Fausto - Johann Wolfgang Von Goethe
Margarita, del brazo con Fausto, y Marta, con Mefistófeles, paseándose de un lado a otro.
Lo sé muy bien; usted a mí desciende,
Un viajero, por bondad, entiende
yo sé que tan experto personaje
Una mirada, una palabra tuya
contiene en sí, más que la ciencia entera
de esta tierra grosera. (Besando su mano?)
¡No se incomode usted! ¿A qué besarla?
Es bien poco gentil para admirarla.
Todo con ella, todo se trabaja,
¡y es mi madre, del orden, tan amiga! (Pasan?)
¿Y así, señor, usted siempre viaja?
de un deber o negocio, la exigencia.
Mas, cuán triste se deja ciertos sitios
poder uno alargar su permanencia.
Por el mundo correr, mientras nos dura
la fuerza juvenil, es placentero;
pero verse uno, llegando el tiempo malo,
nadie podrá con eso acomodarse.
¡De lejos, con horror, lo considero!
¡Entonces, pues, con tiempo prepararse!
¡Y olvidada, sí, luego que se ausente!
Es costumbre, en usted la cortesía;
es cualquiera de vuestra compañía.
Sabe, lo que tal llaman, con aplomo,
suele ser vanidad, torpeza.
¡Ay!, que la sencillez y la inocencia
nunca a sí mismas, nunca se conozcan.
Que la modestia, la humildad, los dones
naturaleza en todo repartiera...
¡Oh!, piense usted en mí solo un instante,
de pensar en usted, tendré bastante.
Aunque pequeña, hay que atender la casa.
y cocinar, coser, es necesario,
y aquí y allá correr días y noches.
y, por una nada, háceme reproches.
Es así, aunque, en verdad, no necesita,
cerca de la ciudad está, situado
el huerto que rodea la casita.
Pero ya con más calma ahora vivo:
mi hermano es hoy soldado;
y, aunque para sufrir tuve motivo,
que otra vez los tormentos sufriría
¡Era un ángel si a ti se parecía!
Yo la crié, por eso me adoraba.
Nació después de muerto nuestro padre
y casi no creíamos tampoco
que se fue recobrando poco a poco.
dar el pecho a la pobre criatura;
entonces yo, con leche y agua pura,
solita la crié; la hice, pues, mía.
En mis brazos, henchida de contento,
la vi crecer, andar y sonreírse.
tuviste ciertamente, el sentimiento.
¡Pero también cuánto fatal momento!
así es que al más pequeño movimiento
la diera de beber o la acostase
en la cama y si aun esto no bastase
agitarse en un baile apresurado.
verse siempre en idéntica faena.
No es extraño, señor, si se camina
más gusta así el comer, gusta el reposo. (Pasan.)
De las pobres mujeres nada aprende,
ni convertirse déjase un soltero.