Ante la incertidumbre de la vida, tendemos a responder según ciertas tendencias: desde la flexibilidad o la rigidez. Podemos ser flexibles y dejar que la vida haga lo suyo, o controlar, estructurar y buscar rigidez en procesos para ayudarnos a que todo salga de una manera esperada. Sin embargo, la tendencia extrema hacia cualquiera de esos dos lados puede ser perjudicial, ¿qué tanto podemos ser flexibles o rígidxs?
Acompáñanos a nadar en este interesante espectro, donde nadaremos de un lado a otro, conociendo nuestros lados flexibles y rígidos.