La figura del consejero delegado, o CEO, ha ganado un peso crucial en los organigramas empresariales, pero su perfil y sus responsabilidades se han transformado radicalmente en los últimos años. Sobre estos cambios ha reflexionado el economista y profesor Iñaki Ortega en su nuevo libro, '¿De verdad quiere ser CEO?' (Almuzara), durante su intervención en el programa 'La Linterna' con Ángel Expósito y la directora de Mediodía COPE, Pilar García de la Granja.
Según Ortega, ser CEO se ha convertido en una "profesión de riesgo de 24 horas" donde los ejecutivos duran cada vez menos. La razón es que la responsabilidad del CEO ya no se limita a rendir cuentas ante los accionistas. "Hoy tiene que dar explicaciones a los clientes, a los proveedores, a los trabajadores, al sector público y a cualquiera que le está leyendo o escuchando en una red social", explica el experto. Esta exposición obliga a un cuidado extremo de la comunicación y a estar preparado para una crisis reputacional instantánea.
Para navegar en este nuevo paradigma, Ortega define el perfil de un CEO audaz. Este líder debe dominar la comunicación, ser valiente para tomar decisiones, actuar con honestidad y tener la humildad de "escuchar mucho a la gente" al ser imposible saber de todo. Se trata de ser atrevido, de plantar cara a los problemas en lugar de esconderse, como resume la expresión que utiliza la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y que Ortega secunda: "O eres cocodrilo o te conviertes en bolso".
A pesar de los desafíos, el autor destaca la alta calidad de los CEOs españoles, que están al nivel de cualquier país del mundo. Menciona como ejemplos a Pablo Isla, al frente de Nestlé, o a Juan Santamaría, dirigiendo ACS. Sin embargo, advierte contra la idea de que ser CEO es solo "mandar y poder", ya que detrás hay "muchísimo esfuerzo y sacrificio", y no todo el mundo vale para ello.
El camino para llegar a la cima no se aprende "en un curso exprés". La formación de un CEO requiere, según Ortega, "mucho sacrificio, mucha humildad, mucho sentido común y el ego bien enbridado". Pone como ejemplo a la presidenta de Inditex, Marta Ortega, quien empezó desde abajo doblando camisas, demostrando que la experiencia en todos los niveles de la compañía es un activo fundamental.
Uno de los mayores cambios que deben afrontar los líderes es la nueva mentalidad de la Generación Z. "Los directivos pensaban que la gente mataba por trabajar en su empresa, ahora no", afirma Ortega. El paradigma ha cambiado, especialmente tras la pandemia, y ahora la máxima es "trabajo para vivir", donde el empleo es una herramienta para obtener un sueldo para el ocio.
Este cambio de prioridades obliga a los consejeros delegados a buscar nuevas fórmulas para motivar a los empleados y "engancharles a la vida de la compañía". Es aquí donde el liderazgo audaz se vuelve crucial, ya que, según Ortega, "tú sigues a alguien valiente, que se atreve con los cambios, que es capaz de levantar una bandera".
A este panorama se suma el desafío de la Inteligencia Artificial. Si antes el objetivo era impactar en las emociones de las personas, "hoy, para vender, tú tienes que impactar en otro cerebro, que es el cerebro de la máquina", señala Ortega. Con el 90% de las búsquedas de productos realizadas a través de un dispositivo, se vuelve imprescindible para los CEO entender los datos y la lógica de la IA.
Finalmente, el economista apunta a un cambio de fondo en la sociedad, impulsado por la tecnología, que nos ha vuelto más impacientes e irreverentes. Las nuevas aspiraciones se centran en "vivir el día a día", pensar en el fin de semana y las vacaciones, una inmediatez que choca con los planes a largo plazo de generaciones anteriores. Un CEO audaz, concluye, "es el que se ha dado cuenta de que la sociedad ha cambiado y que no tiene nada que ver con la de hace 20 años".