La Dirección General de Tráfico (DGT) está entrando en una nueva era en la vigilancia del tráfico gracias a la implantación de nuevos radares con tecnología LIDAR tridimensional.
Estos sistemas son más precisos, tienen mayor alcance y cuentan con nuevas capacidades que los hacen prácticamente infalibles.
Así lo ha explicado el doctor en informática y experto en sistemas inteligentes de transporte, José Eugenio Naranjo, en una entrevista en el programa 'Lo que viene' de COPE, conducido por José Ángel Cuadrado y con la colaboración de Fernando Díez.
Hasta ahora, y desde hace más de 20 años, los radares de carretera funcionaban con tecnología LIDAR monoplano.
Naranjo explica que este sistema se basa en un haz de láser que opera en un único plano, como si fuera una hoja de papel, para medir la velocidad en un solo carril.
Estos cinemómetros son los que vemos en los pórticos, con dos ventanillas: una para el sensor y otra para la cámara que toma la fotografía si se comete una infracción.
La gran novedad es que los nuevos radares son tridimensionales. "Ya no son un plano, son tridimensionales, es decir, que no solo es que te miden así, sino que además en vertical también te están detectando todos los puntos", detalla el experto.
Esta evolución permite utilizar un conjunto de sensores para crear una 'nube de puntos LIDAR' que ofrece una visión mucho más completa de la vía.
Gracias a esta capacidad, los nuevos dispositivos no solo miden la velocidad.
Como señala Naranjo, ahora pueden "calcular el volumen, puede calcular cómo se mueve el coche". Esto les permite distinguir entre un camión y un turismo y aplicar los límites de velocidad específicos para cada tipo de vehículo.
Además, son mucho más eficaces para detectar a las motocicletas, que con los sistemas anteriores a veces pasaban desapercibidas.
Una de las claves más importantes de esta nueva tecnología es su alcance.
Aunque algunos sistemas anuncian mediciones a un kilómetro, Naranjo sitúa la distancia efectiva y precisa en "unos 200 metros".
Este rango es significativamente mayor que el de los radares convencionales y cambia por completo las reglas del juego para los conductores.
El problema para quien pretende esquivar la multa es que "a 200 metros tú no ves la caja, la cajita del radar", como apuntaba el presentador José Ángel Cuadrado durante la entrevista.
A esa distancia, el conductor no se ha percatado de la presencia del cinemómetro, por lo que no puede frenar justo antes de pasarlo.
En la práctica, su efecto disuasorio se asemeja al de los radares de tramo.
Aunque su función más conocida es la de sancionar, esta tecnología tiene otras aplicaciones orientadas a mejorar la seguridad y la fluidez del tráfico.
Naranjo recuerda que el objetivo principal es velar por nuestra seguridad, ya que el exceso de velocidad es una de las principales causas de muerte en carretera.
Los nuevos sistemas pueden usarse para gestionar peajes sin detenerse o para detectar vehículos averiados o accidentes y alertar al resto de usuarios.
Sobre la preocupación por una posible vigilancia excesiva, el experto aclara que la privacidad está garantizada. "Nunca se te identifica a no ser que cometas una infracción", asegura. Mientras no se supere el límite de velocidad, los datos recogidos son anónimos.
El objetivo final, concluye, no es la vigilancia total, sino "garantizar la seguridad casi total en carretera" gracias a la combinación de estas tecnologías con los futuros vehículos autónomos.