La escritura en Hebreos 12:1 dice: “Por lo tanto, ya que estamos rodeados de una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar, y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.” Con esto, el apóstol nos enseña que tendremos que aprender a decir: No. Aunque sorprenda, decir no, también es una respuesta espiritual, no siempre es un sí. Dios quiere que vayamos por distancias más largas y no podemos correrla con una cadena en nuestros pies, y a menudo, se llevan cosas que desgastan, porque no han podido decir: No.