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Durante años, Tinder y sus imitadoras prometieron resolver una de las grandes dificultades de la vida contemporánea: encontrar pareja. Ahora, mientras varias plataformas pierden usuarios y las nuevas generaciones muestran crecientes niveles de agotamiento frente al swipeo, la saturación de opciones, la presión estética, el ghosting, aparece la pregunta: ¿el problema son las aplicaciones o la manera en que aprendimos a vincularnos dentro de ellas?
La nueva “estrategia” de seducción que convierte la falta de higiene en un supuesto superpoder sexual
Hay una nueva tendencia en internet: el “pheromone maxxing”. Propone que algunos varones dejen de bañarse, reduzcan o abandonen el desodorante, eviten perfumes y, en sus versiones más extremas, conserven ropa transpirada durante días para potenciar su supuesto “olor natural” y aumentar su atractivo sexual, una especie de estrategia de seducción.
La frase de Colapinto "está prohibido acabar antes de una carrera" reavivó una vieja creencia del deporte: que no eyacular permite conservar testosterona, energía y agresividad competitiva. ¿Qué dice la evidencia científica?
Durante la participación en el programa La Revuelta, Colapinto explicó que Fernando Belasteguín (ex jugador de pádel) le indicó que está prohibido eyacular durante el fin de semana de carrera. La explicación, según contó, estaría relacionada con evitar una disminución de la testosterona que pudiera perjudicar su rendimiento.
Según las declaraciones del Méd. Rodríguez (especialista en medicina estética y ortomolecular), existe una mayor cantidad de hombres jóvenes que llegan a la edad adulta con un desarrollo genital particular, estimando que 4 de cada 10 varones que acuden actualmente a procedimientos estéticos de agrandamiento presentan micropene. Los factores etiológicos que propone se centran en los nuevos hábitos de vida: la hiperconexión digital, donde los jóvenes pasan la mayor parte de su tiempo frente a juegos en línea y dispositivos móviles, el sedentarismo, y alimentación basada en comida rápida que afectarían el desarrollo hormonal. Asimismo, Rodríguez argumenta que, al estar abstraídos por la tecnología, exploran menos su propio cuerpo, lo que limitaría un estímulo físico necesario para el crecimiento del tejido, sugiriendo que la falta de autoestimulación temprana juega un rol en esta supuesta atrofia.
Hace décadas que nuestros vínculos están atravesados por la tecnología. Actualmente la IA no se limita a contestar preguntas o redactar textos, también puede convertirse en compañía, pareja, confidente y objeto de deseo.
La relación entre pornografía, autoestimulación, y deseo es bastante más compleja de lo que sugieren los discursos que convierten a la pantalla en la explicación de todos los problemas sexuales.
Es una de las consultas más frecuentes en el consultorio de sexología. "Nunca tuve un orgasmo vaginal, ¿qué me pasa?". Quien la formula suele hacerlo con angustia, con vergüenza o con la sensación de haber quedado afuera de una experiencia que pareciera definir la sexualidad "normal" de las socializadas como mujeres. Muchas veces esa preocupación no surge de una dificultad para disfrutar, sino de la comparación con un ideal.
Es una de las consultas más frecuentes en el consultorio de sexología. "Nunca tuve un orgasmo vaginal, ¿qué me pasa?". Quien la formula suele hacerlo con angustia, con vergüenza o con la sensación de haber quedado afuera de una experiencia que pareciera definir la sexualidad "normal" de las socializadas como mujeres. Muchas veces esa preocupación no surge de una dificultad para disfrutar, sino de la comparación con un ideal.
Cada tanto, internet produce una palabra nueva para nombrar un malestar que, en realidad, existía desde mucho antes. Ahora es el turno de las femcel, un término que en poco tiempo dejó de circular únicamente en foros para instalarse en redes como una categoría aparentemente capaz de explicar la experiencia de miles de mujeres heterosexuales que sienten que quedaron por fuera del mercado del amor y del sexo.
En los últimos años, las redes sociales instalaron una nueva preocupación sexual. Si antes el mandato era tener sexo, ahora parece ser tener un sexo extraordinario. El algoritmo está lleno de listas con "las diez posiciones que tenés que probar", "cómo dejar atrás el sexo vainilla". El mensaje es claro: si tu vida sexual no parece una película, probablemente estés haciendo algo mal, porque las redes no sólo muestran prácticas, también construyen estándares.
Hace no tantos años, la mayoría de las consultas en sexología giraban alrededor de una pregunta: "¿Por qué me cuesta llegar al orgasmo?". Hoy, cada vez con más frecuencia, aparecen otras: "¿Es normal que nunca haya squirteado?", "¿Tengo algún problema en mi cuerpo?", "¿Estoy haciendo algo mal?". Muchas personas llegan convencidas de que hay algo que no funciona en su cuerpo o de que su vida sexual está incompleta porque nunca experimentaron este fenómeno.
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