El próximo 12 de agosto de 2026, la comunidad autónoma de Aragón se convertirá en un escenario privilegiado a nivel mundial para la observación de un eclipse solar total. Este fenómeno astronómico, que no se vive en la región desde hace más de un siglo, situará a la comunidad dentro de la denominada franja de totalidad, una estrecha banda desde la que el Sol se verá completamente oculto por la Luna.
A tan solo dos meses de la fecha, el catedrático de Matemáticas y experto en la materia, Luis Rández, ha desvelado en COPE los detalles científicos y las recomendaciones para disfrutar de este espectáculo en las mejores condiciones posibles.
La expectación es máxima ante un evento que promete ser inolvidable. La posición geográfica de Aragón permitirá que el eclipse sea visible en su fase total desde numerosos puntos de su territorio, atrayendo la atención de aficionados a la astronomía y curiosos. Comprender la mecánica celeste que hay detrás de este acontecimiento es fundamental para apreciar su magnitud, y las explicaciones del profesor Rández arrojan luz sobre las preguntas más comunes que suscita este baile cósmico.
Una de las primeras cuestiones que aborda el experto es la frecuencia de los eclipses. Aunque la alineación de astros pueda parecer un suceso extraordinariamente raro, la realidad es que se producen con relativa asiduidad. Según Rández, cada año tienen lugar "al menos 4 eclipses por año, que serían 2 de tierra y 2 de luna, y como mucho 7". Sin embargo, la clave de la excepcionalidad del evento del 12 de agosto reside en la precisa alineación requerida para un eclipse total y, sobre todo, en que la sombra de la Luna se proyecte sobre una zona poblada y accesible como es Aragón.
El catedrático explica que si la órbita de la luna estuviera en el mismo plano que la de la Tierra alrededor del Sol, la situación sería muy diferente. "Si la luna estuviera en el mismo plano, cada mes la luna pasaría entre la tierra y el sol", lo que daría lugar a dos eclipses mensuales en cada ciclo lunar. Esta alineación perfecta de tres astros se conoce en astronomía con el término sizigia. No obstante, la realidad cósmica es más compleja y presenta un matiz fundamental que lo cambia todo.
El factor determinante es que "el plano de la luna está inclinado 5 grados" con respecto al plano orbital de la Tierra. Esta pequeña pero crucial inclinación provoca que, en la mayoría de sus órbitas mensuales, la sombra de la Luna se proyecte por encima o por debajo de la Tierra, impidiendo el eclipse. Solo en los momentos precisos en que las órbitas se cruzan y los tres cuerpos celestes se alinean a la perfección, se produce el fenómeno que podremos observar este verano.
El Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible tiene en su página web un visualizador con un buscador que permite consultar cómo se verá el eclipse y su duración en las diferentes localidades.
Otra de las grandes paradojas para el observador casual es cómo un cuerpo celeste tan pequeño como la Luna puede llegar a tapar por completo al gigantesco Sol. La respuesta, como aclara Luis Rández, no reside en sus tamaños absolutos, sino en una asombrosa coincidencia de proporciones y distancias. Se trata de una ilusión óptica perfecta que es fruto de la casualidad cósmica.
El experto lo detalla con claridad: "La distancia de la tierra a la luna es 400 veces más pequeña que la distancia de la tierra al sol, y el diámetro del sol es 400 veces más grande que el de la luna". Esta proporción casi exacta hace que, vistos desde la Tierra, ambos astros tengan un tamaño aparente prácticamente idéntico en el cielo, que es de aproximadamente medio grado. Gracias a esta casualidad, la Luna puede encajar perfectamente sobre el disco solar y bloquear su luz por completo durante unos valiosos minutos.
La elección del lugar de observación es uno de los factores más importantes para disfrutar de la experiencia. Dentro de Aragón, la recomendación principal del catedrático es clara: "Cuanto más al oeste nos vayamos en nuestra comunidad autónoma, mejor". La razón es que el eclipse se producirá durante el atardecer, con el Sol a muy baja altura sobre el horizonte. Al desplazarse hacia el oeste, el Sol estará ligeramente más alto, lo que facilitará su visión y la alejará de posibles obstáculos en el horizonte.
En cuanto a la duración de la totalidad, el tiempo que el Sol permanecerá completamente oculto, las variaciones dentro de la comunidad serán mínimas. En Zaragoza capital, se estima una duración de 1 minuto y 23 segundos, mientras que en otros puntos podría llegar al minuto y medio. Sin embargo, el experto considera que esta diferencia no es lo bastante significativa como para justificar grandes desplazamientos.
La principal recomendación a la hora de elegir un paraje es buscar un horizonte oeste completamente despejado. El Sol estará a una altura de tan solo 6 grados en Zaragoza, lo que significa que cualquier edificio, árbol o montaña podría ocultar el espectáculo. "Para que nos hagamos una idea, el tamaño del sol es de medio grado", recuerda Rández, por lo que esos 6 grados de altura sobre el horizonte son un margen realmente escaso.
Para los que se queden en la capital aragonesa o sus alrededores, existen varias opciones recomendables. El experto menciona "la explanada de al lado de la estación de Delicias, donde está el Rastro", así como "los puentes", destacando en particular el del "Tercer Milenio". La zona de Juslibol también se perfila como un buen punto de observación. Lo que se debe evitar a toda costa es el interior del núcleo urbano, ya que "dentro de la ciudad no" será posible verlo debido a la altura de los edificios. La clave, insiste, es salir "hacia el oeste de Zaragoza", donde "prácticamente en cualquier sitio, lo vamos a ver de maravilla".