LA CARRERA MUNDIAL POR RETRASAR
EL ENVEJECIMIENTO
La hidra es una animal casi inmortal.
Nunca envejece.
Con apenas un centímetro de tamaño, este diminuto invertebrado de agua dulce porta la clave de la juventud eterna.
Los seres tan pequeños suelen vivir semanas, no años.
La hidra, en cambio, se salta las reglas.
Veamos por qué.
La explicación está en su cuerpo: todo está compuesto de células madre.
Por lo tanto, se regeneran a sí mismas.
Nosotros no nos podemos permitir tener un cuerpo así porque necesitamos órganos.
Somos más grandes y no podemos absorber alimentos a través de la piel.
Necesitamos varios sistemas, uno para ingerir alimentos y otro para transporta los nutrientes por el cuerpo.
La formación de órganos requiere que las células se diferencien y así pierden su capacidad de reproducción.
Y, si la vuelven a ganar, tendríamos cáncer.
En síntesis, nuestra propia complejidad es la que nos mata.
Por lo tanto no nos podemos mantener jóvenes de manera indefinida como la hidra.
Pero sí que este diminuto ser nos puede ayudar a desentrañar los mecanismos moleculares del envejecimiento en humanos.
En el 2006 Shinya Yamanaka demostró que era posible rebobinar células adultas a etapas embrionarias.
Su hallazgo revolucionó la ciencia del envejecimiento.
De momento, su idea está lejos de ser aplicada en humanos.
Con esta bala de la reprogramación celular podemos frenar el avance de diversas enfermedades asociadas al paso del tiempo:
Como el alzhéimer o el cáncer.
El objetivo es envejecer son salud.
El ser humano lleva décadas ganando años de vida.
Las mejoras sanitarias, la aparición de los antibióticos y las vacunas han mejorado el nivel de vida.
La esperanza de vida en el mundo ya es de 73 años.
En 1960 era de 53.
En España, estas cifras suben a los 80 en los hombres y llega hasta los 85 años para las mujeres.
Las cifras de la longevidad siguen al alza.
La comunidad científica debate sobre si hay un límite.
Un estudio de 1996 ponía el techo en los 120.
Otra investigación del 2016 la prolongaba hasta los 125.
Vivir más tiempo, parece improbable.
La persona más longeva del mundo fue Jeanne Calment.
Una mujer francesa que falleció en 1997 con 122 años y cinco meses.
Al final, la idea es que los años que vivamos sean con más calidad.
La esperanza media de vida ha aumentado pero no el techo, los 122 años de Calment.
Más que alargar el máximo de vida, se intentará que más gente llegue hasta los 100 años en buenas condiciones de salud.
El envejecimiento es la acumulación de daño en las células y la pérdida de su funcionamiento normal.
Las agresiones externas, como la exposición al sol o los hábitos de vida son muy importantes.
María Blasco y otros investigadores publicaron estas firmas moleculares del envejecimiento en la revista Cell.
La inestabilidad genómica, los defectos que se acumulan en los genes con los años.
Y la pérdida de proteostasis, fallos en la eliminación de proteínas defectuosas.
Al acumularse, provocan enfermedades.
La verdad es que hay muchas causas tras el envejecimiento.
Es fundamental el papel del acortamiento de los telómeros.
Estas estructuras se encuentran en las puntas de los cromosomas.
Se van acortando con el tiempo, a medida que las células se dividen.
Cuando son muy cortos, se desencadena el envejecimiento.
En varios experimentos, al alargar los telómeros en ratones, comprobaron que vivían más.
Hay otros factores, muy complejos, en el envejecimiento.
Las alteraciones epigenéticas son todos los cambios que afectan a las moléculas que interactúan con el ADN.
En resumen, sería como si el sistema que permite eliminar las moléculas, que no funcionan bien en la célula, se estropease.
Y esto hace que las defectuosas acaben acumulándose.
La senescencia celular es otro mecanismo que aviva el envejecimiento.
Cuando las células encuentran un daño irreparable en su interior, activan una especie de sistema de apagado.
Esto hace que dejen de dividirse, pero no mueren.
Este proceso es la senescencia, la que hace que los tejidos envejezcan.
Las células senescentes se amontonan y pueden liberar unos compuestos que inflaman.
La ciencia busca atajar todos estos mecanismos que acaban provocando enfermedades.
Ahora veamos algunas de las propuestas para lograrlo.
Los fármacos senolíticos son unos compuestos que hacen que las células senescentes desaparezcan.
De esta forma, dejan de apilarse en los tejidos envejecidos y permiten la autofagia de la célula.
Por otro lado, los activadores de la telomerasa activan una enzima que hace que el ADN vuelva a crecer, frenando así el envejecimiento.
Los telómeros muy cortos provocan que las células dejen de dividirse o que opten por suicidarse.
Con esta terapia, recuperan su capacidad de regeneración.
La metformina es un conocido antidiabético.
Sirve para retrasar las dolencias asociadas al envejecimiento, como las demencias.
Estados Unidos cuenta con un Instituto Nacional sobre el Envejecimiento que se puso en marcha en el 2002.
Y ya han localizado nueve compuestos que podrían jugar un papel esencial para alargar la esperanza de vida.
Han probado la reprogramación celular en células in vitro y con ratones.
La reprogramación en tejidos humanos no se puede hacer aún.
Esta técnica tiene su contrapartida.
Cuando reprogramamos, alargamos los telómeros, pero cambiamos la identidad de la célula, y eso es peligroso.
Hacemos volver a la célula atrás, pero es difícil controlar lo que sucederá entonces.
El famoso investigador Izpisua opina que no hace falta que esta retroceda hasta su estado embrionario.
Izpisua probó los efectos de una reprogramación parcial en ratones sanos.
Y aseguró que rejuveneció los tejidos de sus riñones y de la piel.
En breve, no hará falta reprogramar todas las células, solo las de un órgano dañado.
La multimillonaria compañía Altos Lab, financiada por Jeff Bezos, entre otros, ha fichado a los mayores expertos en este campo.
Son otros de los que van a la carrera para envejecer con salud.
En la naturaleza hay ejemplos de seres vivos que pueden regenerar su organismo.
En conclusión, el hallazgo de Yamanaka rompió moldes.
Demostró que se puede reprogramar tejido envejecido para que mejore.
Lo que ocurre es que, al final, ese animal muere.
La inmortalidad es una meta imposible, ahora la esperanza está en alargar la juventud.