa.
Por consiguiente falsa. Así uno siente que se atraganta con todas las posibles palabras que se quieren expresar y explicar al tiempo. Uno lo entiende en otra dimensión y no puede aterrizar la claridad completa por simple imposibilidad física. Se quisiese ser telepata y compartir el contexto completo por ósmosis. De ahí que la boca se paraliza al querer expresarse en todas las direcciones al tiempo. Lo mejor que podemos hacer es propiciar la habilidad de bajar el nivel de conocimiento al de niños. Tal cual lo haría un profesor de enseñanza infantil con su audiencia. Se pone al nivel de los niños, pues de otra manera los niños no entienden. Se tiene que bajar el nivel y explicar de lo simple a lo complejo en un proceso largo. De hecho ese es el fundamento de la educación por niveles. Pero ello es posible porque hay tiempo, hay tranquilidad, hay receptividad, hay actitud, hay deseo y compromiso del receptor y el dador, hay condiciones. Pero cuando la urgencia se siente, la impotencia aparece de inmediato. Así me percibo a mí mismo. Es tanto lo que hay que decir y es muy difícil ponerlo en blanco y negro. Y se torna relevante por lo importante y urgente. Y peor aún, por lo bajo y peligroso que se constata el medio circundante.
Es frustrante en todo sentido, pues la indiferencia no hace parte del paquete cuando se alcanzan niveles de discernimiento vitales. La descalificación a lo afirmado es obvio que no se hará esperar. Es la norma y lo predecible. Todos esperan demostración resumida y fácil. Y uno quisiese darla porque uno ya sabe el nivel deficiente del receptor (y no es crítica malsana). A un niño que no sabe no se le critica. Pero aquí no se trata de niños. Se quiere ayudar y se sabe que es misión imposible. Tal como si se quisiese correr en todas las direcciones al mismo tiempo y quedar paralizado. Es tanta la estupidez, la liviandad, la indiferencia, la simpleza, la fragmentación trivial e infinidad de presunciones intrascendentes y negligentes que se constata de forma visible y generalizada ante la urgencia del entendimiento y los tiempos, que de forma literal se paraliza uno ante el reto imposible de abordar con éxito. Se puede concluir que la misión de compartir el entendimiento es una tarea utópica imposible de ejecutar, pues la misma recepción no se verifica en niños, sino en su mayoría en entidades que la misma Torá diagnóstica como demoníacas. Dichas "personas" jamás podrían recibir la revelación.... Y no lo digo yo.
¿Qué haría acaso alguien moral en una situación en la que presencia como se agrega un veneno mortal a una olla grande con sopa en un evento de decenas de personas, la sopa ya se sirvió y todos los invitados ya están con la cuchara llena próxima a sus bocas para ser ingerida? ¿Acaso haría advertencias educadas y pausadas? La urgencia y acción es inminente. Es claro que si a uno le importa y sabe las consecuencias, no sería nada educado, ni pausado. Se saltaría sobre la mayor parte de público posible acorde a la propia capacidad de uno, para tumbar cucharas de forma incluso violenta. Se trataría de salvar vidas. Pues así se percibe la situación... Y el ejemplo anterior ni siquiera se compadece con la impotencia percibida respecto al tema que aquí disertó debido a la complejidad que se señala referente a los requisitos de entendimiento para acercarse a las 70 caras de la Torá en tiempos de angustia y peligro inminente. Y que no se malinterprete (como siempre sucede desde la perspectiva de la ignorancia y el bajo nivel aplastante) que inminente es hoy o mañana. Lo puede ser en aspectos superficiales que día a día se verifican en las noticias, pero en los aspectos aquí señalados de trascendencia se habla de los "tiempos" actuales. Es decir, se habla de ver como avanza en años de forma visible la consumación de hechos que nunca antes se habían presenciado y concluido como hoy.
De ahí que se diga que son inminentes. Usted todavía puede seguir durmiendo y "pasando de agache". Tarde o temprano la inminencia le tocará a su puerta de innumerables formas de tribulación, una detrás de otra y sin descanso. Ahí usted perfectamente se enloquecerá sin entender nada. Ya se dijo. A nadie le importa y ni siquiera la alarma es alarma. Así suene. Todos siguen como si nada. Sucede con la familia, con amigos, con conocidos, con los círculos rutinarios, con desconocidos, con el que sea. Yo participo aquí en fakebook por compromiso existencial trascendente. Es una decisión de vida desde hace mucho tiempo. Y lo es en otros espacios. Y lo hago en tiempo que trato de hacerlo efectivo (eficiente y eficaz en el uso de mi tiempo) acorde con todas mis otras obligaciones de vida. Y todas las cumplo. No participo aquí por aburrimiento, ni por los motivos que existen y se saben hacen parte de la ingeniería social que nos modela y esclaviza. Tampoco soy indiferente, ni me calificó como el super ejecutivo que no tiene tiempo para fakebook o redes sociales porque se está, se auto percibe o considera uno mismo por encima del bien y el mal, muy importante o muy inteligente (eso de facebook es para brutos). Tengo amigos y conocidos muy numerosos que así se auto perciben.
Para mí están peor que perdidos. Son más zombies que los peores que podrían ser usuarios de redes sociales. Participo aquí en fakebook con el propósito de compartir mi interés genuino y conocimiento ante lo que nos rodea. No tengo intereses ególatras, ni de reafirmaciones personales de personalidad o autoengaño de necesidad de aceptación. Tampoco intereses económicos o de vanidad tipo youtuber o similares. Me duele la realidad y me involucro en ella. No soy indiferente, ni negligente. Por eso escribo libros, hago videos, hago audios, tengo canales, blogs, investigó a fondo y trasnocho siempre hasta altas horas de la madrugada estudiando. Y madrugo también. Atiendo a mi familia y mis obligaciones de trabajo. Todo es posible si se quiere. Lo hago desde hace mucho e incluso desde mucho antes de la aparición pública de fakebook. Lo que aquí publico trató de darle un orden ascendente correlacionado para que pueda ser asimilado. Quisiese poder plasmarlo en toda la magnitud de entendimiento que ya poseo y me siento paralizado. Quisiera dar todas las demostraciones y argumentos. Existen, las conozco y domino. Lo sé explicar. Pero es muy extenso. Es demasiado. Son innumerables tópicos paralelos de abordaje. Y todos se correlacionan.
He publicado en mi blog principal "Torá, Verdad y Realidad" y en mis anteriores perfiles eliminados por Facebook (y que más adelante señalaré nuevamente) una reseña sobre mí y un pequeño recuento de mi experiencia personal en estos sentidos que aquí comparto. Recuerdo que en mis primeros años de casado, hace más de 25 años, un amigo cristiano pastor mesiánico con conocimientos del judaísmo, con padres pastores evangélicos (recién empecé a descubrir la biblia primero desde el énfasis cristiano, luego mesiánico y luego llegando a mi identidad judía), me visitó de sorpresa en mi apartamento con sus padres pastores evangélicos. Miller era el nombre de dicho amigo que desde hace mucho no volví a ver. Estos pastores me dieron una predica de horas en mi casa. Yo escuchaba atentamente. Mi esposa presenciaba. Quería entender. Ya estaba inmerso en ese proceso de forma profunda. Era mucho lo avanzado. Nunca participe de forma ingenua y sin reflexividad en silencio. Es decir, jamás he sido un borrego que acepta sin cuestionamiento continuo. Jamás he dejado mis cuestionamientos sin respuestas satisfactorias probadas en fuego. El hecho fue que yo tenía en ese entonces una biblioteca de más 800 libros costosos de esoterismo, espiritualidades, nueva era, teosofía, alquimia, ocultismo, religiones, ciencia, investigación, etc (pues toda mi vida he comprado libros y los he leído y estudiado todos). Este matrimonio de pastores vieron mi biblioteca y escucharon mis respuestas a sus cuestionamientos. Las exhortaciones bíblicas desde hacía mucho me impactaban. Ellos direccionaron su prédica a formas muy conocidas en la evangelización. Yo era plenamente consciente de ello. Ya sabía del tema y había sintonías respecto a lo que se escoge como alimento del alma. Esas predicas no eran nuevas. Las había escuchado numerosas veces.
Conclusión.... Dadas mis ansias de entendimiento y compromiso individual, hice caso a las exhortaciones y explicaciones sobre la Biblia y sus doctrinas evangélicas (que estaba profundizando), y por sugerencia del par de pastores, accedí a romper aproximadamente como 500 libros de mi biblioteca. Lo consideré una prueba de sumisión a mi ego. Los rompí en frente de ellos. Ellos ayudaban y me criticaban cada título y libro con discurso. Ja. Que no se piense que no hay mucha argumentación inteligente detrás en mi consentimiento y decisión. Obviamente que hay también mucha argumentación estúpida para zombies (no fue mi caso valga la aclaración enfática). Realmente este par de personajes me querían romper todos los libros porque eran maldición para mí según sus exhortaciones. Mi esposa estaba atónita viendo la rompezón de libros. Muchos de ellos hermosos de edición. Prácticamente una fortuna en dinero lo que me costó. Estuve dispuesto a pagar ese precio para saber si era verdad la exhortación. No lo hice por estúpido. Ya había leído y estudiado a fondo todo lo que rompí. Simplemente decidí ponerme a prueba. Hoy día no sabría concluir si fue o no acertada la acción. Tomé el riesgo y el camino. Sea como sea he llegado a donde estoy y me siento privilegiado.
Muchos de esos libros, o mejor dicho todos, hubiese querido conservarlos, pues amo los libros. Me desprendí voluntaria y conscientemente de algo que podría estar anclando mi proceso espiritual. Y yo quería ser coherente. Ese tipo de decisiones no se dieron sólo en ese aspecto. Lo hice en otras facetas de mi vida, como por ejemplo en aspectos laborables en donde el P & G típico de conveniencia y ganancia lo afronté en sintonías no depredativas, ni hipócritas, con sus respectivas consecuencias. Voluntariamente y de forma constante afronté este tipo de retos y decisiones en donde renuncié a mi consecución de éxitos de mi carrera profesional, posición y dinero, pudiendo haber obtenido y cosechado grandes y muy altos "logros" en dichas concepciones y paradigmas depredativos de vida. Y no lo digo imaginativamente, ni de forma justificativa con decepción. Desde muy temprano en mi vida me entrené y conocí todo aquello posible en dichos aspectos de escalamiento, adaptabilidad social y laboral que pudiesen ejecutarse de formas oportunistas y demás rasgos considerados virtuosos (falsamente) por la avidez de ascenso y figuración.
De hecho durante muchos años de mi vida fui conferencista motivacional con dichos énfasis, pero adaptados a mi particular visión ética de la realidad. Si hubiese querido agarrarme como garrapata a un puesto para garantizar mi burbuja, defendiéndola con uña y diente (como prácticamente todo el mundo lo hace parte de sus vidas), pues simplemente hubiese seguido el camino de los impíos que tanto crítico con conocimiento de causa y evidencia. Se quién soy y cuáles fueron y son mis posibilidades. Mi gran reto fue en los frenos auto impuestos acorde al conocimiento. Busqué y éxito y coherencia, bajo los paradigmas de los verdaderos significados del reto de la existencia con consciencia y el saber. Y esto jamás me desvío de las bondades y consecuciones materiales de la vida. Eso sí... En un camino muy diferente del malabarista adaptativo de la depredación inmoral en todo sentido y en donde se encuentra la supuesta "humanidad" de forma totalitaria Después habré comprado mucho más de 1000 nuevos libros y accedido a muchos más textos digitales y de todo tipo (no los he contado). Eso me ha aportado lo que soy en el aspecto paralelo a la vida de supervivencia, ciudadana, laboral, familiar y social. Ha modelado lo que soy en la actualidad.
Lo que quiero decir es que siempre hay un precio que pagar por todo. Igual sucede con el entendimiento. Y hoy ello es de importancia inimaginable. Veo que nadie ha hecho el trabajo; veo el requisito; veo la triste realidad; veo lo imposible en quienes me rodean, en los amigos, en lo general; veo lo que viene.... Y como Moisés (obviamente siendo yo nada comparable) me siento tartamudo o peor que tartamudo, mudo. No solamente ni se puede hablar, pues no hay interlocutor (nunca lo hubo con nadie, lo cual duele mucho con quienes uno ama), sino que ya no se sabe cómo poder poner al día a alguien ante el requisito y la urgencia. Por eso sé que sea probable que no se entienda mucho de lo que publicó y su sentido (salvo por contadas excepciones de un par de personas). Por lo menos que sirvan estas reflexiones para los pocos que de pronto se sientan confundidos por lo que aquí se describe. Algo que es plenamente verificable en toda interacción de comunicación y cada vez más de formas más grotescas. Se constata en redes, en la actividad social, en la laboral y de forma personal. Se constata a nivel consciente e inconsciente en la persona promedio que vive su vida por defecto en automático... Es decir, la casi totalidad de la "humanidad".
Por ejemplo: Aquí en fakebook y en redes se comparte todo tipo de información siempre y cuando no sea censurada por los mismos que nos ponen a disposición esta herramienta con propósitos que bien pueden ser identificados. Sólo ponga a prueba lo afirmado. Y sólo lo podrá hacer si usted es una persona honesta que busque la verdad y le duela la realidad en su incoherencia. Queda por supuesto la enorme alternativa de adaptarse a la fuerza de la masa y la corriente. Ser borrego y desinteresado por la vida es la opción totalitaria verificable. Así cualquiera puede constatar que aquí en fakebook el espectro de publicaciones da para todo (exceptuando la verdad inconveniente, por supuesto). Se puede compartir información de todo tipo, con verdades a medias, con mentiras, con opiniones intrascendentes, interesantes, divertidas, especulativas, inocentes, maliciosas, entretenidas, opiniones, con fundamentación, simplezas, descontextualizaciones, trivialidades, estupideces, aseveraciones pretenciosas e ignorantes, inteligentes, comercio, engaños, manipulaciones, etc, etc. El mismo gigantesco espectro de posibilidades de ese tipo de publicaciones mencionadas y no mencionadas, también se verifica de forma exacta y correspondiente en igualdad matemática con el tipo de personas que están detrás de cada publicación.
Es exactamente el mismo espectro con personas inteligentes, idiotas, estudiosas, ignorantes, borregas, pensantes, pretenciosas, groseras, vulgares, decentes, capaces, reflexivas, irreflexivas, superficiales, irrespetuosas, etc, etc. En la variedad está el placer... Dirán algunos. El hecho es que se verifica de todo, exceptuando lo mencionado (la verdad). Ya se dijo. Siendo que el espectro da para todo, me parece importante acotar que ante la avalancha de información en la era de la información, cualquier persona inteligente sabe que se debe filtrar lo que se recibe. No se puede aceptar todo en esa melcocha de personas y opiniones. Es cierto... La tolerancia en la diferencia. Mucho puede hablarse de esto. Nos tienen inundadas las agendas progresistas con el tema. Pero mi intención no es hablar de eso aquí. Quiero recalcar que siempre vale la pena saber algo acerca de quién es la persona que emite su opinión. Cuando lo dice Einstein, todos bajan la cabeza. Lo mismo si lo dice su gurú de cabecera, su grupo de clips de preferencia, su artista favorito, su secta religiosa, sus partners equivalentes a su nivel intelectual, etc. Todos tenemos derecho a emitir opiniones. Ni más faltaba. Pero no todas las opiniones son derechas. Toda persona es "respetable" para emitir su opinión, pero no toda opinión es respetable. Opinar es válido, pero lo opinado no necesariamente es válido.
Siempre habrá que examinar quién lo dice y qué es lo que dice. No porque lo diga Einstein es verdad por definición. Lo será en sus teorías físicas, si es que las entiende (no obstante usted aplauda sin entender). Y por supuesto el reconocimiento sobre quien lo dice es importante. Otros dirán... Si lo dijo Jesús póngale la firma (claro siempre y cuando lo entienda). Contrariamente otros dirán lo opuesto. Si es religión es basura... Y de nuevo: si es que entienden. La verdad es que sólo se verifica lo superficial aquí en redes (y en todos lados). Deduzca qué claridad posible puede salir de aquí. Yo diría que nada salvo la excepción. Un kabbalista (fallecido en 1988) que admiro mucho y que he estudiado por más de 10 años con mucha profundidad, en uno de sus más de 50 libros (que conozco) dijo textualmente que lo que se enseña en los libros de Kabbalá de la era moderna eran estupideces que nada tenían que ver con la verdadera Kabbalá y su conocimiento de trascendencia. Dijo... "No lo hacen con mala intención. Son ignorantes... No creo que sean más tontos que Einstein, Jung o Freud". Esto lo afirmó Fiedrich Weinreb.
Ahora quien no conoce el trabajo de este celestial kabbalista, va a descalificar dicha opinión. Obviamente difícilmente se podrá inferir que conozcan los trabajos de Einstein, Jung y Freud. Pero es lo que la masa aplaude. Así que se asocian al aplauso común (de pronto por ósmosis reciben algo del reconocimiento que se hace sobre los personajes famosos). Pues yo después de inmersión por décadas en el conocimiento y conocer la validez de lo que Weinreb afirma, tengo que adherirme a la misma deducción. Y que conste que reconozco que Einstein, Jung y Freud fueron gigantes de este mundo. Pero cuando se sabe a qué se refiere Weinreb, no queda sino estar de acuerdo con él. Escuchar a Einstein disertar entre el bien el mal, no es más que una actividad curiosa. ¿Qué podría saber Einstein de ello? El dedico su vida a otros aspectos de la existencia... A la matemática y la física. Lo mismo puede decirse de los otros dos. ¿Qué podrían saber de aspectos trascendentes de la vida en términos de la revelación divina?... Nada.
De esto se trata la reflexión sobre la importancia de identificar a quién se escucha o se lee; cómo, cuándo y sobre qué. Los insultos en redes en los espectros que mencioné es la norma. ¿Qué verdades se pueden extraer de un pozo de inmundicia? De mí dirán lo mismo. Sin embargo hago énfasis en lo que yo concluyo como mi variable de diferencia comparativamente con lo denuncio, critico y diagnóstico de la realidad, y que se constituye en el por qué pretendo en mis blogs y redes compartir y emitir información educativa que concilie los aspectos opuestos de visiones y paradigmas de vida robóticos de adhesión a valores distorsionados y depredativos de los significados verdaderos de la excelencia en la efectividad de las actividades y actitudes personales, y en donde jamás se ejerce el verdadero “arbitrio o libre albedrío” en la escogencia entre el “bien y el mal” a favor de lo bueno y la verdad para beneficio común, y con el entendimiento del verdadero sentido de nuestra existencia. También el por qué conjuntamente escribo con énfasis en la erradicación de paradigmas y vidas igualmente sin arbitrio, justificadas en la fantasía y la especulación de valores espirituales, de la misma forma distorsionados y divorciados de la realidad, y en completa indiferencia del obligado deber como seres sociales y negligencia cómplice, no solamente con todo lo errado, sino lo malvado. Pues aquí dejo lo que sólo para muy, muy, muy pocos sería de interés por verificar quien es el emite la opinión. De aquí provienen mis opiniones.
De esto que aquí comparto como mi experiencia personal y camino transitado es de dónde nacen estas disertaciones y el por qué se puede ser tartamudo (digo yo). De aquí la comprensión de por qué digo lo que digo y su fundamento. No sé trata de compartir mi vida por motivos de ego o lo que cualquiera pudiese calificar al mejor estilo sobre todos aquellos que exponen sus vidas en redes en busca de aprobación, likes o lo que sea. Simplemente lo comparto como testimonio de argumento a lo que aquí afirmo sobre la importancia de conocer contextos de lo que se lea o conozca. Así que este es mi contexto de sustento, y así lo expreso de forma personal en uno de mis blogs... Ya que decidí hacer público el contenido que por años he venido estudiando y tratando de entender, me es necesario reseñar para aquellos que puedan interesarse en éstos temas el origen de los mismos, y que en este caso hacen referencia a mi propia experiencia. Sólo puedo anotar que nada de lo que comparto ha sido algo calculado. Simplemente ha sido el producto de las disertaciones que he ido concluyendo en la medida que he buscado con objetividad y honestidad personal. No fue en ningún momento un proceso de adhesiones tradicionales, conveniencias, ni prejuicios.
No sabría definir de forma exacta si la respuesta a todas mis conclusiones son exclusivamente por lectura, investigación y estudio. Sin duda la lectura tiene un peso significativo. No se pueden alcanzar niveles profundos de discernimiento de la realidad sin una inmersión intensa de lectura e investigación. Por supuesto, esta metodología o énfasis también requiere o principalmente exige, una actitud no sólo abierta al análisis objetivo de la argumentación, de lo leído, de lo investigado, sino mucho más importante, una actitud crítica honesta tanto de desconfianza, como de humildad para aceptar cambios de paradigmas y preconcepciones bajo los términos de la lógica, la evidencia, la coherencia y la aceptación del desconocimiento en uno mismo. Todo lo anterior también con una actitud honesta hacia la búsqueda de la verdad como valor supremo. Esto por supuesto significa salirse de las zonas de confort con las cuales uno se adapta a la supervivencia. Nadie quiere confrontar sus creencias ni mucho menos confrontarse consigo mismo; y muchísimo menos, nadie quiere enfrentar luchas internas y externas para ser coherente con la verdad escueta (una vez identificada) y caminar en pos de la superación personal ética y moral.
Esto significa vivir con coherencia entre lo interno y lo externo (tema muy amplio para abordar). Así pues, los frutos de la lectura y la investigación sólo son «dulces» (en términos de trascendencia y profundidad) si se tiene la actitud adecuada que acabo de reseñar y que es sólo una pequeña porción de muchos más requisitos por analizar. Yo diría que un muy alto porcentaje de la población mundial no está dispuesta a esta tarea y escogen de manera consciente o inconsciente vivir una vida narcótica rodeada de mentira pragmática, ya sea de supervivencia o de ambición corrupta, necesaria para no sucumbir ante la exigencia de la coherencia y lo desconocido cuando se hace manifiesto. Es decir, mejor vivir embriagado que afrontar los secretos de la existencia que le exigirían a uno cambios radicales de vida con compromisos molestos, si lo que se exige es coherencia y adhesión al bien. Creo que esto último dicho tiene mayor posibilidad de ser comprendido por el pueblo judío. Lo ha vivido en carne propia (con conocimiento o sin conocimiento) con sangre, sudor y lágrimas. Esto por un lado en mi caso personal; por el lado de la lectura y la investigación.
Por el lado de la experiencia, la actitud señalada en el párrafo anterior sólo es posible en la medida que uno mismo participe en su observación y vivencia de la realidad con ese espíritu de búsqueda y entendimiento lógico. Es decir, imposible que uno adquiera una adecuada actitud de observación de la realidad, si no se interesa en ella exhaustivamente. Imposible una actitud de búsqueda de la verdad si uno no analiza intensamente su entorno y medio ambiente; si no se interesa por las fuerzas cercanas y lejanas que se nos muestran; si no le duele la vida en términos de la verdad y la justicia. A esto es lo que yo llamaría por experiencia propia. Esto podría incluir experiencias de todo tipo por supuesto. Desde experiencias traumáticas ya sean personales o globales hasta experiencias como simple espectador de lejos. Yo gracias a Dios no he pasado por experiencias trágicas, ni traumáticas, ni personales, ni colectivas que me hayan empujado a vivir realidades de aprendizaje y dolor a la fuerza. Ejemplo: Europa en años de la segunda guerra mundial; Europa nazi para los judíos; guerras actuales en Siria, Irak, Afganistán; Vivencias en regímenes totalitarios tipo Corea del norte, Irán, Cuba, Venezuela, etc.
Esto mismo lo he escrito en mis artículos del blog. El sufrimiento tarde o temprano obliga a despertares espirituales e intelectuales (como víctima y si no se sucumbe antes). Como dicen los sabios del Talmud: «pobre del que se ve enfrentado a las dolores del sufrimiento y no aprende nada». Desde este punto de vista, personalmente no he tenido sino experiencia de espectador a distancia. No obstante, la diferencia con cualquier otro observador a distancia de mi entorno, es que he buscado entender y al hacerlo, de forma retroalimentativa (lectura, investigación, vivencia, observación), me he sensibilizado progresivamente tal que me «duele» la realidad que veo y me rodea. Las experiencias traumáticas no han sido parte de mi existencia, pero sí que he sido testigo y participe de la vida diaria absurda y disonante que nos rodea. Tanto en aspectos profesionales, sociales como familiares. La búsqueda de coherencia ha sido mi motor de avance con sus consecuencias e impacto de vida, sobre todo en el ámbito profesional. Las incoherencias de convivencia en los ámbitos familiares y sociales parecieran en apariencia ser mucho más identificables y sentidas por el mismo hecho de que nos duelan de forma más honesta. Sin embargo en los ámbitos profesionales o de trabajo, a pesar de que las incoherencias se multiplican y sean mucho más aberrantes, hipócritas, depredativas, abusivas e inmorales, ni siquiera nos percatamos de ellas o simplemente las ignoramos convenientemente sin ningún recato de consciencia, a menos que uno mismo luche por la coherencia citada.
A menos que se percate de la maldad intrínseca en actividad y que lo convierte a uno en una persona despreciable. Este es el diagnóstico que se puede concluir y demostrar es la esencia de todos (y no creo exagerar). Es lo que demuestro con este blog. Esto se convierte en una especie de combustible que aviva la llama del «corazón» y que diferencia a un ser inerte de un ser vivo. El mismo Talmud lo establece: «a mayor inteligencia, mayor dolor» (entiéndase inteligencia no como una virtud intrínseca de vanidad, sino como un estado de comprensión y capacidad de discernimiento). Esta observación, tanto de lo cercano como distante, termina convirtiéndose en un acercamiento intimo con la realidad, tal que se hace indispensable y obligatorio definir una constitución de vida de valores absolutos y rectilíneos que sean susceptibles de defender de manera incuestionable y que verifiquen irrefutablemente una naturaleza intrínseca impermeable a la relatividad de dicho valores y principios. Esto pareciese una utopía y resulta que efectivamente lo será en los términos de confusión, caos y relativismo de toda persona inmoral y conforme con su intrascendente existencia (habría primero que definir los términos de la moralidad de forma exhaustiva).
Todo lo que esté asociado con transacciones o cambalaches de conveniencias pragmáticas no altruistas y no conectadas al conocimiento de la realidad Absoluta Divina Superior (llámese Dios), podrá considerarse «inmoral», «impuro», «ilegal», «profano», «egocéntrico», etc (tema que abarca la infinidad de lo denominado SABIDURIA). No en vano el Talmud dice: «el ignorante NO puede ser bueno» (tema este que se ha tratado en el blog de forma amplia). Hablar de Utopía es una tarea de dimensiones respetables. Se requiere de mucho conocimiento «celestial» y poder tener la destreza en el manejo intelectual del concepto de la «dualidad», tal que se pueda uno liberar de la trampa multifacética de la misma (que es la que rige nuestro mundo y el cosmos entero). Es por esto que la misma Torá empieza con la letra «Beit» (Bereshit Bará Elohim). Sólo una mención de paso que parece simple y sin embargo es el principal secreto de la Creación. Como se podrá observar y percatarse, la investigación y la observación debe ser multifacética. No se puede ser religioso «persé»; ni ser antirreligioso «persé», sea como sea que uno se asocie a toda faceta de actividad intelectual, espiritual y práctica del ser humano y su existencia.
Obtener discernimiento coherente es una tarea de tiempo completo (en lo posible) que requiere honestidad y objetividad. Esta búsqueda por la coherencia o tarea de forma indefectible lo lleva a uno, a cualquiera que tenga estos requisitos, a la Revelación Divina. Es decir, lo lleva a uno a La Torá (en todas sus manifestaciones); al judaísmo bien entendido. Sólo ahí se encuentran las respuestas completas. Ese fue mi caso, pues si he de hablar de mi experiencia personal, a pesar de haber crecido en ambiente judío y conocerlo de primera mano en los aspectos tradicionales, toda mi juventud fuí no solamente completamente anti Torá, sino crítico, casi que enemigo del judaísmo (siendo yo mismo judío y haber crecido en la comunidad judía) de forma muy ignorante. Percatarse de lo anterior sólo es posible en la medida que se conozcan todas aquellas facetas que se denominan «no judías», siendo que al final se llegará a la conclusión que todo está infinitamente correlacionado y que lo único que verdaderamente existe es Torá; es decir, que toda la realidad en toda su infinita manifestación, es Torá. De hecho, esta no es una conclusión personal.
Es un postulado de Torá fundamental conocido por todos los sabios de Israel. Así pues y para redondear algo de mi propia experiencia como antecedente a lo aquí compartido, mi recorrido ha sido a través de la observación y el estudio en búsqueda de respuestas a lo observado. Así mi historia se remonta a épocas de completa idiotez, pero lindas (como cuando viví en Israel) y en donde de forma progresiva me interesaba entender a mi nivel de idiota (ya en Israel yo vivía esa transición). Vale la pena resaltar que lo primero que yo descalifiqué de forma contundente en mis inicios de búsqueda, fue el «judaísmo». Mi visión y conocimiento estaba totalmente distorsionado. Mi paradigma religioso del judaísmo era con la conclusión tal que era una «religión» prehistórica y estúpida. En ese entonces mis investigaciones eran «científicas» y seculares. Era la visión de un mundo de causas y efectos tipo serie «Cosmos» de Carl Sagan y quien era errada y desafortunadamente mi paradigma a seguir y mi admiración de ese entonces. Dentro de ese espectro estaban todas las «estrellas» de reconocimiento científico y con los cuales yo al identificarme, me sentía un verdadero «sabio», cuando en realidad no era sino un verdadero idiota. Incluso peor que los que crítico en mis artículos.
Ese era yo. No obstante, todo el camino ha sido necesario para llegar a lo sublime y a la «confirmación» en lo posible del verdadero sendero de la Verdad (la Torá). Esto último fue el final de ese tipo de recorrido, pero al mismo tiempo el inicio de otro caminar mucho más complejo, largo y difícil. El transitar del primer recorrido me llevo de la pseudociencia a búsquedas espirituales y pragmáticas, no obstante siendo al mismo tiempo una persona completamente secular, ávida de placeres, posiciones dinero y matriculada en la carrera exitosa profesional con todos sus paradigmas. Así mis búsquedas espirituales empezaron por todas las religiones orientales como el budismo, hinduismo, yoga, taoismo, zen, brahmanismo, reiki, etc, pasando por muchas doctrinas esotéricas tipo alquimia, metafísica, teosofía, hermetismo, cábalas no judías, cábalas cristianas, avatares, nueva era, gnosticismo, espiritismo, rosacrucismo, magia, misticismo, cuarto camino, ouspensky, gurdief, regresiones, sufismo, masonería, meditaciones de todo tipo, desdoblamientos, experiencias paranormales, etc. La infección o contaminación fue muy grande, pero al mismo tiempo todo contribuyó al entendimiento del rompecabezas, pues la verdad se haya fragmentada en todas partes.
Ese es el éxito de la mentira. Posteriormente de manera obligada, el esoterismo termina por encaminarlo a uno a la investigación de las religiones cristianas y sus muchas denominaciones. Debo decir que investigué el tema intensamente. Esto significó catolicismo, cristianismo luterano, evangélico, carismático, espíritu santo, mesianismo, yavehismo, yashuaismo, testigos de jehová, escatología, profecía, judaísmo mesiánico, cristianismo gnóstico y una gama de versiones de judaísmos de pseudo-judíos creyentes en Jesús con nombres hebreos. Dentro de estos contextos bíblicos no podían faltar las versiones judías diferentes al judaísmo ortodoxo fariseo actual, como las corrientes de ebionitas y caraítas (cuando hablo de judaísmo fariseo estoy incluyendo a los ortodoxos, los conservadores y los reformistas). Este involucramiento de estudio e investigación cristiana y bíblica, aunado a mi personalidad y experiencias terrenales seculares, así como a todas las investigaciones anteriores produjo en mí infinidad de preguntas y angustias ante tanta confusión.
No fue sólo leer. Esto incluyó que asistiera como observador a muchas partes. A presenciar personalmente a fondo y «tocar» por mí mismo lo que estaba observando. Fue así que asistí y me involucre presencialmente en sitios de meditación como los Brahma Kumari, clases de yoga, asistencias como observador a diferentes iglesias evangélicas, testigos de Jehová, sinagogas mesiánicas, cursos de dianética y scienciología, seminarios de todo tipo de superación, empoderamiento, coaching, trascendencia, etc. Ya tenía en mi haber desde los 12 años el haber practicado de forma intensa 15 años de Taekwondo. Leí cientos y cientos de libros. Todo esto me llevó a fuerzas a sacar conclusiones en base al análisis exhaustivo que mi interior me demandaba. La angustia y dolor existencial contradictorio me hizo esforzarme en la racionalidad y voluntad con la precaución de no perder la objetividad, la lógica, la honestidad, la coherencia y estar dispuesto a pagar el precio por la claridad. Se vió de todo.
Me enfrenté a muchas sensaciones y experiencias contradictorias e incoherentes. ¿Qué se capitalizó en esta etapa? El involucramiento con los textos bíblicos (judíos y «cristianos»). A conocer de primera mano qué es lo que está escrito, sus versiones, sus interpretaciones, sus inconsistencias e incoherencias, contradicciones, historia, falsificación, verdades a medias e innumerables tópicos adicionales, incluyendo el antisemitismo. Sin duda alguna, todo este involucramiento sería vano y pérdida de tiempo, si el tema de fondo no se vislumbrase como trascendental y crucial de esclarecer. Entrar a la biblia de forma religiosa y fanática incluye riesgos altos no sólo de tergiversación y descontextualización, sino peor aún, quedarse capturado en un paradigma de vida altamente contaminado de pérdida de la razón y una visión menos acertada de la realidad. Se puede adicionalmente afirmar que todas las decisiones que consciente o inconscientemente se acepten o se tomen respecto al entendimiento de la existencia definen incuestionablemente el destino del transitar de nuestras almas. No es un tema menor. Personalmente y sin saber identificar las fuerzas que han estado a mis espaldas con exactitud, de todas formas si puedo concluir a éstas alturas de mi vida, que corrí con «suerte», pues pude obtener «certezas» lógicas y coherentes de haber superado las instancias o facetas que representaron peligro de caída en creencias o paradigmas falsos.
Por eso he utilizado la palabra «certeza». Certeza, siempre en comparación a lo que evidentemente SÍ es falso y se puede demostrar. De esta forma, a pesar de toda la trampa que ha sido sembrada alrededor de la Torá (conocida en su esencia básica como biblia, antiguo testamento), pude salvar dichas trampas y reconocer lo que se escondía detrás. Siempre avanzando lentamente, reconociendo conceptos que me impedían renunciar a la tarea empezada. Fue así que entonces llegué a la esencia pura en el judaísmo, a pesar de las tergiversaciones e incoherencias de vida que se puedan identificar en sus representantes cuando se pueden identificar; de ninguna manera me refiero al legado registrado. Ahí empezó otro camino. Un camino completamente nuevo y lleno de asombros en el entendimiento tan arduamente buscado. Sólo quiero aclarar, que paralelamente me involucraba en temas pragmáticos de éxito, superación, filosofía, teología y las vivencias de retos y problemas de mi matrimonio y trabajo en el área comercial y en donde se confrontan (como ya mencioné) muchas inconsistencias de vida y de relaciones sociales. Sólo después de avanzar significativamente en el camino del judaísmo, pude empezar a confrontar el conocimiento adquirido en el análisis de realidades del mundo y del país donde vivo.
Sólo con el concurso del judaísmo pude entrar a comprender temas de investigación en los cuales venía incursionando desde hacía muchos años (adicionales a los ya comentados), como las teorías de conspiración, la masonería, el nuevo orden mundial y muchas fuerzas actuantes geopolíticas a nivel planetario e interplanetario, tales como teorías de extraterrestres, agendas secretas, historias prediluvianas y más allá de la prehistoria, arqueología, egiptología y cosmologías de todo tipo. No fue nada fácil conciliar innumerables piezas del rompecabezas disgregadas y separadas; y mucho menos en confrontación con las historias bíblicas para niños y tontos. Descifrar el estado geopolítico de Colombia fue de mucha ayuda; pues al vivir en vivo y en directo la agenda de engaño globalista que se ha llevado a cabo en Colombia desde hace décadas, conjuntamente con toda la corrupción y criminalidad absoluta asociada, se logró establecer los patrones que se replican en todo el planeta de manera exacta (USA, Israel, Europa, Islam, etc). Todo está correlacionado de maneras insospechadas para casi todo el mundo y es demostrable hasta la saciedad.
No hay especulación, no hay imaginación y no se necesita ser del Mosad o de la CIA para percatarse de la agenda oculta, pues ésta cada día más y por obligación sale a la luz pública, pues la agenda se quiere imponer…. y es satánica; y sólo se entiende más allá de lo evidente con el concurso de la Torá (Talmud, Kabbalá e información proveniente más allá de la dualidad. El mundo de la Aleph). Todo el planeta está bajo prueba. Hay que saber cuál es la prueba y cómo se debe enfrentar. De esto es de lo que escribo y me comprometo como obligación de vida. Y mucho más ahora cuando desde hace tres años con la agenda de plandemia, las agendas conspirativas se hicieron más que evidentes.
Hasta aquí mi historia personal seleccionada para compartir en este artículo.
No obstante quiero concluir todo lo anterior con algunas reflexiones adicionales contundentes con relación al sentido de urgencia a compartir y que bien lo calificaría a uno mismo como tartamudo en la imposibilidad de presentar el enorme espectro de evidencia que sería factible presentar a una audiencia intelectualmente indigente. Y para esto haré un par de citas.
Tato Pavlosvsky en su libro "El cardenal" relata lo siguiente: "Era un país curioso, la mayoría de la gente inteligente dependía de un grupo de idiotas, era asombroso observar cómo este grupo de idiotas supervisaba la suerte de los talentosos. Lo increíble es que el sector de los inteligentes, para contentar a los idiotas, comenzaron a empobrecer sus ideas y comprendieron que la única manera de progresar en esa comarca era tratar de contentar a los idiotas transformándose poco a poco en idiotas. La idiotización de la comarca llegó lenta e inexorablemente. Lo curioso es que este proceso no fue percibido por los talentosos. Las ideas cada vez más idiotas de los talentosos producían una enorme aceptación de parte de los idiotas, que premiaban a los talentosos idiotizados con cargos cada vez más prestigiosos.
En otro lado, un es escritor llamado Jean F.Revel así escribió: “Un grupo humano se transforma en multitud manipulable cuando se vuelve sensible al carisma y no a la competencia, a la imagen y no a la idea, a la afirmación y no a la prueba, a la repetición y no a la argumentación, a la sugestión y no al razonamiento”.
Y yo agrego:
También a los interminables slogans y no a la profunda investigación. A los titulares y no a la suspicacia. A lo fácil, a lo regalado, lo dogmático, lo masivo, lo inoculado, lo sumiso, lo lambón, lo hipócrita, lo evasivo, lo disonante, lo psicópata, lo aplaudido, lo impuesto, lo irreflexivo, lo emotivo, lo soñado, lo prometido, lo partidista, lo idolatra, lo caudillista, la propaganda, lo sabroso, los cantos de sirena, los procesos de paz, los pactos sociales, los pinchazos, positivismos, etc, etc. Las lista bien puede ser por miles.
La manipulación desaparece cuando el colectivismo zombie desaparece. Paz y resultados de bienestar colectivos son consecuencia de esfuerzos individuales y no de promesas y fórmulas gregarias. Productividad y crecimiento económico no necesariamente son sinónimos de progreso y civilización. La manipulación y el crecimiento sin duda que es fantástica para fines de guerra y ejercicio del poder de los tiranos. Los ejemplos abundan. El problema es que al parecer nadie piensa.
Los que recogen la información tienen como preocupación dominante el falsificarla, y los que la reciben (cuando es verdad) la de eludirla. La información falsificada y la mentira es el acuerdo tácito de transacción. Se acepta la mentira visible y se rechaza la verdad escondida. Se invoca sin cesar en nuestras sociedades un deber de informar y un derecho a la información. Pero los profesionales se muestran tan solícitos en traicionar ese deber como sus clientes tan desinteresados en gozar de ese derecho. En la adulación mutua de los interlocutores de la comedia de la información, productores y consumidores fingen respetarse cuando no hacen más que temerse despreciándose. Las supuestas "democracias" no puede vivir sin una cierta dosis de verdad. No pueden sobrevivir si esa verdad queda por debajo de un nivel mínimo.
La falsa democracia se sustenta en la ilusión de libre determinación de las mayorías (no obstante se impone y se justifica con los "derechos" de las minorías), las cuales se condenan a sí mismas a muerte en la ignorancia de las realidades, la obcecación de las pasiones o la ilusión de las impresiones pasajeras. Así la información en la "democracia" se vende como libre y como sagrada, supuestamente haciéndose cargo de la función de contrarrestar todo lo que oscurece el juicio de los ciudadanos, últimos decisores y jueces del interés general. Ja. Pero ¿qué sucede si es la misma información la que se las ingenia para oscurecer el juicio de los jueces (o sea la inepta masa)? Ahora bien, ¿acaso no se ve que los casi inexistentes medios de comunicación que cultivan la exactitud, la competencia y la honradez constituyen la porción más restringida de la profesión, y su audiencia, el más reducido sector del público?... Bueno, si es que todavía existen, que lo dudo.
¿No se observa que las redes, los periódicos, emisiones, revistas o debates televisivos, las campañas de prensa que agitan las profundidades y originan los más poderosos oleajes, se caracterizan, salvo excepciones, por un contenido informativo cuya pobreza corre pareja con su falsedad? Incluso lo que se llama periodismo de investigación, presentado como ejemplo típico de valentía y de intransigencia, obedece en buena medida a móviles no siempre dictados por el culto desinteresado a la información, aunque ésta fuera auténtica. Desde fuera, el lector distingue apenas, o en absoluto, la operación noble de la operación mezquina. Pero dígase lo que se quiera del periodismo debemos guardarnos de incriminar a los periodistas, aún concluyendo que todos son mercenarios y sumisos a la agenda. Si un número demasiado reducido de ellos, en efecto, sirve realmente al ideal teórico de su profesión es porque el público apenas los incita a ello; y es, pues, en el público, en cada uno de nosotros, donde hay que buscar la causa de la supremacía de los periodistas poco competentes o poco escrupulosos. La oferta se explica por la demanda.
Y la demanda está masivamente conformada por idiotas. La demanda, en materia de información y de análisis, emana de nuestras convicciones. ¿Y cómo se forman éstas? Según las leyes que gobiernan a la mezcla de palabras, de apegos, de odios y de temores que llamamos opinión, un hecho no es real ni irreal: es deseable o indeseable. Es un cómplice o un conspirador, un aliado o un adversario, no un objeto digno de conocer. Realmente usted solo es un televidente que se traga todo sin digerir. Se ven noticieros, redes, titulares y se acepta todo. Si se le dedica tiempo a algo, que sea Netflix y demás canales con películas de falsificación histórica y de la realidad.
Todo libreteado bajo agenda y muy bien orquestado con música de fondo. Inclusive para llorar y capturar emocionalmente al espectador. Solo verifique las series y películas con grandes estrellas de Hollywood que nos cuentan las historias de Churchill y su lucha contra Hitler (ja), la serie Crown (ja), las luchas periodísticas del Washington Post contra las tiranías de Nixon (ja), las series de narcos y la lucha en contra (ja), etc, etc, etc. La lista es totalitaria por miles y miles en seducciones y mentiras.
El revisionismo histórico no es nuevo. Siempre ha existido de mil y una formas. Siempre se vive y se siente. Lo vemos por todos lados... Por ejemplo con la "comisión de la verdad" en Colombia. Para qué explayarse más. Más bien sigamos hipnotizados a Netflix y a Titulares.
Y como "cereza del pastel"... Dos años de aumento dramático de fallecidos silenciosos repentinos ni siquiera levanta una suspicacia. "Estaba gordo", "tenía stress", "algo debía tener", "fue la voluntad de Dios", "menos mal estaba pinchado", etc. Ese es el nivel. Ni modos.
La verdad no existe. Sólo flautistas y roedores… Y todos muy elocuentes.
David Saportas Liévano.
https://open.spotify.com/episode/4JVWPDA7fIySPvzk3mjnON