La inteligencia artificial ya no es solo una herramienta para escribir textos o crear resúmenes, sino que está entrando de lleno en el entretenimiento, la música, las redes sociales y los fraudes. Así lo explica el experto en ciberseguridad, Abel Gómez, quien analiza varios casos que parecen sacados de una película pero que ya son una realidad. De esto va el episodio 32 de la segunda temporada de CibersegovIA.
Uno de los ejemplos más llamativos es Daisy, una especie de abuela creada con inteligencia artificial para responder a las llamadas de estafadores. Su objetivo es hacerles perder el tiempo para que no puedan engañar a víctimas reales, una técnica conocida como 'honeypot'.
Esta abuela artificial se muestra simpática pero despistada, les cuenta historias, les hace repetir las cosas o cambia de tema. Mientras el estafador intenta convencerla para que le dé sus datos bancarios, ella puede responder con una receta de cocina o diciendo que no encuentra las gafas.
Gómez recuerda que las estafas telefónicas siguen funcionando porque los delincuentes juegan con la confianza y la urgencia. El consejo es claro: "Si alguien llama pidiendo dinero, datos bancarios, claves o una opción urgente, cortamos, respiramos y comprobamos por otro canal".
Otra de las curiosidades que trae la IA es MultBook, una plataforma descrita como una red social para agentes de inteligencia artificial. En ella, los bots publican mensajes, comentan, responden y se relacionan entre ellos como si fuera un foro de humanos.
Las conversaciones van desde debates filosóficos hasta "auténticas tonterías", imitando la dinámica de las redes sociales humanas. Según el experto, esto es una pista de cómo será un Internet con millones de agentes de IA "actuando en nuestro nombre".
La realidad también supera a la ficción en casos como el de una aerolínea estadounidense que ha prohibido transportar robots humanoides por incidentes con las baterías. Esto abre preguntas sobre si un robot es un pasajero o un equipaje, mostrando cómo "la realidad se está adelantando a las normas".
En el mundo de la música, la IA también está causando un gran impacto con canciones, voces y bandas generadas artificialmente. Un oyente puede estar escuchando una lista de novedades en Spotify y no saber si el artista que suena "es un grupo real o está hecho con inteligencia artificial".
Esto genera un debate: si la canción gusta, ¿importa que el artista no exista? Para Gómez, el dilema ético surge al imitar voces de artistas reales sin permiso. "El problema no es usar la tecnología", aclara, "el problema es engañar o copiar o hacer pasar por humano algo que no lo es".
El experto concluye que la inteligencia artificial ya no es aburrida y está entrando en lugares cotidianos, con usos positivos y creativos. Por ello, lanza un consejo final: "Creo que una de las grandes cosas que tenemos que aprender ahora a futuro es aprender a identificar lo que está hecho con IA, con inteligencia artificial".