SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

By StarlyComedy
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SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales episodes

  • La morbosa...
    Desde que mi mejor amigo Boni Salas se desvirgó (hará cosa de un año) con una chica de nuestra clase, empezó a darme por saco para que le siguiera los pasos. Decía que «no se puede ser tan pringado como para acabar el puto instituto sin haber echado un polvo».
    A Boni se le daba bastante mejor que a mí lo de tirarle ficha a las tías, a pesar de que yo tengo un físico más apetecible (y no lo digo con arrogancia, es una realidad incontestable). Él es algo más alto que yo, pero tan flacucho como un jodido palo de escoba; encima viste ropas anchas. Tiene el pelo largo, a menudo algo grasiento, incluso cuando salimos de fiesta; tampoco se molesta casi nunca en estar guapo, o al menos intentarlo. Podría afeitarse el bigotillo y la barbita, los cuatro pelos que ensucian su cara. Pero se la suda.
    Supongo que se le dan mejor las chicas porque es un guarreras con mucha labia. Yo tengo músculos, buena apariencia, y destaco por encima del resto en el equipo de fútbol sala donde los dos jugamos. Pero él me saca mazo de ventaja a nivel social, es mil veces más extrovertido. Si yo ligaba con alguna era porque iba lo bastante mamado para que todo me diera igual. Mi único «problema», al parecer, era que después nunca remataba la faena.
    (…)
    Ser amigos desde críos implica vivir en una rivalidad constante. A veces gana él, a veces gano yo. Pero reconozco que somos igual de pesados cuando quedamos por encima del otro en lo que sea. En este caso, el hetero-semental ganador fue Boni. El primero en llegar a la meta.
    Muy bien, un aplauso para él.
    Luego de estrenarse, la verdad es que el cabrón tuvo una racha de follar muy guapa; las encadenaba una tras otra, casi todos los findes pillaba algo.
    —Es que las tías lo huelen, bro —me dijo con aires de maestro zen—. Diferencian si hueles a semental o apestas a pardillo. Y si encima se dan cuenta de que eres medio maricón, como tú… entonces sí que estás jodido.
    Por aquel comentario se llevó un puñetazo en el hombro de los que duelen, los que te hacen gemir y agachar la cabeza. Esa fue la primera vez que Boni aireó sus dudas sobre mi heterosexualidad. Encima lo dijo de una forma tan espontánea que parecía super convencido de que yo era «medio maricón». Solo dándolo por hecho, sin juzgarlo como algo negativo… Salvo por lo de que alguna tía pudiera olérmelo. Quitando eso, para él tampoco parecía algo relevante.
    Desde aquel día, llamarme «marica» y similares (además de tratarme a menudo como si lo fuera), se volvió tan habitual que se convirtió en una rutina con la que al final dejé de molestarme.
    El caso es que, para bien o para mal, la insistencia de Boni en el discurso de ataque a mi virginidad, logró dejarme una huella en el subconsciente. A lo largo de todo el último verano, ya me había escuchado a mí mismo alguna vez preguntándome si no tendría razón. A lo mejor no era tan hetero como debería.
    Tal vez mi falta de empeño e interés en llegar hasta la última base con una chica no era por simple apatía o culpa del alcohol, como yo pensaba. Quizá fuese porque estaba mirando en la dirección equivocada.
    (…)
    Entonces llegó septiembre. A mediados. Regreso a la rutina del insti.
    Era viernes. Cuarto día de clase. Volviendo del descanso. Desde mi asiento vi llegar a Boni, que traía una sonrisa en la cara.
    —Pablito, voy a presentarte a una tía —me anunció, antes de sentarse.
    Resoplé, miré a su espalda y le dije:
    —A quién. Yo no veo a nadie.
    —Ahora no, retrasado. Primero he de hablar con ella.
    —Te lo agradezco, pero no hace falta. Ya te he dicho mil veces que paso de comerme tus sobras. No quiero meter la polla donde la has metido tú.
    —Pues bien limpia que la tengo, imbécil. A lo mejor se te contagia algo y así dejas de ser tan maricón. —Se sentó y bajó un poco la voz—. Además, bro… A esta pava no me la he tirado.
    —Ya, claro. Seguro que no.
    —Que no, joder. Es una tía medio zumbada que solo folla con vírgenes.
    Aquello me hizo soltar una carcajada que llamó demasiado la atención.
    Entre cuchicheos en mitad de la siguiente clase, me fue contando que se llamaba Laura. Reconoció que le había tirado ficha alguna vez, pero que ella no le había querido hacer «ni una simple mamada». Por lo visto, era solo unos meses mayor que nosotros. Una tía espabilada que tenía claro lo que buscaba en la cama. Tomaba la píldora desde hacía tiempo.
    —Desde los trece o así, por una movida de regulación hormonal, o no sé qué mierdas… Y lo de que solo folla con novatos es cierto, te lo juro. —Por lo visto, la propia Laura se lo había contado—. Dice que un tío virgen no te va a pegar nada raro. Por eso se dedica a los desvirgos… Así puede hacerlo sin goma, que es como les gusta hacerlo a las que son más zorras que nadie.
    Eso último era lo que a Boni le entusiasmaba tanto como le mosqueaba.
    —Buah, es que si la pillo antes de verano, esa cerda todavía se estaría escurriendo lefa del coño —me dijo en un tono de voz más bajo cuando la tutora ya nos había llamado la atención dos veces—. Por eso lo digo, bro… Aprovecha tú que puedes, que eres un cabrón con suerte. Ninguna piba deja que te corras dentro. Como mucho en las tetas, o ni eso. Y luego siempre salen disparadas a limpiarse, como si les hubieras echado encima un chorro de lava ardiendo.
    Esta vez se me escapó una carcajada que mató la conversación, a riesgo de que nos separasen si no nos callábamos. Nos dieron la última advertencia.
    (…)
    Boni me enseñó una foto de la tal Laura mientras volvíamos al barrio.
    Nada más verla en aquella imagen, mi apatía se convirtió en una buena calentura. Me puse burro de pensar en que aquella piba pudiera ser mi primer polvo hetero. No solo era una tía guapa de cara, sino que encima estaba tan buena como él me había dicho. La foto se la acababa de enviar por WhatsApp. Una foto exclusiva para mí, según me dijo.
    —Joder macho, ¿y cuándo coño habéis hablado? —le pregunté—. Si ni siquiera te he dicho aún si quiero quedar con ella o no.
    —Sí que quieres, bro… Claro que quieres. Cómo no vas a querer, si está tremenda. Y no hemos hablado. Solamente le he escrito para preguntarle si le apetece follar con un macizo que está sin estrenar.
    —Ja, ja, ja… Qué fuerte lo tuyo. ¿Así de fácil ha sido?
    —Así de fácil. Hace un rato me ha dicho que sí, y le he pedido una foto morbosa. No me vas a negar que está muy follable. Te mola o qué.
    —Claro que me mola. Que soy menos marica de lo que tú te crees, cabrón.
    Me volví a reír como si me hubiera quitado una losa de encima. Solo con ver aquel sugerente selfi de Laura, se me habían removido los cojones con un calambre de excitación. Me dio un subidón de la ostia sentir una calentura física que llevaba tiempo sin que una chica la despertase.
    —Ahora le tienes que mandar tú también una foto guapa —dijo Boni.
    —Vale, pues pásame su wasap y luego en casa se la envío.
    —Qué va, tío… Tengo que mandársela yo. No tengo permiso para darte su número hasta que Laura no te vea. —Me vio fruncir el ceño—. Es que son sus condiciones, macho… Ya te he dicho antes que está medio zumbada.
    —Ya veo, ya… —Me di cuenta de que todavía no se lo había preguntado, así que lo hice en ese momento, con algo de suspicacia—. Y puedo saber de qué la conoces tú, si no es de joder con ella. ¿No será puta?
    —No, joder, qué dices —respondió tajante—. Un poco putilla puede que sí, pero no de profesión. Y ahora mismo no puedes saber de qué la conozco.
    —Cómo que no… ¿En serio?
    —En serio. Pero no te preocupes, que te lo diré. Si al final te desvirgas con ella, te contaré de dónde sale.
    Al menos la mitad de mi excitación se convirtió en sospecha. Porque eso de ocultarnos cosas de forma tan deliberada no es algo que esté en el ADN de nuestra amistad. Salvo que se trate de «secretos inconfesables», temas que puedan afectar a otras personas, o que puedan romper nuestra amistad.
    Por ejemplo, lo que había hecho con su padre justo una semana antes de aquel viernes, era algo de lo que no podía hablar con Boni.
    Ni se lo podía contar en ese momento, ni posiblemente nunca.
    (…)
    Nos metimos en su portal. En un recodo discreto, donde los buzones. Fue lo que improvisamos como estudio fotográfico.
    —Así no, joder —dijo Boni, con su móvil apuntando en vertical—. Pareces un pardillo con cara de susto. Tienes que ponerte en plan empotrador.
    —Mira tú, no me marees… Que si fuera empotrador, no me tendría que hacer una foto para tu amiga imaginaria —bromeé—. A ver, cómo la quieres.
    —Yo qué sé… Al menos súbete la camiseta. Aunque claro, cuando vea lo buenorro que estás, no se va a creer que seas virgen. Si no me lo creo ni yo…
    Resoplé y sonreí, tirando la mochila al suelo. Me subí la camiseta y la dejé recogida detrás de la nuca. Llevaba un pantalón corto deportivo.
    —¿Así mejor? —le pregunté.
    Boni apartó el móvil y también sonrió, mirándome entre las piernas.
    —Mucho mejor. Pero por qué marcas tanto, bro… ¿Estás empalmado?
    —Un poco —admití. Físicamente medio empalmado y con la cabeza muy caliente. Aunque solo reconocí lo que sus ojos pudieron percibir.
    —Ya veo. Pues si quieres, enseña también algo de gayumbo, ¿no? Eso siempre queda sexy.
    Me volvió a apuntar con su teléfono mientras yo tiraba a la vez de las dos perneras del pantalón, dejando a la vista poco más que el elástico del bóxer. Aunque no fuese de firma, recoloqué la goma para que no se viese arrugada. Y ya que estaba, me recoloqué el paquete también, por tal de que abultase más hacia el lado que hacia adelante.
    —Menuda sesión guapa te estoy haciendo… —me dijo—. Va a ser difícil elegir una, ya verás. Ahora ponte las manos en la nuca.
    Sonreí mientras lo hacía. Sintiéndome un modelo profesional, redoblé las mangas de la camiseta para que al flexionar los brazos se me marcasen más los bíceps. Boni se echó a reír sin dejar de enfocarme. Teniendo los omoplatos apoyados en la pared, avancé la cadera y apreté el estómago; me flipé un poco fardando de abdominales y semi erección. Cada vez se veía más gruesa.
    —Cómo te gustas, eh cabrón… —Bajó el móvil y añadió—: Si yo tuviera ese cuerpo, me ponía ahí contigo y le mandábamos un selfi juntos a la guarrilla de Laura. Seguro que le dejaríamos las bragas bien empapadas.
    —Ja, ja, ja… Qué idiota eres. Qué pasa, ¿ahora vas de acomplejado?
    Boni también se echó a reír. Luego se lo pensó un par de segundos.
    —Pues tienes razón, bro… Vamos a ponerla cachonda, sí o qué —lo dijo mientras me pasaba el móvil para quitarse la camiseta.
    Él directamente la tiró sobre la mochila. También iba en chándal, aunque el suyo era largo, color blanco. El mío corto y azul oscuro. Los dos manteníamos intacto el moreno de piel que lucíamos desde junio. Mientras Boni preparaba la cámara, miré un segundo por debajo de su cintura y vi que el tío estaba tan duro como yo. Al llevar camiseta larga y ancha, lo había disimulado del todo.
    Ahora lo que enseñaba algo más abajo de su delgado torso desnudo era el gayumbo bien a la vista y la cintura del pantalón sujetándose por encima de su abultado paquete. Empalmadísimo y apretado a tope por el slip.
    —Venga, dale —dijo, sin darme tiempo ni a bromear—. Vamos a probar un selfi. Y si no salimos bien, apoyamos el móvil ahí en los buzones.
    Al ser algo más alto, le resultó más cómodo pasarme el brazo por detrás del cuello que por la cintura. No esperaba que nos fuésemos a poner tan juntos; pude notar el calor que emanaba su cuerpo, con el costillar de su plexo contra mis pectorales. Mi brazo lo rodeó por debajo, la mano se le quedó sobre el hueso de la cadera, tocando los dos elásticos: calzoncillo y chándal.
    Miré hacia la pantalla, y la imagen que vi reflejada en ella no me disgustó. Diría que todo lo contrario. Salíamos radiantes. Aunque, precisamente por eso, tampoco me hizo ni puta gracia el hecho de que no me disgustase. ¿Qué ostias estábamos haciendo ahí empalmados, como si posáramos para el puto Grindr?
    —Alegra ese careto, joder —dijo Boni, tras hacer varias capturas dando al botón rojo con el índice—. Que no vale sonreír solo con la polla, macho… Estás poniendo cara de funeral.
    —Será porque te tengo demasiado cerca y apestas a perro muerto.
    —Ja, ja, ja… No es por eso. Es porque te molo y te pones nervioso.
    Lo dijo de un modo tan campechano que sonó como cierto. Tampoco tuve tiempo a replicar nada. Dejó de agarrarme el cuello y volvió a pasarme el móvil.
    —Toma, aguanta, que así no mola. Se nos tiene que ver de cuerpo entero.
    Caminó hasta su mochila y se inclinó sobre ella rebuscando algo.
    Por detrás y en esa postura, se le veía el chándal aún más bajado que por delante. Casi todo su culito de nalgas estrechas y chupadas quedaba a la vista (con un calzoncillo blanco de aspecto desgastado casi transparentando su piel; una línea vertical más oscura que el resto).
    Llevaba la última semana medio loco, luchando contra mis demonios por lo que había ocurrido el viernes anterior con su padre. Asumiendo que SÍ, que me gustaban los hombres; «también» los hombres. Las tías y los HOMBRES.
    Pero Boni no lo era. Boni era un niñato como yo, hombrecito como mucho, por más que follase como un semental desde hacía meses. Encima, ni siquiera es que tuviera buen cuerpo. Vestía cutre, en plan guarro, no se molestaba en arreglarse ni estar mínimamente guapo. Entonces, ¿por qué estaba mirándole el trasero como si fuese un culazo machacado en el gym a base de sentadillas?
    Era un culito de mierda, una tabla de planchar. Y eso de que apestaba también era cierto. Olía a sudor, como recién salido de Educación Física. En él no había nada que lo hiciese digno de removerme algo por dentro.
    Si es que era un espantajo… ¡Joder!
    Siete días atrás, su padre me había dicho: «Somos demasiado hombres para él». Y yo estuve de acuerdo. Pero en ese momento, ahí agachado, descubrí con enfado que mi mejor amigo era lo «bastante hombre» para gustarme.
    —Qué coño buscas —le pregunté, empezando a impacientarme.
    —Las llaves, para abrir el buzón.
    —Mira, paso. —Me coloqué bien la camiseta mientras que él se daba la vuelta. Le vi fruncir el ceño, y hasta eso me cabreó—. Qué, ¿no te parece que ya hemos mariconeado suficiente? Me piro a casa, que tengo hambre. Puedes enviarle a Laura la que te salga de los huevos. O ninguna… Me da igual.
    —Pero qué mosca te ha picado ahora, bro… ¿En serio que te piras?
    Su pregunta me pilló cogiendo la mochila del suelo. Me la cargué al hombro y no le di respuesta hasta no darle la espalda y empezar a alejarme.
    —Que sí, joder… que me largo. Venga, nos vemos.
    Por suerte no me siguió, ni con su voz ni con su caliente costillar desnudo.
    Hui de Boni como si fuera el demonio contra el que llevaba días luchando. De camino al portal, metí la mano dentro del bóxer y me apreté bien la polla hacia abajo. La tenía tan dura que me dolió, casi me la quiebro tratando de encajarla entre los muslos. Los cojones retorcidos abultaban bastante menos que el rabo. ¡Maldito Boni! ¿Por qué mierdas se había empalmado? Yo al menos tenía la excusa de ser virgen y estar pensando en la zorra de buenas tetas con la que me quería liar… pero él por qué. ¿Para no ser menos que yo?
    El muy cabrón la tenía tochísima; le llegaba casi hasta la cadera. Parecía tener un pollón tan grande como el de su padre. Y se había quitado la camiseta como si nada. Para qué, ¿solo para provocarme y que le mirase la empalmada? Para que luego me pudiera decir: «Córtate un poco, bujarrón… que se te van los ojos». Pues sí, colega, se me van. Porque no deberías ponerte tan duro y con ese pedazo de cipote delante de mí. A qué coño juegas, Boni. En serio.
    Llegué a casa mosqueado y con dolor de huevos. Saludé a mi madre sin asomarme siquiera a la cocina. Tiré la mochila sobre mi cama, lleno de rabia, y me fui directo al baño. Me la tuve que desencajar, porque seguía teniendo la polla dura como el cemento.
    Levanté la tapa de la taza del váter, con la ropa en los tobillos y la camiseta puesta detrás de la cabeza. Apoyé el puño en la pared, y con la otra mano me sujeté el rabo para empezar a menearlo a toda ostia. Con más dolor que placer, despellejándome vivo.
    Cerré los ojos y me casqué allí mismo la paja más furiosa de toda mi vida.
    La primera en la que mi cerebro (jodido y retorcido) dejó entrar al puto Boni Salas. Un tío que hasta entonces no veía como hombre, que no cumplía ni de lejos el canon de belleza masculina.
    Fantaseé con algo sencillo y que ya me resultaba familiar (nunca mejor dicho): me ponía de rodillas para chuparle el pedazo de rabo sobre el que se le sujetaba el elástico del chándal. Imaginé que podía tragármelo entero, sin la mano de seguridad que te evita las arcadas.
    También le comí los huevos, que olían (no, apestaban) igual de bien y de mal que su cuerpo de espantajo durante los selfis. Fantaseé con bajarle la ropa mientras Boni buscaba las llaves en la mochila. Me pegaba a él después de haberme escupido en la polla y le hacía perder la virginidad anal igual que hice con su padre. Estrené su culito estrecho y huesudo entre las brumas de aquella paja rabiosa. Lo empotré contra los buzones para darle bien duro; sin parar hasta correrme dentro de él, y encima diciéndoselo al oído mientras lo jodía:
    «Te voy a dejar toda la lefa dentro, que es como os gusta hacerlo a las que sois más zorras que nadie». Tras eso, salpiqué los azulejos como un animal, como una bestia salvaje que llevara semanas sin masturbarse.
    Me quedé mucho más relajado. Solo me sentí un poco (muy poco) culpable por haber mancillado de algún modo la amistad de toda la vida que tenía con Boni Salas.
    (…)
    Tal y como suponía, todo aquello no tuvo la menor relevancia para él.
    Ni le debió resultar extraño que nos abrazáramos estando empalmados, ni le dio importancia a mi huida. Supongo que fue porque su cerebro no estaba tan jodido y retorcido como el mío. Él solo sabe empujar hacia adelante y mirar hacia su lado, que es donde suelo estar yo casi todo el tiempo. Lo demás se la trae al pairo. Por eso me envió aquella foto.
    Era un selfi de dos colegas posando sin camiseta y con el paquetón bien hinchado. El colega flacucho sonreía con naturalidad hacia la cámara. A su lado, el colega cachitas le estaba mirando la polla con poco disimulo y con «cara de funeral». Una estampa perfecta de lo que yo estaba sintiendo y sufriendo en ese momento. Boni me la mandó por WhatsApp; debajo escribió la sentencia:
    «Para que luego sigas diciendo que no eres medio gay»
    «Está claro que lo eres, bro»
    «Y ya está»
    Después añadió una ristra descontrolada de emoticonos; una docena de caritas descojonándose de risa. Lo curioso fue que no había puesto «maricón», «moñas», «marica» ni «bujarrón». Había puesto lo que había puesto.
    Medio gay.
    Porque él ya lo sabía. Seguro que desde mucho antes que yo mismo. En este caso no pretendía insultarme, solo dictar sentencia. El juicio lo habría ido haciendo él por su cuenta, desde que despertamos al sexo en nuestra primera adolescencia. Recabó las evidencias que necesitaba durante varios años; no emprendió la acusación formal hasta después de haber perdido su virginidad y ver que la mía seguía intacta; con eso y nuestro selfi le bastó para emitir el veredicto. Traté de responderle con la misma naturalidad:
    «Está claro que lo soy»
    «Ahora ya lo sabes»
    «La próxima vez que te empalmes a mi lado,
    es posible que pierda los papeles»
    «Avisado estás»
    Me pensé si añadir también emoticonos, pero al final no lo hice. Ni caritas sonrientes, ni corazones, ni caritas tristes. Dejé que Boni lo interpretase como le diera la gana. Siguió escribiendo:
    «Ok. Avisado estoy»
    «Otro tema…»
    «Me ha dicho Laura que folláis mañana»
    «Después del entreno me cuentas»
    «Sí o qué»
    Pues sí, se dio por «avisado» y cambió de tema. Como si nada. Como si no acabase de reconocer que me molan los tíos. Le mandé un pulgar hacia arriba y enseguida me desconecté del WhatsApp. Hundí la cabeza en la almohada sin entender qué coño le estaba pasando a mi vida.
    ¿Por qué en solo una semana se me había puesto todo patas arriba?
    (…)
    El sábado quedé con Laura a la hora del desayuno.
    Por si alguien se pregunta quién coño queda con un completo desconocido para echar un polvo a las nueve y media de la mañana (¡de un sábado!), ahora ya sabéis la respuesta: Laura; porque tenía la casa libre hasta mediodía.
    Me recibió vestida solo con una camiseta larguísima color amarillo pálido. Sin sostén y algo despeinada. Bragas sí llevaba, aunque no le duraron mucho puestas. Parecía que le hubiese dado tiempo a desperezarse, lavarse la cara y poco más. Tampoco es que yo fuese hecho un pincel. Chándal largo y el macuto al hombro, porque teníamos entreno a las doce. Nadie diría que venía a lo que venía. Eso sí, de mi casa salí recién duchado y con gayumbos limpios.
    —Perdona que te haya hecho venir a esta hora.
    —No pasa nada… —le dije, accediendo a la cocina detrás de ella—. Si hoy no te venía bien, podríamos haber quedado otro día.
    —Qué va, es que solo tengo la casa libre los sábados a esta hora. Y si te digo la verdad, no quería esperar otra semana para conocerte. Que en una semana pueden pasar muchas cosas.
    «Que me lo digan a mí», pensé. Preferí tomar un colacao que acompañarla con el café. Mi elección le hizo sonreír como si le sonriese a un niño pequeño.
    —Estás muy bueno. ¿Puedo saber por qué sigues siendo virgen?
    Laura formuló esa pregunta cuando ya estábamos en el sofá, cada cual con su taza. Por la forma en que se llevó el café hasta los labios, intuí que mi querido mejor amigo le habría dicho que yo era como mínimo «medio gay». Esa bonita mierda que me había soltado por el WhatsApp. Posiblemente hasta la había retado a averiguar si lo era del todo o solo a medias.
    —Seguro que Boni ya te habrá dicho el por qué. ¿Puedo saber yo de qué lo conoces? —me aventuré a preguntar.
    —¿A Boni? Pues… no sé. Si él no te lo ha contado, será que no quiere que lo sepas. —Sonrió.
    —Dijo que me lo contaría si al final me desvirgabas.
    —Ja, ja, ja… Menudo gilipollas.
    Después de estar diez, tal vez quince minutos en su compañía, ya podía decir que Laura me gustaba bastante. Más allá de ser guapa (tenía el pelo rizado, largo y castaño; el rostro surcado por algunas pecas, la nariz chata y los labios gruesos, muy morbosos cada vez que sonreía); más allá de tener un físico espectacular (con aquellos pechos firmes, y esos pezones que parecían a punto de desgarrar la camiseta); más allá de eso, desprendía magia.
    Era tan natural, tan directa y tan enigmática al mismo tiempo, que la mezcla de todo lo que había en ella resultaba explosiva. No es que ya la tuviese dura bajo el chándal, pero sabía que en cuanto nos diéramos el primer roce, me pondría reventón en menos de dos segundos.
    Después de reírse e insultar a Boni merecidamente, se tomó una breve pausa para sorber el café. Luego dijo:
    —Ahora que me has conocido en persona, ¿sigues queriendo desvirgarte conmigo? —Asentí con la cabeza y dejé mi taza vacía sobre la mesita—. Uf, pues es un alivio… La verdad es que me alegro, porque estás buenísimo. Creo que eso ya te lo he dicho, ¿verdad? Espero que no te sepa mal si también te confieso que ayer… Bueno, que ayer me hice un dedo con las fotos que me envió el idiota de tu amigo.
    —¿En serio? —Sentí que se me hinchaban las mejillas, ruborizado.
    —En serio —reafirmó—. Primero le llamé, pensando que quería tomarme el pelo. Pero cuando me convenció de que realmente eres virgen, entonces me puse a disfrutar de las fotos. Me envió unas cuantas y todas me encantaron. Sobre todo una en la que salís los dos… Esa en la que le miras la polla.
    —Qué… ¡Qué hijo de puta! —Me rasqué la frente mirando abajo, por tal de esconder un poco mi cara roja como un tomate. Estuve a punto de decirle que no le miraba la polla, pero pensé: «Total… qué más da».
    —Yo creo que me la envió porque me conoce bien —siguió diciendo Laura, mientras dejaba su café a medias también sobre la mesita—. Él sabe que si hay algo que me gusta más que un tío virgen, es un tío virgen y desorientado.
    Se deslizó sobre el sofá de forma sibilina mientras hablaba, para estar ya sentada sobre mis piernas cuando hizo la pregunta:
    —¿Dirías que tú estás desorientado, Pablito?
    —Pues no. Diría que no —respondí sin dudar. La tenía a horcajadas sobre mí. Moví las manos sobre sus muslos para adentrarme bajo la camiseta—. Si eso mismo me lo hubieras preguntado hace diez días, te habría dicho: «Estoy perdidísimo». Pero hoy no. Hoy tengo muy claro lo que quiero.
    Sonreí, porque una parte de lo que quería lo tenía ya en mis manos: eran sin duda las mejores tetas que había acariciado nunca.
    —Bueno, eso también me vale —dijo entonces—. A los desorientados y a los bisexuales los meto en el mismo saco… Me ponen igual de cachonda.
    Me guiñó un ojo y se inclinó a buscarme la boca. Follar con tías no, pero lo que es tocar melones, había tocado ya unos cuantos. La diferencia estaba, tal vez, en que Laura ya era una mujer-mujer; no era una mujercita de quince o dieciséis años muy bien desarrollada. Ella lo era de verdad. Una hembra que me devolvió una sonrisa de ojos brillantes cuando separó nuestros labios. Luego miró hacia sus pechos.
    —Te veo muy suelto —bromeó, tirando de mi camiseta despacio.
    —Y yo a ti muy caliente —retiré las manos para que Laura me pudiera desnudar el torso. Luego las volví a mover por sus muslos, aunque esta vez la seguí rodeando. Delimité el contorno de sus braguitas metiendo dos dedos solo un poco bajo la gomilla. Tenía un culazo inabarcable. Posé las manos en él y tiré hacia mí hasta que aposenté su coño sobre mi empalmada.
    No hace falta decir que a esas alturas estaba duro como el cemento. Lo hizo denotar ella misma suspirando antes de fundirnos en un nuevo morreo. Yo traté de restregar la cerilla como si quisiera prender llama, y ella hizo lo mismo meneando suave la cadera. Bajó una mano por mi estómago buscando carne, y se agarró a ella como si fuese a arrancar un nabo del huerto.
    Fue hasta mi oreja para susurrar:
    —¿Quieres que pongamos cachondo a Boni? —La miré frunciendo el ceño, sin entender muy bien su propuesta hasta que la noté sacándome el móvil del bolsillo del chándal. Entendió que mi respuesta era sí, porque enseguida se puso a darme indicaciones—. Bájate solo el pantalón, y súbeme un poco la camiseta. Toma, desbloquea esto.
    Laura se apoyó sobre las rodillas para dejarme un hueco mínimo. Después de acceder al móvil y entrar en mi conversación de WhatsApp con Boni, le di el teléfono a ella y tiré de la cintura del chándal hasta dejármelo a medio muslo. Debido a sus magreos, tenía medio rabo fuera del bóxer.
    La mejor parte de mi verga sobresalía por encima del elástico. Mi rabo no es descomunal, eso lo sé, pero el extremo sobresale en círculo como una buena seta. Vamos, que tengo un capullo mazo de gordo. A Laura se le abrieron mucho los ojos al verlo; supongo que le debió gustar, o eso pareció cuando dijo:
    —Joder qué polla… —con una voz que no sonaba a desagrado.
    Se lamió la mano libre un par de veces (algo que ninguna tía había hecho antes de agarrarme la pija), luego la bajó para coger el trozo de zanahoria al que le alcanzaron los dedos. No hizo malabares con ella, solamente la despellejó sin dejar de sonreír con excitación.
    Estar con una hembra que no siente pudor alguno por mostrar que tiene ganas de rabo y sexo, también fue una novedad para mí esa mañana.
    (…)
    Fue un selfi bastante guarro. Provocador como poco.
    Mi bóxer azul claro con todo el cipote bien marcado y mojado de precum. Las bragas blancas de Laura bien pegadas al bulto (su coñito desprendía un calor de lo más insoportable, en el buen sentido; o sea, que podía hacer que me corriese incluso antes de metérsela). Era ella quien sujetaba el móvil desde lo alto, mirando a cámara. Yo no tenía cara de funeral, ni miraba lo que no toca. Estaba con los ojos cerrados lamiendo su cuello.
    Me enseñó la foto, entusiasmada, mientras ambos movíamos la cintura para seguir rozando nuestros sexos. La amplió lo suficiente para que lo único que ocupase la pantalla fuera nuestro punto de fusión explosiva. Mi verga se marcaba como si no llevase nada puesto, con esa bola gorda que tengo como glande. Sonriendo ambos, me pidió permiso para enviársela a Boni.
    —Haz lo que quieras… Pero antes deja que te quite esto.
    Levantó los brazos sin soltar mi móvil, y todo lo demás quedó en segundo plano cuando al fin tuve sus tetas delante. Hacía solo veinte horas que se las había visto insinuadas en un sujetador super morboso. En el selfi que le mandó a Boni para mí parecían grandes, y por debajo de la camiseta se percibían muy firmes. Desnudas eran las dos cosas: dos globos voluminosos que vencían la ley de la gravedad sin descolgarse prácticamente nada.
    Seguí chorreando el calzoncillo de pre mientras se las acariciaba. Laura estaba escribiendo algo mientras yo solo pensaba en mamar una de aquellas ubres de hembra adulta. Fui a por la que parecía tener el pezón más duro y más salido. Jugueteé por la zona con mi lengua y eso le hizo suspirar. Hizo que me tomase de la nuca y me apretase como si fuera su cachorro hambriento.
    Tiró mi teléfono al otro extremo del sofá y me dijo:
    —Como te vas a correr enseguida… el primero lo echamos aquí. ¿Vale?
    Sonrió y saltó de mis piernas el breve tiempo que necesitó para bajarse las bragas. Fue el segundo coño que vieron mis ojos. El primero había sido el de Lorena, una de las tres chicas con las que más lejos había llegado. El de Lorena era un coñito de raja pequeña y muy poco vello. Ella misma dijo que se lo había arreglado para enseñarme a comérselo. Y me enseñó.
    El de Laura, en cambio, a bote pronto me pareció más vasto. Tenía dos pellejitos de carne rosada sobresaliendo, un buen matojo de pelo tan castaño como el de su cabeza. Lorena era virgen cuando metí mi lengua en ella. Y luego se fue virgen a casa, claro. Bien comida pero no follada.
    Nada que ver con la yegua dada de sí que me dejó ver su sexo apenas un segundo antes de volver a sentarse sobre mis piernas. Esta vez lo hizo encima de mi verga supurante de flujo. Pude notar más calor que antes atravesando la tela de mi gayumbo húmedo. Ayudó a mojarlo del todo con su frotamiento, con nuestra bocas unidas en un morreo de los guapos.
    —…¿estás listo?... —me susurró sin apenas separar los labios.
    Asentí con la cabeza. Laura me abrazó del cuello. Yo tenía una mano en su tremendo culo y la otra algo más arriba. Nos ladeamos hasta que acabó con la espalda tumbada a lo largo del sofá. Los dos nos quedamos con un pie de apoyo plantado en el suelo. Apuntalé la rodilla de arriba para echar el culo un poco atrás. Lo justo para que ella me bajase el calzoncillo. No pudo llevarlo muy abajo. Apenas descubrió mis nalgas; quedó la prenda junto a la cintura elástica del pantalón de chándal, a medio muslo.
    —Buah, tía… Lo siento mucho pero… —murmuré, como el criminal que va a confesar un delito antes de cometerlo—. Uf, yo creo que voy a durar… algo menos que «enseguida»… —Sonreí ruborizado.
    —Tranquilo, que es normal… Además, hay otras formas de hacer que yo también disfrute… Luego te llevaré a mi cama para echar el segundo. —Me encantó ver sus ojos brillando excitación, mientras ya sentía su mano alrededor de mi garrote, aproximando la bola carnosa del extremo a su coñito mojado.
    «Por suerte», me dije, «a comérselo no tendrá que enseñarme».
    (…)
    Si lo piensas bien, el tema de la virginidad masculina es muy relativo.
    Con ellas parece más fácil detectarlo. Saber que ya se ha perdido el virgo. Aun así, puesto que el himen se ha comprobado que puede romperse haciendo alguna actividad no sexual, tal vez sea una cuestión más cultural que física. A Lorena le metí la lengua tan a fondo como pude, podría decirse que la penetré de algún modo (solo un poco, vale… pero entré). Ella se fue a casa convencida de que seguía siendo virgen.
    Pero ¿en qué momento de su vida deja un chico de ser virgen? La primera vez que me salpiqué la tripa al correrme tenía doce o trece años. Entiendo que siendo solo una paja no se considera desvirgo, pero fue de todas formas una primera vez para mí. Igual que el primer coño en el que entré. Casi diecisiete años tenía cuando penetré a Lorena. Con la lengua, cierto. Así que fue otra «primera vez» que completé sin perder la virginidad.
    Yo creo que la perdí ocho días antes de aquel sábado, cuando me follé a Jaime, el padre de Boni. Algunos estarán de acuerdo y otros no… Y si es que no, ¿por qué habría que considerar que me estaba desvirgando con Laura?
    ¿Solo porque aquello era un culo y esto un coño?
    (…)
    Cerré los ojos besando su cuello, entrando en ella guiado por su mano. Con una sensación de calor que me recorría el cuerpo entero.
    En este caso no hubo barreras de ningún tipo (como en el culo de Jaime), mi polla se deslizó con suavidad desde que el capullo estuvo dentro. Laura gimió complacida junto a mi oreja y yo apenas tuve que empujar un poco para sentir que ya estaba dentro del todo. Sin apenas despellejarme, con el cimbrel dando brincos de alegría. Mis huevos enterrados entre sus nalgas centrifugaban una corrida lista para ser lanzada al infinito.
    Me fui un poco atrás y volví a entrar hasta el fondo. Desvirgado o no, la verdad es que me dio lo mismo. Inicié un metisaca lento y placentero, con todas mis terminaciones nerviosas activadas y concentradas en el gozo. Abrí los ojos sobre su hombro con el vaivén ya iniciado.
    Dentro, fuera… dentro, fuera… mis suspiros y los suyos.
    A solo unos centímetros estaba mi teléfono, caído junto a un cojín. Con la pantalla encendida; la conversación de WhatsApp abierta. Arriba se veía media foto, el selfi que aquella pedazo de hembra le había enviado a Boni. Se veía la parte más guarra solamente, la de los dos sexos tocándose en ropa interior.
    Debajo una breve conversación:
    «Ella podrías ser tú… si quisieras»
    Eso le había escrito la cabrona de Laura. Me volví loco al leerlo. ¿Cómo se le ocurría haber escrito semejante burrada en mi nombre? Aunque más loco me volvieron las respuestas de Boni:
    «Claro… si YO quisiera»
    «Aunque en todo caso, ELLA serías TÚ, cacho maricón»
    «Disfruta y córrete dentro»
    «Dale a esa zorra lo que le gusta»
    —…oh, joder… —susurré cerrando de nuevo los ojos.
    Apenas se la metí dos o tres veces más, sin prisa ni urgencia, antes de quedarme clavado dentro de Laura. Con las putas palabras de Boni rondando mi cabeza, mi polla empezó a vibrar y a soltar la leche a chorros. Fue igual de alucinante que mi primera corrida en una cueva ajena, solo que el coño de ella no presionaba tanto el tronco de mi rabo como el culazo de Jaime.
    Pese a ello, sentí un placer y una liberación (ese disparar profundo y sin diana) a la que no te habitúas en solo dos polvos sin goma.
    Resoplando sobre el hombro de Laura, leí de nuevo en mi móvil la frase que me había hecho petar la cabeza:
    «En todo caso, ELLA serías TÚ, cacho maricón».
    Se me ocurrió pensar (con el atontamiento mental que te queda después de haber eyaculado) que aquello sí podría ser definitivo e incontestable. Si Boni me diera por el culo, entonces a nadie le cabría ya duda alguna de que Pablito Vilaseca había dejado de ser virgen por completo.
    Con chicas como Lorena; con hombres como Jaime; con mujeres como Laura… Y (ojalá) con niñatos sementales como mi mejor amigo.
    (…)
    Después de darnos algunos besos, Laura me dijo:
    —¿No me vas a preguntar si he disfrutado los cinco segundos de polvo?
    —Ja, ja, ja… Qué mala eres. Al menos te he avisado, ¿no? —Sonreí lleno de rubor que ella no debió percibir, pues la cara entera me ardía aún por toda la excitación de aquel breve encuentro—. Pero tranquila, que voy a seguir tu consejo y voy a hacer que disfrutes… Voy a hacerlo con mi otra polla.
    Saqué la lengua y le chupé los labios antes de empezar a descender por su cuello. Mi rabo de la entrepierna se había ablandado un poco en cuanto salí de ella. Pero diría que estaba igual de caliente que si no me hubiese acabado de correr. Iba ya bajando por su ombligo cuando me frenó:
    —Espera, Pablo… ¿No quieres que me lave primero?
    —Qué va. —Negué con la cabeza al tiempo que sonreía—. Creo que me apetece más probarlo con mi carbonara.
    —Joder, qué guarro. —Devolviéndome una sonrisa que le iba de oreja a oreja, agarró mi pelo con suavidad—. Qué guarro y qué morbo, cabrón… Es por eso que los bisexuales me ponéis tan cachonda.
    Elevó un poco la cadera para ofrecerme todo su coño empapado. Luego me apretó la cara contra él y me dejó sordo juntando los muslos como si quisiera dejarme allí atrapado para siempre.
    «Me ponéis», había dicho. Sin yo confirmar ni desmentir.
    Me resultó de lo más agradable que ella lo diera por hecho, y sobre todo no sentir el impulso de negarlo. Para qué. Aunque no me cabe duda que un par de semanas atrás le hubiera dicho algo, en ese momento lo dejé fluir por mi interior. La palabra «bisexual» saliendo de sus preciosos labios carnosos, me hacía parecer, desde luego, mucho más interesante que si fuese hetero. Pero es que aquel «cacho maricón» escrito por Boni en el WhatsApp también sonaba de lo más excitante.
    Comprendí que todo me venía bien: ser bisexual para Laura, ser maricón para Boni. Aunque seguramente no me darían el carné de gay si me vieran ahí en el sofá comiéndome un coño a moflete hinchado.
    Lamí todo el flujo que encontré, sabiendo que buena parte era lo que me estaba devolviendo Laura después de dejárselo dentro. Se le resbalaba desde la raja, como si ella misma se exprimiese para dármelo. Jugué por dentro y por fuera con mi lengua ansiosa, sin necesidad de que me indicase cómo se lo tenía que comer. Debió notar que en aquello no era tan novato como follando.
    Si no protestó ni puso en duda mi virginidad perdida debió ser porque lo estaba gozando. Eso fue al menos lo que me dio a entender cuando puso las dos manos sobre mi cabeza y me asfixió toda la cara entre sus piernas. Cuando jadeó y se retorció sobre el sofá como una anguila, sin dejar de arrastrarme a un lado y a otro.
    Recordé el buen orgasmo que le había regalado a Lorena tiempo atrás. Estaba medio ida del gusto; también super apurada. No llegó a decirme que lo sentía, pero casi se disculpaba con cada gemido. «Ooh… no, no, no…», era eso lo que más repetía la pobre, abierta de piernas y agarrándome del pelo (a ratos tiraba de mí, a ratos me apretaba). No sé, tal vez por la educación recibida, le debió parecer indecoroso disfrutar tanto de una buena comida de almeja.
    Con Laura fue todo lo contrario. Estaba igual de salida, pero mucho más suelta. Jadeaba sin ningún pudor y manejaba mi cara igual que si jugase con un dildo de lengua. Llegó incluso a enroscar las piernas en mi cuello elevando a tope la cadera para meterme todavía más adentro. Fui su juguetito sexual y me encantó sentirme utilizado para recibir su merecido placer.
    Nos detuvimos cuando Laura lo marcó. Quedé con la rodilla sobre el sofá y el otro pie en el suelo. Jadeando yo también medio ahogado. Con todo el rostro empapado, la polla súper dura y una gran sonrisa. Entonces sí se lo pregunté:
    —¿Has disfrutado de este polvillo? De este sí, ¿verdad?
    Ella respondió afirmando con la cabeza, con la respiración entrecortada. Y en cuanto se dio cuenta de la rigidez de mi rabo, sin necesidad de hacer una parada en boxes, enseguida me propuso:
    —¿Vamos a la cama y me follas otra vez?
    Prácticamente me arrastró por el pasillo. Me condujo hasta su cuarto y allí me lanzó sobre su cama deshecha. Apenas me dio tiempo a dejar caer las zapas al suelo sin desabrochar. Tiró del chándal largo y luego del bóxer hasta tenerme completamente desnudo y con el periscopio en alto. No pude más que sonreír al ver lo cachondísima que seguía estando. Igual que yo. Miró hacia mi rabo de palo estrecho y cabeza gorda.
    —Parece un jodido chupachups —me dijo, plantando las rodillas sobre el colchón—. No te molesta si no te la como, ¿verdad? Es que el sabor de mi coño no me hace mucha gracia.
    —Pues a mí me ha encantado.
    —Lo sé… —Sonrió mientras avanzaba lento–. Por eso quiero que le eches otra ración de carbonara y me lo vuelvas a comer.
    —Uf… Pero qué burrísimo me pones, joder. —La recibí a horcajadas sobre mis muslos. Establa claro que esta vez me iba a follar ella a mí.
    Frotó un poco mi capullo alrededor de su raja y se sentó en plan amazona para cabalgarme al ritmo que quiso. La cabrona iba con prisa. Y no porque se nos acabara el tiempo: quería ordeñarme lo antes posible. Se tomó el segundo polvo de la mañana como si fuera un simple trámite con el que debía cumplir antes de recibir los placeres de mi lengua.
    —No es que haya estado con cuarenta… oh, joder… tu puto cabezón me vuelve loca… Pero macho, sí que eres el primer tío al que no le da asco zamparse lo suyo —me dijo—. Eso no se disfruta todos los días, Pablito…
    Trataba de justificarse sin necesidad. Estaba casi inclinada sobre mí, con las manos apoyadas en la cama y sus maravillosas tetas al alcance de mi boca. No le dije nada porque estaba entretenido con ellas.
    —Los pardillos que desvirgo se corren igual de rápido que tú… pero luego se quedan en el limbo… Blandos y medio muertos… Pero tú… oh, sí, sí, sí, dale, dale… joder, si es que encima follas bien…
    Cada vez que Laura me dejaba el coño un poco en alto, desde abajo yo le metía unas buenas empaladas. Agarrado a sus nalgas, tirando de abdominales, le soltaba cuatro o cinco pollazos rápidos que la hacían jadear y cerrar los ojos.
    Me buscó la boca unos segundos; no muchos, un morreo fugaz. Lo que me buscó luego fue la oreja. Quizás percibió que ya me estaban entrando ganas de vaciar los huevos otra vez. Quiso ayudarme a acelerar el proceso, y no se le ocurrió nada mejor que cerdear un poco en mi oído, calentarme la cabeza:
    —Seguro que si fuese la corrida de otro… me lo comerías igualmente…
    —…ya ves… aunque fuese la lefa de mi abuelo… te lo dejaría seco…
    —Ja, ja, ja… Eres super marica, Pablito cabrón… pero follas de vicio…
    Sin moverse de mi oreja, volvió a dejarme el coño en alto y esta vez ya no lo bajó de nuevo. Fue como acabarme una paja entre sus labios vaginales, solo que mil veces más placentero. Y con el morbo añadido de escuchar a la muy perra diciendo algo que me hizo explotar del todo:
    —Aunque ese idiota no sea virgen… Oh, sí, dale, dale, oooh… Dejaría que Boni me follase… Sí, lo haría… Solo para regalarte después su carbonara…
    No necesité más que cerrar los ojos para quedarme acoplado a ella.
    Me bastó con imaginar a Boni en esa cama; fantaseé con verlo montar a la yegua, empujando con su culito chupado; luego apartarse con el cipote aún goteando; seguro que le gustaría frotar su capullo contra mi cara mientras me bebo a Laura entera…
    Con el abdomen tan duro como la polla y los tobillos clavados en el colchón, sentí las convulsiones en toda mi jodida piel, jadeé con auténtica agonía y finalmente la regué por dentro con toda la sustancia que me llenaba los cojones. Me vacié por abajo deseando rellenarme por arriba.
    Cuando Laura se incorporó, no me lo pensé dos veces. Doblé su almohada para elevar mi cabeza. Casi sin respiración, todavía con el tornado de energía del orgasmo circulando por mi cuerpo, tiré del suyo desde el trasero.
    Esta vez la quise pillar bien fresca y recién ordeñada; quería volver a sorber mi rica lefa saliendo de su carnosa cueva. Y ella, obvio… no puso objeción alguna. Laura se rio al verme tan ansioso, pero también estaba excitada como una tigresa cuando la senté sobre mi cara.
    (…)
    Epílogo
    Esa mañana en que había llegado a la hora de desayunar, poco antes de las once y media obtuvimos nuestro tercer orgasmo. En solo dos horas.
    Este fue, además, a golpe de pura verga, sin necesidad de lengüetazos. Me corrí casi a la vez que ella, aunque supongo que no le colé más que residuos. Mis huevos debían estar secos por fuerza. Tampoco tuve energías para bajar a comprobarlo; hasta me escocía un poco la punta del cimbrel. En ese momento tenía más ganas de mear (y echarme una siesta) que de otra cosa.
    Laura dejó que me acurrucase unos minutos apoyado sobre sus tetazas. Me acarició la cabeza como un cachorro. Acabó de hacerme feliz diciendo:
    —Te lo creas o no, nunca he disfrutado del sexo tanto como contigo. Has sido el mejor pardillo que he desvirgado nunca, y con mucha diferencia.
    Oírle decir aquello me infló mogollón el ego. La polla no, pues la tenía como para meterla en hielo. Pero mi ego de semental (semi) hetero sí que lo celebró. Recibió sus palabras con una inmensa alegría.
    Luego tuve que hacerlo, aunque no me apetecía nada.
    Salí de la cama y me agaché a recoger el bóxer del suelo. Laura todavía ronroneaba sobre el colchón. Nunca había tenido tan pocas ganas de entrenar como en ese momento. Mientras desenrollaba el calzoncillo y me lo ponía, se me fue la vista al corcho de la pared en el que tenía ella colgadas algunas fotos.
    —¿Sabes quién es? —me preguntó Laura.
    Durante unos segundos seguí mirando las imágenes, pues había sido una pregunta en singular. Entendí que se refería al tío que aparecía repetido más veces (en familia, en pandilla). En dos de las fotos salía solamente con ella.
    —Ahora es cuando me dirás que tienes novio, ¿no? —Con el pantalón en la mano, me giré hacia Laura y sonreí—. No te voy a decir ni en broma que eso me parezca mal, obviamente. Lo siento por él y me alegro por mí.
    —Ya… Entonces ¿no sabes quién es? —volvió a preguntar.
    Miré de nuevo las fotos, subiéndome el chándal. Antes de guardarme el paquete dentro, me llegó un aroma a sexo muy guapo. El olorcito de su coño me hizo seguir sonriendo mientras me fijaba en el tío de las fotos. No podía darme más igual pensar que ella tuviese pareja. Recién follado, todo importa un poco menos. Además, yo no tenía que rendirle cuentas a nadie.
    Aun así me fijé en el tío repetido. En las fotos familiares (deduje que los adultos eran sus padres) el maromo vestía de modo formalito, parecía el típico macarra que trata de fingir elegancia, pero cuya cara no puede esconder su origen poligonero. Podría pasar por el hermano mayor de Laura.
    En las estampas grupales, los tres chicos que salían (incluyendo al sujeto en cuestión) eran como cromos repetidos. Vaqueros muy ceñidos, botas de cuero negro en los pies, camisa a cuadros y pelo muy corto. Pasarían por una banda de skinheads si no fuera porque ellas eran más y vestían diferente.
    Y por último, las dos imágenes de pareja con Laura. Ahí fue donde me di cuenta de que su cara me resultaba vagamente familiar. Aquel tío parecía rondar o superar los veinte, pero no se me ocurría de dónde podía conocerlo.
    —¿Sabes quién es o no? —insistió. Había salido de la cama, y llegó a mi lado tan voluptuosa como desnuda. Su cuerpo también desprendía la fragancia sudorosa de haber echado un buen polvo. En este caso, tres.
    —¿Debería conocerlo?
    —Yo creo que sí lo conoces, que quizá lo hayas visto una o dos veces. Y hace años, además. Pero imagínalo más jovencito, con el pelo largo y rubio.
    Volví a mirar las fotos; una por una, imaginando pelo rubio largo en una versión rejuvenecida de aquel tío. Sentí de pronto un nudo en la tripa. Leve, pero muy presente. Laura se aprovechó de verme confuso para apartarme los ojos del corcho y besarme.
    Durante el morreo fue como si me diera la respuesta al enigma. Aunque en realidad, fue mi cabeza quien la encontró por sí sola. Era cierto que conocía al maromo rapado de aquellas fotos. De vista y poco más.
    —¿A qué cojones estáis jugando, Laura? ¿Esto es en serio? —pregunté en cuanto nuestras bocas se separaron.
    —¿Eso quiere decir que ya has reconocido a mi novio?
    —Creo que es Diego… —murmuré—. ¿Es Diego? Joder, pero si lo es, de verdad que Boni y tú estáis fatal de la cabeza. ¿En serio que tu novio es el puto Diego Salas?
    Asintió son una sonrisa y solamente añadió:
    —Entonces… misterio resuelto, Pablito. Ahora que ya te he desvirgado, por fin puedes saber de qué conozco a tu mejor amigo.
    Miré las fotos una vez más. En esta ocasión ya no me cabía ninguna duda de que era «El Legionario». Así es como lo llama el idiota de Boni.
    Diego Salas es su primo facha y militar. O militar y facha, el cambio de orden no lo hace menos peligroso. Y yo me acababa de follar a su novia.
    Me había corrido dentro de su piba nada menos que tres veces.
    (…)
    15 min
  • No te corras....
    Tengo la suerte de vivir cerca del campus universitario de mi ciudad. Mi calle es paso obligado para llegar a las facultades, por lo que todos los días veo desfilar universitarias jovencitas delante de la ventana de mi salón.
    Cuando llega la primavera y el buen tiempo, os juro que me pongo ardoroso día sí y día también debido a lo que se pasea ante mis ojos. Es como si tiernas muchachitas guapísimas y lozanas floreciesen de la nada de repente. Emergen de debajo de las piedras o yo que sé, pero el caso es que proliferan como insectos.
    Y hay que ver cómo van vestidas a clase algunas de ellas, medio despendoladas como si les quemase la ropa sobre la piel. ¡Madre del amor hermoso! No me cabe duda de que ser profesor de facultad tiene que una profesión de alto riesgo.
    La chica en cuestión de la que os quiero hablar hoy debía de ser la universitaria más cachonda de todo campus. Al menos a mí me era imposible imaginar que hubiese una fulana más buenorra que ella en tres kilómetros a la redonda. Era rubia, alta y delgada guapa como la hija de una top model, y de figura tonificada. Además, tenía cierto desparpajo muy provocativo en su forma de andar, su actitud y sus gestos. Y poseía mirada de chica mala y desinhibida, dominada por unos ojazos que eran dos destellos azules. Me pareció la candidata perfecta a la típica actriz que está empezando en el mundillo del cine de acción: fuerte y maciza, ideal para interpretar el papel de tía gamberra y sexy a partes iguales amén de muy echada p´alante.
    Cuando vi pasar a la rubita me quedé prendado de ella al instante, está claro. Iba vestida con una camiseta negra de asas que dejaba relucir un sugerente escote, y con unos vaqueros flojos y medio rotos. Los jeans le hacían lucir un estupendo trasero, curvilíneo y que se contoneaba casi ingrávido, y unas piernas largas, elegantes y esbeltas. La combinación de camiseta negra de sisas y tejanos rotos le daba aspecto también de rockera punkarra que canta en una banda de pivones, o algo por el estilo. En definitiva, la universitaria estaba cañón y tenía pinta de que le iba la marcha, así que bien merecía el esfuerzo de lanzarse de cabeza a por ella.
    A esas alturas del curso académico yo ya tenía muy aprendido el comportamiento típico de los y las estudiantes: a la vuelta de las clases, la mayoría se detenían en un supermercado que hay enfrente de mi casa a picar algo de la comida rápida que sirven en la sección alimentaria del súper. Motivado por la excitante visión desde mi ventana, me apresuré a salir de casa e interceptar a la muchacha en caso de que hubiese suerte y se detuviese ella también a comer un tentempié, al igual que otros tantos otros estudiantes más.
    Spoiler: ¡así fue!
    Me dirigí hacia la rubia universitaria y confirmé, casi salivando, que era un auténtico bombón. La abordé de forma sutil pero directa, recurriendo a una artimaña que había empezado a utilizar recientemente. Dejé caer a su alcance una tarjeta del nuevo club de swingers que acababa de abrir hacía poco en mi calle. La chica cogió mi tarjeta para devolvérmela amablemente y, en el proceso, no pudo evitar ojearla con curiosidad. Al momento noté el clic de la activación del morbo sexual que le provocó pensar en lo que sucede dentro de las paredes de un club de esos. Luego levantó la vista, me miró y…
    ¡Bingo!
    Percibí al instante cómo conectó que mi figura era el medio perfecto para dar satisfacción a su cachondez recién despertada. Tuve la suerte de encajar en sus requisitos de pareja sexual, fuesen esos los que fueran. ¡Bien por mí!
    El resto de nuestro encuentro en el supermercado fue mero trámite. Intercambiamos un puñado de frases que nos confirmó que los dos estábamos en la misma onda, o sea presos de la pulsión genital. Y al poco rato ya estábamos en mi salón besándonos y magreándonos a todo trapo.
    A mitad del petting de rigor ella se interrumpió para anudar su larga melena dorada en lo alto de la cabeza, dejándome claro que no había venido a mi casa para charlar. Esa maniobra con el cabello embelleció todavía más su rostro armonioso y sensual.
    En cuanto empecé a desnudarla me di cuenta ipso facto de que la rubita se tomaba muy en serio lo de tonificar su cuerpo. Destacaban en especial sus glúteos, que eran firmes y duros como los de una atleta, aunque no por eso dejaban de tener la redondez propia de la femineidad más voluptuosa. Su piel era suave y ligeramente tostada. Llevaba las axilas depiladas y los brazos eran delgados pero fuertes. Su boca grande, de labios curvados, se me mostró más propensa a la sonrisa de lo que había esperado a primera vista y no puedo decir que eso me disgustase en absoluto.
    La muchachita debía de ser bailarina de ballet o algo similar. Sólo eso explicaba la increíble flexibilidad de su anatomía. Primero se sentó en el sofá, posando el culo al borde del asiento acolchado y la espalda y la nuca hacia atrás contra el respaldo. Y a continuación estiró las piernas y las abrió en un ángulo de ciento ochenta grados, dejando su entrepierna entangada a mi entera disposición. Unos pechos elípticos asomaban bajo la camiseta de sisas, que no se había quitado sino que sólo se había subido hasta el cuello.
    Decidí dejar la prenda tal y como estaba, de momento, y retiré a un lado la tira del tanguita negro que llevaba puesto. Lo que quedó a la vista fue una abertura depilada, rosada y golosa. Era un coño fortalecido en el arte de follar, no me cupo duda. Y el agujero de su culo, un poco más oscurecido, estaba también lampiño, como a mí me gusta.
    La monada se llevó las manos a su rendija rasurada y abrió los labios vaginales para recibir mi lengua dentro sin impedimentos. Mientras me empapaba la boca con sus jugos ella comenzó a gemir suavemente. Su pulpa femenina sabía a frescura primaveral y segregaba una lubricación que respondía totalmente con lo que uno espera de una mujer en la flor de la hidratación y la excitación juvenil.
    Al mismo tiempo que degustaba su coñito exhuberante, me dediqué a acariciar sus nalgas torneadas y enérgicas. Daban ganas de lanzarle sendos mordiscos con todos los dientes. Todo el rato que me dediqué a lamer sus partes íntimas ella mantuvo su mano en mi nuca, empujándome la cabeza contra su entrepierna. Era una tía que gozaba de una comida de raja lo mismo que un tío disfruta de una mamada. Eso me hizo venirme arriba y terminé la jugada merendándome su clítoris con la sutileza de un tiburón.
    Y hablando de mamar… Para la siguiente fase de nuestro encuentro carnal fui yo el que se sentó en el sofá, me desprendí de los pantalones y todo lo demás, y entonces ella, acostada boca abajo, se lanzó a mi entrepierna con auténtico apetito. De primeras me agarró el pito tímidamente por la base, apenas usando tres dedos, y se metió delicadamente mi glande entre los labios.
    Siguió con unas cuantas chupadas más decididas, abarcando medio miembro en su boca glotona, al tiempo que me pajeaba con habilidad.
    A continuación se dejó de medias tintas y su succión insegura dio un salto de nivel: se la introdujo casi entera en la boca a excepción de la base, por donde me la sujetaba sólo con el dedo índice y el pulgar.
    Por último, liberó mi nabo de su agarre delicado y sus morritos descendieron por el tronco hasta que entraron en contacto con la base de mi polla y su nariz con mi pubis. Los carrillos se le hincharon a reventar pero eso, lejos de incomodarla, pareció satisfacerla más que todas las cosas.
    Mi universitaria sexi favorita repitió la maniobra bucal profunda un montón de veces más al mismo tiempo que balanceaba su precioso culito puesto en pompa. También realizó movimientos oscilantes de la cabeza con el rabo dentro de la boca, algo que fue un verdadero puntazo mamatorio. Reconozco que le puse fácil lo de tragársela entera porque mi miembro aún no había llegado al culmen de su engrandecimiento, pero la concatenación de gargantas profundas me llevaron al top en cuestión de segundos. Cuando sucedió ella desprendió su boca, me agarró la picha firmemente con su mano derecha y paseó su adorable lengua de mis testículos a la punta del capullo, recorriendo en su camino todo el tronco fálico. Luego volvió a centrarse en estimular oralmente mi glande al tiempo que me realizaba voluntariosos movimientos masturbatorios.
    En su siguiente acometida, aunque mi pene ya había alcanzado la plenitud de su vigor, la chica no tuvo mayores problemas para volver a hacerlo desaparecer por completo en lo más hondo de su garganta. Incluso se regodeó en ello y, antes de volver a sacársela del paladar, me dedicó una mirada que era pura lascivia azul.
    Repitió unas cuantas veces más la cadena de chuperreteos, miradas lujuriosas, lamida de huevos y garganta profunda, al tiempo que mantenía los pies en alto, cruzados y danzantes, y meneaba el culito y los preciosos pechos puntiagudos y semiaplastados contra los cojines sofá.
    Sus gemidos de deleite, suaves y susurrantes, contrastaban con los míos, cada vez más extasiados y sonoros. Llegó un momento en que sus ataques a mi pene, cada vez más potentes e implacables, me obligaron a exigirle una tregua, no fuese a ser que me corriese demasiado pronto. Reaccionó a mi petición de alto el fuego con un gruñido. Quería seguir mamándomela. Apenas me dejó repartir unas ráfagas de lametazos y mordiscos a sus pezones, cuando me impuso su voluntad y volvió a dedicarse de nuevo a hacerme una mamada de campeonato. Cuando volvimos a intercambiar papeles y fue ella la se llevó mi sexo a la boca otra vez, adoptó una postura que yo nunca había practicado antes: sobre el sofá, ya sin el tanga pero todavía con la camiseta de asas subida, se colocó en posición de pino puente. Apoyada sobre las puntas de los pies, arqueó la espalda hacia atrás y se sostuvo sobre las manos, de manera que su vientre plano y su coño jugosito y sin pelos quedaron orientados hacia el techo.
    La universitaria estaba decidida a demostrarme sus habilidades gimnásticas. Pues adelante con ello, me dije, y me puse de rodillas frente a su cara invertida, eché la mano derecha a su costado combado y llevé la polla a su boca avariciosa. Aquello no fue sólo una mamada, fue una acrobacia felatoria. Pero era una postura demasiado exigente para ella, y enseguida yo tomé las riendas y más que dejarme felar, lo que hice fue follarme su hambrienta boquita. Lo hice lenta y delicadamente porque la muchacha estaba en un equilibrio precario y no quería que se cayese.
    No perdí la oportunidad de poner mis huevos al alcance de su boca, y fueron bien recibidos. Comprobé que era una chica mucho más traviesa de lo que había imaginado cuando, en una de esas embestidas bucotesticulares, me pasé de largo y su lengua se sumergió en mí, o sea, en mi esfínter anal. Eso fue pura maravilla erógena. Sin embargo, no quise abusar de ese placer porque, si se prolongaba demasiado, estaba seguro de que eyacularía sin control en cualquier momento.
    La visión privilegiada que me daba aquella postura era digna de recrearse en ella: su cuerpo llegaba al cenit en la parte del ombligo y del pubis, y se curvaba hacia atrás todo a lo largo de las hermosas piernas. Se le marcaban un poco las costillas, pero no porque estuviese delgada en exceso sino porque no había grasa sobrante acumulada en su estilizado cuerpo. Enmarcada entre sus brazos, estaba su linda cabecita del revés y con mi polla dentro. La anchura del tronco de mi nabo coincidía con la anchura de su boca y su barbilla, y por alguna razón eso me resultó tremendamente excitante.
    Para terminar de componer la panorámica erótica, sus pechitos pendulaban sobre la cabeza dando la sensación de ser aún más imponentes. Tenía los pezones sonrosados y empitonadísimos. Se los pellizqué con agrado mutuo y luego comprobé cómo sus senos se amoldaban perfectamente a mis manos.
    Al cabo de un rato volvimos a cambiar de postura. Yo me senté en el sofá y ella se puso sobre mí con las piernas abiertas de par en par, de nuevo en un ángulo de ciento ochenta grados, y se insertó mi pene en la raja. Entró tan bien como podía esperarse. Su cavidad íntima tenía el grado justo de humedad y estrechez.
    Empezamos una danza sincronizada de movimientos de cadera, arriba y abajo, arriba y abajo. Cuando yo empujaba el pito hacia arriba, ella deslizaba hacia abajo su coño clavándose del todo el miembro. Estábamos tan concentrados en la fricción de nuestros genitales que apenas nos dábamos besos aunque nuestras cabezas se hallaban pegadas.
    Cada tanto yo llevaba las manos a su trasero de diez y ella se apretaba contra mi pecho con sus pezones como puntas de lanza. Terminé por quitarle la camiseta negra de asas y disfruté del sabor, la suavidad de la piel y la textura tensada de esos pechos mientras ella, presa del placer, oprimía con fuerza sus manos alrededor de mi cuello.
    A mitad de faena hicimos una nueva reorientación de nuestros cuerpos para explorar todas las posibilidades y gozar de la diversidad. Volvió a ponerse abierta de piernas por completo sobre el sofá, pero esta vez mirando hacia el respaldo y dándome la espalda. Sus nalgas esféricas, abombadas y tensas formaban una imagen devastadora. Eran el más espectacular logro de la anatomía femenina.
    Me puse de pie, me incliné sobre ella y le di otra ración de polla dura y palpitante en su coño balsámico. Pero sólo brevemente. El orificio de su culo se me presentaba tan apetitoso que era como si me hablase, pidiéndome a gritos que lo liberara de su cerramiento. Le pedí permiso antes de entrar, por su puesto, y su respuesta fue:
    —Sí, joder, hazlo ya… ¡No esperes más! ¡Por favor!
    Estaba tan deseosa de que le envergara el ano que me pregunté si no sería eso lo que estaba deseando desde el principio, desde el mismo momento en que habíamos empezado a flirtear en el supermercado. ¿La había seducido yo a ella o ella mí?, me pregunté. Llegué a la conclusión de que no importaba un pimiento y procedí a encularla. Me puse antes rápidamente un condón, por si las moscas, y de seguida introduje el chisme lenta, suave e ininterrumpidamente en su agujero.
    Sus gemidos empezaron a volverse más sonoros y desquiciados a medida que yo deslizaba con velocidad creciente el rabo adelante y atrás en su culo esférico. Era sensacional golpear con mi pubis sus nalgas musculosas, y para ella era un tremendo placer verse embestida por detrás. Se llevó un dedo a la boca y lo chupó entre muchos «¡aaaah!» y muchos «¡ooooh!» compaginados con mi mete-saca. Le besé la cabeza desde atrás y noté que su cabello olía muy bien, como a miel y melocotón.
    Tras unas primeras penetraciones más delicadas, ahora mi polla entraba hasta los huevos en su recto y yo me encontraba en la gloria. El conducto era más apretado que el del coño, como cabía esperarse, y por tanto más reconfortante si cabe para mi polla henchida y llena de terminaciones nerviosas.
    En última instancia, se agarró a un cojín que tenía bajo el vientre y yo me sujeté a sus hombros, y encadené la serie de embestidas decisivas, más impetuosas y aceleradas. Fue un escrutinio rectal total. El sudor resbalaba por su espinazo combado haciéndolo brillar. También había gotas de sudor en mi frente. Sentí que aquello ya había durado demasiado y decidí que allí quería quedarme hasta el final.
    En un postrero arrebato, seguí abalanzándome una y otra vez contra su culo hasta vaciarme dentro del condón en una concatenación de espasmos orgiásticos celestiales. A juzgar por su alaridos obscenos, ella debió de experimentar una emoción equivalente.
    Salí de ella exhausto y todavía sintiendo los ecos de uno de los clímax sexuales más celebrados de mi vida.
    Al poco me quité el condón usado y me disponía a tirarlo a la basura, cuando la chica se levantó del sofá donde la había dejado recobrando el aliento y se interpuso en mi camino.
    Me dijo:
    —¿A dónde vas con eso? Trae p´acá. —Agarró el condón por un extremo para quitármelo de las manos y añadió—:Ya que no me has dejado saciarme directamente de la polla, tendré que exprimir la goma. ¡Pero no me voy a ir de aquí sin mi ración de lechita en la boca!
    —¿¿¿Qué??? —exclamé sin soltar el preservativo.
    —Lo que has oído. ¿Es que sabes qué? Se me hace raro terminar un polvo sin saborear la milk. ¡Ala, ya lo he dicho, joder! Venga, ya está, no me ralles más. Dámelo y déjame darme el gusto.
    Se lo di, por supuesto que se lo di. Ella lo tomó, regresó al sofá, se sentó de frente a mí y se me quedó mirando. Yo estaba expectante como un búho. Nunca había visto a una tía relamer la leche de un preservativo y era algo que pensaba que no vería jamás.
    Y entonces ocurrió la magia: primero la rubia universitaria me sonrió, luego echó la nuca para atrás, abrió la boca y comenzó a vaciar mi corrida del condón al interior de sus labios. Y cuando el preservativo dejó de destilar esperma, exprimió la goma para aprovechar hasta la última gota, y hasta lo relamió con la lengua. Como colofón, me miró con sus ojazos azules, me lanzó una sonrisa como de súcubo, y a continuación tragó.
    Verla absorber el contenido del condón me puso atolondrado de excitación. Tanto fue así que volví a empalmarme en el acto. Y lo que sucedió de seguida me la endureció todavía más: la rubita universitaria, tras beberse todita la lefa del condón, se arrimó a mi polla, lamió los restos de semen que se habían quedado sobre mi glande y los envió también garganta abajo.
    Al ver que mi rabo volvía de nuevo a la vida, se le iluminó la cara y me dijo:
    —Vaya, al final puede que esté de suerte y me des doble ración de dieta líquida. Pero esta segunda dosis quiero extraerla directa del grifo. ¿Vale?
    ¡Conforme!
    Se puso a chupármela de nuevo. Fue una felación resucitante, algo así como la de la diosa Isis a su hermano y esposo Osiris. En esta ocasión, su asalto oral a mi polla fue realmente brutal. No me dio tregua hasta que terminé descargando mi sustancia blanca a quemarropa en su lengua. Y ella, entregada como una yonqui, realizó por segunda vez una tragada de semen espectacular.
    No me queda más que decir que lo siguiente: pon una universitaria ardiente en tu vida y serás feliz.
    9 min
  • Aventura con mi mejor amigo.
    Hola, soy Laura. Todo lo que cuento aquí puede ser real.
    O no.
    Pero lo que va a pasar en tu mente es real. Y lo que pase en tu cuerpo lo decides tú.
    El jueves pasado fueron las fiestas de San Isidro, en Madrid. Ese día se celebra una romería que a día de hoy se basa en beber, comer...y en el caso de mi novia, follar también. Bueno, se la follaron a ella.
    En nuestro grupo de amigos hay de todo. Parece la portada de un libro de inglés del colegio: hay un chino, hay gitanos, hay parejas hetero, parejas homo y entre ellas estoy yo. Mi novia es natural de Nigeria. Vino muy pequeña tras una larga peregrinación por todo el sur de Europa hasta que llegó y se estableció en la capital de España.
    Su piel es muy muy muy oscura. Su pelo, negro como el carbón y trenzado con dos coletas de colegiala. Tiene un cuerpo de gimnasio brutal con la típica genética de una muejr negra. La verdad es que se había vestido como una auténtica puta ese día y yo estaba excitada pero celosa a la vez. Una minifalda dejaba a la vista sus muslos musculados y una camiseta de manga corta con escote no permitía que la imaginación pudiera trabajar. Todo estaba a la vista. Nadira, que así se llama mi amor, tiene los pechos operados y un piercing en el izquierdo, así que todos los amigos estaban continuamente mirándola.
    Manu, uno de los que más confianza tiene con nosotras, no dejaba de hacer bromas y provocar situaciones morbosas. Terminaba cada frase con un chiste típico de cuñado en nochevieja y a mí, la verdad, no me hacía mucha gracia. Sería que yo no estaba bebiendo alcohol ese día.
    En contraste mi Nadira sí que bebía. Y demasiado. Manu no dejaba de acercarse, bailar con ella y rozar su pantalón con el potentísimo culo de mi novia. Ya teníamos esa confianza en el grupo, la verdad. Éramos muy abiertas sexualmente hablando y había besos, roces y mucha calentura en las fiestas en las que solíamos estar. Aquello parecía algo normal para el resto de personas pero a mí no terminaba de convencerme.
    Agarré a Nadira del brazo y le dije que por favor parara a Manu y se comportara. Que no me gustaba la actitud ese día. Ella me rebatió y discutió conmigo delante de todos. Enfadada, ambas comenzamos a beber más y más para ahogar el enfado. Yo me separé de ella un buen rato y me quedé hablando con otros grupos de amigos en la pradera.
    Pasó algo más de una hora hasta que volví al grupo. Pregunté por mi novia y me dijeron que no la veían desde hacía bastante. Mi corazón se aceleró un poco y comencé a buscarla con mi vista. No la veía.
    No veía ni a Nadira, ni a Manu.
    Lo peor se me vino a la mente.
    Necesitaba encontrarla lo antes posible y me fui caminando hacia una zona de aparcamiento que había cercana. Tenía un presentimiento.
    Giré tras un coche y vi una silueta de un hombre de pie que se movía un poco, como si estuviese haciendo algo con las manos. Creí que estaba meando pero para mi sorpresa no fue así: era Manu.
    Poco a poco caminé hacia la escena y vi a Manu de frente. Junto a él, y de espaldas a mí, había una chica negra con dos colas trenzadas. Era mi amor. Era Nadira.
    Hundía su cabeza en la entrepierna de nuestro amigo una y otra vez. Manu le agarraba las trenzas y presioaba hacia él con fuerza, sosteniendo algunos segundos la cara de mi chica pegada a su polla. De espaldas se veían los hombros de ella, fuertes y desnudos, agarrando a Manu por el culo. Su falda se había levantado un poco y dejaba a la vista un tanga negro como su piel, que dividía las dos mejores nalgas que había en toda la pradera.
    Con mi voz congelada terminé por ver cómo su cara se iba hacia adelante por última vez y cómo él la agarraba fuertemente hasta temblar. Entonces, dos lágrimas cayeron de mis ojos y lo dije:
    —¡Nadira!
    Mi novia apartó su boca de la polla de Manu y me miró. Un espeso chorro de leche caía de sus labios, que cerró para tragar la que le había quedado en su boca en un acto reflejo. Ambos se quedaron mirándome fijamente hasta que me di la vuelta y me fui de allí.
    Mi relación había terminado.
    La de Manu y Nadira, también.
    Un beso,
    Laura.
    13 min
  • Se masturbo en mi cara.
    Hola de nuevo queridos lectores. Después de bastante tiempo sin escribir ningún relato vuelvo para contaros nuevas experiencias vividas desde que escribí el anterior relato. No voy a describir como somos ya que está en el anterior relato. Bueno no me entretengo más así que empiezo con el relato.
    Desde ese día todo cambio en nuestras sesiones de sexo. A ella le empezó a gustar cada vez más el sexo anal y casi siempre me pedía que la rompiese su precioso culo. Y seguíamos haciendo doble penetración con el dildo que compré mientras fantaseamos con que era otro hombre y yo los que la estábamos follando a la vez.
    También me dejaba correrme en su boca o hacerla un facial. Además, ella tenía cada vez más orgasmos cuando lo hacía. Un día me asombró mucho porque después de correrme en su cara siguió masturbándose relamiéndose toda la leche que podía alcanzar con la lengua y tuvo un orgasmo tremendo.
    No le di más importancia, pero un día que llegué antes del trabajo al entrar en casa me la encontré desnuda y abierta de piernas masturbándose delante del ordenador. Me quedé alucinando, no porque se masturbará ya que eso es algo normal. Fue por el vídeo que estaba viendo mientras lo hacía.
    En la pantalla se veía como una chica joven recibía una gran corrida que prácticamente la llenaba la cara entera de leche.
    Mi novia al verme en la puerta me miró con cara de viciosa y con un dedo me hizo un gesto para que me acercase a ella y continuó masturbándose.
    Me acerqué rápidamente y sin parar de hacerse un dedo me dijo:
    - Esto me vas hacer tú ahora mismo
    Sin más me saco la polla y empezó a comérsela con gran maestría. No estuvo mucho tiempo hasta que ella estaba a punto de correrse y me dijo:
    - Llena mi carita con tu lefa ya. La quiero toda. Vamos dámela ahora mismo que me corro.
    Empezó a gemir muy fuerte y con esa imagen y sus palabras no aguanté más y me corrí en la cara mientras ella tenía su orgasmo y temblaba cada vez que un disparo de leche la daba en la cara.
    Cuando cesaron sus espasmos me dijo:
    - Dios mío, ha sido una maravilla.
    - ¿Y esto a que ha venido? La pregunte yo.
    - Voy a darme una ducha que creo que me hace falta. Luego te explico todo no te preocupes.
    Entonces salió por la puerta y se fue a la ducha, dejándome ahí parado con cara de tonto sin comprender muy bien lo que estaba pasando. A los 20 minutos más o menos salió del baño solo con la toalla enrollada en su cuerpo se acercó y me dio un beso y me dijo:
    - Anda vete a darte una ducha tú también, cuando salgas cenamos y después hablamos de lo de antes y te lo explico.
    Yo la hice caso y me fui a dar la ducha. Sali de la ducha solo con el calzoncillo puesto y fui para el salón. Allí estaba Eli sentada en el sofá solo con un tanga puesto y sus preciosas tetas al aire.
    Al verme me dijo:
    - Ven siéntate y vamos a cenar tranquilamente.
    Así lo hice y nos pusimos a cenar. Entre una cosa y otra, paso como una hora en la que estuvimos hablando de varios temas. Vamos que fue una cena normal como la de cualquier otro día.
    Recogimos la mesa y cuando acabamos volvimos al salón a sentarnos en el sofá. Me dio un beso y dijo:
    - Venga que te voy a contar todo.
    - Ok perfecto. Dije yo y me dispuse a escucharla
    “Bueno pues empiezo a explicarte, el día que hicimos por primera vez la doble penetración, me puse super cachonda y por eso me tragué toda tu corrida y la verdad es que no estuvo nada mal. Pero cuando lo hemos hecho otras veces y me has llenado la cara de leche me empezaba a gustar más. Y cada vez que me lo hacías me iba gustando más y más hasta darme cuenta que me encantaba que me hicieras un facial. Al darme cuenta de lo mucho que me ponía, empecé a ver videos de faciales amateur mientras cuando me masturbo. Y por eso ha sido lo de esta tarde.”
    Termino de contarme todo esto y me pregunto:
    - ¿Qué opinas de lo que te he contado?
    - ¿Qué me va a parecer? Perfecto a mi sabes que me encanta.
    - ¿No te ha sentado mal?
    - Claro que no, lo único que no comprendo es, porque no me lo has contado antes. Con la confianza que tenemos entre nosotros en todo y sobre todo en el sexo.
    - Pues no sé, me daba vergüenza. Antes nunca te dejaba hacerlo y ahora me encanta que lo hagas, no sabía cómo decírtelo. Que me pillaras así me ha servido para coger fuerzas y contártelo.
    - Venga para celebrarlo pon algún video de los que ves.
    Mientras se encendía el ordenador que tenemos en el salón. Me siguió comentando sobre los videos que veía.
    “Al principio vi muchos videos, pero un día encontré uno de una pareja que graban videos por una página muy conocida en la que ella recibe grandes faciales de su novio dejando su cara con muchísima leche. Casi siempre me pongo sus videos porque me excitan mucho.”
    Ya con el ordenador encendido abrió el navegador de internet y busco uno de los videos de la chica que tanto dice que la pone cachonda. El video empezó a reproducirse y apareció una joven desnuda que estaba bastante buena, tenia una polla delante como a 15 o 20 cm de su cara, ella la miraba sonriente, mientras la mano del dueño de la polla se la meneaba sin parar. No pasaron ni 10 segundos, cuando empezó a disparar el primer chorro de leche, fue bastante grande e impacto directo en la cara a la altura de la frente. Ella lo recibió gustosamente y riéndose. Acto seguido salieron otros seis disparos de igual intensidad, dejando su cara con gran cantidad de esperma. Mientras ella continuaba tan feliz y cuando vio que ya no salía mas miro hacia la cámara para mostrar su cara. Se mostraba muy orgullosa con su premio. Enseguida comenzó otro video muy parecido. Resulta que era una recopilación de corridas en ella.
    Hasta ese momento no me había fijado en Eli, mire hacia ella y se había apartado el tanga y se había empezado a masturbar mirando fijamente la televisión viendo muy concentrada cada chorro de leche que recibía la protagonista del vídeo. Volví a mirar el video, la chica seguía recibiendo numerosos chorros de esperma en las diferentes escenas.
    De pronto escuche gemidos a mi lado. Gire la cabeza hacia mi novia y estaba convulsionando y gimiendo como loca. Estaba teniendo un buen orgasmo, hasta que termino quedando extasiada y sonriente.
    De repente me miro y me dijo:
    - ¿Y tú que haces? ¿Piensas quedarte así?
    - ¿Por qué dices eso?
    Y me señalo el paquete. Que estaba duro como una piedra.
    -Anda vente conmigo a la habitación y lo solucionamos.
    Me cogió de la mano y me llevo hacia la habitación. Al llegar me quito los calzoncillos que era lo único que yo llevaba puesto. Hizo que me tumbase en la cama, mientras ella se colocaba de rodillas entre mis piernas y empezó a hacerme una mamada genial. Eli demostraba lo buena que era haciéndolas. Esta vez había algo diferente en su manera de chupármela. Mi polla estaba mucho mas lubricada que otras veces, incluso de vez en cuando se atrevía a escupir sobre ella. Estuvo así un rato mas hasta que me dijo:
    - ¿Preparado? Ahora viene tu sorpresa, que toca correrte que yo ya lo hice antes, aunque a lo mejor lo consigo otra vez.
    Entonces se tumbo en la cama boca arriba con cabeza en el borde de la cama diciendo:
    - Ven, ponte aquí de pie y me la metes en la boca. Me vas a follar la boca, pero despacio. Poco a poco me la vas a ir metiendo un poco más adentro hasta que esté toda dentro y note tu capullo en mi garganta. Cuando mi garganta se haya acostumbrado quiero que me la folles bien follada. Eso sí quiero que cuando te vayas a a correr me des toda la lefa en la cara. ¿De acuerdo?
    No dije absolutamente nada, me limite a acercar la polla a su boca que ya estaba abierta y predispuesta a ser follada. La coloque justo en los labios y empecé a meterla poco a poco. Más o menos hasta donde se la solía meter normalmente. Fui follandola despacio para que se fuera relajando la garganta. Cuando noté que se había acostumbrado la metí un poco más, esperé un poco así esperando su reacción. No hizo ningún gesto de disgusto a si que volví con el mete y saca. Cuando vi que ella seguía tranquila se la saqué entera. Esperé un poco y la volví a meter hasta donde había llegado antes, empuje para que entrase un poco más pero no calculé bien y de un solo golpe entró hasta el fondo. Pensaba que había sido muy brusco me quedé quieto con toda la polla enterrada en la garganta. Eli me dio unos golpes en la pierna. Se la saqué rápidamente mientras la decía:
    - Lo siento no quería hacerlo tan fuerte, no he calculado bien la fuerza.
    Eli tosía mientras decía:
    - No pasa nada no me ha molestado para nada. El problema ha sido que me la has dejado tanto tiempo dentro que no podía respirar. Pero no pasa nada, es más quiero que sigas haciendo lo mismo, pero sácala de vez en cuando para que pueda respirar.
    Se volvió a tumbar y yo comencé a introducir mi polla y sin esfuerzo entró hasta el fondo. La saqué y volví a meterla, así varias veces. Empecé a follar esa boquita, la sacaba hasta la mitad y otra vez hasta dentro.
    Eli puso sus manos en mi culo y empezó a marcar el ritmo de la follada. Era una pasada y notaba que me iba a correr y se lo dije a Eli cómo habíamos acordado y llenar su cara de leche.
    Pero algo había cambiado porque al oír mis palabras, Eli en vez de dejarme sacarla, lo que hizo fue apretar las manos en mi culo para que mi polla entrará todavía más adentro de la garganta.
    Al ver esa imagen no pude aguantar más y comencé a correrme como un animal. Notaba como toda mi lefa iba directamente a su estómago. Mi novia tragaba como una campeona.
    Cuando noté que ya no salía más leche la saqué, ella se sentó en el sofá, cogió mi polla y empezó a chuparla hasta dejarla completamente limpia.
    Me miró riendo y dijo:
    - ¡Otra cosa que tenía que contarte y se me había olvidado! Ahora te lo explico.
    Pero esa es otra historia que contaré en otro relato.
    Espero vuestros comentarios. Muchas gracias
    8 min
  • Para masturbarse y relajarse de verdad, profesora experta.
    Tras dos semanas de hincar codos, no solo en la residencia, biblioteca, o cualquier otro sitio. Tiempo de estudio intenso que habían llegado a su fin. Era una sensación difícil de explicar, me sentía liberado, como si me hubiera quedado una loza de encima.
    El examen, una liberación más que una prueba de conocimiento, nos dejó con una sensación de euforia palpable. Al salir del aula, la tensión se disipó como humo, dejando tras de sí un deseo ardiente de celebrar.
    Salimos, quedándonos fuera a qué el resto del grupo saliera, haciendo planes, la idea no solo era irnos a almorzar, sino seguir la fiesta hasta la misma noche.
    Fuimos cumpliendo con lo planeado, estábamos el grupo, formado más o menos por diecisiete u dieciocho entre compañeros y compañeras, comenzamos dada la hora por meternos en un bar a tapear, almorzando los típicos montaditos de tortilla y de calamares.
    Las risas y las miradas cómplices llenaban el aire, prometía que iba a hacer una noche inolvidable. Luego seguimos la tarde hasta inicio de la noche de local en local, pasamos por la zona de 'Moncloa'. Recorriendo sus bares de copas, cuando de repente comenzó a chispear. Cosa que nos chafo la juerga, cuando comenzó a llover con más intensidad, viendo como más de la mitad del grupo, comenzó a irse a sus casas, dando por finalizada la celebración.
    El resto, aun no sabíamos que hacer, cuando los demás dudamos en irnos, uno del grupo, sugirió tomar la ‘última’ en su casa, adelantando que no estaba su padre. Progenitor que sabíamos que era el tutor (desde que era menor de edad).
    Ante el ofrecimiento, acabamos por aceptar la propuesta, pero lógicamente no fue la última, ya que cayeron dos o tres más al menos, no recuerdo ni la hora que era, cuando se empezaron a irse algunos.
    A media que se iban marchando, se cruzaron algunos con el padre de mi compañero, progenitor que regresaba también de haber salido. Cuando vio mi estado de embriaguez, aconsejo a su hijo y al resto que, debía de pasar la noche en su casa.
    Los chistes sobre mi estado sonaban por los que quedaban, mi estado era tomado a burla, tema que iba sobre mi torpeza con el alcohol, pues estaba en un estado bochornoso. Aumentando las bromas de una forma humillante y con cierta picardía, insinuaciones que iban en aumento por algunos, como que: ‘aún tienen alguno la necesidad de ser acostados por los mayores, arroparles e incluso darme el 'chupete', comentario mientras otro se apretaba la entrepierna.
    Acabando por ser acompañado entre el padre y dos compañeros, uno de ellos el hijo del padre, me condujeron hacia uno de los dormitorios, a modo de que durmiera la ‘mona’.
    El padre que sugirió a ambos compañeros que regresaran con el resto. Mientras él se ofrecía a desvestirme antes de meterme en la cama, no extrañándose estos, ni vieron mal en ello, pues no era plan de acostarme vestido.
    No le dio ni tiempo al padre por quitarme el calzado, cuando desde detrás de la puerta, provenía un ruido de nudillos. Era su hijo, el cual le informaba que sus amigos se habían marchado, y que el haría lo mismo, deseándole buenas noches. Respondiendo el padre.
    · “Que tengas buenas noches tú también, yo acabo en el momento en que lo meta en la cama, y me acueste”.
    Volviendo a quedarse todo en silencio, ese padre comenzó a desvestirme, quitándome los ejecutivos, continuando por desabotonar los botones de mi camisa antes de quitármela. Cada botón era una caricia, sus dedos rozaba mi pecho, una sensación que no pude evitar soltar suspiros, finalizando con el pantalón.
    Sentí su mirada recorrer mi cuerpo, una exploración que me hizo sentir expuesto y vulnerable. No estaba en condiciones de hablar, pero intuí que su mirada se detenía en cada detalle de mi físico, un físico que, debido a mi condición, poseía una delicadeza y una suavidad que muchas veces atraía miradas curiosas.
    Sabía que mi cuerpo, con sus curvas suaves y su cabello largo, a menudo generaba confusión y deseo. Pero bajo su escrutinio, la sensación era diferente, una mezcla de curiosidad y deseo, una exploración de los límites entre lo masculino y lo femenino.
    Decir que sé que muchas amigas envidian mi figura para ser chico, pero gracias al deporte que practico entre otras cosas, poseo piernas largas bien torneadas, mido el metro setenta y cuatro de altura, cuerpo flexible y delgado. Tengo el cabello largo hasta los hombros, castaño a juego con mis ojos marrones.
    Lo dicho. Tras desvestirme, dejándome en prenda interior, momento en que se dio cuenta de ello, pues llevo tanga. Le dio por meterme en la cama, momento en que sus dedos rozaron mi piel, sintiendo como un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. La sensación era extraña, una mezcla de placer y confusión. Acabando por taparme con la sabana, antes de salir del dormitorio.
    Ignoro el tiempo que paso, cuando la puerta se abrió de nuevo, quizás diez minutos, apareciendo de nuevo su padre, este se me acerco, tiro de la sabana hacia abajo. Echándose en la cama, colocándose entre mis piernas. Acercando su boca a mis glúteos, sintiendo su aliento cálido, algo que me hizo estremecer.
    Comenzó a besar mis nalgas, lamiendo la piel de mis glúteos, sintiendo que no le molestaba la tira de mi tanga, cuando tras acariciar de mis glúteos, siguió por chupar mi orificio, y no os voy a negar que, no sentí cierto placer.
    No solo cuando me lamia con esa experimentada lengua, sino también cuando esa lengua me penetraba, e incluso esos mismos dedos, comenzaron a entrarme, dejando que continuara.
    Sentí una mezcla de confusión y miedo. Su toque no era deseado, una invasión de mi intimidad. A pesar de mi estado, una parte de mí reaccionó a su estimulación, una respuesta física que me avergonzaba.
    No pude detenerlo. Mi cuerpo se tensó, una mezcla de repulsión y una extraña sensación de placer. Me sentí atrapado, vulnerable, a merced de sus deseos.
    Su lengua se movió por mi piel, explorando cada centímetro de mi cuerpo. Sus dedos se deslizaron entre mis nalgas, una sensación que me hizo estremecer. No pude evitar que mi cuerpo reaccionara, una respuesta involuntaria que me llenó de vergüenza. Y al mismo tiempo, muchísimo placer.
    Después supongo que se desnudó, digo supongo, pues acto seguido, una vez que se levantó de la cama, pude percibirlo que estaba junto a mi rostro. Acto seguido, sentí su aliento caliente en mi nuca, susurrando palabras que no entendía.
    Y le dio por deslizar su verga por mi cara. Dirigiéndola hacia mi boca, abriendo mi boca con sus dos manos, no forzó. Tomando mi mandíbula con suavidad, e introduciendo su glande.
    Comenzando esté a sacarla y volverla a introducir, iba con ese movimiento lento, como a modo de hacerme ver que, podría metérmela entera, e ir acelerando poco a poco, follándomela.
    Cosa que, me vi en minutos más tarde por seguir yo mismo, mamada con dedicación. Viéndome entre arcadas primero, y poco más tarde nauseas, cuando le daba por inclinarse, introduciéndomela por completa, aprovechando por follar mi orificio anal con sus dedos.
    E ignoro el tiempo, pero tras sacármela de la boca, se me coloco de nuevo detrás, tomándome de mis caderas, me puso en 4. Sintiendo su glande deslizarse entre mis glúteos, detenerse en mi orificio, penetrándome sin compasión, metiéndomela toda hasta los mismos huevos.
    Quise gritar, jadear y suspirar, pero él intentó taparme la boca, susurrando con una voz arisca.
    · “¿Qué quieres?, ¿Que nos descubra mi hijo y vea que su amigo es una maricona?”.
    Sus palabras, cargadas de desprecio, me paralizaron. El miedo se apoderó de mí, un miedo que me hizo callar. Me sentí humillado, expuesto, a merced de sus deseos.
    Sus manos se movieron por mi cuerpo, explorando cada centímetro de mi piel. Sus dedos se deslizaron entre mis nalgas, una sensación que me hizo estremecer. No pude evitar que mi cuerpo reaccionara, una respuesta involuntaria que me llenó de vergüenza.
    Comenzando a acelerar, embistiéndome con violentamente, cuyo movimiento era muy rudos, penetraciones brutales. E ir animándose, tirando de mi cabello, primero de la coleta, luego de toda mi melena castaña, como si fuera un animal con ambas manos. Exclamando.
    · “Joder. Mejor que cualquier mujer. Que culo más tragón”.
    Exclama, entre gestos de placer. Continuando al escucharme gozar.
    · “No vez. Si al final te gusta, te lo dije. Venga disfruta marica”.
    · “Te imaginas que se abra la puerta, y nos descubra mi hijo. ¿Como me gustaría ver la cara de mi hijo, viendo que su amigo es una maricona?”.
    No pude callarme, comencé a gemir y jadear con más intensidad, mientras este fraternal hombre, me follaba con mayor violencia. No dejaba de advertirme sobre mi compañero, pero era casi imposible callarme, ya que iba acelerando las embestidas, haciéndola cada vez más brutales.
    Disfrutaba el muy cabrón, no lo podía evitar. Me follaba más y más duro, cosa que no podía callarme, jadeaba, gemía y suspiraba cada vez más. Y llevado por el momento, ese hombre, le dio por nalguearme con fuerza, me daba tan fuerte como sus embestidas. Exclamando.
    · “Dios, que bueno. Creo que es el mejor polvo de mi vida”.
    · “Como me gusta follar maricas. No poneis pegas, y siempre estáis dispuestas, pidiendo más”.
    Aquel fraternal padre, disfrutaba humillándome.
    · “Y lo mejor, que puedes dejar un regalito, sin tener que preocuparme a los nueve meses”.
    Era evidente. La tensión en el aire era palpable, sus movimientos bruscos y exigentes. Mis jadeos y gemidos eran la única respuesta, incapaz de formar palabras coherentes. Él disfrutaba de mi sufrimiento.
    Me follaba con más fuerza, más rápido, disfrutando de mis suspiros y quejidos. Le gustaba escucharme, se regocijaba. Sus nalgadas resonaban en la habitación, un eco de su poder sobre mí. Me sentí como un objeto. Un agujero donde meterla.
    Creo que lo hacía aposta para que sonaran, mi estado no era muy colaborador, hay estaba yo, como un animal en cuatro patas, a su merced, mientras aquel hombre me dominaba. Disfrutaba humillándome. Exclamando.
    · “Joder, puta. Te has corrido de gusto, o acaso te has meado de placer”.
    Hice algo involuntario, no fue mi culpa. Tampoco lo entendía, como he cedido a su dominio, produciéndome un acto que, no llegaba a entender. La situación era de la hostia, estaba con una tajada de muerte, no sabiendo del todo, si lo que estaba ocurriendo era verdad, o era parte de mi imaginación. Poco importaba.
    El llevado por la tensión, retorciéndose de placer. No dejaba de tirar de mis cabellos, exigiéndome que le dijera que era su puta. Jadeé, gemí, incapaz de formar palabras. Sentí su cuerpo tensarse, la inminente descarga que me invadiría.
    La calidez de su esencia me llenó. Sentí su semen caliente y abundante dentro de mí, llenaba mis intestinos, una invasión final. Sacándola con fuerza, echando el resto sobre mis nalgas y espalda, esparciendo una marca de su dominio. Un grito escapó de sus labios.
    · “Me corroooooooo”.
    Un susurro, cargado de posesión, resonó en mi oído.
    · "Eres mía."
    Exclamo, con ese tono de voz lleno de desprecio.
    · “Te he dejado preñado”.
    Luego, silbó una melodía triunfal, como si hubiera ganado un trofeo. Por el trote de la cama, intuí que salía de ella. Le escuché moverse por la habitación, asumiendo que se vestía. Luego, sentí sus labios cálidos en mi cuello, un beso de despedida, una última humillación.
    Cuando el silencio me indicó que se había ido, intenté moverme. Dirigí mi mano hacia mi orificio, negando lo evidente, pero encontré las evidencias de esa realidad brutal. La vergüenza, me paralizó, impidiéndome salir de la habitación. Intenté limpiarme como pude, y desnudo como estaba, me quedé dormido al instante. El cansancio me pudo.
    Cuando desperté, había amanecido, los rayos de sol que provenían de la ventana, me despertaron. Ignoro la hora. Abrí los ojos, y un escalofrío me recorrió el cuerpo, al encontrarme a mi compañero dormido a mi lado. La confusión se apoderó de mí. Preguntándome.
    · “¿Quién coño me había follado anoche?”.
    Se que es una putada, pero es hora de dejarlo aquí, no quiero aumentarlo más de lo demasiado, no os preocupéis que colgare el resto.
    56 min
  • Relato erótico con mi voz.
    Siempre e sido una mujer muy ardiente. Me gusta llamar la atención de los hombres por donde voy pues me gusta vestir de una manera sexy y provocativa, que me miren y me morboseen.
    Fabian es sobrino de la mejor amiga de mi mamá cuando lo vi quede matada por un hombre tan pero tan delicioso como Fabian. El era alto un cuerpo bien formado de pelo negro, ojos azules , de piel blanca y un pecho qué ufff me hacía imaginar unas cosas .
    Como les digo lo conocí en la casa de la amiga de mi mamá un día que fuimos de visita lo vi y que impactada .cuando el me vio a mi también le guste mucho por que no dejaba de mirarme pues como tenía un vestido bien cortico qué delineaba mis curvas, lo miraba fijamente a la cara , humedecía con la punta de la lengua mis carnosos labios y luego los mordía suavemente y cuando me sentaba como mi vestido era muy corto no dudaba en dejar ver mis piernas y que viera mi transparentosa tanga y viera mi húmeda vagina , estaba tan pero tan pero tan mojada por el que solo pensaba quiero que me lleve a la cama y me meta su verga uffffff ,qué rico papasito para ese momento yo solo pensaba en sexo no más, a lo que estaba acostumbrada con los hombres que me gustaban.
    Pasaba y pasaba el tiempo pero Fabian no me invitaba a salir, en mis noches de sueños mojados yo solo pensaba en el por que a mis 16 años casi 17 no quería disfrutar de mi cuerpo qué era un manjar para muchos unas tetas grandes, un culo grande redondo y firme, unas piernas largas y suaves , mi cuerpo como me dijo uno de mis de mis amantes inspiras sexo por todo lado mamasita cuando me vio por la calle caminando. Pero como Fabian no me invitaba a salir a tener sexo,yo lo aplacaba consintiéndome con mi consolador , mis dedos o tenia sexo con otros hombres pensando en el. Y eso que yo era muy coqueta con El.
    Por fin Fabian me invito a salir, pues como era mi costumbre me vestí para la ocasión ropa interior nueva , la vagina bien depilada, una blusa hasta el ombligo de un escote profundo que dejaba ver mis senos, una falda muy cortica qué si me sentaba se me corría y dejaba ver todo , una botas altas de tacón cuadrado negras y un abrigo. Fabian llego a mi casa a recogerme , me subí a su carro me beso a lo cual yo le correspondí, me miraba fijamente los senos y me decía que ricos chuparlos y me los agarraba , mientras manejaba , me acaricio la pierna izquierda hasta casi llegar a mi vagina , me sentía muy mojada. Llegamos al restaurante y comimos y nos besábamos como locos , nos fuimos y camino al motel acariciaba mi pierna y acariciaba mi mojada vagina yo solo pensaba llegar al motel y que me la metiera , estaba muy, pero muy caliente me ardía mi interior se me hacía tarde para tener esa verga adentro y le mira ese bultote y le pasaba mi mano por el encima del pantalón yo lo sentía duro.
    Se bajo el cierre y se lo comencé a mamar era un pene hermoso como el, largo ,grueso ,venudo y cabezón como a mi me gustaba y se lo chupaba que me dolía el meton de hacer gluuu, gluuuu, gluuu , ommmm , sentía como su líquido seminal salía por mi labios mezclado con mi saliva, y mas se me mojaba la vagina.
    Subimos a la habitación y Fabian se sentó en la orilla de cama me senté encima de él, nos besamos mucho , sentía que mi interior tenía fuego quería que metiera su venosa vergota en mi vagina , me subió la blusa y el brasier y comenzó a chuparme las tetas , y yo sentía los piquetes de su escasa barba en mis tetas ,me chupaba mis pezones que uuufff y que rico, finalmente me quito la blusa y el brasier hasta bajar a mi vagina , me quito la falda y las botas me dejo con la sola tanga y empezó a frotar con su vergota por sobre la tanga la vagina ÿa estaba muy mojada cuando me quito la tanga y la olió pues estaba mojada con mis jugos vaginales, ya tenia unas ganas inmensas de que me lo metiera pero me empezó chupar mi clítoris y abrir suavemente mi labios ,sentía como les daba lengua tesaos y le pegaba a mi clítoris, se iba a poner condón pero lo dije que me lo metiera a pelo sin condón quería sentirlo todo , sentí como entraba suave qué rico uuufff ,como su cabeza y sus venas rosaba con mis labios con cada movimiento de cintura qué yo hacia huuuuy quería que no lo sacara mmmmm ,ommmm, aaaahhhh, ummm gemia y gemía , yo quería sentirlo más y más hasta que sentí su descarga de leche en mi interior y me vine al instante , fue tan intenso ese orgasmo que de mi vagina salían fluidos vaginales qué moje a Fabian mucho , mis piernas las sentía entumecida, y sentía un temblor en todo mi cuerpo , que me hacía retorcer, me me puso en 4 patas ,empecé, aron sus embestidas qué me hacía morder, apretar la sabana y gritar de placer , que uffff ,sentían mi clítoris hinchado y como chorreaban mis flujos mezclados con su leche ,me sentía con los brazos y las piernas entumecidas pero yo quería más, y le decía si dame más quiero más más más dameee oooohhh me agarro de lado y podía ver como entraba y sonaba cuando entraba esa vergota ,me vi los labios de mi vagina rojos y sensibles qué huuuuy qué rico no la quería tener afuera qué me la metiera más hasta que me chupo de nuevo la vagina más y yo se lo mame como la puta que era, me senté en la cama y me abrí los labios y le dije a Fabian como me salía leche de mi vagina y le dije a Fabian mira tu leche y la tome con mis dedos y me los chupe. Seguimos hasta dormirnos y amaneció y me seguío dando duro nos metimos al baño y seguimos teniendo sexo.
    Me llevo a mi casa, yo estaba feliz por que había tenido sexo con quien me gustaba y por fin había sentido toda esa verga en mi interior. Llegué a mi casa y mi mamá me estaba esperando. Me pregunto que donde estaba , le dije que estaba con Fabian, me pregunto ¿son novios? Le respondí siii y como ahí estaba mi prima Viviana ella se reía, mi mamá me dijo , haber si deja entrar hombres a la casa, ojalá te ajuicies . Me fui a mi cuarto y Vivana fue hablar con migo me pregunto ¿ de verdad ese muchacho es tu novio? Yo respondí si , Viviana se reía y me dijo: yo te conozco Liseth tu no eres una mujer de un solo hombre jajajajaja le respondí pero así es , hay no te creo liseth tu eres una golfa ya te fuiste a la cama con muchos hombres y nos reímos mucho por que yo sabía que era verdad era una zorra.
    Pasaron los días y Fabian vino a mi casa a pedirle permiso a mi mamá para ser mi novio y mamá se lo dio, nos mirábamos a la cara y yo pensaba en todas las cochinadas ya habíamos hecho , pero siempre tuve miedo de que se enterara de mi pasado sexual de lo perra que yo era y así pasaron casi 3 años.
    Aunque durante la relación tuve mucho sexo con otros hombres y más cuando me fui a la ciudad, pero Fabian no se dio cuenta , pero la relación que tuve con Oscar si se dio cuenta y todo por un video y unas fotos que tenía en mi teléfono teniendo sexo con Oscar y en las fotos tenía la cara y tetas llenas de semen , se acabó mi relación con Fabian y todo por ser una puta que es una adicta a sexo. Al fin y cabo Viviana tenía la razón yo no soy una mujer de un solo hombre. Y desde ahí no tengo u a relación larga, solo sexo y ya fin.
    11 min
  • El gordo tetón y el viejo mariguano.
    Fátima ya había terminado su desayuno así que se disponía a retirar la mesa.
    —¿Puedo ir al baño? —le preguntó Oliver educadamente.
    —¡Claro, estás en tu casa! —dijo ella cogiendo su bandeja para llevarla a la cocina.
    El baño estaba a la salida del salón a la izquierda y la cocina al fondo a la derecha, así que Fátima salió primero y Oliver la siguió detrás. El entró al baño y ella a la cocina.
    Por costumbre tal vez, o por despiste, Oliver no cerró la puerta. Por lo que Fátima, desde la cocina, pudo oír el potente chorro del pis de Oliver cayendo a al agua.
    “¡Hum! ¡Sí que tenías pipí! —pensó Fátima para sí misma.“
    Y su imaginación la transportó al baño inconscientemente imaginándose ver a Oliver cogiendo su herramienta y haciendo el pis. Su traicionera imaginación además fue un poco más allá y la mostró a ella sujetando su herramienta y haciendo el pis. Pero no su herramienta flácida y vencida sino su erección dura y erecta apuntando abajo porque ella la sujetaba con fuerza para que su pis cayese donde debía caer.
    Fátima sacudió su cabeza en señal de desaprobación: “¡Qué locura hija! Si es el mejor amigo de tu hijo”.
    Pero son las cosas que tiene la traicionera imaginación, que no obedece.
    Con estos pensamientos estaba cuando Oliver entró a la cocina.
    —Parece que Thiago tarda un poco —dijo Oliver detrás suyo.
    Fátima soltó un grito y dio un tremendo respingo.
    —¡Oh qué susto Oliver! —dijo Fátima.
    —Perdóneme Fátima no pensé que la fuese a asustar.
    —¡Tranquilo! —dijo ella con la mano en el pecho es que no me lo esperaba.
    Tomó un vaso de agua lo llenó del grifo y tomó un par de sorbos mientras Oliver se sentía culpable por haberla asustado de aquella manera.
    —No pensaba que te asustaría —añadió el chico.
    —¡Es que no estoy acostumbrada a tener visitas! —rio Fátima con afabilidad.
    A veces los silencios son tensos. En esos momentos algunos suelen luchar para romperlos pues la incomodidad se instala en ellos y ese era el caso de Oliver y Fátima.
    —¿Quiere que la ayude a fregar los platos? —dijo Oliver viendo los platos en el fregadero.
    —¡Oh no es necesario! —dijo Fátima.
    —¡Insisto! —dijo Oliver.
    Y poniéndose a su lado Fátima tuvo que claudicar e ir pasándole los platos tras enjabonarnos mientras este los aclaraba bajo el grifo.
    Estar uno al lado del otro era un poco incómodo. Oliver era más alto que Fátima y podía ver su escote y sus tetas desde arriba. Y ella, por increíble que le pareciese, podía ver su trasero firme y subido y su entrepierna y ser traicionada una vez más por su imaginación.
    A veces los matrimonios llegan a un punto en el que se es consciente de que se ha querido mucho a tu pareja pero, la monotonía, las confianzas o la vida misma, hacen que ya no se tengan ojos para el otro pero sí para el que se acerca desde fuera.
    Y este era el caso de Fátima, en su edad madura, estar tan cerca de un joven apuesto y viril como Oliver, estaba provocándole unos efectos inesperados aunque fuese sólo en su calenturienta imaginación.
    Además se sentía observada por él. En el salón ya le había pillado mirándole las tetas en varias ocasiones y no le cabía duda de que si algo de su anatomía podía ser atractivo para un hombre eran estas. Un buen par de tetas, que como suele decirse, ¡tiran más que dos carretas!
    Al final los hombres son simples, van a lo que van y no está mal que lo hagan pues por algo la sabia naturaleza les hizo evolucionar en este sentido. Luchar y pelear por las hembras, sentirse atraídos por ellas y anhelar esparcir su semilla dentro de sus sexos.
    Estos pensamientos, tan poco elevados o no, eran los que venían a la mente de Fátima mientras fregaba.
    Sus manos se cruzaban para darse los plantos enjabonados y sus hombros y brazos a veces se rozaban. Tuvieron que fregar los platos de la cena, cuando Fátima estaba muy cansad y prefirió quedarse en el salón viendo una película hasta altas horas de la madrugada, como los del desayuno de su marido que había ido a trabajar y su hijo, que se levantaron antes que ella.
    Son pequeñas ventajas de ser ama de casa, que se tiene mucho trabajo en la casa pero se pude organizar de la manera en que se crea conveniente para hacer las tareas.
    Y esta tarea en la que colaboraban ella y Oliver estaba concluida, así que se secaron las manos y Fátima le dio las gracias.
    —¡Oye pues qué bien Oliver! ¡Gracias! ¡Eres un buen partido para cualquier chica! —le dijo Fátima sonriendo.
    —¡Oh Gracias Fátima! —dijo Oliver poniéndose colorado.
    Entonces ella se giró y fue a limpiar la mesa de la cocina donde habían desayunado los otros miembros de la familia. Se echó sobre ella y apoyándose con una mano la fue limpiando con la otra.
    Sin ser consciente que su hermoso trasero se dibujaba en su vestido gastado y al echarse hacia adelante la tela subía y dejaba entrever el inicio de sus cachetes.
    Para cuando se dio cuenta y fue a tirar de su vestido sintió el íntimo contacto de Oliver que la cogió por la cintura y pegando su pelvis a sus glúteos con firmeza le dio un empujón que la echó sobre la mesa.
    —¡Oh Oliver! ¿Pero qué haces? —dijo ella sorprendida y alarmada por lo que Oliver había hecho.
    Intentó girarse, tal vez para pedirle enérgicas explicaciones o propinarle una bofetada pero Oliver la sujetaba con firmeza de la cintura y un nuevo empujón en su culo la echó sobre la mesa.
    —¡Oliver no! —gritó ella.
    Entonces Fátima sintió la dura verga del chico colarse entre sus muslos y salir por delante de sus bragas.
    —¡Oliver! —dijo ella cerrando automáticamente sus muslos para impedir que la penetrase atrapando su erección entre sus barajas y la suave piel de sus ingles y sus muslos.
    —¡Oh Fátima no puedo más! ¡Te deseo mucho! ¡Te deseo con todas mis fuerzas! —dijo el chico a su espalda sujetándola sobre la mesa mientras comenzaba a darle culadas en un coito improvisado y externo a su vagina.
    —¡Oliver esto no está bien! ¡Para! —dijo Fátima incapaz de levantarse pues Oliver le cogió el cuello y la obligaba a permanecer echada sobre la mesa.
    Con una mano se sujetaba a la mesa y con la otra trataba de que Oliver no la penetrase empujando su duro vientre mientras este le daba culadas. Así notó lo duro de su abdominales y en el forcejeo fue consciente de su musculatura.
    —¡Para por favor! —le rogó de nuevo.
    Mientras mantenía los muslos cerrados con fuerza era consciente de que si ella no quería Oliver no la penetraría, pero lo cierto es que con su larga y dura erección atrapada este era capaz de follarla en ese pequeño hueco y sentía como esta se movía bajo sus grabas y discurría junto a sus ingles y muslos.
    El forcejeo duró apenas unos segundos en los que a la carrera, en aquella follada improvisada el joven se corrió en seguida soltando andanadas de semen entre los muslos de Fátima y bajo sus bragas.
    Al oírle gruñir Fátima, alarmada se subió el vestido justo a tiempo para ver cómo su glande, completamente rojo y henchido salía del pequeño triángulo bajo sus bragas expulsando semen, andanada tras andanada y como seguía moviéndolo adelante y atrás, el semen comenzó a correr por sus muslos, empapar sus bragas y actuar de lubricante que hizo que el roce con su piel fuese más suave y su dura erección discurriese sin dificultad en su agujero improvisado.
    —¡Oliver! —dijo finalmente Fátima zafándose de su abrazo culero y girándose para levantarse el vestido y descubrir la dura y larga erección del chico apuntándola.
    Fue instintivo, ella se quedó mirando su largo y erecto pene, con su glande rojo por el roce y con semen aún en su punta y luego miró sus muslos, chorreando más semen y sintiendo la humedad en sus bragas por el semen que había expulsado justo bajo ellas. Luego volvió a mirar al jadeante Oliver frente a ella, con sus pantalones bajados y su escandalosamente larga polla arqueada y doblada ligeramente hacia abajo y saltó con furia.
    —¡Pero qué has hecho! —dijo Fátima sin encontrar respuesta en Oliver que permanecía petrificado frente a ella—. ¡Pero qué coño has hecho! —repitió escuchando la reverberación de sus palabras en la soleada y solitaria cocina.
    —¡Oh cuanto lo siento Fátima! ¡Perdón! ¡Perdón! —dijo Oliver doblándose y cayendo de rodillas al suelo, juntando sus manos como si fuese a rezar—. No sé qué me ha pasado Fátima, pensé que lo deseabas, pensé que… ¡oh joder, no sé lo que he hecho! —dijo Oliver sollozando frente a ella.
    Fátima sintió ganas de aporrearle la cabeza y la espalda, la furia corría por sus venas y con los puños cerrados sintió ganas de morderse los nudillos.
    —¡Oliver, vete ahora mismo de mi casa! —le gritó—. ¡No quiero volver a verte! —volvió a gritarle señalándole la puerta.
    Entonces Oliver dejó de sollozar, simplemente se levantó y rápidamente se subió sus pantalones cortos de deporte y guardó ante la mirada de una Fátima furiosa su larga herramienta que comenzaba a menguar y sin ser capaz de mirarla a la cara le dijo:
    —¡Por favor no se lo diga a mi madre! —el imploró.
    Luego se giró y salió huyendo en dirección a la puerta. Luego oyó el portazo al salir aceleradamente.
    Fátima aún respiraba agitadamente, buscó una silla y se sentó.
    Tras unas profundas y largas respiraciones se miró allí abajo y vio que las bragas estaban húmedas por su semen y el sudor, pero no había rozado su intimidad por lo que en cierta forma se sintió aliviada de que no la hubiese conseguido penetrar pues, en mita del forcejeo no estaba segura de si lo había hecho realmente.
    Vio sus muslos y su piel manchada de semen y luego reparó en los charcos que había en el suelo. ¡Desde luego la corrida había sido copiosa! Pero por suerte ya había pasado todo.
    Tan solo una pregunta quedó en su mente, repitiéndose constantemente sin hallar respuesta plausible para ella… ¡Por qué un chico tan amable como él había hecho algo tan horrible y osado!
    2 min
  • Trio de lesbianas en un baño publico.
    …(42, 43, 44)…
    -Ya me voy a venir….exclama él agitado.
    …(45, 46, 47)…
    La rutina era siempre igual; empezaba tocándome el culo, unos cuantos besos en el cuello, me chupaba los pechos como 10 segundos, mojaba mi entrada con su propia saliva y empezaba a penetrarme. Eran siempre 50 embestidas, ni más ni menos.
    …(48,49,50)…
    -Me vengooo, Aaaaaaaaarrrg!!
    Y ahora venía la famosa pregunta…
    -Te gustó bebé?
    Dios, odiaba esa pregunta…
    -Si cariño, respondo dando mi mejor sonrisa.
    -Eres la mejor, lo sabes verdad?
    -Claro que si… me voy a dar una ducha rápida.
    -Como quieras bebé, buenas noches, no creo que esté despierto cuando salgas.
    En qué momento mi vida se había convertido en esto. Mi vida sexual antes de Alejandro digamos que era normal. No me consideraba la mas calenturienta pero me divertía de vez en cuando. Eso si, por más que me esforzara mi problema seguía siendo el mismo…Nadie me había provocado un orgasmo…
    Con Alejandro ya tenía 3 años de relación, aún recuerdo el comienzo. Me sentía la mujer más afortunada del mundo porque finalmente había encontrado un hombre decente. Era guapo, trabajador, carismático y nunca me daba motivos para celarlo. En cuánto a mi problemita, llegué al punto de simplemente rendirme. Ya habíamos hablado del tema un par de veces y él intentaba dar lo mejor de él, supongo que por no hacerlo sentir mal o que pensara que había algo mal conmigo sencillamente fingía y llegó el momento en que él ni siquiera lo intentaba.
    Dicen que no se puede tener todo en la vida y que lo más importante no es el sexo, pero mi frustración sexual solo iba en aumento y eso me estaba volviendo loca. Incluso aunque me masturbara era incapaz de sentirme completamente satisfecha.
    Pero eso estaba a punto de cambiar y de la persona menos esperada…
    Me presento, me llamo Verónica, tengo 30 años y trabajo en una firma de abogados como consultora legal. El ambiente laboral es muy competitivo, ahora mismo todas mis energías están en conseguir la plaza disponible de socia en la firma. Plaza que tengo que disputar con la insoportable de Isabella, como la odio! Siempre tan amargada, tan cortante. Hemos tenido problemas en varias ocasiones o como diría nuestro jefe “ diferencias de opiniones.” Así que el sentimiento de odio es mutuo.
    -Hey Vero vas a ir este sábado a la fiesta?…Me pregunta Ashley, una de las pocas personas de confianza en la oficina.
    -Recuérdame de nuevo que estamos celebrando?
    -Jajajaj el cumpleaños de Rafael, va a ser un gran evento, tu sabes los 50 años hay que celebrarlo por todo lo alto.
    -Ummh no ando de humor para fiestas en estos momentos.
    -Y exactamente por eso debes de ir, para que te distraigas un poco.
    -Voy a pensarlo si? No te prometo nada.
    -Ahí te espero! No seas aguafiestas…
    -Jaja no tienes remedio.
    Wow si que se lució Rafael, este lugar está hermoso, es una casa inmensa de dos pisos estilo colonial, desde que entras lo primero que ves es un sendero entre exóticos jardines que llevan a la entrada principal. Una vez adentro, el encanto se pierde un poco al ver las luces reflectoras con lasers, la música a todo volumen y el murmullo de todos hablando. Bueno, creo que necesito un trago para poder sobrellevar esta locura…
    Genial, la barra esta llena y el único asiento disponible es al lado de ya saben quien, la maldita de Isabella.
    Levanto la mano tratando de llamar la atención del bartender
    -Por favor un margarita!
    Mierda aquí no se escucha nada..
    -Holaaaa una margarita!!!!
    -Eyy!!, grita Isabella.
    -Le traes una margarita a la señorita por favor.
    -… ehhh gracias, no tenías porque… trato de decirle de la forma mas neutral posible.
    -no hay de qué, ya me estaba desesperando tus gritos… me responde indeferente.
    -Diablos, en serio vas a actuar como una perra aquí también!!??
    -Lo siento, perdona. Creo que por hoy podemos ser civilizadas.
    Al decirme eso, hicimos contacto visual, sus ojos me escanearon de arriba a abajo, dejándome algo desconcertada y haciéndome sentir incómoda sin saber ni siquiera el por qué. Yo llevaba un vestido negro largo pegado al cuerpo con una abertura que comenzaba en mis muslos dejando a la vista una de mis piernas desnuda y un escote que resaltaba mis curvas. En cambio ella se veía como si fuera otro día en la oficina, cabello ondeado suelto hacia un lado, vistiendo pantalón de vestir negro con una camisa blanca por dentro del pantalón, con la diferencia que esta vez no traía blazer y tenía unos botones de la camisa desabrochados dejando al descubierto la entrada de sus pechos, tenía un aire sofisticado pero más relajado, claro excepto por su actitud que era una mierda.
    -Pasa algo?…le digo sacándola del trance en el que estaba
    -Eh… no. Es que te ves muy bien hoy.
    No pude evitar soltar la carcajada
    -Tu elogiándome? Jajaj, jamás pensé que fuera posible…
    -A ver, a ver, sé reconocer cuando alguien acierta con la vestimenta, solo digo…
    -Bueno me siento halagada… le respondo.
    Sentí una sensación rara, era una mezcla de satisfacción con vergüenza y lo más alertante comenzaba a sentir un cosquilleo en el estómago…
    Ya era mi cuarta margarita, poco a poco la timidez se iba yendo y comenzamos a hablar de cosas triviales. Mientras más conversábamos mas notaba detalles de su rostro. No me había percatado que tenía unas pecas que me parecían super lindas. La forma en la que hablaba, segura de si misma sin desviar la atención a más nada, era como si solo estuviésemos ella y yo. Era hermosa la maldita. Sí, definitivamente era admiración, por supuesto,era inteligente, bella y quizá no tan insoportable después de todo.
    En un momento terminamos hablando de nuestra vida amorosa y supongo que el alcohol en sangre hizo que no fuera discreta en cuánto a mi situación.
    -Y has probado decirle exactamente cómo te gusta? -Digo, no es adivino, la comunicación es fundamental.
    -Y… y qué pasa si ni yo misma sé que quiero? …Digo con vergüenza
    -O sea he experimentado ciertas cosas pero no siento lo que debería de sentir, mi cuerpo no responde…
    -Pues, no te puedes rendir tan rápido; si no te gusta rápido puedes intentar lento, si no te gusta fuerte puedes intentar suave.
    -Pero acaso no es lo mismo rápido y fuerte?…digo confundida.
    -Ay, Vero, tienes mucho que aprender… me dice con una sonrisa de lado mientras pone su mano en mi muslo desnudo.
    Experimenté un choque eléctrico al sentir su tacto, mi nombre saliendo de sus labios carnosos, su mirada penetrante provocaba que la sangre me hirviera, el cosquilleo que sentía previamente en el estómago ahora mi sexo era el protagonista , nublando mi juicio por completo.
    -Isabel, ehhh… me da un poco de corte pedirte esto, pero… me puedes enseñar?… solté sin pensar.
    -Creo que es mejor que nos vayamos a otro lado….me responde sin titubear.
    Agarró mi mano y me guió al segundo piso de la casa, había una habitación arreglada con vista a la piscina. Le puso seguro a la puerta y me dice con voz calmada…
    -Necesito que seas sincera conmigo, no te cohibas y lo más importante no finjas, no necesitas demostrarme nada. Sólo me dices si te gusta o no y si en algún momento quieres que me detenga no dudes en decirlo. Okay?
    -Okay….respondo nerviosa.
    Mi palpitaciones se aceleraron, de pronto me volví consciente de lo que estaba haciendo, pero ya no había vuelta atrás, mi curiosidad y la humedad que ya estaba arruinando mis bragas podían más que mi sensatez.
    -No estés nerviosa, míralo como… como un experimento, como una amiga ayudando a una amiga vale?
    Solo asentí, soltando un suspiro.
    Estando ambas de pie lo primero que hizo fue acariciarme las mejillas, me rozaba con el pulgar mis labios, introducía sus dedos entre mi cabello, deslizaba sus dedos por mi cuello, hombros, brazos. No me reconocía a mi misma, con apenas esas simples caricias mis pezones estaban duros como piedra, estaba mojada, realmente mojada. Solo cerré los ojos intentando disimular mi excitación desbordada.
    Comenzó a besarme el cuello mientras me agarraba por la cintura y mis jadeos ya empezaban a hacer eco en la habitación.
    -Te gusta así? O quieres más despacio?… me dice bajito.
    -Ummh así, así está bien… le respondí entre jadeos.
    -Y si te hago esto te gusta?
    Por encima de la tela del vestido agarró mis pezones, con tal maestría que solo pude responderle con un gemido.
    -Okay me quedo un rato más aquí entonces…
    Ni siquiera yo sabía el nivel de sensibilidad que tenían mis pezones, esto se iba a convertir en mis caricias favoritas a partir de ahora.
    Lentamente me fue quitando el vestido hasta caer completamente al suelo
    -Eres perfecta! Me dice sin apartar su mirada, como si quisiera aprenderse de memoria cada detalle de mi cuerpo.
    Comenzó a bordear con su lengua mis pezones, a succionar, a chupar, combinaba la velocidad y la presión, a la misma vez su mano descendió a mi coño, movió hacia un lado mis bragas y empezó a deslizar sus dedos por toda mi vulva sin tocar mi clítoris.
    -y esto? Te gusta? Te gusta sentir mis dedos cierto, te gusta que te toque. Dios, estás tan excitada, estás tan mojadita para mí…
    Justó cuando empezó a estimular mi clítoris mis piernas comenzaron a temblar…
    -Dime como te gusta, así de arriba hacia a abajo o así de lado a lado o …prefieres en círculos.
    -Ahhhh…Ahhh…Ahhhh…Ahhhh
    -Guapa tienes q dejar de gemir y responderme, recuerda, comunicación, me dice con el descaro del mundo.
    -No puedo… mis piernas…no puedo sostenerme, fue lo único que pude responder.
    Al instante me recargó a la pared, por instinto me sostuve de su cuello mientras ella seguía atormentándome de placer. En el calor del momento, empecé a corresponder sus caricias besándole el cuello, dándole pequeñas mordidas. Sus gemidos eran diferentes, eran algo graves, no tan expresivos pero constantes. Busqué sus labios y la besé, necesitaba más de ella. Su reacción fue inmediata, profundizando el beso, nuestras lenguas sincronizadas chocaban una y otra vez. Mis gemidos estaban siendo ahogados en su boca. Comencé a manosear sus pechos y a quitarle la camisa, su ropa me estorbaba, me metí uno de sus pechos a la boca y luego el otro, los iba turnando. Su sabor, la textura, mi cerebro estaba explotando con tantas estimulaciones.
    -Ahhh, Ahhhh…Vero, Vero espera, esto se trata de ti hoy guapa… me dice con la respiración descontrolada…
    Y automáticamente me voltea bruscamente de cara a la pared.
    -Ahora te voy a enseñar la diferencia entre rápido y fuerte y entre suave y despacio, te parece?
    -Uhhmmm, siii, respondo con la respiración hecha un desastre.
    Pega su boca a mi oído y me susurra de forma seductora…
    -Esto es despacio…. Mientas se va abriendo paso en mi interior con dos dedos.
    -Ahhhhh,Ahhhhh
    -Y esto es fuerte, lo puedes combinar y hacerlo despacio y fuerte al mismo tiempo… penetrándome de forma violenta pero a un ritmo pausado, una y otra vez
    -Ahhhhhhhhh, Umhhhhhh, Ahhhhhhhhh
    -Te gustá asi? O prefieres rápido?
    Aumentó la velocidad a un ritmo impresionante, todo me daba vueltas, me sentía hasta mareada, su destreza era de otro mundo.
    -Ummmmh, Ahhhhhhhhhh, Ooooooh, Ahhhhhhhhh
    Solo se escuchaba el chapoteo de sus dedos entrando y saliendo y mis gemidos, que sentía que me iba a quedar sin voz.
    -Shhhhh, baja el volumen preciosa, que te van a escuchar todos.
    -…y esto es suave y despacio…
    -No, no, dame fuerte por favor… -Dame fuerte y rápido…supliqué
    -Ves, me alegra que ya nos vamos entendiendo…
    Y así estuvo por unos minutos, dedeándome como si no hubiera mañana.
    -Ummmh eres una delicia de mujer, te daría así de rico todos los días de mi vida, estas bien buena…
    -Te gusta sucio verdad, te gusta que te traten rudo, que te hagan gritar como a una perra…
    -Me estas volviendo loca, -Ummmmh así ,síguete moviendo para mí….Fuckk.
    Escucharla decirme todo eso me hizo sentir sucia, y lo peor era que me estaba gustando.
    Luego, me recostó en la ventana que tenía la vista a la piscina, donde podía ver a todos disfrutando y conversando y me dobló, quedando yo completamente expuesta como si estuviera en cuatro.
    Lo siguiente que sentí fue su lengua caliente lamiendo toda mi intimidad con precisión , era experta, sabía como tocar cada nervio de mi sexo.
    -Ahhhh, espera, espera, Ufffff, detente, ay Dios…Creo q tengo que orinar…
    -Isa, Isa para por favor, no puedo con tantoooo.
    -Isaaaaaa, Aaaaaaaarrrrrggggg,
    Aaaaaaaaaaargg, siiiiiiiiiii…..
    Sentí una descarga de líquido saliendo de mi interior, mojando completamente la cara de Isabella, que se encargó de tragarse todo, hasta la última gota. Mi cuerpo temblaba sin parar, mis piernas no pudieron más y caí al suelo.
    Isabella me sostuvo y me acomodó en la cama.
    Las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas, sentía tantas emociones que no podía contener.
    -Respira cariño, respira…
    -Todo está bien si…
    -Solo suelta todo…
    Me decía, mientras me tenía entre sus brazos tratando de calmarme.
    -Debo verme ridícula ahora mismo, le dije secándome las lágrimas.
    -Si! Ridículamente hermosa!
    -Jajajajaja tontaaaa
    -Ya te sientes mejor?
    -Si, gracias. Aunque podría estar mejor aún…
    -No me digas que quieres más?!, porque no estás en condición de aguantar otro round jajajaja
    -Quiero, quiero probarte…
    -Hey, no tienes porque hacerme algo, así no funciona…
    -No estoy de acuerdo contigo, de hecho así es exactamente como funciona. Además me muero por saborearte…
    -No tengo energía para pelear contigo hoy…me responde sonriendo.
    Me levanto, llevo a Isabella a una de los extremos de la cama y me arrodillo delante de ella.
    Su expresión cambió al verme arrodillada, volvió a ser la misma de unos momentos atrás, con cero rastro de ternura, solo lujuria.
    -Así que esto es lo quieres ah?… me dice viéndome fijamente, quitándose la faja del pantalón, tirándola a un costado de la cama y sacándose el pantalón y las bragas.
    -Toda tuya…me dice.
    -Gracias, señorita, replico.
    -Ahhh por cierto, a mi también me gusta fuerte y rápido!
    Trague en seco…
    Agarró con ambas manos mi cabeza y la presionó contra su coño, mientras se movía desenfrenadamente, intenté copiar lo mejor que pude lo que ella me había hecho anteriormente. Sabía riquísimo, siempre fui fan de los platos salados y este se acaba de convertir en mi favorito.
    -Ummmh, uuuuumhhh, aprendes muy rápido…
    -Ahhhhhh, no creo poder aguantar tanto.
    -Ahhhhh, ahhhhhh, ya me he contenido demasiado.
    -Siii asi, no pares, más duro, Oooooh, Aaahhhh.
    La mandíbula me dolía, me faltaba la respiración, pero mirar hacia arriba y ver la cara de satisfacción de Isabella, sus ojos cerrados, su cabeza ligeramente inclinada hacia atrás y su boca entreabierta emitiendo los sonidos más excitantes que jamás había escuchado hacia que todo valiera la pena.
    -Aaaaaaaarggg, arrrrrrrrrrrrgggg,
    aaaaaaaaaaaaaahhh, Ahhhhhhhh, mierdaaaaaaaaaa.
    Se desplomó hacia atrás completamente
    -Wow eso ha sido genial, que haces mañana a esta hora? Jajajaj
    -Te crees muy graciosa verdad!!
    Nuestra química el resto de la velada fue irreal, me sentía en las nubles, teníamos más en común de lo que creía; eso si, no más margaritas para mi…
    De más está decir que no permití que Alejandro me volviera a tocar, nuestra relación terminó en buenos términos, podría decir, con él diciéndome que siempre iba a estar disponible por si me arrepentía de esta aventura sin sentido.
    Pd: Nunca me arrepentí…
    9 min
  • Actriz porno profesional.
    He estado con mi novio diez años, ¿se imaginan? Diez años de todo, pero también de sueños que no se cumplieron. Intenté que él se interesara, le propuse un par de veces que hiciéramos videos juntos, pero no estaba en su onda. "Eso no es para mí", me decía, y bueno, cada no dolía un poco.
    Luego las cosas cambiaron. Todo esto empezó cuando conocí a alguien en un chat, que me propuso participar en un casting en Tigre. No le dije nada a mi novio ni a nadie, solo dije que viajaba por un departamento. Me pagaron el viaje y me invitaron a hacer una escena sexual con un actor. Aunque el casting fue visto por algunas personas, nunca salió a la luz, pero eso fue suficiente para darme cuenta de que esto era lo que de verdad quería.
    Hoy supe que tenía que hacerlo. Tengo que perseguir esto, aunque signifique dejar a mi pareja. Lo quiero, claro, pero mis sueños son míos.
    Le dije que lo amo, pero que tengo que ir por esto. Fue duro, Le expliqué que lo intenté, pero que ya no podía esperar más. Él no sabe bien por qué lo abandoné, pero supongo que entenderá cuando vea mis videos
    Pronto la gente se enterará, y con ellos, mis conocidos de lo que hago, pero soy totalmente egoísta y solo pienso en mí. Creo que mi felicidad y placer importan más que la aceptación de mi familia y conocidos.
    Ahora estoy sintiéndome un poco nerviosa pero también emocionada. No sé qué pasará, pero al menos siento que estoy haciendo algo por mí. Es una pena dejar algo bueno atrás, pero a veces hay que ser egoísta con tus sueños, ¿no?
    Lo más loco es que estoy por iniciar mis propias plataformas para mostrar mi contenido. Quiero compartir mi intimidad de una manera que nunca antes había sido posible para mí. Y lo más importante, siento mucho placer al estar expuesta, poder mostrarme tal cual soy, y qué bien lo hago. Además, creo que estar con hombres en cámara es algo placentero. Es algo que nunca experimenté en esos diez años en pareja.
    Así que ahí lo tienen, mi confesión. Estoy nerviosa, pero también emocionada. Es la historia de una chica que decidió seguir su sueño, aunque eso signifique dejar una vida estable y un amor conocido por algo que ni siquiera estoy segura de alcanzar.
    9 min
  • Córrete en las tetas de tu novia.
    Ya no impostas tanto tu voz. Me gusta así más._ Dije a Nita
    ¿Que antes no te gustaba,?._ Dijo
    No, era muy artificial
    Vaya nunca me lo planteé así
    Ahora falta cambiar esa actitud._ Dijo Clara
    ¿Porqué?
    Por lo mismo, no te ves más femenina por mover el culo como lo haces. Mira a Luz, ella exhala feminidad por los 4 costados y sus movimientos son delicados._ Dije yo
    Necesito practicarlos
    No los practiques, ese es el problema. Deja que fluyan será la única forma de que tu caminar se vea natural
    ¿Como lo hago?
    Cógete del brazo de Luis
    ¿Así?
    Perfecto, ahora olvídate de mover el culo y de mostrarte amanerada
    Me parece que camino como un hombre._ Dijo Nita
    Mirate._ Dijo Luz enseñando un video que había grabado mientras caminaba
    Tienes razón, me encanta como camino
    ¿Dónde nos llevas Luis?._ Preguntó luz
    A un italiano que tiene fama de buena comida
    La comida fue divertida pero ya salimos algo achispados y al llegar al local de los amigos de Nita salimos muy, pero que muy perjudicados.
    Vamos a casa a follar._ Dijo Clara que no se mantenía en pie
    Si, que nos gusta mucho tu rabo._ Dijo Flor que iba cogiéndose de la pared
    No sabéis beber zorras salidas._ Dijo Nita devolviendo hasta la última papilla
    Vamos a coger un taxi porque no se ni como volver a casa._ Dije parando un taxi
    Nita fue durmiendo la mayor parte del viaje, para sacarla del taxi tuvimos que arrastrarla porque no había forma de despertarla
    Joder, dejémoslo en la puerta que ya no la aguanto más._ Dijo Clara soltandola
    Ay mi culo, que mala gente sois._ Dijo Nita que se despertó al caer al suelo
    Luis follanos, en medio de la calle._ Dijo Clara quitándose las bragas
    Pero que haces loca._ Dije cogiendola y metiéndole en la casa
    Aguafiestas._ Dijo tirándome a la cara las bragas
    Me meo y no me puedo quitar el vaquero._ Dijo Flor sentándose en el suelo del recibidor y poniéndose a mear
    Serás cochina, ven que te lo quite hermanita._ Dijo Clara caminando a 4 patas hacia su hermana
    Te voy a meter la polla
    Cogí por las caderas a Clara y se la metí de un solo empujón
    Que polla más buena, me vuelve loca. Follame hasta que te corras._ Dijo Clara
    Toma polla, toma y toma. Como me gusta tu coño._ Dije corriéndome
    ¿Ya te has corrido? Ni lo he notado pichafloja._ Dijo Clara
    Estoy muy pedo._ Dije
    Excusas
    Todo me da vueltas._ Dijo Nita acostada boca arriba
    Eso lo arregla una buena ración de lefa. Toma, come la que sale de mi coño._ Dijo poniendo su coño sobre la cara de Nita
    ¿Que dices loca?._ Dijo Nita
    Uy que se me escapa el pis._ Dijo Clara cayendo sobre Nita
    Clara empezó a mear, pero lo hizo como un aspersor mojando a Nita con una contundente meada.
    Que asco so puerca
    Va Nita No te enfades que Luis vuelve a estar empalmado y te puede follar
    Yo no me muevo que se menea todo
    Yo quiero polla, quitarme el puto pantalón._ Chilló Luz
    De un tirón salió volando el botón del pantalón y se lo pudo quitar. Entonces se sentó sobre mí metiéndose mi polla
    Que tetas más bonitas tienes hermanita._ Dijo quitando su camiseta y bajando el sostén hasta sacar sus tetas
    Siiii acaricia mis putas tetas Luisito querido
    Que barriobajera te vuelves, cuando estás pedo._ Dijo Clara pellizcando los pezones de Luz
    Puta salida pellizcate el coño que quiero mimitos en mis tetas._ Dijo Flor
    Perdona cari._ Y Clara besó y lamió sus tetas hasta que se corrió
    Follemos a Nita así como está medio muerta._ Dijo Clara desnudando a Nita
    Si, le voy a dar por el culo a base de bien
    Que estoy mareada dejadme._ Dijo Nita
    No, te voy a dar por el culo
    Me quieres violar borracha puto salido
    Por supuesto, os follare a todas borrachas
    Al menos hazme disfrutar pervertido
    Le di la vuelta, le abrí los cachetes y le metí mi polla. Era increíble lo rápido que dilataba ese culo
    Como me gusta esta polla._ Gritó Nita
    Poneos de lado y mamare la polla de Nita._Dijo Flor
    Sii y yo sus teticas._ Dijo Clara
    Par de putitas llevadme al cielo
    Nos corrimos en poco tiempo y así como estábamos en medio del comedor nos dormimos. Al despertarnos nos dolía hasta el alma.
    No vuelvo a beber tanto en mi vida._ Dijo Nita
    Eso lo dices todas las veces que sales de juerga
    Madre mía, esta noche me he meado dormida._ Dijo Luz
    Todos nos hemos meado encima el comedor esta hecho una guarrada._ Dije
    No os preocupéis yo lo dejo niquelado
    Tu que tienes 50 años, menudo comentario pasado de moda._ Dijo Clara
    Mira quien habla que la ropa que traiais era fea de cojones
    Chicas haya paz, vamos a tomarnos 1 litro de café cada uno y luego a la ducha._ Dije
    Tras la ducha sonó mi teléfono
    ¿Que quieres mamá?
    Que voz más fea tienes, menuda melopea cogerias ayer
    Si pepito grillo y fue culpa de tus sobrinas
    No torees a tu madre, puñetero que tu eres el mayor
    En serio, que quieres
    Mi padre ha llamado a mi hermana y su marido para que vayan a verle nada más aterricen y sabes que al abuelo no se le puede decir que no
    Ellos se lo han buscado
    ¿A qué te refieres?
    Nada, cosas mías
    El problema es que están en la casa de Mallorca
    Mis abuelos tienen una casa en Mallorca, con cala privada, una auténtica preciosidad, que compraron mis bisabuelos, cuando no tenías que ser un jeque árabe para poder hacerlo
    ¿Porqué me cuentas esto?
    Porque no podrán ir a por las chicas
    Vaya que contrariedad
    Pues sí, o te las quedas unos días más o las envías aquí por tren
    La verdad es que no me han molestado nada, que se queden aquí
    Eres un sol
    Pero este favor me lo cobraré
    Sabía que me saldrías por alguna de esas. ¿Que quieres?
    El porsche en exclusividad
    De acuerdo, ya te apañaras tu con tu hermana
    El abuelo nos había regalado un porsche 911 el año pasado, pero como lo queríamos mi hermana y yo lo teníamos un mes cada uno y estaba hasta las narices de quedarme un mes sin coche. Ese mes justamente lo tenía yo y no pensaba devolverselo
    Ha llamado mi madre, que el abuelo va a pegar una bronca a vuestros padres y que estareis más días aquí
    Más tiempo para follar._ Dijo Clara
    Pobre Lucía._ Dijo Flor
    Ostras tienes razón
    ¿Que le pasa a vuestra hermana?
    Que se quedará sola y su ex la está acosando. Por eso se fue con ellos
    No fastidies. A ver si le hace algo._ Dijo Nita
    ¿En qué aeropuerto aterriza?._ Dije
    En el de aquí._ Dijo Luz
    Eso está a media hora de aquí._ Dije
    Que dices está a 1 hora larga Dijo Nita
    No con el deportivo
    Mira que algún día te van a multar.
    Dile a tu hermana que venga aquí, nada más aterrizar, que yo le pago el taxi
    Le mando un wasap a ella y otro a mamá explicandolo._ Dijo Clara
    Lucía es la gemela de Luz, pero no se parecen. De hecho las llamaban zipi y zape, porque Luz es rubia y Lucía morena.
    Sigo hecha polvo._ Dijo Clara estirándose
    Hay algo de la casa que no habéis visto
    ¿Que es?._ Dijo Clara
    Seguidme
    Bajamos al sótano, donde estaba el gimnasio y les abrí una puerta tras la cual había una sauna
    Hale chicas desnudas que vamos a sudar todo el alcohol
    No es mala idea._ Dijo Nita
    Y será la primera vez que entro en una._ Dijo Luz
    Y yo
    Nos desnudamos y cuando vi a las hermanitas agobiados por el calor Dije
    Vamos, salid por esa puerta._
    Dije señalando una puerta enfrente de donde estaba la que habíamos utilizado para entrar
    ¿Tienes otra piscina?
    Esta no es una piscina normal
    ¿No porque?._ Dijo Luz
    Por esto
    Apreté un botón que estaba al lado de la puerta y aparecieron varios tubos en diferentes partes de la piscina. Apreté otro botón y salió agua de todos ellos. De la del fondo cayó agua como una cascada y en las demás salían con diferente fuerza y grosor.
    Tienes un SPA en casa._ Dijo Clara metiéndose en la piscina
    No hay oro que pague esto._ Dijo Luz bajo de la cascada
    Que bien te lo montas, menuda pasta que debes ganar
    Uno de mis clientes, al que avise de una posible estafa me instaló todo esto a precio de costo
    También sale por el suelo, joder que cachonda me pone._ Dijo Clara
    Pues follar en la cascada debe ser algo increíble._ Dijo Luz desde dentro de la misma
    No te quedarás con las ganas de saberlo
    Me acerqué a ella y me senté bajo para meterle mi polla y la follé despacio para que disfrutase de la experiencia
    Guau nene me estoy poniendo a mil._ Dijo Luz pellizcandose los pezones
    Que coño más bueno tienes
    Me corro. _ Se corrió y quedó totalmente relajada
    Ahora me toca a mi.
    Dijo Clara que estaba boca abajo, justo encima de los chorros que salían del suelo. Así a 4 patas como estaba le metí la polla fuerte y duro como a ella le gusta
    Si joder, noto como me bombardean los chorros el clítoris, El estómago y lo que más me gusta las putas y jodidas tetas._ Dijo corriendose
    ¿Nita será follada hoy?
    Nita por supuesto que va a ser follada
    Me senté junto a un tubo doble que tiraba 2 gruesos chorros cada una que hacían mucho ruido e impedían escuchar lo que decíamos. La sodomicé despacio, tras el tute con las hermanas tenía miedo de correrme en poco tiempo
    Que bien, me gusta que no veas
    Y a mi también me gusta
    ¿Que pasará cuando se vayan las hermanas?
    No lo sé aún no me lo he planteado, de momento me gusta follarte
    ¿Y tú fetiche?
    Pues no se
    Mis tetas son ridículas, pero en 6 meses tendré dinero para ponerme unos melones de impresión como a los que a ti te gustan
    ¿Cuanto dinero te hace falta?
    6 mil
    Te los doy a cambio de que seas mía
    Ya era tuya sin que lo supieses
    Me encanta tu culo, masturbate para mí
    Mírame amor, mira cómo machaco mi polla para ti.
    Como me gusta verte machacar tu polla, hazlo más y más fuerte
    Si, mira mis huevos ya están morados
    Se estaba masturbando con tal fuerza que no tardaría en correrse. Tuvo tal orgasmo que parecía que convulsionase yo no pude aguantar más y me corrí. Salimos de esa zona para hablar con mis primas
    El lunes me opero, quiero tener las tetas perfectas cuanto antes para ti
    ¿Te óperas ya?
    Si, hoy llamo a la clínica y mañana me opero
    ¿Pero es tan rápido?
    Si, hace 2 semanas fui a la clínica, me hicieron todas las pruebas y elegí que tipo de tetas quería, además me feminizaran la cara
    ¿Y te quitas la polla?
    No, es una operación carisma y me da un poco de miedo, voy a esperar un tiempo a eso
    Trae todas tus cosas vas a vivir conmigo
    ¿Estás seguro?
    Si, muy Seguro
    Pues pongámonos en marcha._ Dijo Nita saliendo de la piscina
    A los 15 minutos volvió muy exaltada.
    Me han dicho que me operan ya si quiero
    Pero si es domingo
    Pero tienen ahora un hueco
    ¿Te quieres operar ya?
    SIIIIIIII
    Pues vamos, no hay más que discutir
    ¿Como van a ser las tetas que te pondrás?._ Preguntó Clara
    Es una sorpresa
    Nos vestimos y partimos hacia la clínica. Nos dijeron que mientras la preparaban y la operaban tardarían más de 4 horas así que si queríamos ir a comer teníamos tiempo de sobra, les hicimos caso y nos fuimos. Nos dio tiempo a ir a casa de Nita y llevar sus cosas a casa de Luis, la verdad no tenía mucha cosa, se notaba que había estado ahorrando, en un viaje lo tuvimos todo.En ese momento llamó Lucía a Flor
    Lucía nos pide si podemos ir por ella, que ha adelantado su vuelta porque los papás cogerán un vuelo directo desde Italia a Mallorca
    Que coja un taxi
    Lucía es muy insegura, le da reparo hacer las cosas sola
    Dile que iré por ella
    Gracias de tu parte._ Dijo Luz
    No hay de que. Cuando llegará
    A las 6 de la tarde._ Dijo Luz
    Vale, allí estará
    La cirugía es un buen sistema para quitar traumas._ Dijo Luz
    Vosotras No necesitáis mejorar nada, sois preciosas tal y como sois
    Eres un adulador, pero no es cierto yo soy más bien del montón._ Dijo Flor
    Y yo._ Dijo Clara
    Sois dos portentos de mujeres
    A ti te gustan nuestras tetas y nuestros culos. Fuera de eso somos anodinas._ Dijo Luz
    Que equivocadas que estáis, es cierto que tenéis un cuerpo de infarto y unas tetas de ensueño. Pero también sois guapas y divertidas, cualquier hombre daría medio brazo por ser vuestra pareja
    Si claro, mira la cola de gente que hay para salir con nosotras._ Dijo sarcástica Clara
    Porque no os creéis lo increíbles que sois._ Dije
    Lo dices porque nos quieres follar
    No, os quiero follar porque sois espectaculares
    Es hora de ir a ver a Nita
    Tardó media hora más en salir del quirófano y cuando lo hizo tenía media cara vendada y unas enormes tetas, serían un par de tallas más que las hermanas y estas las tenían grandes
    Chica el complejo de chica plana desapareció para siempre._ Dijo Clara
    ¿Os gustan?
    Si._ Dijimos los tres
    Sus pechos son redondos. Dos balones perfectos, un trabajo increíble
    ¿Cuándo podrás hacer vida normal?
    Las tetas estarán en una semana y en 15 días me quitarán los puntos de la cara. Durante ese tiempo no puedo hacer ningún esfuerzo
    ¿Cuando puedes salir?._ Dijo Luz
    En 24 horas, pues quieren tenerme en observación.
    Me parece genial
    Por eso elegí esta clínica, son muy profesionales
    Pues nosotros nos vamos que hemos de ir a por Lucía
    Vale cariños
    A por Lucía iré yo solo con el deportivo
    Lucía es la mayor de las 3 aunque de Luz por minutos, es, cómo podría describirla, si eso, es exuberante, grandes tetas, gran culo, anchas caderas, pero no penséis que está gorda es de esas mujeres de constitución recia pues no tiene un solo gramo de grasa y es guapísima, sin duda la más guapa de las tres hermanas. Pero también es la más ingenua de todas, se pasa de buena, parece un peluchito de lo dulce que es. Por eso han abusado siempre de ella por su gran bondad. Cuando salió por la puerta de llegada del aeropuerto, parecía un pollito asustado
    Lucía ¿Que tal estás?
    Bien primo, ahora que estás aquí
    Un abrazo
    Uy que fuerza que me desmontas._ Si, como Pensáis midiendo el tamaño de sus tetas y son las más grandes de las 3 hermanas
    Cojamos tu maleta y vamos a mi casa
    No tengo maleta
    ¿Porque?
    Mamá y yo compartíamos maleta y no podía quedarse sin ropa y sin cosméticos en Mallorca._ Dijo
    ¿Y tú si?
    Bueno, yo me adapto
    De adaptarte nada, vamos al centro comercial a volver ha hacer una compra indecente de ropa Llama a tus hermanas y nos vemos allí._ Dije
    De acuerdo. ¿Este es tu coche?
    Si
    Es un 911 carrera
    ¿Lo conoces?
    Si, es un coche muy bonito mi ex soñó con tener uno
    Subimos al coche y fuimos al centro comercial
    Como ruge el motor y que suspensión tan increíble, apenas notas los desperfectos de la carretera.
    Cerró los ojos para disfrutar la sensación y movió la cabeza haciendo un movimiento increíblemente sensual. Lo hizo de forma natural, no lo forzó es así sin darse cuenta.
    Hermanita._ Gritaron Clara y Luz tirándose a sus brazos
    Cómo estáis hermanitas queridas
    Mejor ahora, nos preocupaba que estuvieses sola.
    Clara que no soy un bebe
    Lo se, pero el mundo es peligroso
    Vamos a hacer una compra indecente de ropa. ¿Verdad Luis?
    Verdad, pero yo no os puedo acompañar esta vez tengo trabajo
    De acuerdo Luis._ Dijo Luz
    Yo volví a casa a acabar unos informes y a contratar una empresa de limpieza para que hiciese las labores de limpieza mientras Nita estaba de baja y ellas fueron al centro comercial
    Os veo muy contentas
    ¿Porque no teníamos que estarlo?
    Os robaron hace un par de días, deberíais estar más afectadas
    Hemos obtenido información muy interesante estos días._ Dijo Clara
    ¿Que información?
    Le contaron todo sobre el fideicomiso del abuelo y desde cuando debían estar cobrando. Y supo cuál era el motivo por el cual habían llamado a sus papas
    Por eso nunca tuvimos cuenta propia, todos los ingresos llegaban a la cuenta de los papás._ Dijo Luz
    Luis nos ha abierto una cuenta a cada una y le ha pasado el número a los contables del abuelo._ Dijo Clara
    Pues los papas no se huelen que les ha citado por esto._ Dijo Lucía
    Allá ellos._ Dijo dándole un sobre a Lucía
    ¿Qué es esto?._ Dijo Lucía
    Tu tarjeta y las claves para acceder a tu cuenta, nosotras nos hemos bajado la up del bando y lo manejamos todo desde allí
    ¿Pero cómo se hace?._ Dijo Lucía
    Cariño mío has de dejar de depender de los demás._ Dijo Clara configurándose el móvil
    Lo siento hermanita._ Dijo al borde del llanto
    Hermanita no llores, no es una crítica._ Dijo Luz abrazándola
    Pon la clave que tu quieras, pero recuerdala._ Dijo
    En la tienda de móviles me formatearon el móvil pues mi ex sabía mis claves y ahora sólo puedes acceder con mi huella o mi cara. ¿El banco es igual?
    Si claro te lo configuro
    Cuando acabó y accedió a su cuenta se quedó blanca
    Hay más de sesenta mil euros en esta cuenta
    El abuelo ingresó todo lo que tenía que habernos dado desde los 18 yo tenía 40 mil y Clara 6 mil._ Dijo Luz
    Es decir que los papás se apropiaron de 106 mil nuestros. No se como se han atrevido con el miedo que le tiene al abuelo._ Dijo Lucía
    Y más que le tendrá, porque no sabes hasta dónde llega su cabreo._ Dijo Clara
    Pues vamos a renovar el vestuario._ Dijo Lucía
    4 horas después habiendo pasado por innumerables tiendas, pidieron cita en la peluquería para el día siguiente se acabó ponerse tintes baratos. La última tienda a la que entraron fue una tienda de ropa interior
    Pero así y todo estáis demasiado contentas, estoy segura que algo más escondeis
    Bueno hemos follado muchísimo._ Dijo Claro
    ¿En serio?
    Y tan en serio que tuvimos que comprar una crema para las rozaduras porque nos quedó el coño y el culo escocidos._ Dijo Clara
    Y ¿quién es ese portento?
    Quienes, porque han sido 2
    No me tengáis en ascuas
    Luis y Nita su criada transexual._ Dijo Luz
    Vosotras es que sois muy lanzadas, yo no sé si podría
    Si podrás, porque estarás con nosotras y te sentirás más relajada
    Pero yo no soy tan atractiva como vosotras, mi ex lo decía a toda hora y tenía razón.
    No sé por qué te empecinas en creerte lo que te decía tu ex. Eres muy, muy, muy guapa, eres alta, tienes un bonito cuerpo y no eres fea. Luis te follará hasta reventarte._ Dijo Luz
    Lucía, además tienes las tetas perfectas, cuando te las vea Luis ya no pensará en nada más._ Diji Clara
    No lo tengo muy claro, pero confío en vosotras
    Vas a tenerlo claro tras follarlo
    ¿Oye cómo vamos a llevar todo esto a casa de Luis?._ Dijo Lucía pues llevaban 27 bolsas
    Señoritas, el centro comercial dispone de un servicio de reparto a domicilio. En una hora lo tendrán en su casa._ Dijo la dependienta
    Llegaron a casa casi al mismo tiempo que las bolsas.
    Estoy muerta, ni un músculo puedo mover._ Dijo Lucía
    Luis tiene aquí una maravilla._ Dijo Clara
    Bajaron las 3 al SPA y Lucía se quedó a cuadros.
    Chicas, vamos a por los bañadores
    Yo voy a hacerlo desnuda._ Dijo Clara
    Yo también
    Luz que lanzada, pero y si te ven
    Pero quién me va a ver. Luis es el único que hombre que hay en la casa y está cansado de verme desnuda
    Lucía no me seas estrecha, va que saldrás nueva de aquí
    Hizo todo el recorrido del SPA y cuandi estaba disfrutando de los chorros que suben desde el suelo, acariciado sus grandes tetas y sus prominentes pezones, notó un inmenso placer. Un chorro más grueso le acariciaba el coño, dios se iba a correr sin remedio. Cuando se estaba corriendo entró Luis desnudo y menudo cuerpazo tiene y pedazo de polla se gastaba. Lo que dijo ese momento fue por la lujuria que le embargada
    Menudo rabo tienes, necesito probarlo
    Tienes las tetas más grandes que he visto y son una maravilla.
    ¿Te conformas con verlas?
    Voy a jugar mucho con ellas
    Vamos, demuestra a tu prima lo mucho que la quieres
    Te quiero mucho Lucía
    Dije entrando con la polla tiesa en la piscina y mientras le mamaba sus magníficas tetas se la fui metiendo
    Si, Luis haz lo que quieras con mis tetarras, pero no pares de follarme
    Que buena estás, potranca, quiero meterte mi polla una y otra vez
    Joder, puta madre que bien me siento, como me llena, como la necesito._ Dijo gritando
    Eres una bonita zorita Lucía, grita para mí
    Si Luis me corro, me corro, me corro._ Dijo gritando
    Me encanta tu coño
    Folla mi coño, dale sin parar
    Toma polla, toma polla, Lucía grita de placer
    Me matas de tanto placer, tu polla es divina._ Y no paró de gritar
    Que gusto, quiero con locura tus tetas
    Siiii chupamelas más
    Que buena que estás toma polla, toma y toma y toma otra vez
    Siiii pellizca mis pezones, eres un genio follando
    Voy a besarte hasta dejarte sin aliento
    Y yo a ti Luis querido
    Que bien besas
    Me vuelves loca
    Tu si que me haces perder la cabeza
    Como me gusta lo que me haces
    Me voy a correr, quiero llenar tu coño de lefa
    ¿Quieres preñar a Lucìa?._ Dijo Clara
    No, eso no
    Pues yo de ti no me correría dentro, porque Lucía no puede tomar anticonceptivos
    Puedes correrte dentro._ Dijo Lucía
    ¿Tomas anticonceptivos?
    No
    Pues vas a comer lefa preciosa, no me voy a arriesgar
    Si, llename La barriga de lefa macho alfa._ Dijo tras volverse a correr
    Saqué mi polla se la metí y empecé a correrme, una corrida exagerada, nunca me había corrido una cantidad tan grande de lefa.
    Madre mía, ha sido la primera vez que he disfrutado de verdad follando._ Dijo Lucía
    ¿Podría haberte preñado?._ Dije
    Si, si estuviese en días fértiles._ Dijo Lucía
    ¿No estás en días fértiles?
    No, conozco bien mi cuerpo
    Pero así y todo es arriesgarse mucho, podrías quedarte preñada incluso con la marcha atrás.
    Eres el primero que me folla a pelo, nunca hasta ahora me había follado a pelo
    Vaya cuánto honor
    Cuando he visto tu gran polla, he decidido que debías ser el primero en hacerlo
    ¿Por qué no puedes tomar pastillas?
    Porque me provocan trombos
    Pues habrá que ir con cuidado
    Vale, ves con cuidado pero metemela._ Dijo mientras se apoyaba en el borde de la piscina
    Oye que nos toca a nosotras._ Dijo Clara
    Callad par de putas, que hasta tenéis el coño escogido de tantas veces que os ha metido su magnífica polla, voy a disfrutarlo yo
    Pero….
    Clara no me toques las narices y espera a que me vuelva a follar
    Pero Luis dile algo
    Tiene razón Clara
    Largaos de aquí
    Nos vamos porque queremos no porque nos echas
    Salieron las dos de la piscina y del SPA, con un cabreo más que evidente
    Menudo genio que tienes, me gusta
    Es la primera vez que me enfrento a Clara, seguro que me dirá de todo, por favor meteme tu polla antes de que vuelva mi verdadera personalidad.
    Eres una mujer extraordinaria._ Dije metiendosela
    Que va, sin ti solo soy un ratoncito asustado._ Dijo entre suspiros
    Me gustas, me gustas mucho
    ¿Más que mis hermanas?
    Si.
    Pero me asusta
    ¿Por qué?
    Con tus hermanas solo quiero sexo. Y ellas lo mismo. Pero contigo quiero y necesito más
    Podría ser que yo fuese igual que ellas
    Puede, pero me partiría en dos. Necesito más de ti que solo sexo y nunca antes lo había necesitado
    ¿Me estás proponiendo algo?
    Si, quiero que seas mi novia
    ¿Y mis hermanas?
    Tus hermanas solo quieren mi polla, la única que me interesa eres tu
    ¿Y Nita?
    Y Nita claro, pero a ella de forma distinta. De ti me estoy enamorando a ella solo la quiero para follar.
    Menos mal porque yo quiero follar con ella también
    Será nuestra amante
    Si eres mi novio querré vivir aquí
    No hay problema en eso, vente a vivir aquí
    Querré que me preñes
    ¿Ya?
    No hombre ya no, aun quiero disfrutar, unos años de ti.
    Me habías asustado
    Te he mostrado lo que querré para que no me rompas el corazón
    Te digo desde ahora que eso nunca pasará
    Bien mi vida, me corro
    Y yo
    Llename el coño de leche
    ¿Seguro?
    Segura
    Aquí tienes
    Joder que bueno es sentir cuando sale, me voy a correr
    Y colapsó, perdiendo el sentido, la cogí en brazos y la llevé a una de las tumbonas de la piscina. Menudo cuerpo tenía, ni un gramo de grasas, unas tetas grandisimas, casi tanto como las de Nita, estas también redondas, pero estas con más movimiento, más flexibles
    Va a ser que si te obsesionan las tetas grandes._ Dijo tras verme mirarlas
    No, las tetas bonitas, me obsesionan
    ¿Te parecen bonitas las mías?
    Son preciosas
    ¿No son muy grandes?
    No, son perfectas
    Si, quiero ser tu novia.
    Pues habrá que decírselo a tus hermanas
    Pues habrá que hacerlo, pero antes besame
    9 min

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