PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

By TIM BENIYORKTechnology
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PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM episodes

  • DETOXTONTERIAS, AYUNO Y OTRAS SUPERCHERIAS DIETETICAS PARTE 2
    “Si su cuerpo acumula tóxicos, necesita un transplante y no un zumo ‘detox”
    Feb. 26th, 2017
    A pesar de que vivimos tiempos en los que la seguridad y calidad en la alimentación, la medicina o la higiene han conseguido cotas muy altas, existe una creciente industria empeñada en hacernos creer que estamos rodeados de elementos dañinos y perjudiciales para los cuales, por supuesto, siempre existe una solución a un precio asequible. Las dietas detox se han extendido por todo el mundo, una moda que promete “depurar las toxinas del cuerpo a base de zumos y batidos verdes”. Sin embargo, cada vez más especialistas alzan la voz contra esta tendencia alimentaria advirtiendo de que no solo no son eficaces, sino que en muchos casos resultan contraproducentes.
    Para empezar, desintoxicarse… ¿de qué?
    ¿Funcionan estas dietas detox? ¿De verdad un zumo puede desintoxicar? ¿Qué hay de cierto en esta moda de batidos, zumos y preparados alimenticios que prometen limpiarle por fuera y por dentro? Julián Palacios, cardiólogo del Hospital Clínico de Madrid, lo explica claramente: “Nada de lo que se promete en estas dietas ‘detox’ tiene sentido fisiológicamente. Empezando por el concepto de ‘toxinas’, una idea tan arbitraria y difusa que sirve solamente como elemento de ‘marketing’. Nuestro cuerpo ya posee mecanismos más que eficaces de homeostasis para conseguir que todo lo que debemos tener esté dentro de sus confines. En nuestras células, los límites de sodio, potasio o magnesio se encuentran dentro de unos rangos concretos y contamos con rutas celulares que se encargan de mantenerlos, evitando pérdidas o librándose del exceso”.
    Añade el cardiólogo que “la sola idea de ‘detox’, apuntando a un absurdo proceso de desintoxicación, no hay por donde cogerla. Nuestro cuerpo ya se libera de las sustancias sobrantes, fundamentalmente, mediante dos órganos: el riñón, que produce orina y se encarga de las sustancias solubles en agua, y el hígado, que se ocupa de las sustancias liposolubles, es decir, solubles en grasa. Si de verdad su cuerpo estuviese acumulando elementos tóxicos y no pudiera él mismo liberarse de ellos, lo que se necesita con urgencia es un trasplante de hígado o riñón, pero no una infusión de perejil y acelgas”.
    Además, ¿qué toxinas se eliminan cuando alguien proclama estas propiedades en un jugo? “Ninguna dieta, zumo o batido actúa selectivamente para expeler uno u otro tóxico. Esto es como cuando dicen ‘vamos a curar el cáncer’. No existe ‘el cáncer’, existen docenas de cánceres diferentes”, aclara Palacios: “Aquí es lo mismo: dicen ‘vamos a eliminar los tóxicos’. Oiga, espere, ¿qué tóxicos? ¿metales pesados? ¿urea? ¿cuál en concreto? Porque cada sustancia tiene un mecanismo diferente de eliminación. Cuando nos llega al hospital un paciente intoxicado con mercurio lo tratamos de una manera; si es intoxicación por plomo tiene otro tratamiento; si es por dioxina le tienes que hacer otra cosa, etcétera”. Según el especialista, cada tóxico tiene su metabolismo específico y una forma concreta de suprimirlo. “Nadie puede pretender que todos los parámetros sean correctos con una determinada dieta, zumo o batido. Y si así se lo aseguran, es que le están engañando”, insiste.
    Pastillas, ayuno y otras supercherías satélite
    En la misma línea se manifiesta Julio Basulto, uno de los nutricionistas más conocidos de la Red, y colaborador en programas de radio como Gente sana (RNE) o Ser consumidor (Cadena SER), quien recuerda: “Bajo la denominación ‘detox’ se engloba una amalgama de creencias y supercherías con más peligros que beneficios, porque no son solamente zumos, en muchos casos se acompaña de comprimidos, cápsulas quemagrasas, infusiones sacadas de herboristerías o, incluso peor, dietas completas que incluyen consejos como el ayuno en días alternos, que cuentan con poco o ningún sustento científico”.
    En 2014, investigadores de la Universidad de Medicina y del Instituto de Salud Cardiovascular de Sidney (Australia), publicaron una completa revisión de estos planes detox, alertados por el verdadero boom de lo que ellos mismos denominaron “industria del detox” y las pocas evidencias clínicas que avalaban su uso. Las conclusiones del estudio alumbraban que, ante la ausencia de pruebas científicas que apoyen este tipo de regímenes, la cuestión merece más atención por parte de las autoridades para concienciar a los consumidores de los riesgos que implican. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha incluido las dietas y zumos detox en su informe anual sobre los riesgos emergentes. Pese a todo, publicidad y famosos se hacen eco sin pudor de esta absurda moda logrando que el mito se extienda y desencadene un problema potencial de salud pública.
    En dirección contraria lucha la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que cada año retira del mercado docenas de comprimidos y pastillas con la etiqueta detox, presentados en un principio como simples suplementos alimenticios. Así se han dado casos de productos como Thermogenic Slim, Acai Berry, Extra Slim o Botanical Slimming, que actuaban como supresores del apetito en muchos planes alimenticios y que han sido declarados ilegales por la citada agencia por contener sibutramina, un fármaco proscrito en Europa por su perfil de seguridad desfavorable.
    “Cuando se entra en un herbolario y se adquieren cápsulas, hierbas para infusiones o batidos preparados, no se sabe muy bien lo que se está tomando”, señala el cardiólogo Palacios. “Cuando alguien va al médico y le recetan un medicamento, allí le especifican cuánto tiene que tomar, cuándo debe hacerlo, qué dosis debe seguir y qué efectos secundarios puede experimentar. Pero si compra unos sobres o unos comprimidos en una herboristería, no sabe nada. Sumarse a una dieta de este tipo, sin pasar por un experto colegiado, simplemente porque lo ha leído en una revista, porque un amigo se la recomendó en Facebook o porque algún famoso la está siguiendo, es simple y llanamente una temeridad”, advierte este especialista.
    La gran paradoja: intoxicados por el ‘detox’
    “Está ocurriendo algo realmente irónico”, comenta el nutricionista Basulto: “Estamos consiguiendo verdaderas intoxicaciones a base de beber zumos que supuestamente depuran”. Este experto se refiere al estudio publicado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, en el que se incluyen los “batidos verdes” entre los 13 riesgos emergentes para la salud. “Lo curioso es que han analizado la cantidad de ácido oxálico que contienen estos brebajes, elaborados con espinacas, acelgas y otros tipos de verduras con este compuesto carboxílico y han saltado todas las alarmas”, destaca Basulto. “Con un consumo normal, el ácido oxálico presente en estas verduras no representa ningún problema; la cuestión es que estos zumos consiguen elevar la cantidad recomendada varias veces, incrementando así el riesgo de cálculos renales. Es un contrasentido: intoxicados por el ‘detox”. La advertencia de la EFSA tiene su origen en Alemania, un país que ha abrazado con fuerza la moda de batidos y zumos verdes, con esta perturbadora consecuencia: los diagnosticados de cálculos renales en este país se han duplicado en los últimos siete años.
    “Lo explicaré de una manera sencilla”, afirma Basulto. “¿Cuántas espinacas crudas podríamos comer de un tirón? ¿30 gramos, 50 gramos? Pero si preparamos un zumo con ellas y empezamos a echar más cantidad en la batidora, es posible que para hacer un solo vaso de zumo verde estemos utilizando medio kilo de estos vegetales. Además, si encima se mezclan con naranjas o con otras frutas, se enmascara su típico sabor amargo y así se es capaz de beber aún más zumo. Al final, resulta que con un vaso de estas bebidas verdes y batidos detox se acaban ingiriendo más de 180 miligramos de ácido oxálico [las autoridades sanitarias recomiendan que el consumo se minimice: medio puerro, por ejemplo, tiene 15 miligramos, y un tallo de brócoli, 6]”, alerta el nutricionista. “Un zumo verde que supuestamente va a desintoxicar puede acabar formando cálculos renales: una auténtica locura”.
    ¿Alguna paradoja más? Resulta que esa cantidad de ácido oxálico reduce la biodisponibilidad de calcio, hierro y potasio que el cuerpo necesita. “Es decir, el organismo elimina tanto calcio a través del riñón que, además de terminar teniendo cálculos, es posible que aparezcan otros problemas como anemia o desmineralización. Para redondear el sinsentido, todo este circo ‘detox’, como ocurre con otras muchas de las ‘dietas milagro’, se suelen alternar con ayunos, lo que acaba por empeorar el cuadro”, avisa Basulto.
    Uno de los mayores inconvenientes al que nos enfrentamos al analizar estas dietas detox es que no hay un método establecido. “Todos aquellos que las recomiendan tienen su propia fórmula. No existe una definición de dieta ‘detox’. En general, y dependiendo de cada una, los planes depurativos son una mezcla difusa de beber batidos y zumos, hacer ayunos, tomar jarabe de arce, infusiones herbales y cápsulas quemagrasas”, destaca Basulto: “Es un caos. Cada libro o gurú tiene su propia receta”.
    Si quiere conocer los peligros asociados a estas dietas, puede hacerlo descargándose la app de BUENAVIDA en Kiosco y más, Apple Store y Google Play.
    5 min
  • DETOXTONTERIAS, AYUNO Y OTRAS SUPERCHERIAS DIETETICAS PARTE 1
    “Si su cuerpo acumula tóxicos, necesita un transplante y no un zumo ‘detox”
    Feb. 26th, 2017
    A pesar de que vivimos tiempos en los que la seguridad y calidad en la alimentación, la medicina o la higiene han conseguido cotas muy altas, existe una creciente industria empeñada en hacernos creer que estamos rodeados de elementos dañinos y perjudiciales para los cuales, por supuesto, siempre existe una solución a un precio asequible. Las dietas detox se han extendido por todo el mundo, una moda que promete “depurar las toxinas del cuerpo a base de zumos y batidos verdes”. Sin embargo, cada vez más especialistas alzan la voz contra esta tendencia alimentaria advirtiendo de que no solo no son eficaces, sino que en muchos casos resultan contraproducentes.
    Para empezar, desintoxicarse… ¿de qué?
    ¿Funcionan estas dietas detox? ¿De verdad un zumo puede desintoxicar? ¿Qué hay de cierto en esta moda de batidos, zumos y preparados alimenticios que prometen limpiarle por fuera y por dentro? Julián Palacios, cardiólogo del Hospital Clínico de Madrid, lo explica claramente: “Nada de lo que se promete en estas dietas ‘detox’ tiene sentido fisiológicamente. Empezando por el concepto de ‘toxinas’, una idea tan arbitraria y difusa que sirve solamente como elemento de ‘marketing’. Nuestro cuerpo ya posee mecanismos más que eficaces de homeostasis para conseguir que todo lo que debemos tener esté dentro de sus confines. En nuestras células, los límites de sodio, potasio o magnesio se encuentran dentro de unos rangos concretos y contamos con rutas celulares que se encargan de mantenerlos, evitando pérdidas o librándose del exceso”.
    Añade el cardiólogo que “la sola idea de ‘detox’, apuntando a un absurdo proceso de desintoxicación, no hay por donde cogerla. Nuestro cuerpo ya se libera de las sustancias sobrantes, fundamentalmente, mediante dos órganos: el riñón, que produce orina y se encarga de las sustancias solubles en agua, y el hígado, que se ocupa de las sustancias liposolubles, es decir, solubles en grasa. Si de verdad su cuerpo estuviese acumulando elementos tóxicos y no pudiera él mismo liberarse de ellos, lo que se necesita con urgencia es un trasplante de hígado o riñón, pero no una infusión de perejil y acelgas”.
    Además, ¿qué toxinas se eliminan cuando alguien proclama estas propiedades en un jugo? “Ninguna dieta, zumo o batido actúa selectivamente para expeler uno u otro tóxico. Esto es como cuando dicen ‘vamos a curar el cáncer’. No existe ‘el cáncer’, existen docenas de cánceres diferentes”, aclara Palacios: “Aquí es lo mismo: dicen ‘vamos a eliminar los tóxicos’. Oiga, espere, ¿qué tóxicos? ¿metales pesados? ¿urea? ¿cuál en concreto? Porque cada sustancia tiene un mecanismo diferente de eliminación. Cuando nos llega al hospital un paciente intoxicado con mercurio lo tratamos de una manera; si es intoxicación por plomo tiene otro tratamiento; si es por dioxina le tienes que hacer otra cosa, etcétera”. Según el especialista, cada tóxico tiene su metabolismo específico y una forma concreta de suprimirlo. “Nadie puede pretender que todos los parámetros sean correctos con una determinada dieta, zumo o batido. Y si así se lo aseguran, es que le están engañando”, insiste.
    Pastillas, ayuno y otras supercherías satélite
    En la misma línea se manifiesta Julio Basulto, uno de los nutricionistas más conocidos de la Red, y colaborador en programas de radio como Gente sana (RNE) o Ser consumidor (Cadena SER), quien recuerda: “Bajo la denominación ‘detox’ se engloba una amalgama de creencias y supercherías con más peligros que beneficios, porque no son solamente zumos, en muchos casos se acompaña de comprimidos, cápsulas quemagrasas, infusiones sacadas de herboristerías o, incluso peor, dietas completas que incluyen consejos como el ayuno en días alternos, que cuentan con poco o ningún sustento científico”.
    En 2014, investigadores de la Universidad de Medicina y del Instituto de Salud Cardiovascular de Sidney (Australia), publicaron una completa revisión de estos planes detox, alertados por el verdadero boom de lo que ellos mismos denominaron “industria del detox” y las pocas evidencias clínicas que avalaban su uso. Las conclusiones del estudio alumbraban que, ante la ausencia de pruebas científicas que apoyen este tipo de regímenes, la cuestión merece más atención por parte de las autoridades para concienciar a los consumidores de los riesgos que implican. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha incluido las dietas y zumos detox en su informe anual sobre los riesgos emergentes. Pese a todo, publicidad y famosos se hacen eco sin pudor de esta absurda moda logrando que el mito se extienda y desencadene un problema potencial de salud pública.
    En dirección contraria lucha la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que cada año retira del mercado docenas de comprimidos y pastillas con la etiqueta detox, presentados en un principio como simples suplementos alimenticios. Así se han dado casos de productos como Thermogenic Slim, Acai Berry, Extra Slim o Botanical Slimming, que actuaban como supresores del apetito en muchos planes alimenticios y que han sido declarados ilegales por la citada agencia por contener sibutramina, un fármaco proscrito en Europa por su perfil de seguridad desfavorable.
    “Cuando se entra en un herbolario y se adquieren cápsulas, hierbas para infusiones o batidos preparados, no se sabe muy bien lo que se está tomando”, señala el cardiólogo Palacios. “Cuando alguien va al médico y le recetan un medicamento, allí le especifican cuánto tiene que tomar, cuándo debe hacerlo, qué dosis debe seguir y qué efectos secundarios puede experimentar. Pero si compra unos sobres o unos comprimidos en una herboristería, no sabe nada. Sumarse a una dieta de este tipo, sin pasar por un experto colegiado, simplemente porque lo ha leído en una revista, porque un amigo se la recomendó en Facebook o porque algún famoso la está siguiendo, es simple y llanamente una temeridad”, advierte este especialista.
    La gran paradoja: intoxicados por el ‘detox’
    “Está ocurriendo algo realmente irónico”, comenta el nutricionista Basulto: “Estamos consiguiendo verdaderas intoxicaciones a base de beber zumos que supuestamente depuran”. Este experto se refiere al estudio publicado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, en el que se incluyen los “batidos verdes” entre los 13 riesgos emergentes para la salud. “Lo curioso es que han analizado la cantidad de ácido oxálico que contienen estos brebajes, elaborados con espinacas, acelgas y otros tipos de verduras con este compuesto carboxílico y han saltado todas las alarmas”, destaca Basulto. “Con un consumo normal, el ácido oxálico presente en estas verduras no representa ningún problema; la cuestión es que estos zumos consiguen elevar la cantidad recomendada varias veces, incrementando así el riesgo de cálculos renales. Es un contrasentido: intoxicados por el ‘detox”. La advertencia de la EFSA tiene su origen en Alemania, un país que ha abrazado con fuerza la moda de batidos y zumos verdes, con esta perturbadora consecuencia: los diagnosticados de cálculos renales en este país se han duplicado en los últimos siete años.
    “Lo explicaré de una manera sencilla”, afirma Basulto. “¿Cuántas espinacas crudas podríamos comer de un tirón? ¿30 gramos, 50 gramos? Pero si preparamos un zumo con ellas y empezamos a echar más cantidad en la batidora, es posible que para hacer un solo vaso de zumo verde estemos utilizando medio kilo de estos vegetales. Además, si encima se mezclan con naranjas o con otras frutas, se enmascara su típico sabor amargo y así se es capaz de beber aún más zumo. Al final, resulta que con un vaso de estas bebidas verdes y batidos detox se acaban ingiriendo más de 180 miligramos de ácido oxálico [las autoridades sanitarias recomiendan que el consumo se minimice: medio puerro, por ejemplo, tiene 15 miligramos, y un tallo de brócoli, 6]”, alerta el nutricionista. “Un zumo verde que supuestamente va a desintoxicar puede acabar formando cálculos renales: una auténtica locura”.
    ¿Alguna paradoja más? Resulta que esa cantidad de ácido oxálico reduce la biodisponibilidad de calcio, hierro y potasio que el cuerpo necesita. “Es decir, el organismo elimina tanto calcio a través del riñón que, además de terminar teniendo cálculos, es posible que aparezcan otros problemas como anemia o desmineralización. Para redondear el sinsentido, todo este circo ‘detox’, como ocurre con otras muchas de las ‘dietas milagro’, se suelen alternar con ayunos, lo que acaba por empeorar el cuadro”, avisa Basulto.
    Uno de los mayores inconvenientes al que nos enfrentamos al analizar estas dietas detox es que no hay un método establecido. “Todos aquellos que las recomiendan tienen su propia fórmula. No existe una definición de dieta ‘detox’. En general, y dependiendo de cada una, los planes depurativos son una mezcla difusa de beber batidos y zumos, hacer ayunos, tomar jarabe de arce, infusiones herbales y cápsulas quemagrasas”, destaca Basulto: “Es un caos. Cada libro o gurú tiene su propia receta”.
    Si quiere conocer los peligros asociados a estas dietas, puede hacerlo descargándose la app de BUENAVIDA en Kiosco y más, Apple Store y Google Play.
    13 min
  • LA-CANCION-DEL-PIRATA-DE-JOSE-DE-ESPRONCEDA-2017
    Con diez cañones por banda,
    viento en popa a toda vela,
    no corta el mar, sino vuela,
    un velero bergantín;
    bajel pirata que llaman
    por su bravura el Temido
    en todo el mar conocido
    del uno al otro confín.
    La luna en el mar riela,
    en la lona gime el viento
    y alza en blando movimiento
    olas de plata y azul;
    y ve el capitán pirata,
    cantando alegre en la popa,
    Asia a un lado, al otro Europa,
    Y allá a su frente Estambul:
    -Navega, velero mío,
    sin temor
    que ni enemigo navío,
    ni tormenta, ni bonanza
    tu rumbo a torcer alcanza,
    ni a sujetar tu valor.
    Veinte presas
    hemos hecho
    a despecho
    del inglés
    y han rendido
    sus pendones
    cien naciones
    a mis pies.
    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi Dios la libertad;
    mi ley, la fuerza y el viento;
    mi única patria, la mar.
    Allá muevan feroz guerra
    ciegos reyes
    por un palmo más de tierra,
    que yo tengo aquí por mío
    cuanto abarca el mar bravío
    a quien nadie impuso leyes.
    Y no hay playa
    sea cualquiera,
    ni bandera
    de esplendor,
    que no sienta
    mi derecho
    y dé pecho
    a mi valor
    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi Dios la libertad;
    mi ley, la fuerza y el viento;
    mi única patria, la mar.
    A la voz de ¡barco viene!,
    es de ver
    cómo vira y se previene
    a todo trapo a escapar:
    que yo soy el rey del mar
    y mi furia es de temer.
    En las presas
    yo divido
    lo cogido
    por igual:
    sólo quiero
    por riqueza
    la belleza
    sin rival.
    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi Dios la libertad;
    mi ley, la fuerza y el viento;
    mi única patria, la mar.
    ¡Sentenciado estoy a muerte!
    Yo me río:
    no me abandone la suerte,
    y al mismo que me condena
    colgaré de alguna antena
    quizá en su propio navío.
    Y si caigo,
    ¿qué es la vida?
    Por perdida
    ya la di
    cuando el yugo
    del esclavo
    como un bravo sacudí.
    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi Dios la libertad;
    mi ley, la fuerza y el viento;
    mi única patria, la mar.
    Son mi música mejor
    aquilones,
    el estrépito y temblor
    de los cables sacudidos
    del negro mar los bramidos
    y el rugir de mis cañones.
    Y del trueno
    al son violento,
    y del viento,
    al rebramar,
    yo me duermo
    sosegado,
    arrullado
    por el mar.
    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi Dios la libertad;
    mi ley, la fuerza y el viento;
    mi única patria, la mar.
    6 min
  • BOTELLA AL MAR...UN POEMA DE MARIO BENEDETTI
    El mar es un azar
    ¡Qué tentación echar una botella al mar!
    Poner en ella por ejemplo
    un grillo, un barco sin velamen, y una espiga
    sobrantes de lujuria, algún milagro
    Y un folio rebosante de noticias
    Poner un verde, un duelo, una proclama,
    dos rezos, y una cábala indecisa
    El cable que jamás llegó a destino
    Y la esperanza pródiga y cautiva
    El mar es un azar
    ¡Qué tentación echar una botella al mar!
    poner en ella por ejemplo un tango
    que enumerara todos los pretextos
    para apiadarse a solas de uno mismo
    y quedarse en el borde de otro sueño
    Poner promesas como sobresaltos
    Y el poquito de sol que da el invierno
    y un olvido flamante y oneroso
    y el rencor que nos sigue como un perro
    El mar es un azar
    ¡Qué tentación echar una botella al mar!
    Poner en ella por ejemplo un naipe,
    un afiche de Dios, el de costumbre,
    el tímpano banal del horizonte
    el reino de los cielos y las nubes
    Poner recortes de un asombro inútil,
    un lindo vaticinio de agua dulce
    una noche de rayos y centellas
    y el saldo de veranos y de azules
    El mar es un azar
    ¡Qué tentación echar una botella al mar!
    Pero en esta botella navegante,
    sólo pondré mis versos en desorden
    en la espera confiada de que un día
    llegue a una playa cándida y salobre
    y un niño la descubra y la destape
    y en lugar de estos versos halle flores
    y alertas y corales y baladas
    Y piedritas del mar y caracoles
    El mar es un azar
    Que tentación echar una botella al mar.
    5 min
  • DEJAME SUELTAS LAS MANOS UN POEMA DE PABLO NERUDA
    DÉJAME sueltas las manos
    y el corazón, déjame libre!
    Deja que mis dedos corran
    por los caminos de tu cuerpo.
    La pasión ?sangre, fuego, besos?
    me incendia a llamaradas trémulas.
    Ay, tú no sabes lo que es esto!
    Es la tempestad de mis sentidos
    doblegando la selva sensible de mis nervios.
    Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
    Es el incendio!
    Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
    ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
    hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!
    Déjame libre las manos
    y el corazón, déjame libre!
    Yo sólo te deseo!
    No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
    es precipitación de furias,
    acercamiento de lo imposible,
    pero estás tú,
    estás para dármelo todo,
    y a darme lo que tienes a la tierra viniste?
    como yo para contenerte,
    y desearte,
    y recibirte!
    3 min
  • EL-PASADO_-MIERDA_-TIEMPO-Y-OLVIDO-PARTE-2
    ¿Y beber agua? ¿Sabe lo que dice? El riesgo de beber agua contaminada ha sido altísimo durante toda la historia de la humanidad. De hecho, casi todas las civilizaciones antiguas confiaron en la cerveza que, además de vitaminas A, B, D y E, estaba aseptizada por el alcohol. De tenerla, hasta los niños bebían. ¿Leche? ¿Se imagina beberla hoy sin pasteurizar? Pues nadie la hervía… ¿Y los miopes? Pues si uno no moría atropellado por un caballo, elefante o una vaca que no había visto, se pasaba viendo borroso toda la vida. Las primeras gafas datan el año 1.000, así que ustedes mismos. ¿Papel higiénico? Ni un doloroso pergamino. Mano derecha o mano izquierda. A partir de Mahoma, sólo mano derecha. Mayas, aztecas, incas, aborígenes, pigmeos, indios del amazonas, de la india o americanos… todos estaban igual o peor que estos. Ya se lo adelanté, una mierda.
    Todo eso si a uno no le pelaban por el camino, porque los ricos y poderosos SIEMPRE ganaban. Siempre ha funcionado eso de estar en lo alto de la pirámide social. De haberlos, jueces, árbitros o policías eran de pega. Las guerras duraban años y valía todo. Bueno, todo eso si además no se era un esclavo. De esos que los hijos seguían siendo esclavos, ya sabe. Era posible que uno lo regalesen, vendiesen o comprasen, y al resto le parecía bien o, como mucho, caro o barato. No olvide que han habido esclavos desde más-o-menos-siempre hasta el siglo XIX. Estados Unidos abolió la esclavitud en 1808 (o sea hace unos 200 años); pero Mauritania la abolió en…¡¡¡1980!!! bueno, y la abolió de aquella manera. La única justicia que existía era la impartida por microbios, virus y bacterias. Porque, fuese uno rico o pobre, rey o campesino, era igual de fácil morirse por epidemias, plagas, en el parto, por beber agua contaminada, por cualquier arañazo infectado con un palo o por la mordedura de un bicho que corriese por ahí. Collonut.
    Dígame ahora si vivir en el pasado no era una auténtica mierda. ¿Cuándo cambió esa dinámica? ¿Cómo cambió? Un ser humano es un sistema de unos 96 W de potencia, que viene a necesitar entre 1.500 y 2.000 kcal al día para funcionar. Con eso vivían los hombres primitivos cazadores-recolectores. ¿Necesita fuego para cocinar y calentarse? Súmele unas 1.000 kcal más al día. El paso a una sociedad agraria aumentó la cantidad de energía que se consumía, porque era necesario tener animales a los que alimentar para poder arar el campo. Ya estamos en 12.000 kcal diarias. ¿Ha dicho transporte? Doble la cantidad. El agricultor de barbecho, con su molino para el grano, y los artesanos, en sus gremios, consumían más de 25.000 kcal al día. Llega el siglo XVIII y, durante él, la Revolución industrial. Máquina de Vapor. Spinning Jenny. Especialización técnica. Carbón. Ciudades. 75.000 kcal por persona y día entre transporte, agricultura, industria, hogares, comercio y comida. Siglo XX. ¡Electricidad! ¡Radioisótopos! ¡Técnica! Hoy nos hacen falta más de 225.000 kcal por persona y día y ya sabemos leer casi todos. Somos 7.000.000.000 gracias a las vacunas (y repita conmigo PE-NI-CI-LI-NA). Eso sí, suerte del petróleo y su elevadísima densidad energética, porque si no, se acabó la fiesta. La evolución de las sociedades, y su complejidad, ya sabe que está directamente asociada a su consumo de energía. Energía es algo equivalente a desarrollo humano y viceversa.
    Ahora igual ve alguna de sus cotidianidades, tan asimiladas como olvidadas, más parecidas a un lujo. Pues no olvide que hoy unos 1.500 millones de personas que todavía viven en algo muy parecido a ese pasado de mierda. Y sin muchas opciones de mejorar. Del resto de privilegiados (nosotros) y de su capacidad (la nuestra) para compartir el presente, depende de darles un futuro. A ellos y a nosotros. Seguramente habrá leído que se está estudiando si los neutrinos pueden ir más rápidos que la luz; de ser así, los viajes en el tiempo podrían ser posibles, pero sólo al pasado. Pues si es así, y lo consiguen, a mí bórrenme de la lista de posibles viajeros. Viaje al futuro; es fácil, gratis y, sin duda, siempre le resultará mejor.
    9 min
  • EL-PASADO_-MIERDA_-TIEMPO-Y-OLVIDO-PARTE-1
    Pasado, mierda, tiempo y olvido. Y energía.
    By David Ruyet|Nov. 21st, 2011
    “Cómo están los tiempos”. “Esto antes no pasaba“. “Si mi padre levantara la cabeza“. “Esta juventud“. “Vamos de mal en peor“. “No sé dónde vamos a llegar“. “Cualquier tiempo pasado fue mejor“. Usted habrá oído esas expresiones que, lejos de una melancolía romántica de la juventud, muestran la desconfianza en el presente y en sus perspectivas. Pues nada de eso es cierto. Nada. La vida cotidiana antes del siglo XX 0, si afinamos. antes de los años 60 era muchísimo más dura de lo que es hoy. Sin duda alguna. Y cuanto más retroceda en el tiempo mayor será la diferencia. Era una auténtica mierda. Le aseguro que si pudiese ver por un agujerito como les iban las cosas a nuestros antepasados, estaría encantados de volver al presente como el último pringado, rodeado de primas de riesgo de 500 puntos sobre el Bono Alemán. ¿Que no?
    Pues piense en la Edad Media, llena de ciudades sucias y malolientes pues no había alcantarillas. Lo habitual era que nadie supiese leer ni escribir. Eso se reservaba para los más privilegiados, ya fuese un clérigo, santón o dictador. Por lo general, estos tipos eran unos zoquetes absolutos, ignorantes y fanáticos. ¿Y las mujeres? eran tratadas como un animal más. Todas eran analfabetas de no ser monjas, abadesas o nobles. De hecho sus opciones eran tres: matrimonio, convento o prostitución. No elegían marido, y este les sacaba como mínimo 10 años. Santo Tomás de Aquino las definía como una “deficiencia de la naturaleza“. Y eso lo decía un santo. Lo debía decir porque, debiluchas ellas, muchas morían durante el parto de sus hijos; y morían jovencitas, porque si una era fértil con 14 años, la fertilizaban. La mujer era un ser malo y pecador, obsequiada con el cinturón de castidad, el derecho de pernada, la persecución de la brujería, o no recibir la comunión. Culpa de “Eva, la tentadora”. Menuda mierda.
    ¿Niños? Se tenían muchos porqué se morían casi todos (más del 30% hasta los 4 años) y porqué el fornicio era lo más parecido al ocio de la época. Y casi nadie tenía dientes después de los 50; eso si estaban vivos, porque la esperanza de vida era de unos 45 años si no se era noble. Fuese hombre o mujer, con un 90% de posibilidades, usted viviría en el campo, junto a su ganado: todo olería siempre a estiércol, especialmente usted. Olvídese de la luz. Para calentarse, pieles. ¿Para comer? Legumbres y cereales, y la mitad para el cacique de turno. Cuando se malogran las cosechas, se muere casi todo el mundo. En la Edad Media, vivir era el arte de pasar hambre sin morirse. Los pobres fueron siempre delgados. Estar gordo era lo cool. ¿Camas? no existen: paja o al suelo. ¿Agua? Al pozo o al río. Y mejor al río. ¿Neveras? Salazón o conservas. ¿Médicos? Barberos, oiga. No había ningún tipo de higiene y, claro, lo que sí había era epidemias. Entre 1347 y 1351, la Peste Negra diezmó a unos 40 millones de personas. En Europa, al 60% de la población. ¿Tiene 5 amigos? Borre a tres. O borre a dos y, luego, bórrese usted. ¿Seguimos?
    Qué demagogo. Pues vayamos a los siglos XVIII y XIX, que seguro son mejores ¿no? No. ¿Cree que las ciudades estaban mucho más limpias? Ni de coña. Hasta 1900 la esperanza de vida siguió siendo de 50 años. ¿Y lo del amor romántico? Oiga, que nuestro inmortal escritor Antonio Machado casó con su amada Leonor cuando ella tenía 15 años; la pobre murió con 16 de tuberculosis. El tipo tenía 34 años. Era 1912. Mi abuela nació en 1913. No hace tanto. Menudo panorama para las niñas (mi abuela tuvo más suerte). ¿Y para los niños? Son el 25% de la población activa. Los ingleses, con la “Factory Act” de 1844, prohibieron que los niños trabajasen… más de 6,5 horas al día. Eso si tenían más de 6; si tenían entre 12 y 18, que no trabajasen más de 12. Si usted hubiese sido rico (arriba), tendría criados (abajo). De ser de clase trabajadora, con suerte sería ese criado. Si no, trabajaría en una colonia textil durmiendo allí con su familia. También podría bajar a la mina como alternativa. Si fuese niño, mejor. En ambos casos, seguramente compartirá la habitación con más familias. Da igual que lean a Engels o a Dickens: cuentan lo mismo sobre la época. La higiene seguiría como siempre: o sea, no existiría. Además, como es la primera industrialización estará rodeado por intoxicaciones, accidentes, quemaduras, productos tóxicos y sueldos mínimos. Eso sí que eran sweatshops.
    Podrá pensar que siempre nos quedará la pulcra civilización grecorromana. Eso sí que era vida ¿no? con sus togas siempre blancas, rebosantes de cultura y educación. La cuna de la civilización. O el antiguo Egipto, tan minimalista. ¿Está de guasa? De entrada, la mayoría de la gente hasta el siglo XVIII eran piojosos y desdentados. Eso siempre fue así, incluidas Grecia, Roma y Egipto. Una plaga bíblica fue de piojos. Despiojarse era una actividad cotidiana familiar y grupal. La caries era un drama absoluto que sólo se curaba arrancando el diente. A pelo, claro; y por alguien más parecido a un herrero que a otra cosa. Y el 20% de la población lo tenía asegurado. Y el aliento de todos era siempre pestilente. Eso aparte de las “pestes”: tifus, tuberculosis, lepra, escarlatina, malaria… Una plaga de esas se zumbaba al 10% o al 15% de la población de un plumazo. Si se sobrevivía, uno debía tener cuidado de que no le culpasen de la plaga: judíos, extranjeros y leprosos se llevaron a menudo esas culpas durante la Historia. Otra opción era la cólera divina. Genial.
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  • POSIBLE-VIDA-EXTRATERRESTRE-UN-DESCUBRIMIENTO-IMPORTANTE
    La búsqueda de una tierra prometida ha dado hoy un salto de gigante. Científicos de la NASA han anunciado el descubrimiento de un sistema de siete planetas girando en torno a la cercana estrella TRAPPIST-1. Todos podrían albergar vida. Nunca antes se habían encontrado tantos planetas similares a la Tierra girando alrededor de una misma estrella.
    En mayo del año pasado el cazador de exoplanetas belga Michaël Gillon, de la Universidad de Lieja, detectó tres planetas rocosos en las cercanías de las estrella enana ultrafría TRAPPIST-1, localizada a 39 años luz del Sol, en la constelación de Acuario. Lo hizo usando el telescopio TRAPPIST (Telescopio Pequeño para Planetas en Tránsito y Planetesimales), situado en el Observatorio Austral Europeo (ESO), en el desierto de Atacama, en Chile. Todos estos planetas cumplían las condiciones necesarias para la existencia de agua en estado líquido, imprescindible para la vida tal y como la conocemos.
    A raíz de este hallazgo amplió la investigación usando el telescopio espacial Spitzer de la NASA, con el que encontró cuatro planetas más orbitando alrededor de ese mismo sol. El descubrimiento fue de impacto. También todos podían albergar océanos en su superficie. “Es el descubrimiento más emocionante que hemos hecho en los 14 años que lleva Spitzer operando”, ha reconocido Sean Carey, coordinador del telescopio en Caltech/IPAC.
    “Es insólito encontrar tantos planetas pequeños en la zona de habitabilidad”, valora para El Independiente María Rosa Zapatero Osorio, investigadora del Centro de Astrofísica (CSIC-INTA), que lleva 20 años estudiando el cosmos en busca de exoplanetas. “En los últimos años se han encontrado muchos planetas del tamaño de la Tierra en nuestra galaxia, pero los hallazgos del equipo de Gillon indican que estos planetas son mucho más abundantes de lo que creíamos”, asegura el astrónomo Ignas A. G. Snellen, del Observatorio de Leiden, en Holanda.
    Aunque aún son necesarias observaciones adicionales para conocer las características de los nuevos exoplanetas, todo apunta a que seis de ellos tienen masas similares a la Tierra y están compuestos por rocas. También tienen atmósferas compactas comparables con las de la Tierra, Venus y Marte.
    La estrella es tan débil que no se ve a simple vista ni con un telescopio de aficionado
    La estrella que orbitan tiene una décima parte de la masa del Sol y emite mucha menos radiación, por eso los planetas están situados tan cerca de ella. Es tan débil que se ve a simple vista ni con un telescopio de aficionado. Las estrellas de este tipo son muy comunes en la Vía Láctea, sin embargo es la primera vez que se detecta un sistema planetario a su alrededor. “Los siete magníficos de TRAPPIST-1 son los primeros planetas del tamaño de la Tierra que se descubren orbitando una estrella de este tipo”, subraya Gillon.
    El nuevo sistema es muy compacto, plano y ordenado, gracias a un equilibrado baile determinado por la atracción gravitatoria. Los seis planetas internos dan una vuelta a la estrella en 1,5 y 13 días terrestres. En ese mismo periodo de tiempo, el planeta más interno hace ocho órbitas, mientras que el segundo, el tercero y el cuarto realizan cinco, tres y dos vueltas alrededor de la estrella respectivamente.
    A pesar de la emoción por encontrar nuevo mundos, el hecho de que un planeta o luna se encuentre en la zona de habitabilidad no implica que albergue vida. En nuestro sistema planetario, el Solar, hay dos cuerpos en esa zona, la Tierra y la Luna. El primero está inundada de agua líquida y repleta de vida y en cambio el satélite tiene agua, pero congelada, no tiene atmósfera y es inerte.
    El año que viene el telescopio espacial James Webb partirá al espacio para suceder al mítico Hubble en el estudio del Universo. Podrá analizar la composición de la atmósfera, la temperatura y clima de los exoplanetas y dilucidar cuáles tienen agua líquida.
    En 1995 los astrónomos Michel Mayor y Didler Queloz descubrieron el primer planeta extrasolar. Orbita alrededor de la estrella Pegasi 51. El planeta se nombró Pegasi 51 b. Desde entonces, el ritmo de descubrimientos ha aumentado a pasos agigantados. “En los últimos diez años estamos descubriendo unos 50 planetas anuales, es decir, un planeta a la semana. De ellos unos 15 podrían albergar vida”, calcula Zapatero Osorio.
    El más cercano es Próxima b, descubierto en la constelación Centauro el pasado agosto. La mayoría han sido descubiertos por el telescopio Kepler que la humanidad subió al espacio en 2009. Ha contabilizado unos 3000 de los más de mil millones que podría haber en zonas habitables de otros sistemas solares. Sólo en 2016, descubrió un centenar de planetas potencialmente habitables.
    Vivimos en una galaxia con miles de millones de estrellas, que a su vez forma parte de otro conjunto de miles de galaxias con otros millones de estrellas. La posibilidad de que haya vida en otros planetas es real, lo difícil es llegar hasta ellos para comprobarlo.
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  • EL-PELIGRO-DE-LAS-BEBIDAS-ENERGÉTICAS
    Las autodenominadas “bebidas energéticas” (entre comillas) se han colado en nuestras vidas con la misma rapidez con la que se expande un peligroso incendio. Hay varios motivos por los que conviene entrecomillarlas, como hace la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). El más importante es el siguiente: pese a que es una acepción que nos hace creer que nos proporciona energía, lo cierto es que la EFSA no permite, desde 2011, que los fabricantes de estas bebidas les atribuyan la capacidad de mejorar el rendimiento mental, el tiempo de reacción, la alerta o la memoria, o de “energizar”. Pese a ello, su publicidad insinúa que pueden “energizar” o “potenciar” a sus consumidores. Cuando lo único que hacen es aumentar nuestro riesgo de sufrir diversos trastornos.
    Aumentan el riesgo de sufrir diversos trastornos por tomar demasiada azúcar, demasiada cafeína y porque se acompañan con alcohol
    Hay quien confunde a estas bebidas con las diseñadas para deportistas, conocidas como bebidas isotónicas. Ambas tienen puntos en común, como la presencia de elevadas cantidades de azúcar, pero las bebidas energéticas contienen mucha cafeína (entre 70 y 400 miligramos por litro, y a veces más), algo que no ocurre en las primeras. Casi todas las bebidas “energéticas” contienen una sustancia llamada taurina (un aminoácido que nuestro cuerpo fabrica por sí mismo y al que la EFSA prohíbe acompañar de declaraciones de salud) y en bastantes ocasiones innecesarias vitaminas y rocambolescas combinaciones de extractos de plantas.
    Datos de 2014 apuntaban que sus ventas aumentan a escala mundial como mínimo a un ritmo un 10% cada año anual, aunque es probable que la cifra se quede corta: en el Reino Unido, las ventas de estas bebidas aumentaron un 155% entre 2006 y 2014.
    Por desgracia, de manera paralela a sus ventas aumentan los problemas que provocan en los consumidores, sobre todo si son niños o adolescentes, que son precisamente el público diana de sus estrategias de mercadotecnia. El consumo de estas bebidas supone asumir numerosos riesgos, que podemos agrupar en tres grupos. El primero es el de tomar demasiado azúcar: en algunas latas de bebidas “energéticas” llegamos a encontrar el equivalente a 20 cucharaditas de azúcar, con los problemas que ello genera (como caries, obesidad o diabetes tipo 2). El segundo problema es tomar demasiada cafeína, algo que puede provocar trastornos como peor calidad del sueño, alteraciones de la tensión arterial, palpitaciones cardíacas, náuseas, vómitos o incluso convulsiones. Una investigación publicada en marzo de 2016 en la revista International Journal of Cardiology detalló que su consumo aumenta el riesgo de padecer diversas complicaciones cardiovasculares incluso en adultos sanos.
    Dos de cada diez menores de diez años toman dos litros al mes, y el 68% de los adolescentes toma estos productos casi a diario
    Y el tercer problema, el más preocupante, es que estos productos a menudo se combinan con alcohol. Esta costumbre es muy peligrosa, sobre todo en menores de edad, dado que la elevada cantidad de cafeína que contienen las bebidas “energéticas” enmascara los efectos depresores del alcohol sobre el sistema nervioso central. Cuando tales efectos tardan en aparecer (se camuflan por el efecto estimulante de la cafeína) el individuo puede seguir consumiendo bebidas alcohólicas sin encontrarse mal, algo potencialmente letal. Quien mezcla alcohol con estas bebidas es tres veces más propenso a beber excesivamente, lo que aumenta las posibilidades de sufrir una intoxicación etílica.
    La gravedad de todo lo anterior es mayor si sabemos que dos de cada diez menores de diez años toman dos litros de bebidas “energéticas” al mes, que el 68% de los adolescentes toma estos productos casi a diario y que la mitad de ellos los mezcla con alcohol, según una investigación publicada por la doctora Shelina Visram y sus colaboradores en 2016 en la revista BMJ Open.
    Estos productos aparecieron en Japón en 1960 y llegaron a Europa en 1987, pero hasta el año 2012 no se recogió la acepción “Bebida energética” en el tesauro de Medline, lo que puede justificar, al menos en parte, que a sanitarios e investigadores les haya pillado por sorpresa el “incendio”. En todo caso, urge que las autoridades sanitarias tomen medidas para apagarlo lo antes posible. No hacerlo es permitir que se expanda.
    Julio Basulto es un Dietista-Nutricionista que intenta convencer al mundo de que comer mal no se compensa con una zanahoria. También imparte conferencias, ejerce como docente en varias instituciones académicas, colabora con diferentes medios de comunicación y es autor de numerosas publicaciones científicas y divulgativas (www.juliobasulto.com).
    NUTRIR CON CIENCIA es una sección sobre alimentación basada en evidencias científicas y en el conocimiento contrastado por especialistas. Comer es mucho más que un placer y una necesidad: la dieta y los hábitos alimenticios son ahora mismo el factor de salud pública que más puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades, desde muchos tipos de cáncer hasta la diabetes. Un equipo de dietistas-nutricionistas nos ayudará a conocer mejor la importancia de la alimentación y a derribar, gracias a la ciencia, los mitos que nos llevan a comer mal.
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  • LA-EDUCACION-EN-EL-PENSAMIENTO-CRITICO
    Engañarnos es muy fácil
    By Luis Alfonso Gámez|Feb. 20th, 2017
    Carl Sagan temía que sus nietos vivieran en un Estados Unidos cuyos ciudadanos carecieran de “la capacidad de establecer sus prioridades o de cuestionar con conocimiento a los que ejercen la autoridad”. “Con las facultades críticas en declive, incapaces de discernir entre lo que nos hace sentir bien y lo que es cierto, nos iremos deslizando, casi sin darnos cuenta, en la superstición y la oscuridad”, auguraba el astrofísico en El mundo y sus demonios (1995). Evitarlo pasaba, en su opinión, por enseñar en la escuela “hábitos de pensamiento escéptico”, aunque eso supondría que las nuevas generaciones acabarían cuestionando más que los ovnis y a los videntes. “Quizá desafiarán las opiniones de los que están en el poder. ¿Dónde estaremos entonces?”, se preguntaba al final del libro.
    El Centro de Investigación Pew, un grupo de reflexión con sede en Washington, revelaba al día siguiente de las elecciones presidenciales estadounidenses que a Donald Trump le habían votado bastantes menos graduados universitarios que a Hillary Clinton (43% frente a 52%), pero muchas más personas sin formación superior (52% frente a 44%). ¿Tienen las sociedades desarrolladas que plantearse cambios en la educación para fomentar el pensamiento crítico y que los ciudadanos no caigan rendidos ante los cantos de sirena del populismo?; con una población mejor educada, ¿Trump estaría en el Despacho Oval y Reino Unido fuera de la UE?
    Sesgo ideológico
    El filósofo de la ciencia Jesús Zamora Bonilla. Foto: José Ramón Ladra.“Nunca se sabe. Cuando Hitler salió elegido en los años 30, Alemania era el país con mejor educación de Europa. Aunque, cuanto más pensamiento crítico, más difícil es que cuajen cierto tipo de engaños, también hay ideas erróneas que arraigan en colectivos educados. Por ejemplo, la oposición a las vacunas está presente en gente con un alto nivel educativo”, advierte Jesús Zamora Bonilla, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UNED. El problema ahora, añade, es que se ha extendido la idea de que “uno tiene derecho a que sea verdad lo que cree. No es así. Tienes derecho a creer tonterías, pero no dejan de serlo porque las creas”.
    A la hora de protegernos frente a tonterías -algunas de ellas peligrosas, como la antivacunación-, Zamora Bonilla considera fundamental que “las instituciones funcionen bien” y que “la gente sepa que la última palabra en muchas cuestiones la tiene la ciencia, que no se basa en opiniones, sino en el análisis objetivo de los datos”. Si la población fuera consciente de eso, daría la espalda a los políticos que pescan votos en el miedo a los transgénicos y las ondas de telefonía, por ejemplo. “En el colegio tiene que haber asignaturas, que son a las que ha quitado peso la ley Wert, que fomenten el pensamiento crítico, en las que se enseñe a pensar, que no todas las opiniones son igual de válidas…”, apostilla.
    El biólogo Juan Ignacio Pérez, en el Bizkaia Aretoa. Foto: Fernando Gómez.“Sería muy recomendable que en la escuela y el instituto se pusiera más énfasis en que no hay que dar por buena toda la información que recibimos. Por norma, deberíamos exigir pruebas de las afirmaciones que se hacen en todos los ámbitos. Deberíamos preguntar siempre el porqué de las cosas, incluso a nosotros mismos”, afirma Juan Ignacio Pérez Iglesias, biólogo y titular de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco. Lo que realmente preocupa hoy a muchos científicos estadounidenses, explica, “es el convencimiento de que con Donald Trump va a acabarse la toma de decisiones políticas basada en pruebas. Creen que lo que son hábitos de pensamiento y actuación beneficiosos que no se van a seguir aplicando”.
    Pérez Iglesias es, no obstante, “escéptico sobre el potencial del sistema educativo a la hora de fomentar el pensamiento crítico porque en los seres humanos la componente irracional es importantísima a la hora de tomar decisiones. Debemos ser conscientes de los sesgos, esos atajos mentales que forman parte de nuestro bagaje evolutivo y nos ayudan a resolver problemas sin pensar demasiado, y, sobre todo, del peso de lo emocional e ideológico. Hay mucha gente que vota a un partido porque las tripas se lo piden. Solo así se explica la insensibilidad ante la corrupción”. De ahí que él crea que el pensamiento crítico, “aunque hay que cultivarlo y promoverlo”, va a tener siempre “un alcance limitado”. “Es muy fácil engañarnos. Cuando entran en juego la política y la ideología, es igual de fácil engañar a cien catedráticos universitarios que a cien conductores de autobús”, coincide Zamora Bonilla.
    Sentido común
    El filósofo y pedagogo Gregorio luri.“Todos tenemos una parte un poco imbécil y no conocerla es la peor de las imbelicidades”, alerta el filósofo y pedagogo Gregorio Luri. Él prefiere hablar de “pensamiento riguroso en vez de pensamiento crítico”, porque, argumenta, solemos usar esta última acepción para aquel que coincide con el nuestro. “La clave está en pensar con rigor, algo que no es fácil, y tener claro que hay trampas en el pensamiento en las que no deberíamos caer, como las falacias. Pero someterte a una disciplina intelectual así resulta agotador, suele hacer daño y nunca sabes si la conclusión a la que has llegado es un fundamento firme o marca solo el límite de tus fuerzas”.
    Por eso, en su opinión, más importante que el pensamiento crítico es “vivir en una comunidad con sentido común, que, como decía Aristóteles, básicamente se educa mostrando ejemplos de gente con sentido común. Hoy, sin embargo, predominan los de éxito fácil, de famoseo… Ahí hay un riesgo”. Para Luri, “la victoria de Trump se debe a que la alternativa era mucho peor. La gente no es tonta, no es estúpida. Lo que debería plantearse la socialdemocracia es por qué hay personas inteligentes, con buen criterio y una formación elevada, que se sienten perjudicadas por sus políticas. Trump me parece una persona bastante repulsiva, pero a los estadounidenses les ha parecido más repulsiva Hillary Clinton”. En el caso de Reino Unido, cree que la UE no ha sabido cautivar no solo a los británicos, sino tampoco a muchos otros nacionales. Pérez Iglesias tampoco achaca el Brexit a un voto no educado, sino a “la antigua querencia de Reino Unido por no estar en la UE”.
    El economista José Luis Ferreira.“Si miras a los votantes de Trump, Le Pen y otros populismos, hay mucha gente con buena educación, que ha pasado por la Universidad. No sé cuál es el mejor antídoto para evitar que salgan los demonios que llevamos dentro: el racismo, el machismo… La mejor educación nunca sobra, pero no sé si es el antídoto. Estados Unidos, Francia y Holanda son países muy civilizados, muy educados”, advierte el economista José Luis Ferreira, profesor de la Universidad Carlos III. Frente a quienes sostienen que “los gobernantes nos quieren tontos”, él considera que esa visión conspiranoica carece de sentido. “No hace falta. Está visto que podemos ser educados y votarles de todas maneras. Lo puedo entender en otras épocas y en regímenes autoritarios, donde una élite expulsa de la educación a las mujeres y a las minorías, pero no creo que ningún dirigente quiera algo así en las sociedades democráticas. Ni Rajoy, ni Iglesias, ni Trump, ni Le Pen”.
    Para Ferreira, en la escuela el pensamiento crítico tendría que impregnarlo todo. “Cualquier asignatura debería incluir no solo los datos y las teorías, sino también ver críticamente cómo se ha llegado a entender que eso es así y no de otra manera. Falta esta segunda parte, seguramente debido a unos programas siempre apretados. Igual hay que dar menos contenidos, pero con más profundidad”. Él no cree que ningún dirigente político rechazara esa posibilidad. “Los políticos de cualquier ideología están convencidos de que, si la gente pensara críticamente, les votaría a ellos porque su ideología es la buena”.
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