Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión viernes 1º de marzo de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 37, 3-4.12-13a.17b-28
    Lectura del libro del Génesis
    ISRAEL amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo.
    Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José: «Tus hermanos deben de estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos».
    José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán.
    Ellos lo vieron desde lejos y, antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros: «Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños».
    Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: «No le quitemos la vida». Y añadió: «No derramen sangre; échenlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongan las manos en él». Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre.
    Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica, la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua.
    Luego se sentaron a comer y, al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos: «¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra». Los hermanos aceptaron.
    Al pasar unos mercaderes madianitas, tiraron de su hermano; y, sacando a José del pozo, lo vendieron a unos ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 105(104),16-17.18-19.20-21 (R. 5a)
    R. Recuerden las maravillas que hizo el Señor.
    V. Llamó al hambre sobre aquella tierra:
    cortando el sustento de pan;
    por delante había enviado a un hombre,
    a José, vendido como esclavo. R.
    V. Le trabaron los pies con grillos,
    le metieron el cuello en la argolla,
    hasta que se cumplió su predicción,
    y la palabra del Señor lo acreditó. R.
    V. El rey lo mandó desatar,
    el Señor de pueblos le abrió la prisión,
    lo nombró administrador de su casa,
    señor de todas sus posesiones. R.
    Aclamación
    V. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna.
    Evangelio
    Mt 21, 33-43.45-46
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
    « Escuchen otra parábola: «Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ´´Tendrán respeto a mi hijo´´. Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ´´Este es el heredero: vengan, lo matamos y nos quedamos con su herencia´´. Y agarrándolo, lo sacaron de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Le contestan: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No han leído nunca en la Escritura: ´´La piedra que desecharon los arquictectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente´´? Por eso les digo que se les quitará a ustedes el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
    Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.
    11 min
  • Reflexión jueves 29 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 17, 5-10
    Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor
    Lectura del libro de Jeremías.
    ESTO dice el Señor:
    «Maldito quien confía en el hombre,
    y busca el apoyo de las criaturas,
    apartando su corazón del Señor.
    Será como cardo en la estepa,
    que nunca recibe la lluvia;
    habitará en un árido desierto,
    tierra salobre e inhóspita.
    Bendito quien confía en el Señor
    y pone en el Señor su confianza.
    Será un árbol plantado junto al agua,
    que alarga a la corriente sus raíces;
    no teme la llegada del estío,
    su follaje siempre está verde;
    en año de sequía no se inquieta,
    ni dejará por eso de dar fruto.
    Nada hay más falso y enfermo
    que el corazón: ¿quién lo conoce?
    Yo, el Señor, examino el corazón,
    sondeo el corazón de los hombres
    para pagar a cada cual su conducta
    según el fruto de sus acciones».
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 1,1-2.3.4 y 6 (R. cf. 40[39],5a)
    R. Dichoso el hombre que ha puesto
    su confianza en el Señor.
    V. Dichoso el hombre
    que no sigue el consejo de los impíos,
    ni entra por la senda de los pecadores,
    ni se sienta en la reunión de los cínicos;
    sino que su gozo es la ley del Señor,
    y medita su ley día y noche. R.
    V. Será como un árbol
    plantado al borde de la acequia:
    da fruto a su tiempo
    y no se marchitan sus hojas;
    y cuanto emprende tiene buen fin. R.
    V. No así los impíos, no así;
    serán paja que arrebata el viento.
    Porque el Señor protege el camino de los justos,
    pero el camino de los impíos acaba mal. R.
    Aclamación
    V. Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia.
    Evangelio
    Lc 16, 19-31
    Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
    «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: «Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas». Pero Abrahán le dijo: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y, además, entre nosotros y ustedes se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia ustedes no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros». Él dijo: «Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento». Abrahán le dice: «Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen». Pero él le dijo: «No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán». Abrahán le dijo: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto».
    Palabra del Señor
    9 min
  • Reflexión miércoles 28 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jr 18, 18-20
    Venga, vamos a hablar mal de él
    Lectura del libro de Jeremías
    ELLOS dijeron:
    «Venga, tramemos un plan contra Jeremías porque no faltará la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta. Venga, vamos a hablar mal de él y no hagamos caso de sus oráculos».
    Hazme caso, Señor,
    escucha lo que dicen mis oponentes.
    ¿Se paga el bien con el mal?,
    ¡pues me han cavado una fosa!
    Recuerda que estuve ante ti,
    pidiendo clemencia por ellos,
    para apartar tu cólera.
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 31(30),5-6.14.15-16 (R. 17b)
    R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.
    V. Sácame de la red que me han tendido,
    porque tú eres mi amparo.
    A tus manos encomiendo mi espíritu:
    tú, el Dios leal, me librarás. R.
    V. Oigo el cuchicheo de la gente,
    y todo me da miedo;
    se conjuran contra mí
    y traman quitarme la vida. R.
    V. Pero yo confío en ti, Señor;
    te digo: «Tú eres mi Dios».
    En tus manos están mis azares:
    líbrame de mis enemigos que me persiguen. R.
    Aclamación
    V. Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-;
    el que me sigue tendrá la luz de la vida.
    Evangelio
    Mt 20, 17-28
    Lo condenarán a muerte
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».
    Entonces se le acercó la madre de los hijos del Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». Pero Jesús replicó: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». Él les dijo: «Mi cáliz lo beberán; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándoles, Jesús les dijo: «Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre ustedes: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser primero entre ustedes, que sea su esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».
    Palabra del Señor
    9 min
  • Reflexión martes 27 de febrero 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 1, 10.16-20
    Aprendan a hacer el bien, busquen la justicia
    Lectura del libro de Isaías.
    OIGAN la palabra del Señor,
    príncipes de Sodoma,
    escucha la enseñanza de nuestro Dios,
    pueblo de Gomorra.
    Lávense, purifíquense, aparten de mi vista
    sus malas acciones.
    Dejen de hacer el mal,
    aprendan a hacer el bien.
    Busquen la justicia,
    socorran al oprimido,
    protejan el derecho del huérfano,
    defiendan a la viuda.
    Vengan entonces, y discutiremos
    - dice el Señor-.
    Aunque sus pecados sean como escarlata,
    quedarán blancos como nieve;
    aunque sean rojos como la púrpura,
    quedarán como lana.
    Si saben obedecer,
    comerán de los frutos de la tierra;
    si rehúsan y se rebelan,
    los devorará la espada
    -ha hablado la boca del Señor».
    Palabra del Dios.
    Salmo
    Sal 50(49),8-9.16bc-17. 21 y 23 (R. cf. 14)
    R. Al que sigue buen camino
    le haré ver la salvación de Dios.
    V. No te reprocho tus sacrificios,
    pues siempre están tus holocaustos ante mí.
    Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
    ni un cabrito de tus rebaños. R.
    V. ¿Por qué recitas mis preceptos
    y tienes siempre en la boca mi alianza,
    tú que detestas mi enseñanza
    y te echas a la espalda mis mandatos? R.
    V. Esto haces, ¿y me voy a callar?
    ¿Crees que soy como tú?
    Te acusaré, te lo echaré en cara.
    El que me ofrece acción de gracias,
    ese me honra;
    al que sigue buen camino
    le haré ver la salvación de Dios. R.
    Aclamación
    V. Aparten de ustedes todos sus delitos -dice el Señor-, renueven su corazón y su espíritu.
    Evangelio
    Mt 23, 1-12
    Ellos dicen, pero no hacen
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    EN aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
    «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan todo lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Atan cargas pesadas y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
    Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame maestros. Ustedes, en cambio, no se dejen llamar rabbí, porque uno solo es su maestro y todos ustedes son hermanos. Y no llamen padre de ustedes a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo. No se dejen llamar maestros, porque uno solo es su maestro, el Mesías. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión lunes 26 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Dn 9, 4b-10
    Hemos pecado, hemos cometido crímenes
    Lectura de la profecía de Daniel
    «Ay, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que le aman y cumplen sus mandamientos. Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
    Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti. Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.
    Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 79(78),8.9.11.13 (R. cf. 103[102],10a)
    R. Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.
    V. No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;
    que tu compasión nos alcance pronto,
    pues estamos agotados. R.
    V. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
    por el honor de tu nombre;
    líbranos y perdona nuestros pecados
    a causa de tu nombre. R.
    V. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
    con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. R.
    V. Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño,
    te daremos gracias siempre,
    cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R.
    Aclamación
    V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
    tú tienes palabras de vida eterna.
    Evangelio
    Lc 6, 36-38
    Perdonen, y serán perdonados
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso; no juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados; perdonen, y serán perdonados; den, y se les dará: les verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midan se les medirá a ustedes.».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión domingo 25 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango. Cuaresma.
    Primera lectura
    Gn 22,1-2.9a.10-13.15-18
    El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe
    Lectura del libro del Génesis.
    EN aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán.
    Le dijo:
    «¡Abrahán!».
    Él le respondió:
    «Aquí estoy».
    Dios dijo:
    «Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto en uno de los montes que yo te indicaré».
    Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña.
    Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
    Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
    «¡Abrahán, Abrahán!».
    Él contestó:
    «Aquí estoy»
    El ángel le ordenó:
    «No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo».
    Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
    El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo: «Juro por mí mismo, oráculo del Señor: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de bendiciones y te multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia, porque has escuchado mi voz».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 116(115),10+15.16-17.18-19 (R. cf. 9)
    R. Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.
    Tenía fe, aun cuando dije:
    «¡Qué desgraciado soy!».
    Mucho le cuesta al Señor
    la muerte de sus fieles. R.
    Señor, yo soy tu siervo,
    siervo tuyo, hijo de tu esclava:
    rompiste mis cadenas.
    Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
    invocando el nombre del Señor. R.
    Cumpliré al Señor mis votos
    en presencia de todo el pueblo,
    en el atrio de la casa del Señor,
    en medio de ti, Jerusalén. R.
    Segunda lectura
    Rm 8,31b-35a
    Dios no se reservó a su propio Hijo.
    HERMANOS:
    Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
    El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió, más todavía, resucitó y está a la derecha de Dios y que además intercede por nosotros?
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre:
    «Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo».
    Evangelio
    Mc 9,2-10
    Este es mi Hijo, el amado.
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún lavandero del mundo.
    Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
    Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:
    «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
    No sabía qué decir, pues estaban asustados.
    Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:
    «Este es mi Hijo, el amado; escúchenlo».
    De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
    Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
    Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 23 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ez 18,21-28
    ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y viva?
    Lectura de la profecía de Ezequiel.
    ESTO dice el Señor Dios:
    « Si el malvado se convierte de todos los pecados cometidos y observa todos mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se tendrán en cuenta los delitos cometidos; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado - oráculo del Señor, Dios - , y no que se convierta de su conducta y viva?
    Si el inocente se aparta de su inocencia y comete maldades, como las acciones detestables del malvado, ¿acaso podrá vivir? No se tendrán en cuenta sus obras justas. Por el mal que hizo y por el pecado cometido, morirá.
    Insisten: ´´No es justo el proceder del Señor´´. Escuchen, Casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien su proceder el que es injusto? Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 130(129),1-2.3-4.5-6ab.6c-8 (R. 3)
    R. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
    ¿quién podrá resistir?
    V. Desde lo hondo a ti grito, Señor;
    Señor, escucha mi voz;
    estén tus oídos atentos
    a la voz de mi súplica. R.
    V. Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
    ¿quién podrá resistir?
    Pero de ti procede el perdón,
    y así infundes temor. R.
    V. Mi alma espera en el Señor,
    espera en su palabra;
    mi alma aguarda al Señor,
    más que el centinela la aurora.
    Aguarde Israel al Señor,
    como el centinela la aurora. R.
    V. porque del Señor viene la misericordia,
    la redención copiosa;
    y él redimirá a Israel
    de todos sus delitos. R.
    Aclamación
    V. Aparten de ustedes todos sus delitos -dice el Señor-, renueven su corazón y su espíritu.
    Evangelio
    Mt 5, 20-26
    Vete primero a reconciliarte con tu hermano
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos.
    Han oído que se dijo a los antiguos: ´´No matarás´´, y el que mate será reo de juicio.
    Pero yo les digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano ´´imbécil´´, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama ´´necio´´, merece la condena de la gehenna del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras van todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 22 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1P 5,1-4
    Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.
    Queridos hermanos:
    A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto:
    Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño.
    Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 23(22),1-3a.3b-4.5.6 (R. 1)
    R. El Señor es mi pastor,
    nada me falta.
    El Señor es mi pastor,
    nada me falta:
    en verdes praderas me hace recostar;
    me conduce hacia fuentes tranquilas
    y repara mis fuerzas;
    me guía por el sendero justo,
    por el honor de su nombre. R.
    Aunque camine por cañadas oscuras,
    nada temo, porque tú vas conmigo:
    tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
    Preparas una mesa ante mí,
    enfrente de mis enemigos;
    me unges la cabeza con perfume,
    y mi copa rebosa. R.
    Tu bondad y tu misericordia me acompañan
    todos los días de mi vida,
    y habitaré en la casa del Señor
    por años sin término. R.
    Aclamación
    Tú eres Pedro,
    y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
    y el poder del infierno no la derrotará.
    Evangelio
    Mt 16,13-19
    Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos
    Lectura del santo evangelio según san Mateo.
    En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
    -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
    Ellos contestaron:
    -«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
    Él les preguntó:
    -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
    Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
    -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
    Jesús le respondió:
    -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
    Ahora te digo yo:
    Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
    Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión miércoles 21 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jon 3, 1-10
    Los ninivitas habían abandonado el mal camino
    Lectura de la profecía de Jonás.
    EL Señor dirigió la palabra a Jonás:
    «Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré.
    Jonás se puso en marcha hacia Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; hacían falta tres días para recorrerla. Jonás empezó a recorrer la ciudad el primer día, proclamando: «Dentro de cuarenta días, Nínive será arrasada». Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor.
    La noticia llegó a oídos del rey de Nínive, que se levantó de su trono, se despojó del manto real, se cubrió con rudo sayal y se sentó sobre el polvo. Después ordenó proclamar en Nínive este anuncio de parte del rey y de sus ministros: «Que hombres y animales, ganado mayor y menor no coman nada; que no pasten ni beban agua. Que hombres y animales se cubran con rudo sayal e invoquen a Dios con ardor. Que cada cual se convierta de su mal camino y abandone la violencia. ¡Quién sabe si Dios cambiará y se compadecerá, se arrepentirá de su violenta ira y no nos destruirá!» Vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles. Así que no la ejecutó.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 51(50),3-4.12-13. 18-19 (R. cf. 5a)
    R. Un corazón quebrantado y humillado,
    oh, Dios, tú no lo desprecias.
    V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
    por tu inmensa compasión borra mi culpa;
    lava del todo mi delito,
    limpia mi pecado. R.
    V. Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
    renuévame por dentro con espíritu firme.
    No me arrojes lejos de tu rostro,
    no me quites tu santo espíritu. R.
    V. Los sacrificios no te satisfacen:
    si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
    El sacrificio agradable a Dios
    es un espíritu quebrantado;
    un corazón quebrantado y humillado,
    tú, oh Dios, tú no lo desprecias. R.
    Aclamación
    V. Ahora -dice el Señor-, conviértanse a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso.
    Evangelio
    Lc 11, 29-32
    A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás.
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
    «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión martes 20 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 55,10-11
    Mi palabra cumplirá mi deseo
    Lectura del libro de Isaías.
    ESTO dice el Señor:
    «Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,
    y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
    de fecundarla y hacerla germinar,
    para que dé semilla al sembrador
    y pan al que come,
    así será mi palabra que sale de mi boca:
    no volverá a mí vacía,
    sino que cumplirá mi deseo
    y llevará a cabo mi encargo».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 34(33),4-5.6-7. 16-17. 18-19 (R. cf. Mt 8,8)
    R. Dios libra a los justos de sus angustias.
    V. Proclamen conmigo la grandeza del Señor,
    ensalcemos juntos su nombre.
    Yo consulté al Señor, y me respondió,
    me libró de todas mis ansias.. R.
    V. Contémplenlo, y quedarán radiantes,
    su rostro no se avergonzará.
    El afligido invocó al Señor,
    él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
    V. Los ojos del Señor miran a los justos,
    sus oídos escuchan sus gritos;
    pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
    para borrar de la tierra su memoria. R.
    V. Cuando uno grita, el Señor lo escucha
    y lo libra de sus angustias;
    el Señor está cerca de los atribulados,
    salva a los abatidos. R.
    Aclamación
    V. No solo de pan vive el hombre,
    Sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
    Evangelio
    Mt 6, 7-15
    Ustedes oren así
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Cuando recen, no usen muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, pues su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan. Ustedes oren así:
    ´´Padre nuestro que estás en el cielo,
    santificado sea tu nombre,
    venga a nosotros tu reino,
    hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
    danos hoy nuestro pan de cada día,
    perdona nuestras ofensas,
    como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
    no nos dejes caer en la tentación,
    y líbranos del Mal´´.
    Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también les perdonará su Padre celestial, pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre perdonará sus ofensas».
    Palabra del Señor.
    9 min

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