Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión viernes 16 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ez 16,1-15.60
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    ME fue dirigida esta palabra del Señor:
    «Hijo de hombre, hazle conocer sus acciones detestables a Jerusalén.
    Di: "Esto dice el Señor Dios, a Jerusalén. Por tu origen y tu nacimiento eres cananea: tu padre era amorreo y tu madre hitita. Así fue tu nacimiento: El día en que naciste, no te cortaron el cordón, no te levantaron con agua para purificarte, ni te friccionaron con sal, ni te envolvieron en pañales. Nadie se apiadó de ti ni hizo por compasión nada de todo esto, sino que por aversión te arrojaron a campo abierto el día que naciste.
    Yo pasaba junto a ti y te vi revolviéndote en tu sangre, y te dije: Sigue viviendo, tú que yaces en tu sangre, sigue viviendo.
    Te hice crecer como un brote de campo. Tú creciste, te hiciste grande, llegaste a la edad del matrimonio. Tus senos se afirmaron y te brotó el vello, pero continuabas completamente desnuda.
    Pasé otra vez a tu lado, te vi en la edad del amor; extendí mi manto sobre ti para cubrir tu desnudez. Con juramento hice alianza contigo-oráculo del Señor Dios- y fuiste mía.
    Te lavé con agua, te limpié la sangre que te cubría y te ungí con aceite. Te puse vestiduras bordadas, te calcé zapatos de cuero fino, te ceñí de lino, te revestí de seda.
    Te engalané con joyas: te puse pulseras en los brazos y un collar en tu cuello. Te puse un anillo en la nariz, pendientes en tus orejas y una magnífica diadema en tu cabeza.
    Lucías joyas de oro y plata, vestidos de lino, seda y bordado; comías flor de harina, miel y aceite; estabas cada vez más bella y llegaste a ser como una reina.
    Se difundió entre las naciones paganas la fama de tu belleza, perfecta con los atavíos que yo había puesto sobre ti - oráculo del Señor Dios-. Pero tú, confiada en tu belleza, te prostituiste; valiéndote de tu fama, prodigaste tus favores y te entregaste a todo el que pasaba.
    Con todo, yo me acordaré de mi alianza contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo una alianza eterna, para que te acuerdes y te avergüences y no te atrevas nunca más a abrir la boca por tu oprobio, cuando yo te perdone todo lo que hiciste - oráculo del Señor Dios-».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal Is 12,2-3.4bcd.5-6 (R. 1c)
    R. Ha cesado tu ira y me has consolado.
    V. «Él es mi Dios y Salvador:
    confiaré y no temeré,
    porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
    él fue mi salvación».
    Y sacarán aguas con gozo
    de las fuentes de salvación. R.
    V. «Den gracias al Señor,
    invoquen su nombre,
    cuenten a los pueblos sus hazañas,
    proclamen que su nombnre es excelso». R.
    V. Tañan para el Señor, que hizo proezas,
    anúncienlas a toda la tierra;
    griten jubilosos, habitantes de Sion,
    porque es grande en medio de ti el Santo de Israel. R.
    Evangelio
    Mt 19,3-12.
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba:
    «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?»
    Él les respondió:
    «¿No han leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer; y dijo: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne"? De modo que ya no son dos, sino una sola carne.
    Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
    Ellos insistieron:
    «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?».
    Él les contestó:
    «Por la dureza de su corazón les permitió Moisés repudiar a sus mujeres; pero, al principio, no era así. Pero yo les digo que, si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- y se casa con otra, comete adulterio».
    Los discípulos le replicaron:
    «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse».
    Pero él les dijo:
    «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de sus madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 18 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Pr 9,1-6
    Coman de mi pan, beban el vino que he mezclado
    Lectura del libro de los Proverbios.
    LA sabiduría se ha hecho una casa,
    ha labrado siete columnas;
    ha sacrificado víctimas,
    ha mezclado el vino
    y ha preparado la mesa.
    Ha enviado a sus criados a anunciar
    en los puntos que dominan la ciudad:
    «Vengan aquí los inexpertos»;
    y a los faltos de juicio les dice:
    «Vengan a comer de mi pan,
    a beber el vino que he mezclado;
    dejen la inexperiencia y vivirán,
    sigan el camino de la inteligencia»
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 34(33),2-3.10-11.12-13.14-15(R. cf. 9a)
    R. Gusten y vean qué bueno es el Señor.
    V. Bendigo al Señor en todo momento,
    su alabanza está siempre en mi boca;
    mi alma se gloría en el Señor:
    que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
    V. Todos sus santos, teman al Señor,
    porque nada les falta a los que le temen;
    los ricos empobrecerán y pasan hambre,
    los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
    V. Vengan, hijos, escúchenme:
    los instruiré en el temor del Señor.
    ¿Hay alguien que ame la vida
    y desee días de prosperidad?. R.
    V. Guarda tu lengua del mal,
    tus labios de la falsedad;
    apártate del mal, obra el bien,
    busca la paz y corre tras ella. R.
    Segunda lectura
    Ef 5,15-20
    Dense cuenta de lo que el Señor quiere
    HERMANOS:
    Fíjense bien cómo andan; no sean insensatos, sino sensatos, aprovechando la ocasión, porque vienen días malos.
    Por eso, no estén aturdidos, dense cuenta de lo que el Señor quiere.
    No se emborrachen con vino, que lleva al libertinaje, sino déjense llenar del Espíritu.
    Reciten entre ustedes salmos, himnos y cánticos inspirados; canten y toquen con toda el alma para el Señor.
    Den siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. El que come mi carne y bebe mi sangre -dice el Señor- habita en mí y yo en él. R.
    Evangelio
    Jn 6,51-58
    Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
    Lectura del santo Evangelio según san Juan
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
    «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
    Disputaban los judíos entre sí:
    «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
    Entonces Jesús les dijo:
    «En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
    Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
    El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
    Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
    Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de sus padres; que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión sábado 17 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ez 18,1-10.13b.30-32
    Los juzgaré a cada uno según su proceder
    Lectura de la profecía de Ezequiel.
    ME fue dirigida esta palabra del Señor:
    «¿Por qué andan repitiendo este refrán en la tierra de Israel?:
    "Los padres comieron agraces y los hijos tuvieron dentera".
    Por mi vida -oráculo del Señor Dios- que nadie volverá a repetir ese refrán en Israel, porque todas las vidas son mías:
    La vida del padre como la del hijo. El que peque, ese morirá.
    Si un hombre es inocente y se comporta recta y justamente; si no come en los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; si no deshonra a la mujer de su prójimo ni se une a su mujer durante la menstruación; si no oprime a nadie, si devuelve la prenda empeñada; si no despoja a nadie de lo suyo, si da de su pan al hambriento y viste al desnudo; si no presta con usura ni acepta intereses; si se mantiene lejos de la injusticia y aplica con equidad el derecho entre las personas; si se comporta según mis preceptos y observa mi leyes, cumpliéndolas fielmente: ese hombre es justo, y ciertamente vivirá -oráculo del Señor Dios-.
    Si ese hombre engendra un hijo violento y sanguinario, que comete contra su prójimo alguna de estas malas acciones, ciertamente no vivirá. Por haber cometido todas esas acciones detestables, morirá irremediablemente y será responsable de su propia muerte.
    Pues bien, los juzgaré, a cada uno según su proceder, casa de Israel -oráculo del Señor Dios-.
    Arrepiéntanse y conviértanse de sus delitos, y no tropezarán en su culpa. Aparten de ustedes los delitos que han cometido, renueven su corazón y su espíritu. ¿Por qué habrías de morir, casa de Israel?
    Yo no me complazco en la muerte de nadie -oráculo del Señor Dios-. Conviértanse y vivirán».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 51(50), 12-13.14-15.18-19 (R. 12a)
    R. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro.
    V. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
    renuévame por dentro con epíritu firme.
    No me arrojes les de tu rostro,
    no me quites tu santo espíritu. R.
    V. Devúelveme la alegría de tu salvación,
    afiánzame con espíritu generoso.
    Enseñare a los malvados tus caminos,
    los pecadores volverán a ti. R.
    V. Los sacrificios no te satisfacen:
    si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
    El sacrificio agradable a Dios
    es un espíritu quebrantado;
    un corazón quebrantado y humillado,
    tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.
    Evangelio
    Mt 19,13-15.
    No impidan a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase, pero los discípulos los regañaban.
    Jesús les dijo:
    «Déjenlos, no impidan a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos».
    Les impuso las manos y se marchó de allí.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 15 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ap 11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab
    Una mujer vestida de sol, y la luna bajo sus pies
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Se abrió en el cielo el santuario de Dios, y apareció en su santuario el arca de su alianza.
    Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta, y grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz.
    Y apareció otro signo en el cielo: un gran dragón rojo que tiene siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas, y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra.
    Y el dragón se puso en pie ante la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz.
    Y dio a luz un hijo varón, el que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro, y fue arrebatado su hijo junto a Dios y junto a su trono; y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios.
    Y oí una gran voz en el cielo que decía: «Ahora se ha establecido la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.»
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Salmo responsorial Sal 44, 10bc. 11-12ab. 16 (R.: 10b)
    R. De pie a tu derecha está la reina,
    enjoyada con oro de Ofir.
    V. Hijas de reyes salen a tu encuentro,
    de pie a tu derecha está la reina,
    enjoyada con oro de Ofir. R.
    V. Escucha, hija, mira: inclina el oído,
    olvida tu pueblo y la casa paterna. R.
    prendado está el rey de tu belleza:
    póstrate ante él, que él es tu señor. R.
    V. Las traen entre alegría y algazara,
    van entrando en el palacio real. R.
    Segunda lectura
    1Co 15, 20-27a
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
    Hermanos:
    Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.
    Si por un hombre vino la muerte, por un hombre vino la resurrección. Pues lo mismo que en Adán mueren todos, así en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo, en su venida; después el final, cuando Cristo entregue el reino a Dios Padre, cuando haya aniquilado todo principado, poder y fuerza.
    Pues Cristo tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo en ser destruido será la muerte, porque lo ha sometido todo bajo sus pies.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. María ha sido asunta al cielo, se alegra el ejército de los ángeles. R.
    Evangelio
    Lc 1, 39-56
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
    ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».
    María dijo:
    «Proclama mi alma la grandeza del Señor,
    se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
    porque ha mirado la humildad de su esclava.
    Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
    porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
    su nombre es santo,
    y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
    Él hace proezas con su brazo:
    dispersa a los soberbios de corazón,
    derriba del trono a los poderosos
    y enaltece a los humildes,
    a los hambrientos los colma de bienes
    y a los ricos los despide vacíos.
    Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
    -como lo había prometido a nuestros padres-
    en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
    María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión miércoles 14 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ez 9, 1-7;10,18-22
    Marca en la frente a los que se lamentan por las acciones detestables de Jerusalén
    Lectura de la profecía de Ezequiel.
    OÍ al Señor que exclama con voz potente: «¡Ha llegado el juicio de la ciudad! Que cada uno empuñe su arma destructora».
    Entonces aparecieron seis hombres por el camino de la puerta de arriba, la que da al norte. Cada uno empuñaba una maza. En medio de ellos estaba un hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura. Al llegar se detuvieron junto al altar de bronce.
    La gloria del Dios de Israel se había levantado del querubín en que se apoyaba, dirigiéndose al umbral del templo.
    Llamó al hombre vestido de lino, que tenía los avíos de escribano al cintura.
    El Señor le dijo:
    «Recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén, y marca en la frente a los que gimen y se lamentan por las acciones detestables que en ella se comenten».
    A los otros les dijo en mi presencia:
    «Recorran la ciudad detrás de él, golpeando sin compasión y sin piedad. A viejos, jóvenes y doncellas, a niños y mujeres, mátenlos, acaben con ellos; pero no se acerquen a ninguno de los que tienen la señal. Comenzarán por mi santuario».
    Y comenzaron por los ancianos que estaban frente al templo.
    Luego les dijo:
    «Profanen el templo, llenando sus atrios de cadáveres, y salgan a matar a la ciudad».
    La gloria del Señor salió levantándose del umbral del templo y se colocó sobre los querubines. Los querubines desplegaron sus alas y se elevaron sobre la tierra ante mis ojos. Junto con ellos partieron también las ruedas y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental del templo del Señor. La Gloria de Dios de Israel estaba por encima de ellos.
    Eran los mismos seres que habían visto bajo el Dios de Israel junto al río Quebar, y comprendí que eran querubines.
    Cada uno tenía cuatro rostros y cuatro alas, y bajo las alas una especie de mano humana. El aspecto de sus rostros era el de los rostros que habían visto junto al río Quebar.
    Todos ellos iban de frente.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 113(112), 1-2.3-4.5-6 (R. 4b)
    R. La gloria del Señor se eleva sobre los cielos.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Alaben, siervos del Señor,
    alaben el nombre del Señor.
    Bendito sea el nombre del Señor,
    ahora y por siempre. R.
    V. De la salida del sol hasta su ocaso,
    alabado sea el nombre del Señor.
    El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
    su gloria sobre los cielos. R.
    V. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
    que habita en las alturas
    y se abaja para mirar
    al cielo y a la tierra? R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. R.
    Evangelio
    Mt 18, 15-20
    Si te hace caso, has salvado a tu hermano
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.
    Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos.
    Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.
    En verdad les digo que todo lo que aten en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en los cielos.
    Les digo, además, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión martes 13 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ez 2,8 - 3,4
    Me dio a comer el volumen, y me supo en la boca dulce como la miel
    Lectura de la profecía de Ezequiel.
    ESTO dice el Señor:
    «Ahora, hijo de hombre, escucha lo que te digo: ¡No seas rebelde, como este pueblo rebelde! Abre la boca y come lo que te doy».
    Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en el reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes.
    Entonces me dijo:
    «Hijo de hombre, come lo que tienes ahí; cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel».
    Abrí la boca y me dio a comer el volumen, diciéndome:
    «Hijo de hombre, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este volumen que te doy».
    Lo comí y me supo en la boca dulce como la miel.
    Me dijo:
    «Hijo de hombre, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118),14.24.72.103.111.131 (R. 103a)
    R. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!
    V. Mi alegría es el camino de tus preceptos,
    más que todas las riquezas. R.
    V. Tus preceptos son mi delicia,
    tus enseñanzas son mis consejeros. R.
    V. Más estimo yo la ley de tu boca
    que miles de monedas de oro y plata. R.
    V. ¡Qué dulce al paladar tu promesa:
    más que miel en la boca! R.
    V. Tus preceptos son mi herencia perpetua,
    la alegria de mi corazón. R.
    V. Abro la boca y respiro,
    ansiando tus mandamientos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Tomen mi yugo sobre ustedes -dice el Señor-, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. R.
    Evangelio
    Mt 18,1-5. 10.12-14.
    Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
    «¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
    Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
    «En verdad les digo que, si no se convierten y se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí.
    Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque les digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial.
    ¿Qué les parece? Supongan que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad les digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
    Igualmente, no es voluntad de su Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión lunes 12 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ez 1,2-5.24-28c
    Era la apariencia visible de la Gloria del Señor
    Lectura de la profecía de Ezequiel.
    El cinco del mes -era el año quinto de la deportación del rey Jeconías- Vino la palabra del Señor sobre Ezequiel, hijo de Buzi, sacerdote, en tierra de los caldeos, a orillas del río Quebar. Allí se posó sobre él la mano del Señor.
    Vi un viento huracanado que venía del norte: una gran nube y un fuego zigzagueante con un resplandor en torno, y desde el centro del fuego como un resplandor de ámbar, y en el centro de todo la figura de cuatro seres vivientes.
    Este era su aspecto: tenían forma humana.
    Y oí el rumor de sus alas cuando se movían, como estruendo de aguas caudalosas, como la voz del Todopoderoso, como griterío de multitudes, como estruendo de tropas. Cuando se detenían, replegaban sus alas. También se oyó un estruendo sobre la bóveda que estaba encima de sus cabezas; cuando se detenían, replegaban sus alas.
    Y por encima de la bóveda, que estaba sobre sus cabezas, había una especie de zafiro en forma de trono; sobre esta especie de trono sobresalía una figura que parecía un hombre.
    Y vi un brillo como de ámbar (algo así como fuego lo enmarcaba) de lo que parecían sus caderas para arriba, y de lo que parecían sus caderas para abajo vi algo así como fuego, rodeado de resplandor, como el arco que aparece en las nubes cuando llueve. Tal era la apariencia del resplandor en torno.
    Era la apariencia visible de la Gloria del Señor.
    Al contemplarla, caí rostro en tierra.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 148,1-2.11-12.13.14
    R. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
    o bien:
    R. Aleluya.
    V. Alaben al Señor en el cielo,
    alaben al Señor en lo alto.
    Alábenlo todos sus ángeles;
    alábenlo todos sus ejércitos. R.
    V. Reyes del orbe y todos los pueblos,
    príncipes y jueces del mundo,
    los jóvenes y también las doncellas,
    los ancianos junto con los niños. R.
    V. Alaben el nombre del Señor,
    el único nombre sublime.
    Su majestad sobre el cielo y la tierra. R.
    V. Él acrece el vigor de su pueblo.
    Alabanza de todos sus fieles,
    de Israel, su pueblo escogido. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Dios nos llamó por medio del Evangelio para que lleguemos a adquirir la gloria de nuestro Señor Jesucristo. R.
    Evangelio
    Mt 17,22-27.
    Lo matarán, pero resucitará. Los hijos están exentos del impuesto
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo:
    «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día».
    Ellos se pusieron muy tristes.
    Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron:
    «Su maestro no paga las dos dracmas?».
    Contestó:
    «Sí»
    Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle:
    «¿Que te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?».
    Contestó:
    «A los extraños».
    Jesús les dijo:
    «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargó, para no darles mal ejemplo, ve al mar, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontraras una moneda de plata. Cógela y págales por mi y por ti».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 11 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 19,4-8
    Con la fuerza de aquella comida, caminó hasta el monte de Dios.
    Lectura del primer libro de los reyes.
    EN aquellos días. Elías anduvo por el desierto una jornada de camino, hasta que, sentándose bajo una retama, imploró la muerte diciendo.
    «¡Ya es demasiado, Señor! ¡Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!».
    Se recostó y quedó dormido bajo la retama, pero un ángel lo tocó y dijo:
    «Levántate y come».
    Miró alrededor y a su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y volvió a recostarse. El ángel del Señor volvió por segunda vez, lo tocó y de nuevo dijo:
    «Levántate y come, pues el camino que te queda es muy largo».
    Elías se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 34(33),2-3.4-5.6-7.8-9 (R. cf. 9a)
    R. Gusten y vean qué bueno es el Señor.
    V. Bendigo al Señor en todo momento,
    su alabanza está siempre en mi boca;
    mi alma se gloría en el Señor:
    que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
    V. Proclamen conmigo la grandeza del Señor,
    ensalcemos juntos su nombre.
    Yo consulté al Señor, y me respondió,
    me libró de todas mis ansias. R.
    V. Contémplelo, y quedarán radiantes,
    su rostro no se avergonzará.
    El afligido invocó al Señor,
    él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
    V. El ángel del Señor acampa
    en torno a quienes le temen
    y los protege.
    Gusten y vean qué bueno es el Señor,
    dichoso el que se acoge al él. R.
    Segunda lectura
    Ef 4,30–5,2
    Vivan en el amor como Cristo
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
    HERMANOS:
    No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con que él los ha sellado para el día de la liberación final.
    Destierren de ustedes amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad. Sean buenos, comprensivos, perdonándose unos a otros como Dios los perdonó en Cristo.
    Sean imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivan en el amor como Cristo los amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo -dice el Señor-; el que coma de este pan vivirá para siempre. R.
    Evangelio
    Jn 6,41-51
    Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, los judíos murmuraban de Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
    «¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
    Jesús tomó la palabra y les dijo:
    «No critiquen. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado
    y yo lo resucitaré en el último día.
    Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios".
    Todo el que escuche al Padre y aprende, vienen a mí.
    No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad les digo; el que cree tiene vida eterna.
    Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
    Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
    Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión sábado 10 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    2Co 9, 6-10
    Al que da de buena gana lo ama Dios
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
    HERMANOS:
    El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.» El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 112(111),1-2.5-6.7-8.9 (R. 5a)
    R. Dichoso el que se apiada y presta.
    V. Dichoso quien teme al Señor
    y ama de corazón sus mandatos.
    Su linaje será poderoso en la tierra,
    la descendencia del justo será bendita. R.
    V. Dichoso el que se apiada y presta,
    y administra rectamente sus asuntos.
    El justo jamás vacilará,
    su recuerdo será perpetuo. R.
    V. No temerá las malas noticias,
    su corazón está firme en el Señor.
    Su corazón está seguro, sin temor,
    hasta que vea derrotados a sus enemigos. R.
    V. Reparte limosna a los pobres;
    su caridad es constante, sin falta,
    y alzará la frente con dignidad. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida -dice el Señor- R.
    Evangelio
    Jn 12, 24-26
    A quien me sirva, el Padre lo premiará
    Lectura del santo Evangelio según san Juan
    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 9 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Na 2,1.3; 3,1-3.6-7
    Ay de la ciudad sanguinaria
    Lectura de la profecía de Nahún.
    HE aquí sobre los montes
    los pies del mensajero
    que proclama la paz.
    Celebra tus fiestas, Judá,
    cumple los votos,
    que no pasará más por ti el perverso;
    se acabó la destrucción.
    Pues restaura el Señor
    la dignidad de Jacob y de Israel:
    los desoladores los habían asolado
    habían destrozado a sus sarmientos.
    ¡Ay de la ciudad sanguinaria,
    toda ella mentira,
    llena de rapiña,
    insaciable de botín!
    Ruido de látigo,
    estrépito de ruedas,
    galope de caballos,
    brincos de carros,
    asalto de caballería,
    brillo de espadas,
    fulgor de lanzas,
    heridos sin cuento,
    montones de muertos,
    cadáveres sin fin,
    tropiezan en cadáveres.
    Echaré sobre ti inmundicias,
    te deshonraré públicamente.
    Todo el que te vea
    huirá de ti diciendo:
    «¡Nínive está devastada!
    ¿Quién se compadecerá?
    ¿Dónde encontraré quien te consuele?».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal Dt 32, 35cd-36ab.39abcd.41 (R. 39c)
    R. Yo doy la muerte y la vida.
    V. El día de su ruina se acerca,
    y se precipita su destino.
    El Señor hará justicia a su pueblo,
    y tendrá piedad de sus siervos. R.
    V. Pero ahora miren: soy yo, solo yo,
    y no hay dios fuera de mí.
    Yo doy la muerte y la vida,
    yo hiero y yo curo. R.
    V. Cuando afile el rayo de mi espalda,
    y empuñe en mi mano el juicio,
    tomaré venganza de mis enemigos
    y daré su paga a los que me aborrecen. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. R.
    Evangelio
    Mt 16,24-28.
    ¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su alma?
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.
    Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.
    ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?
    Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.
    En verdad les digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre en su reino».
    Palabra del Señor.
    9 min

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.