ROCK en castellano

ROCK en castellano

By StarlyMusic
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ROCK en castellano episodes

  • OBUS - Segundos fuera 2003
    Es un glorioso retorno tras tres largos años de sequía
    discográfica y un buen trabajo como fue «Desde el Fondo del Abismo».
    Este «Segundos Fuera» es lo más directo, divertido, comercial,
    pegadizo y potente que OBUS han publicado desde la época
    de «El Que Más». Sigue la línea sonora y de producción,
    aunque mejorada, de su anterior redondo, y se da la mano en muchos aspectos
    con los mejores y más gloriosos momentos de la banda en los 80´s.
    Han conseguido retratar lo que fue el cuarteto en su máximo
    esplendor, mezclando los argumentos sónicos de sus inicios con otros
    más frescos y actualizados que ya empezamos a encontrar en «Desde
    el Fondo del Abismo». «Segundos Fuera» certifica el rejuvenecimiento
    total de OBUS, sin perder su esencia y lo que fueron en los
    80´s. Una banda que está a punto de cumplir 25 años en teoría
    no debe cambiar a éstas alturas su mensaje ni su sonido, pero si actualizarse,
    cosa que han conseguido.
    En mi opinión, han logrado un disco «muy OBUS»
    con sus más clásicos elementos propios de una banda que históricamente
    siempre fue altamente original y dueña de un mensaje macarra, divertido,
    juerguista y cargado de tachas y guitarrazos sencillos pero muy directos y comerciales
    que en éste redondo conservan y mejoran. Estos ingredientes están
    protagonizados en gran manera por un Paco Laguna que sigue certificando en éste
    disco que sin ser un virtuoso de sofisticada escuela, es un guitarrista enormemente
    inteligente, personal y alejado del comportamiento egocéntrico del típico
    «guitar heroe». Sus ritmos y riff´s hacen que OBUS
    sean OBUS, y no se asemejen a ninguna otra banda.
    Su labor casa totalmente con la de un Fortu que en éste
    álbum canta con voz agresiva, poderosa y algunas veces más furiosa
    de lo habitual, en ocasiones trabaja tonos rasgados y más ásperos
    de los que históricamente nos ha mostrado en anteriores grabaciones,
    e incluso hay fragmentos en los que canta con voz más grave e incluso
    susurrante de lo normal en un «garganta» como es el madrileño
    frontman, que en directo se ha superado una vez más, en sus últimos
    conciertos, a si mismo, viviendo una clara etapa de rejuvenecimiento y ratificando
    que su garganta sigue siendo una de las más importantes de nuestro país,
    a pesar de los años y la mucha carretera que lleva a cuestas. Siempre
    habrá quien comente que FORTU no canta como en los dos o tres primeros
    álbumes, pero es evidente… tampoco los Dio, Halford y Dickinson
    lo hacen.
    El trabajo de Fernando, el batería, es perfecto en cuanto
    a rítmos, elegancia y pegada, y el de Juan Luis, es clásico, sencillo
    pero enormemente contundente y efectivo al 100%. Ambos son «viejos zorros»
    y la base rítmica perfecta para la maquinaria de OBUS.
    Sin ellos OBUS no sonarían igual. Su trabajo consigue
    que la banda suene ultra compacta en cada tema, además de en directo.
    A grandes rasgos, éste «Segundos Fuera»
    es un álbum musicalmente lleno de hard rock & heavy, riff´s
    muy pegadizos y frescos, algunos toques de los que antiguamente se llamaban
    «a la americana», estribillos eficaces y rompedores, y muchas canciones
    condenadas a ser himnos que funcionarán muy bien en vivo. La producción
    de Carlos Creador hace que la banda suene muy poderosa, las guitarras poseen
    el sonido heavy e incomparable de Paco Laguna, y en conjunto guarda cierto paralelismo
    con su predecesor. Las letras, en general, reflejan la filosofía roquera
    de «los cuatro obuses»: juerga, diversión, copas, sexo, golfería…
    en definitiva típicos-tópicos de los 80´s y los Obus de
    siempre.
    El inicio del álbum, con el dibujo guitarrero de Paco
    me recuerda mucho a la intro del tema «Prepárate». Tras él,
    entra a degüello a modo de cañonazo «Esta ronda la paga Obús»
    su single-himno más festivo, y golfo desde «Vamos muy bien».
    En su letra recorren algunos de los garitos habituales que la banda visita cuando
    está en la carretera.
    «Más que un Dios» es el más heavy
    y menos comercial del disco, en él Fortu es protagonista, acompañado
    por unas guitarras muy potentes y una base categórica. «Besa mi
    culo» es otro de los más claros himnos de batalla, con estribillo
    muy directo, y un «Oh, oh, oh…» central hecho para el corear
    en vivo. «Segundos Fuera», el tema, es un segundo single claro,
    con estribillo machacón de los que te entran por derecho, y una directa
    dedicatoria al boxeo, deporte del que OBUS se han prendado
    en los últimos tiempos, en gran parte por culpa de ser otra de las actividades
    principales del presidente de su compañía de discos, Ricardo Sánchez
    Atocha, volcado desde éste instante, con su equipo, en los lanzamientos
    discográficos y la organización de conciertos, además de
    manager y entrenador de nuestro campeón del Mundo Javier Castillejo.
    «Mil ratas» es una de las mejores y más
    completas composiciones que ha hecho la banda en mucho tiempo. Es un gran tema
    donde Fortu nos muestra una forma distinta de cantar, dentro de una estructura
    altamente cautivadora. Posee un aire americano total; es una gran canción…
    una de mis favoritas. «Salvajemente Sexy» es otro disparo comercial
    y directo, con un estribillo dominador y una letra que con semejante título,
    sin oírla, ya te imaginas «de que va». «Fantasmas del
    Pasado» es para mí el corte menos acertado, «Sin dirección»
    es otra buena canción de estructuras similares a la tónica general
    del disco, un estribillo estupendo, y un fenomenal riff. «Porque puedes»
    es un himno y una declaración de «pelotas»; posee otro estribillo
    «pegón». El álbum echa el cierre con un «Habitación
    666» de corte golfo, divertido y sexual, con un riff juguetón que
    te hace bailar, como otros mucho cortes del disco.
    Tres años en blanco, para «dar en el blanco»…
    lo han hecho. Un gran álbum, 100% OBUS. Su mejor álbum
    en mucho tiempo.
    Rafa Basa
    40 min
  • OBUS - Desde el fondo del Abismo 2000
    Parecía que el final de Obús se acercaba. En los años noventa, el cambio en la industria musical hizo que la banda se tomara un descanso, necesario para mi gusto ya que álbum a álbum fueron bajando las pretensiones hasta el mínimo, necesitaban un período de reflexión.
    Nadie se esperó este “Desde el Fondo del Abismo”, un trabajo agresivo de Heavy Metal y rock bien potente con letras con garra. Pasó ya tiempo desde este lanzamiento, concretamente quince años, pero todavía recuerdo su promoción y sobre todo el cálido recibimiento que tuvo este trabajo, fue un auténtico boom que yo creo que ni ellos mismos esperaban.
    Echo la vista a atrás y me doy cuenta de que no era para tanto, simplemente una buena producción hace maravillas. Tuvieron una buena producción, sonaban más distorsionados que nunca en las guitarras, con mucha energía en la batería y fruto de esa pegada les quedaron unos temas que a día de hoy, siguen sonando enérgicos.
    A Saco es la presentación de Fernando Sánchez, para los nostálgicos, decirles que fue el último trabajo con la formación clásica de Obús. Que te Jodan es uno de los temas más Obús que compusieron en su vida. Esta banda sabe lo que pide el público y saben lo que suena 100% Obús…. pero rara vez componen un tema así, que sería incluso digno de aparecer en “El que más”, su mejor trabajo.
    Pero aún así no es mi tema favorito, siempre me gustó Cautivos. Ahora que pasó la fiebre por este trabajo, me doy cuenta de que es facilón y que no tiene nada de especial. Simplemente es un mediotiempo que tira de Groove metal con coros, nada más, pero aún así en directo suena atronador. Diría que musicalmente el tema más creativo es Como una sombra. Es una balada, siempre fueron muy buenos en este campo. Esta vez, no logran ese feeling comercial que siempre tuvieron, pero musicalmente el pasaje acústico me recordó a Los Suaves.
    Esta Vida es lo más oscuro que compuso Obús en toda su carrera. Volvieron con una energía brutal, un mediotiempo que tira de distorsión y que Fernando Sánchez acaba de acelerar con agresividad, simplemente Groove Metal ibérico. Es emotivo Como una Sombra, un mediotiempo de nuevo Groovy para tirar de esa melancolía en el estribillo…. y eso que Fortu en este trabajo, no está a la altura, de hecho diría que es el peor cantado de toda la discografía de Obús, mucho más engrasado a los siguientes trabajos. Es el típico mediotiempo de Obús, con letras de sus baladas que hablan sobre la adicción a las drogas…. con ellos siempre es lo mismo, temas como Marilú suenan a más de lo mismo.
    De todas formas, me parece un trabajo enérgico y agresivo y eso es parte del éxito de este trabajo que todavía a día de hoy, sigue vigente, en cambio con su siguiente trabajo volvieron a tocar fondo.
    43 min
  • OBUS - Otra vez en la ruta 1990
    Fortu – Cantante
    Paco Laguna – Guitarra
    Juan Luis Serrano – Bajo
    Fernando Sánchez – Batería
    obus 2Le tengo un cariño especial a este álbum. Obús nunca fue una banda sólida, siempre fue una banda de temas sueltos, quizás sus dos únicos trabajos redondos sean los tres primeros, el resto sobrevive con mayor o mejor fortuna de temas sueltos y dentro de este segundo grupo este Otra vez en la ruta es para mi gusto el último buen trabajo de los Obús.
    Buen trabajo sin más, con sus altibajos de toda la vida. Los noventa no fueron una buena década para el rock/ metal nacional y simplemente se trataba de sobrevivir. Los grandes mitos de los ochenta o desaparecían o simplemente sobrevivían. El Barón Rojo sobrevolaba a ras de tierra, Panzer y Banzai desaparecidos, Ángeles del Infierno empezaron fuerte esta década pero se acabaron desinflando y en cuanto a los Obús éste fue su único trabajo en los noventa, malas ventas, poca asistencia a los conciertos (pese a que los Obús siempre tuvieron su tirón) fueron algunas de las causas de que lo dejaran temporalmente, ellos seguían anquilosados en su rock ancestral y esta época pedía otras cosas.
    El álbum tiene temas realmente flojos como Venganza y Búscate otro Tonto, como siempre los Obús en las letras nos ofrecen una visión de la vida de lo más infantil. Búscate otro Tonto es un claro ejemplo, el tema va de un hombre que se casa por interés porque el suegro está forrado, enchironan al suegro y el palomo sale volando parece casi Berlanguiano pero se queda en Esteso vs Pajares.
    Si por algo destaca este trabajo es por sus dos baladas. Castigo Infernal es una gran balada, una balada de desamor donde hay muy buenos riffs y solos melódicos y acompañamiento acústico, además Fortu demuestra estar en un gran estado de forma y se sale en esta composición. La otra balada es El destino jugó sus cartas, un tema que trata sobre las drogas y la caída en picado de una mujer. Por esta vez, las letras son muy buenas y de nuevo Fortu se sale del mapa, las baladas son lo suyo.
    Temas más coñeros, siempre hay en todos sus álbumes en este caso tenemos Como una pitón o V.I.P que no aportan gran cosa, después tenemos un corte como Otra vez en la ruta, que al menos es alegre y tarareable y después temas incompresibles como Zona Militar que bajan muchísimo la nota final del álbum.
    Dos o tres temas buenos es lo que ofrece este álbum, no hay más, es decir los Obús de siempre. Los álbumes que editaron a partir del 2000, pecan de lo mismo, un par de temas buenos y el resto relleno, en el fondo los entiendo porque ya no tienen nada que demostrar, es una banda de rock y busca el hit y si no lo encuentra el tema rockero para los directos.
    Este álbum pasó completamente desapercibido y Fortu se unió temporalmente a Saratoga y el resto de miembros de Obús se aliaron con Silver de Muro para crear un proyecto llamado Venganza, que mezclaban el Speed, el Thrash y el groove y que editaron dos álbumes, había que buscar nuevos horizontes musicales.
    35 min
  • OBUS - Dejarse la piel 1986
    Si comparamos este trabajo con su antecesor, mejora notablemente. Pero aún así, a partir de aquí los Obús se convirtieron sin más en una banda de hits, con un buen par de temas por disco y poco más. Sus clásicos son sus tres primeros álbumes, donde la banda consiguió esa regularidad que tanto echaríamos de menos. El antecesor, el Pega con fuerza, es un trabajo que no tiene gancho, feeling, simplemente no hay ningún tema con gancho.
    En este sí lo hay, y tengo que decir que la banda amoldó su sonido más hacia el hard rock, que hacía el hard heavy, como en sus primeros tiempos. Hay hits, como la balada Complaciente o Cruel. Con una muy buena letra, que todos conocemos “amante de una jeringuilla, íntima amiga del alcohol, pasea su cuerpo por la acera, espera que tú pares el ruido del motor” buena letra y un Fortu muy emotivo. Lo malo es lo que dije antes, temas tan jodidamente ridículos como El Cazador y su doble intención tan difícil de coger (ironía) otro tema malo de cojones son Sigue Corriendo. Son los clásicos temas de la cara b, una cara b la de este álbum que se cae a cachos, salvo Complaciente o Cruel.
    Spain is Different es parte de esa cara b, tan mala, lo siento pero es así. Es un hard rock melódico, con la clásica fórmula de los Obús, tema coñero donde los haya, tiene su gracia al menos, hay que reconocérselo, y Fortu siempre consigue meternos en el bolsillo, hasta con sus temas cutres. Cría Cuervos, otro tema flojísimo, solos que duran un par de segundos, sin demasiada inspiración, batería demasiada blanda para mi gusto, no me va.
    Rómpelo me recuerda a las bandas de rock protesta, pero tiene magia el tema, desde el inicio, con un riff simplón a medio tiempo, pero efectivo, y un estribillo que va increscendo, con garra y melodía, me cortó por completo el rollo el estribillo con coros y riff melódico, pero es que el álbum está plagado de momentos comerciales, al menos el solo es el mejor de todo el trabajo. Juicio Final tiene bastante que ver con Rómpelo, ese ritmo facilón, pero de nuevo el estribillo no me gusta absolutamente nada, no tiene feeling, es un tema que además me recuerda mucho a los del Pega con fuerza, un quiero y no puedo. Necesito Más el clásico tema trillado de los Obús, medio coñero, rock party, fiesta y poco más, muy en la línea de Vamos muy bien.
    Para mí este es un trabajo de 3 temas. Crisis es un temazo total, con un inicio hard rock bastante lento con mucha atmósfera y un buen solo muy melancólico, que me recuerdan a los Barón Rojo en sus baladas, la aceleración y el cambio de ritmo, nos pone ante un tema casi nuevo, me mola. El otro gran hit del trabajo es Mentiroso. con un ritmo con caja en la batería, y un estribillo muy sorprendente con un riff muy gracioso, me gusta, es un temazo, y el otro gran tema del álbum es la balada Complaciente o Cruel. Es un álbum muy similar a Pega con fuerza, sólo que más melódico, 7 rellenos y 3 temazos, así siempre fueron los Obús.
    40 min
  • OBUS - Pega con fuerza 1985
    Es sin lugar a dudas el álbum más flojo de los Obús, siempre se caracterizaron por lanzar álbumes con tres o cuatro temas potentes y el resto rellenos, la irregularidad siempre marcó su carrera, excepto en sus dos primeros trabajos, en este álbum no hay ni un solo tema que llevarse a la boca, es un quiero y no puedo.
    Líos en el Congreso es el primer disparo al pie, el estribillo se repite de forma constante y no tiene gancho ninguno, no hilaron nada fino, lo más destacable es la labor de Fernando Sánchez en la batería. Doble Vida tiene un interesante riff de inicio pero que no conduce a ningún sitio al igual que la letra.
    Hasta el Alma Empeñaré es la típica letra graciosa de los Obús, y ahí se acaba todo. El tema al menos tiene un mínimo de chispa y algo de velocidad que le viene muy bien al álbum, carente de potencia en todas sus facetas. Nunca fueron grandes letristas pero en este trabajo tocan fondo, éstas son letras infantiles y chistes sin gracia que no te llevan a ninguna parte.
    No te cortes puede ser lo más destacado de este flojísimo álbum. La pegada de la batería y los ritmos algo más creativos en la guitarra para el típico tema a caballo entre el Hard Rock y el Heavy al galope, la letra como siempre mediocre, la tónica general de este trabajo pero al menos el solo salva al tema de la quema. Siguen ganando enteros con Te visitará la Muerte el único tema de este álbum que sobrevive en el set list de la banda y es que aquí sí que reconocemos a los viejos Obús. Es un corte donde Fortu deja su tarjeta de visita, su potencia y su feeling es palpable, él hace el tema grande pues ni la estructura del tema ni el trabajo de la guitarra es gran cosa, pero él lo hace especial.
    Después de dos temas que suben la nota bajamos de nuevo al infierno con Taxi un corte bastante flojete. De nuevo lo único destacado vuelve a ser el peculiar sonido de batería, una apuesta para este álbum que les salió bien, pero ahí queda la cosa, el problema de todo el trabajo es que carece de ritmo. Evasión tiene un buen inicio y rozan el Heavy Metal, es un tema más ágil y un desarrollo algo más dinámico, tratan de crear otro Vamos muy Bien, no les sale redondo pero al menos se deja escuchar. La Mano Diestra es un tema coñero y ahí se queda la cosa.
    Es seguramente el álbum más flojo de los Obús… de su etapa clásica, se entiende. Siempre tuvieron un par de temas de éxito, pero en este trabajo como mucho sería Te Visitará la muerte. Curiosamente es la mejor portada de Obús pero el contenido es muy pobre, no siempre se puede estar sembrado y en esta ocasión no acertaron.
    33 min
  • OBUS - El que mas 1984
    Amigos de Dioses del Metal, otro de mis discos 10 del Heavy Metal nacional, nada menos que “El Que Más” de Obús. Lo meto en esta categoría por ser uno de los más emblemáticos de la banda, por su gran volumen de ventas y porque con él se consagraron definitivamente como una de las grandes bandas del Metal patrio. Además, sabéis que ahora están inmersos en una gira por toda la geografía nacional conmemorando los 30 años de salida del disco, donde lo interpretarán al completo más dos temas inéditos.
    1984, vaya año mítico con los Iron Maiden sacando el Powerslave y los Judas Priest el Defenders Of The Faith, casi nada. Con dos grandes álbumes a las espaldas, en 1981 “Prepárate” y en 1982 “Poderoso Como El Trueno”, hacía falta un último empujón hacia la vorágine del éxito total y ese fue “El Que Más”. Producido por la propia banda y Luis Soler y grabado en los estudios Mediterráno de Ibiza, tuvo el hándicap de contar con el ingeniero de los Judas Priest, Mark Dodson, consiguiendo un sonido de tallaje internacional y que Adrian Smith escribiera la canción Alguien, que por cierto no es de las mejores. A partir de aquí, la inmortal gloria, con conciertazos como el de Junio del 85 en la Casa de Campo de Madrid ante 20.000 personas.
    Si pudiera volver atrás en el tiempo, lo único que cambiaría es esa anodina portada, claro que la banda nunca se caracterizó por hacerlas espectaculares, lo bueno ha ido siempre por dentro. En un grisáceo fondo color piedra, con las letras de Obús a remaches y tres proyectiles en pie, uno por cada palabra del nombre del disco.
    El sonido se siente más maduro, con letras mejor trabajadas y muy guerrilleras, nos hablan de héroes marginados, de velocidad, de juergas sin control, en ritmos desbordantes, con esa guitarra que ha ganado experiencia, sobre todo en los solos, sonando a veces a Judas, como no, batería y bajo como hermanos mellizos. Hay un aspecto que siempre me llamó la atención de este grupo, además de Fortu, nuestro “showman” hispano, todo un espectáculo de voz y es el protagonismo que se le da al bajo, un auténtico destroza cristaleras.
    Viviré llega con esos acordes entrecortados graves y batería potente, ellos, como nosotros, no se casan con el curro en un ritmo pausado y profundo que nos golpea con ¡¡viviré, viviré!!, un estribillo revienta cuerdas vocales. Parece dedicado a esos metaleros que no dan el perfil para este tipo de música y que solo se liberan, solo viven realmente cuando sienten el Metal recorrer sus venas. Como notas el bajo en el inicio de Deprisa, Deprisa, buenísima entrada, Fortu maneja una letra chulesca a tope en un ritmo ligero y punteo trabajado, otro tema huracanado para un directo de órdago.
    Con los acordes de seis cuerdas iniciales de Vamos Muy Bien ya sientes como el Dios Baco juguetea por tus venas en forma de riffs, es un alegato a las juergas entre amigos de esas que solo finalizan cuando, al despuntar el alba, abres la penúltima litrona, sin duda un estribillo muy especial, coreado una y mil veces.
    Autopista llega con toda la potencia de Obús, muy buena garganta de Fortu haciendo desaparecer ¡¡distracción….!!, ritmito de cabalgada ligera, muy apto para moteros envueltos en cuero y metal, con garra vamos con ellos a tope kilómetros sin fin oliendo a goma y aceite quemado. La instrumental F.M. sirve para que nos pongamos bien los auriculares porque va a empezar uno de los mejores temas que haya dado el metal patrio, yo lo catalogaría entre los 25 mejores de todos los tiempos de entre los nacionales. El Que Más, con una vertiginosa entrada “Judas” y alarido de Fortu, nos habla de un marginado de la sociedad para el que cada segundo de vida es una aventura, sin normas, la calle es su hogar, por eso es “el que más” y no entiende más que el ritmo de la calle, un temazo para la historia con el que aún se me pone la piel de gallina, vaya melodía, ritmo y estribillo, Metal total.
    La humanidad siempre ha sabido limitarse a base de rayas, donde y donde no, La Raya, más enfocado a las hileras de Dama Blanca, es un pegadizo Hard Rock cervical, con potente guitarreo, buen punteo y estribillo para bombardear un directo. Podemos pensar que Adrian Smith no se esmeró mucho con Alguien, pero creo que es un tema infravalorado porque, al venir después de dos pelotazos, es difícil mantener un nivel ascendente, estad atentos a la letra y cambiaréis de opinión. Cómo me mola Da Igual, un auténtico homenaje al segundo cerebro de los machos, envuelto en gruesos riffs y batería de ultratumba, ese estribillo es revelador, “da igual solo un minuto será”, aunque me pregunto si será suficiente. Lástima que terminemos ya con Juego Sucio, una gran crítica a los que nos miran por encima del hombro, con soberbios solos de Francisco, otro temazo.
    Incluiré en la reseña uno de los nuevos temas que tocarán en la gira, Siente El Rock & Roll, un proyectil de artillería de costa al más fiel estilo, comienza con acordes muy australianos, riffs que me recuerdan a otros pero esa voz me dice, somos nosotros, ¡¡los que más!!, y yo, como ellos y todos los de mi alrededor sentimos la roca y el rollo, con un cambio en el 2´39” de puro Heavy, señores esto es Metal, esto es Obús, un saludo metálico a todos.
    36 min
  • OBUS - Poderoso como el trueno 1992
    Me gusta mucho este trabajo, aunque me quedo con el primero, donde nos encontrábamos con influencias setenteras en su música. Este álbum es de un rock facilón. Temas como La invasión de las máquinas son de rock americano, sencillo y sin demasiada potencia, me recuerdan por ejemplo, a los pre-Barón Rojo, a los Coz, o me recuerdan también a los Leño, eso sí, esos solos siguen siendo setenteros, minuteros, sin calidad, pero agradables, fiesteros.
    Poderoso como el trueno es mi tema favorito de este trabajo y el único que se canta Francisco Laguna, que por cierto, tiene una voz nasal, muy personal, que me hizo pensar en Vicente Feijóo, el cantante-guitarrista de Zarpa, me encanta Vicente Feijóo. Me encanta este tema, el ritmo de batería, el buen solo y el gran estribillo, muy en la línea de los Barón Rojo, grandes letras.
    Perdido en la ciudad…. magia. Los Obús siempre tuvieron un especial gusto para las baladas y los mediotiempos, donde el señor Fructuoso, nuestro saltarín de piscinas, saca a relucir todo su potencial, Perdido en la ciudad arranca como una balada o mediotiempo, y se convierte en un mediotiempo machacón, hasta con aderezos de teclados y solos blues rock, creativo al máximo.
    La invasión de las máquinas, otra vez la intro futurista, y las letras de los Obús…. que buenas eran en sus primeros tiempos, ¿por qué después sólo hablarían de chorradas? una pena, para mi gusto el camino que tomaron después los Obús, puesto que sus dos primeros álbumes me flipan. El tema arranca después con rapidez, un ritmo del señor Serrano marcado, y el Fortu más agresivo: “la gente controlándote está, escucha: son monstruos sin risa, son monstruos sin vida, son sólo cerebro” con un riff hard heavy europeo, para matarse a pajas, ¿quién no cantó este tema? yo me lo tarareaba cuando tenía 15 años y me pincho este álbum al menos 3 o 4 veces al año con mis 33 años, adoro a los Obús.
    Buscando acción ya no es un tema que me apasione tanto, ya es un hard heavy, más clásico, pese a que la batería se escucha mal, y tienen unos ritmos demasiados básicos, aún así, el tema, suena bien, gracias a la buena letra y el riff setentero. Labios asesinos nos pone en bandeja el primer tema speedico del álbum, con un ritmo hard rockero, más potente, y buenos ritmos siempre in crescendo, y una oda a la mujer, como lo han hecho toda su vida. Me apetece resaltar también el rock boogie que tienen en el solo de Estúpido acusador y dejo para el final el himno de los jodidos Obús, salidos del corazón de Vallecas, el tema que hemos coreado generaciones y generaciones: Dinero, dinero en mi cabeza constante estás, dinero, dinero, nunca podrás cambiar, mi marcha ni mi cuerpo, nunca podrás cambiar, nunca nunca… podrás cambiar, sólo cojonudo, construyes, destruyes, rehuyes, intuyes……. Himno entre himnos y lo resalto porque no es un himno del rock, ni un himno del metal, Dinero dinero, es un himno de nuestra cultura popular española, y resume genialmente la división que siempre hubo en España entre la clase alta y la baja, un gran disco, los dos primeros de Obús, son dos pequeñas joyas.
    35 min
  • DISCOGRAFICA - OBUS - Prepárate 1981
    40 años se cumplen de la publicación de un álbum icónico y esencial del Heavy en España.
    Merecía la pena aprovecharlo como excusa para desempolvar y rescatar de las tinieblas del olvido la ópera prima de uno de los grupos más emblemáticos de este país que protagonizó uno de los arranques más impactantes, si no el que más (no va con segundas), de la historia del Heavy Metal nacional.
    Y es que Obús, que se había formado como banda tan sólo un año antes, al coincidir finalmente Fortu, a las voces, Paco Laguna, a la guitarra, Fernando Sánchez a la batería y Juan Luis Serrano al bajo, tras un periplo de rodaje por diferentes bandas madrileñas, causó una sensación considerable con su irrupción a lo grande en el panorama musical.
    En cuestión de un año 'Va a estallar el obús' llegó a nº 1 de los 40, aunque claro está, eran otros tiempos, y además es un dato al que no le doy la más mínima importancia, como no se la doy ni se la he dado nunca a esa 'emisora'.
    Al poco de publicarse el disco pusieron patas arriba el pabellón del Real Madrid (la primera de muchas veces) y, lo más importante, calaron ya para siempre en el corazón de muchos aficionados al Heavy, que por aquella época comenzaban a invadir las calles. Empezaban así a demostrar su contrastada calidad a la hora de componer temas pegadizos y poderosos a la vez, como el tema antes dicho, 'Sólo lo hago en mi moto' o mi favorita de este disco, 'Pesadilla nuclear' (tremendo el doble bombo), influenciados por la NWoBHM y el Hard de los 70, tanto musical como estéticamente.
    Siempre hicieron gala de conectar de manera especial con la gente. Había química. Eran unos de los desterrados de la infame 'movida'. Abanderados, junto a otros, del movimiento Heavy como fenómeno social marginal. El orgullo de ser diferente; melenas, cuero y tachas; motos, pitillos y litronas.
    En fin, lo que fuimos de adolescentes y que seguiremos llevando adentro hasta la sepultura. Gracias al desparpajo, cercanía y carisma de todos ellos y especialmente de Fortu, un tipo de lo más campechano (!?), carismático 'frontman'
    y un cantante sensacional; pero sobre todo a los textos de las canciones, directos y reivindicativos, cuando no cachondos y divertidos, o realizando auténticos himnos de alabanza a nuestra música (Dosis de heavy metal).
    Este disco es de esos clásicos inmortales, aparte de por su significado simbólico (el nacimiento de una banda grande y la repercusión social que tuvo), por su nivel musical, perfectamente apreciable gracias a la excelente producción de Tino Casal.
    Nada que envidiar absolutamente a nadie.
    Fernando Sánchez es un batería excepcional, con quien se compenetra a la perfección el bajo de Juan Luis Serrano, formando una base rítmica impecable. Y en la otra esquina, Paco Laguna, guitarrista de la vieja escuela, de los que aprendieron de oído, muy capaz para crear potentes riffs con un sonido propio, imaginativos y, ¿cómo diría yo?.... heavys.
    Puedes ser más de los Barones, de Leño, de Ñu, de Angeles del Infierno o de Panzer; pero, ¿con los Obús?... a muerte!!
    36 min
  • LEÑO - Corre corre 1982.
    ¿Quién se lo iba a decir a Rosendo, Tony y Ramiro?… Que aquel tercer disco del grupo que años atrás reuniría Rosendo Mercado tras su salida de Ñu con dos ex-componentes de los otrora exitosos Coz, y que bautizaría como Leño, iba a sonar en un lejano y, visto hoy, inadmisible 1982, en las radio fórmulas de la época. Y no solo eso, las canciones de aquél mítico “Corre, corre” sonaban incluso en bares, pubs y discotecas, parafraseando a otra banda forjada en el asfalto salpicado de charcos que reflejaban la vida suburbial de aquellos tiempos post-franquistas, en este caso en la siempre lejana y húmeda Galicia.
    El caso es que en este mes de febrero se cumplen cuatro décadas de la publicación del, a la postre, último disco de Leño, el mítico “Corre, corre”.
    Lo que queda claro desde el primer acorde del tema de título homónimo, es que el trío más ilustre del rock patrio aprendió la lección y se deshizo de Teddy Bautista, autor de una de las más desastrosas producciones que se recuerdan por estos lares en su anterior “Más madera”, inapelable colección de temas rockeros que el líder de Los Canarios se encargó de embadurnar de sintetizadores y baterías que sonaban a lata.
    Leño
    Tomó el relevo Carlos Narea, quien ya había producido “Un amante de cartón” de Roque Narvaja, “Recién pinchado” de Salvador o varios discos de los setenta de Miguel Ríos. Dejó que las guitarras sonaran libres y sin filtros, que los riffs bramasen sucios, como recién salidos del local de ensayo; que la base rítmica se expandiese furiosa y marcase el tempo, y que Rosendo dijese lo que tenía que decir, con su temblorosa pero firme voz; y todo ello sin señuelos ni adornos sintetizados, y claro, el tema funcionó a las mil maravillas.
    En principio el país tenía motivos para la esperanza: el golpe de estado de un año antes había fracasado y la peña dejó clara su postura en la calle, en España ya había divorcio y los gays y lesbianas no eran perseguidos como perros sarnosos, la violencia desatada por los que añoraban al dictador y sus policías aún anexos al régimen, empezaba a menguar y en el horizonte se vislumbraba un gobierno socialista llamado a propiciar un cambio.
    Sin embargo, es difícil encontrar esas luces al final del túnel en los crípticos textos que dan carta de naturaleza al ruido rockero de las canciones de la banda madrileña. Situada la acción de su filosofía en el barrio, en la vida a la desesperada de una clase obrera que aún tenía demasiadas batallas pendientes, de una juventud que vivía a golpe de carambola y futbolín, que no asistía a los conciertos del Rock-Ola ni navegaba fumando tabaco rubio por las calles de Malasaña, vestidos con la última moda de Londres. La esperanza no cotizaba al alza en las colas del paro ni en las calles sin asfaltar, y allí pasaban los días sin recibir visitas del famoso alcalde de La Movida.
    “Corre, corre” es por lo tanto, un disco proletario, reflejo de las inquietudes de una juventud que no chapurreaba inglés ni pasaba por la peluquería antes de ir a un concierto. En este tratado sobre la otra juventud, de la que nadie hablaba en las glamurosas noches de Malasaña, Leño nos cuentas sus cosas: La velocidad a la que pasa la vida cuando el tiempo apremia, de que el rock and roll está arrinconado y silenciado, de la vileza de los políticos, pidiéndoles a gritos que tirasen la toalla, no la tiraban entonces ni la tiran ahora (por cierto, aquél tema estuvo prohibido en muchas emisoras que se negaron a programarlo)…
    Y sin embargo, a pesar de toda la rebeldía y chulería; de las soflamas inconformistas, de la desilusión de la que hacían gala en el cierre del disco; a pesar de que la mayoría no entendía ni hostias de lo que Leño quería decir, de que fuera del barrio aquellos himnos tenían un sentido muy concreto, ignorado por casi todos al otro lado del parque de las jeringuillas, a pesar de todo, el disco sonó en Los 40 Principales y “Sorprendente”, “Que tire la toalla” o “Corre, corre” sonaban por doquier, como si fuesen otros himnos más del desparpajo esperanzado propio de la época pre-Felipista.
    Hoy recordamos el elepé como lo que fue, como lo que es: una de las grandes cimas del rock urbano madrileño, y por extensión, español. El agotamiento y tal vez los kilómetros de carretera detrás de Miguel Ríos perpetuando su vocación de segundos del cartel, finiquitó la leyenda de Leño, no creo que ellos supiesen entonces que cuarenta años después un menda se iba a pasar una mañana de sábado escuchando de nuevo el disco y hablando sobre lo que es y siempre será: el último y legendario álbum de Leño.
    31 min
  • LEÑO - En directo 1981
    Cuando se mira en retrospectiva, sobre todo a tenor de los últimos artículos que he ido compartiendo con todos y todas ustedes en estos “Papeles del Rock”, se da uno cuenta de hasta qué punto más allá de los obvios y conocidos acontecimientos políticos y sociales que se vivían en España, el año 1981 también tuvo, seguramente como consecuencia de ese cambio sociopolítico que nuestro país vivía, un considerable impacto en la ya imparable evolución del rock español, que ya emergía con una fuerza incontenible.
    Al margen la ya mil veces manoseada “movida” pop, 1981 es el año del debut de Barón Rojo, del triunfo en el Trofeo Rock Villa de Madrid, en aquella época un evento de repercusión nacional, de unos Obús que en noviembre de ese mismo año reventaban el Pabellón de Deportes del Real Madrid, de los conciertos históricos de Los Suaves teloneando a los Ramones, del inmenso álbum de Ramoncín ‘Reventando la ciudad’ -“Litros de alcohol/ corren por mis venas, mujer,/ no tengo problemas de amor/ lo que me pasa es que estoy loco por privar”… ¿lo recuerdan?- y muy especialmente, de la grabación en directo de un álbum que se registró justo hace 40 años en la ya desaparecida Sala Carolina de mi barrio en Madrid, Tetuán: «Leño en directo».
    Leño, el mítico trío madrileño que con el tiempo se convertirían en el referente básico, en la escuela en la que generaciones enteras que después aprenderían el estilo, el mensaje, la actitud que hizo suyo el llamado “rock urbano estatal” –Barricada, Leize, Porretas, Boikot, Reincidentes- curiosamente tomó la decisión de grabar un disco en directo porque justamente en ese momento no estaban ni mucho menos en su cénit de popularidad, sino que al contrario, probablemente vivían su época de mayor decadencia y de pérdida de credibilidad.
    ¿Razones? La más importante, quizá la única, el hecho de que unos meses antes, en julio de 1980, Leño habían sacado al mercado un disco, ‘Más Madera’, en el que en gran medida por la presión que ejercieron algunos responsables de su compañía discográfica, al igual que ocurrió con el ‘Pret-A-Porter’ de Topo, optaron por hacer un álbum que marcaba distancias considerables en muchos aspectos con su álbum debut, más duro, más progresivo si se quiere incluso, para hacer unas canciones más ligeras en lo musical, con una producción que tal vez buscaba acercar a Leño a los grupos de la movida que estaban triunfando comercialmente. La jugada no solamente no logró hacer de Leño un grupo que tuviera opciones de funcionar fuera del mercado del rock, sino que al contrario, les hizo perder gancho entre lo que era su gente, su elemento natural, el rock de barrio, de periferia, el rock de Carabanchel, Usera, Entrevías, Móstoles o Leganés.
    El grupo se dio cuenta muy pronto de esa situación y no quiso que esa sensación de desencanto de sus seguidores se extendiera. Por ello, y como pese a que ‘Más Madera’ era un disco que en general había decepcionado, Leño conservaban intacta su credibilidad como grupo de puro rock en directo, en cuyas actuaciones su ADN genuinamente rockero en modo alguno se había perdido, pensaron que la jugada estaba clara: grabar un disco en directo, un álbum en vivo en el que aunque tocasen varios temas de ese disco “maldito”, se apreciara el tratamiento que le podían dar en directo, y que sobre todo, reivindicase a los Leño del comienzo, a los Leño de los directos, de la protesta y la dureza, a ese grupo de rock crudo y visceral que con el tiempo serán ese modelo y esa influencia para todo un nuevo movimiento de rock urbano estatal.
    Su sello, Chapa Discos, nunca había afrontado el reto de grabar un disco en directo, especialmente por lo costoso de la producción técnica que había que poner en pie para llevar a cabo esa grabación, así como la escasez de medios adecuados y de personal experimentado en estas lides, pero estuvo de acuerdo con el grupo en afrontar ese desafío, y aún con unos medios muy precarios si los comparamos simplemente con los que pudo usar Miguel Ríos un año después para su ‘Rock & Ríos’, se lanzó a la aventura de grabar los tres conciertos que Leño anunciaron para los días 26, 27 y 28 de marzo de 1981 en la Sala Carolina, es decir han pasado 40 años.
    Convirtiendo en una suerte improvisada de unidad móvil que Rosendo Mercado, el líder de Leño, declaró a mi colega periodista Pedro Giner en su libro ‘Rosendo, Rock en las tripas’, que aquel equipo era un “magnetófono guarrindongo”, el grueso de los estudios Kirios se desplazó a la Sala Carolina y esos tres conciertos –el primero con un aforo por debajo de lo esperado, el segundo considerablemente mejor y el tercero con un lleno absoluto- se grabaron para sacar en el otoño de aquel mismo año «Leño en directo».
    Un testimonio, un documento de valor histórico que además de capturar la pura esencia de «Leño en directo», contó con la participación de una serie de colaboradores que le dieron al disco ese valor añadido de retrato de toda una época. Jaime Asúa, año y medio más tarde guitarrista de los Alarma!!! de Manolo Tena y una casi desconocida Luz Casal, que solo tenía un single editado en 1980 llamado “El ascensor”, fueron quienes hicieron los coros de voz, Teddy Bautista –sí, el mismo- tocó los teclados y un excelente saxofonista como Manolo Morales hicieron una labor de apoyo en directo al grupo realmente encomiable.
    Y en modo alguno quiero ni puedo dejar de mencionar en este recuerdo a los Leño de aquel ‘En Directo’ a quienes les presentaron, y cuyas voces sinceramente pienso que debieron haberse incluido en el disco: La Abuela Ángeles, nuestra siempre añorada Abuela Rockera, que no se perdía ni un solo concierto de heavy metal en el Pabellón madridista del Barrio del Pilar y que se convirtió en todo un icono del rock duro español de aquellos años y mi siempre admirado y querido Paco Pérez Bryan, el conductor del que durante mucho tiempo fue mi programa favorito de la FM madrileña en aquellos años en los que recién aterrizado en Madrid, empezaba a entender, sentir y vivir el rock: El Búho Musical.
    Rosendo Mercado nunca se sintió orgulloso de ‘Leño en directo’. “Es horrible como suena y lo sigue siendo ahora, pero era real”, dijo a Pedro Giner en el libro anteriormente citado. Y es en gran parte cierto. Como hemos señalado anteriormente, no existían ni medios, ni ingenieros de sonido, ni equipamiento técnico con la suficiente experiencia ni calidad como para poder sacar adelante discos en directo con la brillantez que años más tarde se harían.
    Ahora bien ¿alguien se atreve a negar que ese disco marcó un antes y un después en la historia del rock español?
    38 min

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