SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

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SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales episodes

  • Tetona Prueba Por Primera Vez Sexo Anal Y Lo Tiene Tan Cerrado Que Le Duele.
    La amistad femenina puede durar justo el tiempo que tarde un chico guapo en cruzarse en nuestro camino. Por mucho que juremos ser amigas para siempre y que nadie se interpondrá entre nosotras, cuando aparece alguien que despierta nuestros más bajos instintos, ya no respetamos a nadie, ni siquiera a nuestras personas de mayor confianza.
    Conocí a Aitana cuando estaba a punto de cumplir seis años. Para mí era una compañera de clase más, de hecho, ni siquiera me caía bien, pero mi madre, que sabía cosas, me pidió que me hiciera amiga suya. En aquella época ni siquiera se me pasaba por la cabeza la idea de desobedecerla, así que lo primero que hice fue invitarla a mi cumpleaños.
    El día de mi aniversario, Aitana se presentó en mi casa con sus padres. Puede que fuese todavía pequeña, pero me di cuenta enseguida del motivo que había llevado a mi madre a pedirme que me hiciese amiga de esa niña. Era evidente que se trataba de una familia de dinero, ya había sospechado por la forma tan peculiar que tenía ella de expresarse, pero lo confirmé al conocer a sus progenitores.
    - Mamá, quieres que me haga amiga de Aitana solo porque sus padres son ricos.
    - No, cariño, es que es una niña muy simpática.
    - Pues a mí no me lo parece.
    - Te ha traído el mejor regalo de todos.
    - Querrás decir el más caro.
    - Es lo mismo, Joana.
    - Bueno, le daré una oportunidad, pero no creo que llegue a caerme bien.
    Poco tardé en darme cuenta de que Aitana no me caía mal solo a mí. El resto de la clase se metía a con ella y le hacía saber que no era bien recibida. Curiosamente, fue justo eso lo que hizo que me uniera más a ella. No podía pasar a adorarla de un día para otro, pero podía hacer un esfuerzo para tratar de comprenderla y pasar más tiempo con ella.
    Con el paso de las semanas me fui dando cuenta de que Aitana era una buena niña. Su único problema era que resultaba muy pesada, tanto por su forma de hablar como por lo superior que se creía al resto únicamente por tener dinero. Al principio esa forma de ser me resultaba insufrible, pero acabé encontrando la forma de sacarle partido.
    A sabiendas de que yo era la única que la soportaba, Aitana se volcó en intentar agradarme en todo momento. Eso incluía invitaciones a sitios caros, buenos regalos sin ser en cumpleaños y fines de semana o vacaciones en la casa de la playa de sus padres. Quizás era una interesada, pero aquello era un acuerdo mutuamente beneficioso.
    De tanto pasar tiempo juntas le acabé cogiendo cariño. Aitana seguía sin ser la amiga ideal, pero era leal y siempre se portaba bien conmigo, incluso más allá de esos aspectos económicos en los que me beneficiaba. Sabía que podía contarle cualquier cosa y que ella nunca lo revelaría, aunque solo fuese porque nadie más le hablaba.
    Contra todo pronóstico, llegamos a la adolescencia juntas, siendo aún todo lo buenas amigas que su carácter me permitía. Fuimos al mismo instituto, un nuevo centro en el que volver a empezar, la oportunidad de que Aitana pudiera conocer a otras personas que quizás la vieran con otros ojos. Pero ni la edad ni el nuevo sitio iba a cambiar eso que la hacía tan insoportable para los demás.
    - Qué raro, Joana, pensé que aquí haríamos nuevas amigas.
    - Ellas se lo pierden.
    - Debe haber algo en nosotras que las repele.
    - Ni se me ocurre que puede ser...
    - He pensado que podrías ser tú.
    - ¿Perdona?
    - No te ofendas, Joana, pero esa rasta que te has puesto es un espanto.
    - Es una simple trenza.
    - A los pobres os da por hacer unas cosas muy raras.
    - Quizás seas tú la que causa rechazo.
    - Si yo soy un amor, mi madre y mi abuela me lo dicen todos los días.
    - Es igual, no necesitamos a nadie más, ¿no?
    - Supongo que no.
    Era consciente de que nadie más aguantaría esas impertinencias, pero yo ya estaba acostumbrada. En el colegio todos conocían a Aitana y pasaban de su petulancia, así que en el instituto me iba a tocar hacer un trabajo similar para que no se pasaran mucho con ella. En aquel entonces ya la apreciaba de verdad, pero seguía maldiciendo a mi madre por haberme obligado a hacerme su amiga.
    A ninguna de las dos nos supuso un gran trauma el seguir estando solas, aunque llegó un momento en que ambas comenzábamos a desear una compañía concreta. Tanto a Aitana como a mí nos empezaban a llamar la atención los chicos, pero ninguno quería acercarse a nosotras por culpa de ella. Para mí, eso se convirtió en lo peor de nuestra amistad.
    En más de una ocasión, alguno de nuestros compañeros se había atrevido a preguntarme por qué era mi amiga. Todos coincidían en que yo parecía maja, pero que no se acercaban a mí por culpa de Aitana. Siempre la defendía delante de las chicas, pero no llevaba nada bien cuando era un chico el que me dejaba claro que no le interesaba solo por ella.
    Diez años después de conocernos, iniciábamos el bachillerato juntas. Nuestra amistad comenzaba a tener altibajos, principalmente por todos los problemas mencionados con anterioridad y porque ella parecía no darse cuenta, así que me echaba a mí la culpa de que no ligara. A veces me daban ganas de enviarla muy lejos, sobre todo cuando vi aparecer a los alumnos nuevos el primer día.
    El perfil de nuestros nuevos compañeros era muy variado, pero entre todos ellos destacaba un chico que estaba buenísimo. Hasta ese momento me había sentido atraída por alguno, pero lo que me pasó con Gonzalo, que era como se llamaba, jamás lo había experimentado. Al principio tuve la sensación de que él también me miraba, hasta que empezó a juntarse con otros de la clase y seguramente la advirtieron de que no se acercara a mí.
    - Qué bueno está Gonzalo.
    - A mí me parece un chico de lo más normal.
    - Aitana, ya sé que comparado contigo todo te parece normal, pero es guapísimo.
    - Pues dile que te gusta.
    - No serviría de nada, ya lo han cazado las arpías.
    - Siempre estás poniendo excusas para no aceptar que no caes bien.
    - Algún un día me voy a cansar de tus tonterías.
    - No te sulfures, Joana, ya encontrarás alguno de tu nivel que se fije en ti.
    Gonzalo se convirtió en otro caso perdido, pero ese curso nos trajo una novedad de las grandes. Otra de nuestras nuevas compañeras, Dafne, tampoco fue bien recibida por el resto. No soportaban su forma tan directa de hablar, que no tuviera inconveniente en decir las cosas tal y como las pensaba. A mí me parecía simpática, aunque solo fuese porque se metía con todas mis enemigas.
    De vez en cuando me pillaba riéndome de sus ataques a nuestras compañeras y eso hizo que se acabara acercando a mí. De repente, tenía otra amiga, alguien más con quien poder hablar. No sabía muy bien cómo gestionarlo, especialmente porque era consciente de que entre ella y Aitana jamás podría haber una buena relación.
    - ¿Por qué te juntas con esa estirada?
    - No es tan mala como todos se creen.
    - Tiene unos aires de superioridad insufribles.
    - No sé por qué te llevas tan mal con el resto de la clase, si pensáis lo mismo.
    - Es que en este caso es evidente.
    - Ni siquiera te has tomado la molestia de hablar con ella.
    - No soporto las pijas.
    - Dale una oportunidad, al final te acabas riendo de sus ocurrencias.
    A base de insistencia conseguí que se acabara obrando el milagro. Aitana y Dafne accedieron a charlar, a conocerse, y fue tan desastroso como cabía esperar, pero aun así decidieron darse la oportunidad de formar parte del mismo grupo de marginadas. Al principio se lanzaban dardos envenenados, pero con el tiempo se acabaron incluso riendo de lo que se decían.
    Lo mejor de hacernos amiga de Dafne fue que su círculo social no se limitaba al instituto. Ella también se juntaba con chavales de su barrio, especialmente con chicos, por eso tenía una experiencia con ellos de la que nosotras carecíamos. Hizo el intento de presentarnos a alguno, pero Aitana no estaba hecha para ese tipo de gente.
    Había asumido que jamás encontraría otras amigas o novios en el instituto, pero me fastidió mucho que tampoco pudiera relacionarme con gente de fuera por culpa de tener que ir siempre con Aitana. No podía ni quería deshacerme de ella, así que me sentía muy frustrada. Por suerte, Dafne se dio cuenta e intentó hacer todo lo posible para ayudarme.
    - Joana, entiendo que no le des de lado, yo también he llegado a apreciarla.
    - ¿Pero?
    - No entiendo por qué tenéis que ir siempre juntas como siamesas.
    - Ha sido siempre así, no veo la forma de cambiarlo.
    - Tienes un culazo, tía, a los de mi barrio les encantaste.
    - Pues ninguno intentó nada conmigo.
    - Porque estabas pegada Aitana que no dejaba de meterse con ellos.
    - Es que estaba claro que esos no eran de su estilo.
    - Abre los ojos, ella no va a encontrar nunca a nadie.
    - Y parece que yo tampoco.
    - De eso nada, porque tú vas a venir conmigo otra vez.
    - Te lo agradezco, Dafne, pero la volverá a liar.
    - No, porque esta vez vienes solo tú.
    - No me atrevo a abandonarla.
    - Joder, ni que fuera un caniche... será solo un rato.
    - Mejor esperamos al verano, que siempre se va de crucero con sus padres.
    Podía estar muy harta de Aitana, pero lo último que quería a esas alturas era hacerle daño. Estaba deseando tener vida social más allá de ella, pero preferí esperar al final de curso y volver al barrio de Dafne cuando estuviera de vacaciones. Sabía que no era normal que me ocurriera eso, pero ir a cualquier sitio sin ella me hacía sentir que la estaba traicionando.
    Lo que restaba de curso se convirtió en un nuevo esfuerzo para mantener a todos contentos a mi alrededor. A Dafne debía prometerle todo el rato que durante el verano pasaría más tiempo con ella, conociendo a sus amigos de siempre. Con Aitana era más complicado porque, como cada verano, debía pasar una semana con ella en la casa de la playa.
    Me gustaba estar esos días allí con ella era un lugar espectacular, nos lo pasábamos muy bien y sus padres me trataban a cuerpo de reina. El problema era que no sabía si iba a ser capaz de mantener la boca cerrada y no decirle que había estado conociendo a chicos cuando no estaba. Por suerte, todo se me puso de cara.
    - Joana, este verano se va a producir un cambio en nuestras vacaciones.
    - Tú dirás.
    - Voy a hacer un viaje muy largo con mi familia.
    - Bueno, eso está muy bien.
    - Sí, tía, pero nuestra semana en la playa tendrá que ser al principio de todo.
    - Por mí no hay ningún problema.
    - Nos lo vamos a pasar en grande.
    - Aitana, ¿no quieres invitar también a Dafne?
    - Me cae un poco bien, pero no para meterla en mi casa.
    Una vez acabado el curso, como todos los veranos, Aitana y yo pasamos una semana en la casa de la playa de sus padres. Sin la tensión de tener encima a nuestros compañeros observándonos para criticarnos, ambas conseguimos relajarnos y pasarlo bastante bien. Allí mi amiga estaba en su salsa, rodeada de gente de su nivel, aunque tampoco se acercaban a ella.
    Esa semana estuvo marcada por mis nervios, por la sensación amarga de estar ocultándole a Aitana que tenía planes para el resto del verano sin ella. No debería preocuparme, ya que mi amiga también se lo iba a estar pasando en grande sin mí, pero llevaba diez años con ella y eso, aunque no lo pretendiera, dejaba mucha huella.
    Cuando terminó esa semana comenzaron mis auténticas vacaciones. Dafne me ayudó a descubrir ese mundo con el que tanto había fantaseado, pero del que no sabía nada. Sin la presencia de Aitana, sus amigos se atrevieron acercarse a mí. Fue un verano de experimentar en muchos sentidos, pero sobre todo en los relacionados con el sexo.
    Durante dos meses pasé por todas las etapas posibles, desde el primer beso hasta hacer el amor por primera vez. Viví un montón de emociones y sensaciones que me hicieron sentir que todo merecía la pena. Era una persona nueva, alguien que al fin recuperaba lo que se me había negado por mantenerme fiel a Aitana. Solo me preocupaba qué sería de mí al terminar el verano.
    - Aitana vuelve el sábado y no sé qué voy a explicarle de mis vacaciones.
    - ¿No habéis estado en contacto?
    - Sí, pero por teléfono es más sencillo mentir.
    - No te preocupes por eso, tú ahora eres otra.
    No sabía cómo me las iba a apañar para ocultarle Aitana lo bien que me lo había pasado sin ella, pero entonces volvió y me contó algo que me dejó de piedra. Por lo visto, mi amiga también había conocido a un chico y tuvo sus primeras experiencias durante el crucero. Aquello me hizo plantearme si ella no era el único lastre en nuestra amistad y en realidad nos habíamos perjudicado la una a la otra.
    Cuando le conté a Dafne que Aitana había encontrado a un chico que la soportara, ella tampoco daba crédito. Apenas quedaban unos días para que comenzara el nuevo curso y ambas le insistimos en que nos lo presentara. Por algún motivo que no acababa de comprender, era reacia a que conociéramos a su novio, a pesar de que vivía por su misma zona.
    Al final acabó aceptando, lo que supuso un gran impacto para Dafne y para mí. Resultó que Aitana no nos lo tenía que presentar, porque lo conocíamos perfectamente. Había coincidido en el crucero nada más y nada menos que con Gonzalo. No había dos personas más distintas en el mundo, pero, por lo visto, eran los únicos jóvenes en ese crucero y eso los empujó a acercarse, produciéndose así el supuesto enamoramiento.
    - Vaya con la mosquita muerta.
    - No me lo puedo creer.
    - Tú preocupada por ella y te ha quitado al chico que tanto te gustaba.
    - No me lo ha quitado.
    - Sabes que no es tuyo porque nadie se acercaba a ti por culpa de ella.
    - Visto lo visto, quizás era yo la que causaba rechazo.
    - No digas tonterías, Gonzalo está con ella por la pasta.
    - Si estaba en ese crucero quiere decir que a su familia tampoco le falta.
    - Joana, me hago monja si ese chico se ha enamorado de Aitana.
    - Podría ser, sabes que en el fondo es buena tía.
    - Lo que tú digas, pero te lo voy a demostrar.
    - ¿Cómo?
    - Voy a tirármelo.
    - Dafne, ni se te ocurra.
    - Es lo mejor para que ella deje de vivir en una mentira.
    - No me parece motivo suficiente para hacerle eso Aitana.
    - Es que tú no se lo vas a hacer, porque contigo ya no quiere nada.
    - ¿Y qué te hace pensar que contigo sí?
    - Que estoy más buena que tú.
    - Pero si este verano me los he llevado yo a todos.
    - Porque a mí ya me tienen muy vista.
    - Sí, claro.
    - Si estás tan segura, supongo que no tendrás problema en apostar.
    - Ninguno.
    - Muy bien, pues la que no se lo folle le tendrá que contar Aitana que ha pillado a su novio liándose con otra.
    Aunque tuviese remordimientos de conciencia, ganar esa apuesta suponía acostarme al fin con Gonzalo, desengañar a Aitana y demostrarle a Dafne que yo estaba más buena que ella. Era algo que tenía que repetirme constantemente para no sentirme miserable por haber aceptado intentar quitarle el novio a mi mejor amiga.
    Que no quisieron lastimar Aitana no quería decir que no me sintiera traicionada por ella. Mi amiga sabía lo mucho que me gustaba ese chico, aunque no era consciente de que si no me había acercado más a él era por culpa del rechazo que supuestamente ella provocaba. En cualquier caso, yo no lo iba a forzar a acostarse conmigo, solo lo haría si él quería.
    El primer acercamiento se produjo al iniciarse el curso. Por primera vez en todos eso años, Aitana y yo no íbamos a compartir una asignatura. Sin embargo, Gonzalo, que para entonces ya era un apestado más por haberse liado con ella, sí que cursaba esa misma materia. Como la relación con mi amiga nos había unido, nos sentamos juntos en clase.
    - Vaya historia la vuestra, ¿eh?
    - Sí, difícil de creer.
    - ¿Antes del crucero te habías fijado en ella?
    - Sí, siempre me pareció muy guapa.
    - Pues nunca te pille mirándola.
    - Es que soy muy discreto.
    - No lo creo, porque sí que me fijé en alguna ocasión que me mirabas el culo.
    - Creo que te estás confundiendo, Joana.
    - ¿Por qué está saliendo con ella?
    - Porque me gusta.
    - Me ha dicho que aún no os habéis acostado.
    - Bueno, todo llegará.
    - Conmigo no tendrías que esperar.
    - No sé qué os pasa a Dafne y a ti, pero dejadme en paz.
    Por suerte, Gonzalo mantuvo la boca cerrada y no le contó a su novia que ambas íbamos descaradamente a por él. El desconocimiento de Aitana hizo que siguiéramos actuando como un grupo normal en el que él ya se había integrado, así que lo teníamos siempre cerca para seguir intentando provocarle y que cayera en la tentación.
    Costó mucho que Aitana aceptara que Dafne se uniera a nuestras tardes de estudio en su casa, pero a Gonzalo lo metió enseguida. Era el último año antes de la universidad, así que teníamos que aplicarnos a fondo para conseguir la mejor nota posible. A menudo nos reuníamos los cuatro para hacer deberes y repasar, lo que nos proporcionaba nuevos intentos.
    Una de esas tardes en las que estábamos los cuatro en la habitación de Aitana y Dafne y yo nos lanzábamos miradas desafiantes para ver quién se atrevía intentarlo primero, la madre de mi amiga la llamó para que le ayudara un asunto. Eso nos dejó a las dos contrincantes solas con Gonzalo, que se puso nervioso de inmediato.
    Dafne no lo dudó ni un segundo y se sentó a su lado, regalándole caricias por toda la cara que hicieron que se pusiera colorado. Estaba muy pegada a él, tanto que le aplastaba sus generosos pechos contra el brazo. Era muy arriesgado, pero no podía dejar que me ganara, así que me senté al otro lado de Gonzalo e imité todo lo que ella hacía.
    Mi amiga no se cortaba ni un pelo y comenzó a besarle en la cara, aunque peligrosamente cerca de la boca. Sus manos fueron toqueteando cada rincón del cuerpo de Gonzalo hasta acabar posándose sobre su paquete, lo que hizo que se mostrara realmente incómodo. Aun así, yo copié todos sus gestos y también le toqué el bulto de la entrepierna. Era obvio que estaba empalmado.
    - ¿Qué estáis haciendo? - Preguntó Gonzalo.
    - Deja de fingir, Gonzalín. - Le respondió Dafne.
    - No sé a qué te refieres. - Replicó.
    - A ti no te gusta Aitana, preferirías estar con una de nosotras. - Insistió mi amiga.
    - Al menos di cuál te gusta más de nosotras dos.
    - No, eso no es suficiente. - Exclamó Dafne.
    - Las dos sois guapas. - Dijo el muchacho desesperado.
    Incapaz de aceptar un no por respuesta, Dafne se subió la camiseta y le enseñó las tetas a Gonzalo. Sabía que en eso no podía competir con ella, así que le cogí una mano al chaval y la coloqué en mi culo, sin duda mi punto más fuerte. Siempre dispuesta a ir a más, ella le sujetó la otra mano e hizo que le tocara sus grandes pechos.
    Gonzalo ya no sabía qué hacer ni qué decir, solo le quedaba irse, pero no se atrevía. Aprovechamos eso para seguir provocándolo. Mi siguiente paso fue besarle directamente en la boca. No le metí la lengua porque no me dio paso, pero dejé mis labios pegados a los suyos durante un buen rato. Dafne respondió haciendo bajar la mano que tenía en las tetas hasta su sexo.
    Me di cuenta de que aquello sí que lo hizo reaccionar. Gonzalo comenzó a mover la mano que tenía en el coño de Dafne, lo que me colocaba muy cerca de perder esa apuesta. Tenía que jugar la única carta que me quedaba, esa con la que podía decantar la balanza, aunque no lo tuviera nada claro y solo lo hiciese por salirme con la mía.
    - Yo puedo ofrecerte mucho más que ella.
    - No digas tonterías, Joana, estoy dispuesta a follármelo aquí mismo. - Dijo Dafne.
    - Eso lo puede hacer con cualquiera, incluso con Aitana.
    - Pero no es lo mismo, yo tengo más experiencia que ella. - Replicó mi amiga.
    - Puede que por delante sí.
    - ¿Qué quieres decir? - Preguntó Dafne.
    - Que si se queda conmigo dejaré que me la meta por el culo.
    - Eso no me lo creo. - Intervino de repente Gonzalo.
    Ya no podía echarme atrás. Dispuesta a demostrarles a ambos que lo decía de verdad, me bajé los pantalones y le mostré las nalgas Gonzalo. Se quedó bastante impresionado, pero mucho más cuando volví a cogerle una mano, me metí uno de esos dedos en la boca y lo chupé con lascivia. Tras pensármelo durante unos segundos, aparté la tira del tanga y le pedí que me lo metiera en el ano para que viera que iba en serio.
    8 min
  • Lesbiana caliente y sexy se prueba las bragas.
    Mi nombre es Bertha, trabajo como auxiliar de limpieza de un bar restaurante. El trabajo puede ser algo pesado pero el sueldo es bastante decente y el ambiente laboral es muy bueno, también te dan de comer ahí. Todo mundo era muy agradable, sobre todo una mesera llamada Aphril, ella es encantadora, tiene una hermosa nariz aquileña, ojos grandes de color miel y unas largas pestañas. Su cuerpecito es una ricura, está delgadita como me encantan, unas tetas pequeñas-medianitas, sobresalían por su delgadez, esas deliciosas tetas se ven redonditas, todos en el trabajo nos hacemos bizcos cuando Aphril se pone tops ajustados. Su culito era respingadito y con una buena curva. Follarme el pequeño culo de Aphril en los baños del restaurante era una de mis frecuentes fantasías.
    La gente suele decir que soy una persona fácil de querer, la verdad es que se me hace muy sencillo interactuar con las personas ya que soy una persona que escucha más de lo que habla, no me molesta escuchar a otros, me es divertido porque así aprendo mucho sobre las personas. Aphril es el tipo de joven con autoestima baja y el tema del amor le frustra muchísimo, ya que el lugar donde lavo trastes está muy cerca de cocina puedo escuchar conversaciones. Los miércoles son los días en los que Aphril ayuda a personal de cocina ya que sustituye a los auxiliares y este es el día libre de estos, justo es ese día en el que más “salgo a fumar”. Una vez más Aphril estaba deprimida porque dice que los hombres no la toman enserio, el gran problema de Aphril es que ve amor donde no lo hay, donde ni siquiera hay nada… Eso lo supe muy bien con el tiempo.
    Como muchos fines de semana, fue una muy buena venta, todos obtuvimos propinas generosas, nos pusimos a beber y a pasarla bien, le dí algo de refresco con tequila a mi mesera sexy favorita de todas, previamente había molido pastillas para dormir… Sabía que Aphril conducía una motocicleta, con eso sería incapaz de usar su moto. Pasó el rato, ella bebió un poco más y lucía muy cansada. Todo mundo le advirtió que no condujera cansada. Le dije que la podía llevar a su casa si quería, ella accedió yo conduzco un no tan pudiente automóvil, aunque ella dijo: “¿Estás segura, Beth?, no quiero que te pierdas de la diversión por mí…”
    -Descuida, la verdad es que debo irme temprano también. Mañana tengo examen temprano.-, mentí. Claramente nadie sospechó ya que todos saben que estudio por las mañanas, en fin, ayudé a Aphril a subir a mi automóvil. No era la primera vez que la llevaba a su casa. Ella no es una buena tomadora, su resistencia al alcohol es baja. En medio del viaje se quedó profundamente dormida, conduje hasta su casa, ella siempre guarda las llaves en el bolsillo interno escondido de la mochila. Giré a la llave a la izquierda y entré con mi pequeña compañera, ella es unos 4 años menor que yo, también mucho más bajita, es adorable.
    Su casa es pequeña, Es un barrio donde todas las casas tienen la misma estructura, una casa arriba y otra abajo. Aphril vivía en la de abajo. Una vez dentro de la casa, cerré con llave. Llevé a la pequeña a su habitación. La puse delicadamente sobre su cama, posteriormente comencé a tomarle fotos. La tenía todita para mí, pequeña dormilona…
    Quería hacerle todo tipo de obscenidades, pero sería estúpido de mi parte si quería salirme con la mía y no tener consecuencias al respecto. Así que me contuve. Desnudé a Aphril, ese cuerpo es una ricura, tiene varios tatuajes en ese cuerpecito sexy, aaaaaah… Tan linda… Tomé todas las fotografías que quise, desde todos los ángulos que pude, traté a Aphril como mi propia muñeca humana, poniéndola en todo tipo de poses y fotografiándola, es una ricura, su anito se veía tan apretadito… Su coño estaba depiladito, ah, una ricura, no me resistí más…
    Ella estaba inmóvil, desnuda e indefensa, totalmente disponible para mí, me dejé llevar por mis bajas pasiones, me puse sobre ella y acaricié su cálida piel, podía sentir a través de mis dedos cada vez que Aphril respiraba. La besé en todas partes, podía saborearla, me comí esa boquita a besos, lamí su cara y metí mi lengua en su boca, era una ricura, su boca estaba húmeda y calientita. Besé ese cuello delgadito, hice un camine de besos hasta sus lindas y pequeñas tetas, acaricié uno de sus pechos mientras le chupaba el pezón a la otra teta. Sus ricos pezones se pusieron duritos rápidamente, ella los tenía rositas pero con tanto manoseo se tornaron de un color rojizo.
    Chupé, lamí y mordí esos pequeños botones, sentía su piel erizarse, gemía incluso dormida. No dejé de estimular sus pechos hasta que esos deliciosos pezones se pusieran hinchaditos y temblorosos, bajé mi rostro hasta su entrepierna. Abrí sus piernas, puse mi boca sobre esa deliciosa rajita, lamí en todas direcciones, Aphril ya la tenía toda mojadita y palpitante, le estaba devorando el coño, abrí ese caliente coñito con mis dedos y lamí directamente en la piel sensible que esos mojaditos labios ocultaba… Hmmm… Era una delicia, a cada lamida sentía como ese goloso coño se mojaba más y más, presioné la entrada de su vagina con mi lengua y la introduje un poco para saborear directamente. Subí mi boca para atrapar a ese erecto y durito clítoris, lo lamí en círculos, pasaba pesadamente mi caliente lengua por todas partes, chupé y succionaba ese rico y carnoso clítoris, a la par de que movía mi lengua en todas direcciones sobre el.
    La respiración de Aphril se hizo torpe por unos instantes y su boca aún dormida emitió un lascivo gemido, se había corrido, tenía líquido hasta los muslos, mojó un poco la cama, su coñito estaba palpitando fuertemente deseoso de tener algo dentro, y ese delicioso anito se abría un poquito a la par. No pude resistirme y tomé video. Lo usaré para masturbarme…
    Limpié lo más que pude, la vestí nuevamente, tomé unas últimas fotos y fui a casa.
    6 min
  • Me encanta mi nuevo vibrador Sohimi Alfa increíble orgasmo tembloroso.
    Iba a dar el primer paso para hacer realidad mis fantasías con Maya. Ella era una de mis mejores amigas, motivo por el cual todavía no había dado un paso hacia delante. Bueno, también era relevante que llevaba dos años con su novio.
    Ella era la típica chica de la universidad con el pelo castaño claro, casi rubio, ojos azules y un cuerpo de cine. Tenía un pecho exagerado para su delgadez, y culo no le faltaba. Y… ¡Cuántas veces había jugueteado ella con sus dos tetas acercándomelas al abrazarme o mientras estaba hablando a mi lado…! Era una chica que destacaba por su carácter a pesar de que conmigo siempre había sido muy dulce. Ventajas de la friendzone, supongo.
    En definitiva, Maya era tremendamente sexy –más aún si tengo en cuenta las bromas sexuales que hacíamos con la confianza que teníamos, a pesar de que nunca las dirigiéramos hacia nosotros- y es por eso que ella hacía que mi imaginación sexual volara. Así pues, yo deseaba a toda costa hacer algo un poco travieso con Maya: hacer que se pusiera un vibrador con control remoto que se controlaba desde mi móvil. Tenerlo ya lo tenía, así que decidí trazar un plan para conseguir mi objetivo.
    En uno de los descansos en la universidad le metí en el bolso un papel en el que decía lo siguiente: “Hola Elsa, llevo tratando de pensar cómo te puedo explicar una cosa que lleva en mi cabeza mucho tiempo, tal vez demasiado. Si quieres saber qué es escríbeme a este mail: [email protected]. Un beso”. Solo podía esperar.
    Para mi sorpresa, antes de irme a dormir miré la bandeja de entrada del correo electrónico que justo ese día había creado para esta misión y… sí. Ya tenía respuesta. Parece que Maya tenía más curiosidad de la que yo jamás hubiera dicho.La respuesta decía: “No sé quién eres así que empecemos por eso.”. A eso le respondí que era secundario pero que era un amigo suyo de la universidad, y procedí a explicarle la intensa atracción sexual que sentía hacia ella. Acto seguido, me fui a dormir. Estaba tan excitado como nervioso. Ella, al menos, la curiosidad la tenía.
    Al día siguiente en la uni todo fue normal. Ella aparentaba normalidad y seguíamos haciendo nuestras bromas. Lo que yo todavía no sabía (muy inútil de mi por no haber mirado el mail por la mañana) es que a mi mensaje ella había respondido diciendo que creía que sabía quién era pero se lo iba a callar, pidiéndome que le explicara qué es lo que quería. Tal cual lo leí, le escribí que quería hacer un juego algo subido de tono y que me dijera si estaba dispuesta, a lo que me contestó que sí. Yo le respondí: “lo próximo que recibirás será un paquete.”
    Ya le había enviado el consolador a su casa. En el paquete le había puesto unas instrucciones que decían lo siguiente:
    Ahora ya no hay marcha atrás.
    Lo que hay aquí dentro lo llevarás puesto el próximo viernes en la biblioteca durante toda la tarde, de 4 a 9.
    No me escribas al mail.
    No digas esto a nadie.
    El juego había empezado y yo estaba que me subía por las paredes. Llegó el viernes y, curiosamente, coincidimos en la biblioteca de la uni. No cuadré las horas para no dar el pego, pero le note algo diferente. Entre otras cosas, que apenas se levantaba de la mesa.
    Eran las 5 en punto. Había decidido que esto empezaba ya. Habíamos venido a jugar y vaya si íbamos a jugar. Quise comprobar si realmente había seguido las instrucciones y lo llevaba puesto, por lo que saqué el móvil y, a través de la app, empecé con estímulos suaves e intermitentes. Efectivamente, lo llevaba puesto. Justo cuando empecé a hacérselos paró de escribir, alzó la mirada y se puso ligeramente roja. Cruzó las piernas (y…¡qué piernas más sexys se le veían con esa falda!) y se hizo una coleta (¿cuántas veces me habría imaginado cogerle de la coleta mientras me la chupaba?).
    Paré. Paré para generarle incertidumbre y curiosidad durante un rato, y al cabo de un cuarto de hora empecé de nuevo. Esta vez los estímulos intermitentes se siguieron de una vibración suave pero constante. Su cara era un poema. Ya no estaba pálida pero no despegaba la mirada del papel y las manos de la mesa. Paré y alzó la mirada. No hallaba nada que le indicara quién era el otro participante del juego. A pesar de que yo retomé el control sobre ella con las vibraciones, ella cogió el móvil durante unos minutos. Aparentaba normalidad, pero de repente me llegó un mensaje a la bandeja de entrada del mail. Decía: “Esto se me va a ir de las manos”, a lo que le dije: “no te preocupes, he reservado la sala 009 toda la tarde. Ve y ábrela, tu tarjeta de estudiantes está acreditada”. Y eso hizo. Cogió sus cosas y se marchó al segundo. Seguro que ya estaba mojada.
    Cuando ella entró en la sala yo ya había vuelto manos a la obra. Esta vez fui más fuerte y el juego ya se estaba poniendo serio. Desde mi ordenador accedí a la cámara que había puesto en la sala hace un rato y vi que Maya estaba disfrutándolo. En mis auriculares escuchaba que gemía “Oh, oh, sí, sí, más fuerte, oh, sí…” acorde a la intensidad que marcaba con mi móvil. Estaba siendo impresionante. De repente, Maya se sacó la camiseta que llevaba. Se debía estar acalorando. No pude parar de hacer capturas de pantalla y, de repente, se baja la falda. Estaba muy mojada. Eso ya eran palabras mayores. Subí de intensidad. Se sentaba. Estiraba las piernas. Contenía sus gritos (el aula estaba insonorizada pero imagino que lo haría por precaución). Pedía más. Le daba más. Sudaba. Gemía “oh si, eres un cabron, oh si. Como se entere mi novio te va a matar, desgraciado. Joddder, oh no, que gusto, oh” hasta que subí al nivel máximo. Ahí ella se descontroló. Gritaba y gemía. Pedía más y le daba más. Se corrió y yo seguía. Y se volvió a correr una y otra vez hasta que, mientras bajaba el nivel de vibración, le llegó una notificación al móvil de un correo mío. Decía: “Basta ya por hoy. Parece que te ha gustado. Pronto habrá más.” Y firmé el mail con mi nombre. Fue arriesgado pero estaba decidido a que esto siguiera. Por la cámara vi su reacción. Cuando acabó de leer mi mail bajó su mano y se tocó unos segundos. Parecía que le excitaba que hubiera sido yo. Aun así, paró. Ya había tenido suficiente por hoy. Se colocó las tetas ( ¡y qué tetas!) y se vistió. No volvi a verla por la biblio. Debía estar muerta de vergüenza.
    14 min
  • Solange Sum chupa polla.
    Una buena mamada
    ¿A qué tío no le gusta que le chupen la polla? ¿A qué tío no le gusta que la mamada sea completa…acabar por correrse en la boca de la chica…? Sin embargo no a todas las chicas les gusta chupar la polla y a muchas menos aún que se corran en su boca…suele producir asco…rechazo. Yo pregunto a los chicos ¿Alguna vez os habéis corrido en vuestra mano…encima de una mesa y habéis lamido el semen? ¿Os gusta el sabor? Bueno, supongo que no todos los habréis hecho…y de los que lo hayáis hecho, igual que a muchas de nosotras os producirá rechazo. Chicos, una forma muy original de probar vuestro semen, si no lo habéis hecho aún, es la siguiente. Si tenéis la suerte de que vuestra pareja se llene la boca con vuestro semen…cuando acabe de haceros la mamada y antes de que se lo trague que os de un beso profundo y os pase el semen a vuestra boca…además de ser muy erótico es una forma de probarlo muy original. Pero volviendo al tema que nos ocupa. ¿Cómo hacer una buena mamada? o ¿Cómo chupar una polla? Pues bien aquí os dejo un breve relato de mi última mamada…ya me diréis a través de vuestros comentarios si os gusta….
    Sábado 8 de diciembre, es por la noche sobre la 1.30 y llegamos a mi casa mi amigo Héctor y yo. Estoy sola mi compañera de piso no está. Se va a quedar a dormir conmigo y ambos tenemos muchas ganas de follar. Yo estoy con la regla y cuando estoy así no me gusta follar así que le ofrezco hacerle una mamada…cosa que a mí, personalmente, me gusta y mucho….
    Nos vamos al salón y dejo las luces encendidas…los visillos son traslucidos y me pone mucho pensar que los vecinos nos observan. Se tumba en el sofá y yo lentamente le bajo los pantalones y le quito los calzoncillos. Yo me quito la parte de arriba y también me quito el sujetador. Su polla aún no esta dura del todo. Uno de mis secretos, cuando hago una mamada, es no tocar nunca la polla con la mano…es decir las manos no existen…ajaja. Le empiezo a tocar muy suavemente el prepucio con la punta de mi lengua se lo lamo de arriba abajo así durante un buen rato y noto que su polla va creciendo poco a poco….cada vez que le lamo el prepucio voy abarcando un poco más de zona con mi lengua…empiezo a lamerle muy muy despacio el glande…su polla ya está a reventar de dura. Estoy un buen rato repitiendo este proceso así consigo la máxima excitación de Héctor y una cosa que me encanta…que empiece a soltar un liquidito transparente ósea flujo….Observo como van saliendo poco a poco las gotitas de flujo y según salen se las voy lamiendo. El me coge la cabeza y me empuja hacia su polla pero yo no me la quiero meter en la boca aún.
    Ahora hay una parte que me gusta mucho…que es tocar con mis pezones su glande y restregarle muy suavemente por ellos….mis pezones se impregnan de su flujo y después dejo que me los chupe…esta operación la repito varias veces…
    Vuelvo con mi boca a su polla…ahora empiezo a lamérsela, sin tocarla, desde su comienzo hasta el glande…arrastrando la lengua y haciendo una leve presión…siempre de abajo a arriba….me gusta echarle mucha saliva en el glande y cuando subo con mi lengua quitársela….
    Por fin llega el momento de empezar a metérmela en la boca. Pongo mis labios al comienzo de su polla y voy bajando muy despacio introduciéndome, solo, su glande en mi boca…bajo y subo suavemente muchas veces. Cuando tengo su glande en mi boca, de vez en cuando, se lo lamo con mi lengua igual que si fuera un chupa chups. Al cabo del rato haciendo esta operación y observando como Héctor se retuerce de placer decido que ha llegado el momento de sacarle todo el semen que lleva dentro. Yo no quiero que Héctor me diga cuando se va a correr. En una buena mamada la chica lo tiene que adivinar por el jadeo, el movimiento del chico y por cómo se le hincha la vena de la polla.
    Empiezo a meterme un poco más agresivamente su polla en mi boca con movimientos continuos y más acelerados de arriba abajo y de abajo arriba. Nunca me introduzco en mi boca más de la mitad de su polla pues en caso de hacerlo pierdo capacidad de presión de mis labios y me puede producir alguna arcada….
    De repente noto que el semen va a venir. Es ese momento para mejorar la intensidad de las sensaciones…es decir del orgasmo de Héctor…bajo el ritmo a muy lentamente esto produce una eyaculación fortísima y un jadeo excepcional. El semen inunda mi boca…siempre lo recibo con la polla dentro de mi boca…para no desperdiciar ni una gota…Cuando se ha terminado de correr y ya no le queda más por echar hago lo siguiente…que me gusta mucho y a Héctor también. Echo todo el semen que tengo en mi boca en la tripa de Héctor. Acto seguido le miro muy fijamente a los ojos mientras lamo el semen de su tripa y me lo voy tragando hasta no dejar nada…Probar este final con vuestras parejas y ya me diréis a través de vuestros comentarios si os gusta.
    6 min
  • Inocente Pelirroja Prueba Por Primera Vez Una Vagina.
    En esos momentos odiaba a Laura más de lo que hubiera hecho nunca. Despreció la cita que tuvimos, despreció mis avances, despreció nuestra amistad, me despreció completamente. ¿Por qué tuve que enamorarme de ella?
    Lo que había pasado esa noche maldita fue producto de las drogas y ya. Si no hubiera hecho nada, hubiera sido una simple noche… bueno, no una simple noche, pero hubiera sido un recuerdo y ya. Si no hubiese insistido, si no le hubiera propuesto salir con ella, no estaría ahora llorando. Me dolía la cabeza, el pecho, y se me dificultaba respirar. Ni siquiera cuando rompí con mi novio me sentía tan destrozada.
    ¿Pero por qué me dolía tanto? ¿Cuánto tiempo hemos pasado juntas? ¿2 semanas? ¿2 noches? Y en una de ellas no teníamos el control de nuestras acciones. A lo mejor eso era para ella. Si me hacía esa idea en mi cabeza, tal vez aprendería a olvidarla, y dejar todo esto en mi memoria…
    *buzzzzzzzz*
    De no ser porque ese hijueputa celular no dejaba de sonar, me estaba cansando. Ya estaba a punto de tirarlo a la pared, cuando vi que ése no era mi hijueputa celular. Era el de Laura. Mierda. Preciso se le quedó. Pensé que no podría empeorar la situación hasta que vi que quién llamaba no era nada más y nada menos que su madre.
    Dudé si debía contestar cuando me entró el miedo. Hacía horas que no sabía nada de Laura. Supe que se quedó llorando en la puerta cuando la eché, pero temía que hubiera cometido alguna locura. Ay, no sabía por qué me preocupaba por ella, aún así, traté de calmarme y contesté la llamada.
    -A…¿Aló?
    -Aló, ¿con quién hablo?- Esa era la voz de su madre. Tenía un tono de preocupación en su voz.
    -Con… con Camila.
    -¿Camila? ¿La amiga de mi hija?- Esa entonación me hizo entender que ella sospechaba algo de nosotras, aunque ahora dudo si quisiera que hubiera algo más.
    -Em… sí, sí. ¿Está Laura bien? ¿Le pasó algo?
    -No, tranquila, ella está bien.-Tuve un pequeño alivio al escuchar eso.- Ella está… aquí mismo. -Pude escuchar al fondo a Laura gritando “¡Mamá!”.
    -Vale.- Sentía de nuevo ganas de llorar. Estaba a punto de decirle a la mamá de Laura que iba a entregarle el celular en el trabajo o algo así, pero las palabras no me salían.
    -Sé que fue lo que pasó entre ustedes,- me dijo en un tono bastante amable-, pero trata de entender a mi hija. Ella no quiso herirte intencionalmente. Es un poco testaruda, pero créeme que vale la pena. Dale una oportunidad.
    Su madre estaba pidiéndome darle una oportunidad. Esa mañana ella había dicho que no sabría cómo reaccionarían sus padres cuando se enterarán de la noticia, y estaba recibiendo la confirmación de uno de ellos mostrando su apoyo. Ojalá mis padres reaccionarán igual.
    -Vale. Quiero hablar con Lau.- dije sollozando.
    -Ya te la paso.-
    Sentí como el teléfono pasó a las manos de Lau. Pude escuchar que también sollozaba. Su respiración estaba bastante agitada.
    -Te escucho.- Sé que sonó un poco duro, pero quería hacerle saber que me lastimó. Le estaba dando una chance de que se explicara, y lo único que escuchaba eran sus lloriqueos.-¿Y bien?- Pensé que querría hablar conmigo, pero no estaba diciendo nada.
    -Cami. La verdad es que… fue mi ex. Él estuvo en el bar. Él quiso violarme. De nuevo.
    -Vaya, yo… no sé qué decir.
    -Mira, yo… yo tampoco sé qué decir. *sniff*, No tenía planeado nada. ¿Te parece si nos vemos mañana?*sniff*- Pensé por un rato qué respuesta darle, tenía que pensar de manera adecuada qué íbamos a hacer.
    -Lo haré, pero sólo si prometes respetarme. No quiero que me insultes, ni me trates feo, ni me digas esas cosas horrorosas sobre mí. Y tampoco quiero que me mientas.
    -Lo prometo. *sniff*. Ven a este parque a las 11 de la mañana.- Me dio una dirección, supongo que cerca a su casa.
    -Mañana te traigo tu cel. Adiós.
    No le dí chance de despedirse. Colgué su celular y lo apagué. Aún me sentía dolida, y necesitaba calmar mi cabeza antes de tomar alguna decisión.
    Domingo, 11:16 am. Laura.
    Mi cabeza estaba dándome vueltas. Estaba sentada en los bancos del parque viendo a la gente caminar o jugar. Había un grupo de personas jugando fútbol en la cancha de pasto, unos más jugando basquetbol, un grupo de niños jugando en los rodaderos y las estructuras, y varias personas paseando sus perros. Podía ver familias felices e incluso varias parejas pasando el fin de semana juntas. Sin embargo no veía a Cami. Había aprovechado la mañana para alisarme el pelo, cortarme las uñas, maquillarme un poco, ponerme ropa adecuada. Sentía que debía darle la mejor impresión a Cami, pero aún así ella no llegaba.
    ¡Que idiota fui! Ella no tuvo la culpa de nada de lo que sucedió, y sin embargo la desprecié y maltraté cada vez que podía. Mientras más pasaba el tiempo, menos esperanzas tenía de que llegará. Ya eran las 11 y media y no aparecía.Ya podía sentir las lágrimas salir de mis ojos cuando finalmente sentí una mano en mi hombro.
    -Perdóname, no fue fácil coger un bus hasta acá.- Quise abrazarla y darle un beso pero ella me detuvo.- Aún sigo dolida contigo. Toma tu celular.
    Ambas estuvimos sentadas en el banco por unos minutos. Pude notar que Cami llevaba gafas oscuras, a pesar de que el día estaba nublado. Después de estar una eternidad en el banco sin que ninguna hablará, decidí tomar las riendas.
    -Cami, ¿puedes…, puedes venir conmigo?
    -Sí.
    Caminamos un poco por el barrio, ninguna se atrevía a decir nada, hasta que entramos en una panadería, e hice que nos sentaremos en la mesa más alejada de todas, para evitar que alguien escuchara lo que iba a decirle. Pedí una botella de agua, pero Cami no pidío nada. Estaba al frente de Cami cuando decidí finalmente confesarlo todo.
    -Mira, yo, debo decirte algo. Yo… he sido una hueva.
    -Y bien grande.
    -Déjame terminar, por favor.- Tomé un sorbo antes de continuar.- Esto que te voy a contar es algo que sólo lo saben muy pocas personas. Casi nadie del trabajo lo sabe. Sólo mi familia, algunos supervisores y tú sabrán de esto. ¿Podrías guardar este secreto?- Me miró fijamente por unos segundos y asintió con la cabeza.
    Recuerdos de Laura, varios años atrás.
    A lo largo de mi vida he sido un dolor de cabeza para mucha gente. Desde bien pequeña, siempre hacía algo para sacarle más canas a mis padres. Y desde que tengo memoria, muchas de esas mañas las aprendí en la calle.
    Fue gracias a algunos amigos de acá que descubrí lo que era la cerveza y el alcohol. También descubrí el cigarrillo, el bareto, y demás mierdas que me metía con esta gente. Así conocí a mis primeros “amigos”. Así conocí a Rodrigo.
    Él era un conocido de un amigo del parque, pero cuando nos presentaron no me llamó la atención. Tenía ojos lindos, pero tampoco era la gran cosa. Sin embargo, cada vez que había un toque o una reunión él siempre estaba allí. Empezábamos a hablarnos cada vez más seguido, compartimos nuestro Instagram, e incluso nos llamábamos hasta altas horas de la noche. Eventualmente empezamos a coger.
    Las primeras veces lo hacíamos en mi cama cuando sabía que mis papás no estaban, o también en su casa. Luego empezamos a agarrar más valor y empezamos a hacerlo en otros lugares. Íbamos a moteles, entrabamos en los baños, incluso durante la noche en varios parques. Empecé a consumir popper para hacerlo con él, y cada vez sentía mayor dependencia de él. Pensaba que era amor…
    Una noche él me quiso compartir con un amigo. Estábamos parchando en un bar cuando apareció este gorila que jamás había visto en mi vida. Empezó a hablar con Rodrigo, y él me apartó de todos para decirme algo.
    -Oye, amor. Mira, te presento a un amigo, el Chonta.
    -¿Y este man qué?- Le susurré al oído para evitar que el tal Chonta nos escuchara.
    -Mira, he tenido ciertas… fantasías, y hablando con el Chonta descubrí cómo cumplirlas…
    -No me salió maricón, ¿o sí?- oh, la ironía. Pero ojalá hubiese sido eso.
    -No, no no no, para nada. O sea, no, pero he escuchado a gente y… Me dio la curiosidad de entrar en eso de los swingers y los tríos.
    -¡¿Qué?!
    -Mira, mira, no te preocupes. Sólo piénsalo, ¿sí?
    -Marica, Rodrigo, no me gustan esas vainas.
    -¡Ay, vamos! Si no te gusta, no te voy a obligar, pero en serio piensalo.
    -Marica, no me gusta compartir esas vainas, ¿sí? Ahora dígale al Chonta ése que no estoy interesada.
    -Vale, mi amor, no te preocupes.
    Estaba bastante enojada con él, pero no pensé que ese asunto no terminaría allí, y que la noche estaba lejos de terminar. Continuamos la noche casi como si nada, aunque pude notar que el Chonta no se dirigió a él ni a ninguno de los demás de nuevo. Ni cuenta me di cuando se fue. Ya sobre las dos de la mañana, cansada de tanto tomar, decidí irme para mi casa. Rodrigo se ofreció a llevarme, y tal vez por mi estado decidí aceptar que me llevara allá. Sin embargo, si estuviera más despierta, me hubiera dado cuenta de que no fuimos a mi casa sino a su apartamento.
    -Marica, ¿por qué estamos aquí?
    -Por qué está jincha como un hijueputa. Y sus papás se la van a montar otra vez.
    Decidí entrar con él, me ofreció seguir bebiendo pero en ese momento sólo quería descansar. Le acepté diciendo que era la última copa, y él me trajo un cóctel. El peor error de mi vida. Miento, el segundo peor error de mi vida. El primero fue confiar en él. Tomé el cóctel, y cuando me recosté en su sofá, empecé a sentirme cansada. Y también más relajada, a tal punto que no podía mover mis músculos.
    -Ma… mari… qué… ¿qué?
    -Shh, shh, shh, shh.- El hijueputa estaba acariciando mi cabeza.-No te preocupes, vamos a la cama.
    Me tomó de sus brazos y me llevó a su cama. Empezó a desnudarme, y no podía hacer nada para detenerlo. Me besaba, me decía que todo iba a estar bien, y luego, empezó a entrar dentro mío.
    -Para, por favor… para.- Le decía entre lágrimas.
    -Tranquila, es como siempre hacemos, ¿recuerdas?
    Hizo y deshizo conmigo lo que quería. En esos momentos no podía hacer nada más que llorar. Y lo peor es que apenas empezaba, ya que un rato después escuchamos el timbre del apartamento.
    -Mierda, no pudo llegar más tarde.- Se salió de mi cuerpo y fue a recibir a su visita, quien no era nada más que el Chonta.
    -Mamasssita rica. Yo le doy pero de una.- El gordo asqueroso dijo al verme.
    -Pues hágale huevón, para eso pagó ¿no?
    El gordo empezó a desnudarse, y luego decidió meter su asquerosa verga en mi boca. Al rato lo acompañó Rodrigo y entre los dos empezaron a jugar con mi cuerpo de nuevo. Sobre las 7 de la mañana cayó rendido Rodrigo, y el Chonta se vistió y se fue. Me dolía el cuerpo, estaba lastimada y sólo podía llorar.
    Cuando empecé a sentir que mi cuerpo podía moverse de nuevo, me levanté y empecé a recoger mi ropa. Alcancé a ponerme mi camiseta cuando escuché que se levantaba.
    -¿Laura? ¡¿Laura?!
    Me escondí rápidamente detrás de una mesa. Cuando se acercaba tomé un florero y lo golpeé con él. Al caer le pegué un puñetazo en la cara y salí corriendo del apartamento. Corrí hasta llegar a un parque, donde empecé a llorar.
    Domingo, 12:30 pm. Laura.
    Sentía caer mis lágrimas mientras rememoraba lo sucedido. Sentí la mano de Camila acariciando la mía. Pude notar que también lloraba conmigo. Repentinamente la soltó para sentarse junto a mí y abrazarme. Nos abrazamos fuertemente por un tiempo, no sé si fueron minutos u horas, tal vez no tanto, pero se sintió que duró una eternidad, y también sentía que lo necesitaba.
    -Perdona, yo no sabía…-Cami quiso disculparse, pero la callé con un beso.
    -Tranquila, no es tu culpa.
    -¿Y qué pasó con Rodrigo y el Chonta?
    -Al Chonta no lo volví a ver nunca más. Ni idea de quién era ese hijueputa.- Nos separamos del abrazo por un momento.- Desde esa noche no volví a juntarme con ese grupito, ni le respondía sus llamadas ni nada. Bloqueé a esa gente de Facebook, de Whatsapp, de todo.
    -¿Y tus papás? ¿Qué dijeron?
    -Ese día no les conté nada. Me sentía avergonzada de lo sucedido. Unos días después les confesé todo y decidieron hacer la denuncia en mi nombre. Para cuando la hicieron Rodrigo ya se había ido del apartamento. No había fotos, ni casi ropa, sólo una cama y comida en mal estado. Se debió ir corriendo después de que lo golpeara.
    -¿Y ni más del man?
    -Durante meses, no. Esto fue antes de que entrarás a trabajar conmigo. Le dije a Diana qué sucedió por si me tocaba ausentarme para una cita con el psicólogo. Por un tiempo no pasó nada, incluso empecé a frecuentar varios lugares con ustedes y pensé que todo este mierdero quedó atrás, hasta que…
    Finales de noviembre, 2:30 am. Laura.
    Estábamos con Sebas y el grupito del trabajo enrumbados esa noche. Desde hacía un tiempo no me sentía tan alegre. Le dije a Sebas que quería tomar un poco de aire y salí del bar por un instante. Al salir vi muchas personas pasándola bueno. Ya me iba a devolver cuando noté una cara conocida. Esperando que no me notara, entré de nuevo al bar y me senté en la barra, pedí una cerveza y empecé a vigilar la entrada. Sin embargo, no lo vi entrar por allá. Ya un poco más calmada, tomé un sorbo de cerveza e iba a sentarme de nuevo en la mesa cuando lo veo detrás de la barra.
    -¡Hola! ¿hace cuánto no nos veíamos?
    -¿Y usted qué hace aquí?
    -Trabajo aquí. Sólo quería pedirte perdón por lo de esa noche, no pensé que fueras a enojarte.
    -¡Aléjese, malparido!-
    En ese instante empecé a sentirme mal. Sentía que el cuerpo me estaba ardiendo. Empecé a sudar bastante. Y me sentía cada vez más pérdida. Antes de que quisiera hacer algo, fui hasta el baño, lo cerré y me escondí en uno de los inodoros. Cada vez me sentía más extraña, como más borracha, y también me sentía más cachonda. Me recosté en el piso esperando que esa pesadilla terminara y… me encontraste.
    Domingo, 1:30 pm. Laura.
    -Gracias por encontrarme.- Le dije a Cami.- Desde esa vez, cada que estoy despierta pienso en ti, y nunca me había sentido de esta manera. Hace tiempos pensaba que necesitaba alguna droga o algo para sentirme alegre, y la verdad, desde que estoy contigo no necesito nada más. Eres lo mejor que me ha pasado.- Besé su boca de nuevo.
    -Tú también eres lo mejor que me ha pasado. Lamento haberte hecho presión para que me contarás esto. Es sólo que…
    -Lo sé. Tranquila. La verdad es que… todavía tengo pesadillas de lo sucedido. Y desde lo del bar han aumentado. Aún me aterra pensar que ese cabrón pueda estar por ahí suelto. Lo peor es que, a veces lo relaciono contigo. Y por eso te pido perdón, no mereces que te trate así.- Ahora era yo quien recibía el beso.
    -Tranquila, vamos a superar esto entre las dos. Si quieres entablamos la denuncia entre las dos. Haré todo lo posible para que no vuelva a hacerte daño.
    -Eres un amor.- Le di varios besos seguidos.-Te quiero.
    -Y yo a ti.
    -¿Sabes? Hay otra cosa que tengo que confesarte.
    -Dime.- No le dije nada, pero como respuesta volteé mi cara hacia una puerta. Ella también volteó un segundo después hasta que vió a las personas que manejaban el lugar.- ¿Esto es…?
    -Sip.
    -¿Y ellos son…?
    -Ajá.
    -¿Y escucharon…?
    -Cada palabra.- respondió mi mamá.- Tú debes ser la famosa Camila. Soy Astrid.
    -Y yo Adolfo.- dijo mi papá.
    -Mucho gusto.- respondió Cami, algo avergonzada.-Soy la novia de su hija.
    -¿Novias ya? ¿no es algo rápido? - Le pregunté, a lo que me respondió con un pico en la boca.
    -Sí, pero se siente bien decirlo.
    14 min
  • Estas Dos Secretarias Calientes Sacaran Cada Gota De Semen Caliente De Ti.
    Han pasado como dos semanas que no hay acción con mi amigo Luis me llama todos los días pues le urge coger con mi esposa, por fin pude hablar con Gaby acerca de lo ocurrido, me dijo; Tengo mucha pena con Luis por coger con los dos al mismo tiempo, lo que más me apena es que me cogió por mi colita. Qué va a pensar de mí.
    Le comenté; no tienes por qué apenarte, si las cosas sucedieron así es porque teníamos ganas los tres, Luis y yo disfrutamos mucho con esa cogida doble que nos disté… Jejeje. Fue maravillosa según comentario de Luis, pues me llama casi todos los días para ver cómo estamos, pero la verdad es qué quiere coger contigo.
    Por cierto, ahora que estamos hablando en confianza ¿qué pasa con Paty nuestra comadre?... la he visto que viene frecuentemente a visitarte.
    Pues que el muy cabrón de Pepe su esposo le está poniendo el cuerno con una compañera de trabajo, se van a ir a un curso de quince días a Canadá. Está que se la carga la fregada pues ella es muy reservada pero muy caliente, Pepe tiene un mes y medio que ni la toca, su matrimonio va mal, no aguanta más esa situación se quiere desquitar de Pepe con el primer cabrón que se le ponga a tiro por que ya está harta de Pepe. Qué lástima es bonita pareja con su Bebita.
    Me habló Luis para invitarme una copa, nos citamos en una cantina que está a la vuelta de mi casa para no tener que manejar con copas, empezamos a platicar de todo y de nada, después de cómo tres tragos cada uno, se nos empezó a aflojar la boca, empezamos a comentar la última vez con Gaby, Luis me comentaba:
    Uff, que forma tan rica de coger de tu esposa, nunca imaginé que ¡tuviéramos sexo los tres al mismo tiempo!! (Yo menos) es el mejor sexo que he tenido en toda mi vida, que mujer tienes es maravillosa e increíble qué forma de cogernos tan rica, su panocha tiene perrito es única… Uff y que nalgas tan sabrosas tiene y cómo las mueve.
    Le pedí; ya no sigas alabando a mi esposa, que ya me paraste la verga. ¿Te estarás enamorando de Gaby?… Me respondió:
    No para nada, es que nunca había estado con una mujer así de buena, con tantos atributos sexuales, con el debido respeto tu mujer es una máquina de placer en la cama, y siempre una gran dama, por eso estoy tan apantallado con ustedes; sabes que los quiero mucho con un cariño fraternal. Le respondí pues si cabrón, pero ya cometiste incesto y soltamos una carcajada.
    Luego pedimos más tragos y seguimos platicando de Pepe y Paty, le comenté a Luis lo que pasaba con ellos y me respondió: Pepe me contó que anda con una vieja muy buena que lo trae loco, pero que al rato se le pasaría.
    ¿Porque no le quemas un tiro a Paty?... anda muy urgida.
    Ahí si no me meto, porque no son una pareja estable, ella siempre me ha dado entrada, acuérdate en tu casa en la reunión en que me estaba enseñando la tanga cada vez que cruzaba sus piernas, tenía la blusa abierta y se le veían unas tetotas con los pezones bien parados y quería hacer un Strip tease. Ella sí se puede enamorar de mí y llegar a tener un problema grave con Pepe, no quiero meterme en broncas, si he cortado a todas mis viejas desde la noche que me cogí a tu esposa, es porque con ustedes no hay problema, son estables y Gaby coge mejor que todas mis viejas juntas, no tengo que usar condón, no hay chantajes que no me ha bajado la regla, sé que Gaby solo coge por placer y no por amor estoy feliz con ustedes, pero no la jodan; vamos a coger más seguido, ya no aguanto más, me la tengo que jalar a diario en honor a tu esposa, si no se puede en tu casa vamos a mi departamento cuando quieran, yo compro todo lo necesario. Las palabras de mi amigo me pusieron muy caliente
    Pagamos la cuenta y salimos de la cantina, el coche de Luis estaba estacionado enfrente de mi casa y me insistía; dime cuando va a ser la próxima vez… Al calor de las copas y con lo caliente que estaba le respondí; ahora cabrón… Pero no hagas ruido, entramos en silencio hasta a la recamara, mi esposa estaba dormida solo había una pequeña luz encendida, cerramos la puerta y Luis destapo lentamente las cobijas y se quedó con ojos de plato contemplando a mi mujer que tenía un pequeño baby doll de color azul levantado a su cintura y unas pantaletas bikini que medio cubrían sus nalgas, mi amigo quedó extasiado viéndola se sobaba su verga por arriba de sus pantalones. En eso Gaby despierta con un gran sobresalto asustada y nos dice en voz muy baja pero enérgica; ¡qué hacen aquí, largo!!...
    Nos salimos corriendo de la recamara y nos fuimos a la cocina a servimos un trago, a los pocos minutos llego Gaby nos reprendió: Miren que borrachera traen los dos no les da vergüenza lo que hicieron, están los niños en casa qué tal si se dan cuenta, te lo voy a decir de una vez, tu hijo el mayor cada vez que tenemos "relaciones" se acerca a nuestra puerta para escucharnos lo he sorprendido dos veces, imagínate si además oye a Luis… pero no te enojes suplicaba él, yo no hago ruido me quedo calladito y Yaa, es que ya no aguanto más, solo quería verte compadécete de mí…
    Les voy a preparar algo de cenar para que se les baje la papalina que traen. Gaby con una sonrisa nos comentó: Viendo a este pobre hombre como está de caliente que les parece una “fiesta” para mañana sábado por que hablaron mis papas que llevarían a los niños al circo y luego se quedarían a dormir en su casa. A Luis le brillaban los ojos tenía una sonrisa de oreja a oreja besaba la mano de Gaby. Bueno yo traigo todo para la fiesta no compren nada, a qué hora nos vemos a las ocho dijo mi esposa OK.
    Al día siguiente me desperté con una cruda pavorosa y con la verga bien parada le pregunté a Gaby si nos podíamos echar un tirito, me dijo; espera a la noche, se me hizo el día largo, los chicos se fueron con los abuelos eran las seis y media de la tarde, Gaby se metió a bañar, se estaba poniendo un conjunto de lencería (Victoria Secret) cuando tocaron a la puerta, pensé que era mi amigo el «calenturas» que se había adelantado, pero no.
    Resulta que era nuestra comadre Patricia que por cierto venia guapísima con vestido escotado, las tetas se veían impresionantes pues calza del 36E. Me pregunto; ¿van a salir a algún lado? Le respondí que Luis nos había invitado al cine, para ver si se iba.
    ¿Los puedo acompañar?… Le exclamé; ¡por supuesto!
    Nuestros planes se venían abajo irremediablemente: a los pocos minutos sonó el timbre de nuevo, me apuré a abrir para contarle a Luis lo que pasaba y esconder en su coche todo lo que traía, se puso la encabronada de su vida, entró a la casa y le dijo a Gaby que si ya nos íbamos al cine. Paty le pregunto si podía ir con nosotros, Luis le contesto que solo había podido conseguir tres boletos y que las localidades estaban agotadas.
    Gaby dijo que no fuéramos al cine que regresáramos los boletos y que compráramos algo de beber y de cenar, Paty respondió; no se molesten voy a casa de mi hermana, les llamo luego para ver si nos juntamos. Luis nos apresuró para que ya nos fuéramos pues se hacía tarde y que dejáramos a Paty en casa de la hermana.
    Una vez que dejamos a Paty, Gaby nos regañó por mentirosos. Luis dijo vamos a mi departamento para que no nos moleste nadie, tú sabes que lo comparto con nuestro amigo Juan que es piloto aviador comercial, hace como dos meses que no viene, ahora vive con su familia en Monterrey, cuando viene siempre me avisa antes para que lo deje a solas para tirarse a alguna azafata, pues tienen hotel pagado por la compañía aérea, pero lo hace en el departamento para que no los vean sus compañeros de tripulación.
    Llegamos al departamento de mi amigo y preparamos unas cubas de ron las cuales nos tomamos rápido, servimos la siguiente ronda más cargaditas en lo que se enfriaban las botellas de Asti Spumanti. Luis puso música suave y empezamos a bailar los tres juntos haciendo un sándwich con mi esposa, sentía el suave movimiento de sus nalgas en mi pinga, acariciaba sus pechos desabrochando su blusa mientras Luis pegaba su verga bien parada al chipote de la pelvis de mi señora. Luis con una mano le desabrochaba la falda y acariciaba las nalgas rozando mi palo que estaba a mil, se besaban trenzando sus lenguas, la blusa y la falda de mi mujer desaparecieron quedando con un mini sujetador de media copa en el cual se podían apreciar parte de sus aureolas rosas que contrastaban con el color negro del sujetador, sus nalgas desbordaban de su tanga, se veían respingonas y sonrosadas, medias negras con liguero y zapatos altos, se veía cómo Diosa porno estaba impresionante.
    Seguíamos bailando, ella giraba a veces de frente a mí con unos besos profundos y tiernos, mi amigo por detrás le desabrocho su sujetador, pegaba sus pezones súper duros a mi pecho, Luis no perdía el tiempo acariciando y estrujando sus nalgas y empezó a bajar su tanga al piso y así hincado le besaba, mordía y chupaba su culito, mi esposa gemía suavemente me daba unos besos de fuego, en eso ella se flexiona hacía adelante para desabrochar mi pantalón y darle más acceso a Luis para que le mamara su coñito, mi amigo no desaprovechaba estaba pegado mamando con todo la panocha de mi mujer, sus bigotes desaparecían en la rajita, mientras mi esposa me estaba mamando la verga en una forma deliciosa, tuve que apartarme porque sentía que estaba próximo a venirme, aproveche para desvestirme y recuperar el aliento sentado en la sala viendo el show y saboreando mi trago.
    A Luis le escurrían los jugos de Gaby por su boca se tiró en el piso para terminar de desvestirse, mi esposa seguía bailando y ¡hoo sorpresa!! Se había depilado su panocha se veía como actriz porno, solo con su ligero y medias, mi esposa se sentó de espaldas sobre mí y se fue metiendo poco a poco mi pija en su coñito sentía como sus músculos vaginales trabajaban me aprisionaban la verga, quedando de espaldas a mí y jugando de frente con el súper prepucio de la verga de mi amigo, pelando y tapando su verga, chupando unos líquidos transparentes que salían haciendo hebras hasta su boca.
    Yo le pedí a Luis que se la cogiera porque estaba nuevamente a punto de venirme, a lo que el rápidamente la levanto y acomodó el estómago de mi mujer en el descansabrazos del sillón, se la empezó a meter muy despacio en posición de perrito pero parados, empezaron los gritos de mi amigo: ¡eres la reina que forma tan rica de coger!! Uff… ¡Me estás mordiendo la verga me la tienes aprisionada!! Gaby no dejaba de jadiar muy fuerte ¡Haagghh que rico!! ¡Métela toda así síiii, así!!! Le venían oleadas y oleadas de orgasmos, yo le quería tapar la boca con mi verga para que los vecinos no oyeran el concierto de gritos y jadeos, se movían como máquinas de coger, la sacaba casi toda y se la volvía a hundir hasta los huevos y gritaba:
    ¡Qué rico me estás ordeñando!! Luis se estaba viniendo dándole unos empujones tremendos hasta dejar su verga en el fondo de su panocha, estrujando las nalgas de mi esposa con sus manos se las abría para tener mejor vista aprovechando para sobarle su culito, mi esposa sollozaba y gritaba: ¡no la saques déjame sacar toda lechita!! ¡Uff que rico la tienes papacito!! Aplicaba sus músculos vaginales. Luis se convulsionaba y aullaba, yo tome mi lugar a un lado de Luis y cuando se le bajo se salió y entre lo más rápido posible.
    Mi esposa empezó a gritar nuevamente, la panocha estaba ardiendo e inundada de leche yo sentía el cosquilleo que me producía la leche de mi amigo, (me estaba aficionando a remover leche, y me gustaba mucho) las contracciones del coño me estaban enloqueciendo con unos orgasmos muy intensos que soltaba. Él cabrón de Luis tenía su verga en los labios de mi mujer, moje un dedo con esperma que escurría de la panochita, y se lo metí por su culito. Al mismo tiempo la estaba bombeando hasta el fondo con el dedo metido en su culito gracias a la posición en que se encontraba, nos empezamos a venir los dos como locos, brotaban chorros y chorros de leche que le dejé bien adentro, cuando mi esposa se desenchufó corrió al baño le escurría por sus muslos el semen de los dos, llegaba a sus rodillas.
    Luis estaba feliz, creo que hasta unas lágrimas se le salieron y me decía gracias los quiero mucho, estar con ustedes es lo mejor que me ha pasado, nos servimos otra ronda de cubas y nos sentamos en la sala a tomar, Gaby salió del baño totalmente desnuda y nos dijo: que bárbaros como aventaron leche, me dejaron las medias empapadas por eso mejor me las quité. Tomamos nuestros tragos y serví otra ronda más, nos sentamos en el mismo sillón con mi esposa sentada en las piernas de Luis que no dejaba de acariciarle todo, y empezamos a platicar de lo rica que fue la cogida de los tres al mismo tiempo de la vez anterior, Luis le preguntaba ¿te gustó Gaby?
    Sí pero me dolió mi colita, toda la semana fue mucho para ser la primera vez.
    ¿Hoy nos vas a dar chance?
    Pues si me lo hacen despacito y con cuidado sí
    Nos empezamos a calentar de nuevo, Luis acariciaba suavemente los pezones y yo sobaba suavemente su rajita sentía el palo de mi amigo pegado a la rajita cuando se le paró parecía que mi esposa tenía una verga, mi esposa me comentó viendo la verga que sobresalía entre sus piernas, por qué no me haces una paja la voy a sentir muy rica, tomé la verga de mi amigo y les empecé a hacer una paja muy lenta aprovechaba para rozarle el clítoris de mi mujer al mismo tiempo que se la pajeaba a Luis, por cierto que rico se siente deslizar el pellejito en la cabeza de la verga la verdad se siente delicioso, suavemente se la seguía moviendo, mi esposa al sentir lo que les hacía se puso muy caliente volteaba su rostro hacia mí y me besaba con fuego luego giraba hacia Luis y lo besaba con lujuria.
    Gaby nos platicó de la sensación de tener dos vergas dentro al mismo tiempo: Es lo máximo del erotismo, el dolor tan fuerte que sentía en mi culito como se fue transformando en un placer indescriptible, la unión de tres cuerpos es la cosa más sublime y caliente que he vivido, me sentía como la actriz de las películas porno y eso me calentaba cada vez más. Siempre tengo muchos orgasmos pero en ese momento eran interminables uno tras otro, lo único malo es que no me pude sentar bien en una semana pues me dolía mi colita que era casi virgen. Jejeje.
    En ese momento Luis y yo estábamos súper empalmados, mi esposa se pone de pie toma mi mano y me ayuda a hacer la paja, me dice sigue moviendo el pellejito se siente muy rico. Uff que razón tenía Gaby se sentía delicioso estar pajeando la verga de mi amigo nunca lo imagine, mi mujer besaba con lujuria la boca de mi amigo mientras Luis le metía los dedos en su puchita en lo que yo le hacía una riquísima puñeta a mi amigo.
    Nos fuimos a la recamara con la hielera tres copas y las dos botellas de Asti, descorchamos una botella y brindamos por nuestra amistad en un cruzadito a fondo. Mi esposa le pregunto a Luis si tenía aceite o vaselina. ¿Creo que no?... ¿Algo lubricante?... Pomada de Vitacilina, pero la tengo en el refrigerador pues estaba muy aguada por el calor. Ve por ella le exclamé. Gaby nos volteaba a ver con cara de asombro.
    El regresó y la dejo en el buró, mi esposa se dedicó a mamar nuestras pijas en forma alterna, cautivada por el prepucio de la verga de mi amigo lo pelaba todo y lo tapaba completamente, le sobraba un buen pedazo de pellejo me pone enfrente de Él, junta las puntas y me cubre mi capullo con el prepucio de la verga de Luis, son unas sensaciones increíbles el tener pegadas verga con verga mojadas con la lengua de una hermosa mujer que con su mano corría el prepucio de mi amigo destapando y cubriendo de nuevo mi glande.
    Luis se acostó en la cama Gaby se hincó a seguir lamiendo la pija y yo a mamar la pepita de mi mujer que estaba dura y de fuera, sentía un fuerte sabor a semen de los dos, yo nunca lo había probado, estaba agridulce pero me gustó, le mamaba más fuerte a mi esposa jadeaba, se retorcía de placer, la empuje hacia mi amigo, y la senté lentamente en la verga pude ver muy de cerca como el glande poco a poco desaparecía en la vagina de mi mujer, tomé la pomada con mis dedos y se la puse en su culito, me dijo está muy fría pero se siente muy rico, pon más para que no me duela papi. Le metía mi dedo lleno de pomada lo que sobraba se lo ponía a mi verga que parecía de cemento.
    Levante a Gaby un poco, suavemente se la fui clavando, mi esposa y Luis jadiaban y gritaban; ¡qué rico se siente!! Mi amigo se empezó a mover lentamente, yo sentía su verga como corría dentro de mi esposa, tome su ritmo cuando él entraba Yo salía era el extremo del placer, el morbo en su máxima expresión los tres estábamos en éxtasis, mi esposa besaba con lujuria a mi amigo yo pellizcaba los pezones de los dos, los orgasmos y contracciones de mi esposa los sentía en mi palo.
    En eso estábamos cuando siento una sombra a un costado, me quede petrificado de miedo... De inmediato me desmonté de Gaby. ¡Era Juan!!… Sentí que me moría de vergüenza, nos dijo:
    ¡Hola!! ¿Cómo están?… A Gaby no le pregunto porque está buenísima…. (El cabrón tenía un gran bulto en sus pantalones.) Los he estado viendo, y cogen de maravilla, parecen de película porno.
    Gaby estaba blanca del susto y apenadísima se sacó la verga de Luis, se quería cubrir, pero no atinaba con qué. Luis no podía hablar y solo tartamudeando justificaba; ¡solo es una fantasía de pareja!! Es la primera vez y recalcaba, ¡Gaby es toda una dama!! Fue culpa mía yo los induje.
    Juan exclamó; ¡por mí no hay problema!, pero a mí no me van a dejar así mostrando su bulto, además si es una fantasía pues qué mejor que sea entre los cuatro y será un absoluto secreto, pues yo conozco a todas sus amistades, ustedes conocen a mi esposa es amiga de Gaby y no le van a decir nada ¿verdad?… Esto solo queda entre los cuatro ¿heee?...
    ¡Pero como te vas a coger a mi esposa!! Si solo fue una fantasía y un momento de debilidad ella es una mujer respetable. Eso ya lo sé pero me la quiero coger como lo hace Luis, ¿o quieren que lo sepan sus amigos?...
    Lo que nos haces es un chantaje, no la jodas. Pues será lo que ustedes quieran pero me quiero coger a Gaby. Está bien le contesté; mi esposa nos volteaba a ver con cara de asombro como preguntando que debía de hacer. Juan se acariciaba su paquete por arriba del pantalón: entonces si te parece bien me vas a permitir hacerle el amor a tu esposa. Sí ella está de acuerdo adelante, pero está muy mal que la violes. Pero que les cuesta que les ayude a hacer su fantasía, solo es que me calentaron mucho, miren que mujer tan hermosa tengo desnuda enfrente, no voy a decir nada.
    Le respondí apenado que por mí no había problema si mi esposa quiere. Mi mujer se acostaba en la cama boca arriba cubriendo sus pechos con un brazo y su panocha con la otra mano, nos mandó una mirada de resignación. Gaby apenada le decía a Juan si mi marido está de acuerdo pues adelante, pero por favor no vayas a decir nada.
    Juan se desvistió rápidamente mostrando una verga café pero con la cabeza gorda y rosa con una curvatura muy pronunciada parecía un plátano grueso pero mucho más curvo, Juan es como tres años más grande que nosotros pero se conserva muy bien pues va al gimnasio por qué la vida de piloto es muy sedentaria, está delgado y fuerte sin más subió una pierna a la cama y le acercó su verga a la boca de mi esposa, Gaby sorprendida la tomó en su mano le pajeaba lentamente empezó a pasarle la lengua por su cabeza y a darle chupetes en la punta, pajeando muy lentamente.
    Yo tenía mi verga como un malvavisco por el susto y la impresión, Luis estaba igual, pero con una cara de encabronado, pronto escuche a mi mujer jadiar con un sonido suave tenía su boca totalmente llena y se empezó a mover suavemente, Juan cerraba sus ojos y acariciaba los pechos de mi esposa. ¡Mmmhhgg que rico mamas! Mientras le estrujaba una nalga, con la otra pellizcaba su pezón derecho, entonces Juan giró a mi esposa y le acariciaba la rajita, me dijo; con tu permiso que me muero de ganas de meterle la verga a tu mujercita, siempre me gustaste mucho Gaby, pero estás mucho más buena de lo que imaginaba.
    Se subió encima de ella y le quiso meter de golpe la cabezota pero no podía, mi esposa le dijo con calma, despacio ella se la fue acomodando y lentamente desaparecía su glande entraba la mitad. Juan decía que apretada estás Uff ¿qué tienes adentro?… Mi mujer le dijo disfruta lo que te voy a hacer, le aplico su mejor técnica de cogida le oprimía la verga con sus músculos vaginales, hacia movimientos cortos y rápidos, luego lo soltaba le decía que la sacara toda y se la metiera nuevamente, Juan aullaba y Gaby gritaba ¡qué verga tan rica tienes cabrón!!! ¡Haagghh Papi me hace ver estrellitas!!
    La siento como un gancho que me jala mis cositas por dentro, y ¡me toca otras partes nunca tocadas!! ¡Haagghh me estoy viniendo mucho!! Luis se veía molesto y muy encabronado, nada más nos volteábamos a ver los dos con cara de pendéjos. Mi esposa le dio otro tratamiento como solo ella sabe y los dos se convulsionaron se besaron y terminaron con un gran orgasmo mutuo hasta dejar a Juan bien ordeñado.
    Cuando Juan entró al baño Luis empezó a decir, que nos haya sorprendido cogiendo no le da ningún derecho de cogerse a Gaby, ese ojete no respeta ni a su madre, me da coraje que sea tan abusivo, ojalá que ya se largue, cálmate Luis no te enojes le respondió Gaby bueno luego lo discutimos, nos servimos otro trago.
    Servimos unas copas de cava y Juan brindo por Gaby la mujer más increíble del mundo y decía: me case ya grande, cogí con más de cien mujeres de todas las formas posibles y sigo echando mis canas al aire, pero nunca había sentido lo que Gaby me ha hecho sentir, lo tenemos que repetir ¿verdad?… Gaby se veía radiante, feliz con una cara de puta, acostada en la cama desnuda escurriendo leche por su coñito rodeada por tres cabrones encuerados.
    Mi mujer se fue a asear al baño mientras Luis y yo nos pusimos los calzones y servía otra ronda de vino espumoso, Gaby regresó con su falda y su blusa puesta, estábamos tomando y comentando el susto que nos pegó Juan.
    Juan comentaba que nos estaba observando desde que mi esposa nos estaba mamando la verga, y crean son mejores que una película porno además en vivo jajaja. Pensé, esta mujer no se me va sin que yo le meta el pito. Estuve esperando a que llegaran a su clímax, pero ya no aguanté más, para entonces ya me dolían los huevos de verlos.
    En eso suena el celular de Luis y ¡era Paty! Le preguntaba a Luis que si ya salimos del cine. Luis le comentó que apenas salíamos del cine tapó la bocina del aparato y nos preguntó qué le decíamos, Gaby le dijo que la invitara porqué ya eran muchas groserías que le habíamos hecho, mi comadrita anda muy caliente y decidida a todo.
    Luis le comentó que Juan estaba en el departamento esperándonos y ya vamos para allá, ella respondió; entonces ¿los puedo ver ahí?... Sí claro te esperamos.
    Luis comentó y ahora que hacemos viene para acá. Pues primero vestirnos y ventilar tu departamento por que huele a pura leche, luego emborracharla, si Gaby nos ayuda pues nos la cogemos.
    Mi esposa sonrió con cara de traviesa, todos nos aseamos, peinamos y nos vestimos, tomamos nuestros lugares en la sala. Pasaron como cuarenta minutos y nada no llegaba, pasó otra media hora y nada Luis le marca al celular contesta disculpándose estaba en un bar, al salir la abordó un galán para invitarle una copa y ella accedió, Luis le comentó; vamos a salir con Juan a cenar, Ok los veo otro día.
    Aprovechamos para cenar los bocadillos que había comprado Luis, Juan no le quitaba los ojos a mi esposa mientras platicaban como novios, Luis y yo platicábamos del susto que me pegó Juan. Me comentaba; pinche abusivo el muy cabrón se la cogió, me da mucho coraje; cálmate no vale la pena que tengas un disgusto con él, parece que mi esposa está feliz, nos integramos a la plática de ellos la cual eran puras alabanzas para mi esposa, tienes “perrito” le decía Juan, Luis se lo confirmaba, por eso corté a todas mis viejas pues todas juntas no cogen tan sabroso como Gaby, lo que me has hecho nunca lo había sentido que panocha tan rica tienes, la plática se puso muy sensual, hablando de las nalgas tan ricas que tiene mi esposa, su maravillosa panocha y sus pezones rosas como besitos Hearsey.
    Luis se levantó y puso de pie a mi esposa la abrazaba y besaba, de inmediato Juan se puso de pie a un lado de Gaby, la hacía girar deleitándose con las nalgas de mi mujer, le comentaba a Luis que buena está Gaby. Yo no podía contener el morbo de ver a los dos cabrones acariciando y estrujando las nalgas de mi esposa con un bultote en sus pantalones, y la muy juguetona de mi mujer los besaba con fuego ¡al mismo tiempo!! Los tres se rozaban las lenguas y la hacían sándwich entre los dos.
    Luis cambió la música por una propia para Strip tease y le dijo a Gaby nos haces un baile erótico, para deleitarnos con la mujer más sabrosa del mundo… Luis la empezó a presentar como si fuera maestro de ceremonias de un cabaret, ¡y con ustedes la Nalgonik!!! Luis la puso de pie ella empezó a bailar lentamente, agachándose y mostrándonos sus tetas por el escote de su blusa, Juan aplaudía yo le gritaba ¡mucha ropa!!.
    Mi mujer ondulaba sus nalgas en una forma muy cachonda bailaba muy sensual. Juan grito ¡mucha ropa!! Lo segundamos Luis y yo, Gaby empezó a desabrochar su falda por la parte de atrás, le pidió a Juan que desabrochara su blusa. Juan de inmediato lo hizo, entonces continuo mi esposa se quitó su blusa y retó a Juan, para que le desabrochara el sostén, de inmediato brincó por la espalda de mi esposa lo sacó y se lo aventó a Luis, quedó con sus tetas al aire que se las movía en círculos en las narices de Juan que le daba de chupetes en los pezones.
    Los tres gritábamos que era la reina, Juan se empezó a desvestir cuando lo vio Luis de inmediato hizo lo mismo, Juan le preguntaba a mi esposa como se atrevieron a dar este paso, mi esposa le explicaba, es que tu amigo cabrón me puso el cuerno y lo caché, sentí que me moría de celos y coraje pero él me decía que solo fue por hacer una travesura, que debería de hacer lo mismo para que me diera cuenta que no pasa nada solo es coger por coger, me aseguró que podía coger con quien yo quisiera para que me quitara de la mente la obsesión de que me engaño, pasó mucho tiempo hasta que acepté, la petición de mi marido para que cogiera con Luis, esa noche me tomé varias copas para darme valor, estaba borrachita y acabé cogiendo con Luis llevamos poco tiempo.
    Mi esposa estaba sentada en el sillón largo con Juan sentado a un lado, mi esposa mientras le platicaba le hacía una lenta paja a su curvada verga, Luis se fue a sentar junto a ella con su verga bien dura con su prepucio cerrado, mi esposa nos confiaba que como es posible que haya tantos tipos de vergas, aquí hay tres tipos totalmente diferentes mientras mi esposa se inclinaba sobre Juan y le daba una mamada profunda, con la otra mano le pelaba la verga a Luis para luego darle otra mamada de lujo luciendo su putería a los amigos.
    Yo estaba de mesero de burdel sirviendo tragos a todos, cuando mi esposa se pone de pie y con la voz más cachonda me pregunta; ¿me puedo coger a Juanito?… Claro que sí mi amor y a Luis también mira qué cara de pendejo tiene, sin decir más mi esposa se hinca sobre Juan y empieza a guiar su glande a su coñito con unos sentones ¡con retorcida de nalgas la mitad de la verga ya estaba adentro!! subió de nuevo y se dejó caer quedando toda la verga, enterrada en el coño de mi esposa, Luis tenía los ojos de plato viendo a centímetros la verga de Juan totalmente encajada en el coño de mi mujer. Juan estaba como loco gritando; ¡qué panocha tan rica tienes me atrapa la verga y la jala!! Seguía estrujando con fuerza las nalgas, mamando y mordiendo los pezones.
    Luis despertó de la hipnosis salió corriendo por el tubo de vaselina se la aplicaba en el culito de Gaby y en su verga, mi esposa casi saca toda la verga de Juan para recibir la verga de Luis por el culo, de un ansioso empujón se la metió hasta los huevos, mi esposa gritó de placer con un fuerte orgasmo se veía la leche de mi esposa como corría por los huevos de Juan, los tres se movían con todo, yo no aguanté más y le puse mi verga en la boca de mí mujer, me la mamaba como nunca de sabroso mi glande traspasaba su garganta y quedaba a muy cerca de la cara de Juan.
    Todo eran jadeos mi mujer no dejaba de venirse las nalgas se le convulsionaban de lo intenso de sus orgasmos mientras gritaba: ¡Haagghh que ricoo me están cogiendo!! Luis con voz ronca gritaba ¡ya me voy a correr! Le abría con fuerza las nalgas a mi mujer y le metía toda la verga, sus piernas le temblaban de la corrida que se estaba pegando dentro del culo de mi mujer, Juan cuando sintió la corrida de Luis también gritaba; ¡qué rico coges!! Le estrujaba las nalgas a mi esposa cuando le enterraba a fondo su plátano chueco, empezó a correrse me contagió y me empecé a correr en la garganta de mi mujer que sintió que se ahogaba con mi leche la sacó y le tocaron varios lechazos en la boca de Juan y en su nariz, Gaby de inmediato le limpiaba la cara con su lengua y lo besaba con fuego pasando una buena cantidad de mi leche.
    Mi esposa se limpiaba la leche que le escurría de sus dos hoyitos, yo le reclamé a Juan pero que susto nos diste cabrón, por poco me da un infarto del susto que me pegaste, Gaby nos decía; yo no me podía tapar estábamos acostados sobre la colcha y yo totalmente desnuda entre dos encuerados y tu viéndome con unos ojos que me taladraban la panocha, pinche Juan tan cabrón.
    Juan nos platicaba; déjame decirte que he cogido con más de cien mujeres pero ninguna es tan buena para coger como tú, estás buenísima que nalgas tan hermosas tienes, y ¡qué panocha tienes!! Muy apretada con perrito mordelón delicioso, Luis entró a los comentarios: desde la primera vez que cogí con Gaby corte a todas las amiguitas que tenía, ninguna coge ni la mitad de sabroso como lo hace Gaby, había que usar condón, siempre hay el chantaje de no me ha bajado la regla, con ella no hay ningún problema además que los tríos son maravillosos, estás chupando alcohol con el amigo que quieres, la esposa no jode nada pues también se toma sus tragos y luego cogemos en trío.
    Cuando Juan sale del baño se viste y se despide de mi esposa con un gran beso, me pide mi dirección porque sabe dónde vivo pero no recordaba el número, él tenía vuelo en la tarde y casi eran las 5.30 a.m. Intercambiamos e mail. Le dice a Luis dame tu número de teléfono porqué extravié mi celular con tu número, por eso no te pude avisar que venía. Qué bueno ¿verdad?… No vayas a decir nada, cómo creen que voy a decir algo y perderme de este bombón, nos dio un abrazo y se fue.
    Luis me dijo llévate mi coche mañana me lo traes porque estoy muy cansado, nos vestimos pero nunca apareció la tanga de mi esposa, el cabrón de Juan seguro que se la llevó de recuerdo. Nos fuimos a descansar a nuestra casa.
    Cuando nos acostamos le dije a Gaby, estuvo buena la fiesta, Cogiste con tres vergas diferentes, me da gusto que te hayas cogido a Juan para que Luis no se sienta el único y se anden enamorando. Cómo crees Papi si del único que estoy enamorada es de ti, y por cierto que será de Paty, no lo sé mañana le llamo.
    El que no tiene madre es Juan, ayer sonó el timbre de la casa, era un mensajero que traía un enorme arreglo floral de rosas rojas y una caja muy elegante para Gaby, mi esposa abrió la caja y puso una cara de admiración tremenda, pues venían tres finísimas tangas preciosas con una nota que decía; ni con cien de estas podría remplazar la tuya, que las tengo guardada como mi más preciado tesoro.
    6 min
  • Lina Henao le mete su polla de chica a su amiga hasta que le deja su coño lleno de leche.
    Estoy nervioso, mucho. He quedado por primera vez en un encuentro real con quien hasta ahora era mi diosa virtual. No negaré que a mi edad (algo más de 50) me sentía inseguro y vulnerable.
    Así me había hecho sentir Diosa Laura, una chica de 19 años que, tras someterme virtualmente durante unas semanas, había decidido someterme en la realidad.
    Contacté con ella en todorelatos, vi su correo y me dio un presentimiento que sabía cierto (y así fue): sabía que debía contactar con ella. Nunca me equivoqué.
    Su respuesta inicial fue: “no soy una niña fácil, soy exigente. Con unas necesidades que no todos pueden satisfacer”. En ese preciso instante, lo jure, supe que mi misión era satisfacerla en todo. Dije bien: En todo.
    Así que estuvimos, el día que le escribí, como 7 horas –no exagero- conectados. Le hice una serie de promesas –todas cumplidas- y una serie de propuestas –todas aceptadas-.
    Ella es muy bella –como supe ahora que la iba a ver-, inteligente, nominalmente sumisa –pero con una gran vena dominante, pues la psique hace rotar los roles-, también muy alta -1’72-, pechos discretos, cabello castaño y ojos marrones.
    Cuando vi su correo tuve un pálpito, cuando le escribí tuve un presentimiento, cuando me respondió tuve una certeza. Por eso, como suelo, llegué puntual. Era una cafetería céntrica y populosa. Me pedí una caña y me senté a esperar.
    Perdonen, no me he presentado. Soy Benito, 54. Sencillo pero atractivo –dicen las jóvenes, a las que suelo gustar-, maduro pero afable, ingenuo pero inteligente, muy alto, con barbas. Socialmente bien situado, me gusta leer, tomar cañas y…el BDSM. Pero recién estaba tanteando esto último, hasta que llegó ella.
    En efecto, llegó ella. Ya iba por la segunda caña cuando, como habíamos acabado, formuló la contraseña:
    -Ave María Purísima.
    -¡Señorita Laura!- de un salto me puse de pie, le di dos besos, le invité a sentarse y le hice un gesto al camarero para que le atendiese –le trajo el zumo que ella le pidió.
    Con mucho disimulo –y no sin nervios- vi sus muy bellas facciones, su estilo sencillo y de buen gusto, su gesto tranquilo…su mirada fija e intimidatoria –no pude evitar tener una erección, lo que sin duda advirtió-:
    -¿Llevas ahí la pistola o es que te alegras de verte?
    -Eso lo dijo Mae West en no sé qué película.
    -Oh, que chico tan culto y cinéfilo.
    -Perdone, no he pretendido ser pedante.
    -Y dime, Benito: ¿estás listo para pasar la prueba que te permitirá ser mi sumiso real?
    -Sí.
    -Sí qué.
    -Sí, señorita Laura, estoy dispuesto a pasar la prueba para ser su sumiso real.
    -¿Y por qué deseas serlo, perrito?
    -Porque desde que supe de su existencia he querido ser su sumiso, porque usted me excita y me intimida, porque me excita esto, y porque desde que decidí salir del armario del BDSM es usted la única persona que me atrae de veras.
    -Ah, qué tierno –dijo, en tono irónico y burlesco-. Pero ya sabes, perrito, que soy muy exigente y deseo siempre ser complacida.
    -Sabe, ama, que estoy listo.
    -Oh, que viejo tan sensible y servicial, porque eres un puto viejo, jajajaja. Mis padres son más jóvenes que tú, jajaja. Dime, perrito: ¿qué se siente al ser el juguete de una chica morbosa, lista y guapa de 19?
    -Pues me excita, me da algo de vergüenza…me gusta reconocerme inferior a Usted. Yo sólo deseo complacerla.
    -¿En todo lo que yo deseo?
    -En todos sus deseos y caprichos, Diosa Laura.
    -¿Y si no te gustan mis deseos?
    -Señorita, aquí lo único importante es lo que le guste a Usted. Y si para ello, debo sufrir, llorar, sangrar, mentir o arruinarme, sea a buena hora.
    -Mmm…me gusta, cachorrito…vas a darme mucho, pero que mucho placer.
    -Estoy a la orden, mi ama.
    -Bueno, no nos enrollemos más. Vamos a empezar la prueba. ¿Listo, cachorrito?
    -Listo, mi Diosa –dije, con la voz quebradiza, nervioso y dispuesto a pasar la prueba con nota.
    Diosa Laura, supongo que para acojonar al personal, sonrió, hizo una mueca con la boca, se recostó ligeramente sobre su silla, cruzó las piernas con solemnidad calculada, respiró hondo y, tras unos segundos que me parecieron eternos, en los que me miró fijamente en silencio –lo cual me dejó cohibido, a la defensiva y sin ser capaz más que ascarme la nariz, me dijo, con mucha calma y seguridad en sí misma:
    -A ver, viejo, son tres pruebas, si las pasas me propones lo que me comentaste de la cuadra. Si fracasas sólo en una, te levantas y te vas, olvidándote de mí para siempre –no pude evitar un pellizco de angustia cuando dijo esto último-. ¿Preparado, cachorro?
    -Sí, mi Diosa –dije, algo ansioso por las ganas de pasar las pruebas.
    -Bien. Esto promete, me voy a divertir. Primera prueba: quiero que te quites los zapatos y los calcetines, te pones de rodillas y me besas los pies, luego coges un calcetín y lo mojas en la cerveza del vaso, luego te bebes media cerveza, te pones los calcetines y los zapatos, y te vuelves a sentar. Tienes un minuto y el tiempo empieza…¡ya! Uno. Dos. Tres…
    Ni me lo pensé, era una cafetería más bien grande con no demasiada gente en ese momento. Lo mejor era hacerlo rápido. Así que me postré, le besé los pies, me quité zapatos y calcetines –ella estaba exultante de Su poder, sonriente y feliz de sentirse obedecida-, metí el calcetín en la cerveza, bebí, me puse calcetines y zapatos y me senté. Entonces, pude escuchar:
    -48,49, 50…¡muy bien cachorrito! ¡Muy bien! –al decir esto, con su mano derecha acarició mi pelo y mi mentón como el dueño acaricia a su perro, que era lo que yo era-. Segunda prueba: Quiero tu cartera. ¡Ya!
    Dudé, pero obedecí. Se la di. Ella la cogió y la abrió. El pen-drive pequeño que había en el monedero lo tiró en mi cerveza, tomó los billetes –había como 47 euros-, se los guardó, tomó el DNI y también se los guardó.
    No me atreví a reclamar –prefería se sumiso indocumentado que vainilla con papeles-.
    -Bien, basurita. Llevas 2 de 2. Tercera y última prueba: te vas al baño, cierras la puerta, te la sacas, te la machacas, te corres, te quitas los calzoncillos, los metes en esta bolsa –me dio una en ese momento-, vuelves sin calzoncillos y, ante mí, los lames por la parte de mi corrida.
    No me iba a costar trabajo. Su modo de ordenar me excitaba. Pero, cuando me disponía a irme al baño, ella me estimuló: con mucho disimulo –tampoco había tanta gente en el bar- introdujo su mano en mi boca, mientras me susurraba azúcar letal con un tono que casi me asustó:
    -Muuy bieeen, chico obediente…lo estás haciendo muy bien…con el tiempo llegarás a ser mi esclavo…sexual…mm…-sus ojos me turbaban al mirar tan fijamente, su voz era puro azúcar-.
    Mi polla se puso al rojo vivo, ella siguió envenenándome:
    -Serás arruinado, pondrás tus bienes a mi nombre, venderás tu culo para pagarme las copas con mis amigas…serás mi esclavo doméstico y sexual…
    De pronto calló. Con un gesto autoritario y seguro de si señalo al wc. Excuso decir que todo fue muy rápido. Volví en pocos minutos. Y, calculando que no llamaría la atención, saqué los calzoncillos de la bolsa y los chupé. Me dio asco, pero era la voluntad de mi diosa.
    -Muy bien, cerdito. Has pasado las 3 pruebas. Eres mi sumiso real.
    -Gracias, ama –respondí, henchido de mí, por haber estado a la altura- . Y cuando desee, me somete a las pruebas de…¡esclavo real!
    -Shssss…no corras tanto, perro…cada cosa a su momento. De momento, explícame lo de la cuadra, ahora que estás a mi servicio.
    -Verá, ama. Tengo una estrategia, que ya le contaré, para que Usted tenga un grupo de sirvientes, esclavos y adoradores para que Su vida sea cómoda.
    -A ver. Explica eso.
    -Cazaré para usted empresarios que pondrás sus cuartos para usted, tío cachas que le someterán para colmar Sus tendencias sumisas, chicas que se enamoraran de usted y que se pelearán por pasar la noche en el suelo de su habitación y despertarla lamiendo con vocación Su coño, sirvientes domésticos, esclavos sexuales, amantes del cashmeet y del findom. Los arruinará, los pondrá a competir por usted, lo que quiera…
    -Mm..me gusta. ¿De cuánta gente estamos hablando?
    -De unas 20, señorita.
    -Muy bien, me gusta. Quiero un informe más concreto y detallado, y me explicas la estrategia de cacería.
    -Sí, Señorita Laura. En 3 días le habrá llegado. Una sola pregunta más.
    -Dime, cachorro.
    -Yo la adoro. ¿Qué pasa si ya no me necesita porque le sobran los sirvientes, y es joven, rica y perversa?
    -Pues que te abandonaré, tras sacarte los cuartos, manipular tus emociones y confundir tu raciocinio…o te vendo en vida tu cuerpo a la ciencia, y con eso me pago un crucero por el Adriático, jajajjaja. Pero toma, perro, tu DNI y tus 47 euros.
    Esta historia es ficticia…por el momento. Los personajes son reales. Yo, Benito, soy real y soy como transmito aquí. Mi Ama, Laura, es real y es como transmito aquí.
    12 min
  • Masturbación durante videollamada.
    Hola, me llamo Elena, como bien sabéis, tanto a mi marido Javier como a mi nos gusta contaros experiencias que hemos tenido, pero la verdad es que hace tiempo que no hemos contado ninguna, ya sea por unos motivos u otros.
    Ya nos hemos descrito físicamente muchas veces y seguimos igual, aunque con esto del coronavirus nos ha costado mantenernos en forma, jejeje.
    El jueves por la tarde, acababa de ducharme, estaba envuelta en una toalla de color azul cielo mientras me secaba el pelo, cuando la puerta del baño se abrió y apareció mi marido con mi teléfono móvil sonando, mi amiga Chel me estaba llamando por video llamada, apagué el secador y me puse a hablar con ella.
    Javi seguía en la puerta mirándome mientras yo hablaba con Chel, le miré y pude observar cómo me miraba desnudándome con sus ojos, con mi mano levanté la toalla dejando al descubierto mi coño durante unos segundos y volví a taparme, al poco se me acercó y metió su mano por debajo de la toalla, apretándome suavemente el culo, yo me giré y le guiñé el ojo.
    Teléfono en mano, continuaba la video llamada con mi amiga, mientras Javier escondido detrás de mi seguía tocándome el culo, sus dedos pasaban entre mi culo, rozando mi agujero y provocándome los primeros escalofríos.
    Tras un rato jugando con mis finas y duras nalgas, me giré apoyando mi trasero en el borde del lavabo, separé las piernas un poco y con la mano que tenía libre levanté la toalla dejando de nuevo mi tesoro a la vista.
    Mi marido lo entendió a la primera, se agachó poniéndose de cuclillas y comenzó a besar los alrededores de mi coño poco a poco acercándose al lugar deseado.
    Su lengua recorría despacio toda mi rajita de arriba abajo suave y lentamente, la introducía de vez en cuando en mi vagina jugueteando dentro, alternando con unos grandes lametones sobre mi clítoris.
    Me estaba encantando, sentía como cada uno de sus movimientos me producían una magnifica sensación mientras yo seguía hablando con Chel.
    Su lengua cada vez me producía más placer, mi cuerpo se aceleraba y yo intentaba disimular lo mejor posible, pero el placer cada vez era mayor y el ritmo de Javi aumentaba por momentos.
    Mi mano derecha mantenía el teléfono enfocando mi cara por encima de mi marido mientras que con mi mano izquierda le cogí del pelo apretándole contra mi coño mientras él seguía chupando sin parar, acercándome cada vez más al orgasmo.
    Estaba a punto de correrme, así que le aparté bruscamente la cabeza para que parara mientras seguía con la conversación, me giré lentamente, dejé el móvil con mucho cuidado sobre el lavabo enfocando hacia el techo, apoyé las manos y coloqué mi cabeza para que chel pudiera seguir viéndome, mi cuerpo inclinado con las piernas separadas pedía a gritos que me follaran sin decir ni una sola palabra.
    Javi se puso de pie, oí como sus pantalones caían al suelo, sentí como con su polla acariciaba mi encharcado coño, lo rozaba una y otra vez, yo estaba deseando que me penetrara ya, pero él seguía jugando, provocándome una sensación de ansia, mis pezones estaban durísimos, hasta que noté como la punta de su empalmado miembro estaba entrando por mi agujero, lenta y fácilmente, cada vez más profundo, ya estaba por fin dentro de mí.
    Yo seguía hablando, pero mi mente cada vez estaba más en mi coño, mi piel se erizaba por el placer que mi marido me estaba dando cada vez que me insertaba su polla, una y otra vez, despacio para no hacer ruido, a la vez que sus manos apretaban mi cintura por encima de la toalla.
    No me estaba follando duro ni rápido, pero me tenía a cien, mi coño emanaba líquidos en abundancia, mi cuerpo ya se movía inconscientemente hacia delante y hacia atrás intentando acompañar los movimientos de mi marido.
    Ya hasta mentalmente desconectaba de lo que Chel me estaba contando, mi mente pensaba en mi cuerpo, que estaba al rojo vivo, era yo misma la que aumentaba el ritmo, quería que Javi me follara más rápido.
    Estaba súper cachonda, llevé mi mano derecha al nudo de la toalla que tenía a la altura de mis pechos y me lo solté, la toalla se abrió quedándose apoyada en mi espalda, la agarré y la tiré al suelo dejando mi cuerpo totalmente desnudo.
    Apoyé mi mano en el cuerpo de Javi haciéndole parar, me cogí mi nalga derecha abriéndome el culo mostrándole por donde quería que siguiera penetrándome, él lo entendió, sacó su polla embadurnada en una mezcla de mis jugos y su saliva y la colocó en la entrada de mi puerta trasera.
    Me puse de puntillas para facilitarle la misión, noté como su glande estaba empujando sobre mi agujero, mis pezones parecían que iban a separarse de lastetas, deseaba que comenzara de una vez a follarme el culo, con mis dos manos intentaba separar mis nalgas lo máximo que podía para ayudarle más todavía.
    Sentía como su miembro se hacía cada vez más hueco dentro de mí, sinceramente no me dolía, entraba como cuando un cuchillo corta la mantequilla, su polla empapada ya estaba totalmente dentro, mi culo ya se había dado de sí.
    Sentí un gran placer, incluso se me escapó un pequeño gemido del que Chel no se dio cuenta, Javi me agarró por la cintura, mi culo se había tragado su pene, él estaba quieto mientras yo me movía adelante y atrás follándome su duro miembro.
    Poco a poco fue subiendo sus manos hasta mis pechos, con la palma rozaba suavemente mis duros pezones, jugaba con ellos, me apretaba las tetas como si amasara pan, bajó su mano derecha hasta depositarla en mi coño acariciándome el clítoris suavemente, no sé ni cómo era capaz de hablar con Chel mientras todo esto me sucedía, la excitación que mi cuerpo desprendía era increíble, quería más y más.
    Mi marido llevaba ahora el ritmo de la penetración, yo había dejado de moverme y me centraba en disfrutar de cómo me follaba el culo, de sentir esa presión cuando me empujaba y ese alivio cuando la sacaba.
    Su mano dejó de acariciarme el clítoris, bajó hasta la entrada de mi vagina y metió dos dedos, era como si me estuvieran follando dos hombres a la vez, uno por delante y otro por detrás, que delicia, mi cabeza me producía pensamientos que creaban más placer todavía, más morbo si cabe, mi cuerpo lo notaba y lo plasmaba poniéndome todos los pelos de punta.
    Mi respiración se aceleró, ya no era capaz de hablar apenas, ni de centrarme en la video llamada, Javi me follaba el culo con más agresividad y sus dedos entraban y salían de mi coño con gran rapidez.
    Mi mente no dejaba de imaginar que me estaban follando dos hombres a la vez, mi cuerpo empezó a perder fuerza, mis brazos me pesaban y mis piernas apenas aguantaban de pie, notaba como el orgasmo llegaría en breve, ya no podía apenas disimular, así que apagué la video llamada como pude y me centré en disfrutar.
    Por fin puede gemir a gusto, sin tener que frenarme, Javi ya me follaba sin piedad, los golpes de su cuerpo contra mi culo sonaban con fuerza al igual que sus dedos emitían un claro sonido cuando impactaba contra los chorros de líquido que cubrían mi coño.
    Coloqué mi cuerpo para sentirme lo más cómoda posible, pero estaba siendo muy intenso, lo que al principio eran gemidos casi pasaron a ser gritos de dolor, mi marido seguía embistiéndome brutalmente, lo cual me estaba produciendo una mezcla de placer y dolor casi igual.
    Mi marido gruñía, seguía partiéndome el trasero con fuerza, el teléfono comenzó a sonar de nuevo, otra vez Chel me estaba haciendo una videollamada,lo silencié, ya solo se escuchaba como vibraba, con cada embestida que me propinaba todo mi cuerpo se sacudía irremediablemente, me sentía como un títere manejado por el ansia y el deseo de correrse de Javi.
    Su mano izquierda me apretaba con fiereza la cadera, su respiración más fuerte se mezclaba con mis gritos, me avisó que se iba a correr, a mí me faltaba poco para hacer lo mismo, de repente sentí como los chorros de semen saltaban y se depositaban dentro de mi culo sin que Javi dejara de penetrarme ni por delante ni por detrás, yo le pedí por favor que no parase.
    El teléfono por fin dejó de vibrar, yo estaba al borde del orgasmo, mis agujeros seguían siendo follados, el del culo muy lentamente pero el dedo seguía masturbándome rápidamente, notaba los chorros de semen dentro de mí, mi cuerpo comenzó a convulsionar, mis fuertes gemidos eran la expresión del placer que estaba sintiendo en esos momentos.
    Abrí más mis piernas, mi coño chorreaba como si de una cascada se tratara, aunque la polla de Javi ya no estaba tan dura, sus dedos me martilleaban sin parar hasta que por fin logré llegar al orgasmo, me corrí como hacía tiempo, cantidad de jugos salían de mi coño resbalando por los dedos y la mano de Javi.
    Apoye los brazos y la cabeza en el lavabo, estaba exhausta, mis piernas temblaban todavía, Javi sacó los dedos de mi chocho y me los llevó a la cara, sin apenas fuerzas simplemente abrí la boca y se los relamí, saboreando mis propios jugos.
    Notaba como el semen salía de mi culo resbalando por mi cuerpo al igual que de mi coño seguían cayendo los líquidos por mi pierna.
    De nuevo el teléfono volvió a sonar, pero yo no tenía fuerza ni para cogerlo, lo dejé sonando un buen rato hasta que por fin dejó de sonar.
    Por fin me puse erguida, Javi me volteó, llevó su lengua a mi pezón lamiéndolo lentamente, su boca jugaba con mis tetas alternando con largos lametazos, bajé la mano a su polla totalmente parada para jugar un poco yo también, tras algunos de minutos nos metimos en la ducha para limpiarnos los restos de la batalla que habíamos vivido.
    Fue brutal, estoy deseando repetirlo, aunque pasé unos días con molestias, mereció la pena, para mí y para él también.
    12 min
  • ¡Córrete conmigo, dame tu leche!.
    Cada que salgo por cualquier mandado es un martirio ya que en la esquina de mi casa se encuentra un taller mecánico siempre lleno de hombres, y como esa es la única pasada ya se imaginaran todos comiéndome con la mirada, cómo les dije en mi anterior relato me encanta vestir short de licra y blusa algo holgadas así disimulo mi gran trasero mi chongo fodobgo pero alineado tenis o chanclas aunque ese día me cambié ya que iba a visitar a mi hermana Amanda.
    Una o dos veces por semana tengo que salir a comprar víveres es día me acuerdo que . Llevaba unos jeans tipo slim 👖 que hacían resaltar mis nalgas más de lo normal unos tacones rojos que me hacían ver muy alta u una blusa roja pegada al cuerpohombros descubiertos y mi pelo largo suelto hasta la cintura cuando pase por el taller fue una salta de chiflados y majaderías de los cuales escuché algunos pero me pude percatar que uno de esos barbajanes salió hasta afuera hasta perderme de vista a lo cual le di poco interés ya que estoy acostumbrado a la mirada de las hombres
    De regreso page un taxi 🚖 por asares del destino fue una cuadra antes del taller eran demasiadas bolsas por lo cual tuve que cargarlas todas era muy complicado por los tacones y el peso de las bolsas, pero de todos los hombres que estaban en el taller solo uno correo ayudarme el tipo que salió a verme la primer vez.
    Era un hombre de aprox 1.85 de alto, de piel morena yo le calculo unos 45 años tenía unos brazos y hombros tonificados yo digo que por cargar esos motores tan pesados ya que levanto todas las bolsas con una sola mando yo no podía con una sola jjijj me dijo si quiere se las llevó a su casa acepte de inmediato ya que era imposible de cargar para mí.
    Siguame porfavor le dije, enseguida el hombre se fue de tras de mi tal vez me iba viendo mis nalgas se iba dando un buen taco de ojo pero se lo había ganado al llegar a casa abrí la puerta y le dije puedes pasar y acomodar las bolas en una mesa que tenía en el recibidor . Dejo todo apilado y le dije está haciendo un sol bastante fuerte, a lo que el dijo y un calor horrible . Le ofrecí un vaso de agua y el accedió por cierto dije soy Julieta la esposa de Fernando me dijo que no lo conocía a lo que le respondí es que somos nuevos en el vecindario, llevamos algunos meses aquí a lo que el sr me contestó por cierto soy Raul y sabes afortunadamente somos vecinos.
    A mira que conveniente le dije mi esposa no está mucho por aquí ya que trabaja la gran mayoría de el día y a veces se me complican muchas cosas de la casa como apenas nos mudamos tiene varios detalles no sé si me vi muy ofrecida pero me dije que si me podía ayudar cuando pudiera siempre y cuando tuvera tiempo libre. A lo que el me dijo encantado Julieta lo despedí con un apretón de manos y se fue enseguida al taller.
    En la noche que llegó mi esposo le conte de Raúl claro omitiendo unas cosas ya que en la gritadera de piropos ese Raúl era el que más me gritaba cosas, Fernando me dijo que era bueno que tuviera tacto con los vecinos esa noche hicimos el amor muy rico aunque me daba pena por Raúl ya que resultó ser mi vecino no dudaría que escuchaba mis gemidos ya que soy muy sensible y gritos mucho en el sexo, en la mañana siguiente despedí a mi esposo y al irse. Raúl estaba en la puerta de su casa me acerque y lo saludé
    Hola Raúl muy buenos días
    Raúl: bueno días Julieta que linda amaneció hoy radiante como siempre,
    Yo: ahí gracias Raúl que tenga un bonito día
    Raúl,: ya lo estoy teniendo al ver a este mujeron iniciando mi día,
    Yo solté una carcajada el comentario me pareció graciosos le dije que pase bonito día y cerré la puerta.
    Mi hermana más chica tenía un presentación de un recital que iba a llevar acabo el miércoles a las 4 de la tarde. mi esposo estaba trabajando por obvias razones tenía que salir sola me iiba a bañar pero el agua no estaba caliente solo salía fría y no tolero el agua fría, se me hacía tarde salí a la la puerta frontal para ver si devisaba a Raúl para ver si me podía ayudar y al no verlo salí y toque el timbre de su casa varias veces, pero nadie respondía,a lo que me acordé que podría estar en el taller al l acercarme vi a Raúl charlando con varios de los hombres que siempre estaba ahí le grite Raúl y todos voltearon de inmediato rápidamente acompañado de chiflados a lo cual tome sin cuidado ⚠️.
    Raúl buenas tardes le dije a lo que el me contestó Julieta que te trae por aquí
    Le dije de mi problema con el agua que si podía ayudarme ya que era un poco tarde, enseguida me acompaño me dijo primero las damas iba atras de mi otra vez me fijé y lo vi mirando me las nalgas, bueno eso no me preocupo mucho, entro a la casa empezó a revisar el boiler me dijo ya quedó pero tienes una fuga en el fregadero si quieres te lo arreglo era tanta mi prisa que le dije que estaba bien, pero que me disculpara porque me tenía que bańar rápido el me dijo adelante yo me quedo aquí reparando la fuga me retire de inmediato al cuarto entre a la regadera 🚿 y por las prisas olvide la toalla y dentro del bańo solo estaba una prenda que ponerme un cachetero trasparente que había dejando ahí, estaba ya retrasada y para llegar a el cuarto donde tengo toda la ropa tenía que pasar por la cocina abrí un poquito la puerta y vi a Raúl todavía dentro del fregadero como atorando una tuerca ese era el momento me puse el cachetero así con el cuerpo mojado mi pelo escurriendo de agua 💧 y me diriji lo más rápido posible al cuarto de inmediato Raúl al escuchar mis pisadas salió de inmediato me dijo disculpa Julieta.... lo pase de inmediato pero me pudo ver casi desnuda aunque pase tapando con las manos mis pechos pudo ver mi gran trasero y todo mi cuerpo aún mojado y escurriendo de agua, no logré verlo a los ojos pero no dijo nada, pude entrar al cuarto y de ahí le grite se me olvidó la toalla se acercó a la puerta me dijo me hubieras dicho te la hubiera pasado, yo ya secabdome le respondió no es que estabas acupado por eso no te quise molestar la casa es muy cayada y yo escucho muy bien en voz baja lo escuché bien dijo que ricas nalgotas tiene Julieta que rica vieja, no hice mucho caso pero me puse la toalla agarre mi pelo y salí del cuarto Raúl ya estaba en la sala sentado le dije perdón luego me dijo que ya había quedado lo de la fuga le dije que si le debía algo
    Raú:l para nada ya con lo que vi estoy pagado me puse roja de vergüenza disculpa le respondí inmediato a lo que Raúl dijo no te preocupes estoy jugando se marchó en seguida de la casa y me pude cambiar lo más rápido posible para el resital
    Ese día me puse un vestido negro hasta las rodillas y unos tacones muy altos mi pelo suelto y salí a la calle a tomar un taxi por suerte los hombres del taller no se encontraban al llegar la noche mi esposo fue por mi y al llegar estaba Raúl en la puerta saludo de la mando a mi esposo hola Raúl lo saludé yo también bueno me adelantó les dije voy hacer de cenar,mi esposo me gritó si te voy a cenar a ti dijo, a lo que le respondí cállate está Raúl aquí presente ese día también hicimos el amor 😍
    Haci mucho calor al día siguiente mi esposo tenía una junta de negocios por lo cual se fue a las 5:30 solo dormimos unas horas era tanto mi sueño que salí a despedir a Fernando y no me percate llevaba una licra blanca hasta casi por abajo de mis nalgas un corpiño y mi cabello desalineado despedí a Fernando y al regresar estaba Raúl en la puerta
    Raúl hola vecina porque tan temprano
    Yo: alooo Raúl es que mi esposo tiene un reunión a muy temprana hora se fue con tiempo ⏱️ para no retrasarse en otras actividades no se porque dije esto pero no me arrepiento quieres un café ☕ y Raúl asentó de inmediato primero las damas dijo
    Yo,,: no se porque lo dije otra vez pero le dije !ay si quieres ver mis nalgas! verdad? por eso quieren que la mujer siempre se vaya adelante ya lo descubrí Raúl
    Raúl,: jajajaja raul río y dijo así es como la sociedad no lo impone no es culpa de nosotros y aprovechando ay que ver la linda vista que nos pone no tiene de mal ver, le dije de inmediato pero no tocar he jajajaj reímos los dos
    Le dejé pasar a la casa y preparamos el café note que me miraba más de costumbre y le dije que me vez.
    Raúl: es que se ve muy guapa Julieta creo que le han asentado las noches intensas que a pasado estos días me quedé pensando entonces dije a osea que me escuchas
    Raúl: pues es inevitable grita mucho,
    Yo : de inmediato me acerque muy cocetanente y me le acerque casi al oído le dije y eso te calienta con voz sensual
    Raúl: a quien no además Julieta disculpe la expresión usted está buenísima,
    Yo: me retire un poquito y le dije que te gusta de mi
    Dime y yo posando mi cuerpo
    Raúl tiene una cara hermosa y un cuerpo riquísimo ya entiendo porque su esposo se la coje todos los días
    Yo: osea que tú también me cojerias todos los días ?
    Raúl claro eso no se pregunta
    Me acerque tanto que me puse cara a cara con el tome sus manos y le dije toca pues puse sus manos en mis nalgas querías esto verdad
    Raúl
    , no puede ser lees toyvacariciando sus nalgas y le dije te gustan a lobqke respondió no manches estás buenísimas están bien duras y enormes mi calentura subió de golpe y se empezó a mojar mi vagina moví mi mano a su entre pierna y sentí su verga bien parada y la empeze a acariciar lentamente podía sentir como ese miembro iba creciendo y creciendo creo qke la tienes más grande que mi esposo
    Raúl: querés verlo
    Yo: obvio
    Enseguida se paro del sofá y yo me quedé en conclillas ya su short se veía como una carpa de circo 🎪 bajo su short y vi como como sobresalía su pito erecto lleno de venas me quedé asombrada pues lo tenía muy grande y frime, lo empeze acarciar y lo movía de adentro abajo tenía unos huevos enormes y los empeze acariacar,
    Raúl me dijo muy exitando mamamela
    Yo no pedí más autorización y se la leze a mamar cómo nunca el jadeaba de placer y me jalaba el pelo para ver mi carita me dijo mírame a los ojos mientras me la mamas obedecí al instante nuestras miradas estaban conectadas yo con su verga en mi boca y el llegó de placer me saque la verga de mi boca y le dije cojeme me puse en 4 en el sillón. Y me dijo no manches estás nalgotas está monumentales le dije son tuyAS ASME TUYa me dio una nalgada super fuerte me odolio mucho y me acerco la puntita de su verga poco a poco se iba introduciendo a mi vagina la cual ya estaba muy mojada al tenerla adentro empezó el mete y saca yo estaba muy cachonda y emeze poco a poco a gemir despacio al principio pero con fomre fueron las embestidas más duras mi yo interior empezó a gritar
    Yo: así chiquito dame duro hame gozar
    Raúl solo decía que rica esta toma toma y me daba de nalgadas luego se sentó en el silllon me subí a su verga y emeze a cabalgar el se comía mis chichis completas estaba gozando demasiado solo grite que rica verga aaaa aaaaah aaah que rico me cojes aún así su verga seguía bien parada me cargó y me llevo a la cama aquí te voy a dar duro me tomo del pelo me puso a mame verga y al poco raro me dijo ponte en 4 y me empezó a dar muy fuerte la cama se movía mucho y la cabezera no dejaba de sonar era increíble la manera de cojerme de ese hombre yo estaba al borde del orgasmo y entre tantos gritos al fin lo tuve,mi cuerpo se retorcía como nunca, pero el seguía metiendomela aaaa aaaaaaaaa aaaaaah más más le pedía me dijo me voy a venir dentro mamasita de la calentura le dije donde quieras donde quiera mi hombre no pude discutir nada sentí como un chorro me estaba llenado por dentro y después chorros cortos tenía mucha leche 🍼 almacenada que estaba disparando con jadeos constantes al rellenar me toda. Paro y se quedó dentro hasta que disminuyó su pito todavía todavía extaciado y llenos de sudor 😅 por el acto me levanté le dije que se tenía que ir eran alrededor de las 7. De la mañana todavía las calles estaba solas y apenas amecia el se fue y me quedé en la casa a lavar mis sábanas porque no quería que mi esposo se fuera a dar cuenta que su esposa es una puta que necesita de varias vergas para rellenar ese gran culo que tiene. Y la suya no es suficiente para saciarme jajaja Es otra de mis experiencias sigan mis relatos poco a poco les contaré más besitos
    6 min
  • Entre juegos me encierro en un casillero con un compañero de clase y follamos rico.
    Llegó el anelado sábado y el 5 de agosto del 2017 enviamos a nuestros hijos a un campamento de verano. Por mi parte decoré con rosas, claveles y narsisos de todos colores la terraza. Adicional y contra reloj me instalaron una pérgola de madera tallada. Esta tenía un techo retráctil de lona, y en sus pilares había unas cortinas de seda blanca. Dentro también colocaron una hamaca plana, donde cabían dos personas cómodamente. En el centro de la terraza coloqué una mesa. Donde había: orquídeas, velas, champaña, caviar, ostras, quesos, langosta, postres, etc. Vamos que no faltaba nada. Esto lo aprendí de Laura la cual era experta amenizando recepciones. Serían las 8:30 pm cuando llegó y venía con un vestido corto tipo tubo, frusido en color negro. El cual llegaba justo debajo de las nalgas y por arriba encima de sus pesones, dejando a la vista sus hermosos hombros. Vamos que se le marcaba toda su figura. En mi mente pensé “la cabrona, sigue estando divina. Nada más llegar nos morreamos como locos y en dicho acto le caricié la entrepierna.
    Mateo- ufff Silvia, mejor cenamos antes que se enfríe la comida
    Silvia - Será lo único que se enfríe, porque lo demás está que se funde.
    M- Hahaha me encantas amor.
    S- Y tú a mí. Te he extrañado demaciado mis ojitos bellos.
    M- Y yo. Pero Vamos a cenar que llevo toda la tarde preparándolo
    S- Ok.hostia. Por favor, que bello todo.
    ¿Esto es para mí? Sabes que no merezco tus atenciones.
    M- Chorradas mereces eso y más
    S- Gracias Mateo, eres el amor de mi vida.
    Después de cenar nos quedamos hablando y rememorándo viejas épocas, donde ambos se nos salieron las lágrimas. Tras un silencio me preguntó
    S- ¿que nos pasó? Si nos amábamos tanto.
    M- No lo sé y llegados a este punto, te confesaré algo que he callado durante años. Yo también te fallé una vez y por ello te he perdonado. ¿Te acuerdas el curso de 4 meses, que hice en Alemania?
    S- Ese puto curso créeme que lo recuerdo muy bien. Sabes, aunque te dije que fueras, me dolió mucho tu partida.
    M - Lo siento. Era importante para mí hacerlo y gracias a ello, fue que logré perfeccionar el enfriamiento.
    Bueno. El caso es que al tercer mes estaba que me subía por las paredes. Una noche sali con amigos del curso y después de unas copas terminamos en un prostibulo, donde eché un polvo con una fulana. La cual al día de hoy no recuerdo ni su cara, ni su nombre.
    S- Gracias por perdonarme Mateo y por otro lado, tu infidelidad es comprensible. La soledad nos hace débiles.
    M- Lo siento. Todo este tiempo te juzgué, cuando yo también lo fui.
    S- Ya déjalo amor estamos juntos y nos amamos.
    M- Cierto
    S - Ven mis ojitos bellos, vamos a esa tumbona y aprovechemos esa hermosa luna.
    M- Vi cuando se quitó las bragas y luego el vestido dejándolo en el suelo. La tomé de la mano y la llevé a la tumbona.
    Allí le dije acuéstate boca abajo y deja las piernas colgando. Ahora levanta el culo.
    Me fui a su ano y se lo comí todo, introduciendo mi lengua hasta donde no doi más, chupándolo y mordiéndolo suavemente. Mientras le hacía esto Silvia se movía como gata en celo. Después le abrí su sexo y se lo comi dejándolo muy húmedo. Acto seguido y sin miramientos le introduje la polla.
    S- sentí ese pollon divino que tiene mi macho, el cual por la falta de costumbre lo percibí hasta el utero.
    M- Chilló como loca y ya se la hundí hasta los huevos
    Luego y aprovechando el vaivén de la hamaca mi polla salía y entraba toda de su coño. Haciéndola aullar como una perra.
    S – quede acostada de lado en la hamaca, con mi cabeza al borde izquierdo y mi culo al borde derecho. Donde y para mi sorpresa Mateo utilizó el movimiento de esta, para hacérmelo rítmicamente.
    Estaba alucinada con todo lo que el cabron había aprendido. Especialmente con la mamada de ano la cual fue apoteósica. Cuando acá, si en nuestros años de casado jamás, vamos que ni tocarlo.
    Luego alberti una polla intentando entrar en mi culo. No era mi primera vez, pero por su tamaño me asusté.
    Mateo la tuya es muy grande, no creo que entre por ahí.
    M- Relájate y verás que sí.
    S- Mateo tomó una crema lubricante y me la fue metiendo con sus dedos. Asi hasta lograr meter tres. Luego se separó y metió su polla hasta la mitad.
    M- Silvia pegó otro chillido el cual se debió oír en toda la urbanización. Sin embargo, no se la saqué. Tras unos 5 minutos y con movimientos lentos, logré metérsela toda.
    S- Por el amor de Dios Mateo, siento que me va a salir por la boca
    M - ¿Quieres que la saque?
    S- No, con lo que costó meterla, déjala, pero ve despacio, por favor
    Seguimos hasta que ambos nos corrimos, ella frotándose el coño y yo desflorando le el culo.
    Luego se giró y se acosto en la hamaca mientras se tocaba el ano.
    A- Mateo mañana no voy a poder sentarme. Me lo toco y está muy abierto. Creo que entraría una botella de tercio sin problema. Eres un animal
    M- Lo siento ¿Pero te gustó?
    S – Me encantó amor, pero me duele.
    Bueno esta noche te lo dejo descansar, pero mañana y los próximos días seguimos.
    ¿Mañana amor? en serio, tiemblo de la alegría y de los nervios.
    M- Si amor sabes que te amo y tú me amas. Dejemos el pasado atrás
    S- Pellízcame. No sé si es real o estoy soñando.
    - Mejor que pellizcarte es follarte. La puse de lado y se la metí en el coño y seguimos hasta las tantas. Follando como en antaño.
    Finalmente, y en pleno mes de verano la noche refrescó. Por lo cual nos acurrucamos desnudos y nos quedámos dornmidos
    Los primeros rayos del sol, nos despertó y Silvia me preguntó
    S- ¿Mateo donde aprendistes a follar así? Ahora estás más sadico.
    M- ¿Me pasé? lo siento. Aprendí cosas nuevas con Laura y la verdad me gustan.
    S- Para nada, me gustó mucho y creo que eso nos hacía falta. Algo de morbo. Aunque el sexo siempre fue genial. Con menudo pollon como para no serlo. Pero los preámbulos son necesarios, especialmente para nosotras las mujeres
    M- Si, ahora lo sé. En aquellos años no tenía experiencia y sumado al cansancio y al ajetreo, siempre terminábamos haciéndolo en misionero. Ósea de forma rutinaria. Aun así, cuando se podía, lo hacíamos toda la noche.
    S- Cierto, no parábamos. Pero faltó eso. Ahora estamos aquí, así que olvidemos el pasado. Además, me has dado la mejor noche de amor y sexo de mi vida. Qué más puedo pedir.
    M- Sabes qué, vámonos a Ibiza.
    S - Pero eso está a 6 horas en coche de aquí
    M - Y qué. tú ya estás en vacaciones escolares y yo soy mi propio jefe. Qué más da. Y lo mejor será tomar un vuelo.
    S- Lo que tú quieras cielo. Eres mis ojitos bellos y después de lo qué pasó no te voy a contradecir.
    Lo único es que no traje ropa.
    M- Pasamos por tu casa, cojes lo que te haga falta y de allí nos vamos.
    Así lo hicimos y nos fuimos a Ibiza, donde estuvimos 3 semanas follando de lo lindo. Vamos era nuestra segunda luna de miel.
    Llegó el último fin de semana y regresamos a casa. Ese domingo fue cine, cena romántica, etc. Ya de noche y en vista del regreso de los niños, ella me dijo:
    S- Mañana regresan nuestros hijos y se termina este sueño.
    M- Si, pero no seas pesimista. Seguiremos juntos
    S- Claro ¿Podrías bailar esta canción conmigo?
    All I Ask
    https://youtu.be/GpQj_nb3D1s?si=HYk8qjbKe-QjxHJT
    M- Si, amor. ¿Porque esa? es muy nostálgica.
    S- Esa por favor.
    M- Bailamos y luego me dijo
    S- Me encantó. Gracias por amarme así. Los recuerdos de estas 3 semanas me los llevaré a la tumba.
    M - ¿Por qué dices esas cosas tan tristes?
    S- Por qué te amo más que a mi vida y pase lo que pase, siempre lo haré.
    M- Me estás asustando.
    S - No me hagas caso, será la menopausia que me está llegando y me tiene deprimida.
    M – Pero si apenas tienes 40. Quedate Tranquila estamos juntos y nadie va a cambiar eso.
    S- Vale cielo, vamos a dormir que entre la caminata y el folleteo, estoy muy cansada.
    M- ¡Si hoy todo lo hice yo!
    S- Es verdad cariño. Duerme. Pero antes dame un beso que sea épico. Cómo el que me diste la primera noche juntos.
    M- Nos besamos como nunca y al separarme, sentí que se despedía. Sin embargo, me autoconvencí que era producto de mis miedos a perderla.
    El lunes 28 de agosto del 2017 desperté a las 8:30 am y estaba solo. Me levanté como un rayo y me percaté que había un sobre a lado de la cama. El cual decía para mis ojitos azules. Donde al abrirlo, encontré una carta escrita a mano.
    Ahora se las leeré. Ya que la tengo en el móvil:
    Carta
    Mi siempre amado.
    Antes de todo, te doy las gracias por amarme y perdonarme. Tambien por confesarme tu infidelidad. Sin embargo, el problema está en que yo no me perdono lo tonta que fui. Donde por culpa de la soledad, olvidé lo más importante que tuve en mi vida. Tu amor.
    Y sí, tuve. Porque tras leer esta carta, seguro me odiarás. Y no solo tú, también lo harán en su momento mis hijos.
    Ahora te contaré todo, tal cual pasó y sin guardarme nada. Ya que llevo años con esto queríendo salir.:
    Te acordarás que cuando nació Paula tuve un desgarre y el médico nos prohibió las relaciones sexuales, por 3 largos meses. Esto sumado a los 2 meses anteriores al parto. Nos dio 5 meses de abstinencia.
    Luego por fin lo hicimos, pero a los 2 días te fuiste al puto curso en Alemania. El cual duró casi 4 meses. Tiempo que se me hizo eterno.
    Esos días te extrañaba tanto. Yo sola con la bebé y trabajando. Era muy duro y estaba muy agobiada. Un día no pude más y llamé a mi hermana mayor. La cual vino a ayudarme.
    Cuando faltaba un mes para tu regreso me llamó mi amiga Melani.
    La cual se había hechado un novio y se habían venido a la ciudad, a estar 3 semanas por aquí. Por ello cada día quedaba con ella en un sitio y dejaba a Paula con mi hermana. Cómo bien sabes Paula era alérgica a la leche y no tenía que amamantarla. Así que le dejaba todo preparado a María y ella le daba la comida. Por ello cada día me tomaba un relax para conversar y pasarla bien. En realidad, lo necesitaba.
    El problema es que también estaba con ellos Artur. Durante 23 días salimos los 4, y aunque se mantenía la distancia, veces le dejaba agarrar me la mano, por ello la gente asociaba que éramos pareja. Así en el cine, los bolos,en los restaurantes, a los cuales me invitaban, etc.
    En la segunda semana fuimos a ver una Peli y en medio de esta, Melani y su novio empezaron a morrearce descaradamente. Al punto que vi cuando este le metía los dedos en el coño. Esto me puso a mil y justo en ese momento y sin avisar, Artur me besó.
    Beso que le correspondí. Sin embargo, al salir le dejé claro que solo le dejaría llevarme de la mano y darme besos. Pero nada más, porque era casada. Además, que lo de besarnos sería a escondídas para evitar que algún conocido nos viera.
    Se que estaba mal y jugaba con fuego, pero me mentía a mí misma, diciéndome que solo era un juego tonto. En algúnos besos me calentaba y al llegar a casa me tocaba pensando en ti. Normal después de 8 meses casi sin sexo.
    Faltando 2 días para qué ellos regresaran. Melani cumplió años y lo celebró en una discoteca. Por lo cual le rogué a mi hermana que se quedara con Paula toda la noche.
    Total, que fuimos a la discoteca y bailé con Artur, cosa que hace increíblemente bien. El problema fue que me pasé de tragos y cuando busqué a Melani se había ido con su novio.
    Allí me quedé con Arturo y ya muy mareada le dije, que por favor me llevara en Taxi a mi casa.
    Por el camino me dormí y al bajar me sentí un poco mejor. Pero me di cuenta que me había llevado a su hotel. Le dije que no estaría con el, pero este me cargó y me llevó hasta el ascensor, donde subimos. La verdad tampoco puse mucha resistencia. Una vez en el elevador me puse de pie y el levantó mi falda y tirando de mis bragas las rompió. Se fue abajo y me chupó el coño rápidamente. Asi hasta que las puertas se abrieron. Recuerdo que tenía un vestido elástico parecido al que usé el otro fin de semana. El cual lo bajó arriba y subió aún más la parte de abajo, dejándome el coño y las tetas al aire.
    Luego me agarró de la mano y me llevó por el pasillo hasta su habitacion. Donde yo lo seguía prácticamente desnuda. Para ese momento ya estaba entregada y solo pensaba en follar. Al llegar a la puerta no la abrió y lo que hizo fue quitarme el vestido y sacarse la polla. Acto seguido me ordenó ponerme en cuclillas y chupársela. Cosa que hice sin protestar.
    Allí estaba yo, a las 3 am en medio de un pasillo de hotel, con los tacones puestos y totalmente desnuda chupándole la polla a un hombre. El cual no era mi esposo. Todo esto mientras mi hermana cuidaba a mi hija. Cuando se cansó, me levantó y me pegó a la pared, arrimó su polla a mi culo y me follo el coño a lo bestia. Por un momento me dio miedo y le dije qué mejor entráramos. Sin embargo, no me hizo caso y siguió hasta correrse. Luego y cual perra me dijo: “entra, pero gateando”.
    Eso me molestó y pensé en irme, pero me ardía el conejo, así que obedecí y entre como él quería. La verdad no entendía porque me ardía de esa manera. Vamos que me hubiera metido hasta el extintor con tal de aplacar mi fuego uterino.
    Una vez dentro me follo, cómo y dónde quiso. Incluso en el balcón.
    Ya en la cama introdujo sus dedos en mi ano con una crema la cual me proporcionó placer y excitación. Esta era muy caliente y me lo dejaba picando. El siguió jugando con mi coño y culo por igual, metiendo sus dedos llenos de crema. Así duró por lo menos 20 minutos. Todo esto mientras yo permanecía boca arriba con las piernas flexionadas, loca de placer. De repente sentí que me la metió por el culo y el dolor fue agudo. Normal, era mi primera vez. No obstante, el cabron clavó sus dedos en mi coño, donde me fue masturbando y continuó folllandome hasta hacerme acabar.
    Durante toda la noche, disfrutó de mi culo y mi vagina por igual. Incluso alternando ambos agujeros a su antojo. Amaneciendo me sacó al balcón, donde se sentó en una silla y yo me senté arriba de él, clavándomela en mi ano, ya lubricado con su semen. Acto seguido, me metió una polla plástica en el coño y me follo por ambos lados, haciéndome gritar como loca. Con la sensación de tener dos pollas dentro, tuve un orgasmo tan intenso, que cuando acabé me oriné encima de él.
    Luego Agotada y drogada fui gateando a la cama donde me dormi.
    Al día siguiente cuando desperté me dolía el culo y al vérmelo, tenía rastros de sangre. Me fui a por él y lo cogi del pelo, donde después de cuatro cachetadas, me confesó que me había puesto droga en la bebida. También me dijo que en el taxi metió sus dedos en mi coño con crema estimulamte, para que me picara mucho. Todo para que estuviera a tope y poderme follar. Muy cabreada le dije que iría a la policía a denunciarlo. Salí de allí a toda prisa y al llegar a casa eran la 1 de la tarde. Miré el móvil y tenía 15 llamadas tuyas, más el mosqueo monumental de mi hermana. La cual se fue ese mismo día. Sin embargo, me ayudó en mi coartada, diciéndote que me había tomado pastillas para dormir. Las cuales me habían dejado 14 horas en sueño profundo.
    A los 6 días llegastes tu y me quedé callada.
    Esa semana follamos como nunca y se vino el embarazo. Normal que quedara, si mientras estuviste de viaje, no tomé la píldora y a raíz de lo qué pasó, tampoco lo hice antes de tu llegada.
    Si te preguntas porque no lo denuncié, la respuesta es sencilla. Por miedo a perderte.
    Cuando nació nuestro bebé le pusé Arturo, por la nostalgia de la obra de teatro a la que mi padre me llevó. Pero también porque en el fondo sabía que el karma me castigaría y ante la duda por lo menos llevaria el nombre de su padre. Durante muchos años rogué que fuera tuyo o que no se pareciera a él. Pero a medida que fue creciéndo, me di cuenta que era de él y que cada día se le parecía más.
    Ahora te estarás preguntando ¿si hubiera sido mío, que hubieras hecho?
    La verdad es que me hubiera quedado callada, te amo demaciado y no estaba dispuesta a perderte
    La otra pregunta es ¿porque me fui a vivir con él? Sencillamente porque ya me da igual, sin ti mi vida no tiene sentido y para ser sincera jamás pensé que me perdonarías.
    Por otra parte, creí que, estando juntos padre e hijo, podrían llegar a ser amigos. Sin embargo, fue lo contrario. Ahora Arturito lo odia y lo peor es, que cuando lo sepa, me odiará más a mí.
    En cuanto a Artur no lo amo y nunca lo amaré. Por mi parte jamás le diré que tenemos un hijo. Mi pequeño no se merece tener un padre así.
    Ahora te ruego que no dejes de amarlo. Para Arturito eres el papá amado, idolatrado y perfecto. Le harías mucho daño si lo rechazas. Por último y si no es mucho pedir, te ruego que esperes a que cumpla los 18 años. Te prometo que cuando eso pase me reuniré con ustedes y diré toda la verdad. Después de esto, habré perdido a toda mi familia. Un final inevitable.
    Sin embargo, así como viví las últimas semanas contigo. Viviré estos últimos meses con ellos.
    Luego me iré lejos y desapareceré para siempre. Espero lo entiendas.
    Por favor no me busques, ni me reclames. Ya tengo bastante con llevar esta cruz. La cual cargo desde aquella fatídica y lejana noche, en la que te fui infiel.
    Error que me atosiga y me corcome por dentro.
    Producto de ese estrés, de los cambios hormonales de la inyección, de la lluvia, la situación económica y especialmente de tener un hijo de otro. Colapsé y volví a caer en la trampa de ese desgraciado.
    Tras mi segundo error, no pude más y me di por vencida. Tomando la decisión de irme de casa.
    En resumen, que soy una basura de mujer y no los merezco.
    Ruego a Dios que con el tiempo puedan perdonarme.
    Adiós mis ojitos azules.
    Por encima de todo.
    Te amo.
    Por siempre tuya.
    Silvia.
    8 min

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