Las iglesias raramente se meten en problemas por asuntos teológicos. Se meten en problemas por competir con diferentes agendas y por ganar poder. Eso no es lo que Jesús tenía en mente cuando emprendió su iglesia. De hecho, cuando él oró por sus seguidores, él oró que todos fueran uno. Pero, ¿a qué se parece eso?
Las iglesias raramente se meten en problemas por asuntos teológicos. Se meten en problemas por competir con diferentes agendas y por ganar poder. Eso no es lo que Jesús tenía en mente cuando emprendió su iglesia. De hecho, cuando él oró por sus seguidores, él oró que todos fueran uno. Pero, ¿a qué se parece eso?