Unos científicos chinos en un laboratorio subterráneo buscan entender la fuente de energía más poderosa del universo: la materia oscura
Pasado un puente que se extiende sobre el río Yalong, en las montañas Jinping de Sichuan en China.
Algunos de los físicos con más talento de ese país descienden a un profundo túnel.
A unos 2.000 m bajo tierra llegan al laboratorio subterráneo Jinping.
Un lugar donde no se percibe el día ni la noche.
Los expertos desarrollan una actividad incesante en este lugar, buscando…
La fuente de energía más poderosa del universo.
Una forma invisible y misteriosa.
La materia oscura.
La que constituye el 85 por cien de nuestro cosmos.
Los científicos sólo saben que existe por su atracción gravitatoria.
Este laboratorio bajo tierra se inauguró en el 2010.
Y es el mayor centro terrestre de detección de materia oscura.
Se trata de la anomalía más explícita de nuestro universo, explican.
Hay una especie de carrera tecnológica por tratar de averiguar de qué está formada.
La mera confirmación de su existencia reescribiría las reglas del universo, tal y cómo las conocemos.
La gran abundancia de esta en el universo, podría usarse como una fuente de energía gratuita y sin límites.
De momento, sus partículas siguen siendo un misterio.
El modelo estándar de la física de partículas explica muchas cuestiones sobre la naturaleza.
Aspectos sobre la materia, los átomos y las partículas elementales.
Excepto la materia oscura.
Sin duda, sus partículas no deben de interactuar mucho.
Si tuvieran alguna carga eléctrica ya habrían detectado la luz que emiten.
Tanto la que crean como la que podrían absorber.
Para llegar a su meta, el laboratorio chino aprovecha los miles de metros de roca que hay entre sus sensibles instrumentos y la superficie.
A esa profundidad apenas uno de cada millón de rayos cósmicos del sol puede penetrar en este espacio cavernoso.
Lo que lo convierte en un buen lugar para estudiar las condiciones de la materia oscura.
De momento sabemos que se centran en dos proyectos de investigación:
El experimento de partículas
Y el Xenón astrofísico.
Y emplean dos grandes tanques de xenón y germanio, completamente aislados.
El objetivo es buscar ciertas partículas de interacción débil.
Un tipo de partícula subatómica, hipotética, pesada y de movimiento lento.
Que apenas interactúa con la materia ordinaria.
Los científicos chinos recurren a los gases xenón y germanio para obtener algún resultado.
De los dos, el germanio es el más caro y difícil de manejar.
Sin embargo, sus detectores pueden identificar lo que los del Xenón no son capaces.
El xenón sirve para buscar partículas que pesen docenas de veces la masa del protón.
La materia oscura de este sitio pasa por el detector.
Pero, en pocas ocasiones, interactúa con el contenido del interior del tanque.
Imaginad una diana.
Cuanto más grande sea el dardo, más opciones tendrás de dar en el blanco.
Lo que ocurre es que las partículas que pretenden detectar son muy pequeñas.
Los físicos vigilan el detector en busca de la más mínima señal.
La más diminuta interacción que haya podido haber entre el detector y la materia oscura.
Este proceso exige una extrema sensibilidad.
Sería un hallazgo muy importante.
Ya que muchos de nuestros misterios cósmicos empezarían a cobrar sentido.
Y arrojaría luz en la oscuridad de nuestro conocimiento del universo.
La materia oscura podría estar infiltrada en las estrellas.
Las galaxias de nuestro universo observable giran a una velocidad mucho más rápida de lo que dicen las matemáticas.
Lo hacen tan deprisa que deberían alejarse unas de las otras.
Pero, no ocurre eso, y permanecen unidas.
Sin duda, podría haber más materia de la que podemos ver en el universo.
Hace falta averiguar el papel que desempeña la materia oscura.
Haciendo una analogía, es cómo cuando descubrimos la composición del aire.
Los antiguos sabían que existía pero no de qué estaba hecho.
Para explicar su acción, imaginaron la acción de Dioses, espíritus y otros entes.
Cuando se halló el electrón, al principio, pocos vieron cuál sería su aplicación práctica.
Pero sin el electrón, viviríamos sin ordenadores, aparatos domésticos o superconductores.
El astrofísico Ethan Siegel dijo que en el futuro, las partículas de materia oscura, servirán de combustible para los cohetes.
Toda materia tiene su equivalente en antimateria.
Al colisionar una con su opuesta, se crea una eficiente energía pura.
Resultaría ser una fuente constante de energía para los cohetes.
Incluso, se usaría como energía en las aspiradoras o en la máquina corta césped.
Veremos si algún día, este conocimiento que se estudia en un lugar tan profundo de la tierra…sale a la luz.