La verdad sobre la Deep Web: más que porno, cocaína y AK47s
Nos adentramos en la Dark Web y en la Deep Net, hablamos con usuarios, policías y expertos en la materia. Investigamos, analizamos y esto es lo que encontramos.
¿Qué son la Deep Web y la Dark Net?
Que el verbo más utilizado para visitar la web sea “navegar” por internet no es casual, porque eso es justo lo que hacemos: flotar sobre la superficie como un barco sobre el mar, ignorando lo que se mueve en las profundidades. El internet donde visitamos redes sociales, sitios de noticias, blogs, wikis y páginas a las que accedemos a través de buscadores, es tan solo la punta del iceberg; el resto permanece oculto a la mirada superficial y aún son pocos los que se atreven a bucear.
En una explicación muy simplificada, internet tiene tres niveles básicos: la web que la mayoría conocemos y a la que accedemos a través de buscadores como Google (la superficie), la Deep Web (la web “profunda” compuesta por páginas no indexadas, a las que es imposible acceder a través de buscadores), y por último la Dark Net, la parte más oscura dentro de la Deep Web que permanece intencionalmente oculta.
Tu página del banco o los archivos internos de una biblioteca, por ejemplo, están en la Deep Web, pero dentro de esa “sección” de internet que normalmente no vemos, también se encuentra lo que ha venido en llamarse el “internet oscuro”.
Para hacerse una idea general del abanico de mitos y posibilidades en torno a la parte oscura de internet, páginas como el hilo de Reddit sobre las historias en la Deep Web aportan una visión simplificada que posiblemente distrae de su potencial real: drogas por correo con sus consiguientes anécdotas, surrealistas vídeos de contenido sexual y comercio de prácticamente cualquier cosa, desde órganos o heroína hasta zanahorias. ¿Es cierto todo lo que cuentan?
¿Es verdad que en la Deep Web se pueden comprar todo tipo de drogas a domicilio?
Sí, el mercado clandestino de drogas de la Deep Web es real, inmenso y relativamente incontrolable. Prácticamente cualquiera puede entrar y comprar un par de gramos de la cocaína más pura o drogas de síntesis recién salidas de una cocina química en Asia.
¿Cómo es este mercado? Imagina una plataforma como eBay o Amazon donde en lugar de encontrar ropa, electrodomésticos o libros, se pudieran comprar MDMA en todas sus variantes, dosis de LSD con el respaldo de clientes satisfechos o estupefacientes de los que ni siquiera has oído hablar, imposibles de conseguir a pie de calle. En estos mercados clandestinos se paga con bitcoins, los vendedores envían los pedidos por correo y tienen hasta su propio Black Friday.
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Valium, roxys, cristal, marihuana y hormonas. (Imagen: Captura de pantalla de Silk Road)
Aunque es tan sólo una parte de todo lo que la Deep Web ofrece, el comercio de sustancias ilícitas se ha convertido en una de las principales razones por las que esta parte de la red se ha dado a conocer y motivo de su mala fama. Según un Inspector del Grupo de Seguridad de Lógica de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, quien prefirió que su identidad no fuera revelada, este tipo de mercados son los protagonistas, y en lugares como “AlphaBay o Dream Market la contratación está abierta a todos. Entras y ves que te están vendiendo drogas”, pero debido a los sistemas de encriptación y la garantía de anonimato que ofrece la Deep Web, “para nosotros es mucho más difícil identificar a la persona que hay detrás, al responsable”.
Aunque resulta difícil “ponerle puertas al campo”, han sido muchas las ocasiones en las que la ley ha intentado imponer su orden, siendo uno de los casos más sonados el de Silk Road, un site encriptado dado a conocer por los medios como “el mayor mercado negro de drogas”. La primera versión de Silk Road fue cerrada en octubre de 2013, tras casi tres años operando, y según datos del grupo de investigación de Digital Citizens Alliance, aunque su clausura paralizó 13.648 transacciones de drogas diferentes, el comercio de drogas no sólo no se vio interrumpido, sino que aumentó gracias a la proliferación de otras plataformas y el uso extendido de la red para estos fines.
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Aproximación a la distribución y valor de mercado de Silk Road, Evolution y Agora entre Diciembre de 2013 y julio del 2015. (Fuente: The Economist)
El supuesto fundador de Silk Road, Ross Ulbricht, que por aquel entonces tenía 29 años, fue detenido y condenado a dos cadenas perpetuas; una sentencia sin precedentes que tuvo como objetivo amedrentar a todo aquel que pensara en seguir sus pasos. Un auténtico cabeza de turco que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) definió como el rey de la seguridad del anonimato en internet, sin sucesores al trono. Sin embargo, tal y como queda reflejado en el documental sobre el cierre de Silk Road, “puedes encarcelar al hombre, pero no sus ideas”, por lo que una nueva versión volvió a lanzarse en mayo de este año y existen otras muchas plataformas, como las ya señaladas por el inspector de Policía, que comercializan todo tipo de drogas cada día en la actualidad. Son muchos los que señalan como el germen de la demonización de la red oscura la repercusión mediática negativa que provocó Silk Road, pero ¿hasta qué punto es malo que existan este tipo de mercados?
En Silk Road, son los usuarios los que con sus reseñas y comentarios, establecen el grado de calidad y credibilidad de los camellos online, puntuando productos para que otros compradores sepan qué esperar. De esta forma, los interesados conocen qué es lo que contiene exactamente cada paquete a la venta y se evitan posibles peligros asociados a la adulteración de sustancias. Según un informe realizado por la asociación Energy Control, basado en el análisis de 219 muestras de diferentes drogas obtenidas a través de la Deep Web, el 91,3% mostraban una composición fiel a la ofertada en la página. Además, la calidad de estos productos es mejor en los criptomercados que en los mercados convencionales, presentando niveles más altos de pureza y un menor grado de adulteración.
Los expertos apuntan que plataformas como Silk Road proporcionan una alternativa real a los carteles de la droga, traspasando este tipo de comercio a personas cuyo único crimen es la venta, en contraposición a los narcotraficantes cuyos delitos pueden llegar a incluir asesinatos en masa y secuestros. ¿Cuántos tiroteos, extorsiones y muertes se evitarían si el comercio de drogas se realizara online? Desde su punto de vista, teniendo en cuenta que la guerra contra las drogas no parece llevar a la erradicación del consumo, las transacciones digitales al menos alivian delitos asociados al narcotráfico, ya que los mercados de la Deep Web eliminan los escenarios en el que el comprador se ve obligado a realizar transacciones con desconocidos en oscuros callejones, aportando un modelo para la venta legalizada de drogas que podría funcionar.
¿Se venden tarjetas de crédito y datos robados?
Según el Inspector del Grupo de Seguridad de Lógica de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, en los mercados clandestinos de la Deep Web “se venden drogas, armas… pero en España, principalmente, datos robados como tarjetas de crédito, cuentas de correo, cuentas de PayPal y servicios para instalar virus informáticos”, tanto de contratación privada como dirigidos a gobiernos y empresas. Según explica, “la mayoría del Malware y datos robados provienen principalmente de Rusia, y de hecho, hay muchos mercados y foros clandestinos que están en ruso y son solo para personas rusas, que son una de las comunidades más grandes dentro de la Deep Web en la actualidad”.
Con el objetivo de evitar el éxito de estas transacciones, la policía lleva a cabo “ciberpatrullajes”, donde se investigan los productos a la venta para descubrir si las cuentas bancarias que ofrecen son reales y pertenecen a bancos o titulares españoles. “El ciberpatrullaje está encaminado a los canales abiertos, a los mercados, a foros públicos, y si encontramos algún vendedor o evidencias que entren dentro de nuestra responsabilidad, iniciamos una investigación. En el marco de dicha investigación, si se considera oportuno, se puede solicitar lo que se llama la figura del agente encubierto virtual, una figura introducida gracias a la nueva reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que permite que los agentes de policía nos infiltremos un poco más en el foro para intentar identificar al vendedor o grupo organizado que esté detrás de esa venta”, explica el inspector.
Los foros tienen una parte pública a la que cualquier persona puede acceder, publicar y leer, pero también suelen tener subforos a los que se requiere invitación por parte de alguno de los administradores. “Generalmente ahí no llegamos porque hace falta una orden de agente encubierto. Sólo llegamos a ese canal cuando se tienen indicios de que en ese canal se están o cometiendo, planificando o se están dando evidencias de un ataque”, aclaran desde la Policía.
¿La Dark Net favorece el intercambio de pornografía infantil?
El Oficial de Policía Eduardo Casas Herrer, de la Brigada de Investigación Tecnológica, sección contra la explotación sexual de menores en internet, opina que “casi todos los que entrar en la Deep Web lo hacen para comprar productos ilegales, la pornografía es una minoría, pero una minoría muy llamativa porque es lo que más rechazo social produce. Que alguien compre dos gramos de cocaína para esnifarla en una fiesta no le importa a casi nadie, pero la pornografía infantil resulta muy desagradable. Cuando alguien que no busca ese contenido lo ve, resulta impactante hasta el punto de sentirse enfermo”.
En casi todos los directorios superficiales de la Deep Web la pornografía infantil aparece “baneada” y en muchos casos, son los propios usuarios los que bloquean, clausuran e incluso denuncian el intercambio de Cheese Pizza, uno de los nombres con los que se conoce la pornografía infantil en el argot de la Dark Net (por sus siglas en inglés CP – Child Porn). En determinadas ocasiones, pueden ser incluso los propios pedófilos los que queden escandalizados ante lo que ven porque se cruzan fronteras que superan toda depravación imaginable y corroboran que algunas leyendas urbanas son lamentablemente ciertas, “como en el caso de Daisy Destruction, en el que fueron los propios pedófilos los que llegaron a denunciar vídeos con la tortura de un bebé”, cuenta el investigador.
El motivo por el que los pederastas comparten archivos en foros ocultos de la red, aunque su perfil psicológico no les llevaría al deseo de mostrarse, radica en que para obtener más material, muchas veces no queda más remedio que dar a conocer sus hechos. Uno de los requisitos para ser admitido en los subforos es compartir dicho material: “Si quieren cosas nuevas necesitan compartir. Antes lo hacían en la web abierta y ahora a través de la Deep web”, asegura Casas.
Según este experto con más de una década a sus espaldas luchando contra la pesadilla de la pornografía infantil, la Deep Web y la Dark Net “son un medio para que los pedófilos, que antes eran personas aisladas, se pongan en contacto entre sí y se proporcionen un refuerzo psicológico, lo cual es muy importante. La parte buena, dentro de lo malo, es que a través de ellas conocemos una serie de imágenes de abusos sexuales a menores que antes quedaban totalmente ocultos. Gracias a eso se ha conseguido identificar algunas de la víctimas y llevar a cabo detenciones de pedófilos, como ocurrió con el caso Maxi, que de no ser por la Deep Web, no hubiéramos podido resolver (…) Los pedófilos creen que estas plataformas son una forma más segura de intercambio, pero no lo es tanto, porque siempre hay formas de saber quién hay detrás. No siempre son fáciles, ni siempre funcionan, pero existen. Los pederastas no son invulnerables, que es lo que ellos se piensan. La garantía de anonimato y privacidad de la Dark Net es una afirmación optimista, todo deja rastro. Hay rastros que son muy difíciles de seguir, pero si lo haces de forma habitual puedes cometer un error tan sencillo que nos lleve a una identificación”.
Según relata el oficial “en España se consume mucha pornografía infantil, pero en ocasiones se hace por mera curiosidad, o casos de alguien que no es un pedófilo se lo descarga junto con otras variedades sexuales, como por ejemplo una carpeta en la que vienen vídeos de ancianas, transexuales y niños, por poner un ejemplo. Se bajan videos con esas tres cosas como si fueran normales, pero ver un vídeo de pornografía infantil ya supone un delito en nuestro país”. Asegura que cada año se investiga a más de 400 personas, aunque entre ellos, no hay muchos pedófilos estrictos, y de estas investigaciones hay muchas que jamás salen a la luz pública “porque el día que se sepa nos cortarán las alas. Se pueden estar utilizando métodos y herramientas que si se conocieran, se acabarían. En la Dark Net se trabaja mucho pero se da a conocer muy poco“, asegura Casas.
¿Es legal entrar en la Deep Web?
Según explica un compañero del Grupo de Seguridad de Lógica de la Unidad de Investigación Tecnológica “entrar en la Deep web no es un delito de por sí. Entrar a un mercado o a cualquier página legítima, que en la Dark Net hay muchas, no supone un delito. Otra cosa sería entrar en un foro de pornografía infantil para el que hay que registrarse y con el conocimiento de que sí se está intercambiando ese material”.
Que en la Deep Web se comercie con sustancias ilícitas, que impliquen algún delito o existan actividades criminales, no significa que el mero hecho de entrar te convierta en un criminal. Una de las quejas más habituales entre usuarios y gestores es justamente ese: la Deep web se ha demonizado, pero que se le haya puesto el adjetivo de “oscura” no significa que quien la visite sea pederasta, drogadicto o yihadista. En esta dirección, MP, ingeniero informático que visita asiduamente páginas dentro de la Deep Web, comenta que “gran parte de la culpa la tienen los medios de comunicación y blogs de gente que lo único que ha hecho es googlear deep web, o como mucho, entrar una vez para ver que hay de forma superficial. Que si entrar en los infiernos, que si asesinos a sueldo, pelis snuff…Normal que a la gente le de miedo entrar, pero de verdad que no es solo eso. Los mejores libros que he leído los he comprado en la Deep Web”.