Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión jueves 8 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 31,31-34
    Haré una alianza nueva y no recordaré los pecados
    Lectura del libro de Jeremías
    YA llegan días -oráculo del Señor- en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No será una alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor -oráculo del Señor-.
    Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos días -oráculo del Señor-: Pondré mi leyes su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que enseñarse uno a otros diciendo: «Conozcan al Señor», pues todos me conocerán desde el más pequeño al mayor -oráculo del Señor-, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 51(50),12-13.14-15. 18-19 (R. 12a)
    R. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro.
    V. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
    renuévame por dentro con espíritu firme.
    No me arrojes lejos de tu rostro,
    no me quites tu santo espíritu. R.
    V. Devuélveme la alegría de tu salvación,
    afiánzame con espíritu generoso.
    Enseñaré a los malvados tus caminos,
    los pecadores volverán a ti. R.
    V. Los sacrificios no te satisfacen:
    si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
    El sacrificio agradable a Dios
    es un espíritu quebrantado;
    un corazón quebrantado y humillado,
    tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
    y el poder del infierno no la derrotará. R.
    Evangelio
    Mt 16,13-23
    Tú eres Pedro, y te daré las lleves del reino de los cielos
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
    «¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?».
    Ellos contestaron:
    «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
    Él les preguntó:
    «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?».
    Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
    «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».
    Jesús le respondió:
    «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
    Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
    y el poder del infierno no la derrotará.
    Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
    Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.
    Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
    Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
    «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».
    Jesús se volvió y dijo Pedro:
    «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 7 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 31,1-7
    Con amor eterno te amé
    Lectura del libro de Jeremías.
    EN aquel tiempo -oráculo del Señor-, seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo.
    Esto dice el Señor:
    «Encontró mi favor en el desierto
    el pueblo que escapó de la espalda;
    Israel camina a su descanso.
    El Señor se le apareció de lejos:
    Con amor eterno te amé,
    por eso prolongué mi misericordia para contigo.
    Te construiré, serás reconstruida,
    doncella capital de Israel,
    volverás a llevar tus adornos,
    bailarás entre grupos de fiesta.
    Volverás a plantas viñas
    allá por los montes de Samaría;
    las plantarán y vendimiarán.
    ´"Es de día" gritarán los centinelas
    arriba, en la montaña de Efraín:
    ´"En marcha, vayamos a Sion,
    donde está el Señor nuestro Dios"».
    Porque esto dice el Señor:
    «Griten de alegría por Jacob,
    regocíjense por la flor de los pueblos;
    proclamen, alaben y digan:
    ¡El Señor ha salvado a su pueblo,
    ha salvado al resto de Israel!».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal Jr 31,10.11-12ab.13 (R. cf. 10d)
    R. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.
    V. Escuchen, pueblos, la palabra del Señor,
    anúncienla en las islas remotas:
    «El que disperso a Israel lo reunirá
    lo guardará como un pastor a su rebaño». R.
    V. «Porque el Señor redimió a Jacob,
    lo rescató de una mano más fuerte».
    Vendrán con aclamaciones a la altura de Sion,
    afluirán hacia los bienes del Señor. R.
    V. Entonces se alegrará la doncella en la danza,
    gozarán los jóvenes y los viejos;
    convertiré su tristeza en gozo,
    los alegraré y aliviaré sus penas. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R.
    Evangelio
    Mt 15,21-28.
    Mujer, qué grande es tu fe
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón.
    Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
    «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
    Él no le respondió. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
    «Atiéndela, que viene detrás gritando».
    Él les contestó:
    «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
    Ella se acercó y se postró ante él diciendo:
    «Señor, ayúdame».
    Él le contesto:
    «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
    Pero ella repuso:
    «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
    Jesús le respondió:
    «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
    En aquel momento quedó curada su hija.
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión martes 6 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Dn 7,9-10.13-14
    Su vestidura era blanca como la nieve.
    Lectura de la profecía de Daniel
    EN una visión nocturna vi que colocaban unos tronos y que un Anciano tomó asiento. Su vestidura era blanca como la nieve, su cabellera como lana purísima; su trono era de llamas ardientes con ruedas de fuego encendido; y un río de fuego brotaba delante de él. Miles y miles lo servían, millones estaban a sus órdenes. Y comenzó el juicio y se abrieron los libros. Seguí mirando, y en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo la figura de un hombre, que se acercó al Anciano, y lo presentaron ante él. Y recibió el poder y el honor y la dignidad real, para que todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieran. Su poder es eterno, no se acaba jamás, y él no dejará nunca de ser rey.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Salmo 96, 1-2. 5-6. 9 (R.: 1a y 9a)
    R. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.
    V. El Señor reina, la tierra goza,
    se alegran las islas innumerables.
    Tiniebla y nube lo rodean,
    justicia y derecho sostienen su trono. R.
    V. Los montes se derriten como cera
    ante el dueño de toda la tierra;
    los cielos pregonan su justicia,
    y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
    V. Porque tú eres, Señor,
    altísimo sobre toda la tierra,
    encumbrado sobre todos los dioses. R.
    Segunda lectura
    2P 1,16-19
    Esa voz venida del cielo la escuchamos nosotros
    Lectura de la Segunda Carta del apóstol San Pedro
    QUERIDOS hermanos: Lo que les hemos dicho del poder que se manifestará en la venida gloriosa de nuestro Señor Jesucristo, no se basa en mitos ni en ficción, pues vimos personalmente al Señor en toda su grandeza. Lo vimos revestido de honor y de gloria cuando Dios Padre, desde lo alto del cielo, dijo de él: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo mi complacencia.» Esa voz venida del cielo la escuchamos nosotros cuando estuvimos con él en la montaña santa. Y así hemos visto cumplirse en él la palabra de los profetas. Préstenle, pues, toda atención, porque esa palabra es como lámpara que brilla en la oscuridad, hasta que despunte el día y nazca el lucero matinal en su corazón.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo mi complacencia. Escúchenlo. R.
    Evangelio
    Mc 9, 2-10
    Éste es mi Hijo amado
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos
    EN aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.
    Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
    —«Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
    Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
    Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:
    —«Éste es mi Hijo amado; escuchadlo».
    De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
    Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
    —«No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
    Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión lunes 5 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 28,1-17
    Lectura del libro de Jeremías
    EL mismo año, el año cuarto de Sedecías, rey de Judá, el quinto mes, Jananías, hijo de Azur, profeta de Gabaón, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:
    «Esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: "He roto el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar el ajuar del templo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar para llevárselo a Babilonia. A Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que marcharon a Babilonia, yo mismo los haré volver a este lugar -oráculo del Señor- cuando rompa el yugo del rey de Babilonia"».
    El profeta Jeremías respondió al profeta Jananías delante de los sacerdotes y de toda la gente que estaba en el templo.
    Les dijo así el profeta Jeremías:
    «¡Así sea; así lo haga el Señor! Que el Señor confirme la palabra que has profetizado y devuelva de Babilonia a este lugar el ajuar del templo y a todos los que están allí desterrados. Pero escucha la palabra que voy a pronunciar en tu presencia y ante toda la gente aquí reunida: Los profetas que nos predijeron a ti y a mí, desde tiempos antiguos, profetizaron a países numerosos y a reyes poderosos guerras, calamidades y pestes. Si un profeta profetizaba prosperidad, solo era reconocido como profeta auténtico enviado por el Señor cuando se cumplía su palabra ».
    Entonces Jananías arrancó el yugo del cuello del profeta Jeremías y lo rompió.
    Después dijo Jananías a todos los presentes:
    «Esto dice el Señor: "De este modo romperé del cuello de todas las naciones el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, antes de dos años"».
    El profeta Jeremías se marchó.
    Vino la palabra del Señor a Jeremías después de que Jananías hubo roto el yugo del cuello del profeta Jeremías.
    El Señor le dijo:
    «Ve y dile a Jananías: "Esto dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, pero yo haré un yugo de hierro. Porque esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: Pondré un yugo de hierro al cuello de todas las naciones para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y se le sometan. Entregaré hasta los animales salvajes"».
    El profeta Jeremías dijo al profeta Jananías:
    «Escúchame, Jananías: El Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por tanto, esto dice el Señor: "Voy a hacerte desaparecer de la tierra; este año morirás porque has predicado rebelión contra el Señor"».
    Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, el séptimo mes.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118),29.43.79.80.95.102 (R. 68b)
    R. Instrúyeme, Señor, en tus decretos.
    V. Apártame del camino falso,
    y dame la gracia de tu ley. R.
    V. No quites de mi boca las palabras sinceras,
    porque yo espero en tus mandamientos. R.
    V. Vuelvan a mí los que te temen
    y hacen caso de tus preceptos. R.
    V. Sea mi corazón perfecto en tus decretos,
    así no quedaré avergonzado. R.
    V. Los malvados me esperaban para perderme,
    pero yo meditaba tus preceptos. R.
    V. No me aparto de tus mandamientos,
    porque tú me has instruido. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R.
    Evangelio
    Mt 14,13-21.
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el bautista, se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
    Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
    «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
    Jesús les replicó:
    «No hace falta que vayan, denles ustedes de comer».
    Ellos le replicaron:
    «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
    Les dijo:
    «Tráiganmelos».
    Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la ... (continúa)...
    8 min
  • Reflexión Domingo 4 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ex 16,2-4.12-15
    Lectura del libro del Éxodo.
    EN aquellos días, la comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo:
    «¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos alrededor de la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos han sacado a este desierto para matar de hambre a toda la comunidad».
    El Señor dijo a Moisés:
    «Mira, haré llover pan del cielo para ustedes: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba, a ver si guarda mi instrucción o no.
    He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles: "Al atardecer comerán carne, por la mañana se hartarán de pan; para que sepan que yo soy el Señor su Dios"».
    Por la tarde una bandada de codornices cubrió todo el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, como escamas, parecido a la escarcha sobre la tierra. Al verlo, los hijos de Israel se dijeron:
    «¿Qué es esto?».
    Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo:
    «Es el pan que el Señor les da de comer».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 78 (77),3 y 4bc.23-24.25 y 54 (R. cf. Jn 6,32)
    R. El Señor les dio pan del cielo.
    V. Lo que oímos y aprendimos,
    Lo que nuestros padres nos contaron,
    Lo contaremos a la futura generación:
    Las alabanzas del Señor, su poder. R.
    V. Pero dio orden a las altas nubes,
    abrió las compuertas del cielo:
    hizo llover sobre ellos maná,
    les dio pan del cielo. R.
    V. El hombre comió pan de los ángeles,
    Les mandó provisiones hasta la hartura.
    Los hizo entrar por las santas fronteras,
    hasta el monte que su diestra había adquirido. R.
    Segunda lectura
    Ef 4,17.20-24
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
    HERMANOS:
    Esto es lo que digo y aseguro en el Señor: que no caminen ya, como es el caso de los gentiles, en la vaciedad de sus ideas.
    Ustedes, en cambio, no es así como han aprendido a Cristo, si es que lo han oído a él y han sido adoctrinados en él, conforme a la verdad que hay en Jesús. Despójense del hombre viejo y de su anterior modo de vida, corrompido por sus apetencias seductoras, renuévense en la mente y en el espíritu y revístanse de la nueva condición humana creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R.
    Evangelio
    Jn 6,24-35
    El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
    Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
    «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
    Jesús les contestó:
    «En verdad, en verdad les dijo: me buscan no porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse. Trabajen no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; pues a este lo han sellado el Padre, Dios».
    Ellos le preguntaron:
    «Y, ¿ qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
    Respondió Jesús:
    «La obra de Dios es esta: que crean en el que él ha enviado».
    Le replicaron:« ¿ Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti?
    ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Pan del cielo les dio a comer"».
    Jesús les replicó:
    «En verdad, en verdad les digo: no fue Moisés quien les dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
    Entonces le dijeron:
    «Señor, danos siempre de este pan».
    Jesús les contestó:
    « Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión sábado 3 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 26,11-16.24
    Es cierto que el Señor me ha enviado para que les comunique estas palabras
    Lectura del libro de Jeremías.
    EN aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los magistrados y a la gente:
    «Este hombre es reo de muerte, pues ha profetizado contra esta ciudad, como lo han podido oír ustedes mismos».
    Jeremías respondió a los marginados y a todos los presentes:
    «El Señor me ha enviado a profetizar contra este templo y esta ciudad todo lo que acaban de oír.
    Ahora bien, si enmiendan su conducta y sus acciones y escuchan la voz del Señor su Dios, el Señor se arrepentirá de la amenaza que ha pronunciado contra ustedes.
    Yo, por mi parte, estoy en sus manos: hagan de mí lo que mejor les parezca.
    Pero sépanlo bien: si me matan, se harán responsables de sangre inocente, que caerá sobre ustedes, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque es cierto que el Señor me ha enviado para que les comunique personalmente estas palabras».
    Los magistrados del pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas:
    «Este hombre no es reo de muerte, pues nos ha hablado en nombre del Señor nuestro Dios».
    Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías para que no lo entregaran al pueblo y le dieran muerte.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 69(68),15-16.30-31.33-34 (R. cf. 14)
    R. En el día de la gracia, escúchame, Señor.
    V. Arráncame del cieno, que no me hunda;
    líbrame de los que me aborrecen,
    y de las aguas sin fondo.
    Que no me arrastre la corriente,
    que no trague el torbellino,
    que no cierre la poza sobre mí. R.
    V. Yo soy un pobre malherido;
    Dios mío, tu salvación me levante.
    Alabaré el nombre de Dios con cantos,
    proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.
    V. Mírenlo, los humildes, y alégrense;
    busquen al Señor, y revivirá su corazón.
    Que el Señor escucha a sus pobres,
    no desprecia a sus cautivos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. R.
    Evangelio
    Mt 14,1-12.
    Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos:
    «Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
    Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido a la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
    El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.
    Ella, intrigada por su madre, le dijo:
    «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
    El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mando decapitar a Juan en la cárcel.
    Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.
    Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 2 de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 26, 1-9
    El pueblo se arremolinó en torno a Jeremías en el templo del Señor
    Lectura del libro de Jeremías.
    AL comienzo del reinado de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá, recibió Jeremías esta palabra de parte del Señor:
    «Esto dice el Señor:
    "Ponte en el atrio del templo y, cuando los ciudadanos de Judá entren en él para adorar, les repites a todos las palabras que yo te mande decirles; no dejes ni un sola.
    A ver si escuchan y se convierten cada cual de su mala conducta, y así me arrepentiré yo del mal que tengo pensado hacerles a causa de sus malas acciones: Les dirás: "Esto dice el Señor: Si no me obedecen y cumplen la ley que les promulgué, si no escuchan las palabras de mis siervos los profetas, que les he enviado sin cesar (a pesar de que no hacían caso), trataré a este templo como al de Siló, y haré de esta ciudad fórmula de maldición para todos los pueblos de la tierra"».
    Los profetas, los sacerdotes y todos los presentes oyeron a Jeremías pronunciar estas palabras en el templo del Señor.
    Cuando Jeremías acabó de trasmitir cuanto el Señor le había ordenado decir a la gente, los sacerdotes, los profetas y todos los presentes lo agarraron y le dijeron:
    «Eres reo de muerte. ¿Por qué profetizas en nombre del Señor que este templo acabará como el de Siló y que esta ciudad quedará en ruinas y deshabitada?».
    Y el pueblo se arremolinó en torno a Jeremías en el templo del Señor.
    Palabra del Señor.
    Salmo
    Sal 69(68),5.8-10.14 (R. 14c)
    R. Que me escuche tu gran bondad, Señor.
    V. Más que los pelos de mi cabeza
    son los que me odian sin razón;
    numerosos los que me atacan injustamente.
    ¿Es que voy a devolver lo que no he robado?. R.
    V. Por ti he aguantado afrentas,
    la vergüenza cubrió mi rostro.
    Soy un extraño para los hijos de mi madre.
    Porque me devora el celo de tu pueblo,
    y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.
    V. Mi oración se dirige a ti,
    Señor, el día de tu favor;
    que me escuche tu gran bondad,
    que tu fidelidad me ayude. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. La palabra del Señor permanece para siempre; pues esa es la palabra del Evangelio que se les anunció. R.
    Evangelio
    Mt 13,54-58.
    ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    EN aquel tiempo, Jesús fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga.
    La gente decía admirada:
    «¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?».
    Y se escandalizaban a causa de él.
    Jesús les dijo:
    «Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta».
    Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 1º de agosto de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 18,1-6
    Lo mismo que está el barro en manos de alfarero, así están ustedes en mi mano
    Lectura del libro de Jeremías.
    PALABRA que el Señor dirigió a Jeremías:
    «Anda, baja al taller del alfarero, que allí te comunicaré mi palabra».
    Bajé al taller del alfarero, que en aquel momento estaba trabajando en el torno. Cuando le salía mal una vasija de barro que estaba torneando (como suele ocurrir al alfarero que trabaja con barro), volvía a hacer otra vasija, tal como al él le parecía.
    Entonces el Señor me dirigió la palabra en estos términos:
    «¿No puedo yo tratarlos como este alfarero, casa de Israel?
    -oráculo del Señor-.
    Pues lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 146(145),1b-2.3-4.5-6 (R. 5a)
    R. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.
    V. Alaba, alma mía, al Señor:
    alabaré al Señor mientras viva,
    tañare para mi Dios mientras exista. R.
    V. No confíen en los príncipes,
    seres de polvo que no pueden salvar;
    exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
    ese día parecen sus planes. R.
    V. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
    el que espera en el Señor, su Dios,
    que hizo el cielo y la tierra,
    el mar y cuanto hay en él. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.
    Evangelio
    Mt 13,47-53.
    Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
    «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos cestos y los malos los tiran.
    Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
    ¿Han entendido todo esto?».
    Ellos le responden
    «Sí»
    Él les dijo:
    «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».
    Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión miércoles 31 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 15,10.16-21
    ¿Por qué se ha hecho crónica mi llaga? Si vuelves, estarás a mi servicio
    Lectura del libro de Jeremías
    ¡AY de mí, madre mía, me has engendrado
    para discutir y pleitear por todo el país!
    Ni presté ni me has prestado,
    en cambio, todos me maldicen.
    Si encontraba tus palabras, las devoraba:
    tus palabras me servían de gozo,
    eran la alegría de mi corazón,
    y tu nombre era invocado sobre mí,
    Señor Dios del universo.
    No me junté con la gente
    amiga de la juerga y el disfrute;
    me forzaste a vivir en soledad,
    pues me habías llenado de tu ira.
    ¿Por qué se ha hecho crónica mi llaga,
    enconada e incurable mi herida?
    Te has vuelto para mí arroyo engañoso
    de aguas inconstantes.
    Entonces respondió el Señor:
    «Si vuelves, te dejaré volver,
    y así estarás a mi servicio,
    si separas la escoria del metal,
    yo hablaré por tu boca.
    Ellos volverán a ti,
    pero tú no vuelvas a ellos.
    Haré de ti frente al pueblo
    muralla de bronce inexpugnable:
    lucharán contra ti,
    pero no te podrán,
    porque yo estoy contigo
    para librarte y salvarte
    -oráculo del Señor-,
    Te libraré de manos de los malvados,
    te rescataré del puño de los violentos».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 59(58),2-3.4-5a.10-11.17.18 (R. 17d)
    R. Dios es mi refugio en el peligro.
    V. Líbrame de mi enemigo, Dios mío;
    protégeme de mis agresores,
    líbrame de los malhechores,
    sálvame de los hombres sanguinarios. R.
    V. Mira que me están acechando,
    y me acosan los poderosos:
    sin que yo haya pecado ni faltado, Señor. R.
    V. Por ti velo, fortaleza mía,
    que mi alcázar es Dios.
    Que tu favor se me adelante, Dios mío,
    y me haga ver la derrota de mi enemigo. R.
    V. Pero yo cantaré tu fuerza,
    por la mañana proclamaré tu misericordia,
    porque has sido mi alcázar
    y mi refugio en el peligro. R.
    V. Y tocaré en tu honor, fuerza mía,
    porque tú, oh, Dios, eres mi alcázar,
    Dios mío, misericordia mía. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. A ustedes los llamo amigos -dice el Señor-, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. R.
    Evangelio
    Mt 13,44-46.
    Vende todo lo que tiene y compra el campo
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
    «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
    El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión martes 30 de julio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 14,17-22
    Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros
    Lectura del libro de Jeremías.
    MIS ojos se deshacen en lágrimas,
    de día y de noche no cesan:
    por la terrible desgracia que padece
    la doncella, hija de mi pueblo,
    una herida de fuertes dolores.
    Salgo al campo: muertos a espada;
    entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
    tanto el profeta como el sacerdote
    vagan sin sentido por el país.
    ¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
    ¿Tiene asco tu garganta de Sion?
    ¿Por qué nos has herido sin remedio?
    Se espera la paz, y no hay bienestar,
    al tiempo de la cura sucede la turbación.
    Reconocemos, Señor, nuestra impiedad,
    la culpa de nuestros padres,
    porque pecamos contra ti.
    No nos rechaces, por tu nombre,
    no desprestigies tu trono glorioso;
    recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
    ¿Tienen los gentiles ídolos de la lluvia?
    ¿Dan los cielos de por sí los aguaceros?
    ¿No eres tú, Señor, Dios nuestro;
    tú, que eres nuestra esperanza,
    porque tú lo hiciste todo?
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 79(78),8.9.11 y 13 (R. 9bc)
    R. Por el honor de tu nombre líbranos, Señor.
    V. No recuerdes contra nosotros las culpas
    de nuestros padres;
    que tu compasión nos alcance pronto,
    pues estamos agotados. R.
    V. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
    por el honor de tu nombre;
    líbranos y perdona nuestros pecados
    a causa de tu nombre. R.
    V. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
    con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.
    Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño,
    te daremos gracias siempre,
    cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre. R.
    Evangelio
    Mt 13,36-43
    Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa.
    Los discípulos se le acercaron a decirle:
    «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».
    Él les contestó:
    «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembre es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles.
    Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran inequidad, y a los arrojan al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
    Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga ».
    Palabra del Señor.
    9 min

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.