Lucas 10:33-35
El buen samaritano de lucas 10 representa al mismo Jesús, quien pagó el precio de nuestra salvación, pero en esta ocasión quiero referirme específicamente en la orden que dió el buen samaritano al mesonero de que diera lo necesario para la recuperación del hombre herido, y luego pagaría lo consumido. La pregunta es, si el samaritano es una representación de Jesús, dueño del oro y la plata, ¿por qué no dejó todo el dinero necesario para los imprevistos si era rico?. La respuesta es, porque Dios está esperando que en agradecimiento le demos más de nuestros recursos.
El Señor está esperando que des por gracia lo que por gracia has recibido, Él está esperando que en agradecimiento y favor tu le des más, para que cuando Él vuelva pueda recompensarte, bendecirte, levantarte.
Todo lo que haces para Dios debes hacerlo desde un punto de vista de favor y agradecimiento. Es por eso que Él no te lo va a dar todo, pues quiere que tu le seas fiel en lo poco para entonces ponerte en lo mucho, como dice tu Palabra.
Mateo 5:40 dice, “Si alguien te pide que vayas con él una milla, ve con él dos”. Quizás el primer servicio a Dios te lo va a pedir tu pastor o un líder, pero la segunda milla que ordena Jesús tiene que salir de nuestro corazón agradecido por todo lo que Él ha hecho en nuestras vidas. El Señor está esperando un más excelente servicio a Él y una mayor devoción.
A medida que vamos caminando con el Señor debemos dar más, no menos. Este principio está revelado en la parábola de los talentos donde el Señor le dió más al que había multiplicado los talentos que Él le había entregado y penaliza a quien no trabajó para multiplicarlo.
Quienes estaban bajo la ley servían a Dios por temor, pero quienes estamos bajo la gracia le servimos por amor y agradecimiento. De modo que debe ser un deleite darle a Dios más de lo que él nos pide, pues a la medida que damos recibiremos más y más de Él.
El apóstol Pablo se deleitaba en dar más de lo suyo para el Señor. 2 Corintios 12:15 dice ” Yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos”.