En este poema que nos ocupa, cuyo título es El futuro, Cortázar trata dos temas universales: la pérdida de un amor, o de una persona querida, y el tiempo como remedio natural y misericordioso contra las heridas del ser humano. El poema consta de treinta y cinco versos irregulares. En cuanto a la estructura interna del poema, podríamos dividirlo en tres partes. La primera de estas partes ocuparía desde el verso número uno al verso número quince. La segunda parte desde el verso dieciséis al verso veintinueve, y la tercera y última desde éste hasta el final.
Comienza el poema dirigiéndose en segunda persona del singular a alguien que no permanecerá junto a él eternamente. Así son todas las relaciones humanas, sea cual sea el vínculo existente: si bien por un desamor o por la muerte… nadie permanece. El autor toma conciencia de este hecho y reflexiona acerca de las actividades propias de la vida cotidiana tras la despedida de este alguien. Alterna ideas físicas, como puede ser la calle, los postes de alumbrado, los libros, guantes, etc., con ideas abstractas que, aunque de otro modo, también nos acompañan a diario: murmullos, gestos, el hasta mañana, sueños.