Pensar demasiado es una experiencia común que puede resultar agotadora tanto mental como físicamente. La mente humana está diseñada para analizar, anticipar y recordar, pero cuando estos procesos se vuelven repetitivos y negativos, pueden generar estrés constante, insomnio y una sensación de agotamiento permanente. Los psicólogos llaman a este fenómeno pensamiento negativo repetitivo, que incluye la rumiación (dar vueltas al pasado) y la preocupación (imaginar problemas futuros).