ROCK en castellano

ROCK en castellano

By StarlyMusic
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ROCK en castellano episodes

  • LEÑO - Mas madera 1980
    En este su segundo trabajo nos encontramos ante una dualidad desconcertante: buenas canciones aderezadas con una mezcla de estudio pésima. El grupo encuentra el responsable en la producción; el propio Ramiro Penas declararía que Teddy Bautista hizo con el disco “lo que le salió de los cojones”.
    El disco empieza con un más que criticado sintetizador -“Insisto“- que nos muestra unos Leño más new wave, dulcificados y pop que en su anterior trabajo. Poco a poco el devenir de canciones van mostrando un sonido de regusto empalagoso, sin vida, carente de frecuencias medias al final de la mezcla, aunque detrás se escondan algunas de las mejores composiciones del trío madrileño. Los arreglos y las letras son más elaboradas, con un sello de rocanrol de barrio inconfundible al que ellos y otros grupos de la época como Topo, Asfalto, etc. estaban dando forma. Prueba de ello es que una de las canciones más recordadas de este grupo se encuentra en este disco: “Cucarachas”. Un tema que permanecerá siempre grabado a fuego en la más insigne historia del rock en este país.
    En definitiva, un gran trabajo compositivo echado a perder por el resultado logrado en estudio. Un mal sueño ochentero a base de guitarras con más chorus que distorsión, unas baterías aberrantes y un bajo apagado; por otro lado unas canciones más pensadas, hechas con la tranquilidad que da tener un disco en el mercado y una buena legión de seguidores. Pero suena mal, sinceramente mal.
    32 min
  • DISCOGRAFICA - LEÑO - Leño 1979
    Parece mentira que después de casi cuarenta críticas a discos recuperados del punk, metal, heavy y rock estatal aún no hubiera desfilado ningún viernes los que son considerados los padres de una forma de entender el rocanrol en castellano: Leño. Tras sacar un Ep de dos temas en mayo de 1978 (‘Este Madrid / Aprendiendo a escuchar’), casi un año después y con muchos conciertos ya en el zurrón, aparece Leño, un disco de cuarenta minutos y que viene a ser algo así como la biblia del género. Un manual de instrucciones que revisitarán todos los grupos posteriores: Los Suaves, Barricada, Extremoduro, Marea, etcétera sin fin… Algo que reconoce hasta el puntilloso José Carlos Molina de Ñu…
    …al que hay que agradecerle por siempre además de sus canciones, de las que también hablaremos algún viernes aquí, que provocara la marcha de Rosendo Mercado de su formación tras una discusión irrevocable. De hecho el desencuentro sigue más de treinta años después. (Y eso que es difícil imaginar a Rosendo enfadado con alguien…).
    Molina siempre ha sido un tipo huraño y muy crítico en sus palabras con todo (hasta con su propio sonido en algún concierto, doy fe), una honestidad de pensamiento llevada al extremo. Mientras que todo el mundo venera la influencia de Leño, el se desmarca diciendo que “a nivel musical abrieron la puerta a la mediocridad musical del ‘todo vale y cualquiera del barrio puede cantar’. Gracias a eso se han forjado grupos que son un calco de Leño: (ojo a los sitios que cita) navarros, extremeños, gallegos… que vieron un filón en el ‘raca raca’” (Rock Estatal, nº 13). Concluye diciendo que sin Leño la música de esta país hubiese sido más interesante…
    Más allá de lo impopular de la cita, tiene razón en que Leño animó a miles de chavales de la época a coger una guitarra (¿eso es malo?) y que su influjo es innegable e innegociable.
    Su disco de 1979 fue grabado en setenta horas con Rosendo Mercado como guitarra y voz, Ramiro Penas a la batería, percusión y coros y Chiqui Mariscal, que se fue de Leño una vez grabado el álbum, al bajo y coros. Lo sustituyó (también en un tema del disco, ‘El Tren’) Tony Urbano, que integró el trío hasta su ruptura en el 83. La armónica y los teclados del disco los grabó (sí, el expresidente de Sgae) Teddy Bautista (que también destrozó la producción del segundo disco, por cierto).
    A diferencia del resto de discos en los que de manera mayoritaria las canciones pasan a ser pequeñas pildoras rocanroleras de dos o tres minutos, Leño es un álbum ante todo musical, repleto de rythm and blues, de desarrollos elaborados, con canciones que se alargan sin complejo.
    Abrir con un tema de más de diez minutos como ‘Castigo’ es toda una carta de presentación y declaración de intenciones. Una apertura psicodélica da entrada a un lento solo de Rosendo, una línea de bajo oscura y tenebrosa espera con expectación, hasta que el ritmo comienza a crecer poderosamente con una batería y bajo que recuerdan a los primeros tiempos de Triana. El solo sigue creciendo a partir del tercer minuto hasta que una ruptura hard rock en el quinto minuto da entrada a la voz de Rosendo. Una voz que se convertirá en símbolo y que se concentra en apenas un minuto. A partir de ahí vuelve la improvisación, las guitarras dobladas y la entrada de unos teclados casi épicos. Un enorme pedazo de historia en diez minutos imprescindibles y exhaustos.
    El disco te ha cogido de las solapas y te ha zarandeado, así que solo tienes que seguir descubriendo. Y continúan con el vacileo del séptimo de caballería que sirve de intro para la trotona ‘El Oportunista’. Un ejercicio de blues acelerado que representa la belleza vocal rugosa de Rosendo, que remata con descaro cada fraseo. Un nuevo break para lucimiento de batería y bajo rematan otra genialidad.
    ‘El Tren’ es el tercer tema y es otra aportación de José Carlos Molina a Leño, porque la intro, cuyo riff se repite constantemente, es suya. Una suerte de zeppelismo y una oda al LSD, todo muy de la época. Se ha convertido en un mito y quizá sea la canción más conocida del álbum junto con ‘Este Madrid’, que tras una poderosa introducción instrumental de dos minutos, da paso al escarnio rosendiano que poblará su discografía para siempre. La forma de cantar de Rosendo en el estribillo, mucho más desgarrada, casi con tomas que suenan erróneas, aumentan la sensación asfixiante de una ciudad decadente.
    ‘La Nana’ es la otra gran composición del álbum. Un tema instrumental (otro golpe a la comercialidad, como ‘Castigo’) de ocho minutos de psicodelia. Si ‘El Tren’ es un canto a las drogas en la letra, ‘La Nana’ lo es en la música, un himno al ácido con coros y teclados turbadores. Solo en los dos últimos minutos el ritmo se acelera para otra improvisación llena de blues y de melodías negras. Un viaje por otro mundo.
    El ritmo trotón se recupera con ‘Sodoma y Chabola’, con letra de María Fernanda de Andrés (que también escribiría ‘Cucarachas’ en el álbum Más Madera). Un canto críptico que sirve de excusa para otro desarrollo marca de la casa ya que la entrada instrumental vuelve a ocupar la mitad de la canción en la que destaca la versatilidad de la batería. Para concluir, ‘Se Acabó’, otro puñetazo sorpresa a los oídos con una instrumental ¡acústica!, casi preciosista y medieval, compuesta por Rosendo y que recuerda mucho a la sonoridad melódica de Ñu. (¿El puñetazo sería para otro entonces…?).
    En suma, uno de los diez discos más importantes de la historia del rock en castellano.
    40 min
  • MAREA - El Azogue 2019
    Reconozco que no había seguido la carrera de los de Berriozar, hasta su disco “Las Aceras Están Llenas De Piojos”, el cual me pareció un salto cualitativo en cuanto a calidad instrumental, con temas bastante más elaborados que en sus entregas anteriores. Y también es cierto que a partir de ese momento, decidí zambullirme de lleno en toda su discografía y empaparme de lleno de la esenciaMarea, hecho que me ha propiciado sin duda muchos momentos de gran satisfacción y disfrute. También hay que subrayar, que pese a ser una banda que no termina de estar muy bien vista en los ámbitos más hard rockeros, creo que esta apreciación viene dada más por desconocimiento de su obra y por las habladurías, ya que su calidad está perfectamente contrastada. Estoy de acuerdo en que sus primeros discos, son más simples en cuanto a estructuras y algo más desenfadados en las letras, pero poseen la frescura y el carisma que la banda ha perpetuado hasta nuestros días, especialmente a través de las intrincadas e icónicas letras de Kutxi Romero y de las guitarras de Kolibrí Díaz.
    Y tras esta pequeña presentación con parte de reflexión, vamos al lío, que no es otro que su excelente nuevo trabajo que lleva por título el “El Azogue”, palabra que tiene tres acepciones según el diccionario: mercado, mercurio e inquietud, y con las que el grupo ha reunido en un solo término las expectativas que probablemente esperan que provoque en el público, la llegada de esta nueva colección de temas. Expectación que se ha acrecentado debido a los ocho años que han tardado en volver a meterse al estudio de grabación.
    En cuanto a su estilo, se aprecia la culminación de esa evolución iniciada en sus últimas obras, hacia terrenos más acordes con el rock clásico, el blues rock, o incluso el hard rock. Por decirlo de otra manera, se alejan de la etiqueta de rock urbano, alcanzando a su vez un gran nivel de madurez compositiva. Sigue habiendo buenos riffs, pero no son tan inmediatos. Pero lo más interesante es cómo las guitarras están en un continuo diálogo, interviniendo con dibujos y punteos, sin dejar ningún resquicio sin su toque maestro.
    La producción la ha realizado el propio Kolibrí Díaz, y ha quedado muy en sintonía con la onda que sigue el disco. Todo se escucha a la perfección, pero tiene un punto de suciedad y opacidad en las guitarras, que le da un toque más genuino si cabe, a ese ambiente rockero tan logrado. Como curiosidad, comentaba la banda que era la mejor que habían conseguido, y encima sin gastarse un pastón como en el anterior trabajo “En Mi Hambre Mando Yo”, que fue mezclado por Mike Fraser (AC/DC, Aerosmith, Metallica, etc.) en Vancouver y masterizado en Portland por Adam Ayam. Ahí siento discrepar con ellos, quizá fuese un desembolso importante, pero el resultado no dejaba lugar a dudas, la experiencia manda y fue la mejor producción de toda su carrera, con un brillo y nitidez absolutamente impecables.
    Los Marea han vuelto por la puerta grande, y cualquier fan del buen rock debería ya estar tentado a escuchar “El Azogue”, pero por si lo comentado no ha sido suficiente, vayamos con los temas:
    “En Las Encías” arranca con unos oscuros riffs, que nos meten de lleno en faena. Atentos a los toques de guitarra entre frase y frase de las estrofas, realmente cautivadores. Las líneas vocales de Kutxi, son de las que enganchan a la primera, y nos guían hacia el maravilloso estribillo, hasta que llega Kolibrí y remata con un soberbio solo. Fue su primer adelanto y en el videoclip contaron con la colaboración del mítico boxeador Poli Díaz.
    “Un Hierro Sin Domar” suena más desbocada, galopando con determinación. Un corte que destila hard rock por los cuatro costados, con mucho dinamismo y nervio, y que no da un momento de respiro.
    “Muchas Lanzas” sigue la línea del anterior, con unas guitarras iniciales muy a lo AC/DC, hasta que entra toda la banda como un ciclón, arropando unas melodías vocales totalmente pegadizas y repletas de rabia, que se entrelazan con un no parar de arpegios y punteos de guitarra, que son todo un deleite.
    “Jindama” es de mis favoritas. Posee uno de los mejores riffs de todo el disco, con una melodía absolutamente descomunal, y que en este caso se adentra en los dominios del rock melódico. Sublime letra de Kutxi, que nos atrapa con esas melodías que sólo él sabe esculpir en los temas, y con la que rinde homenaje a dos músicos que le han influenciado enormemente y por los que siente gran admiración: Robe Iniesta y Rosendo Mercado (“…La ciencia, llegó de Plasencia y de Carabanchel…”).
    “La Noche De Viernes Santo” comienza con unos riffs enérgicos, que despistan un poco, pues es una de las canciones más emotivas del álbum. Con unas melodías bastante más edulcoradas, que llegan incluso a coquetear con el pop rock, logran ponernos el corazón en un puño con la sensibilidad con la que Kutxi recita el estribillo.
    Recobran el ímpetu hard rockero en “Ocho Mares”, un tema muy directo y sin demasiada ornamentación, que seduce sobre todo por sus furiosas líneas vocales, con esas rimas tan típicas, que se graban rápidamente en nuestro cerebro.
    “Copla El Precipicio” desborda sentimiento, con un rollo mucho más cercano al rock clásico, y con varios fragmentos en los que me han recordado a unos Dire Straits más cañeros, como en ese interludio en su parte central, que da paso a un solo al más puro estilo Mark Knopfler. Y si por si esto no fuera suficiente, cuenta con unas espectaculares melodías de voz, que culminan en un estribillo realmente estremecedor.
    A sus fans más veteranos les encantará “El Temblor” pues es uno de los cortes que más conectan con su primera etapa. Es robusta desde los cimientos, a base de potentes riffs y base rítmica contundente, que conforman una pequeña ventana por la que nos permiten asomarnos a sus orígenes.
    “Pájaros Viejos” es pura poesía para nuestros oídos. Un medio tiempo realmente conmovedor, que pone banda sonora a un homenaje al padre de Kolibrí, ya fallecido, y que hacen extensivo a una serie de artistas admirados por ellos y que tampoco están ya entre nosotros. Se le ponen a uno los pelos de punta al escuchar el solo, pues parece como si la guitarra hablase, como si se despidiera para siempre.
    “Pecadores” es el último y certero cartucho que descargan estos cinco bandoleros. Tiene un ligero aroma a rock sureño, y en este caso es el Piñas el encargado de cantarla, que por cierto, le viene que ni pintada con ese aire agresivo y vacilón que le pone. Un final que habla por sí solo, pues esto es ni más ni menos que auténtico rock n’ roll.
    La banda sigue siendo la misma que cuando empezaron allá en 1999 con “La Patera”, Kutxi Romero a la voz, David “Kolibrí” Díaz y César Ramallo a las guitarras, Eduardo Beaumont “Piñas” al bajo, y Alén Ayerdi a la batería, lo que evidencia que son algo más que un grupo de cinco músicos que se junta solo para grabar y girar. Hay una compenetración ciertamente envidiable que se transmite de manera inequívoca en sus composiciones. De hecho este disco lo han grabado todos juntos en directo, dejando solo para tomas aparte los solos y algunas voces. Lo que nos lleva a la portada, que me ha parecido una excelente expresión de lo que son, cinco trabajadores del rock, de los que hacen las cosas desde el corazón, poniendo todo su empeño y sudor en dar lo mejor de sí, y eso se nota. Por cierto que la portada original iba a ser la que viene en la primera página del libreto, la del pozo, pero a última hora decidieron cambiarla por que coincidió en el tiempo con aquel triste suceso de Totalán.
    A los fans de Marea no hará falta convencerles de la calidad de esta obra, pero para el resto sería el punto de partida perfecto para adentrarse en su atractiva propuesta. Si os gusta el rock duro de toda la vida, ese que en cuanto escuchas tres acordes, pone en alerta máxima todos los sentidos, no lo dudéis. Y si además viene aderezado con ingentes cantidades de melodía, con voces cargadas de poesía combativa, ritmos que estimulan, y guitarras que beben de la imperecedera fuente del rock, qué más se puede pedir
    47 min
  • MAREA - En mi hambre mando yo. 2011
    En mi hambre mando yo es el sexto álbum de estudio de la banda de rock española Marea.
    Fue grabado en los estudios "Sonido R5", propiedad que la banda tiene en Orikaín (Navarra) y producido una vez más por David "Kolibrí" Díaz, guitarrista de la propia banda, con la ayuda de Jaime Sanz "Mapatxe". Posteriormente se mezcló en la ciudad canadiense de Vancouver por Mike Fraser y la masterización corrió a cargo de Adam Ayam en los estudios Gateway Mastering de Portland en los Estados Unidos.​
    El álbum se puso a la venta el 27 de septiembre de 20113​ y alcanzó el puesto 2 en las listas de ventas españolas
    41 min
  • MAREA - Las aceras están llenas de piojos 2007
    Las aceras están llenas de piojos es el quinto álbum de estudio del grupo de rock español Marea, lanzado al mercado a través de DRO East West en el año 2007. El disco viene precedido por un pequeño parón en el que se rumoreó incluso que el grupo dejaría de tocar. El álbum alcanzó el número 1 en las listas de ventas españolas.​ El primer sencillo que sonó en las radios es el segundo tema, "Aceitunero".
    En el disco colaboran, entre otros, Paco Ventura, de Medina Azahara, en "Aceitunero"; Evaristo de La Polla Records, Gatillazo, en "Mil quilates"; Brigi Duque, de Koma en "Nana de quebranto"; El Pirata, de Losdelgás, en "La hora de las moscas"; y Rafael Borja, de Jataja, en "Los mismos clavos".
    El disco entró directamente al número 1 en la lista oficial de ventas, en la 17.ª semana de 2007.
    45 min
  • MAREA - 28.000 puñaladas 2004
    Tras consolidarse como alternativa y alcanzar el éxito con “Besos De Perro” (DRO, 2002) el grupo tenía ahora el reto de conseguir mantener el nivel que les había llevado hasta allí; como mínimo, demostrar que el éxito de la banda no era casualidad. La verdad es que lo consiguen parcialmente. Para lograrlo arriesgaron lo menos posible y repitieron en las decisiones que sin duda fueron acertadas: Por un lado contar de nuevo con Iñaki Uoho Antón (Extremoduro, Platero y Tú) para las labores de producción; por otro lado, seguir haciendo lo que se les da bien, rock urbano, áspero y enérgico. Mezclando, que no agitando (juro que no he visto una peli de James Bond en meses, aunque me haya salido esta expresión) ruidosos acordes y guitarreos con poesía canalla, descarnada, no exenta de belleza.
    Aún así sabiendo que es necesario evolucionar, la banda incorpora alguna novedad en los recursos de su repertorio, no demasiado arriesgadas, pero dignas de mencionarse.
    Abren con “La rueca”, tema con gancho, en los que nos muestran que han aprendido a dejar a Kutxi cantar las estrofas acompañadas solamente de la base de bajo y guitarra (recurso muy grunge, pero muy socorrido cuando tiras de guitarras muy distorsionadas); tras la sugerente “A caballo” y “La Virgen del Fracaso“, donde Kutxi canta casi al límite de sus cuerdas vocales, nos encontramos una atractiva “Con la camisa rota“. Kutxi recupera el buen gusto en las letras: “Vengo a robarte la siesta con la manilla del desván / con toses de carretero vengo vendiendo cal / y es que traigo colmo en los cajones / de hollín de mis pulmones, de agujas de tejer, / chispas del cruzar de cables de ojitos miserables / que no quisieron ver”.
    Una progresión clásica de rock and roll tienta al oyente en “Latido Jondo” (destaca la presencia de un hammond) y un hermoso puente de guitarras cristalinas, Kutxi canta inspiradísimo, y rematan la canción con un solo a ritmo tranquilo, perfectamente ejecutado.
    En la misma línea de tocar a ritmo pausado y prudente suena “El hijo de la Inés”, para volver a su rock que se desangra de desamor en “Dos alpargatas”: “Son un barreño tus tristes ojos / cuando no estamos cerca somos dos gorriones cojos / dos alpargatas de piel de saco / y un puerto cada cama donde no atraca ni un barco“.
    En la misma línea aparece “Como los trileros” (si bien no con una letra especialmente meritoria, pero tampoco mal planteada) en la que colabora el poeta Manolo Chinato, para seguir con “Ciudad de los gitanos” en la que adaptan un texto de Federico García Lorca, acompañándola de infinidad de recursos, quedándo una canción redonda y hermosa, que desgrana belleza: “Los caballos negros son / las herraduras son negras / sobre las capas relucen / manchas de tinta y de cera / Tienen por eso, no lloran / de plomo las calaveras / con el alma de charol / vienen por la carretera”.
    Sigue una vulgar y con poca chicha “Al culo de una lombriz“, en la que lo más destacable es la presencia de Rosendo Mercado colaborando en las voces. Cierra el disco “Que se joda el viento”, que resulta ser un tema bastante evocador, vuelve el amor inmortal que puede con todo a ser el protagonista: “Y báñate en mis ojos que se joda el mar / que quiera mecerte a su antojo / si no somos nadie a nadie va a encontrar / y si a las heridas quiere echarles sal / solo va a encontrarse cerrojos / y las cicatrices de la soledad “.
    Aunque tiene momentos en los que igual se esperaba a unos Marea más centrados, el disco finalmente tiene un poso a rock bien intencionado, quizá menos rabioso que antes, pero más concienzudo en la faceta musical. Marea sigue su andadura con paso firme, esperando que las musas no les hagan abandonar el camino.
    51 min
  • MAREA - Marea besos de perros 2002
    Llegamos por fin a un capítulo fundamental en la historia de Marea, la de la explosión final y el éxito a nivel nacional, por supuesto para ello necesitaron de un disco de factura muy profesional y bien estudiado. El grupo dio el primer paso contactando con Iñaki -Uoho- Antón (Extremoduro, Platero y Tú), que los convenció para fichar por DRO y se ofreció a producirles el disco. La compañía depositó confianza en el guitarrista, viendo cómo pudo reconducir y relanzar a Extremoduro bajo la batuta tras la mesa de grabación.
    Abriendo el disco tenemos el “Romance de José Etxailarena“, tal vez uno de los mejores estribillos que Kutxi ha creado: “y entra el amor flaco y mojao / como una raspa de pescao / como un beso puesto al trasluz / y de sus manos llegas tú / con tu pelo como el betún / como un piropo bien tirao”.
    Un imperativo redoble de batería abre “El rastro” y su vocabulario más plano y terrestre, Kutxi canta al amor imposible, al ser insignificante al lado de la mujer que se ama: “te regalo mi fogata a fuego lento / para tus ojos de sarmiento / y que no amanezca hoy / por un beso / yo me arrastro como un sapo / como un príncipe en harapos / en fin, como lo que soy”.
    Llega entonces una atractiva “La luna me sabe a poco”, canción celebradísima por los fans. Llena de dinamismo y atrevimiento la fábula que Kutxi nos relata en “A la mierda primavera”. Nos declara sus intenciones en una de sus canciones más completas a nivel musical, a tres tiempos, se desnuda, describiéndose y dibujándose a base de hermosos versos a modo de garabatos: “No sé nada de correr, no sé nada de ascender / de esta mierda de arcoíris, de cigarro de después / no sé, si la vida pasa en cueros castigao a la pared / no sé nada de aguantar / no sé nada de achuchar / de ponerme de rodillas / de llorar para mamar / no sé, en cuanto acaben los tiros garabatos al papel”.
    Ignoro el motivo por el que Robe Iniesta (Extremoduro) colabora con el grupo grabando con ellos “En tu agujero”, puede que por amistad, puede que por ayudar, o puede que para acallar rumores de los detractores de la banda que los acusaban de copiar a la banda cacereña. Suposiciones aparte el resultado es un tema sinuoso, con una presencia muy notable del bajo, y alardes de guitarra que guiñan al personal, Kutxi habla en esta ocasión de pasar una noche de desenfreno con la persona amada: “Corté la garganta del gallo que quiso cantar / alboradas para celebrar / que la noche se estaba muriendo”.
    Sale el aire andaluz de la banda (los padres de Kutxi son andaluces) en “Manuela Canta Saetas”. Kutxi canta con una guitarra arrastrada y con un punto muy heavy una oda dedicada a una mujer andaluza perteneciente a una generación perdida: “aún echan chispas sus andares / a pesar de años perdíos por recodos y olivares / taconea al caminar / cuenta que no ha visto el mar / que lo ha oído en caracolas / que parecían cantar fandangos de soledad”.
    Tras una ruidosa “Alfileres” de acordes amplios y estribillo furioso y una “Me estoy quedando solo” con un Kutxi desesperado que se siente invencible: “Pero todavía tengo el poderío / de ponerle lindes a este mar bravío / y a esta luna que se mengua / de curar heridas con sólo un lamido / de matar quimeras sin hacerle un ruido / de perderte por la lengua“; nos encontramos con el inicio serpenteante de “Venas con humo y palabras”, que continúa frenética, acelerada y sin respiro.
    Casi por si se pensaba que el guiño andaluz de la banda podía ser casualidad, Marea versiona un tema del cantaor flamenco El Cabrero.“Como el viento de poniente” trata de la libertad personal y de ir contracorriente: “Empecé haciendo carreras / por atajos y veredas / muy estrechas para mí / y decían mis vecinos / que llevaba mal camino / apartado del redil / siempre fui esa oveja negra / que supo esquivar las piedras / que le tiraban a dar / mientras más pasan los años / más me aparto del rebaño / porque no sé adónde va”.
    Dos canciones con aire flamenco del grupo, y hemos tenido que esperar dos discos, ¿Homenaje sincero o visión de mercado? Puede que ambas cosas.
    Para cerrar el disco el grupo cuenta con la colaboración de Fito Cabrales y cantando a coro en “Pan duro” que trata de la miseria de la gente que lleva una vida perra y desgraciada, que suda y sangra por los caminos de la España profunda: “Monedas de tan sucias, tan desdibujadas / odioso tintineo manos encalladas / y son las patas de sus mulas / si el látigo se llama hambre / las huellas de caminos que no son de nadie”.
    Por fin tras dos discos de rock en continua progresión, Marea nos presenta un disco mayestático e indestructible, Kutxi y los suyos esculpen con viento, ruido y miseria una fortaleza de rock sincero y enérgico, un disco que contiene la habilidad del artesano, las visiones del poeta noctámbulo, que, maldita sea mi estampa, no puede ser sino lo que ves.
    46 min
  • MAREA - Revolcón 2000
    Marea pasa por ser uno de los últimos grupos de rock nacional en conseguir un éxito digamos masivo, es decir, estar en boca de todos, vender discos suficientes para entrar en las listas oficiales y hacer giras multitudinarias, llenando espacios grandes (pabellones y algún recinto al aire libre importante). Estrellas de festivales a lo largo de la primera década del siglo, comenzaron a forjar su estilo con este segundo largo de título Revolcón, consagrado en su siguiente obra y alargado hasta el cansancio en los siguientes años. Tal es el estilo definido de la banda que se dice «esto suena a Marea».
    El grupo lo formaban Kutxi Romero (de profesión bandolero) a la voz y las letras, Kolibrí Díaz y César Ramallo a las guitarras, Edu Beaumont «Piñas» al bajo y Alén Ayerdi a la batería. Lo produjo la banda con la ayuda del jefe Marino Goñi y la pareja formada por Javier y Juan Antonio San Martín (que grabaron, mezclaron y masterizaron el asunto).
    Basta con escuchar tres de las canciones de Revolcón para resumir la totalidad del álbum. La primera, Barniz, una composición con un fraseo de Kutxi en las estrofas sobre un riff cortado a destiempo y un puente-estribilo pegadizo que da paso a un primer solo de Kolibrí; la estructura se repite con una parte instrumental más larga y cierra con reiteración de estrofa y estribillo. Un clásico del rocanrol de cualquier época. Lo generoso de la entrega sonora de la banda, con la guitarra rápida y aguerrida y la excelente letra da ese punto de personalidad a la canción. La segunda sería Corazón de mimbre, con un comienzo acústico («yo me quedo aquí a tender mi pena al sol/en la cuerda de tender desolación») que desemboca en un rock cañero («le hizo un trato al colchón/con su espuma se forró el corazón/anoche era de piedra y al alba era de mimbre/que se dobla antes de partirse»). La tercera en discordia se titula Canto de tierra seca y juega con la (relativa) influencia del cante andaluz y sus letras reivindicativas sobre la gente del campo y los trabajadores mal parados, una tendencia que fue en aumento en las siguientes obras.
    Alrededor de estos tres palos se teje una obra con claros y oscuros donde destacan un par de clásicos de la banda como El perro verde o Duerme conmigo. En El perro verde participan El Drogas e Iker Piedrafita y marca muy bien cómo se siente Kutxi en este mundo, como un bicho raro, el que intenta sin éxito mezclar agua con aceite, un tema clásico en su estilo con una letra de contrastes que consigue mantener el pulso de principio a fin. A su lado, Duerme conmigo nos muestra al suplicante enamorado «duerme conmigo/si eres piedra da igual/yo seré pedregoso camino» y tiene un gran trabajo de guitarras.
    El resto del disco mantiene el pulso en Incandescente, Amor temporero y Prima tristeza, tríptico tipista del «estilo Marea». Un par de temas más flojos, quizá también por lo acusado de la repetición del estilo o porque no siempre la fórmula va a funcionar, como pasa en Mojama o Si viene la pestañí.
    En cualquier caso, uno de los mejores de la banda, salvaguarda de su estilo y primera piedra del camino hacia su éxito.
    40 min
  • DISCOGRAFICA - MAREA - La patera 1999
    El primer sorprendente disco de la banda navarra Marea es un grito desgarrado que enciende a las furiosas hordas de amantes del rock que necesitaban un poco de aire fresco y respirar a fuerza de solos y estruendosos estribillos. El disco que empezó siendo una maqueta, pero que lanzaron con mucho valor al mercado pese a que muchos les aconsejaban lo contrario, supuso una nueva forma de hacer las cosas viejas, cosa que con el tiempo la gente les ha reconocido. Curiosamente el disco tiene el nombre que tenía el grupo originariamente, La Patera. Al estar ya registrado tuvieron que permutar el nombre del disco de debut con el nombre de la banda.
    Desde uno de sus himnos 'Marea' en el que Kutxi empieza a sacar sus letras urbanas, sigue el riff machacón de 'Ya lo dijo el Camarón' que desemboca en otro de los clásicos de la banda, 'Trasegando', cuyo estribillo conquistó a muchos. Tras la a veces vulgar, a veces dulce, 'No quiero ser un poeta', continúa el disco con 'Despellejo' con su estribillo a coro dándole un toque simpático. Acelera el ritmo el disco con 'Quejíos', y gana fuerza con la enérgica 'Lija y terciopelo' que habla de amores imposibles. Cerrando el disco 'Como quiere tu abuelita' busca un cambio de ritmo más melódico a mitad de la canción, sorprendiendo un poco al oyente con pespuntes de guitarras ruidosas y Kutxi gritando. Terminando el tema con un rock más acelerado. Cierto es que el disco no es lo que se dice de lo mejor, su sonido es algo deficiente y algunas canciones están muy descafeinadas, pero Kutxi está empezando a experimentar con sus letras y buscando su camino. La mejoría era posible, y a fe que lo era.
    33 min
  • MAGO DE OZ - Bandera Negra 2021
    El nuevo disco de Mägo de Oz viene inevitablemente marcado por la pandemia y la salida de Carlitos y Frank, guitarristas de la banda desde los noventa. Poco antes de la llegada del coronavirus a nuestras vidas, ambos anunciaron que se bajaban del barco para crear su nuevo grupo, Runa Llena. Con Manuel Seoane y Víctor de Andrés (ex Zenobia) a cargo de las seis cuerdas, y una vez que el estado de alarma nos obligó a quedarnos en casa, decidieron poner al mal tiempo buena cara y empezar a componer vía zoom los temas del nuevo trabajo.
    Escritos durante el confinamiento y grabados en secreto en los estudios Cube según se acabó el encierro (verano de 2020), los quince cortes que integran “Bandera Negra” dan lo que prometen título y portada: optimismo y piratería por partes iguales. Letras y música se llenan de corsarios, calaveras, tibias y peronés en cortes como “Al abordaje” (ocho minutos como carta de presentación tras la introducción instrumental de “La isla de las siete calaveras”), “Bandera Negra” o “La Vida Pirata”. “Resacosix en Pandemia” (donde expresan las ganas de juerga que había en pleno confinamiento) o “El Cervezo – El árbol de la birra” son canciones festivas, borrachuzas y kalimotxeras, ideadas para convertirse en himnos tabernarios que entonar jarra en mano. Hasta coquetean con el ska en “Tu madre es una cabra”, con la participación de La Pegatina. Las colaboraciones siguen con Carlos Escobedo (Sôber) en “Guerra y Paz” y Saurom en “Que el viento sople a tu favor”, nueva versión del tema de 2010 que cierra a modo de bonus track.
    Un disco desenfadado y bailable, donde la voz masculina de Zeta le cede gran parte del protagonismo a la femenina de Patricia Tapia, como en el caso de “Quiero que apagues la luz”, donde no obstante encuentran hueco para hablar de temas tan serios como la eutanasia.
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