Recayente

Recayente

By Pista GalgodromoArts
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Recayente episodes

  • 24 Josue
    Josué se levantó de la cama por primera vez en 9, quizá 10 meses. Lo había tumbado el intento de amar y esta vez había sido prácticamente mortal el fracaso. Había caminado por el piso, trabajado y apenas sobrevivido, pero no se había podido levantar hasta ahora, que todo terminó final y catastróficamente.
    10 min
  • 23 El ruido del carrito en el avión
    En el avión ha bían voceado el no mbre de Susana,por supuesto que ella no estaba, y no llegaría; no habría escena memorable o un intento de su parte. Creo que nunca tuve oportunidad, pero lo intenté.
    A veces lo extraordinario no es suficiente cuando no encuentran la poca magia que un borracho es capaz de hacer con lo que resta de su alma cansada acabada y enferma.
    8 min
  • 22 La gitana
    Poco antes me había abordado una gitana mientras tomaba una cerveza en un bar. –Está bien, le dije, léeme la mano, mujer.
    Era una mala gitana, muy obvia, ponía todo su esfuerzo para estafar y eso le agradecí. Todos somos estafadores de una u otra manera, sólo que entre estafadores nos reconocemos. Me pidió dinero para bendecir, o hacer algún tipo de suerte. Yo estaba pasando por un verdadero mal momento, emocionalmente hablando, pero tenía algunos billetes; se los mostré. Los tomó en su mano y los guardó en su bolsa.
    5 min
  • La Saliva del Diablo
    En aquel tiempo tenía pocas cosas que hacer, fue cuando más escribí, incluso un par de novelas que deben estar en algún lado, olvidadas entre recibos de luz y agua.
    Entonces sonó el timbre, fui a abrir y ahí estaba esa mujer de falda y tacones.
    –Me gustan las mujeres más altas que yo, le dije.
    Ella se apenó un poco, dijo que no era tan alta, que eran los tacones. Quizá, pero no importaba.
    –Sabes, he leído todo lo que has escrito desde hace 6 años, me parece muy bello, ¿puedo pasar?
    5 min
  • El Bar del Escape
    Era una época extraña, por la noche hacía frío, y algunas veces llovía, otras no.
    Salía del trabajo, caminaba por esas calles que descansaban del paso de los automóviles, y de tanta gente enojada sin culpar a nadie.
    Esa noche pude haber ido a casa, ponerle whisky al agua mineral,
    escuchar música, y esperar a que la madrugada degollara las pocas horas de sueño que restaban; pero decidí seguir de largo hasta el bar.
    7 min
  • El Mundo de Beatriz
    Max tenía la vida partida, fue así desde que supo lo de Beatriz y no estuvo en el momento en que ella cayó al suelo, de la nada, un viernes de marzo en el pasillo de la escuela, los libros cayeron con ella, pero fueron los únicos que pudieron levantar. Max nunca se perdonaría eso; desde entonces caminaba lento y veía a la gente como si lo sentenciaran con la mirada, los pasos, o el mismo silencio.
    El silenció siempre acompaña a los hombres con pena.
    8 min
  • Noticias del Hospital
    El Hospital estaba lleno, la gente entraba y salía, algunos llorando como lloviznas, otros solos en el desierto.
    Los doctores evitaban hacer contacto visual para poder recorrer los pasillos sin ser interrumpidos o encontrar resentimientos y atenciones.
    Se acercaba una ambulancia, pero unas cuadras cuadras antes de llegar la sirena guardó silencio; el hombre que llevaban, un señor caucásico de cuarenta años, que había sido acuchillado en un costado, murió pidiendo hablar con su esposa, necesitaba decirle que sabía todo sobre ella y Roberto, pero que no importaba, el también se acostaba con Carmen desde hacía tiempo.
    5 min
  • El Temblor
    La bandera que colgaba en la ventana cayó al momento del temblor.
    En la recamara, Ruben, Penelope y Alondra estaban desnudos; despertaron una encima de otra y ambas ancladas en la espalda de Ruben.
    Una de las paredes recibió el peso del edificio, Penelope pudo ver cómo nacía una grieta y cómo avanzaba, recorriendo todo el muro, dejándole una cesárea marcada en el yeso.
    8 min
  • Los Deseos de la Piedra
    Aventó una piedra al río, la piedra saltó tres veces antes de hundirse y formar parte del suelo del arroyo, Penélope pidió tres deseos.
    El primero: Ir a los casilleros del almacén, como se lo indicaba el mensaje y encontrar la carta en la que supiera que ya todo estaba bien.
    El segundo: Entrar en la tienda del tío Alberto, robar una navaja, una linterna y un puñado de billetes; se lo merecía el bastardo ese.
    Y tercero: Que Alondra también se hubiera animado a escapar. Eso lo sabría si la encontraba en el almacén, donde estaban los casilleros.
    6 min
  • Nono
    Nono estaba sentado en la última roca que se encontraba antes del comienzo del mar; después estaba el desierto.
    Nono miraba las lineas del mar como si fuera la primera vez. Escuchaba el ruido del oleaje, sentía el agua que salpicaba al reventar de las olas, y se emocionaba cuando a sus pies pasaban algunos peces.
    7 min

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En la decadencia de este personaje se encuentra su virtud.