El exministro de exteriores de Israel y exembajador en España, Shlomo Ben-Ami, ha ofrecido un contundente análisis sobre la guerra en Oriente Medio durante una entrevista en el programa 'La Linterna' con Ángel Expósito. Ben-Ami, actual vicepresidente del Centro Internacional de Toledo por la Paz, sostiene que el conflicto ha puesto de manifiesto "la inutilidad total de la guerra", ya que "nada de lo que se planteó como objetivo se ha conseguido". A su juicio, el resultado es una clara derrota estratégica tanto para Estados Unidos como para Israel, una visión que se enmarca en el complejo conflicto en Oriente Medio e Irán.
Ben-Ami ha detallado las consecuencias negativas del conflicto, que van más allá del campo de batalla. Ha generado "una crisis interna en Estados Unidos", "un problema económico global" y "una mayor separación de sus aliados en Europa". Además, ha supuesto "un golpe enorme" para los aliados en el Golfo, frenando drásticamente el "paraíso de inversiones" que se esperaba, con proyectos de hasta un trillón de dólares que ahora se ven en el aire.
A pesar de la escalada, el exministro cree que el conflicto acabará "con algún tipo de acuerdo". Sin embargo, advierte que será una "paz en falso", ya que "no va a resolver los problemas por los cuales se empezó esta guerra". Según Ben-Ami, las causas de fondo persistirán: "el régimen todavía queda ahí, el conflicto con Israel sigue, las milicias financiadas por Irán en el Líbano, en Palestina, en Yemen, siguen de en pie".
El exdiplomático ha señalado una amarga ironía, afirmando que "lo que se podía haber conseguido en las negociaciones antes de la guerra y sin la guerra, es parecido a lo que se puede conseguir ahora". En su opinión, no se ha conseguido "absolutamente nada" que no pudiera haberse logrado por la vía diplomática.
En cuanto a Irán, uno de los protagonistas del conflicto, Ben-Ami considera que, si bien no puede decirse que salga "reforzado", sí se ha convertido en un "régimen más duro". Explica que el poder real ya no reside en los ayatolás, sino en la cúpula militar de los guardianes de la república, que son "muy duros". Esta nueva realidad contrasta con la anterior doctrina de "flexibilidad heroica" que defendía el anterior líder supremo, cuya situación ha sido objeto de especulaciones como se informa en la ausencia pública del líder supremo por motivos de seguridad.
El exministro también ha destacado la aparición de nuevos actores en la escena internacional, como Pakistán, que actúa como mediador con un tratado de defensa con Arabia Saudita. Ben-Ami ha mostrado su preocupación, recordando que los pakistaníes "son conocidos como quien son muy generosos en compartir sus conocimientos nucleares con países islámicos", por lo que concluye: "yo no veo cómo se puede definir todo esto como victoria, francamente".
Sobre la política interna de su país, Ben-Ami ha comentado que se esperan elecciones en Israel en los próximos meses, con los sondeos favorables a la oposición. Pronostica un posible cambio de gobierno liderado por "una derecha decente", en coalición con el centro y la izquierda, que desplace al "corrupto" gobierno de Netanyahu.
Finalmente, ha abordado la situación en el Líbano, describiéndolo como un "estado fallido" que permite la existencia de Hezbolá, un ejército controlado por Irán. Ben-Ami ha sido tajante al afirmar que no se trata de una simple milicia, sino de una organización con una capacidad de fuego masiva, que posee en torno a "150.000 misiles". Ha señalado que, a diferencia de la guerra con Irán, en Israel existe un amplio consenso sobre la necesidad de actuar frente a esta amenaza.
Como conclusión, Shlomo Ben-Ami ha abogado por un cambio de enfoque. Ha diferenciado entre la "confrontación", que considera "suicida" y que "no consigue nada", y la "contención", la estrategia que Estados Unidos aplicó con la Unión Soviética. En su opinión, es necesario volver a la contención, lo que podría llevar a "una especie de acuerdo sobre la cuestión nuclear", aunque no se vislumbre "una gran paz en este momento", un tema complejo sobre el que se puede profundizar en la posibilidad de llegar a un acuerdo con Estados Unidos sobre el programa nuclear.