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El 1 de noviembre de 1994 llegó a las tiendas uno de los discos más esperados por los jóvenes de aquella década. El MTV Unplugged de Nirvana fue el punto final a la carrera de una banda de chavales que en 5 años había cambiado el rumbo de la música. Siete meses antes de que se editase ese disco final, Kurt Cobain se había pegado un tiro en la cabeza.
La muerte de Kurt Cobain fue sin duda uno de los eventos más trágicos y recordados de 1994, al menos por los jóvenes que se habían enamorado de su música. Todo esto hizo que la llegada a las tiendas del disco que recordó aquella velada en Nueva York fuese uno de los álbumes del momento. Al margen del éxito comercial y del Grammy que consiguió, aquel directo tenía algo especial, una cara nueva de una banda recordada por su ruido, su rabia y sus directos salvajes.
El acústico de la MTV mostró otro sonido de Nirvana, un formato que no convencía a la banda pero que acabó entregando uno de los conciertos más recordados de aquella serie.
Esta semana dedicamos el Sofá Sonoro a aquel disco de la mano de Sheila Blanco y con los reportajes de Lucía Taboada e Igor Paskual.
Para los que vivimos la música de una manera especial el paso del tiempo no lo marca tanto el calendario como los aniversarios de los discos que nos han acompañado. Esta semana vamos a viajar en el tiempo, a dar saltos en el tiempo mejor dicho, para celebrar los discos que cumplen años.
Un viaje que comenzamos en 1961 y en el que recordaremos también las joyas de 1971, 81, 91, 2001 y 2011. Una tradición que vamos a empezar en Sofá Sonoro cada mes de enero a modo de tributo y para medir el paso del tiempo a través de canciones.
En este programa veremos cómo la música fue cambiando década a década desde el rock primigenio a lo años dorados del indie pasando por el rock ácido de los 70, el pop de los ochenta y las bandas que protagonizaron el boom de comienzos de los noventa. Un Sofá Sonoro variado y con mucha fuerza.
En 1964 tuvo lugar uno de los grandes fenómenos musicales de los años sesenta, la llamada Invasión Británica, en apenas unos meses un buen número de bandas encabezadas por The Beatles y The Kinks asaltaron las listas de éxito de EEUU. Esta es su historia.
La música está repleta de tipos de enorme talento que vivieron deprisa y se fueron pronto. John Coltrane es sin duda uno de ellos, un visionario que en 1960 publicó uno de los discos más sobrecogedores de la historia del jazz.
Giant Steps, el disco más poderoso de John Coltrane, fue el intento del músico de poner banda sonora a su tiempo, a su sentir, un proceso complicado y ambiguo que refleja la forma que tenía el saxofonista de entender el arte
“Creo que la música es una expresión del corazón humano, del ser humano siendo él mismo, expresando lo que está viviendo. Toda la experiencia humana siendo expresada en un momento concreto. Eso es la música”, proclamaba John Coltrane en una entrevista poco antes de su muerte. Coltrane intentó plasmar todo eso en este disco, todo ese mundo agitado que se vivía con el final de la década de los cincuenta y el comienzo de los años sesenta.
Tras sus años junto a Miles Davis y su aprendizaje al lado de Thelonious Monk, Coltrane despegó en solitario y en este disco se abrió a nuevos horizontes sonoros poniéndose en la primera línea de la vanguardia musical del jazz.
Esta semana recordamos esta joya del jazz de la mano de Yahvé de la Cavada y con los reportajes de Lucía Taboada.
Hay bandas que anhelan tanto el éxito que cuando los consiguen parece que el mundo se desmorona ante ellos. Los chicos de Counting Crows pasaron de tener trabajos normales a vender 7 millones de copias de su primer disco.
El éxito de la banda californiana llegó de la nada y fue fulgurante. Su paso por el programa Saturday Night Live los convirtió en estrellas, pero detrás de Mr. Jones había mucho más. August and Everthing After resultó ser un disco espléndido lleno de melancolía y letras sugerentes.
En medio del boom del grunge y del rock duro, los chicos de Counting Crows se hicieron un hueco con una música de sonido clásico y alma americana que sedujo a millones de personas en todo el mundo.
Counting Crows protagonizó en aquellos años 90 el sueño de toda banda de rock, hasta que comprobaron que a veces los sueños no son lo que parecen. A pesar de ello la banda firmó con este disco uno de los debut más recordados de los años noventa, un disco repleto de himnos que mostraban los anhelos, miedos y recuerdos de un chico de 29 años que se convirtió en uno de los rostros conocidos de aquellos años y Adam Duritz también pagó su precio por ello. Esta semana recordamos aquellas canciones de la mano de Toni Castarnado y con los reportajes de Lucía Taboada.
En medio de una de las giras más intensas de su carrera los chicos de REM fueron dando forma a New Adventures in Hi Fi, un disco creado y en parte grabado en autobuses, vestuarios o pruebas de sonido, un disco que pretendía registrar ese momento de caos pero que acabó siendo algo más.
El décimo disco de estudio de la banda de Georgia es una de las grandes joyas de una discografía larga y llena de momentos de genialidad. Sus canciones son parte de la banda sonora de millones de chicos y chicas que crecimos en los noventa y que nos atrapó la melancolía de estas letras y de esos paisajes fugaces como los que se ven cuando atraviesas horizontes a gran velocidad. En este disco pausado se plasmó parte de esa época, un 1996 en el se publicaron discos de Pearl Jam, Jamiroquai, Fiona Apple o Belle and Sebastian.
No hay muchas bandas que puedan decir que han hecho uno de sus mejores trabajos tras diez discos y más de 15 años de intensa carrera. REM lo consiguió con el que fue para muchos su último gran disco de la banda y por ello hemos querido recordarlo esta semana en la compañía de David Moreu y con los reportajes de Jimena Marcos y Guille Mostaza.
En la música las musas cuentan, la inspiración marca épocas, rachas, periodos en los que grandes artistas deslumbraron al mundo. Jimena Marcos nos recuerda rachas inolvidables en las que importantes músicos registraron grandes discos en periodos muy cortos.
Entre 1955 y 1958 un chico de veinte años que llevaba media vida subido a un escenario comenzó una revolución, la mayor revolución cultural del siglo XX. A aquel chico le llamaban Little Richard y en mayo de 2020, en plena pandemia, murió sin el reconocimiento que su obra merecía.
La influencia de Little Richard en la música es enorme. En su último curso de colegio, Paul McCartney tocó para sus compañeros uno de los temas de Richard. Algo parecido le sucedió a Bob Dylan, que en el anuario de su colegio de 1959 dejó escrito su sueño. “Unirme a la banda de Little Richard”. Los dos, a su manera, cumplieron su sueño. Dylan compartió gira con su héroe en los años noventa y los Beatles compartieron escenario con Richard cuando se fogueaban en sus noches de Hamburgo. Tras la muerte del pianista, Paul McCartney escribió una carta que merece la pena escuchar…
“Las canciones de Little Richard llegaron gritando a mi vida cuando era un adolescente. Le debo mucho de lo que soy a Little Richard y su estilo y él lo sabía. Solía decir que me había enseñado todo lo que sabía y era verdad. Fue un gran hombre con un genial sentido del humor al que los amantes del rock and roll echaremos de menos. Siempre le agradeceré lo que me enseñó, la generosidad que tuvo al dejarme ser su amigo”, explicó el músico de Liverpool.
La vida y carrera de Little Richard son una fábula, un relato duro en muchos aspectos, pero marcados con una imaginación fuera de lo común, una imaginación que le permitió pensar en una música nueva, pero más allá de eso, pudo dotar a ese sonido de todos los ingredientes que lo convirtieron en algo especial. En 1957 llegó a las tiendas el primer LP de Little Richard, esta semana recordamos su historia, contexto y canciones de la mano de Fernando Navarro, Lucía Taboada e Igor Paskual.
En el año 2016 Van Morrison publicó Keep Me Singing, un álbum fabuloso que devolvió al León de Belfast a la primera línea de la música. Lo que no sabíamos entonces es que el viejo músico de 71 años iba a publicar cinco discos más en los siguientes tres años y medio. Esta semana dedicamos el Sofá Sonoro a la gran racha de Van Morrison.
Los artistas viven de la inspiración, pero a veces fuerzan a la musa para ofrecer al público rachas que nos dejan con la boca abierta y la cartera tiritando.
Desde aquel aplaudido álbum de 2016, Morrison no ha parado. En los siguientes meses volvió una y otra vez a las tiendas con discos que mezclaban temas propios con versiones y que lo juntaban con amigos de todo tipo. Primero llegó Roll with the punches, poco después Versatile. Un disco de blues y otro de jazz que se vieron acompañados de You are driving me crazy y The Prophet speaks para cerrar la racha con el espléndido Three cords and the truth.
Para poner un poco de orden en esta avalancha musical invitamos al Sofá Sonoro a Miguel López, gran experto en Morrison, y al periodista Fernando Neira, además de contar con los reportajes de Lucía Taboada y Jimena Marcos.
A lo largo de la historia hay pocos músicos anglosajones que no hayan grabado un tema o un disco navideño. En este programa especial escuchamos villancicos en clave soul, funk, blues, rock, surf o folk a cargo de artistas como Bruce Springsteen, Elvis, Chris Isaak, Bob Dylan, The Ventures, Sharon Jones, Ella Fitzgerald, Tracy Chapman, James Brown, The Beach Boys o Aretha Franklin.
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