Cada día se toman alrededor de 35.000 microdecisiones; desde posponer la alarma 5 minutos hasta qué ropa ponernos. Cuando se acumulan múltiples metas, la productividad puede volverse en contra, apareciendo la fatiga decisional. Se trata de un desgaste mental que dificulta la capacidad para decidir y que, según un estudio de la plataforma Preply, el 84% de los españoles experimenta de forma habitual. La Generación Z es el grupo más afectado, con un 92% de sus miembros sufriendo este bloqueo, que convierte la consecución de objetivos personales en una fuente de estrés.
Para el 39% de la Generación Z, la decisión diaria más estresante es trabajar en sus propios objetivos, una cifra muy superior a la media general del 24%. Vanessa Fernández, doctora en psicología y profesora de la Universidad Complutense de Madrid, explica que esto se debe a que "es una generación que tiene muy poca tolerancia a la frustración y, por otro lado, viven en un mundo rápido". Este entorno, dominado por la inmediatez, dificulta la atención necesaria para reflexionar y tomar decisiones.
Incluso decisiones cotidianas, como elegir qué ropa ponerse, generan estrés en un 19% de los jóvenes, algo que Fernández atribuye a una búsqueda de la perfección influenciada por las redes sociales: "No asumen que cuando hay que decidir siempre se pierden cosas y se ganan cosas, y eso que se pierde les cuesta mucho asumirlo", señala.
La motivación es clave para alcanzar cualquier meta. Fernández destaca la importancia de la "motivación intrínseca", aquella que nace de un deseo propio. Para recuperarla, recomienda "recordarnos por qué tomamos una decisión y por qué empezamos lo que empezamos". Sin embargo, también valida la "motivación extrínseca", como el reconocimiento social o la remuneración, y anima a solicitarla cuando se considere justo.
Uno de los fallos más comunes es marcarse "metas poco realistas en lo que se refiere a la capacidad para conseguirlas y al tiempo establecido". Para evitar la frustración, la experta aconseja "establecer submetas que nos lleven al objetivo final" y prepararse adecuadamente con la formación o experiencia necesarias. Este mal planteamiento lleva a que más del 30% de los jóvenes reconozca procrastinar sus objetivos.
Para reducir la fatiga decisional, la psicóloga es tajante: "Lo que hay que hacer es decidir". Sostiene que, aunque un periodo de análisis es útil, no se puede vivir en una preparación constante. "Cuando no tomamos una decisión, el problema deja de ser el problema y el problema es la falta de decisión", afirma. Junto a esta máxima, las rutinas y la organización son fundamentales.
Según el estudio, el 71% de la población española ya recurre a clases programadas para lograr sus objetivos. La organización, explica Fernández, "nos sitúa en el mundo de lo predecible", lo que "reduce enormemente nuestros niveles de ansiedad" y mejora la capacidad para tomar decisiones. No obstante, advierte del riesgo de abusar de las rutinas y no salir de la zona de confort.
Finalmente, el 30% de los encuestados apunta al ejercicio como vía de alivio. La psicóloga lo describe como una gran herramienta para ayudarnos a "eliminar la carga de estrés". Explica que la actividad física incrementa las emociones positivas y la autoestima, lo que se traduce en una mayor seguridad a la hora de tomar decisiones.