PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

By TIM BENIYORKTechnology
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PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM episodes

  • LA-GLUTEOLOGIA-Y-OTRAS-PSEUDOCIENCIAS-PARA-IR-DE-CULO
    El futuro lo llevamos escrito en el culo: la gluteología y otras ciencias extrañas
    By Javier Yanes @yanes68|Feb. 19th, 2017
    Unos días atrás se extendió en Twitter la etiqueta #StopPseudociencias. Aunque nunca nos ha faltado una buena provisión de sanadores, charlatanes y vendedores de crecepelos, se diría que en los últimos tiempos nos ha invadido una avalancha de pseudociencias en todos sus formatos y versiones; un fenómeno tal vez ligado a otros como el aumento de las teorías conspirativas, el auge de la cultura New Age y la moda de lo oriental, todo ello pasado por el amplificador de internet y las redes sociales.
    Las pseudociencias suelen tener en común que sus practicantes y creyentes las presentan como ciencia, sin que en cambio les importe que no sean científicamente demostrables; la Enciclopedia de Filosofía de Stanford lo resume como "no ciencia posando como ciencia". Y esas poses a veces llegan a lo radicalmente absurdo, como en estos ejemplos.
    Lectura de glúteos
    La quiromancia, o lectura de manos, es una forma de fisiognomía, el conjunto de pseudociencias que pretenden adivinar la personalidad, el pasado y/o el futuro a través de los rasgos físicos de una parte del cuerpo. Y si se puede elegir la parte, ¿por qué no el culo?
    A esta pregunta responde Jacqueline Stallone. La madre del protagonista de Rambo es la figura mundial más prominente de lo que en inglés se denomina rumpology, traducible literalmente como nalgología o gluteología. En su web, Stallone afirma que se trata de un "arte que se practicaba en la antigua Babilonia, India, Grecia y Roma", sin ofrecer ninguna prueba de ello. La también astróloga, extrapecista, excorista, expeluquera, exgimnasta televisiva y expromotora de wrestling –un "vasto despliegue de talentos", según su hijo Sylvester– asegura que leyendo las "líneas, grietas, hoyuelos y pliegues de los glúteos" es capaz de adivinar el carácter, el pasado y el futuro.
    Es más: Stallone asevera que las nalgas izquierda y derecha revelan respectivamente el pasado y el futuro, una organización muy conveniente; mientras que la hendidura interglútea representa "la división entre el ying/yang, bien/mal, luz/oscuridad". En lo que respecta a ese abismo donde el sol no luce, dice que los banqueros suelen tenerlo corto; los abogados, largo; los políticos, ancho; los policías, estrecho. Que cada cual saque sus conclusiones. Stallone ofrece informes completos por 600 dólares; 300 por medios informes. Da un nuevo sentido a la palabra "oráculo".
    El agua tiene sentimientos y transmite mensajes a las células
    En 1994, un japonés llamado Masaru Emoto, autotitulado como "doctor", comenzó a congelar agua y observarla al microscopio. Siempre según su propia versión, descubrió que las botellas etiquetadas con mensajes como "gracias" formaban bellos cristales, mientras que las marcadas con insultos cristalizaban de modo deforme y aberrante. A Emoto le faltó tiempo para definir lo que llamó el Hado, "el patrón intrínseco de vibración a nivel atómico en toda la materia. La unidad más pequeña de energía. Su base es la energía de la consciencia humana".
    La idea de Emoto es que el agua recoge las vibraciones, o lo que sea, del mensaje al que se la expone, y guarda esos mensajes como una especie de sentimiento impreso en su estructura molecular. Pero por duro que sea tragar una idea como ésta, hay quien la deglute incluso sin agua: la reina celebrity de las pseudociencias, Gwyneth Paltrow, promociona las ideas de Emoto en su web de estilo Goop , la misma en la que recomienda toma baños vaginales de infrarrojos y vapor de artemisa para liberar energía y "equilibrar los niveles de hormonas femeninas".
    Otros han seguido la estela. Hace unos diez años, la compañía californiana Famous Ramona Water encontró un filón etiquetando sus botellas de agua mineral bajo la marca Aquamantra y con mensajes como "soy querido", "estoy agradecido", "estoy sano" o "tengo suerte". Podría tratarse simplemente de un reclamo, pero no; en su web, la compañía de agua se moja: "las palabras realmente cambian la estructura molecular del agua". "La física cuántica dice que la información viaja en ondas de energía". "Tiene sentido que si infundes el agua con pensamientos positivos, el agua lleva esos pensamientos a las células de tu cuerpo". Y añaden: "Puede que pienses... ¡¡imposible!! Pero el Doctor Emoto ha escrito varios libros sobre el tema". Siendo así, todo aclarado.
    Salto cuántico
    Aunque las webs que venden pseudociencia suelen destacar por una profusa e inacabable verborrea, es difícil superar al llamado Salto Cuántico. Como es frecuente en este mundillo, los autores citan figuras y conceptos del mundo de la ciencia, pero para deformarlos: "Científicos como Stephen Hawking y Albert Einstein se han preguntado repetidamente sobre la idea de los universos alternativos". "Lo que significa que en algún lugar ahí fuera, según las leyes de la Física Cuántica, existe una versión de ti que ya ha conseguido todo lo que tú siempre has deseado". Quod erat demonstrandum.
    Y para acceder a esa versión, prosigue la explicación, hace falta un "salto cuántico". "Es la combinación de más de 30 años de investigación en campos como la hipnosis, el yoga, la meditación, el feng shui y la visualización remota, por nombrar unos pocos" Desde la módica cantidad de 199 dólares, el curso ofrece "una técnica de visualización altamente avanzada que te permite visualizar de forma vívida el encuentro con versiones alternativas de ti mismo en universos alternativos, y usarlas para ayudar a diseñar tu existencia ideal". El salto cuántico parece ser la Teoría del Todo de la pseudociencia, ya que promete conseguir todo lo que uno desee: la persona amada, salud, riqueza, aprender idiomas o pintar obras maestras del arte.
    La pulsera anti-tiburones
    Todos recordamos el caso de Power Balance, la pulsera que prometía mejorar el rendimiento de los deportistas, y cuyos responsables finalmente se vieron obligados a reconocer que no había "pruebas científicas creíbles" de las virtudes anunciadas y que habían cometido "conducta engañosa". Hoy la empresa continúa viva con nuevos propietarios, que se cubren las espaldas: "no hay garantías de que funcione para todo el mundo. No hacemos proclamas y dejamos que el consumidor decida basándose en su experiencia", dicen en su web.
    Pero si algún despistado se perdió la historia, existe el producto perfecto para él: la pulsera anti-tiburones Sharkbanz. ¿Qué mejor idea para protegerse de los ataques de tiburón que una pulsera de goma con un imán? Esta es la idea de un padre y un hijo de Carolina del Sur (EEUU), que por sólo 89,90 euros le enviarán un fantástico espantatiburones para llevar en la muñeca o en el tobillo.
    Entiéndase: a diferencia de los casos anteriores, y de Power Balance, en este caso existe una idea científica legítima de fondo. Los tiburones y otros peces poseen órganos llamados ampollas de Lorenzini que les permiten detectar campos eléctricos y magnéticos. Los responsables del producto dicen estar respaldados por científicos, lo cual es cierto; pero no han contratado una investigación independiente, sino que se han aliado con una empresa dedicada a diseñar repelentes de tiburones. Y aunque los científicos de esta compañía han ensayado barreras magnéticas contra escualos, ninguna de las investigaciones citadas por Sharkbanz ha puesto a prueba su producto con experimentos rigurosos.
    Claro que si alguien está dispuesto a sumergirse en aguas frecuentadas por tiburones llevando en la muñeca un imán de cuya eficacia no existen pruebas, es libre de hacerlo. Pero que tenga en cuenta este mensaje de la compañía: "Aunque no existe un 100% de garantía contra un encuentro, el Dr. Rice [experto consultado] dice que llevar Sharkbanz reduce significativamente el riesgo. Hay una línea fina entre la valentía y la estupidez, así que no la cruce ni provoque a un tiburón tratando de probar esta tecnología por sí mismo". Traducido: cómprela, pero mejor úsela en la ducha.
    15 min
  • UNA-CUESTIÓN-DE-CLASE-DE-ANTONIO-MUÑOZ-MOLINA-REVISTA-MERCURIO
    Una cuestión de clase - Antonio Muñoz Molina
    (Panorama de Libros MERCURIO, Número 125, Noviembre 2010)
    El mayor éxito de los pedagogos en los últimos treinta años ha sido despojar a varias generaciones de las herramientas intelectuales para comprender racionalmente el mundo
    Lo que menos perdono a los políticos y a los pedagogos españoles es que, en nombre de un demagógico igualitarismo, han fortalecido escandalosamente la desigualdad.
    Los miembros de la bien llamada secta pedagógica, muy bien incrustados en el sistema político español, han arruinado, además de la escuela, la parte del lenguaje que tiene que ver con la enseñanza. Como es propio de los estafadores de las pseudociencias, han urdido una jerga opaca que oculta su perfecto vacío detrás de un simulacro de especialización técnica. De modo que para hablar de educación, para debatir con algo de racionalidad y provecho sobre la enseñanza y el saber, lo primero que hace falta es una operación radical de limpieza: negarnos a usar cualquier palabra o expresión que hayan sido inventadas o manejadas por ellos:l lamar al pan pan, al vino vino, eludir acrónimos y siglas, porque de otro modo el lenguaje seguirá cautivo de la niebla mental en que lo han sumido los llamados pedagogos o expertos en pedagogía, cuyo mayor éxito en los últimos treinta años ha sido despojar a varias generaciones de las herramientas intelectuales para comprender racionalmente el mundo y para ejercer con soberanía y responsabilidad la ciudadanía. Políticos y pedagogos han alcanzado altos puestos -en algunos casos altísimos- no sólo a pesar de su profunda ignorancia, sino precisamente gracias a ella. Es comprensible que tanto los unos como los otros desconfíen como de la peste de las personas con conocimientos verdaderos que en cualquier momento pueden desenmascararlos. A tal fin, nada les conviene más que extender al común de la sociedad el estado de penuria mental en el que ellos viven. En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Cuanta menos gente pueda señalar los disparates que declaman el pedagogo o el político menos peligro habrá de que su falta de formación, su frivolidad o su estupidez salgan a la luz.
    Uno de los campos más fértiles de la impostura política es la manipulación de la Historia. Y no es casualidad que la Historia haya sido una de las disciplinas, junto a la geografía, que más han hecho por eliminar los pedagogos, con el argumento peregrino de que no son saberes que se puedan adquirir por la experiencia directa. Todas las castas políticas de las autonomías españolas, sin excepción, han recurrido a la falsificación de la Historia en beneficio de sus fines particulares de hegemonía o de legitimación. En Cataluña los libros de texto hablan alegremente de una "corona catalanoaragonesa" que nunca existió. En Canarias, un nacionalismo muy virulento, y muy poco estudiado, difunde dos leyendas fundacionales que ni siquiera tienen coherencia entre sí: los crueles invasores peninsulares exterminaron sin compasión a los guanches; los canarios actuales son descendientes de los guanches. El embuste fortalecido por la ignorancia colectiva puede tener consecuencias grotescas, aunque también trágicas, o grotescas y trágicas al mismo tiempo: detrás de esos pistoleros de veintitantos años que por fortuna ya tienen pocas ocasiones de matar en el País Vasco, pero que tanta sangre y tanto dolor han derramado, hay siempre un relato mitológico no amortiguado por ninguna conciencia racional ni desmentido por la solidez de la información histórica. Y en Andalucía, una sociedad clientelar y abrumadoramente despojada de iniciativa cívica y dinamismo económico es aletargada en la complacencia por un relato narcisista y novelero del pasado: la tierra en la que convivieron "las tres culturas" en una especie de parque temático nacido de la imaginación de algún asesor del presidente Rodríguez Zapatero o de la ministra Bibiana Aído: el pasado maleable como la plastilina, deshuesado de cualquier inconveniencia histórica, el pasado multicultural, diverso, sexista, vernáculo.
    Sin educación pública, una sociedad está indefensa frente a los charlatanes. Algunos contarán (a veces en canales de radio o televisión costeados con el dinero de todos) que el destino de las personas está escrito en las estrellas, y que la techa de nacimiento determina las inclinaciones y el carácter; otros, que el mundo fue creado por Dios en seis días, o que los que no comparten nuestra fe no merecen vivir, o que la culpa de todas nuestras desgracias la tiene el torvo gobierno central o la gente de la provincia de al lado; otros, que tenemos la suerte de pertenecer a un pueblo elegido, que lleva cientos o miles de años manteniéndose idéntico a sí mismo a pesar de las conspiraciones incesantes de nuestros enemigos.
    Pero quizás los charlatanes más insidiosos son los que nos quieren convencer de que somos los que parece que somos por nacimiento, y de que sin necesidad de hacer nada, de esforzarnos en nada, tan sólo desplegando nuestros caprichos o nuestras inclinaciones, nos podremos "realizar". El charlatán más peligroso, en estos tiempos, es el que te dice, como aseguran casi todos los anuncios, que "tú" eres el centro del mundo, que sólo tienes que pedir por esa boca para alcanzar lo que deseas, que lo que no es divertido no puede ser interesante, que eres -otra palabra de moda- "especial". En este punto, a la caterva de los políticos y los pedagogos se une una tercera clase de estafadores: los publicitarios, los así llamados "creativos". Me gusta fijarme en los anuncios, y en los últimos años se ha impuesto en ellos la moda de halagar a un "tú" que al parecer ejerce su risueña soberanía sin más esfuerzo que abrir una cierta cuenta, comprarse cierto tipo de móvil, hacer turismo en determinada au¬tonomía, etc. "Tú eres el protagonista", "Bienvenido al universo tú", "Andalucía te quiere", "Madrid está loca por ti".
    El cultivo del narcisismo ilusorio se corresponde con la perfecta irrelevancia política, y cuanta mayor sea la ignorancia menores serán las herramientas de emancipación.
    Porque aquí, como en todo, subyace una cuestión de clase: los pobres, los inmigrantes, los desfavorecidos, son los que más necesitan la escuela para avanzar socialmente, para descubrir y desarrollar las propias capacidades, para encontrar un sitio justo en el mundo. Los privilegiados ya se ocupan de dar a sus hijos las ventajas educativas y las redes de contactos que les permitirán situarse. Lo que menos perdono a los políticos y a los pedagogos españoles es que, en nombre de un demagógico igualitarismo, han fortalecido escandalosamente la desigualdad.
    13 min
  • RIMA-XXXIV-GUSTAVO-ADOLFO-BECQUER
    RIMA XXXIV :
    Cruza callada, y son sus movimientos
    silenciosa armonía:
    suenan sus pasos, y al sonar recuerdan
    del himno alado la cadencia rítmica.
    Los ojos entreabre, aquellos ojos
    tan claros como el día,
    y la tierra y el cielo, cuando abarcan,
    arden con nueva luz en sus pupilas.
    Ríe, y su carcajada tiene notas
    del agua fugitiva;
    llora, y es cada lágrima un poema
    de ternura infinita.
    Ella tiene la luz, tiene el perfume,
    el color y la línea,
    la forma, engendradora de deseos,
    la expresión, fuente eterna de poesía.
    ¿Que es estúpida? ¡Bah! Mientras callando
    guarde oscuro el enigma,
    siempre valdrá lo que yo creo que calla
    más que lo que cualquiera otra me diga
    3 min
  • HUMORADAS DE RAMON CAMPOAMOR
    "La niña es la mujer que respetamos, y la mujer la niña que engañamos" Humorada
    - I -
    La niña es la mujer que respetamos
    y la mujer la niña que engañamos.
    - II -
    Según creen los amantes
    las flores valen más que los diamantes.
    Mas ven que al extinguirse los amores,
    valen más los diamantes que las flores.
    - III -
    Al pintarte el amor que por ti siento,
    suelo mentir, pero no se que miento.
    - IV -
    Te sueles confesar con tu conciencia,
    y te absuelve después sin penitencia.
    - V -
    Algún día, a pesar de tus encantos,
    te matará otro a ti cual tú me matas,
    que, en materia de ingratos y de ingratas,
    venimos a salir tantas a tantos.
    - VI -
    Ser fiel, siempre que quieres, es tu lema.
    Pero tú ¿quieres siempre? He aquí el problema.
    - VII -
    Aunque el amor suele morir de hartura,
    lo que nunca se hastía es la ternura.
    - VIII -
    No te ablandes oyendo sus acentos,
    que el diablo en ocasiones
    acalora los buenos sentimientos
    para hacer cometer malas acciones.
    - IX -
    Aunque tú por modestia no lo creas,
    las flores en tu sien parecen feas.
    - X -
    Todo en amor es triste,
    mas, triste y todo, es lo mejor que existe.
    - XI -
    Hay quien pasa la vida
    en ese eterno juego
    de hacer caer a la mujer, y luego
    rehabilitar a la mujer caída.
    - XII -
    Te vas a confesar, y el cura dice
    que a ti, en vez de absolverte, te bendice.
    - XIII -
    Si la codicia de pedir es mucha,
    el hombre reza, pero Dios no escucha.
    - XIV -
    El amor es un himno permanente
    que, después que enmudece el que lo canta,
    otra nueva garganta
    lo vuelve a repetir eternamente.
    - XV -
    Miré... pero no he visto en parte alguna
    ir del brazo la dicha y la fortuna.
    - XVI -
    Cual todas, tú pretendes, como Elena,
    ser amada por bella y no por buena.
    - XVII -
    Ese ilustre mortal lleno de hastío,
    era pobre al nacer, mas, rico ahora,
    mirando a su palacio, siente frío,
    cuando se acuerda de su choza, llora!
    - XVIII -
    Te vi una sola vez, pero mi mente
    te estará contemplando eternamente.
    - XIX -
    Purifica el olor de la opulencia
    cuando huele a tomillo la indigencia,
    - XX -
    Tengo, Amalia, un secreto aquí escondido
    que me hará enloquecer:
    escúchale... más cerca... así... al oído...
    -«Aunque soy ya tan viejo, has de saber...»
    - XXI -
    Es tu historia en mi vida entremezclada
    una sombra, en la sombra, condensada.
    - XXII -
    Cuando oigo tus acentos
    se vuelven mis ideas sentimientos.
    - XXIII -
    Te casaste y... ¿lo ves? Ya te decía
    que no iguala al afán con que se ansía
    la dicha que se alcanza.
    Por ardiente que sea la esperanza,
    al convertirla en realidad es fría.
    - XXIV -
    Si no quieres tu paz ver alterada,
    cree mucho en Dios, y en las mujeres nada.
    - XXV -
    ¿Por qué amé aquella pórfida? Lo ignoro.
    La esperanza es infiel y yo la adoro.
    - XXVI -
    ¡Bella estación! Todo a gozar convida
    del placer sin medida...
    -Mas, ¿qué es eso que vuela?
    Una hoja que cae, y nos revela
    la nada de las cosas de la vida.
    - XXVII -
    Al decirte hoy adiós, Hortensia mía,
    permite a mi amistad que te declare
    que, como el hijo de Sión, decía:
    «de mí me olvide yo, si te olvidare.»
    - XXVIII -
    La música es el cielo prometido.
    Cuando un pintor retrata a un elegido,
    lo envuelve en nubes de oro,
    y lo pinta subiendo embebecido
    oyendo de los ángeles el coro.
    - XXIX -
    Mas que cuestión de suelo,
    es la mujer una cuestión de cielo.
    - XXX -
    Vive, niña, advertida
    que el que ama tiene cerca la locura,
    y que acaba muy pronto con la vida
    la fuerza de una idea en calentura.
    - XXXI -
    ¡Qué formas de belleza soberana
    modela Dios en la escultura humana!
    - XXXII -
    No puedo ver con ánimo sereno
    Borjas, cual tú, tan puras y apacibles;
    pues juzgo, como hay Dios, menos temibles
    las Borjas del puñal y del veneno.
    - XXXIII -
    Resígnate a morir, viejo amor mío.
    No se hace atrás un río,
    ni vuelve a ser presente lo pasado.
    Y no hay nada más frío
    que el cráter de un volcán, si está apagado.
    - XXXIV -
    Es la fea graciosa
    mil veces más terrible que una hermosa.
    - XXXV -
    Se matan los humanos
    en implacable guerra
    por la gloria de ser, en mar y en tierra,
    devorados por peces y gusanos.
    - XXXVI -
    Se asombra con muchísima inocencia
    de cosas que aprendió por experiencia.
    - XXXVII -
    Como todo es igual, siempre he tenido
    un pesar verdadero
    por el tiempo precioso que he perdido,
    por no haber conocido
    que el que ve un corazón ve el mundo entero.
    - XXXVIII -
    ¡Belén! para el amor no hay imposibles.
    Lo mismo que las palmas
    a veces nuestras almas
    se encarnan a distancias increíbles.
    - XXXIX -
    Te morías por él, pero es lo cierto
    que pasó tiempo y tiempo, y no te has muerto.
    - XL -
    La desgracia es precisa
    para grabar los hechos de la historia.
    O se escribe con sangre nuestra gloria,
    o la borra al pasar cualquiera brisa.
    - XLI -
    Ya no leo ni escribo más historia
    que ver a mi niñez con mi memoria.
    - XLII -
    No insultes el pudor en mi presencia
    porque sabes reír con inocencia;
    porque sino mi intrépida mirada
    te dejará clavada
    en la trémula cruz de tu conciencia.
    - XLIII -
    Bien merezco, Mariana, la fortuna
    de escribir en este álbum el primero,
    porque sin duda alguna
    soy el que más y el que mejor te quiero.
    - XLIV -
    A todo ser creado
    le gusta, como a Dios, ser muy amado.
    - XLV -
    Procura hacer, para apoyar la frente,
    un blando cabezal de la conciencia.
    Para poder dormir tranquilamente
    no hay un opio mejor que la inocencia.
    - XLVI -
    Sé firme en esperar, que de este modo
    algo le llega al que lo espera todo.
    - XLVII -
    El amor a los niños y a las flores,
    son amores tan dignos de los cielos
    que son tal vez los únicos amores
    que nunca dan a los amantes celos.
    - XLVIII -
    Al campo voy como a mi hogar primero,
    pues, al ir desde el valle hasta el otero,
    de distancia en distancia
    el olor a tomillo y a romero
    me recuerdan las dichas de mi infancia.
    - XLIX -
    Le eres fiel, mas ya cuenta cierta historia
    que entre él y tú se acuesta otra memoria.
    - L -
    ¡Necio soy! Con inútiles medidas
    te quise sorprender, mas tú eres de esas
    que para ser de pronto sorprendidas
    se preparan con tiempo las sorpresas.
    - LI -
    Poniéndose y quitándose alfileres
    hacen sitios de Troya las mujeres.
    - LII -
    Los mortales son siempre los mortales.
    Y en el mar y en la tierra, cerca o lejos,
    los juegos de los niños son iguales,
    como lo son los sueños de los viejos.
    - LIII -
    Se jura amar una existencia entera,
    y en un día no más se ama y se olvida.
    Y ¿cómo remediarlo? Así es la vida,
    y jamás ha de ser de otra manera.
    - LIV -
    ¡Igualdad y miseria! Como todo,
    cuando Dios creo el sol, ¿lo hizo de lodo?
    - LV -
    Egoísta y falaz, siempre he creído
    que el velo te pondrás de desposada
    tan pura como el día en que has nacido,
    mas pura con el alma desflorada.
    - LVI -
    Conocerás, lector, por tu conciencia,
    que allí donde hay amor, no hay inocencia.
    - LVII -
    Deja que mi ternura
    te cuente mis amores,
    porque soy, cuando miro tu hermosura,
    un árbol carcomido que echa flores.
    - LVIII -
    ¿Qué es de tu amor? -No sé. Le di mi mano
    a aquel objeto de las ansias mías,
    pero a los pocos días
    dejá de ser mi esposo, y pasó a hermano.
    - LIX -
    Se oye a los seres que nos son queridos
    poniendo hasta en los ojos los oídos.
    - LX -
    Háblame más... y más... que tus acentos
    me saquen de este abismo;
    el día en que no salga de mí mismo
    se me van a comer los pensamientos.
    - LXI -
    La amé el año pasado,
    y ya hace un siglo, o dos, que la he olvidado.
    - LXII -
    Aunque te admiro tanto,
    perdona, Clara Lengo,
    si, temiendo afligirte, no te canto,
    porque, a la edad que tengo,
    lo que empieza en canción, acaba en llanto.
    - LXIII -
    En lo ideal mecida,
    el llamarte a las cosas de la vida
    es inútil empeño,
    para ti el despertar, o estar dormida,
    es dejar el delirio por el sueño.
    - LXIV -
    Sé que al morir para alcanzar la gloria
    limpió su corazón de tu memoria.
    - LXV -
    Alegría y tristeza
    suelen ser un error de perspectiva,
    sobre todo al juntarse en la cabeza
    con los sueños de abajo los de arriba.
    - LXVI -
    Hay quien es, aunque alegre y casquivana,
    por cálculo más casta que Diana.
    - LXVII -
    Ten siempre con un manto
    velados tus encantos pudorosos,
    porque, en cosas de encantos misteriosos,
    perdido ya el misterio ¡adiós encanto!
    - LXVIII -
    Conforme el hombre avanza
    de la vida en el áspero camino,
    lleva siempre a su lado la esperanza,
    mas tiene siempre enfrente a su destino.
    - LXIX -
    Ya sé, ya sé, que con formal empeño
    soñaste en resistir, pero fue un sueño.
    - LXX -
    Renovando mis tiernas emociones,
    me han probado tus quince primaveras
    que son nuestras postreras ilusiones
    iguales en frescura a las primeras.
    - LXXI -
    Como oye hablar del hecho hasta el abuso,
    llama un cura al amor el vicio al uso.
    3 min
  • ACABAR CON TODO PEPE MEDIAVILLA DE OCTAVIO PAZ
    Dame, llama invisible, espada fría,
    tu persistente cólera,
    para acabar con todo,
    oh mundo seco,
    oh mundo desangrado,
    para acabar con todo.
    Arde, sombrío, arde sin llamas,
    apagado y ardiente,
    ceniza y piedra viva,
    desierto sin orillas.
    Arde en el vasto cielo, laja y nube,
    bajo la ciega luz que se desploma
    entre estériles peñas.
    Arde en la soledad que nos deshace,
    tierra de piedra ardiente,
    de raíces heladas y sedientas.
    Arde, furor oculto,
    ceniza que enloquece,
    arde invisible, arde
    como el mar impotente engendra nubes,
    olas como el rencor y espumas pétreas.
    Entre mis huesos delirantes, arde;
    arde dentro del aire hueco,
    horno invisible y puro;
    arde como arde el tiempo,
    como camina el tiempo entre la muerte,
    con sus mismas pisadas y su aliento;
    arde como la soledad que te devora,
    arde en ti mismo, ardor sin llama,
    soledad sin imagen, sed sin labios.
    Para acabar con todo,
    oh mundo seco,
    para acabar con todo.?
    3 min
  • ES-MUY-DIFICIL-ACABAR-CON-LAS-PSEUDOCIENCIAS-PARTE-2
    4. La frontera entre ciencia y pseudociencia es difusa en los medios populares
    En la sección de Ciencias de un diario en el que trabajé, recibimos el encargo de que una de las subsecciones, la dedicada a Salud, se centrara en lo que la dirección del periódico llamaba “vida saludable”.
    Pero ¿qué es “vida saludable”? Basta abrir casi cualquier revista, escuchar casi cualquier programa generalista de radio o ver casi cualquier magazine de televisión para encontrar una sección destinada a aconsejar a la audiencia sobre cómo llevar una vida más sana, comiendo o dejando de comer tal alimento, tomando o abandonando cual hábito. Pero ¿cuántas de estas proclamas están fundamentadas en ciencia sólida?
    Imagen de Wikipedia.
    Imagen de Wikipedia.
    Muchas menos de las que ustedes imaginan. He tratado aquí algunos de estos casos; por ejemplo, las investigaciones que están desmontando el viejo dogma clásico sobre el papel de las grasas como grandes satanes de la dieta. También he comentado cómo algunos tótems sagrados de la nutracéutica actual, como el archifamoso omega 3, no aguantan un asalto cuando se pone sobre ellos la lupa científica.
    Lo cierto es que muchas de esas ideas populares sobre lo saludable versus lo dañino en realidad no proceden de la ciencia, sino de simples reclamos publicitarios (más sobre esto abajo), o de viejas hipótesis plausibles que llegaron a instalarse como dogmas antes de su imprescindible corroboración científica.
    Y a menudo, cuando se busca esta corroboración, no se encuentra. Otro ejemplo: cualquiera sabe que quien pretende adelgazar debería comenzar por apuntarse a un gimnasio. ¿No? Pues no tan deprisa. Lo cierto es que últimamente varios estudios, como este publicado en enero, están cuestionando que el ejercicio físico sea un factor realmente decisivo en la pérdida de peso para la mayoría de las personas. También hay razones científicamente lógicas para esto, que si acaso trataremos otro día.
    Y si en la práctica resulta que muchas de esas proclamas sobre lo que es saludable, incluso las aparentemente más obvias, no están respaldadas por ciencia real, ¿cómo pueden los medios distinguir lo que es simplemente dudoso de lo rotundamente falso? Llegados a ese punto, anything goes: de creer que el omega 3 previene el cáncer (que no) a aceptar que el zumo de limón hace lo mismo (¡que, por supuesto, ni de broma!) hay una línea muy fina que muchos medios cruzan, por ignorancia o por cifras de audiencia. De hecho, algunos incluso viven de cruzarla.
    El remedio a esta profusión de pseudociencia en los medios es, naturalmente, la ciencia; pero muchas de esas revistas, programas de radio o de televisión no cuentan con especialistas capaces de acudir a las fuentes originales para verificar su credibilidad.
    5. El márketing publicitario explota, e incluso se basa en, las pseudociencias
    Una cosa es que la publicidad sea especialmente propensa a tirar de argumentos pseudocientíficos para enganchar un producto a una idea facilona. Cuando esto simplemente se utiliza como estrategia de márketing para vender productos no relacionados con la idea, como hablar del destino para vender loterías, o reavivar esa falacia del cerebro racional y el emocional para vender un coche, el daño no es grande. El problema surge cuando un producto se promociona publicitando presuntas virtudes nacidas de ideas pseudocientíficas.
    En un mundo obsesionado por la salud, parece que es necesario revestir casi cualquier alimento de propiedades beneficiosas; ya no basta solo con decir que sabe bien. Los patés que comíamos cuando éramos pequeños porque estaban ricos hoy tienen que publicitarse como fuente de hierro, a pesar de que una persona sana con una dieta normal cubre perfectamente sus necesidades de este metal.
    Pero el problema surge cuando esta necesidad de apelar a la salud para vender un alimento pretende crear alimentos funcionales donde no los hay. Y así es como surgen los yogures que hacen cosas nunca demostradas, o marcas de agua mineral que presumen de liberar a bellas modelos de las toxinas que su cuerpo ha acumulado por alguna extraña razón no especificada (tal vez las ha mordido una serpiente). Alimentos que se pretende funcionalizar hasta convertirlos en disfuncionales.
    Aún peor es el caso de productos o marcas originalmente destinados a personas con deficiencias metabólicas, como celiaquía o intolerancia a la lactosa, y cuyos dueños de repente descubren el lucrativo negocio que han estado perdiéndose: tratar de convencer a la población sana de que la lactosa o el gluten les hacen daño, lo cual es mentira. Este sí es un negocio turbio, y no vender un anticatarral a la persona que tiene un catarro.
    Pero naturalmente, la publicidad se autocontrola; es decir, que nadie la controla. Porque alguien así lo permite. Y esto nos lleva al último punto:
    6. Los responsables públicos no saben de ciencia ni preguntan a quienes saben
    Ejem… ¿Hace falta explicarlo?
    10 min
  • -ES-MUY-DIFICIL-ACABAR-CON-LAS-PSEUDOCIENCIAS-PARTE-1
    Por qué no se puede ganar la guerra contra las pseudociencias
    Feb. 15th, 2017
    Quisiera pensar de otro modo, pero uno es congénitamente dado a rendirse a la evidencia. Y si algo parece sugerirnos la evidencia, no es precisamente que estemos ganando la guerra contra las pseudociencias. A lo más que podemos aspirar, y debemos aspirar a ello, es a que no reciban financiación pública, y a que los fraudes delictivos sean castigados por la justicia. Pero ni siquiera estamos cerca de lograr estos objetivos.
    Imagen de Wikipedia.
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    Personalmente, ya lo he dicho aquí, no siento vocación de azote de herejes. No por desimplicación, sino porque mi opción contra las pseudociencias es hablar de ciencia. De hecho, más que ocuparme de las pseudociencias, últimamente me he adentrado en lo que neurocientíficos y psicólogos experimentales tienen que decir sobre por qué los humanos somos tan propensos a creer en patrañas; la ciencia de la pseudociencia.
    Y es precisamente el contacto con estos expertos lo que en parte me lleva a la pesimista conclusión de que la lucha contra el movimiento anti-ilustración, como algunos lo están llamando ahora, es una guerra perdida (lo cual no quita que deba librarse de todos modos). Seis razones:
    1. No es cuestión de nivel educativo o de formación científica
    Entre esas observaciones de los neurocientíficos y psicólogos experimentales dedicados a estudiar el fenómeno del movimiento anti-ilustración, destaca una conclusión contraintuitiva.
    Lo natural sería pensar que quienes creen que el movimiento de los astros puede influir sobre su personalidad o su futuro, o quienes creen que un vial de agua o una pastilla de azúcar pueden curar enfermedades, son auténticos zotes con un paupérrimo nivel educativo y menos luces que un ovni de madera. Y que un poco de educación y de información bastaría para barrer sus telarañas mentales y abrirles los ojos a la luz de la razón.
    Pero no es así. Como recientemente he comentado aquí, un reciente estudio revelaba que los adeptos al movimiento anti-ilustración no tienen en general menor inteligencia o nivel educativo que el resto, y ni siquiera menos interés por la ciencia. Simplemente, prefieren elegir selectivamente, sabiamente pero tramposamente, los datos que corroboran sus ideas preconcebidas; los autores del estudio lo llamaban “pensar como un abogado”.
    Como también he contado aquí, neurocientíficos como Dean Burnett argumentan que, nos guste o no, la creencia en patrañas forma parte del funcionamiento normal de un cerebro humano sano. Y aunque otro estudio reciente sugiere que es posible proteger a las personas contra la influencia de la pseudociencia mediante lo que los autores definían como una especie de vacuna psicológica, parece que lograrlo requiere algo más sutil y complejo que simplemente más información científica o una mejor educación en el empirismo.
    2. La pseudociencia mola más que la ciencia
    Imagen de Wikipedia.
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    ¿Que no? ¿Acaso molan las farmacéuticas? ¿Molan los transgénicos? ¿Mola contar a los amigos que vas a hacerte una diálisis o un PET? No, lo que mola es decirles que vas a tu sesión de reiki o de shiatsu. Lo que mola es todo aquello basado en energías fantasmales que fluyen sin que podamos percibirlas, detectarlas o medirlas, pero que se designa con nombres que suenan a oriental y se describe con frases a lo Paulo Coelho o Deepak Chopra, mejor cuanto más carentes de sentido, mientras sean lo suficientemente cursis.
    Ya ni siquiera hace falta pensarlas uno mismo: hay en internet al menos un par de generadores automáticos de lo que un estudio de 2015 llamaba “gilipolleces pseudoprofundas”. Recuerdo la conclusión de aquel estudio, que comenté aquí:
    Los más receptivos a las gilipolleces son menos reflexivos, tienen menor capacidad cognitiva (es decir, inteligencia verbal fluida y alfabetización numérica), son más propensos a confusiones ontológicas e ideas conspirativas, sostienen con más frecuencia creencias religiosas y paranormales, y respaldan medicinas alternativas y complementarias.
    No hay que confundir esta conclusión con la que mencionaba en el punto anterior: nótese que el estudio se fijaba en un sector específico de población definido por un parámetro diferente: en un caso era el negacionismo del cambio climático, en otro la afición por esas “gilipolleces pseudoprofundas”.
    Las encuestas suelen coincidir en que la ciencia académica goza de cierto respeto general entre la población. Pero cuando esta ciencia se convierte en una directriz, surge la paradoja de los dos extremos: muchos están dispuestos a aceptar sin rechistar, solo “porque lo dice la ciencia”, la idea de que el chocolate adelgaza o que mirar tetas alarga la vida, aunque no haya nada de cierto en ello. Y en el extremo contrario, ya puede la ciencia de verdad certificar que los transgénicos son completamente inocuos, que en este caso siempre se sospechará de algún gato encerrado. Lo primero mola; lo segundo, no.
    En definitiva, hoy hay pocas maneras mejores de caer simpático en Twitter o en cualquier otro sitio que lanzar acusaciones contra las farmacéuticas o los transgénicos, como si los vendedores de motos terapéuticas varias o de alimentos milagrosos no trataran de lucrarse con sus productos.
    3. …Y quienes molan también la fomentan
    ¿A qué estrella del cine o del rock hemos visto defender el rigor de la ciencia cuando se trata de juzgar las infinitas proclamas pseudocientíficas que por ahí circulan? Más bien al contrario. Estos personajes mediáticos son los líderes sociales actuales, y parecen especialmente propensos a popularizar y promover todo tipo de eso que llaman terapias alternativas y otros disparates pseudocientíficos, ya sea que el desodorante provoca cáncer o que el agua tiene sentimientos.
    Ignoro si tales celebrities molan porque se apuntan a las causas que molan, o si sus causas molan porque ellos molan; pero el caso es que muy raramente suelen declararse públicamente a favor de causas que no molan, como los transgénicos. Y su influencia social no es en absoluto desdeñable: ¿cuántas dietas han triunfado entre millones de consumidores gracias al respaldo de tal o cual famoso/a, a pesar de que muchos de estos métodos de adelgazamiento queden desacreditados por los nutricionistas?
    Los propios diseñadores de dietas milagrosas y fabricantes de píldoras lo saben; algunos de ellos han llegado a emplear de forma fraudulenta el nombre de alguna estrella para promocionar sus productos. Y poco importa que algunos de ellos acaben en prisión o pierdan su licencia para practicar la medicina (los que la tienen).
    13 min
  • LEYES ANTI MAGUFOS
    En estos días previos, se ha celebrado con gran seguimiento en las redes sociales dos días relacionados con la ciencia. El Día de Darwin, el pasado 12 de febrero, que conmemora el nacimiento del gran científico y también el día 11, Día de la Mujer Científica para traer a la palestra historias de mujeres que por el hecho de serlo pasaron más desapercibidas.
    Tanta celebración científica debía de contrarrestarse con San Valentín, pero no entraré en eso, sino que lo aprovecho para argumentar cómo de la mano de la ciencia, en su más pura esencia y credibilidad, corre casi, a la vez, un auge de las pseudociencias. No solo entre los presumiblemente menos agraciados intelectualmente, sino que cada día son más cool y son tendencia entre postmodernos y los seguidores de la postverdad.
    Llámase pseudociencia a todo aquello que pretende tener una apariencia científica, pero sin seguir el método científico adecuado y válido, ni puede ser reproducido de forma fiable. Magia contra ciencia, remedios fabulosos que no son comprobables en un simple estudio reglado. Técnicas médicas que tienen más de placebo que de remedio real y que para funcionar apelan a la fe de cada uno, cosa que no es muy de fiar.
    Muchas de estas pseudociencias podrían pasar por charlatanería, imposición de manos o profesionales con gran capacidad de convicción y manejo de voluntades., pero a veces, no pocas, tienen efectos indeseables por acción o por omisión. Me explico: que te vendan una sesión de espiritismo puede acarrear un gasto económico y una frustración como mucho, pero que te convenzan que con unas plantas o una terapia de meditación, mientras pasa un cometa, te va a curar el cáncer, puede hacer que no uses la quimioterapia adecuada y el resultado sea trágico.
    El pasado lunes 13 se divulgó por las redes sociales la campaña #StopPseudociencias hasta ser Trending Topic, para instar al Gobierno a que ponga freno a estas pseudociencias peligrosas. Miles de mensajes en Twitter y otras redes, artículos de prensa y charlas varias, entre las que destaca la que tendrá lugar el próximo día 18 en el hospital de La Paz de Madrid, denominada Terapias Peligrosas.
    Miles de usuarios denunciaron prácticas abusivas, estafadoras y peligrosas con mensajes de pretendidas sanaciones al estilo de la magia medieval, incrustadas en nuestra sociedad casi sin darnos cuenta.
    La infancia no es ajena, los adultos allá cada cual. Pero cuando de niños se trata es muy frecuente dejarse engañar con tal de encontrar un remedio para solucionar ese problema del peque que nos rompe el alma. Sea un cáncer o sea un moco de un catarro, los padres viven con inmediatez y con ansiedad la búsqueda de una solución al problema. Un llanto persistente de un bebé debe ser acallado a cualquier precio y para ello encontraremos avezados pseudoprofesionales sin escrúpulos que nos venderán un remedio homeopático a sabiendas que no tendrá ningún efecto. O nos cobrarán un dineral por unas sesiones de osteopatía craneal para solucionar una asimetría que se solucionará sola con el tiempo, o terapias tan agresivas como la fisioterapia respiratoria pretenden limpiar de mocos a un mocoso.
    Hay muchos otros ejemplos de pseudociencias que pretenden sacar a los padres el dinero aprovechando esa debilidad innata que nos producen las lágrimas de un bebé. Y para muestra, están los cólicos del lactante, masajes, relajación, osteopatía, homeopatía también, y otras técnicas más peregrinas como escupir wiski sobre el abdomen del bebé, que de todo se ve, collares de ámbar que pueden asfixiar al peque y podría tragar y ahogar por una pieza desprendida, todos ellos remedios para un problema que se soluciona habitualmente poniendo al pecho al bebé o en el peor de los casos con el paso de los días.
    Técnicas de otros tiempos llevadas a cabo por aficionados en aras de una pretendida vida natural. Como puede ser promover el parto en casa sin control o bulos y leyendas urbanas llevadas a la postmodernidad como los movimientos antivacunas, la fobia a la leche o las redes wifi. Todas son aprovechadas por gentes sin escrúpulos ante la pasividad del ministerio y sus sucesivos regidores.
    La campaña avalada por numerosas organizaciones en defensa de la ciencia pretende sensibilizar a la ministra para que promueva leyes que acoten y obliguen al charlatán a demostrar lo que pregona antes de poder usarlo. Y si no se demuestra que unas plantas curan el cáncer, deténgase su publicidad y sancione al estafador.
    El paciente jamás es culpable, los engaños han existido siempre y los que lo realizan son delincuentes y estafadores expertos, Palabras grandilocuentes como la medicina ortomolecular, la acupuntura, aromaterapia, cromoterapia, dieta alcalina, magnetoterapia, cuencos tibetanos y tantos otros procedimientos fraudulentos, embaucan a la buena gente que piensa que como está difundido por los canales habituales, ya tienen un efecto consolidado y cierto y no es así, ninguna de esas terapias superaría un mínimo estudio serio.
    Señora ministra, es momento de regular las pseudociencias y pseudoterapias por el bien de la población y de la infancia. #StopPseudociencias
    16 min
  • BASTA-YA-DE-PSEUDOCIENCIAS-STOPSEUDOCIENCIAS
    En estos días previos, se ha celebrado con gran seguimiento en las redes sociales dos días relacionados con la ciencia. El Día de Darwin, el pasado 12 de febrero, que conmemora el nacimiento del gran científico y también el día 11, Día de la Mujer Científica para traer a la palestra historias de mujeres que por el hecho de serlo pasaron más desapercibidas.
    Tanta celebración científica debía de contrarrestarse con San Valentín, pero no entraré en eso, sino que lo aprovecho para argumentar cómo de la mano de la ciencia, en su más pura esencia y credibilidad, corre casi, a la vez, un auge de las pseudociencias. No solo entre los presumiblemente menos agraciados intelectualmente, sino que cada día son más cool y son tendencia entre postmodernos y los seguidores de la postverdad.
    Llámase pseudociencia a todo aquello que pretende tener una apariencia científica, pero sin seguir el método científico adecuado y válido, ni puede ser reproducido de forma fiable. Magia contra ciencia, remedios fabulosos que no son comprobables en un simple estudio reglado. Técnicas médicas que tienen más de placebo que de remedio real y que para funcionar apelan a la fe de cada uno, cosa que no es muy de fiar.
    Muchas de estas pseudociencias podrían pasar por charlatanería, imposición de manos o profesionales con gran capacidad de convicción y manejo de voluntades., pero a veces, no pocas, tienen efectos indeseables por acción o por omisión. Me explico: que te vendan una sesión de espiritismo puede acarrear un gasto económico y una frustración como mucho, pero que te convenzan que con unas plantas o una terapia de meditación, mientras pasa un cometa, te va a curar el cáncer, puede hacer que no uses la quimioterapia adecuada y el resultado sea trágico.
    El pasado lunes 13 se divulgó por las redes sociales la campaña #StopPseudociencias hasta ser Trending Topic, para instar al Gobierno a que ponga freno a estas pseudociencias peligrosas. Miles de mensajes en Twitter y otras redes, artículos de prensa y charlas varias, entre las que destaca la que tendrá lugar el próximo día 18 en el hospital de La Paz de Madrid, denominada Terapias Peligrosas.
    Miles de usuarios denunciaron prácticas abusivas, estafadoras y peligrosas con mensajes de pretendidas sanaciones al estilo de la magia medieval, incrustadas en nuestra sociedad casi sin darnos cuenta.
    La infancia no es ajena, los adultos allá cada cual. Pero cuando de niños se trata es muy frecuente dejarse engañar con tal de encontrar un remedio para solucionar ese problema del peque que nos rompe el alma. Sea un cáncer o sea un moco de un catarro, los padres viven con inmediatez y con ansiedad la búsqueda de una solución al problema. Un llanto persistente de un bebé debe ser acallado a cualquier precio y para ello encontraremos avezados pseudoprofesionales sin escrúpulos que nos venderán un remedio homeopático a sabiendas que no tendrá ningún efecto. O nos cobrarán un dineral por unas sesiones de osteopatía craneal para solucionar una asimetría que se solucionará sola con el tiempo, o terapias tan agresivas como la fisioterapia respiratoria pretenden limpiar de mocos a un mocoso.
    Hay muchos otros ejemplos de pseudociencias que pretenden sacar a los padres el dinero aprovechando esa debilidad innata que nos producen las lágrimas de un bebé. Y para muestra, están los cólicos del lactante, masajes, relajación, osteopatía, homeopatía también, y otras técnicas más peregrinas como escupir wiski sobre el abdomen del bebé, que de todo se ve, collares de ámbar que pueden asfixiar al peque y podría tragar y ahogar por una pieza desprendida, todos ellos remedios para un problema que se soluciona habitualmente poniendo al pecho al bebé o en el peor de los casos con el paso de los días.
    Técnicas de otros tiempos llevadas a cabo por aficionados en aras de una pretendida vida natural. Como puede ser promover el parto en casa sin control o bulos y leyendas urbanas llevadas a la postmodernidad como los movimientos antivacunas, la fobia a la leche o las redes wifi. Todas son aprovechadas por gentes sin escrúpulos ante la pasividad del ministerio y sus sucesivos regidores.
    La campaña avalada por numerosas organizaciones en defensa de la ciencia pretende sensibilizar a la ministra para que promueva leyes que acoten y obliguen al charlatán a demostrar lo que pregona antes de poder usarlo. Y si no se demuestra que unas plantas curan el cáncer, deténgase su publicidad y sancione al estafador.
    El paciente jamás es culpable, los engaños han existido siempre y los que lo realizan son delincuentes y estafadores expertos, Palabras grandilocuentes como la medicina ortomolecular, la acupuntura, aromaterapia, cromoterapia, dieta alcalina, magnetoterapia, cuencos tibetanos y tantos otros procedimientos fraudulentos, embaucan a la buena gente que piensa que como está difundido por los canales habituales, ya tienen un efecto consolidado y cierto y no es así, ninguna de esas terapias superaría un mínimo estudio serio.
    Señora ministra, es momento de regular las pseudociencias y pseudoterapias por el bien de la población y de la infancia. #StopPseudociencias
    10 min
  • MEDICINA-CONTRA-MAGUFERIA
    Recientemente tuve ocasión de presenciar una escena en una farmacia que me produjo cierto desasosiego. Una señora de avanzada edad pedía consejo al dependiente sobre una dolencia relativamente menor para la que su médico le había dicho que no había tratamiento. El farmacéutico cogió de la estantería un frasco de un producto homeopático (lo que en otros ámbitos llamaríamos agua) y la invitó a probarla sugiriendo que quizás le podría ayudar a sobrellevar su dolencia. La señora dudó un instante al oír el precio, 38 euros por un pequeño frasquito. «Pero, ¿esto me aliviará?», preguntó. El dependiente se encogió de hombros y respondió «vale la pena probar; desde luego, daño no le va a hacer». Este argumento de tanto peso terminó por convencer a la señora, que rebuscó en su bolso para encontrar el dinero, pagó y se marchó con el frasquito de marras. La mala conciencia que todavía siento por no haber intervenido en aquella situación me ha impulsado a escribir estas líneas.
    La medicina alternativa no es medicina, igual que la verdad alternativa no es verdad. Si realmente funcionara no sería alternativa, sería simplemente medicina (o verdad), a secas. Esto no es un alegato contra la medicina tradicional. Muchos remedios de la medicina tradicional se han verificado científicamente. Históricamente, la mayoría de fármacos se han obtenido de plantas y en muchos casos sus efectos ya eran conocidos como remedios tradicionales. Lo que pasa es que una planta, al igual que un animal, es un ser muy complejo en el que conviven muchísimos principios activos. Alguno puede ser un buen analgésico, otro un antiinflamatorio, otro puede provocarnos un infarto y quizás algún otro aumentar el riesgo de padecer cáncer. Por eso, los principios activos hay que analizarlos y aislarlos, de manera que podamos separar en la medida de lo posible cada uno de estos efectos y administrar en cada caso únicamente aquello que convenga al paciente. Por otra parte, existen también otros supuestos remedios tradicionales que han sido desmentidos mediante experimentos claros y contundentes. A esto es a lo que llamamos medicina alternativa, o sea, de mentira. Es pseudociencia.
    Hay quien dice que la medicina alternativa es una medicina imaginaria que solo cura enfermedades imaginarias. Yo creo que esta afirmación es un poco injusta, ya que la medicina alternativa también sirve para enfermedades que se curan solas. Es la base del «pues a mí me funciona». Si cojo una gripe y me tomo el frasco homeopático, terminaré curándome en cuestión de una semana. ¿Ha funcionado? Para saberlo tendríamos que coger a un grupo muy grande de pacientes y hacer un ensayo clínico. El ensayo consiste en lo siguiente. Dividimos al grupo en dos. A uno le damos el supuesto medicamente y al otro no. Si vemos que el subgrupo que tomó el medicamento se cura antes que el otro, es que el medicamente realmente ha funcionado. En caso contrario, concluiríamos que no ha tenido efecto apreciable. Esos serían los datos fríos, objetivos y desapasionados.
    Pero esto de los ensayos clínicos puede sonar demasiado complicado para algunas personas. Consideremos entonces el ejemplo de la acupuntura, una técnica ancestral de medicina alternativa que viene de oriente. Como viene de oriente y es muy antigua debe funcionar, debe tener algún poder mágico curativo, ¿verdad? Olvidémonos por un momento que los estudios científicos dicen que no funciona en general (existe aún cierta discusión sobre determinados síntomas subjetivos relativos a la percepción del dolor, náuseas, etc). Si la acupuntura sirve para curar todo tipo de problemas, ya que actúa sobre los centros energéticos del cuerpo, que son la base de la salud y la enfermedad, ¿por qué no podemos curar la miopía con acupuntura? ¿Por qué no nos pinchamos unas agujas que corrijan mágicamente nuestra visión, al igual que lo hacen con cualquier otro «desequilibrio energético»?
    No existe ninguna medicina alternativa que solucione nuestros problemas de visión. ¿Por qué? Porque aquí no existe margen para la subjetividad ni para el juego con nuestra memoria del paso del tiempo: uno simplemente ve bien o no ve bien. Si me quito las gafas veo borroso, si me las pongo veo con nitidez. Es instantáneo y los efectos son claros y obvios. No hay espacio al «pues a mí me funciona», no se cura solo y no hay margen a la interpretación subjetiva de los síntomas. Llamo la atención del lector sobre el hecho paradójico de que los mayores gurús, de esos que viven de dar conferencias sobre la supremacía de la medicina alternativa sobre la «oficial», suelen llevar gafas. Curiosamente no se curan ellos mismos frotándose hierbas machacadas sobre los párpados ni se pinchan los ojos con agujas.
    Existe una falsa dicotomía entre medicina occidental y oriental, sugiriendo que una es la científica y la otra tradicional. La realidad es que muchos avances científicos provienen de Asia (por ejemplo, la reciente aplicación de la técnica pionera de CRISPR-Cas9 en China para curar el cáncer de pulmón) y muchas pamplinas pseudocientíficas (como la homeopatía) son occidentales.
    La medicina científica es la que funciona, por definición. Esto no se refiere solo a fármacos. Cualquier remedio que tenga eficacia, como aplicar paños mojados para bajar la fiebre, es parte de ese cuerpo de conocimiento. La alternativa es, en el mejor de los casos, una estafa. En el peor, un peligro para la salud o un riesgo para la sociedad. Es muy preocupante la presión que existe por introducir estas prácticas en nuestros sistemas de salud pública. No hay que ser muy listo para entender que es mucho más barato pincharle a uno unas agujas que hacer el tratamiento médico que pueda conllevar cualquier enfermedad no imaginaria de carácter moderado o incluso grave. Un sistema de salud «alternativo» supondría el mayor recorte en sanidad jamás visto y, encima, me temo que estaría bien visto por una fracción importante de la sociedad.
    Héctor Socas Navarro es investigador en el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC).
    El autor agradece a la Dra. Itahisa Marcelino Rodríguez por sus valiosos comentarios sobre una versión anterior que ayudaron a mejorar este artículo.
    12 min

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