Experimentar asombro junto a la pareja —por ejemplo, ante un paisaje impresionante, una obra de arte, música, un viaje o el descubrimiento de algo nuevo— se relaciona con una mayor satisfacción, conexión y profundidad en la relación. Un estudio publicado en The Journal of Positive Psychology encontró que el asombro compartido puede aportar beneficios que no necesariamente aparecen cuando esta emoción se experimenta de manera individual.