PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM

By TIM BENIYORKTechnology
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PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM episodes

  • BIONEUROEMOCION-LAS-SECTAS-QUE-VIENEN-PARTE-2
    El fenómeno sectario no es algo novedoso, todas las personas tienen más o menos una idea general de por qué hay que evitar a estos grupos coercitivos y existe amplio material procedente de la Psicología Social analizando las pautas que los caracterizan. Pero resulta necesario añadir que este fenómeno ha sufrido una lógica evolución a lo largo de los siglos, aun manteniendo sus características principales, las cuales siguen siendo hoy en día bastante claras y discernibles. Someramente podrían definirse las sectas como un movimiento totalitario, presentado bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural, etc. que exige una absoluta devoción o dedicación de sus miembros a alguna persona o idea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y control destinadas a conseguir los objetivos del líder del grupo, provocando en sus adeptos una total dependencia del grupo, en detrimento de su entorno familiar y social (Rodríguez Caballería 1992).
    Hoy día, sin embargo, existen y se están creando muchos grupos que, aun sin cumplir las características clásicas de secta tal como la categoriza y estudia la Psicología Social, poseen los suficientes puntos en común como para entrar en la categoría de lo que se ha dado en llamar en ingles Large Group awareness Trainings o “programa de concientización de grupos grandes” (Margaret Singer 1995,2003 y Langone 1998). Hasta que sea completamente validada esta nueva denominación nos permite encuadrar de manera provisional a muchos de los nuevos grupos emergentes que no entran en las categorizaciones clásicas y que, sin embargo, producen efectos perjudiciales en sus seguidores, tales como el coaching coercitivo por ejemplo. Estos grupos se muestran más lejanos del prototipo clásico de los movimientos sectarios a los que estaba acostumbrada la sociedad en el siglo XX, más vinculados a movimientos religiosos, políticos o paranormales, como las sectas dirigidas por Jim Jones o el Heavens Gate (ambas terminadas en sendos suicidios colectivos). Ahora bien, en lo que concierne al ámbito de la salud mental, en las últimas décadas nuestra sociedad ha asistido a la creación de un autenticopsicomercado, donde se ofrecen una amplia gama de formas de ayuda psicológica o pseudopsicologica disponibles fuera del ámbito de la psicología profesional y fuera del campo de la red de salud mental pública en ámbitos como el asesoramiento, la orientación y el desarrollo personal (Enquete Commission 1998).
    El núcleo de estos movimientos cuando se mueven en el ámbito de la salud es atribuir a las enfermedades físicas puntuales, hereditarias o degenerativas, independientemente de su gravedad, pronóstico o curso a una causa emocional, pero entendida esta de forma completamente causal, siguiendo una falacia de afirmación del consecuente del tipo si A entonces B, B entonces A (ejemplo: Si conflicto de pareja entonces cáncer, si es cáncer entonces conflicto de pareja), dando aplicación a esto mediante interpretaciones idiosincrásicas sobre trastornos de índole psicológica o médica, como la sintomatología ansiosa o depresiva, a respuestas inmunitarias como las alergias o trastornos metabólicos como la diabetes, ignorando la literatura médica y psicológica existente y fomentando interpretaciones ingenuas de la enfermedad o del problema, de forma que se termina depositando toda la responsabilidad del padecimiento y de la curación en la persona afectada por esta. Esta falacia produce un doble efecto en el sujeto, que puede resultar psicológicamente devastador ya que puede tratarse de personas que están en un estado de vulnerabilidad debido a la recepción de algún diagnostico de gravedad. Al cabo de un proceso de indoctrinación pueden llegar a percibir en este argumento falaz la posibilidad de liberarse de una molestia crónica, prescindir de supervisión medica o de esquivar los posibles efectos secundarios de una medicación o procedimiento quirúrgico no deseado.
    Esta relación causal directa que promueve el origen emocional de la enfermedad es cualitativa y cuantitativamente distinta de la aproximación de la Psicología al ámbito de la salud. Esta, como sabemos, admite la interrelación mente-cuerpo a través de los efectos de señales químicas y eléctricas hormonas, neurotransmisores, etc., y no niega el importante papel que juegan los factores psicológicos en prácticamente todas las enfermedades o trastornos que pueda sufrir una persona. Pero no por ello afirma que al tratar exitosamente el problema o trastorno ello conlleve por necesidad curación de enfermedades físicas como promueven estos grupos; generalmente estos la sugerirán de forma indirecta al principio, citando casos anecdóticos y ejemplos no falseables ni supervisados, no sometidos al método científico, por tanto, y posteriormente, lo irán afirmando de forma más determinante conforme se va progresando en sus filas. El paso siguiente suele ser la proposición de una terapia u/o método para alcanzar este objetivo, generalmente descubierta o recibida en inspiración por el líder del grupo, o bien tomada y adaptada de alguna fuente anterior, resultando este un punto básico de la constitución de los grupos coercitivos, los cuales dirigen muchos recursos a mostrarse como grupos exclusivos con capacidades únicas, e intentaran dejar claro que la satisfacción de las necesidades que busca el adepto (curación, salvación, despertar, etc.) solo podrán conseguirse dentro de su grupo, no existirán otras formas alternativas de conseguir dichos fines (José Miguel Cuevas Barranquero, 2006). Los demás grupos, profesionales o no, son tildados de farsantes o bien de inferiores. En los casos más paranoides estos grupos externos son denunciados como parte de una conspiración para evitar el progreso del grupo propio u ocultar “la verdad”. Las industrias farmacéuticas, instituciones gubernamentales y los propios profesionales médicos y psicológicos son victimas a menudo de denuncias, ataques y acusaciones de este estilo.
    Para ilustrar un ejemplo de lo anterior, tomaremos en este articulo a uno de los grupos que cuenta en la actualidad con uno de los mayores porcentajes de crecimiento en España y que supone un ejemplo casi perfecto de lo anterior. Su líder y fundador fue el psicólogo Enric Corbera del cual el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña manifestó en el mes de febrero del 2014 su desvinculación cuando este o cualquier otro colegiado realice estas actividades. Tal como manifiesto en su nota informativa “a consecuencia de la creciente inquietud que diversos colegiados han trasmitido a esta institución, y la recepción de diversas quejas presentadas por ciudadanos en relación al supuesto modelo explicativo de la enfermedad denominado bioneuroemocion… el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña en cumplimiento de las funciones sociales que le impone la ley y sus estatutos se ve en la necesidad de hacer público su posicionamiento, y manifestar que… no considera que este modelo y las prácticas derivadas de este cuenten con aval y garantía suficiente para ser definidos y situados en los estándares científicos y de calidad propios de la practica psicológica” (extractos del texto del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña publicado en su portal de Internet).
    La Bioneuroemoción que se define a si misma como un método de consulta humanista, es resultado de la fusión de varios movimientos anteriores, cuatro principalmente: la Nueva Medicina Germánica de Ryke Geerd Hamer, la llamada Biología total de Claude Sabbah, discípulo del anterior, las constelaciones familiares de Bert Hellinger que se usan para encontrar causas emocionales de la enfermedad en los antepasados del sujeto en caso de que el sujeto no sea capaz de “encontrar la causa en su vida actual” (transgeneracional), y frases tomadas del ya clásico libro canalizado por la psicóloga neoyorquina Helen Schucman, titulado Un Curso de Milagros (1975), el cual escribió al dictado de una voz en su cabeza que identificaba como Jesús. También dice contar con aportaciones que, por supuesto, son malinterpretadas, malentendidas y mal explicadas de la epigenética y de la física cuántica, degenerando esta última más bien en algo más aproximado al misticismo cuántico que a posturas aceptadas por la física científica y realizando declaraciones realmente distorsionadas respecto a la mecánica cuántica. Todos estos movimientos e influencias son usados en mayor o menor medida para generar una mezcolanza que cristaliza en la llamada Bioneuroemoción.
    A pesar de todos los avisos de la comunidad científica sobre de estas actividades el movimiento se extiende de forma exponencial, mediante libros, vídeos de las conferencias colgados en plataformas, la creación de un Instituto en Bioneuroemoción, una Asociación de Bioneuroemoción e incluso dos convenios firmados con universidades en México (Universidad Iberoamericana Torreón) y Argentina (Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario), así como colaboraciones con periodistas que le prestan su apoyo a Corbera, como en el libro recientemente publicado titulado “No soy de este mundo” (Gaspar Hernández Burgos, 2016). Basta con levantar las solapas de este para leer un ejemplo dramático de la culpabilización que se realiza de la victima señalada en párrafos anteriores. Y es que, a pesar de todo ello, la Bioneuroemocion sigue ganando adeptos defendiendo, por ejemplo, procedimientos que incrementan el aislamiento, así como una la interpretación intensa y continuada de los problemas del cliente como algo causado por la familia, amigos o la pareja, y recomendando el distanciamiento de estas personas. Como bien señala el psicólogo Miguel Perlado, experto en prevención y extracción sectaria, para cumplir fielmente la famosa “cuarentena” que pauta la Bioneuroemoción (en este caso mediante la prescripción de tiempos de aislamiento a sus adeptos de noventa días de aislamiento prescritos con la excusa de que es “sanador” para el sujeto desvincularse de la familia) hay que señalar que probablemente ya se tiene que haber dado un cambio de personalidad muy marcado, produciéndose la clásica desestructuración de la personalidad previa del adepto (Pepe Rodríguez 1997,2000); asimismo se da un intenso proselitismo mediante la formación de “acompañantes en Bioneuroemoción” (personas adeptas que pregonan el método ideado por Corbera, los cuales toman cursos de miles de euros y actúan convencidos de la validez de la doctrina dictada por este). De este modo se perpetúa el modelo piramidal ya que les propondrán que tomen cursos para ser maestros y, luego, les pagarán para que den clases a nuevos integrantes, de este modo el dinero saldrá y entrará al mismo lugar (Miguel Perlado, Hemerosectas 2013). Esto conllevará, de forma inevitable y debido a la temática que toca la Bioneuroemoción (enfermedades físicas y trastornos psicológicos y sus presuntas causas) a incidencias de intrusismo profesional al carecer de los correspondientes títulos que otorgan dichas competencias. Por ello, al parecer, se opta por esta denominación de acompañante que no de terapeuta.
    En vista de todo lo anterior, hoy más que nunca resulta necesario, respetando siempre la libre voluntad de expresión, de creencias y de elección de las personas, informar y priorizar intervenciones basadas en métodos suficientemente contrastados y, recordar que el ejercicio de la profesión no debe ser mezclado, ni en la práctica, ni en su presentación pública, con otros procedimientos y prácticas ajenos al fundamento científico de la psicología (Art.17 Código Deontológico del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos). Y, en este sentido, merece la pena hacerse eco de las declaraciones de Miguel Perlado, proféticas ante la infiltración de los grupos sectarios en los ámbitos de salud mental: “lo que está en juego no es tan solo nuestra credibilidad como profesionales, sino también la misma salud mental de las personas afectadas por estas practicas abusivas”.
    12 min
  • BIONEUROEMOCION-LAS-SECTAS-QUE-VIENEN-PARTE-1
    Bioneuroemoción: Las sectas que vienen. Artículo censurado en ISEP.
    By Publicado por Mars Attacks|Feb. 8th, 2017
    Como indicábamos en esta entrada sobre sectas, si hay algo que las caracteriza es una muy mala recepción de las críticas. En nuestra labor en RedUNE hemos asistido a varios casos en los que se intenta acallar cualquier voz disidente relevante, usualmente mediante la amenaza de acciones judiciales.
    En el caso de la "bioneuroemoción", quizá pocos sepan que, hace dos años, Equipo de Investigación estuvo a punto de sacar un bloque sobre este grupo en un programa sobre sectas. Retiraron el bloque a tres días de la emisión tras recibir un burofax donde se les amenazaba con acciones legales.
    También unos meses después, tras la muerte de Maribel Candelas, comenzamos a difundir el vídeo que el propio "Enric Corbera Institute" tenía en su cuenta, y que no tardaron en pasar a modo privado para imposibilitar dicha difusión (que, recordemos, era un "vídeo insignia" grabado en un instituto de enseñanza secundaria sobre cómo alguien se podía curar de un cáncer sin necesidad de tratamiento médico). No tardamos en subir el vídeo a uno de los canales de RedUNE como denuncia, y tampoco tardaron en forzar la cancelación del vídeo esgrimiendo la "propiedad intelectual". Tras algunos meses de luchas, conseguimos que Youtube permitiera el vídeo al acogernos a los artículos que anteponen la difusión de peligros públicos y para no obstaculizar procesos de investigación en marcha, y puede seguir consultándose. Dejo algunas capturas de la odisea:
    La excusa es bastante irrisoria: "no somos una secta porque no nos han consultado". Y, encima, les marcan un publirreportaje sobre su "educación", que recordemos que se basa en la Nueva Medicina Germánica de Hamer, una "física cuántica" donde aseguran que "creamos nuestra realidad cuando la pensamos" y otros delirios fraudulentos que son desinformación pura y dura en el terreno de la salud.
    Pasamos, como muestra de solidaridad ante esta nueva tomadura de pelo de la bioneuroemoción (y en este caso, a una entidad seria como ISEP, de la que estamos convencidos que rectificarán en cuanto contrasten los contenidos convenientemente), a reproducir el contenido del artículo.
    14 min
  • TATUAJES-VENENO-BAJO-LA-PIEL
    Ahora la inmensa mayoría de los tatuajes se imprimen por pura estética
    Nunca entendí lo de tatuarse. Siempre me pareció algo sucio y antiestético por más artístico que fuera el motivo dibujado. Décadas atrás el tatuaje era una seña exclusiva de un tipo de persona que marcaba su piel para dejar constancia a perpetuidad de una circunstancia o episodio de su vida que amenazaba con resultar efímero. Entonces eran pocos los que se pintaban el cuerpo y ese sello de alguna forma etiquetaba la condición personal e incluso social de quien lo hacía. Con el tiempo tal prejuicio fue desapareciendo y el tatuaje ganó adeptos de forma exponencial como signo externo de rebeldía, transgresión o expresión de convicciones.
    Ahora la inmensa mayoría de los tatuajes se imprimen por pura estética. Una estética más que discutible, pero estética al fin, y ya no es privativa de los varones, como aquellos marinos y legionarios de antaño, sino que las mujeres participan de ella como un ornamento más. La oferta es amplia y variada y va desde el pequeño detalle en un tobillo o en la muñeca a quien se deja pintar todo el National Geographic hasta en el último milímetro cuadrado de su epidermis.
    Esta tinta lleva elementos químicos tan inquietantes como el plomo, el arsénico...
    Cada cual es muy dueño de adornarse como le venga en gana pero tengo la impresión de que hay una enorme ignorancia sobre la supuesta inocuidad de esta práctica. La administración apenas se preocupa y quienes viven de este negocio no suelen advertir que meter bajo la piel una sustancia extraña dista mucho favorecer la salud del valioso tejido que envuelve nuestra anatomía. Por el contrario la idea que transmiten es que puede pintarse impunemente como el graffiti en una pared. Nada más lejos de la realidad.
    La piel es un elemento vivo que necesita respirar, alimentarse e hidratarse como cualquier otro órgano del cuerpo. Esto que resulta obvio parece olvidarse deliberadamente por quienes creen reforzar su personalidad o sus atractivos pintándose como un apache. Sin embargo investigaciones muy recientes han venido a significar los enormes riesgos que los tatuados asumen. Esa tinta, que los tatuadores inyectan bajo la piel, lleva elementos químicos tan inquietantes como el plomo, el arsénico o el níquel. Los efectos que según los especialistas pueden provocar van desde las alergias hasta la toxicidad en la reproducción pasando por los daños al sistema linfático. Por si fuera poco los dermatólogos advierten que la ruptura de la barrera epidérmica favorece también los proceso infecciosos, las reacciones inflamatorias y los tumores sobre la zona tatuada. La propia Comisión Europea ha emitido un informe en el que advierte que la tinta empleada puede liberar sustancias cancerígenas. Ahí es nada.
    El que sabiendo todo esto se tatúe un motivo mayor del tamaño de un euro es que no se quiere mucho a sí mismo. Una visita al dermatólogo y otra al estilista.
    6 min
  • EL POPULISMO PARA DUMMIES
    Una de las sorpresas del populismo es cuán comunes son sus ingredientes, a pesar de que los líderes que lo ejercen y los países donde lo imponen son muy diferentes. El populismo hoy reina en la Rusia de Vladímir Putin y en la América de Donald Trump, la Turquía de Recep Tayyip Erdogan y la Hungría de Viktor Orbán, entre muchos otros. En todos vemos cuatro tácticas principales:
    Divide y vencerás. El líder y su gobierno se presentan como los defensores del noble pueblo —el populus— maltratado y atropellado. Los populistas se nutren del “nosotros contra ellos”: el pueblo contra la casta, la élite, la oligarquía, el 1% o, en Europa, contra “Bruselas” y en Estados Unidos contra “Washington”.
    Los populistas más exitosos son virtuosos del arte de exacerbar las divisiones y el conflicto social: entre clases, razas, religiones, regiones, nacionalidades y cualquier otra brecha que pueda ser ensanchada y convertida en indignación y furia política. Los populistas no temen jugar con fuego y avivar el conflicto social; por el contrario, lo necesitan.
    Deslegitimar y criminalizar a la oposición. Exagerar la mala situación del país y magnificar los problemas es indispensable. El mensaje central del populista es que todo lo que hicieron los gobiernos anteriores es malo, corrupto e inaceptable. El país necesita urgentemente cambios drásticos y el líder populista promete hacerlos. Y quienes se oponen a sus cambios no son tratados como compatriotas con ideas diferentes, sino como apátridas a quienes hay que borrar del mapa político.
    La criminalización de los rivales es una táctica común de populistas y autócratas. Uno de los lemas más populares en los mítines de la campaña de Donald Trump fue “enciérrenla”, refiriéndose a la amenaza de encarcelar a Hillary Clinton. En Rusia, Turquía, Egipto o Venezuela estas amenazas contra líderes de la oposición no se quedan en eslóganes.
    Denunciar la conspiración internacional. El populismo requiere de enemigos externos. Este es un viejo truco que, tristemente, suele dar dividendos políticos a corto plazo aunque luego acabe en tragedias. El enemigo externo puede ser un país —para el presidente Trump son China o México, por ejemplo— o un grupo. Víktor Orbán, el primer ministro húngaro, ha dicho que “los inmigrantes son violadores, ladrones de empleos y un veneno para la nación” y construyó un muro para mantenerlos fuera. Para Vladímir Putin, Estados Unidos estuvo detrás de las “revoluciones coloradas” que sacudieron a Europa oriental y llegaron a las calles de Moscú en 2011. Putin también denuncia regularmente a la OTAN.
    Con frecuencia estos enemigos extranjeros suelen ser presentados como aliados de la oposición doméstica. Por ejemplo, el presidente de Turquía ha explicado que el fallido golpe de Estado en su contra el año pasado fue una conspiración orquestada por Fetulá Gülen, un clérigo musulmán radicado en Estados Unidos que tiene una amplia base de seguidores en Turquía. Según Erdogan, el golpe también contó con el apoyo de militares estadounidenses. Cuando a los populistas las cosas en casa les comienzan a ir mal suelen provocar conflictos internacionales que sirvan de distracción. Este es el gran peligro que significa tener a Donald Trump como jefe supremo de las fuerzas armadas más poderosas que ha conocido la humanidad.
    Desprestigiar a periodistas y expertos. “¡Este país está harto de expertos!”. Así reaccionó Michael Gove, uno de los líderes del Brexit, ante un informe de varios economistas que documentaron los costos que tendría para Reino Unido la salida de la Unión Europea. Para Donald Trump no importa que el calentamiento global haya sido confirmado por miles de científicos. Él sostiene que es una conspiración de China. El presidente de EE UU también piensa que el autismo es causado por las vacunas y no le importa que esa sea una teoría completamente falsa.
    Pero el desdén que tienen los populistas por la ciencia, los datos y los expertos no es nada comparado con el desprecio que sienten por los periodistas. Desprecio que en algunos países conduce a la cárcel, a las palizas y, en ciertos casos, al asesinato. El hecho es que tanto los científicos como los periodistas obtienen datos y documentan situaciones que suelen chocar con la narrativa que les conviene a los populistas. Y cuando eso pasa, nada es mejor que descalificar —o eliminar— al mensajero.
    Ninguna de estas tácticas es nueva. Lo sorprendente es su actual renacimiento en un mundo donde se esperaba que la democracia, la educación, la tecnología, las comunicaciones y el progreso social hicieran más difícil su éxito.
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    11 min
  • MAS-ALLA-DE-LA-VIDA-LAS-EXPERIENCIAS-CERCANAS-A-LA-MUERTE-UNA-VISION-DE-LA-CIENCIA
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    Más allá de la vida | Confidencias
    Feb. 5th, 2017
    HABLAR DE experiencias cercanas a la muerte (que responden a las siglas ECM) es hablar del temor por antonomasia: el miedo a morir. Para explicar qué es una ECM disponemos de los relatos de miles de personas en todo el mundo y a lo largo de la historia de la humanidad. Aunque las formas de contarlas pueden ser diferentes, existen numerosas coincidencias entre quienes han vivido este momento.
    Comienzan con una desconexión con el propio cuerpo. Se describen a sí mismos como observadores, flotando, en un entorno que ya reconocen como ajeno. No sienten dolor, pero saben que están muertos (o creen estarlo). Durante esta breve pausa, todavía sienten presencia en el mundo, si bien la aprecian como en la distancia. Hablan de estados especiales de conciencia, de una infinita sensación de paz interior y a la vez de euforia, de libertad. Tras un instante pasan a deambular, como un ente abstracto, incorpóreo, por un espacio desconocido. Relatan un viaje a través de un túnel donde observan paisajes plagados de seres extraños, figuras místicas o personas cercanas, algunas ya fallecidas. Tras el túnel aparece una luz intensísima, radiante, blanca. Hablan de recuerdos y emociones. Coinciden en señalar que observan una especie de retrospección panorámica de sus propias vidas, un resumen, una película. Pero estas imágenes recuperadas de la memoria, del pasado, se mezclan con imágenes de futuro. Aseguran tener claridad de pensamiento, relatan un estado casi de éxtasis. Se acerca tanto a la descripción del alma que diferentes investigadores han querido ver en estas experiencias el origen de algunas religiones.
    Es importante señalar que mantienen la sensación de identidad: saben quiénes son y han sido. Si bien es cierto que los relatos son similares, la interpretación posterior suele tener inevitables componentes culturales. Los creyentes hablan de conexión con Dios; los ateos, de una energía sin precedentes, y los niños, normalmente, de ángeles. Todos, no obstante, hablan de un cambio del estado de la materia.
    Pueden tardar días en contar detalladamente una experiencia que cronológicamente ha durado segundos o minutos. Este fenómeno lleva a pensar, por una parte, en la relatividad del tiempo y, por otra, a que en realidad se trata de elaboraciones posteriores, ya conscientes y por tanto sometidas a la influencia de las creencias, la cultura e incluso de los deseos.
    Del mismo modo que las ECM han sido objeto de estudio por parte de filósofos o teólogos, también han sido un campo de interés para los científicos. Es tentador, ahora más que nunca gracias a los avances de la tecnología aplicada a la neurociencia, indagar en la relación entre estos fenómenos y el funcionamiento cerebral. El mayor escollo con el que se enfrentan los científicos –igual que otros pensadores– es, cómo no, el lenguaje. La indefinición de términos tan abstractos y complejos como la conciencia, el alma o la mente fomenta el debate y al mismo tiempo dificulta alcanzar una conclusión unificada, consistente.
    Uno de los investigadores más reconocidos en la actualidad en este campo –del que está obteniendo enormes réditos en publicaciones y conferencias– es Pim van Lommel, un cardiólogo holandés interesado en estos fenómenos tras habérselos escuchado a muchos de sus pacientes que sobrevivieron a un infarto de miocardio. La investigación, basada en las experiencias de 300 de ellos, se publicó en la revista científica The Lancet y mostraba que el 18% de los afectados habían tenido una vivencia compatible con una ECM. No hallaron correlación con las creencias religiosas o la espiritualidad previa al fenómeno. Tampoco consideran probable que los factores psicológicos sean importantes, ya que el miedo, asegura Van Lommel, no está asociado con la ECM.
    2106 CON Psico02
    ilustración de mikel jaso
    En opinión de otros científicos, estas experiencias no son más que el resultado de periodos de falta de oxígeno a nivel cerebral. Aseguran que la conciencia es un producto del cerebro y su interacción con la persona y el ambiente, pero que no existe la conciencia en sí y, desde luego, no existe la conciencia sin vida corporal. En contra de esta postura, Van Lommel dice: “Si la conciencia es un mero ‘producto’ del cerebro, ¿cómo puede ‘sobrevivir’ y ‘explicar’ la experiencia de la muerte?”. Este planteamiento está plagado de errores, pues ni la conciencia es un producto –es un constructo, no una entidad clínica–, ni queda siquiera mínimamente demostrado que la conciencia “sobreviva” y mucho menos “explique” una experiencia. Tampoco el hecho de recordarla implica que esta haya sido en ausencia total de vida, pues no está claramente definida la muerte más allá de que no existe actividad eléctrica de suficiente intensidad como para ser recogida mediante electroencefalograma.
    Los resultados de Van Lommel sí son claros en un sentido: las ECM no pueden explicarse mediante la neurociencia, al menos hoy día, por más que intente darle tintes de rigor.
    Los acontecimientos médicos que preceden a las ECM son variados (traumatismo craneal, parada cardiorrespiratoria...), pero también se ha observado este fenómeno tras el consumo de ciertas drogas –ketamina, LSD o mescalina– o en situaciones en las que se produce una disminución súbita de la llegada de oxígeno al cerebro.
    — Ante la falta de oxígeno, disminuye la actividad sensorial, se pierde la conexión con los almacenes de memoria y los estímulos –antes externos– son reemplazados por ­imágenes creadas por la propia mente, desconectada ya del entorno.
    — La sensación es de aislamiento absoluto, por eso se han relacionado estas experiencias con la eternidad.
    — Para la neurociencia, en rigor, no existe una explicación de las ECM más allá de la percepción de una serie de estímulos y la interpretación que posteriormente se da de ellos.
    14 min
  • EL-ARMA-MAS-PROMETEDORA-CONTRA-EL-CANCER-PREMIO-DE-MEDICINA
    Estimular las defensas para destruir el cáncer
    By América Valenzuela|Feb. 3rd, 2017
    No ha decepcionado. Hace menos de cinco años los médicos de medio mundo tenían puestas sus ilusiones en una terapia incierta contra el cáncer. Consiste en estimular de manera artificial al propio sistema inmunológico del paciente para que ataque y elimine las células malignas. La investigación era minoritaria, los ensayos clínicos incipientes y los fármacos dudosos. Hoy es el tratamiento habitual de varios tipos de cáncer.
    “La inmunoterapia consiste en quitar los frenos que impiden al sistema inmunológico hacer su trabajo”, explica a El Independiente el oncólogo Antoni Ribas de la Universidad de California en Los Ángeles. Los tumores están blindados frente a las defensas del organismo. Lo logran secuestrando y neutralizando a los linfocitos T, encargados de destruir a las células tumorales. Las células cancerosas atrapan a los linfocitos con una cadena: la proteína PD-L1. Esta proteína encaja a la perfección con otra que está situada en las células inmunes, la PD-1. Cuando se unen ambas proteínas, los linfocitos quedan inhabilitados para ejercer su cometido.
    Junto a su equipo, este investigador catalán afincado en Estados Unidos desde hace 20 años, ha descubierto algo revolucionario: la manera de bloquear a esas proteínas para que el sistema inmunitario recupere la capacidad de reconocer al tumor como algo extraño y devorarlo. Ha probado varias moléculas, algunas con rotundo éxito, que ya están aprobadas para su uso en melanoma, el tumor cutáneo más mortífero. “Son inhibidores que bloquean la proteína PD-1, que está frenando el sistema inmune. Una vez eliminado este obstáculo, el sistema inmunitario reconoce el melanoma y lo combate”, explica.
    La inmunoterapia consiste en quitar los frenos que impiden al sistema inmunológico hacer su trabajo”
    “Hasta la llegada de la inmunoterapia, el 80% de los pacientes de melanoma solían morir en menos de un año”, indica la bióloga Marisol Soengas, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, que también trabaja en esta rama de la investigación. Su incidencia cada vez es mayor. Se ha multiplicado por 10 en los últimos 20 años. En su mayoría se produce por la exposición excesiva y descontrolada a los rayos solares. Es la única enfermedad en la que lesiones de apenas 2 milímetros de grosor son capaces de diseminarse y provocar metástasis.
    Con estos tratamientos con inhibidores de la PD-1 y de otra proteína con el mismo rol, la CTLA4, ha disminuido el cáncer a largo plazo en un tercio de los pacientes con melanoma, una quinta parte de los pacientes con cáncer de pulmón y hasta el 80% en enfermedad de Hodgkin. “La inmunoterapia tumoral se ha establecido ya como un tratamiento estándar contra el melanoma y pulmón”, añade. “Y están en marcha estudios sobre otros tipos de cáncer, con buenas perspectivas”, añade.
    No funciona con todo el mundo. “La respuesta es positiva en alrededor de un 60% de los pacientes”, puntualiza Soengas. En esos casos la eficacia de los tratamientos con anticuerpos inhibidores de la PD-1 y la CTLA4 perduran durante años sin apenas efectos secundarios. Se administra mediante inyecciones cada dos o tres semanas. Hay casos en los que el melanoma desaparece en tan solo un mes. “Aún no sabemos si curamos por completo. No sabemos si la respuesta es duradera. Es un tratamiento muy nuevo cuyo comportamiento hay que observar durante más tiempo. No obstante, hay pacientes que traté hace 20 años que siguen bien”, relata Ribas.
    Los inhibidores no son la única inmunoterapia en marcha. En los casos en los que quitar los frenos no basta, los científicos están probando a extraer células inmunitarias del paciente, modificarlas genéticamente para lograr hacer que reconozca el cáncer y volverlas a inyectar. Los resultados en leucemias agresivas como la linfocítica crónica han sido magníficos.
    A pesar del triunfo de esta nueva terapia, Ribas es cauto y recuerda que “hay que ir con cuidado porque esos frenos están ahí por algo. Están para evitar que nuestro sistema inmune ataque a nuestras propias células sanas”. No son pocos los casos en los que el sistema inmunológico se ha desbocado. Las consecuencias pueden ser nefastas y terminar en un fallo multiorgánico.
    La respuesta es positiva en alrededor de un 60% de los pacientes
    Los avances en inmunoterapia han sido espectaculares en muy pocos años. Tanto es así, que la comunidad médica y la industria farmacéutica apuestan fuerte por ella. En 2013 la revista Science consideró a la inmunoterapia contra el cáncer como el “mayor avance científico del año” y, en 2015, fue la estrella de la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), el encuentro de expertos en cáncer más importante del mundo. Esta semana por segundo año consecutivo el presidente de ASCO, Daniel F. Hayes, ha destacado la inmunoterapia como el avance oncológico del año. “En menos de una década ha pasado de ser considerada una idea prometedora a convertirse en uno de los tratamientos estándar que está ayudando a prolongar y mejorar la vida de miles de pacientes”. Hoy alrededor de mil ensayos clínicos están en marcha para probar las moléculas.
    La inmunoterapia ha cogido el ritmo que hace una década tomaron las terapias dirigidas, a raíz de la creación de técnicas de secuenciación masiva del genoma. Son tratamientos individualizados según la genética del tumor de cada persona. “Cada enfermo tiene unas alteraciones genéticas particulares que son determinantes para el crecimiento del tumor”, explica Josep Taberner, oncólogo del Hospital Vall d’Hebron (responsable de la Unidad de Investigación y Tratamiento contra el Cáncer, financiado por la Fundación La Caixa). Su equipo busca moléculas que ataquen el talón de Aquiles de cada tumor concreto. Las posibilidades son innumerables.
    En miles
    Mortalidad estimada por tipo de tumor
    10 tumores más frecuentes en España, año 2014
    22,220
    14,449
    6,278
    6,213
    5,855
    5,522
    4,536
    4,295
    3,377
    2,912
    Pulmón
    Colorrectal
    Páncreas
    Mama
    Próstata
    Estómago
    Hígado
    Vejiga
    Leucemia
    Riñón
    0
    5K
    10K
    15K
    20K
    25K
    Combinadas, inmunoterapia y terapias dirigidas han dejado a un lado a la imprecisa quimioterapia en algunos tipos de cáncer. “Es como si paras el motor de un coche quitando la pieza clave en vez de insertando un palo para griparlo”, ilustra. Atacar las células malignas de esta manera exquisita, sin llevarse por el camino las sanas evita sufrimiento al paciente. “El pronóstico mejora sin ninguna duda y los efectos secundarios son menores”, asegura Taberner.
    Mientras se perfeccionan estos nuevos tratamientos, conviven con las terapias clásicas: cirugía, radioterapia y quimioterapia. Juntas son armas valiosas que la ciencia ha desarrollado para ganar la guerra a un ejército de más de 200 tipos de cáncer. Una jauría de enfermedades temida y versátil que un día los científicos lograrán domar.
    13 min
  • POSVERDADES...
    A mediados del siglo XVI, Juan Martínez Silíceo, arzobispo de Toledo, escribió la falsa Carta de los judíos de Constantinopla,en la que estos, dirigiéndose a los conversos de Zaragoza, les daban consejos: “Haced vuestros hijos clérigos, los quales con facilidad podrán violar sus templos y profanar sus sacramentos y beneficios”.
    Cuando Quevedo escribió La isla de los monopantos ya sabía que la Carta era una falsificación, pero no por eso dejó de darle crédito: “No estoy tan cierto que les diesen este consejo los judíos de Constantinopla a los de España, como de que los judíos de España le han ejecutado”.
    Estas dos obras, origen del mito de la conspiración judía, influyeron probablemente en los Protocolos de los sabios de Sión (San Petersburgo, 1902) donde se detallan los planes de una conspiración judeo-comunista-masónica para apoderarse del mundo. En 1921 quedó demostrado que los Protocolos eran una falsificación realizada por la policía secreta del zar.
    Como en el caso de Quevedo y la Carta, Hitler sabía que los Protocolos eran falsos, cosa que no les hacía perder fuerza, así que los citó y propagó incansablemente.
    También Netanyahu mentía cuando en octubre de 2015 afirmó que Hitler no pretendía exterminar a los judíos, y que fue el gran muftí de Jerusalén, Amin al Husayni, quien en 1941 le convenció de que lo hiciera. Con posterioridad Netanyahu se ha retractado parcialmente de estas declaraciones pero, como en el caso de la conspiración judía, la idea de conectar a los palestinos con el Holocausto resulta demasiado golosa para algunos.
    Sin embargo, para mentir no es necesario caer en el bulo. Se puede mentir diciendo solo una parte de la verdad. Se destaca una pequeña parte de la verdad, se la ilumina, se la descontextualiza, se la carga de notas sentimentales... y ya tenemos esa pequeña parte de la verdad convertida en una descomunal mentira.
    En los noticiarios existe una presuposición básica: aquello que se muestra es lo más importante de cuanto sucedió el día anterior. A menudo, lo que nos cuenta el noticiario es mentira porque transgrede esa presuposición: la noticia ocurrió, pero no es verdad que fuera más importante que otras que también ocurrieron y que no figuran en el noticiario. Un ejemplo: cuando una infracción de los derechos humanos relativamente leve en Cuba ocupaba muchísima atención, el horrendo genocidio de Guatemala (1981-1983) no ocupó casi ninguna. No se negaba ni se ocultaba, pero no se le daba importancia.
    Hitler sabía que los ‘Protocolos’ eran falsos, pero los citó y propagó incansablemente
    Mientras el mal periodismo utiliza verdades para mentir, la buena literatura nos muestra la verdad utilizando historias inventadas. No hay verdad más intensa que la expresada en el Quijote; ni hay mentira más flagrante que los sucesos reales de los tabloides.
    En este sentido, las noticias falsas de Facebook son solo un pasito más: de mentir con verdades se pasa a mentir directamente con mentiras.
    El buen bulo político triunfa porque tiene las cualidades necesarias para triunfar, convirtiéndose en lo que Richard Dawkins llamó meme. El meme, que se autorreplica y se comporta de manera similar a un gen, prende en los seres humanos un poco como los parásitos prenden en nuestra piel.
    Se le puede preguntar a un lector del horóscopo si cree en él, y nos dirá que ni cree ni deja de creer: lo lee porque le hace gracia, sin plantearse si alguien ha tenido siquiera en cuenta la posición de los astros para escribirlo.
    En todos los ejemplos mencionados observamos que la verdad posee un estatus devaluado. Como en este magnífico chiste: Muy satisfecho, un viejo le cuenta a otro que ha corrido cien kilómetros sin detenerse. El amigo le responde: “Eso es mentira”. Y el primero, sin perder un ápice de entusiasmo, le contesta: “Sí, es mentira, pero ¿a que es muchísimo?”.
    La gracia del chiste reside en que la falsedad no invalida el razonamiento: pura posverdad.
    En la narración literaria, que la historia haya ocurrido o no es indiferente. Su verdad, como veíamos en el Quijote, está en otro nivel. Ahora bien, en la época de la posverdad la propia realidad muestra esa misma indiferencia. Todo se mezcla y se confunde. Lo irreal es cada vez más real. Los efectos especiales recrean lo imposible; los dibujos animados cobran una tercera dimensión; la ficción se vuelve ensayística y el ensayo se vuelve ficción. Con Photoshop, la fotografía pierde su carácter testimonial y se convierte en obra plástica. Y la mecánica cuántica nos enseña que la realidad es inconcebible.
    Pues si todo ocurre realmente en universos paralelos, entonces no hay por qué adjudicar a la mentira un rango inferior a la realidad. En un universo alternativo, Trump perdió las elecciones porque, tal como denunció de antemano, estaban trucadas. En un universo alternativo, Chávez destinó millones a Podemos; el atentado de Atocha lo cometió ETA; Dios creó el mundo en siete días; y los extraterrestres llevan años rondando el planeta Tierra.
    Habiendo rechazado el juicio de los entendidos, el mundo moderno aplica al arte criterios competitivo
    Vivimos en un mundo incomprensible. La economía es incomprensible, con sus crisis de sobreabundancia; el arte es tan incomprensible como la informática y la filosofía. En otro tiempo la letra escrita mostraba claramente la verdad. Ahora podemos aferrarnos a una certeza por mera necesidad; pero la habremos atrapado a ciegas, tanteando en las tinieblas.
    La rebelión de la mentira es la última de una serie de rebeliones, la más representativa de las cuales ha tenido lugar en la estimación del arte. Habiendo rechazado el juicio de los entendidos, el mundo moderno necesita aplicar al arte un criterio competitivo. Pero lo único que puede medirse del arte es su éxito cuantitativo. El youtuber Rubius siempre tendrá más audiencia que las Variaciones Goldberg porque es fácil de entender.
    Por lo mismo que Rubius vence a las Variaciones Goldberg, la mentira vence a la verdad: porque tiene más éxito; y lo tiene porque está diseñada para tenerlo. La verdad es sosa, pero la mentira fue bien condimentada. “No hay vida en Marte” es un enunciado irremediablemente triste que nunca podrá competir con esta maravilla: “Marte está plagado de monstruos”. En un mundo en que todo se valora por su rendimiento, la mentira supera a la verdad.
    Avergonzado, el aficionado a Bach ha aprendido que si quiere caer bien tiene que callarse, y el defensor de la verdad terminará sonrojándose, agachando la cabeza y guardándose la verdad para sí, no vayan a considerarlo un idiota engreído.
    Adolfo Muñoz es escritor y traductor.
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  • RAFA-NADAL-CIENCIA-Y-ANTICIENCIA
    Rafa Nadal en la final del Open de Australia 2017. Fotografía: Cordon.
    Rafa Nadal, el mejor deportista español de la historia, ha resurgido de sus cenizas. Cuando poca gente pensaba que volvería a brillar en un Grand Slam, el tenista mallorquín ha dado toda una exhibición en el Open de Australia. Lo que poca gente conoce es que tras la evolución en el juego de Rafa se esconden nuevos avances tecnológicos y diferentes disciplinas científicas. Desgraciadamente Rafa Nadal, en mi modesta opinión, se equivoca apoyando ciertas prácticas anticientíficas. Comencemos.
    Una de las grandes revoluciones en el juego de Rafa es su derecha. ¿Quién tiene la culpa? El big data. En pleno siglo XXI son muchos los deportistas que recurren a la telemetría para conocer datos sobre su juego. En el caso de Rafa Nadal la presencia de varios dispositivos (acelerómetros, giroscopios, sensores de vibración) tanto en su raqueta como en su muñequera le informan, a través de aplicaciones informáticas que registran todo lo que ha sucedido en la pista, de varios aspectos claves en su juego. Entre ellos destacan la fuerza del impacto sobre la pelota, la dirección con la que la bola sale de la raqueta, si el tenista da más golpes de derecha que de revés, el efecto que se le imprime a la bola, etc. Según podemos leer aquí, la raqueta que emplea Rafa Nadal, de la marca Babolat, es capaz de almacenar en su memoria los datos de doscientos cincuenta y siete millones de golpes gracias a su capacidad para grabar hasta ciento cincuenta horas.
    ¿Cómo ha ayudado el big data a mejorar el juego del tenista español? Los resultados son inequívocos. La derecha de Rafa, la que tantas alegrías le había dado, empezaba a fallar. Con el paso del tiempo la fuerza con la que impactaba la bola era cada vez menor. Eso provocaba que la aceleración de la pelota de Nadal, una de sus mejores armas, comenzase a flaquear. Había que encontrar una solución.
    El equipo técnico de Nadal decidió que lo mejor era cambiar el cordaje de su raqueta. Las «cuerdas» están hechas de diferentes materiales químicos como el nailon, la tripa natural, la tripa sintética o el kevlar (una fibra de alta resistencia que puede ser hasta cinco veces más resistente que el acero y que fue descubierta por la química americano-polaca Stephanie Kwolek). Incluso más importante que el material del que estén formadas las cuerdas es la tensión del cordaje. La regla fundamental acerca de la tensión del cordaje es «más tensión para control, menos tensión para potencia».
    En pistas duras como las del Open de Australia la pelota tiende a moverse más rápida. Para mantener el control es recomendable subir la tensión. En pistas de tierra batida, como las de Roland Garros, la pelota se mueve más lenta y se suele bajar la tensión del cordaje para añadir potencia y profundidad a los golpes. Pero los cambios efectuados en el cordaje de Nadal para ganar potencia no surtieron efecto y el jugador nacido en Manacor tuvo que volver a su cordaje original.
    La alternativa a modificar el cordaje fue incrementar el peso del marco de su raqueta. Esta solución se suele emplear no solo para incrementar la potencia, sino para reducir la torsión y vibración de la raqueta. Los técnicos de Nadal usaron cintas adhesivas de plomo para aplicar peso a la cabeza de la raqueta y con ello incrementar la potencia de golpeo y la aceleración de la pelota. Aunque al principio a Rafa le costó acostumbrarse, el resultado final fue un éxito. Desde ese momento su derecha comenzó a golpear la bola con más fuerza, la aceleración de la pelota volvió a ser la que era y sus golpes planos (aquellos que llevan la menor carga de efecto) han destrozado a sus rivales durante todo el Open de Australia.
    Pero, a pesar de que la derecha plana de Rafa Nadal ha sufrido una tremenda evolución gracias a la tecnología, el tenista español sigue siendo fiel a su golpe preferido: el liftado, aquel que lleva una carga de efecto ascendente que ayuda a la pelota a salvar la red y luego a caer en la pista. Recientemente se ha medido que la «bola liftada» de Nadal puede llegar a las 5000 r. p. m. (ochenta y tres vueltas en cada segundo), mientras que la mayoría de los jugadores consiguen solo alrededor de 2600 r. p. m.
    Con este liftado, en el que la física tiene mucho que decir, el tenista español logra varios objetivos. Uno de ellos es que la pelota, aunque parezca que se va a ir más allá de los límites de la pista, caiga repentinamente y entre en la misma sorprendiendo al contrario. Además, la pelota una vez que bota se eleva mucho dificultando enormemente el golpe de su rival. Finalmente, y en el caso de que el rival haya subido a la red, el liftado especial de Nadal conocido como «banana shot» le ayuda a superar a los contrarios de una forma muy especial.
    En el siguiente vídeo, correspondiente a un partido entre Nadal y el también español Fernando Verdasco, se ve perfectamente cómo gracias al banana shot la rotación que se imprime a la bola hace que esta siga una trayectoria de fuera a dentro de la pista.
    ¿Cuál es la explicación científica de lo que acaban de ver?
    Poca gente sabe que uno de los más importantes colaboradores de Nadal es el químico y físico alemán Heinrich Gustav Magnus. La archiconocida derecha liftada de Rafa que pocos jugadores saben contrarrestar no sería tan efectiva sin el efecto Magnus. ¿A qué me refiero?
    Cuando Rafa Nadal golpeó la bola salió aparentemente recta y Fernando Verdasco, al igual que todo el público presente, pensó que se iría muy lejos de la pista. Sin embargo, la trayectoria de la pelota rápidamente comenzó a curvarse y terminó entrando ante la mirada estupefacta de todo el mundo. ¿Qué ocurrió? La clave fue pegarle a la pelota con mucho efecto, con suficiente fuerza y a una distancia significativa del rival. De nuevo la fuerza aparece como un factor importantísimo en los golpes de Nadal.
    Inicialmente la pelota golpeada por Nadal siguió la primera ley de Newton, según la cual un cuerpo se mueve en la misma dirección y a la misma velocidad hasta que se le aplica una fuerza que lo haga variar de dirección. ¿Qué fuerza fue la que hizo que la pelota cambiara la trayectoria? La mecánica de fluidos nos da la respuesta.
    Una pelota de tenis se desplaza sumergida en un fluido, el aire, que la rodea por completo. El mallorquín golpeó fuertemente en un lado de la pelota enviándola alta y a su izquierda… pero también rotándola en su movimiento. Esto provocó que en un lado de la pelota el aire se moviera en dirección contraria al giro de la misma, aumentando la presión. En el otro lado el aire se movía en la misma dirección del giro de la pelota, creando un área de baja presión. La diferencia de presiones provocó la aparición de una fuerza perpendicular a la dirección de la corriente de aire que hizo que la pelota se curvara hacia la zona de baja presión y cambiara su trayectoria, superando al rival y entrando en la pista. La cara de Verdasco al ser superado por culpa del efecto Magnus lo dice todo.
    En el caso de que Nadal no hubiese dado rotación a la pelota, como ocurre en los golpes totalmente planos a los que también ha recurrido en el Open de Australia 2017, no se produce la diferencia de presiones a ambos lados de la pelota por lo que no aparece el efecto Magnus.
    Vale, ya sabemos que entre Nadal y Heinrich Gustav Magnus introdujeron la pelota en la pista pero… ¿puede decirnos la ciencia algo más respecto a ese golpe de Rafa, más allá de que siguió el efecto Magnus? Sí, puede darnos la trayectoria exacta que sigue la pelota e incluso darnos la fórmula que la describe.
    En un trabajo publicado en la revista Journal of Fluids and Structures, científicos franceses simularon este tipo de «trayectorias deportivas» usando como modelo un gol marcado por el brasileño Roberto Carlos a la selección francesa, del que hablé en esta conferencia. Para ello hicieron experimentos bajo el agua, lo que les permitió eliminar los efectos de las turbulencias en el aire y la fuerza de gravedad. Los investigadores establecieron que la trayectoria que sigue una esfera cuando gira al dársele efecto es una espiral en forma de concha de caracol. Esa espiral es la que destroza a los rivales de Rafa.
    Entremos en la parte más peliaguda de este artículo. No todo es ciencia y tecnología en el «nuevo» Rafa Nadal. Desgraciadamente la anticiencia —un término que me gusta mucho más que el de pseudociencia por no dejar espacio a la ambigüedad— está muy presente en una de sus actividades publicitarias.
    Hace unas semanas entré en una farmacia. Allí pude ver un enorme cartel donde Rafa Nadal publicitaba una serie de complementos alimenticios destinados a mejorar uno de sus puntos débiles: las articulaciones. En el rato que estuve en la farmacia compraron estos suplementos dos chicos jóvenes. Les pregunté la razón por la que compraban esos productos y ambos contestaron lo mismo: si Rafa Nadal, un portento de deportista con conocidos problemas físicos, anuncia estos productos destinados a la mejora de la salud será porque son efectivos. Veamos si eso es así.
    La marca Drasanvi tiene toda una gama de suplementos con el colágeno como principal protagonista. Analicemos uno de ellos, concretamente el Collmar original que se vende al módico precio de casi veinte euros y cuyas moléculas estrella son el colágeno y el ácido hialurónico.
    Imagen publicitaria de Drasanvi.
    Para conocer si los ingredientes de un producto alimenticio sirven para algo hay que acudir a los informes oficiales emitidos por el máximo organismo europeo en materia de alimentación: la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Su panel de expertos en nutrición humana y dietética se encargan de recopilar la bibliografía existente sobre dichos ingredientes, estudiar la documentación presentada por la empresa responsable y emitir los documentos oficiales. Pues bien, en este informe de la EFSA pueden leer que no existe correlación entre el consumo de colágeno hidrolizado y el mantenimiento de las articulaciones. ¿Y el hialurónico que forma parte del Collmar original? Tampoco hay buenas noticias para el producto anunciado por Rafa Nadal. En este otro informe pueden leer que la UE ha sido demoledora con la ingesta de suplementos ricos en hialurónico.
    ¿Significa lo expuesto que ninguno de los ingredientes del Collmar original ha sido evaluado positivamente por la EFSA? No, la estrategia del asterisco, que tantas veces ha sido denunciada en el blog Scientia y que siguen productos como el Actimel o las beauty drinks, sirve para salvar el escollo legislativo. Este complemento alimenticio, absolutamente legal, tiene un tercer ingrediente que sí tiene las bendiciones de la máxima autoridad europea en materia de alimentación para decir que ayuda a infinidad de cosas. Me refiero a la vitamina C.
    Con añadir solamente el 15% de la cantidad diaria recomendada de esta vitamina en la publicidad de cualquier alimento funcional o complemento alimenticio se puede anunciar que tiene muchas propiedades saludables.
    ¿Estoy diciendo que sin la presencia de vitamina C Rafa Nadal no podría anunciar nada relacionado con los cartílagos, los huesos o la piel porque el colágeno y el hialurónico no tienen ninguna función? Exacto… así lo dicen los informes oficiales de la UE.
    ¿Y es necesario que los españoles tomemos suplementos de vitamina C? No. Según los datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética la población española NO necesita tomar ningún suplemento de vitamina C… vamos atiborrados. Ingerimos, ni más ni menos, ¡entre un 191% y un 393% más que la vitamina C necesaria! La vitamina C la encontramos a altísimas concentraciones y a mucho menor precio en alimentos como el kiwi, la naranja, las fresas, el brócoli, la grosella…
    A modo de ejemplo les diré que un vaso de zumo de naranja (220 ml) tiene, aproximadamente, unos 125 mg de vitamina C, más del 50 % de la cantidad diaria que se ingiere usando la dosis diaria de Collmar original y más de diez veces la cantidad de vitamina C que se necesita para publicitar lo que dice el producto anunciado por Nadal. Sobran los comentarios.
    Tras analizar uno de los productos analizados por Rafa Nadal mi opinión es clara y contundente. Los personajes públicos son totalmente responsables de lo que publicitan. Aunque el producto anunciado por Nadal sea totalmente legal y su ingesta no dé lugar a ningún problema de salud, el tenista mallorquín debería negarse a prestar su «marca» para avalarlo debido a lo explicado en este post. Supongo que Rafa Nadal no es consciente de la estrategia que siguen estas marcas, pero la ignorancia no exime de culpa. Sus asesores deberían estar al tanto.
    La capacidad del tenista para llegar al público es muy grande y son muchas las personas que, confiando en su buena imagen, no dudan un segundo en seguir sus recomendaciones. Además, los conocidos problemas en las articulaciones del grandísimo tenista hacen que muchas personas con problemas similares compren este producto. Sin embargo, ¿de verdad piensan que en el caso de conocer que el único ingrediente efectivo del Collmar original es la vitamina C alguien iba a gastarse el dineral que cuesta?
    Estimados lectores, en este artículo hemos visto que el resurgir de Rafa Nadal que vimos en el Open de Australia le debe mucho a la ciencia y a la tecnología. La física, la química, la informática y la nanotecnología se encuentran detrás del juego que ha devuelto al mallorquín a lo más alto del tenis mundial. Desgraciadamente, también les he mostrado cómo esa misma ciencia no respalda algunos de los ingredientes que forman parte de productos destinados a la salud humana a los que el mejor deportista español de la historia presta su imagen.
    A pesar de todo lo expuesto, soy optimista. Estoy seguro de que Rafa, tras leer este artículo, reflexionará y mejorará. ¿Por qué estoy tan seguro? Observen la siguiente imagen y lo entenderán. Es un grande.
    Bibliografía consultada:
    New J. Phys. 18 (2016) 073027.
    Journal of Fluids and Structures 27 (2011) 659–667.
    NewJ.Phys.12 (2010) 093004.
    24 min
  • YO VACUNO A MIS HIJOS, HAZLO POR SU BIEN.
    Soy pediatra y yo, VACUNO a mis hijos.
    Vacuno a mis hijos porque, a lo largo de los años, las vacunas han evitado la muerte de millones de niños en el mundo.
    Vacuno a mis hijos guiándome por todos los comités científicos nacionales e internacionales que trabajan a diario en la seguridad y eficacia de las vacunas.
    Vacuno a mis hijos porque es un grave acto de irresponsabilidad no hacerlo y exponerles a tener más de una decena de enfermedades con graves secuelas y que pueden resultar mortales.
    Vacuno a mis hijos porque mis conocimientos no pueden superar a la opinión de los expertos.
    Vacuno a mis hijos porque de no hacerlo, si alguno de ellos sufriese las devastadoras consecuencias de alguna de las enfermedades prevenibles por vacunas, como madre, no me lo perdonaría jamás.
    Vacuno a mis hijos porque las enfermedades graves todavía existen y sobrepasan las fronteras.
    Vacuno a mis hijos porque los beneficios de hacerlo superan con mucho a las infrecuentísimas reacciones adversas graves de las vacunas.
    Y ahora vamos a aportar algunos datos. Juzgad por vosotros mismos:
    ¿Cuántos niños se morían de viruela, tosferina, sarampión, poliomelitis en la era pre-vacunal? ¿Y después de la introducción de las vacunas?
    Empecemos por la viruela: En la era prevacunal, en Europa, se estima que la viruela acabó con 60 millones de personas sólo en el siglo XVIII. En en el siglo XX, 300 millones de personas en todo el mundo perdían la vida.Tras la obligatoriedad de la vacuna en 1929 se registraran sólo 2 muertes por viruela en España. Actualmente y desde hace más de 30 años, la viruela está erradicada en TODO EL MUNDO. ¿Gracias a quién? A la vacuna.
    Poliomelitis: En el año 1959 se notificaron 2300 casos en España. En el año 2008, cero casos. Desgraciadamente siguen declarándose casos en Pakistán, Afganistán, Nigeria, Somalia, Camerún, Irak, Siria y Etiopía. Por lo que aún no podemos hablar de erradicación, como ocurrió con la viruela. Podéis ver los últimos datos actualizados aquí: http://www.polioeradication.org/Dataandmonitoring.aspx
    Se estima que gracias a las campañas de vacunación se ha producido una reducción de la mortalidad por sarampión de un 61% (1.237.000 muertes evitadas), 69% por tétanos (643.000), 78% por tos ferina (1.042.000), 94% por difteria (73.000) y un 98% por polio (51.000 muertes evitadas).
    El sarampión, enfermedad que aún vemos y de la que hemos sufrido recientemente varios brotes en nuestra comunidad debido a niños no vacunados, produce una muerte por cada 3000 casos, y una encefalitis por cada 1000, que puede ser grave y dejar secuelas neurológicas. Además, en uno de cada 100 000 casos puede desarrollarse, al cabo de unos años, una panencefalitis esclerosante subaguda, enfermedad muy grave y limitante.
    La gran eficacia de los programas de vacunación infantil ha conseguido disminuir los casos de sarampión del orden del 95 al 99 % en la mayoría de los países del mundo.
    En 2010 y 2011 se constató una elevación importante de los casos de sarampión en Europa, lo que ha obligado a la OMS a posponer el objetivo de eliminación del sarampión y de la rubeola en Europa para el año 2015. Actualmente existen focos epidémicos importantes no controlados en Holanda, Italia, Reino Unido, Alemania, Rumanía y en España.
    En definitiva, las vacunas han salvado a 1500 millones de personas, y no lo digo yo, lo dice el Dr. Jules Hoffman, premio Nobel de Medicina 2011.
    “Yo no vacuno a mis hijos porque la propia vacuna le puede provocar enfermedades graves, incluso autismo”- FALSO.
    Este tipo de argumentos los hemos oído todos los pediatras en nuestras consultas. Siento decir que ante esto, soy implacable y les trato de explicar de una forma clara y convincente lo siguiente:
    La vacuna frente a la Difteria, el Tétanos y la Tos ferina puede provocar una encefalitis (en la mayor parte de los casos leve) en un niño de cada 1.000.000 de niños vacunados. Pero sufrir cualquiera de las tres enfermedades por no estar vacunado, puede ocasionar la muerte en 1 de cada 200 niños y producir una encefalitis (muchas veces grave e invalidante) en uno de cada 20 niños que la padezcan.
    La tosferina merece un artículo aparte, por su importancia en nuestro día a día, por los casos que aún vemos cada año y por las interesantes y nuevas estrategias de vacunación que existen para proteger a los recién nacidos que son quienes sufren las peores consecuencias y los que tienen la mortalidad más alta. Sobre la foto tenéis el post: Tosferina ¿Qué hay de nuevo?
    Tosferina.
    Respecto al autismo no hay evidencia científica alguna que haya correlacionado la administración de las vacunas con el desarrollo del autismo.
    Comprendo a las familias que viven en primera persona esta enfermedad con uno de sus hijos, y comprendo los momentos de angustia y de necesidad de encontrar algo a que aferrarse que justifique por qué su hijo es así, y no como el resto de sus compañeros. Pero la realidad es que la ciencia nos dice que no hay relación. Os remito al siguiente artículo del Comité Asesor de Vacunas de la Sociedad Española de Pediatría donde hablan extensamente de este tema. http://vacunasaep.org/familias/mitos-y-falsas-ideas
    Otras familias me comentan lo siguiente: “No vacuno a mi hijo porque las vacunas contienen mercurio que es tóxico para el desarrollo de su cerebro” FALSO.
    Hoy en día, prácticamente ninguna de las vacunas que se administran en España, contiene cantidades significativas de Timerosal (una sal que contiene etilmercurio). Pero además, no se ha podido demostrar científicamente que este compuesto afecte el desarrollo neurológico de los bebés o de los niños ni que por tanto esté relacionado con el autismo o retraso del desarrollo.
    Así que confía en los profesionales de la salud que buscamos el bien de nuestros pacientes, de nuestros propios hijos. Déjate asesorar por gente de verdad entendida en la materia, guíate por la opinión de los expertos. No hay ocultos interés industriales en nuestras recomendaciones. Las vacunas han salvado y salvan cada año a millones de niños y esa, sí es una realidad.
    Yo vacuno a mis hijos ¿Y tú?
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  • LA-LIBERTAD-DE-PRENSA-EN-PELIGRO-DE-EXTINCIÓN
    La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha supuesto la confirmación más rotunda del éxito de la demagogia, el nacionalismo y las ideologías de odio que en los últimos años han proliferado en distintas partes del mundo. Es muy posible que la corriente no se detenga ahí. En varios países de Europa se va a poner a prueba muy pronto la fortaleza del actual sistema de democracia liberal frente a la acometida de proyectos igualmente extremistas, xenófobos y populistas.
    El crecimiento de ese fenómeno ha coincidido casi simultáneamente en el tiempo con la crisis de los periódicos provocada por la revolución tecnológica. Esto no significa que los cambios políticos ocurridos en los últimos años se expliquen exclusivamente por la pérdida de influencia de los diarios impresos y la aparición de medios de comunicación alternativos. Pero sí parece evidente que una cosa y otra están estrechamente vinculadas, y que los periódicos estamos hoy obligados a hacer nuestro trabajo con menos recursos y en un entorno político que representa una seria amenaza a la libertad de expresión y muy particularmente a la libertad de prensa.
    Una de las características de ese nuevo populismo en ascenso es su hostilidad con la prensa, especialmente con la prensa profesional. Con el pretexto de la presunta comunión entre los medios más implantados y un perverso establishment, los políticos que se presentan en defensa del pueblo, de la gente, de los de abajo frente a los de arriba, intentan antes que nada laminar la credibilidad de los periódicos con el objetivo de eliminar obstáculos en su camino y dejar espacio a otros medios —confidenciales, cuentas de redes sociales, blogs— que ellos controlen y con los que puedan acceder sin intermediarios a su público, a sus votantes.
    Esta estrategia se ha hecho brutalmente obvia en Estados Unidos. En una reciente conferencia en Madrid, el director de The Washington Post, Martin Baron, detalló la lista de improperios que Trump había vertido en los últimos meses contra los medios de comunicación, de forma más sistemática contra el suyo propio y The New York Times: “Asquerosos”, “escoria”, “la forma más baja de vida”, “enemigos”, “basura”. Ha habido más desde que nuestro colega pronunció su discurso.
    Se pretende arruinar el crédito de los periódicos situándolos con desprecio en un rincón de la historia
    No han sido muy diferentes los términos en que los líderes de un partido en España se han referido a la prensa y a EL PAÍS en particular. Entre decenas de calumnias e insidias que evito enumerar para no ayudar a su difusión —la repetición de falsedades hasta convertirlas en verdad es una táctica clásica—, voy a mencionar únicamente la campaña en Twitter contra este periódico bajo el hashtag “Máquina de Fango” en noviembre pasado en respuesta a las informaciones sobre un discutido episodio de venta de una vivienda pública.
    El propósito en todos los casos es evidente: destruido el prestigio y la credibilidad de los medios principales, nada de lo que ellos critiquen tendrá impacto entre mis seguidores. Le ha funcionado a Trump, que consiguió sobrevivir al escándalo de sus agresiones sexuales a las mujeres y que ha evitado hasta ahora presentar la declaración de impuestos que la prensa le ha reclamado. Y le ha funcionado a otros, que han podido despreciar sin aclarar las sospechas sobre sus fuentes de financiación.
    Hay muchos casos similares en otros países con diferente orientación ideológica —la Polonia de Kaczynski, la Argentina de Kirchner, la Italia de Berlusconi son algunos de ellos—, todos con los mismos componentes: políticos pretendidamente antisistema, medios de comunicación tradicionales y medios de fácil creación en Internet que sirven para difundir la propaganda, las fantasías o, llegado el caso, las mentiras de quien se quiere ofrecer como alternativa al decadente sistema en vigor.
    Esto ha sido posible, en parte, por los errores de los propios periódicos. Baron citó que solo un 32% de los ciudadanos norteamericanos conceden credibilidad a la prensa de su país, lo que supone una caída de 25 puntos desde 1999. La situación en España es solo ligeramente mejor. En el informe de 2015 del CIS sobre esta materia, los españoles otorgaban a los medios de comunicación una valoración de 4,28 puntos sobre diez. Un 15% de la población no confía nunca o casi nunca en los medios, frente a un 2,5% que confía siempre o casi siempre.
    Se podría decir que el desprestigio que el moderno populismo trata de causar a los periódicos solo viene a contribuir al descrédito que los periódicos se han venido labrando por sí mismos en los últimos años. Su excesiva cercanía al poder, su distancia con los lectores, su endogamia y arrogancia impidieron a veces que los diarios hiciéramos una adecuada interpretación de los hechos. En nuestra ceguera, incluso despreciamos durante bastantes años la avalancha digital que se nos venía encima y que acabaría por poner en duda nuestra existencia.
    Ese desafío, la transformación a un mundo digital, nos ofrece gigantescas posibilidades de cara al futuro. Pero también, en el presente, nos ha hecho mucho más vulnerables —no solo frente a los demagogos que tratan de anularnos, sino también frente a otros actores políticos o económicos que tratan de controlarnos—, precisamente en el momento en que una prensa independiente y fuerte es más necesaria que nunca.
    No me importa insistir en los errores que los periódicos hemos cometido y cometemos cada día. Exageraciones, inexactitudes, frivolidades, omisiones, descuidos… están a la orden del día en una profesión que, además, ahora se ve obligada a trabajar en peores condiciones laborales. Pero todos los defectos imaginables no son suficientes para olvidar la decisiva función de vigilancia que los periódicos cumplen en una sociedad democrática. Sin ellos, simplemente estaríamos a merced de los embusteros y los manipuladores.
    En ocasiones, se pretende arruinar el crédito de los periódicos situándolos con desprecio en un rincón de la historia. Se trata de presentar la realidad como una lucha entre las ideas del pasado, representadas por los periódicos tradicionales, y las nuevas ideas que transportan los nuevos medios digitales. No es así. Lo cierto es que tanto The Washington Post como EL PAÍS son también los principales periódicos digitales en sus respectivos mercados, y que la verdadera batalla no es tecnológica sino profesional, no es entre papel y web sino entre quienes cumplen las reglas del periodismo auténtico y quienes las violan sistemáticamente.
    Se habla mucho en estos tiempos de las fake news, de la posverdad. Las principales redes sociales se precipitan a tomar medidas para responder a esa amenaza, conscientes de que la desaparición del valor de la verdad significa simplemente la desaparición de todos los valores que nos permiten convivir.
    En la preservación de esos valores los periódicos ocupan un papel determinante. Los periódicos tienen orientación ideológica, por supuesto. Defienden unas ideas frente a otras y son el reflejo de un determinado modelo de sociedad frente a otros. Ese es el juego de la pluralidad. Pero los intereses de los periódicos están limitados al suministro de información veraz a sus lectores, y su actuación está claramente marcada por un código ético que deben respetar. No debería leerse esto como simple retórica en una época en la que, sencillamente, está en juego la democracia tal como hoy la conocemos.
    Donald Trump y sus imitadores en otros países no son una pesadilla de la que nos despertaremos pronto para encontrarnos en el mismo punto en el que estábamos. Esta ola de populismo y ultranacionalismo pretende transformar radicalmente el sistema político bajo el que vivimos. Si puede, se llevará por delante la libertad de prensa. Por esa razón, la libertad de prensa, los periódicos saludables, rigurosos y libres, son el mejor dique que le podemos ofrecer.
    15 min

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