Toda la pieza está bañada en la melancolía de la ausencia. Neruda dirige sus versos a una persona que no está, a la que no puede alcanzar, que calla, como la noche, como si hubiera muerto… Así, el poeta chileno establece relaciones semánticas entre ausencia, silencio, lejanía, a través de símiles, paralelismos y metáforas. Todo ello para representar la ausencia de su amada y la soledad del amor. La ausencia es noche callada y estrellada, es anillo, es lámpara. Es silencio. Pero es. Forma parte, también, del amor.