LA RUTA A PIE MÁS LARGA DEL MUNDO
Con el paso de los años, los humanos han logrado hitos históricos.
Como coronar la cumbre más alta del planeta, el Everest.
O descender hasta la zona más profunda del océano.
Sin embargo, no hay registros de que nadie haya logrado recorrer a pie la distancia más larga del planeta.
Es la más larga que se puede hacer, sin tener que usar ningún medio de transporte.
En 2018, 325.000 personas completaron el Camino de Santiago.
Pero esta ruta se queda corta en comparación con la que vamos a recorrer ahora andando.
Sin usar ningún vehículo, solo nuestras piernas.
Según Google Maps, el camino más largo va desde el Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica hasta Omsukchán, un pueblo al este de Siberia, Rusia.
Veamos lo que nos encontraríamos a nuestro paso.
La caminata sería de unos 23.220 km.
Los cambios de elevación llegarían a los 134.000 m.
Tanto de subida como de bajada.
Es como subir el Everest 15 veces.
Google estima que necesitaríamos 4.662 horas para recorrer este camino.
Unos 194 días andando.
Que son seis meses y medio.
Eso sería sin parar.
Si andamos 20km al día, nos harían falta 1.161 días.
Es decir, unos tres años y 2 meses.
La estadounidense Peace Pilgrim se pusó a andar como protesta contra la Guerra de Corea.
Empezó en 1953 y terminó en 1981.
En esos 28 años recorrió 70.000 km.
Y sólo paró porque un coche le atropelló.
Ha sido la persona que ha andado durante más tiempo.
Pero no la que logró la mayor distancia.
El canadiense Jean Belivó superó a Peace en 5.000km más.
En sus 75.000km pasó por 64 países.
Lo hizo para llamar la atención hacia los menores que sufren violencia.
Jean se reunió con 4 premios nobel de la paz.
Incluyendo a Nelson Mandela en Sudáfrica.
El canadiense gastó 49 pares de zapatos.
Ahora comencemos nuestra ruta virtual.
Salimos desde Sudáfrica.
Entramos en Zimbabwe, tengamos cuidado con la Mamba Negra.
La segunda serpiente venenosa de mayor tamaño del mundo.
Mide entre 2 y 3 metros.
Se mueven a 20km por hora.
Su mordedura te puede matar en tan sólo 20 minutos.
Seguimos por Mozambique y entramos en Zambia.
El sexto país con mayor porcentaje de malaria.
Recordemos que todavía no hay vacuna para esta dolencia.
Una picadura de mosquito podría dejarnos bastante mal.
Con suerte llegaríamos a Tanzania.
Donde cruzaríamos su parque natural y dos reservas de caza.
Y estaríamos rodeados de hipopótamos, guepardos, jirafas o elefantes.
De ahí subimos a Uganda.
De nuevo hay peligro, ya que es el país con mayor número de casos de malaria en el mundo.
Si lo superamos, pasamos por Sudan del Sur.
El tercer país más peligroso del mundo.
Continuamos y entramos en el desierto del Sahara.
Nos toca aguantar temperaturas de hasta 47 grados.
Y llegamos a Wadi Halfa.
Si queremos seguir a pie, tenemos que atravesar el desierto.
Así que ánimo.
Subimos Egipto y cruzamos por el puente del canal de Suez.
Pasamos por Israel hasta Jordania.
Luego toca Siria, que está en guerra civil desde el 2011.
No nos detenemos, y avanzamos por Turquía, Georgia y Rusia.
Rusia es la parte más larga de la ruta.
En invierno nos toca andar a menos sesenta grados bajo cero.
En ciudades como Yakutsk la media está en cuarenta bajo cero.
Finalmente, tras sortear cientos de peligros, guerras civiles, enfermedades mortales y animales venenosos…
Atravesamos el último tramo.
Omsukchán.
Hay que caminar por la conocida como: Carretera de los huesos.
Los huesos de los presos que la construyeron se mezclaron con los materiales de la construcción.
Al llegar a la meta, seríamos los primeros en recorrer la ruta a pie más larga del mundo.
Todo es posible en este mundo.
Hasta la próxima.