
Sign up to save your podcasts
Or


Nace en Buenos Aires, en el seno de una familia de obreros, el 11 de mayo de 1923. A los derechos de los trabajadores. Participó activamente en la Resistencia Peronista y luego apoyó el regreso de Perón al país. A los veinte años se incorpora como operario en la Tejeduría Mitre. Allí sus compañeros lo eligen representante de la comisión interna. Cuando esta empresa cierra, Avelino ingresa en la fábrica Volcán, donde continua militando sin pausa. Tras el derrocamiento de Perón se suma a la Resistencia Peronista, y cuando su sindicato –la Unión Obrera Metalúrgica- es intervenido impulsa una huelga que durará cuarenta días. En 1957, Avelino Fernández se convierte en secretario general de la UOM Capital. Al poco tiempo participa de la constitución de las “62 Organizaciones”. Cuando en diciembre de 1958, Vandor es elegido Secretario General, él ocupa la secretaría administrativa. Luego, como integrante del Consejo Coordinador del Peronismo apoya la huelga del frigorífico Lisandro de la Torre. Mientras el Peronismo continúa proscripto, los obreros resisten a través de la “ocupación de fábricas”, estrategia coordinada por Avelino, desde la secretaría gremial de la CGT. Cuando en 1969, un grupo comando ultima a Vandor, le toca asumir en la UOM Capital, pero es inmediatamente desplazado por Lorenzo Miguel, en complicidad con el gobierno de turno. Expulsado del sindicato, Avelino Fernández vuelve en 1970 a su antiguo puesto de pulidor en Volcán, cosa insólita para un dirigente de su talla. Permanece allí hasta 1980, fecha en que es despedido. Al poco tiempo ingresa a “Calefones Universal”, donde continúa luchando, siempre enfrentado a la burocracia “miguelista”. Honesto, combativo, generoso, Avelino Fernández es un ejemplo de intransigencia y conducta sindical y política. Fallece el 23 de abril de 2004.
Ilustración: Luis Schinca.
Dirigente de A.T.E., integrante de F.O.R.J.A., jugó un papel decisivo en el Comité Central Confederal de la C.G.T., que fijó un paro general en repudio a la renuncia y detención del Coronel Perón, en octubre de 1945. Nace en Buenos Aires, en 1912, en el seno de una familia con ideas anarquistas. Tiene una infancia dura y precozmente se incorpora al mundo laboral, donde realiza distintas tareas. En 1940, logra entrar como peón en la Compañía Primitiva de Gas. Allí, sus compañeros lo eligen delegado. Por ese tiempo, también, se acerca a F.O.R.J.A., donde Scalabrini y Jauretche batallan tozudamente contra el imperialismo inglés y contra la oligarquía entregadora. A partir de 1943, Libertario, ya como dirigente de A.T.E., acompaña la política social y pro-obrera que desarrolla el Coronel Perón. El 16 octubre de 1945, participa estelarmente en la reunión del Comité Central Confederal de la C.G.T. Perón está preso y la cúpula sindical debe decidir si hace o no un paro general. Hay muchas dudas y presiones. Sin embargo, Libertario, que la noche anterior ha conversado largamente con Jauretche, tiene en claro que hay que inmovilizar el país. Sus palabras, asentadas en argumentos gremiales, políticos e ideológicos, influyen decisivamente en la asamblea, que termina inclinándose por la huelga general para el 18 de octubre, por 16 votos contra 11. En las elecciones de 1946, lo tientan para integrar la lista de diputados por el Partido Laborista, pero él rechaza el ofrecimiento diciendo: “Mi lucha está en el campo obrero”. Tiempo después, integra la delegación argentina a la Tercera Conferencia Interamericana del Trabajo, a realizarse en Méjico en abril de 1946. Allí, tiene una dura polémica con Toledano, un representante del PC azteca, que en connivencia con los yankees, niegan credenciales a la delegación argentina. Muere trágicamente en la noche del 10 al 11 de junio de 1947, al caer el avión que lo trasladaba a Ginebra, junto a otros compañeros de la CGT.
Periodista, novelista y dramaturgo, se identificó en los 70 con la izquierda nacional. Pedro Orgambide nació el 9 de agosto de 1929, en la Ciudad de Buenos Aires. En 1948, publicó su primer libro: “Mitología de la adolescencia”. Luego un ensayo sobre Quiroga, una novela (“El encuentro”) y una obra teatral: “La vida prestada”. Posteriormente lanzó “Memorias de un hombre de bien” y “El páramo”, dos novelas que lo colocan –dice Galasso- entre los principales escritores de su generación. Exiliado en México, fundó “Cambio”, revista en la que escribieron Rulfo, Donoso y Cortázar. De regreso al país publicó: “Un amor imprudente”, “Ser Argentino” y “Un puritano en el Burdel”. En el 2002 se lo designó “Ciudadano Ilustre”. Murió el 19 de enero de 2003.
Ilustración: Luis Schinca.
Pintor original, sus cuadros con estibadores doblados bajo el peso de su carga, en barcos anclados y con el Riachuelo de fondo, expresan la dura vida en el puerto de Buenos Aires.
El 21 de marzo de 1890, un varoncito de pocos días es abandonado en la Casa de Niños Expósitos con un cartelito que dice: “Este niño ha sido bautizado y se llama Benito Juan Martín”. El huerfanito vive allí hasta que a los siete años es adoptado por Manuel Chinchella, dueño de una carbonería en La Boca. El niño recibe una breve escolarización porque al poco tiempo debe incorporarse a la empresa familiar. El trabajo es duro, pero Benito aprovecha para trazar, con pedacitos de carbón, sus primeros bosquejos. A los diecisiete años empieza a estudiar dibujo y pintura con Alfredo Lazzari, pero el viejo Chinchella se opone y esto lleva a una pelea que termina en un abandono de hogar. A los 20 años expone en la Sociedad de Socorros Mutuos de La Boca. Luego, en 1918 cuelga sus cuadros en la galería Witcomb, firmando ya como Benito Quinquela Martin. En 1922 pinta “Crepúsculo”, su tela más querida y por la que tiempo después Mussolini le ofrece un cheque en blanco, que Quinquela rechaza. Es un pintor original, que a partir de 1921 inicia un recorrido llevando su talento a Brasil, EEUU, Francia, España e Italia. Por supuesto, en el país su obra no cae bien entre los críticos adocenados por el poder colonial. Alguno ha llegado a decir que Quinquela “pinta sus cuadros con gomera, esa de las que se usan para cazar pajaritos”. En 1938 inaugura el Museo de Bellas Artes de La Boca. Desde allí desarrolla una importante labor social, poniendo en marcha una escuela primaria, un consultorio odontológico, un lactario, el teatro de La Ribera y una calle para el arte popular: “Caminito”. Pintor original, sus cuadros expresan la vida rústica del puerto, los barcos y esos estibadores que –como ha dicho Osiris Chierico- trabajan “Doblados bajo las bolsas, en un desfile incesantes de hormigas agobiadas por el peso de la comida – y de una comida que escasamente es para ellos (…)”. Muere, luego de dejar pintado con alegres colores su propio ataúd, el 28 de enero de 1977.
Ilustración: Luis Schinca.
Auténtica, frontal, revolucionaria, entregó su vida al servicio del pueblo descamisado. Adorada por los humildes y odiada por la oligarquía, desarrolló una tarea social inmensa desde la Fundación Eva Perón.
Eva María Duarte, nace en Los Toldos, Buenos Aires, el 7 de mayo de 1919. Su infancia transcurre en un hogar humilde, sostenido por el trabajo de su madre, Juana Ibarguren. En 1931 la familia se traslada a Junín. Allí, Eva fantasea con las luces y los teatros de Buenos Aires. Ese mundo le fascina desde chica, sin embargo no tiene un pelo de frívola. Al contrario, ya sabe –se lo ha contado un noviecito anarquista- que “existen pobres porque existen ricos, demasiado ricos”. En 1935 se le presenta la oportunidad y se muda a Buenos Aires. Consigue trabajo en Radio Paris y en la obra teatral “La señora de los Pérez”. Por esa época traba amistad con Marcos Zucker y con Pierina Dealessi. En 1939 es elegida “tapa” de las revistas Damas y Damitas, Antena y Sintonía. Poco después se incorpora al ciclo “La hora de las sorpresas” por Radio Argentina. En 1943, en Radio Belgrano, interpreta a mujeres famosas en el ciclo “Heroínas famosas en la historia mundial”. Paralelamente milita en la Asociación Radial Argentina, que ha contribuido a fundar tiempo antes. En enero de 1944 conoce al hombre que cambiará su historia y la del país: Juan D. Perón. Evita se transforma desde ese encuentro en el “alter ego” y en la sombra del Coronel. Intuitiva, frontal, con un olfato increíble para detectar traidores se convierte en la polea de transmisión entre Perón y la clase trabajadora. Impulsa la ampliación de derechos de la mujer, logrando en 1947 la sanción de la ley 13.010 (Voto femenino). A la tarea política suma su enorme vocación social que canaliza personalmente a través de la Fundación Homónima. Pronto se convierte en la “Abanderada de los humildes”, despertando la devoción del pueblo descamisado y el odio sin tregua de la oligarquía y de los intelectuales, que perdura hasta hoy. Muere un 26 de julio de 1952.
Periodista, militante, poeta y editor se presentaba a sí mismo como “escritor surrealista, es decir realista del sur”. Su militancia y su poesía lo convirtieron en blanco de la dictadura, que no pudiéndolo vencer lo desapareció. Roberto Santoro nació el 17 de Abril de 1939, en Buenos Aires. Hombre sin pelos en la lengua rechazaba ser travesti del sistema: “esa podrida máquina social que
Ilustración: Luis Schinca.
Cristiano auténtico y hombre de profundas convicciones, dedicó su vida a luchar por los pobres. Denunció la explotación capitalista y adhirió a la liberación nacional, pero se opuso al clima de violencia imperante.
Nace en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930, en un hogar acomodado y con fuertes vinculaciones políticas. Su padre fue diputado nacional por el conservadurismo y ministro de Relaciones Exteriores de Frondizi. Por rama materna desciende de Pascual Echague, ex gobernador de Entre Ríos. Carlos se recibe en el Colegio Nacional de Buenos Aires y se anota para seguir abogacía, pero pronto deja la carrera para incorporarse al Seminario de Villa Devoto. Se ordena sacerdote en 1959. Poco después, es designado secretario privado del Arzobispo de Buenos Aires, cardenal Antonio Caggiano. Como asesor de la Juventud de Estudiantes Católicos del CNBA, conoce a Ramus, Firmenich y Abal Medida, futuros líderes de Montoneros. A fines del sesenta se incorpora a la Pastoral para Villas de Emergencias, ejerciendo su sacerdocio en la Villa 31 de Retiro. También se vincula al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, donde encuentra el marco para desarrollar su vocación política en estrecha conexión con su vocación social y cristiana. En Madrid conoce a Perón y se acerca al peronismo entendiendo que este movimiento “es la instancia histórica a que debe acceder un cristiano para mirar las cosas desde el lado de los pobres”. En noviembre de 1972 forma parte del charter que trae a Perón desde el exilio. Si bien adhiere a las luchas por la liberación nacional y denuncia la explotación capitalista, se muestra crítico de la violencia guerrillera. Ha dicho reiteradas veces: “Estoy dispuesto a que me maten pero no a matar”. El 11 de mayo de 1974, cumpliéndose su propio presagio, una ráfaga de ametralladora lo mata al salir de la Iglesia San Francisco Solano, en Villa Luro.
Illustración: Luis Schinca.
Novelista, cuentista y dramaturgo de talento, produjo una obra original y cuestionadora de los cánones establecidos. Caustico, risueño, punzante, sus Aguafuertes fueron una fiel y descarnada radiografía de la Ciudad de esa época. Nace en Buenos Aires el 26 de abril de 1900. Tiene una infancia dura, marcada por la pobreza y por el carácter despótico del padre. Luego de un frustrado ingreso a la ESMA, se hace periodista. Escribe algunos cuentos en Tribuna Libre y en las revistas Popular y Don Goyo. En 1926 publica su primera novela “El juguete rabioso”, que no es bien recibida por el mundo de la literatura oficial. Sin embargo, Arlt no se desalienta y sigue escribiendo con su estilo arrabalero, lleno de barbarismos, extranjerismos y palabras en lunfardo. En 1927 comienza a trabajar en Crítica como reportero policial. El contacto con ese mundo le permite profundizar en la psicología del porteño, que después volcará magistralmente en sus conocidas Aguafuertes. Estas estampas –ácidas, provocativas, humorísticas-, escritas desde las columnas del diario El Mundo, resulta un testimonio imprescindible para conocer la Buenos Aires de esa época. En 1929 aparece su segunda obra: “Los siete locos”, en la que asoma la crisis mundial y se refleja la angustia del hombre contemporáneo. Esa angustia –que como dice Erdosain, uno de los personajes- está arraigada hasta los huesos, como la sífilis. En 1931 publica “Los lanzallamas”, del mismo tono, aunque con mayor profundidad y riqueza interpretativa. Al año siguiente sale su última novela “El amor brujo”. Luego Arlt incursiona como dramaturgo publicando “Trescientos millones”, a la que le sigue otras obras como: “Prueba de amor”, “Saverio el cruel”, “La Fiesta del Hierro”. En el interin también publicó varios cuentos entre los que se destacan: “El traje del fantasma”, “Las fieras”, “La Luna roja” y “El escritor fracasado”. Muere, muy joven, de un ataque al corazón, el 26 de julio de 1942.
Ilustración: Luis Schinca.
Galasso de Media Cancha, el programa de Fabian Mettler y Norberto Galasso en Caput. Los domingos a las 13 por www.radiocaput.com
Figura clave de la reforma universitaria del 18, Manuel Ugarte amalgamó el socialismo con ideas nacionales. Pregonó la unidad de Latinoamérica, recorriendo en tres años todo el continente. El imperialismo yankee fue su mayor enemigo. Nacido en 1875, en una familia acomodada de Buenos Aires, se destacó como cuentista y poeta. Su abolengo y su innegable talento lo vincularon con Amado Nervo, Rubén Darío, Alfonsina Storni, Carlos Pellegrini y Alfredo Palacios. Sin embargo, y a causa de su militancia antiimperialista, fue desplazado al “index” de escritores prohibidos. No tuvo hijos, pero dejó escritos más de 40 libros; elogiados por Pio Baroja, Miguel de Unamuno y Del Valle Inclan. Murió en 1951, en Niza; pobre y descorazonado.
From the publisher's feed