El IVA de la luz y del gas ha vuelto a subir del 10% al 21% esta semana, una medida que, junto a otros factores, provocará un aumento de más del 15% en la factura eléctrica.
Este incremento podría traducirse en un sobrecoste de 10 o 20 euros más para una familia media, una cifra que puede ser mucho mayor con el uso del aire acondicionado.
Para analizar esta situación y ofrecer consejos de ahorro, el experto en energía y director de Próxima Energía, Jorge Morales, ha intervenido en 'La Tarde' de COPE con Pilar García Muñiz.
Morales ha calificado la situación de "tormenta perfecta". Al incremento del IVA se suma la subida del impuesto especial para la electricidad, que ha pasado del 0,5% al 5%. "Sumados ambos impuestos, es directamente más de un 15%", ha señalado.
Este cóctel fiscal coincide con el aumento del precio en el mercado mayorista debido a la alta demanda de electricidad para la climatización por las altas temperaturas, ya que, según el experto, "las energías renovables ya no son suficientes para cubrir la demanda".
El gasto en climatización es, sin duda, el más elevado del verano. La diferencia de consumo entre un ventilador y un aire acondicionado es abismal.
Mientras que un ventilador "consume 20 veces menos", una máquina de aire acondicionado puede suponer un gasto superior a los 10 euros diarios si se utiliza durante unas 8 horas, según ha calculado el director de Próxima Energía.
Para evitar que la factura se dispare, Jorge Morales ofrece un consejo clave que resume en una frase: "No enfriemos los muebles".
Recomienda encender el aire acondicionado únicamente durante las horas que se está en casa, desmontando el falso mito de que es más eficiente mantener la casa fresca todo el día.
"Está más que comprobado, ¿no es así?, hay que poner el aire cuando uno está en casa", ha sentenciado.
La temperatura del termostato es otro factor crucial. Morales ha advertido que poner el aire a 20 o 21 grados es un "error energético grave", ya que obliga al compresor a funcionar permanentemente.
En su lugar, recomienda fijar una temperatura en torno a los 23 grados, que considera "bastante razonable" y que, además de ser más saludable, permite que el compresor descanse y el gasto se reduzca "muchísimo".
El experto ha cuantificado el impacto de cada grado en el consumo.
Bajar la temperatura del termostato supone, de media, "un 7% más de factura por cada grado".
Esto implica que ajustar el aire a 18 grados, 5 grados por debajo de la temperatura óptima, puede incrementar el gasto de electricidad en un 35%.
Un buen aislamiento es fundamental para conservar el fresco. En este sentido, Morales ha hecho una "defensa acérrima de los toldos" como una solución sencilla y de "ahorro directo".
También ha destacado la importancia de las ventanas, los muros y la etiqueta de eficiencia energética a la hora de comprar o alquilar una vivienda, ya que una casa de clase A o B puede consumir hasta cuatro veces menos que una de clase F o G.
Otro consejo práctico es la ventilación del hogar. Según el experto, en verano la hora correcta para ventilar es a primera hora de la mañana, cuando la diferencia de temperatura con el exterior es menor.
En invierno, por el contrario, el momento ideal es a mediodía. Con 5 o 10 minutos es suficiente para renovar el aire sin perder el fresco acumulado.
Ante la tensión en los mercados energéticos, Morales ha vuelto a recomendar las tarifas de luz a precio variable.
Aunque reconoce que generan incertidumbre, ha explicado que, desde un punto de vista económico, "está más que demostrado que es mucho mejor una variable".
La razón es que las eléctricas, al ofrecer un precio fijo, aplican una "prima de riesgo" que encarece la factura, especialmente en momentos de inestabilidad como el actual.
Finalmente, el experto ha insistido en la importancia de revisar la potencia contratada.
Ha compartido una regla práctica: "Si no te saltan los plomos al menos 3 veces al año, es que tienes más potencia de la que necesitas".
Además, ha alertado sobre técnicas de marketing de algunas compañías que ofrecen precios de consumo muy bajos, pero suben "brutalmente" el término de potencia, llegando a cobrar más del doble de la parte oficial, que está en torno a los 50 euros por kilovatio contratado al año.