Recayente

Recayente

By Pista GalgodromoArts
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Recayente episodes

  • 50 Un sólo botón
    Era el último día del año. Rick se encontró con Lucía en un bar a las 10 de la mañana.
    Ella había aceptado verlo para que le devolciera la tarjeta de credito departamental. Él sólo quería verla de nuevo.
    Ella pidió un café, era demasiado temprano para beber. Se había ablandado.
    Rick pidió un vodkatonic.
    Lo primero que hizo fue darle la tarjeta, así no habría pretextos para retenerla. Si ella quería irse, lo haría. No lo hizo.
    7 min
  • 49 Esperar la suerte
    Me habían convencido para ir a una cabaña por el fin de semana. Estaba bien. Habría cerveza y ron para algunos. A mi me va más la cerveza y el whisky, aunque a veces tomo Tónic, pero por lo general la cerveza es la que corre por mis venas.
    Estaba bien salir, iba a ir Gabriela que era tremenda mujer rubia con ojos verdes, escurridiza como gato asustado. Siempre me había gustado.
    También iba Lui, Lui era un buen amigo, tenía la mente más prolífica que pudieras encontrar. Era un gran tipo.
    4 min
  • 48 Perdiendo el control
    Comencé a perder el control poco a poco de la nada, primero por la belleza de una mujer y luego por no tenerla o por estar lejos de su interés.
    Así comenzó todo aquello y así lo mantuve: la locura al servicio del amor o del deseo; daba igual.
    Hay que estar loco para amar de verdad y para comenzar a hacerlo hay que estar dispuesto a perder la noción de lo cierto y comenzar a creer en la fantasía.
    6 min
  • 32 Heridas, alcohol y abandono
    Había llegado a la ciudad, pero no encontraba mucho por hacer,
    el aire
    la violencia citadina
    los ruidos,
    los golpes en la noche a las mujeres en la casa de al lado
    los robos
    y bastantes cosas que estaban a mi alrededor;
    que siempre habían estado
    pero hasta ese momento parecían importarme.
    Yo no tenía nada.
    4 min
  • 31 Las islas del Mediterraneo
    He regresado al whisky
    mientras algunas tormentas de recuerdos
    me visitan en la madrugada.
    Tengo el número de un teléfono que no volveré a marcar.
    y hay una piel que no recorreré de nuevo, aunque, en realidad, nunca fui bien recibido.
    Aquello, más que un acuerdo, fue una invasión y un sentimiento que sólo yo aporté, aprovechando la confusión de la música y el alcohol,
    y los planes que nunca se realizaron.
    Ahora el mundo se está rompiendo.
    5 min
  • Poker
    A mi me da por beber sobretodo en las mañanas,
    cuando me doy cuenta que el sol sigue estando allí,
    y por la casa caminan los recuerdos,
    descalzos,
    uno a uno;
    el recuerdo de cada una de ellas,
    y se desnudan y me abrazan,
    y me dicen que lo han pensado bien,
    y en medio de una buena charla se marchan,
    todas,
    y me dejan con los hielos a medio entender en el mar del whisky.
    4 min
  • El Tiempo del Diablo
    Ahí estaba yo, tratando de hacer algo bueno después de tantos años, tratando de cambiar el destino que tengo como hombre olvidado, sin apresurar las cosas, con una mujer que prometía nada, y por eso era maravilloso todo aquello.
    Parecía que las cosas estaban bien para el hijo del diablo.
    9 min
  • Una mujer dormida
    En algún momento me encontré viendo el rostro de Heidi, lleno de días que no fueron míos, y de un futuro tan endeble que pronto lo perdería, ella no sabía que la observaba: su fina nariz, su cabello de cascada nocturna, el cuello que pocas veces besé y los ojos a los que no volvería a ver con amor jamás. Ella no supo cuanto la quise ese día en su cansancio, y que me quedaría con su imagen para escribir de ella un domingo cualquiera, meses después de mi derrota.
    6 min
  • Carretera y Música
    Iba camino a la salida del infierno, el automóvil rodaba bien, había buena música y el sol estaba dando justo a las heridas que había dejado la última mujer en la que había confiado.
    Dos días antes había estado en una fiesta, la hija de uno de los Stones ponía música y había tal cantidad de chicas guapas que ninguna terminó siéndolo. Yo iba acompañado de Rosario, que tenía una cintura realmente pequeña y se veía bien esa noche.
    Sirvieron algunos tragos con tequila, yo no soy muy amante de esa bebida pero los tragos estaban preparados con hojas de romero y resultaron fantásticos, o quizá era el momento.
    7 min
  • Lo que Necesito
    Esto es lo que necesito:
    Una noche, una mujer interesante que no me ame, una mujer que me haya dejado en la peor de las situaciones, y una mujer a la que haya dejado; un arrepentimiento cuando camine por la playa y comience a llover y las gotas de lluvia rompan la furia del mar.
    Algo de dolor, no, mucho dolor...
    6 min

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En la decadencia de este personaje se encuentra su virtud.