Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión Viernes 9 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 11,29-32; 12,19
    Israel se rebeló contra la casa de David
    Lectura del primer libro de los Reyes
    SUCEDIÓ entonces que Jeroboán salía de Jerusalén y se le presentó el profeta Ajías de Siló cubierto con un manto nuevo.
    Estando los dos solos en campo abierto, tomó Ajías el manto nuevo que llevaba puesto, lo rasgó en doce jirones y dijo a Jeroboán:
    «Toma diez jirones para ti, porque así dice el Señor, Dios de Israel: "Rasgaré el reino de manos de Salomón y te daré diez tribus. La otra tribu será para él, en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que me elegí entre todas las tribus de Israel"».
    Así Israel se rebeló contra la casa de David, hasta el día de hoy.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 81(80),10-11ab. 12-13.14-15 (R. cf. 11a y 9a)
    R. Yo soy el Señor, Dios tuyo:
    Escucha mi voz.
    V. No tendrás un dios extraño,
    no adorarás un dios extranjero;
    yo soy el Señor, Dios tuyo,
    que te saqué dela tierra de Egipto. R.
    V. Mi pueblo no escuchó mi voz,
    Israel no quiso obedecer:
    los entregué a su corazón obstinado,
    para que anduviesen según sus antojos. R.
    V. ¡Ojalá me escuche mi pueblo
    y caminase Israel por mi camino!:
    en un momento humillaría a sus enemigos
    y volvería mi mano contra sus adversarios. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.
    Evangelio
    Mc 7,31-37
    Hace oír a los sordos y hablar a los mundos
    Lectura del Santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
    Y mirando el cielo, suspiró y le dijo:
    «Effetá» (esto es, «ábrete»).
    Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
    Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
    Y en el colmo del asombro decían:
    «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 8 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 11,4-13
    Por no guardar la alianza, voy a arrancar el reino de tus manos; pero daré a tu hijo una tribu, en atención a David.
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    CUANDO el rey Salomón llegó a viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras otros dioses y su corazón no fue por entero del Señor, su Dios, como lo había sido el corazón de David, su padre.
    Salomón iba en pos de Astarté, diosa de los sidonios, y de Milcón, abominación de los amonitas. Salomón hizo así lo malo a los ojos del Señor, no manteniéndose del todo al lado del Señor como David, su Padre.
    Edificó Salomón por entonces un altar a Camós, abominación de Moab, sobre el monto que está frente a Jerusalén, y otro a Milcón, abominación de los amonitas.
    Lo mismo hizo con todas sus mujeres extrajeras que quemaban incienso y sacrificaban a sus dioses.
    Y se enojó el Señor contra Salomón por haber desviado su corazón del Señor, Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, dándole instrucciones sobre este asunto: que no fuera en pos de otros dioses. Pero no guardó lo que el Señor le había ordenado.
    El Señor dijo a Salomón.
    «Por haber actuado así y no guardar mi alianza y las leyes que te ordené, voy a arrancar el reino de tus manos y lo daré a un siervo tuyo. Pero no lo haré en vida tuya, en atención a David, tu padre, sino que lo arrancaré de manos de tu hijo. Tampoco le arrancaré todo el reino, en atención a David, mi siervo, sino que daré a tu hijo una tribu en consideración a Jerusalén, a la que he elegido».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 106(105),3-4.35-36. 37 y 40 (R. 4a)
    R. Acuérdate de mí, Señor,
    por amor a tu pueblo.
    V. Dichosos los que respetan el derecho
    y practican siempre la justicia.
    Acuérdate de mí
    por amor a tu pueblo,
    visítame con tu salvación. R.
    V. Emparentaron con los gentiles,
    imitaron sus costumbres;
    adoraron sus ídolos
    y cayeron en sus lazos. R.
    V. Inmolaron a los demonios
    sus hijos y sus hijas.
    La ira el Señor se encendió contra su pueblo,
    y aborreció su heredad. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Acojan con docilidad la palabra, que ha sido injertada en ustedes y es capaz de salvar sus vidas. R.
    Evangelio
    Mc 7,24-30
    Los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro.
    Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.
    Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies.
    La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.
    Él le dijo:
    «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
    Pero ella replicó:
    «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».
    Él le contestó:
    «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».
    Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama;
    el demonio se había marchado.
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión miércoles 7 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 10,1-10
    La reina de Saba percibió la sabiduría de Salomón
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    EN aquellos días, la reina de Saba oyó la fama de salomón, en honor del hombre del Señor, y vino a ponerlo a prueba con enigmas.
    Llegó a Jerusalén con una gran fuerza de camellos portando perfumes, oro en cantidad y piedras preciosas. Ante Salomón se presentó para plantearle cuanto había ideado. El rey resolvió sus preguntas todas, pues no había cuestión tan arcana que él no pudiese desvelar. Cuando la reina de Saba percibió la sabiduría de salomón, el palacio que había construido, los manjares de su mesa, las residencias de sus servidores, el porte y vestimenta de sus ministros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó sin respiración y dijo al rey:
    «Era verdad cuanto oí en mi tierra acerca de tus enigmas y tu sabidurías. No daba crédito a lo que se decía, pero ahora he venido y mis propios ojos lo han visto. Ni la mitad me narraron! Tu conocimiento y prosperidad superan con mucho las noticias que yo escuché. Dichosas tus mujeres, dichosos estos servidores tuyos siempre en tu presencia escuchando tu sabiduría. Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y te ha situado en el trono de Israel. Pues, por el amor eterno del Señor a Israel, te ha puesto como rey para administrar derecho y justicia».
    Ofreció al rey ciento veinte talentos de oro y gran cantidad de esencias perfumadas y piedras preciosas. Jamás llegaron en tal abundancia perfumes como los que la reina de Saba dio a Salomón.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 106(105),3-4.35-36. 37+40 (R. 4a)
    R. La boca del justo expone la sabiduría.
    V. Encomienda tu camino al Señor,
    confía en él y él actuará:
    hará tu justicia como el amanecer,
    tu derecho como el mediodía. R.
    V. La boca del justo expone la sabiduría,
    su lengua explica el derecho;
    porque lleva en el corazón la ley de su Dios,
    y sus pasos no vacilan. R.
    V. El Señor es quien salva a los justos,
    él es su alcázar en el peligro;
    el Señor los protege y los libra,
    los libra de los malvados y los salva
    porque se acogen a él. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. R.
    Evangelio
    Mc 7,14-23
    Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
    «Escuchen y entiendan todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».
    Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.
    Él les dijo:
    «¿También ustedes siguen sin entender? ¿No comprenden? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina».
    (Con esto declaraba puros todos los alimentos).
    Y siguió:
    «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión martes 6 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 8,22-23.27-30
    Declaraste: «Allí estará mi Nombre». Escucha la súplica de tu pueblo Israel
    Lectura del primer libro de los Reyes
    EN aquellos días, Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo:
    «Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad de tus siervos que caminan ante ti de todo corazón.
    ¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido!
    Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entona hoy en tu presencia. Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que declaraste: "Allí estará mi Nombre". Atiende la plegaria que tu servidor entona en este lugar. Escucha la súplica que tu siervo y tu pueblo Israel entonen en este lugar.
    Escucha tú, hacia el lugar de tu morada, hacia el cielo, escucha y perdona».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 84(83),3.4. 5 y 10.11 (R. 2)
    R. ¡Qué deseable son tus moradas,
    Señor del universo!
    V. Mi alma se consume y anhela
    los atrios del Señor,
    mi corazón y mi carne
    se alegran por el Dios vivo. R.
    V. Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
    la golondrina, un nido
    donde colocar sus polluelos:
    tus altares, Señor del universo,
    Rey mío y dios mío. R.
    V. Dichosos los que viven en tu casa,
    alabándote siempre.
    Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro,
    mira el rostro de tu Ungido. R.
    V. Vale más un día en tus atrios
    que mil en mi casa,
    y prefiero el umbral de la casa de Dios
    a vivir con los malvados. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Inclina mi corazón, oh, Dios, a tus preceptos; y dame la gracia de tu ley. R.
    Evangelio
    Mc 7,1-13
    Dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a la tradición de los hombres
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos
    EN aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse ante las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
    Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
    «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
    Él les contestó:
    «Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, como está escrito:
    "Este pueblo me honra con los labios,
    pero su corazón está lejos de mí.
    El culto que me dan está vacío,
    porque la doctrina que enseñan
    son preceptos humanos".
    Dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a la tradición de los hombres».
    Y añadió:
    «Anulan el mandamiento de Dios por mantener su tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte".
    Pero ustedes dicen: "Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ´corbán´, es decir, ofrenda sagrada", ya no le permiten hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que ustedes se trasmiten; y hacen otras muchas cosas semejantes».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión lunes 5 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 8,1-7.9-13
    Acarrearon el Arca de la Alianza al Santo de los Santos, y la nube llenó el templo del Señor.
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    EN aquellos días, congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén -todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey-, para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sion.
    En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de etanín, el mes séptimo, por la fiesta, vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca e hicieron subir el arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella.
    El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable.
    Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines. Estos extendían sus alas sobre el lugar del Arca, cubriendo el Arca y sus varales.
    No había en el Arca más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.
    Cuando salieron los sacerdotes del santuario -pues ya la nube había llenado el templo del Señor-, no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor.
    Dijo entonces Salomón:
    «El Señor puso el sol en los cielos,
    mas ha decidido habitar en densa nube. He querido erigirte una casa para morada tuya, un lugar donde habites para siempre».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 132(131),6-7.8-10 (R. 8a)
    R. ¡Levántate, Señor, ven a tu mansión!
    V. Oímos que estaba en Efratá
    la encontramos en el Soto de Jaar:
    entremos en su morada,
    postrémonos ante el estrado de sus pies. R.
    V. Levántate, Señor, ven a tu mansión,
    ven con el arca de tu poder:
    que tus sacerdotes se vistan de justicia,
    que tus fieles vitoreen.
    Por amor a tu siervo David,
    no niegues audiencia a tu Ungido, R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia en el pueblo. R.
    Evangelio
    Mc 6,53-56
    Los que lo tocaban se curaban
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y desembarcaron.
    Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.
    En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión domingo 4 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jb 7,1-4.6-7
    Me harto de dar vueltas hasta el alba
    Lectura del libro de Job
    JOB habló diciendo:
    «¿No es acaso milicia la vida del hombre sobre la tierra, y sus días como los de un jornalero?;
    como el esclavo, suspira por la sombra;
    como el jornalero, aguarda su salario.
    Mi herencia han sido meses baldíos,
    me han asignado noches de fatiga.
    Al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré?
    Se me hace eterna la noche
    y me harto de dar vueltas hasta el alba.
    Corren mis días más que la lanzadera,
    se van consumiendo faltos de esperanza.
    Recuerda que mi vida es un soplo,
    que mis ojos no verán más la dicha».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 147(146),1-2.3-4. 5-6 (R. cf. 3)
    R. Alaben al Señor, que sana los corazones destrozados.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Alaben al Señor, que la música es buena;
    nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
    El Señor reconstruye Jerusalén,
    reúne a los deportados de Israel. R.
    V. Él sana los corazones destrozados,
    venda sus heridas.
    Cuenta el número de las estrellas,
    a cada una la llama por su nombre. R.
    V. Nuestro Señor es grande y poderoso,
    su sabiduría no tiene medida.
    El Señor sostiene a los humildes,
    humilla hasta el polvo a los malvados. R.
    Segunda lectura
    1Co 9,16-19.22-23
    Ay de mí si no anuncio el Evangelio
    Lectura de la primera carta a los corintios
    HERMANOS:
    El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo.
    No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!
    Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga.
    Pero, si no lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio.
    Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.
    Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles, me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos.
    Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Cristo tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades. R.
    Evangelio
    Mc 1,29-39
    Curó a muchos enfermos de diversos males
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés.
    La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
    Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpa a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
    Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar.
    Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:
    «Todo el mundo te busca».
    Él les responde:
    «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».
    Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión sábado 3 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 3,4-13
    Concede a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu pueblo
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    EN aquellos días, el rey Salomón acudió a Gabaón a ofrecer mil holocaustos sobre aquel altar, pues era aún el santuario principal.
    Aquella noche el Señor se apareció allí en sueños a Salomón y le dijo:
    «Pídeme lo que deseas que te dé».
    Salomón respondió:
    «Has actuado con gran benevolencia hacia tu siervo David, mi padre, porque caminaba en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón. Has tenido para con él una gran benevolencia, concediéndole un hijo que había de sentarse en su trono, como sucede en este día.
    Pues bien, Señor mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan inmenso?».
    Agradó al Señor esta súplica de Salomón.
    Entonces le dijo Dios:
    «Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra: te concedo: pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti.
    Te concedo también aquello que no has pedido, riquezas y gloria mayores que las de ningún otro rey mientras vivas».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118),9.10.11. 12.13.14 (R. 12b).
    R. Enséñame, Señor, tus decretos.
    V. ¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
    Cumpliendo tus palabras. R.
    V. Te busco en todo corazón,
    no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R.
    V. En mi corazón escondo tus consignas,
    así no pecaré contra ti. R.
    V. Bendito eres, Señor,
    enséñame tus decretos. R.
    V. Mis labios van enumerando
    todos los mandamientos de tu boca. R.
    V. Mi alegría es el camino de tus preceptos,
    más que todas las riquezas. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
    Evangelio
    Mc 6,30-34
    Andaban como ovejas que no tienen pastor
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñando.
    Él les dijo:
    «Vengan ustedes a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
    Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
    Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
    Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
    Palabra de Dios.
    10 min
  • Reflexión viernes 2 de enero de 2024. Lecturas del día en la descripción.
    Primera lectura
    Ml 3,1-4
    Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis
    Lectura de la profecía de Malaquías.
    Así dice el Señor:
    «Mirad, yo envío a mi mensajero,
    para que prepare el camino ante mí.
    De pronto entrará en el santuario
    el Señor a quien vosotros buscáis,
    el mensajero de la alianza que vosotros deseáis.
    Miradlo entrar
    -dice el Señor de los ejercitos-.
    ¿Quién podrá resistir el día de su venida?,
    ¿quién quedará en pie cuando aparezca?
    Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero:
    se sentará como un fundidor que refina la plata,
    como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví,
    y presentarán al Señor la ofrenda como es debido.
    Entonces agradará al Señor
    la ofrenda de Judá y de Jerusalén,
    como en los días pasados, como en los años antiguos».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 24(23),7.8.9.10 (R. cf. Dn 3,53a)
    R. El Señor, Dios de los ejércitos,
    es el Rey de la gloria.
    V. ¡Portones!, alzad los dinteles,
    que se alcen las antiguas compuertas:
    va a entrar el Rey de la gloria. R.
    V. -¿Quién es ese Rey de la gloria?
    -El Señor, héroe valeroso;
    el Señor, héroe de la guerra. R.
    V. ¡Portones!, alzad los dinteles,
    que se alcen las antiguas compuertas:
    va a entrar el Rey de la gloria. R.
    V. -¿Quién es ese Rey de la gloria?
    - El Señor, Dios de los ejércitos.
    Él es el Rey de la gloria. R.
    Segunda lectura
    Hb 2,14-18
    Tenía que parecerse en todo a sus hermanos
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos.
    Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    Luz para alumbrar a las naciones
    y gloria de tu pueblo Israel.
    Evangelio
    Lc 2,22-40 (forma larga)
    Mis ojos han visto a tu Salvador
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
    Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
    -«Ahora, Señor, según tu promesa,
    puedes dejar a tu siervo irse en paz.
    Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
    a quien has presentado ante todos los pueblos:
    luz para alumbrar a las naciones
    y gloria de tu pueblo Israel».
    Su padre y si madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:
    -«Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma».
    Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
    Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
    El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba...
    10 min
  • Reflexión jueves 1º de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 2,1-4.10-12
    Yo emprendo el camino de todos. Ten valor, Salomón, y sé hombre
    Lectura del primer libro de los Reyes.
    SE acercaban los días de la muerte de David y este aconsejó a su hijo Salomón:
    «Yo emprendo el camino de todos. Ten valor y sé hombre.
    Guarda lo que el Señor tu Dios manda guardar siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, órdenes, instrucciones y sentencias, como está escrito en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y adondequiera que vayas. El Señor cumplirá así la promesa que hizo diciendo: "si tus hijos vigilan sus pasos, caminando fielmente ante mí, con todo su corazón y toda su alma, no te faltará uno de los tuyos sobre el trono de Israel"».
    David se durmió con sus padres y lo sepultaron en la Ciudad de David.
    Cuarenta años reinó David sobre Israel; siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén.
    Salomón se sentó en el trono de David su padre y el reino quedó establecido sólidamente en su mano.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 1Cro 29,10.11ab.11d-12a.12bcd (R. 12b)
    R. Tú eres Señor del universo.
    V. Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel,
    por los siglos de los siglos. R.
    V. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
    la gloria, el esplendor, la majestad,
    porque tuyo es cuanto hay en el cielo y tierra. R.
    V. Tú eres rey y soberano de todo.
    De ti viene la riqueza y la gloria. R.
    V. Tú eres Señor del universo,
    en tus manos está el poder y la fuerza,
    tú engrandeces y confortas a todos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Está cerca el reino de Dios; conviértanse y crean en el Evangelio. R.
    Evangelio
    Mc 6,7-13.
    Los fue enviando
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
    Y decían:
    «Quédense en la casa donde entren, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si un lugar no los recibe ni los escucha, al marcharse sacudan el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».
    Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión miércoles 31 de enero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    2S 24,2.9-17
    Soy yo el que ha pecado al censar al pueblo. Pero ellos, las ovejas, ¿qué han hecho?
    Lectura del segundo libro de Samuel.
    EN aquellos días, el rey David mandó a Joab, jefe del ejército, que estaba a su lado:
    «Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan a Berseba, y haz el censo del pueblo, para que sepa su número».
    Joab entregó al rey el número del censo del pueblo: Israel contaba con ochocientos mil guerreros, que podían empuñar las espada y Judá con quinientos mil hombres.
    Pero después, David sintió remordimiento por haber hecho el censo del pueblo. Y dijo al Señor:
    «He pecado gravemente por lo que he hecho. Ahora, Señor, perdona la falta de tu siervo, que ha obrado tan neciamente».
    Al levantarse David por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió esta palabra del Señor:
    «Ve y di a David: así dice el Señor. "Tres cosas te propongo. Elige una de ellas y la realizaré"».
    Gad fue a ver a David y le notificó:
    «¿Prefieres que vengan siete años de hambre en tu país, o que tengas que huir durante tres meses ante tus enemigos, los cuales te perseguirán, o que haya tres días de peste en tu país? Ahora, reflexiona y decide qué he de responder al que me ha enviado».
    David respondió a Gad:
    «¡Estoy en un gran apuro! Pero pongámonos en manos del Señor, cuya misericordia es enorme, y no en manos de los hombres».
    Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó la peste a Israel desde la mañana hasta el plazo fijado.
    Murieron setenta y siete mil hombres del pueblo desde Dan hasta Berseba.
    El ángel del Señor extendió su mano contra Jerusalén para asolarla. Pero el Señor se arrepintió del castigo y ordenó al ángel que asolaba al pueblo:
    «¡Basta! Retira ya tu mano».
    El ángel del Señor se encontraba junto a la era de Arauná, el jebuseo. Al ver al ángel golpeando al pueblo, David suplicó al Señor:
    «Soy yo el que ha pecado y el que ha obrado mal. Pero ellos, las ovejas, ¿qué han hecho? Por favor, carga tu mano contra mí y contra la casa de mi padre».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 32(31),1-2.5.6.7 (R. cf. 5c)
    R.Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.
    V. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
    a quien le han sepultado su pecado;
    dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito
    y en cuyo espíritu no hay engaño. R.
    V. Había pecado, lo reconocí,
    no te encubrí mi delito;
    propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
    y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.
    V. Por eso, que todo fiel te suplique
    en el momento de la desgracia:
    la crecida de las aguas
    no lo alcanzará. R.
    V. Tú eres mi refugio,
    me libras del peligro,
    me rodeas de cantos de liberación. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
    Evangelio
    Mc 6,1-6
    No desprecian a un profeta más que en su tierra
    Lecturas del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.
    Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
    «¿De dónde saco todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos?¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
    Y se escandalizaban a cuenta de él.
    Les decía:
    «No desprecien a su profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
    No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
    y recorría los pueblos de alrededor enseñando.
    Palabra del Señor.
    9 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.