Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión lunes 19 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Lv 19, 1-2.11-18
    Juzga con justicia a tu prójimo
    Lectura del libro del Levítico
    EL Señor habló a Moisés:
    «Di a la comunidad de los hijos de Israel:
    ``Sean santos, porque yo, el Señor, su Dios, soy santo.
    No robarán ni defraudarán ni se engañarán unos a otros.
    No jurarán en falso por mi nombre, profanando el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.
    No explotarás a tu prójimo ni le robarás. No dormirá contigo hasta la mañana siguiente el jornal del obrero.
    No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezo al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor.
    No darán sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu prójimo.
    No andarás difamando a tu gente, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor.
    No odiarás de corazón a tu hermano, pero reprenderás a tu prójimo, para que no cargues tú con su pecado.
    No te vengarás de los hijos de tu pueblo ni les guardarás rencor, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor´´».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 19(18),8.9.10. 15 (R. cf. Jn 6,63c)
    R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
    V. La ley del Señor es perfecta
    y es descanso del alma;
    el precepto del Señor es fiel
    e instruye a los ignorantes. R.
    V. Los mandatos del Señor son rectos
    y alegran el corazón;
    la norma del Señor es límpida
    y da luz a los ojos. R.
    V. El temor del Señor es puro
    y eternamente estable;
    los mandamientos del Señor son verdaderos
    y enteramente justos. R.
    V. Que te agraden las palabras de mi boca.
    y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón. R.
    Aclamación
    V. Ahora es el tiempo favorable,
    ahora es el día de la salvación.
    Evangelio
    Mt 25, 31-46
    Cada vez que lo hicieron con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron.
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: ´´Vengan ustedes, benditos de mi Padre; hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y vinieron a verme´´. Entonces los justos le contestarán: ´´Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?´´. Y el rey les dirá: ´´En verdad les digo que cada vez que lo hicieron con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron´´. Entonces dirá a los de su izquierda: ´´Apártense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, fui forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y en la cárcel y no me visitaron´´. Entonces también estos contestarán: ´´Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?´´. Él les replicará: ´´En verdad les digo: lo que no hicieron a uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicieron conmigo´´. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión domingo 18 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Gn 9,8-15
    Pacto de Dios con Noé del diluvio de las aguas
    Lectura del libro del Génesis.
    DIOS dijo a Noé y a sus hijos:
    «Yo establezco mi alianza con ustedes y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañan, aves, ganados y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Establezco, pues, mi alianza con ustedes: el diluvio no volverá a destruir criatura alguna ni habrá otro diluvio que devaste la tierra».
    Y Dios añadió:
    «Esta es la señal de la alianza que establezco con ustedes y con todo lo que vive con ustedes, para todas las generaciones: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi alianza con ustedes y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir a los vivientes».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 25(24),4-5ab.6 y 7bc. 8-9 (R. cf. 10a)
    R. Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad
    para los que guardan tu alianza.
    Señor, enséñame tus caminos,
    instrúyeme en tus sendas:
    haz que camine con lealtad;
    enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
    Recuerda, Señor, que tu ternura
    y tu misericordia son eternas;
    acuérdate de mí con misericordia,
    por tu bondad, Señor. R.
    El Señor es bueno y es recto,
    y enseña el camino a los pecadores;
    hace caminar a los humildes con rectitud,
    enseña su camino a los humildes. R.
    Segunda lectura
    1P 3,18-22
    El bautismo que actualmente los está salvando
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.
    QUERIDOS hermanos:
    Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conducirlos a Dios.
    Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu; en el espíritu fue a predicar incluso a los espíritus en prisión, a los desobedientes en otro tiempo, cuando la paciencia de Dios aguardaba, en los días de Noé, a que se construyera el arca, para que unos pocos, es decir, ocho personas, se salvaran por medio del agua.
    Aquello era también un símbolo del bautismo que actualmente los está salvando, que no es purificación de una mancha física, sino petición a Dios de una buena conciencia, por la resurrección de Jesucristo, el cual fue al cielo, está sentado a la derecha de Dios y tiene a su disposición ángeles, potestades y poderes.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. No solo de pan vive el hombre,
    sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
    Evangelio
    Mc 1,12-15
    Era tentado por Satanás, y los ángeles lo servían.
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían.
    Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
    «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios.
    Conviértanse y crean en el Evangelio».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 17 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo, brillará tu luz en las tinieblas
    Lectura del libro de Isaías
    ESTO dice el Señor:
    «Cuando alejes de ti la opresión,
    el dedo acusador y la calumnia,
    cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
    y sacies al alma afligida,
    brillará tu luz en las tinieblas,
    tu oscuridad como el mediodía.
    El Señor te guiará siempre,
    hartará tu alma en tierra abrasada,
    dará vigor a tus huesos.
    Serás un huerto bien regado,
    un manantial de aguas que no engañan.
    Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas,
    volverás a levantar los cimientos de otros tiempos;
    te llamarán «reparador de brechas»,
    «restaurador de senderos», para hacer habitable el país.
    Si detienes tus pasos el sábado,
    para no hacer negocios en mi día santo,
    y llamas al sábado «mi delicia»
    y lo consagras a la gloria del Señor;
    si lo honras, evitando viajes,
    dejando de hacer tus negocios y de discutir tus asuntos, entonces encontrarás tu delicia en el Señor. Te conduciré sobre las alturas del país
    y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre.
    Ha hablado la boca del Señor».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 86(85),1-2.3-4.5-6 (R. 11a)
    R. Enséñame, Señor, tu camino,
    para que siga tu verdad.
    V. Inclina tu oído, Señor, escúchame,
    que soy un pobre desamparado;
    protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
    salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti. R.
    V. Piedad de mí, Señor,
    que a ti te estoy llamando todo el día;
    alegra el alma de tu siervo,
    pues levanto mi alma hacia ti, Señor. R.
    V. porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
    rico en misericordia con los que te invocan.
    Señor, escucha mi oración,
    atiende a la voz de mi súplica. R.
    Aclamación
    V. No me complazco en la muerte del malvado -dice el Señor-, sino en que se convierta y viva.
    Evangelio
    Lc 5, 27-32
    No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.
    Lectura del santo Evangelio según San Lucas.
    EN aquel tiempo, vio Jesús publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús: «¿Cómo es que comen y beben con publicanos y pecadores?». Jesús les respondió: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión viernes 16 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 58,1-9a
    Este es el ayuno que yo quiero
    Lectura del libro de Isaías
    ESTO dice el Señor Dios:
    «Grita a pleno pulmón, no te contengas;
    alza la voz como una trompeta,
    denuncia a mi pueblo sus delitos,
    a la Casa de Jacob sus pecados.
    Consultan mi oráculo a diario,
    desean conocer mi voluntad.
    Como si fuera un pueblo que practica la justicia
    y no descuida el mandato de su Dios,
    me piden sentencias justas,
    quieren acercarse a Dios.
    «¿Para qué ayunar, si no haces caso;
    mortificarnos, si no te enteras?»
    En, el día de ayuno hacen sus negocios
    y apremian a sus servidores;
    Ayunan para querellas y litigios,
    y hieren con furibundos puñetazos.
    No ayunen de este modo,
    si quieren que se oiga su voz en el cielo.
    ¿Es ese el ayuno que deseo
    en el día de la penitencia:
    inclinar la cabeza como un junco,
    acostarse sobre saco y ceniza?
    ¿A eso llaman ayuno,
    día agradable al Señor?
    Este es el ayuno que yo quiero:
    soltar las cadenas injustas,
    desatar las correas del yugo,
    liberar a los oprimidos,
    quebrar todos los yugos,
    partir tu pan con el hambriento,
    hospedar a los pobres sin techo,
    cubrir a quien ves desnudo
    y no desentenderte de los tuyos.
    Entonces surgirá tu luz como la aurora,
    enseguida se curarán tus heridas,
    ante ti marchará la justicia,
    detrás de ti la gloria del Señor.
    Entonces clamarás al Señor y te responderá;
    pedirás ayuda y te dirá: ´´Aquí estoy´´ ».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 51(50),3-4.5-6a.18-19 (R. cf. 19b)
    R. Un corazón quebrantado y humillado,
    oh, Dios, tú no lo desprecias.
    V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
    por tu inmensa compasión borra mi culpa;
    lava del todo mi delito,
    limpia mi pecado.R.
    V. Pues yo reconozco mi culpa,
    tengo siempre presente mi pecado.
    Contra ti, contra ti solo pequé,
    cometí la maldad en tu presencia. R.
    V. Los sacrificios no te satisfacen:
    si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
    El sacrificio agradable a Dios
    es un espíritu quebrantado;
    un corazón quebrantado y humillado,
    tú, oh Dios, tú no lo desprecias. R.
    Aclamación
    V. Busquen el bien, no el mal, y vivirán;
    y el Señor estará con ustedes.
    Evangelio
    Mt 9, 14-15
    Cuando les sea arrebatado el esposo, entonces ayunarán.
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión jueves 15 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Lecturas del Jueves después de Ceniza
    Enviar por email En PDF Imprimir Jueves, 15 de febrero de 2024
    Primera lectura
    Lectura del libro del Deuteronomio (30,15-20):
    MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
    «Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla.
    Pero, si tu corazón se aparta y no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y les sirves, yo os declaro hoy que moriréis sin remedio; no duraréis mucho en la tierra adonde tú vas a entrar para tomarla en posesión una vez pasado el Jordán.
    Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob».
    Palabra de Dios
    Salmo
    Sal 1
    R/. Dichoso el hombre
    que ha puesto su confianza en el Señor
    V/. Dichoso el hombre
    que no sigue el consejo de los impíos,
    ni entra por la senda de los pecadores,
    ni se sienta en la reunión de los cínicos;
    sino que su gozo es la ley del Señor,
    y medita su ley día y noche. R/.
    V/. Será como un árbol
    plantado al borde de la acequia:
    da fruto en su sazón
    y no se marchitan sus hojas;
    y cuanto emprende tiene buen fin. R/.
    V/. No así los impíos, no así;
    serán paja que arrebata el viento.
    Porque el Señor protege el camino de los justos,
    pero el camino de los impíos acaba mal. R/.
    Segunda lectura
    Evangelio
    Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,22-25):
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».
    Entonces decía a todos:
    «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».
    Palabra del Señor
    8 min
  • Reflexión miércoles 14 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango
    Primera lectura
    Jl 2, 12-18
    Rasguen sus corazones, no sus vestidos
    Lectura de la profecía de Joel.
    AHORA –oráculo del Señor–,
    conviértanse a mí de todo corazón,
    con ayunos, llantos y lamentos;
    rasguen sus corazones, no sus vestidos,
    y conviértanse al Señor su Dios,
    un Dios compasivo y misericordioso,
    lento a la cólera y rico en amor,
    que se arrepiente del castigo.
    ¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá
    dejando tras de sí la bendición,
    ofrenda y libación
    para el Señor, su Dios!
    Toquen la trompeta en Sión,
    proclamen un ayuno santo,
    convoquen a la asamblea,
    reúnan a la gente,
    santifiquen a la comunidad,
    llamen a los ancianos;
    congreguen a los muchachos
    y a los niños de pecho;
    salga el esposo de la alcoba
    y la esposa del tálamo.
    Lloren los sacerdotes,
    los servidores del Señor,
    entre el vestíbulo y el altar
    y digan:
    Ten compasión de tu pueblo, Señor;
    no entregues tu heredad al oprobio
    ni a las burlas de los pueblos.
    ¿Por qué van a decir las gentes
    «Dónde está su Dios»?
    Entonces se encendió
    el celo de Dios por su tierra
    y perdonó a su pueblo.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 51(50),3-4.5-6a.12-13.14 y 17 (R. cf. 3a)
    R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
    V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
    por tu inmensa compasión borra mi culpa;
    lava del todo mi delito,
    limpia mi pecado. R.
    V. Pues yo reconozco mi culpa,
    tengo siempre presente mi pecado.
    Contra ti, contra ti solo pequé,
    cometí la maldad en tu presencia. R.
    V. Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
    renuévame por dentro con espíritu firme.
    No me arrojes lejos de tu rostro,
    no me quites tu santo espíritu. R.
    V. Devuélveme la alegría de tu salvación,
    afiánzame con espíritu generoso.
    Señor, me abrirás los labios,
    y mi boca proclamará tu alabanza. R.
    Segunda lectura
    2Co 5, 20 - 6,2
    Reconcíliense con Dios: ahora es tiempo favorable
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.
    Y como cooperadores suyos, les exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice: «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues miren: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    V. No endurezcan hoy su corazón,
    escuchen la voz del Señor.
    Evangelio
    Mt 6, 1-6. 16-18
    Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendrán recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
    Cuando oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
    Cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad les digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión martes 13 de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    St 1,12-18
    Dios no tiene a nadie
    Lectura de la carta del apóstol Santiago.
    BIENAVENTURADO el hombre que aguanta la prueba, porque, si sale airoso, recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a los que lo aman.
    Cuando alguien se vea tentado, que no diga: «Es Dios quien me tienta»; Dios no es tentado por el mal y Él no tienta a nadie.
    A cada uno lo tienta su propio deseo cuando lo arrastra y lo seduce; después el deseo concibe y da a luz al pecado, y entonces el pecado, cuando madura, engendra muerte.
    No se engañen, mis queridos hermanos. Todo buen regalo y todo don perfecto viene de arriba, procede del Padre de las luces, en la cual no hay ni alteración ni sombra de la mutación.
    Por propia iniciativa nos engendró con la palabra de la verdad, para que seamos como una primicia de sus criaturas.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 94(93),12-13a.14-15. 18-19 (R. 12a)
    R. Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.
    V. Dichoso el hombre a quien tú educas,
    al que enseñas tu ley,
    dándole descanso tras los años duro. R.
    V. Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
    ni abandona su heredad:
    el juicio retornará a la justicia,
    y la seguirán todos los rectos de corazón. R.
    V. Cuando pensaban que iban a tropezar,
    tu misericordia, Señor, me sostenía;
    cuando se multiplican mis preocupaciones,
    tus consuelos son mi delicia. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
    Evangelio
    Mc 8,14-21
    ¿Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen?
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos
    EN aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan y no tenían más que un pan en la barca.
    Y Jesús les ordenaba diciendo:
    «Estén atentos, eviten la levadura de los fariseos y de Herodes».
    Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes.
    Dándose cuenta, les dijo Jesús:
    «¿Por qué andan discutiendo que no tienen pan? ¿Aún no entienden ni comprenden? ¿Tienen el corazón embotado? ¿Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen? ¿No recuerdan cuántos cestos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil?».
    Ellos contestaron:
    «Doce».
    «¿Y cuántas canastas de sobras recogieron cuando repartí siente entre cuatro mil?».
    Le respondieron:
    «Siete»
    Él les dijo:
    «¿Y no acaban de comprender?».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión lunes 12 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    St 1,1-11
    La autenticidad de su fe produce paciencia, para que sean perfectos e íntegros
    Comienzo de la carta del apóstol Santiago.
    SANTIAGO, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus en la diáspora: saludos.
    Consideren, hermanos míos, un gran gozo cuando se vean rodeados de toda clase de pruebas, sabiendo que la autenticidad de su fe produce paciencia. Pero que la paciencia lleve consigo una obra perfecta, para que sean perfectos e íntegros, sin ninguna deficiencia.
    Y si alguno de ustedes carece de sabiduría, pídasela a Dios, que da a todos generosamente y sin reproche alguno, y Él se la concederá.
    Pero que pida con fe, sin titubear nada, pues el que titubea se parece a una ola del mar agitada y sacudida por el viento. No se crea un individuo así que va a recibir algo del Señor; es un hombre inconstante, indeciso en todos sus Caminos.
    Que el hermano de condición humilde se sienta orgulloso de su alta dignidad, y el rico de su pequeñez, porque pasará como flor de hierba. Pues sale el sol con su ardor y seca la hierba, se cae la flor y se pierde la belleza de su aspecto; así también se marchitará el rico en sus empresas.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 119(118),67.68.71. 72.75.76 (R. 77a)
    R. Cuando me alcance tu compasión, Señor, viviré.
    V. Antes de sufrir, yo andaba extraviado,
    pero ahora me ajusto a tu promesa. R.
    V. Tú eres bueno y haces el bien;
    instrúyeme en tus decretos. R.
    V. Me estuvo bien el sufrir,
    así aprendí tus decretos. R.
    V. Más estimo yo la ley de tu boca
    que miles de monedas de oro y plata. R.
    V. Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
    que con razón me hiciste sufrir. R.
    V. Que tu bondad me consuele,
    según la promesa hecha a tu siervo. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy el camino y la verdad y la vida - dice el Señor-; nadie va al Padre sino por mí. R.
    Evangelio
    Mc 8,11-13.
    ¿Por qué esta generación reclama un signo?
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.
    Jesús dio un profundo suspiro dijo:
    «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad les digo que no se le dará un signo a esta generación».
    Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.
    Palabra del Señor.
    10 min
  • Reflexión domingo 11 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Lv 13,1-2.44-46
    El leproso vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento
    Lectura del libro del Levítico,
    EL Señor dijo a Moisés y a Aarón:
    «Cuando alguno tenga una inflamación, una erupción o una mancha en la piel, y se le produzca una llaga como de lepra, será llevado ante el sacerdote Aarón, o ante uno de sus hijos sacerdotes.
    Se trata de un leproso: es impuro. El sacerdote lo declarará impuro de lepra en la cabeza.
    El enfermo de lepra andará con la ropa rasgada y la cabellera desgreñada, con la barba tapada y gritando: "¡Impuro, impuro!". Mientras le dure la afección, seguirá siendo impuro. Es impuro y vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 32(31),1-2.5.11 (R. 7b)
    R. Tú eres mi refugio,
    me rodeas de cantos de liberación.
    V. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
    a quien le han sepultado su pecado,
    dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito
    y en cuyo espíritu no hay engaño. R.
    V. Había pecado, lo reconocí.
    no te encubrí mi delito;
    propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
    y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.
    V. Alégrese, justo y gocen con el Señor;
    aclámenlo los de corazón sincero. R.
    Segunda lectura
    1Co 10,31 - 11,1
    Sean imitadores míos como yo lo soy de Cristo
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.
    HERMANOS:
    Ya coman, ya beban o hagan lo que hagan, háganlo todo para gloria de Dios.
    No den motivo de escándalo ni a judíos, ni a griegos, ni a la Iglesia de Dios; como yo, que procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propia ventaja, sino la de la mayoría, para que se salven.
    Sean imitadores míos como yo lo soy de Cristo.
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R.
    Evangelio
    Mc 1,40-45
    La lepra se le quitó, y quedó limpio
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
    EN aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
    «Si quieres, puedes limpiarme».
    Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo:
    «Quiero, queda limpio».
    La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio.
    Él lo despidió, encargándole severamente:
    «No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».
    Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 10 de febrero de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1R 12,26-32; 13,33-34
    Jeroboán fundió dos becerros de oro
    Lectura del primer libro de los Reyes
    EN aquellos días, Jeroboán pensó para sus adentro:
    «El reino podría volver todavía a la casa de David. Si el pueblo continúa subiendo para ofrecer sacrificios en el templo del Señor en Jerusalén, el corazón del pueblo se volverá a su señor, Roboán, rey de Judá, y me matarán».
    Y tras pedir consejo, el rey fundió dos becerros de oro y dijo al pueblo:
    «Basta ya de subir a Jerusalén. Este es tu dios, Israel, el que te hizo subir de la tierra de Egipto»,
    e instaló uno en Betel y otro en Dan. Este hecho fue ocasión de pecado. El pueblo marchó delante de uno a Betel y delante del otro hasta Dan.
    Construyó lugares de culto a los altos e instituyó sacerdotes del común del pueblo que no eran descendientes de Leví.
    Jeroboán estableció una fiesta en el mes octavo, el día quince del mes, a semejanza de la que se celebraba en Judá. Subió al altar que había edificado en Betel a ofrecer sacrificios a los becerros que había esculpido y estableció en Betel sacerdotes para los lugares de culto que instituyó.
    Después de esto, Jeroboán no se convirtió de su mal camino y siguió consagrando para los lugares de culto sacerdotes tomados de entre el pueblo común; a todo el que deseaba, lo consagraba sacerdote de los lugares de culto.
    Este proceder condujo ala casa de Jeroboán al pecado y a su perdición y exterminio de la superficie de la tierra.
    Palabra de dios.
    Salmo
    Sal 106(105), 6-7a.19-20.21-22 (R. 4a)
    R. Acuérdate de mí, Señor,
    por amor a tu pueblo.
    V. Hemos pecado como nuestros padres,
    hemos cometido maldades e iniquidades.
    Nuestro padres en Egipto
    no comprendieron tus maravillas. R.
    V. En Horeb se hicieron un becerro,
    adoraron un ídolo de fundición;
    cambiaron su gloria por la imagen
    de un toro que come hierba. R.
    V. Se olvidaron de Dios, su salvador,
    que había hecho pródigos en Egipto,
    maravillas en la tierra de Cam,
    portentos junto al mar Rojo. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R.
    Evangelio
    Mc 8,1-10
    La gente comió hasta quedar saciada
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos
    POR aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
    «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además algunos han venido desde lejos».
    Le replicaron sus discípulos:
    «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?».
    Él les preguntó:
    «¿Cuantos panes tienen?».
    Ellos contestaron:
    «Siete».
    Mandó que la gente se sentara en el suelo y tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.
    Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y en seguida montó en la barca con sus discípulos y de fue a la región de Dalmanuta.
    Palabra del Señor.
    10 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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