Poesía suelta

Poesía suelta

By J. Oscar Ramírez V.ArtsBooks
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Poesía suelta episodes

  • La noche quedo atrás de Victor Manuel Otero
    La noche quedo atrás de Victor Manuel Otero

    La noche quedo atrás

    un nuevo dia se asoma en tu horizonte de ventura.

    En lo que fuera llanto, hay alegría

    en lo que fue rencor, hoy, hay ternura.

    Ya eres otro

    bajo el conjuro de la palabra amor

    te has superado.

    Todo es mas noble en ti

    Todo es mas puro

    porque todo de amor se te ha llenado.

    Amar, y solo amar,

    esa es la clave que mueve al universo, a la vida,

    lo duro de la senda es mas suave

    si tu puedes decir ama y olvida.

    Amar a Dios, a ti

    al mundo entero

    a los que tu conoces,

    al extraño, al rico, al poderoso, al pordiosero,

    al que te da la paz o te hace daño.

    Tu ya eres otro,

    porque has podido arrancar la cadena que te ataba

    a tu eterno imposible

    y has sabido trasponer el dolor que te agobiaba.

    Llena tu mente de las cosas buenas,

    de las cosas positivas, que construyen

    y deja en el ayer todas tus penas,

    las negaciones que todo lo destruyen,

    tu hogar será de dicha.

    En los tuyos hallaras el porque de tu camino

    y todo para ti será de orgullo

    y tus hijos tendrán otro destino.

    Y tu que eres soltera,

    buscaras no al hombre que halague tus sentidos

    sino al alma que te comprenda mas

    porque el alma hace al hombre, no el destino.

    La noche quedo atrás,

    un nuevo día se anuncia en el lintero de tu ventana

    y ya no dejes que escape tu alegría

    ni que vuelva el ocaso a tu mañana.

    Ya no vivas de ayeres, de lamentos,

    ya no suenes tu nota discordante,

    piensa siempre en todos tus momentos

    que la vida comienza a cada instante.

    3 min
  • Dos poemas de Roberto Juarroz
    Dos poemas de Roberto Juarroz

    El día en que sin saberlo

    hacemos por última vez una cosa

    —mirar una estrella,

    atravesar una puerta,

    amar a alguien,

    escuchar cierta voz—

    si algo nos advirtiera

    que nunca volveremos a hacer eso,

    probablemente la vida se detendría

    como un muñeco sin niño ni resorte.

    Sin embargo, cada día

    hacemos algo por última vez

    —mirar un rostro,

    llamarse con su propio nombre,

    terminar de gastar un zapato,

    probar un temblor—

    como si la primera vez o la milésima

    pudiera preservarnos de la última.

    Nos haría falta un tablero

    con todas las entradas y salidas marcadas,

    donde se anuncie claramente, día por día,

    con tiza de colores y con vocales

    qué le toca terminar a cada uno,

    hasta cuándo se hace cada cosa,

    hasta cuándo se vive

    hasta cuándo se muere.

    2 min
  • Amor mío, mi amor de Jaime Sabines
    Amor mío, mi amor de Jaime Sabines

    Amor mío, mi amor, amor hallado

    de pronto en la ostra de la muerte.
    Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
    quiero tocarte, verte.

    Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
    los hilos de mi sangre acostumbrada,
    lo dice este dolor y mis zapatos
    y mi boca y mi almohada.

    Te quiero, amor, amor absurdamente,
    tontamente, perdido, iluminado,
    soñando rosas e inventando estrellas
    y diciéndote adiós yendo a tu lado.

    Te quiero desde el poste de la esquina,
    desde la alfombra de ese cuarto a solas,
    en las sábanas tibias de tu cuerpo
    donde se duerme un agua de amapolas.

    Cabellera del aire desvelado,
    río de noche, platanar oscuro,
    colmena ciega, amor desenterrado,

    voy a seguir tus pasos hacia arriba,
    de tus pies a tu muslo y tu costado.

    2 min
  • Me dueles de Jaime Sabines
    Me dueles de Jaime Sabines

    Mansamente, insoportablemente, me dueles.

    Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
    Nada queda de mí después de este amor.

    Entre los escombros de mi alma, búscame,
    escúchame.
    En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
    pide tu asombro, tu iluminado silencio.

    Atravesando muros, atmósferas, edades,
    tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
    viene desde la muerte, desde antes
    del primer día que despertara al mundo.

    ¡Qué claridad de rostro, qué ternura
    de luz ensimismada,
    qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

    Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
    Soy como el hijo de tus ojos,
    como una gota de tus ojos soy.
    Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
    del suelo, de la sombra que pisas,
    del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
    Levántame. Porque he caído de tus manos
    y quiero vivir, vivir, vivir.

    2 min
  • Escoliosis de Elisa Díaz Castelo con Paulina Torres

    Escoliosis

    En la búsqueda de la forma,

    se me distrajo el cuerpo. Es eso,
    nada más, asimetría.
    La leve errata vertebral,
    el calibraje óseo,
    la rotación espinada. Es el hueso
    mal conjugado.
    Es una forma de decir
    que a los doce años
    ya se ha cansado el cuerpo,
    que le pesa el aire
    y su gravedad es otra.
    Es la puntería errada de mis huesos,
    la desviada flecha.
    No es lo que debiera, mi esqueleto
    quiso escapar un poco
    de sí mismo. Se le dice escoliosis
    a esa migración de vértebras,
    a estos goznes mal nacidos,
    hueso ambiguo.
    A esa espina
    dorsal
    bien enterrada.

    A los doce años se me desdijo el cuerpo.

    Porque árbol que crece torcido, nunca.
    Porque mis huesos desconocen
    el alivio
    de la línea,
    su perfección geométrica.

    Me creció adentro una curva,

    una onda,
    un giro
    de retorcido nombre: escoliosis.
    Como si a la mitad del crecimiento
    dijera de pronto el cuerpo mejor no,
    olvídalo, quiero crecer para abajo,
    hacia la tierra. Como si en mi esqueleto
    me dudara la vida, asimétrica,
    desfasada de anclas o caderas,
    mascarón desviado, recalante.

    Mi columna esboza una pregunta blanca

    que no sé responder. Y en esta parábola de hueso.
    De esta pendiente equivocada. De lo que creció
    chueco, de lado, para adentro.

    Se me desfasan

    el alma
    y los rincones. Mi cuerpo:
    perfectamente alineado desde entonces
    con el deseo de morir y de seguir viviendo.

    Si las vértebras, si la osamenta quiere, se desvive,

    rota por no dejar el suelo, si se quiere volver
    o se retorna, retoño dulce de la tierra rancia,
    deseo aberrante de dejar de nacer
    pronto, de pronto, con la malnacida duda
    esbozada en bajo la piel, reptante. Tengo adentro
    una serpiente blanca, un río, un manso
    desnivel, un arrecife,
    un reflejo de luna que tiembla, una banqueta
    vencida por un árbol. Paralelamente. No es eso
    no es
    eso
    no
    eso no,
    no es ahí, donde ahí acaba,
    donde empieza el dolor empieza el cuerpo.

    Si se duele, si tiembla, al acostarse

    un dolor con sordina, un daltónico dolor vago,
    si el agua tibia y la natación, si la faja
    como hueso externo, cuerpo volteado,
    si los factores de riesgo y el desuso,
    si el deslave de huesos. Es minúsculo
    el grado de equivocación, cuyo ángulo.
    A los doce años se me desdijo el cuerpo,
    lo que era tronco quiso ser raíz.
    Es eso, el cuarto menguante,
    la palabra espina, la otra que se curva
    al fondo: escoliosis. Es el cuerpo
    que me ha dicho que no.

    4 min
  • Recitando versos en tus labios de Julieta Ax.

    Recitando versos en tus labios de Julieta Ax.

    cuando las palomas mensajeras

    se tomen vacaciones de nosotros
    y el mapamundi sea del tamaño de nuestroes
    pies
    —que por fin estarán lado a lado—

    me pedirás poesía

    y recitaré versos en tus labios

    lírica

    madrigal
    acróstico
    prosa

    versos libres de frutillas y chocolates

    estrofas largas y cortas
    con rimas y sin ellas
    simples y dobles

    porque los besos nunca antes tuvieron un

    sabor más dulce 

    porque los versos nuenca antes fueron tan

    exquisitos

    porque nuestros labios nunca antes se

    conjugaron juntos

    con tanta armonía

    tanta melodía

    y es que será poéticamente insuperable

    inmejorable
    inigualable

    y se repetirá tantas veces

    como las veces
    que las páginas de todos los libros existentes
    pudieran guardar

    y todos nos mirarán aturdidos y marvillados 

    hasta que seamos poesía

    clásica y contemporánea

    y todo el espacio se transformará en paraíso

    en universo
    en ti y en mí

    en nosotros.

    ——————————————————————————

    Poemario: Nunca antes escribí poemas de amor de Julieta Ax.

    Puede adquirirse aquí.

    ¡Hasta el próximo poema!💚💻

    2 min
  • Me encanta Dios de Jaime Sabines con Pablo Jiménez

    Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.


    Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre.

    Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

    A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes!

    Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

    Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

    Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.

    Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

    A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.

    3 min
  • Juego de Villanos de Mario Benedetti

    La muerte se puso una cara de monstruo

    una cara de monstruo horrible

    esperó y esperó detrás de la esquina

    salió al fin de la sombra como un trozo de sombra

    y el niño huyó más rápido que su propio alarido.

    Entonces la muerte se puso otra cara

    una vieja cara de mendigo

    esperó y esperó enfrente de la iglesia

    extendiendo la mano y gimiendo su pena

    y el niño no supo qué hacer con su piedad.

    Entonces la muerte se puso otra cara

    una cara de mujer hermosa

    esperó y esperó con los brazos abiertos

    tan maternal tan fiel tan persuasiva

    que el niño quedó inmóvil de susto o de ternura.

    Entonces la muerte sacó su última cara

    una cara de juguete inocente

    esperó y esperó tranquila en la bohardilla

    tan quieta tan trivial tan seductora

    que el niño le dio cuerda con una sola mano.

    Entonces la muerte se animó despacito

    más traidora que nunca y le cortó las venas

    y le pinchó los ojos y le quitó el aliento

    y era lo único que podía esperarse

    porque con la muerte no se juega.

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    Para Ahtziri M. 💫💗

    2 min
  • Viaje de la Luna a la Tierra de Cinthya Acevedo con Edson Mota

    Te regalo las caminatas

    recorriendo parques
    en las que fui tan feliz.

    Te regalo las mañanas con sabor a domingo,

    me quedo los fines de semana
    llenos de risas y de películas.

    Me quedo con las flores y nuestras canciones.

    Te regalo mi poema favorito de Becquer

    y todos los dibujos que creé contigo.

    Te dejo mi taza
    para que te prepares té
    cada que tengas frío.

    Gracias por los días soleados

    y también por aquel día lluvioso.
    Nos quedamos con la suerte
    que nos puso en nuestro camino.


    Las líneas y puntos
    que trazamos juntos en nuestros días
    espero cada que visites un museo sonrías

    Que veas una obra de arte y te brille el alma.

    Que visites muchos parques

    donde sientas amor y calma.

    *********************************************************

    Viaje de la Luna a la Tierra de Cinthya Acevedo con Edson Mota

    1 min
  • La isla de Elvira Sastre
    La isla Elvira Sastre

    Te avisé sin prisa:

    mi vida es una ventana abierta,

    pero todas las puertas están cerradas.

    Tú me miraste la mano y lo dijiste,

    así,

    con el mar entre los dientes,

    no vuela quien tiene alas,

    sino quien tiene un cielo.

    ¿Cuál es la diferencia entre la soledad y el destino?

    Me llamaste isla:

    Quisiste habitarme, hacer crecer tu piel sobre mi tierra, deshacer

    mi invierno protegido y alumbrar

    el abandono elegido de la arena.

    Pudiste quedarte, reposar

    tu futuro sobre mis ruinas y hacer

    quizá

    castillos en el aliento que lancé

    una y otra vez sobre tu nuca.

    Pero no supiste verlo,

    amor, no te diste cuenta

    de que mi isla ya era una isla,

    que tu boca no cabía en mi mar

    y que en el cielo

    no hay ventanas.

    Nunca pudimos mirar

    el reloj

    a la vez.

    Y ahora

    el tiempo

    es una ola llena de recuerdos

    en los que tú ya no sonríes

    y yo,

    de algún modo que todavía no entiendo,

    continúo a salvo.

    -------------------------------------------------------------------

    Música Jacob's piano - Corazón de niño

    2 min

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