SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

By StarlyComedy
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SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales episodes

  • Instrucciones para hacerte la paja.
    Aquel hombre me miraba con lujuria, mi corazón se salía del pecho, yo no sabía si estaba excitada o enamorada, bebi un pequeño sorbo y note el alcohol en la bebida, mi gesto de asco lo hizo sonreír y tomando valentía se levantó de su asiento y se acercó a mi mesa...
    -¿Está ocupado?
    -¡No, no! Adelante. -le dije.
    -No te ha gustado la bebida
    -No es eso, es que...
    Me acerqué a su oído y en voz baja le dije mi edad, y mi desilusión se notó pues supuse que eso auyentaría, pero solo rió y trono los dedos llamando a un camarero...
    -Bien hombre haga el favor de llevarse está bebida y prepararla de nuevo pero sin alcohol.
    -En seguida señor.
    Mi galante maduro volvió a mirarme y sin dejar de sonreír bebió un poco de su bebida y tomando mi mano suavemente preguntó...
    -No me has dicho tu nombre pequeña.
    -A... Alexa Atupa... Señor.
    -No me llames señor, soy Julián... Alexa, es un nombre muy bonito, ¿Vienes sola?
    -Si... Si señor... Perdón Julián.
    -Tranquila no pienso hacerte daño, debo decirte que eres muy hermosa, y tengo la sensación de que te conozco.
    -¿Usted cree?
    -Si... Espera, ¿No eres la protegida de Alessandro Atupa, el empresario de San Luis Potosí?
    -Es mi tío.
    -Lo sabía, tú eres esa niña que iba con él en el fabuloso vestido rojo en esa fiesta hace unos años.
    -Si señor.
    -Escuche rumores, no me mal entiendas no me interesan los rumores, tu tío y yo no somos amigos solo hemos tenido negocios en común.
    -¿Cuáles rumores?
    -Bueno que él y tú.
    -Es cierto señor, pero...
    -Espera, espera... ¿Entonces esos rumores son ciertos?
    -Si señor, muy probablemente todo lo que haya escuchado de mi es cierto, pero yo...
    -Tranquila nena, no voy a juzgarte, en serio eres hermosa, y no me importaría conocerte mejor, la verdad tengo un interés personal en ti, nada que ver con tu tío ni nada de eso.
    -Gracias.
    Hablamos largo rato, era un alivio no tener que revelar nada por mi cuenta, él técnicamente lo sabía todo, y eso que según mi tío cuidaba muy bien con quién me compartía, mi tío el perfecto no había conseguido la perfección, el hielo se rompió entre Julián y Yo, el restaurante cerro y fuimos al bar, y siguió pidiendo bebidas, pero ahora sin alcohol para ambos, eso hasta que el bar también debía cerrar...
    -Vamos te llevaré a tu habitación. -me dijo.
    Subimos hasta mi piso, riendo con sus chistes, entonces llegamos a la puerta de mi habitación, metí la llave y voltee a verlo, aún con mis tacones apenas llegaba a su pecho...
    -Fue... Fue un placer, yo...
    -El placer fue todo mio. -dijo colocando sus dedos en mi barbilla, yo estaba temblando.
    -Yo... Yo... -estaba bloqueda.
    Julián entendió que le estaba permitiendo pasar al siguiente paso, y su boca se fusionó con la mía, me acorraló contra el muro y luego sin dejar de besarme, entró conmigo a la habitación, quito la llave y cerró la puerta, me llevó hasta la terraza, en el camino me quitó la parte de arriba de mi bikini, y peyizcó mi pezón derecho y lo chupo y lamió sacándome un gemido profundo y largo, se levantó y siguió besándome al tiempo que se quitaba la playera polo, su pecho era más peludo de los que había visto, su gran mata de vello me excitaba, lo acaricié y el me dió otro beso, mientras sus manos tomaban mi minifalda y la bajaban, puse mi mano en su entrepierna y sentí que lo que se cargaba era enorme, lo mire sorprendida y luego sonreí...
    -Dejame verla. -le dije.
    El me besó de nuevo y se deshizo del pantalón rápidamente, al igual que de su trusa, era una verga descomunal, más grande que cualquiera que hubiese visto, gruesa y larga, era obvio que lo que hiciéramos lo recordaría por la mañana, me senté en un camastro, tome el grueso tronco en mis pequeñas manos, y abrí la boca pero apenas logré meter la cabeza de su verga, él sin embargo, lo disfrutaba muchísimo, ponía sus manos en mi nuca tratando de meter más su verga en mi boca, pero en ese momento era imposible, no obstante él quería hacerme gozar, quería que yo lo disfrutara, así que saco su verga de mi boca y me besó de nuevo, con suma facilidad me levanto y me dió la vuelta arrancó mi tanga de un jalón dejándome desnuda, y colgando de espaldas a él metió su lengua en mi culito mientras yo colgaba de cabeza comenzando a gemir delicioso, yo era una muñeca de trapo de sus manos, mi peso era mínimo en esos días, mis gemidos lo excitaban más, y yo tenía una visión hermosa de su verga, sentía su lengua abrirse paso, y entonces no quízo esperar más.
    Me puse en cuatro sobre el camastro, el puso saliva en su verga, yo estaba lista, y se lo dije...
    -Métemela ya.
    El apuntó la verga a mi culito húmedo, y de un movimiento metió la punta, eso me hizo vibrar, hasta que sentí como hundía su verga, primero despacio, hasta que faltando unos centímetros, la hundió toda sacándome un enorme gemido y comenzando a tener un orgasmo delicioso, el lo percibió y estímulo mis pezones, haciéndome gemir más fuerte, entonces comenzó a bombear con fuerza pero despacio, eso me hizo gemir más fuerte, pero pidiéndole que me diera más fuerte, sus enormes manos rodeaban mi cintura por completo, era suya, no había ninguna duda, otro orgasmo se acercaba, era tanto el placer que no podía con el, comencé a llorar de placer, le suplicaba que no parara, como pudo se agachó para besarme, eso era delicioso, entonces aumentó el ritmo un poco, subiendo la intensidad de sus embestidas, haciéndome gemir más fuerte, su manos de vez en cuando iban a mis pezones, había descubierto lo sensibles que los tengo, sus caderas chocaban con mis nalgas, y decidió hacerme suya por completo, me besó la frente, y tomándome de nuevo por la cintura comenzó a cogerme con tal fuerza y salvajismo que apenas lograba sostenerme del camastro, tenía una fuerza deliciosa y horrible, me estaba partiendo en dos, y yo le pedía más, quería más, quería que no terminará nunca, pero ni lo más hermoso dura para siempre y entonces me atrajo a él tocando el puto exacto para mí tercer orgasmo, y el comenzó a venirse dentro de mi al mismo tiempo, venimos juntos fue mágico, delicioso, hermoso, permanecimos en esa posición unos momentos y luego me sacó la verga para besarme de nuevo pero con pasión.
    -Tú tienes que ser mía.
    -Ya lo soy. -le dije.
    Nos besamos de nuevo, nuestra ropa se quedó ahí, fuimos a bañarnos, sin los tacones era más bajita que él, pero eso no le importaba, nos besamos bajo la ducha, y desnudos fuimos a la cama solo a abrazarnos, no me di cuenta cuando me quedé dormida, y era feliz.
    Espero que les guste mi segundo relato, nuevamente si les gusta háganmelo saber en los comentarios o por correo, [email protected] espero verlos pronto, besos de su amiga Alexa Atupa.
    13 min
  • Escondidos En El Cine
    Soy una mujer normal y corriente, con sus inquietudes como cualquier otra, pero esta historia no va solo de mí. Él es un chico unos cuantos años mayor que yo, somos “amigos” a día de hoy, aunque nunca dejamos de serlo desde que nos hemos conocido, hace ya unos cuantos años con nuestras idas y venidas y en algún momento algo más que amigos.
    Tras esta pequeña introducción, vamos al lío.
    Sábado 28 de enero, 8.30 de la mañana , suena la alarma de mi despertador, me tengo que levantar, me espera un día muy largo, solo pensarlo ya estoy agotada…me doy cinco minutos en la cama para desperezarme, después un zumo, dos tostadas y un café bien grande antes de ir a la ducha….maquillaje, vestido corto y tacones……empiezo el día….
    Jornada intensa, tratando con mucha gente, un sector nuevo en mi currículum pero interesante, va avanzando la jornada y no dejo de pensar en que a la noche un amigo me invitó a tomar un vino después de la jornada….pufff…. ni de coña…..voy acabar agotada……y mañana tengo otro día igual al de hoy….ni de coña…..pero bueno, la verdad me apetece charlar con él, no……mejor otro día…..bueno no sé……
    Por la tarde me viene varias veces a la mente…..realmente me apetece hoy quedar con él, por que además se cómo folla y de manera un poco difusa ya llevamos calentando motores desde hace algún tiempo.
    Le mando un mensaje aceptando esa copa de vino que tanto me apetece después del día largo que tuve, y en 30 minutos me está recogiendo en mi casa, yo tenía muy claro lo que quería así que llegué a mi casa y me cambié de vestido, ahora uno ajustado a mi figura, por encima de la rodilla y con la espalda ligeramente al descubierto, vamos lo que se dice provocar de manera sutil, solo el vestirme y verme al espejo sentí un pequeño escalofrío en medio de mis piernas, dios ….solo pensarlo ya me estaba mojando…..bueno, me retoco el maquillaje me pongo bien las ligas y por supuesto me echo ese perfume que sé que tanto le gusta y que le vuelve loco…..no sé cómo acabará la cita, pero voy hacer que me desee hasta que no pueda más y eso a mí me da un subidón de adrenalina que me hace tener orgasmos psicológicos.
    Salgo para la calle y el frío me da una bofetada en toda la cara, es sólo ahí donde lo puedo sentir. Nos vamos al cine….hace mucho frío para estar por la calle, decidimos la película y él que es muy listo, pide butacas en la última fila….bien.....la sala está prácticamente vacía, y ahí estábamos los dos, detrás de todo, y con los otros espectadores no muy cerca de nosotros.
    Empieza la peli pero nosotros nos susurramos al oído como van nuestras vidas, soy consciente de que cada vez que me habla al oído huele mi perfume y eso le dan unas ganas de besarme y comerme la boca entera….pero somos amigos…. Le miro a los ojos y su mirada me dice que me desea, otro escalofrío….siento un calor en medio de mis piernas que es abrasador….me sigue hablando al oído…de vez en cuando me da una caricia en la cara, deja caer algún beso en la mejilla….yo me acerco más para que tenga mi cuello bien cerquita y se embriague de deseo, yo tengo calor…mucho calor ….interno, sus palabras al oído, sus besos en la mejilla, el roce de sus labios en mi cuello, mi oreja…hace que se encienda en el medio de mis piernas una hoguera que consigue que me vaya humedeciendo y desear que me toque. Pero somos amigos. Yo me hago la loca y evito sus labios frente a los míos….haciendo que se vuelva loco….y por qué no….yo también….me gusta este juego y sé que a él también.
    Me giro ligeramente hacia él, y nuestros labios se encuentran, nuestras lenguas se rozan y mi coño se moja con otro escalofrío, nos besamos, nuestras lenguas se saborean, se acarician, juegan una con la otra y sus manos se meten por debajo de mi abrigo, al sentirlas mi excitación aumenta a un nivel peligroso, sus manos ya en mi cintura van recorriendo mi cuerpo hasta subir lentamente hacia mis pechos y los toca de una forma muy sutil, solo rozándolos, baja hacia mis piernas, despacio, sin ninguna prisa, disfrutando centímetro a centímetro de mi piel, de mi cuerpo, va subiendo por mis piernas, mi respiración es intensa, que no pare por favor,……..descruzo la piernas y las abro ligeramente para que tenga acceso a mi parte más íntima, pero el muy cabrón solo me roza las braguitas….me está volviendo loca y lo sabe…pero estamos en el cine….esto es una locura, pero tiene un morbo que nos pone a los dos a cien y somos conscientes de ello mutuamente, nuestras bocas siguen devorándose y sus manos jugando en mis piernas, yo le ofrezco de lleno todo mi sexo para que lo disfrute con sus dedos, estoy deseando que me los meta y él aparta ligeramente mis braguitas e introduce un dedo despacio dentro de mi coño, estoy mojadísima, desprendo un calor infernal, quiero más, nuestras respiraciones son intensas con una excitación fuera de lo normal…que morbo por dios…. me muevo en la butaca para que tenga total acceso a mi coño, pero la butaca hace ruido, huy….que nadie mire por dios….o sí….. él sigue con su dedo dentro de mí, moviéndolo y llevando mi excitación a un nivel insoportable, lo quita, está totalmente mojado los dos lo chupamos y saboreamos a la vez que nuestras lenguas se encuentran en él, es mi ratito, disfruto como me toca, como me besa, me centro solo en mí y en mi placer, pero voy a pasar a la acción.
    Le desabrocho el cinturón, despacio, me gusta, me excita y le abro los botones del pantalón, estoy deseando tocarlo……él está a cien, le van a reventar los botones, sigo con mi plan hasta tener su polla en mi mano, la tiene durísima y él también esta mojado, aprovecho eso para mojarla con su propio líquido y apretarla ligeramente con mi mano y recorrer toda su polla sintiendo milímetro a milímetro en mi mano y subir al glande, hacer circulitos en la punta y volver a mojar mi mano ,va a explotar, está excitadísimo, yo muevo la mano arriba y abajo con movimientos circulares, mientras él tiene sus dedos dentro de mi coño caliente y mojado, mojadísimo…se mueven de una manera lenta al principio y van aumentando el ritmo poco a poco y yo los acompaño moviendo mi cuerpo, pero el sillón hace ruido, apenas puedo moverme, estoy deseando ponerme encima de él y follarlo, mover mis caderas encima de él y sentir su polla dura dentro de mí, pero en vez de eso, aceleramos el movimiento, yo estoy deseando correrme y me falta nada, él tiene sus dedos dentro de mi coño, empapados, los mueve a buen ritmo pero yo no puedo más y con un movimiento de mi cuerpo hago que sea una penetración profunda, entonces me corro, allí, en aquella butaca…. yo masturbándole al mismo ritmo, nuestras lenguas se siguen devorando, y yo chorreo, nuestras bocas se hablan me dice “me voy a correr”, lo estoy deseando y acelero los movimientos de mi mano sin dejar de apretarle suavemente la polla, está más dura que nunca….que ganas de comérmela…nuestras respiraciones son frenéticas aunque silenciosas, le recorro la polla por entero con mi mano, que rica… cómo me gusta…me muerdo los labios… noto en mi boca su jadeo y en mi mano su semen caliente la va mojando, primero un chorro, luego otro, todo ese cóctel de sensaciones y sus dedos dentro de mi coño, entrando y saliendo y moviéndose dentro de él, hace que yo me corra de nuevo, los dos sabíamos que eso iba a suceder.
    Quedamos unos segundos extasiados, nos arreglamos la ropa y continuamos con los 10 últimos minutos de la peli…… con toda la noche por delante….mañana me espera otro día de trabajo, pero ahora estoy aquí y es dónde quiero estar, y la noche no va a terminar aquí…….
    6 min
  • Buscona desesperada.
    Aquel día se celebraba la fiesta de quince años de mi prima, mis papás por lo general no me dejaban tomar, pero aquel día era especial y me permitieron unas cuantas cervezas, así que cuando nos fuimos a acostar con mi prima en su habitación no tardé en quedarme profundamente dormida.
    No tengo idea de la hora que era ni cuánto tiempo llevaba dormida, la cuestión es que comencé a soñar que el amor de mi vida regresaba al país y llegaba a verme a la casa encontrándome sola, recuerdo la inmensa felicidad que sentí al verlo, abrazarlo y besarlo, era una emoción tan real como si en realidad estuviera sucediendo.
    —Lo siento por haberme ido sin ti —me dijo—. Te extrañé mucho.
    —Lo importante es que regresaste —le conteste devolviendo su abrazo.
    El beso que nos dimos fue intenso como los que solíamos darnos, no tardé en sentir su excitación presionando mi vientre.
    —Mira como me tienes —dijo tomando mi mano y llevándola a su polla.
    —Lo siento —le dijé.
    —No, a mí me gusta que me pongas así —respondió.
    Ya que yo era virgen nunca tuvimos relaciones sexuales con penetración, siempre nos descargábamos de otra forma y el siempre respetó que no quería ser penetrada por temor a que mis padres se enteraran, bueno volviendo a mi sueño:
    Paso a besar mi cuello dejando suaves chupetes sin que quedaran marcas y llego hasta el lóbulo de mi oreja y comenzó a jugar con ella chupándola y mordisqueando, enviando sensaciones exquisitas a mi entrepierna, mientras se frotaba fuerte contra mi vientre, su boca aun jugaba con la punta de mi oreja, la tomaba entre sus dientes y con la lengua hacía caricias circulares y de presión.
    —Vamos a tu habitación —me pidió.
    Le tomé la mano e hicimos lo que me había pedido, nos acostamos en la cama y continuamos besándonos, sin quitarnos la ropa bajó por mi cuello hasta mis pechos por encima de la blusa, (yo no utilizaba brasier aun porque mamá decía que dañaban los pechos si los usabas a muy corta edad, así que me compraba unas camisolas de yersi o de algodón), tomo uno de los pezones entre sus dientes y jugueteo con él, dejando la blusa húmeda de saliva, luego bajo a mi plano vientre y jugueteo con el hoyito de mi ombligo, besando, chupeteando e introduciendo su lengua, mientras con su mano había llegado hasta mi pezón directamente sin ninguna barrera de tela, lo tenía prisionero entre sus dedos dándome más descargas de placer que se manifestaban en mi entrepierna, mientras él frotaba su polla en mi pierna, ambos gemíamos de placer.
    Luego subió con su boca por mi abdomen hasta llegar a sustituir sus dedos por la boca en mis pezones, aplicando la misma técnica, mordisco pequeño, chupete profundo y lengua cariñosa, su mano que se había quedado sin nada que hacer allá arriba, bajo hasta mi short desabrochándolo e introduciéndose dentro de mi tanguita llegando hasta mi clítoris, comenzó a moverlo con su dedo pulgar. No aguanté más tanta presión y estalle en un sabroso orgasmo que me hizo gemir y retorcer entre las sábanas.
    Luego de eso me bajo el shorth dejándome solo en la tanguita, subió para poner su pene a la altura de mi vagina y sin quitarse el pantalón lo libero del cautiverio que la ropa le representaba en ese momento.
    Por encima de la tanga comenzó a frotarse contra mi vagina enloqueciendo mi clítoris con la punta de su polla, yo necesitaba más, aunque nunca había tenido una polla adentro sabía que aunque llegara al orgasmo no era igual como si la tuviera adentro.
    Hizo a un lado la tanga y la fricción generada piel contra piel era tan sabrosa, sentir lo calientito y húmedo que estaba, ya no lo quería en el clítoris, lo quería más abajo y culeaba para hacerlo llegar hasta ahí.
    —Calma amor —me decía entre jadeos—. Quien más que yo desearía dejártela ir sin reparos, pero ya sabes que no podemos.
    —Solo un poquito —demandé.
    —No, ¡aunque me muera de ganas de hacerlo!.
    —A la mierda mis papás —le dije, subiendo la pelvis para recibirlo, sentí que entro un poco pero lo detuvo la barrera de mi virginidad, cosa que dolió al topar en ella.
    Él se quedó estático como sopesando que debía hacer.
    —Estas tan apretadita y calientita —dijo frotándose un poco más pero sin hacer presión para no romper la barrera, yo quería que lo hiciera, en cambio se salió y acomodando mi tanga comenzó a arremeter contra ella como si estuviéramos follando pero sin penetrarme.
    Volví a reventar en otro orgasmo, gimiendo y pidiendo más, silencio mi boca con sus besos y al poco tiempo de estar friccionándose contra mi sentí derramar su leche en mi vientre.
    —Algún día —prometió sellando otro beso en mis labios.
    —Pero yo quiero ahora —le dije—. Te quiero adentro.
    —Puedo meterte otra cosa —dijo bajando con su boca hasta mi vagina.
    Me bajó por completo el short y con él la tanguita. Llevo sus labios a mi clítoris y dijo.
    —Echas llamas bebé —luego, empotro su boca lamiéndolo de arriba a abajo, bajo con la lengua y la introdujo toda en mi orificio sellado, mientras con una mano presionaba mis pezones y con la otra se masturbaba.
    —Henry por favor —le supliqué.
    —Disfruta bebé, solo disfruta, déjate llevar —demando, chupeteando mi hoyito aun sellado.
    La sensación era increíble, retorcía mi cuerpo haciendo más presión entre la vagina y su boca, comencé a arremeter contra él y sentí que metió sus manos bajo mis nalgas acercándome aún más, lo que me hizo tener un último orgasmo y desperté con los últimos espasmos en mi cuerpo.
    En la habitación todo estaba en total oscuridad, pero entre mis piernas había alguien comiéndose en realidad mi coñito.
    Yo me quede petrificada, no sabía qué hacer, si hacerme la dormida o averiguar quien era, él no se enteró que había despertado y terminó de limpiarme lo que no pudo con la lengua lo hizo con un trapo.
    —¿Quién eres? —pregunté.
    Fue el momento de él ahora de quedarse petrificado, pero cuando reaccionó se aventó de la cama y salió de la habitación tan rápido como pudo.
    Yo me toqué la vagina para ver si tenía puesta la ropa interior y si, la tanguita estaba enrollada a un lado totalmente empapada de mis fluidos y la saliva de él, al tocarme sentí aun excitación por lo que dejé que mis dedos jugaran un rato donde acababa de estar la boca no sé si de mí tío o de mi primo que era mayor que nosotras.
    Al siguiente día en la casa nadie dijo nada y nunca nadie toco el tema, así que a la fecha no sé quién me regaló aquel oral en honor a mi amor de juventud.
    9 min
  • Llamada a su novio.
    Es importante leer la primera parte, para entender la historia. Espero que les guste y lo disfruten. Muchas gracias por leerme.
    - Pequeña, creo que serán unos días maravillosos, eres una buena putita.
    Esa noche te dejé dormir en mi habitación de hotel, estabas cansada y quería despertar con alegría. Sobre la mesa cercana al sofá donde dormías, deje una nota. Mañana despiértame con una buena mamada. Estaba seguro de que cumplirías perfectamente tu cometido. Sobre las ocho de la mañana la luz ya entraba con fuerza en la habitación. Tú gateaste desde el sofá hacia la cama. Te subiste lenta, bajaste por mi pecho lamiéndolo, llegaste a mi polla. La besaste, lamiste mis huevos, subiste despacio con tu lengua por mi tallo, la rodeaste con tu lengua y la introdujiste en tu boca. Tus caderas estaban pegadas a mí, mi boca podía morderlas. Te puse de medio lado y fui directo a tu clítoris, lo chupé buscando tu néctar. Tú seguías con mi polla en tu boca y ya conseguías tragarla entera. La tragabas y la volvías a sacar. Mi lengua seguía buscando tus líquidos que ávidamente chupaba. Acerque mis labios a tu abultado clítoris. Sorbí de él, a la vez que follaba tu boca. Tu cuerpo me regaló un manantial, que saboree ávido y sediento. Seguí follando tu boca mientras lamia tu coñito, hasta que no pude aguantar más y bajando mi mano, sujeté tu cabeza contra mi polla y empecé a correrme en tu preciosa boca. Tragaste todo y a la vez que yo repasaba tu coñito para dejarlo bien limpio, tú hacías lo mismo con mi polla, la dejabas bien limpia. Nos levantamos, nos duchamos y desayunamos en la habitación. Las vistas eran magníficas. Llame a recepción y alquile un pequeño barco, quería ver las islas Pachacámac.
    - Vístete con una faldita liviana y una camiseta.
    - Aquí no tengo ropa, señor.
    - No te preocupes, ponte lo que traías puesto e iremos a comprar.
    Por suerte, cerca del hotel, había una gran cantidad de tiendas de moda. Te dejé escoger cinco conjuntos con sus respectivos calzados. Los conjuntos iban desde lo más informal, hasta lo más serio. Una vez hecha la compra volvimos al hotel. Por el camino compramos crema solar. Estábamos a primeros de febrero y el sol calentaba con fuerza. Te vestiste con una faldita muy tenue con una bonita caída y largura a medio muslo y una camiseta de tirantes azul cielo. Tus pezones se marcaban desafiantes en la camiseta.
    - Vamos al puerto, he de recoger un pequeño barquito.
    Montamos en el coche, entramos en la zona de puerto deportivo y acercándome a un local pregunté por mi barco. Nos llevaron a él. Ahí estaba nuestro barquito de unos diez metros de eslora, esperándonos amarrado al puerto. Hoy el mar estaba tranquilo y no presentaba mucho oleaje, perfecto para un paseo en barco. Subimos al barco y lo sacamos del puerto con dirección a las islas Pachacamac.
    Nada más salir a mar abierto, te pedí que desnudases tu cuerpo. Me gusta verte desnuda y contemplar tu precioso cuerpo. Tú te desnudaste rápido, ya que debajo de tu vestimenta, no había nada más. Una vez llegados a las islas, dimos una pequeña vuelta, rodeando su periferia. Estas islas están protegidas.
    Varamos frente al islote el sauce, frente a una playa pequeña y solitaria. Ahí en el barco me contaste la historia de esas islas. El mito de Cavillaca y Cuniraya, donde cuentan que las islas son la princesa Cavillaca y su hijo. Ambos huyeron al mar tras descubrir que ella había engendrado un bebe de un mendigo, pero en realidad era del dios Cuniraya Huiracocha, que acostumbraba engañar a los mortales haciéndose pasar por un hombre harapiento. Al enamorarse de la belleza de Cavillaca, aprovechó que un día la princesa estaba reposando sobre un árbol de lúcumo, dejó caer su germen de vida en uno de los frutos, la princesa comió y ella quedó embarazada. Entonces, al huir la princesa, el dios no pudo alcanzarla para revelar su identidad verdadera, pues ella se sumergió con su hijo en brazos en el mar. La leyenda indica entonces que se formaron dos islas.
    Tras tan interesante anécdota y sintiendo ya mucho calor, te pedí que extendieras crema sobre mi cuerpo. Procediste a darme crema por mis hombros, mi espalda, mis glúteos y mis piernas en su parte posterior. Me di la vuelta y extendiste la crema por mi pecho, mis brazos y bajaste a mis pies, para subir por mis piernas, por el interior de estas y llegar a mis huevos, donde te recreaste acariciándolos mientras me mirabas a los ojos. Después de depositar una gran cantidad de crema sobre tu mano, procediste a abarcar con ella mi polla y subiendo y bajando sobre ella la fuiste untando, a la vez que me pajeas lentamente.
    Las olas del mar mecían el barco mientras tus ojos miraban los míos, mi deseo y mi excitación. Te di la vuelta y te puse en cuatro, recogí crema solar en mi mano y acaricié tu culito. Pasaba mi mano por el medio de tu culito acariciándolo con suavidad. La yema de mi dedo acariciaba sin prisa tu esfínter mientras tú, movías tu cuerpo hacia adelante y hacia atrás. Buscabas que mi dedo entrase dentro, mi primera falange entró en ti y con un solo golpe de tu cadera, te comiste mi dedo entero. Por un tiempo estuve metiendo y sacando el dedo, hasta que, rociando tu culito con más crema, metí otro dedo en tu interior. Tú gemiste y volviste a gemir cuando dentro de ti, abrí mis dedos haciendo que tu anillo se abriese más. Sacaba muy lento mis dedos abiertos y los metía cerrados. Unté mi polla con crema y apunté a tu culito. Mi capullo entró, me detuve unos instantes y seguí hasta el final. Tú gemiste
    - Uhmmmm
    Mi polla salió notando como era oprimida por ese culito que la atrapaba la introducía muy dentro de él. Movías tus caderas en un lento vaivén acompasándote conmigo. Tras unos minutos de lento bamboleo, me pediste.
    - Dame fuerte, muy fuerte, rómpeme el culo
    Yo te di fuerte, con todas las ganas que podía. Eso para mí era sinónimo de corrida rápida y así fue en pocos minutos terminé llenando tu culito con mi esencia.
    - Siiii, hummm, siiii, tomaaa, tomaaaaaa
    - - Gracias, señor, graciaaas
    Saqué mi polla de tu culito, viendo como mi esencia salía de él. Besé tu boca y te propuse ir a comer al restaurante del hotel. Tú me miraste pícara y sonreíste. - Quiere usted un buen postre ¿ehhh?
    - Claro jajajaj y una comida calentita.
    Tomamos rumbo a puerto, no sin antes dar una vuelta a las islas, el paseo había estado muy interesante. Salimos del puerto y fuimos caminando hasta llegar al hotel, puesto que no nos quedaba muy lejos.
    Subimos a la habitación y nos cambiamos, tú te pusiste un vestido verde de tirantes, muy cortito. Tus pezones se apreciaban claramente por ser una tela muy fina. Apreté tu culo con mi mano y lo sobé. Estaba durito y terso. Bajamos al comedor y nos sentamos en una de las mesas de la terraza. Pedimos la comida, mirando al jardín del hotel.
    - Hoy tenemos toda la tarde para nosotros, ¿te apetece jugar?
    - Usted manda, usted decide.
    - Bien jugaremos pues.
    Después de comer subimos a la habitación. Me duché y me metí en la cama. Tenía ganas de siesta.
    - Ven, chúpame la polla, quiero dormir tranquilo.
    Andy subió a la cama y mirándome a los ojos, sujetó mi polla entre sus manos, me fue pajeando lentamente. Como siempre, en la intimidad, estaba completamente desnuda. Sus pezones desafían la gravedad duros como una roca. Yo los pellizcaba suavemente. Andy miraba mis ojos y en los suyos podía ver el deseo. Acerco mi polla a su coñito y la empezó a pasar por él. Ella se restregaba sobre mi polla a la vez que me miraba fijamente. Sentía su humedad en la punta de mi capullo y como sus jadeos cada vez iban creciendo en intensidad. Se movía lento sobre mi polla, ahora dejando entrar mi capullo en ella. Su humedad crecía a la vez que el brillo de sus ojos. Sus labios se abultaban y los gemidos eran constantes. Su coño babeaba sobre mi polla, que ella meneaba sin descanso dejando entrar solo el capullo. Refregó su clítoris contra mi polla una vez que la tenía bien húmeda.
    Se estaba follando con mi capullo. Cerró los ojos y tensó su cuerpo. Mi mano subió a su pezón y lo apreté con fuerza. Una cascada se desató sobre mi polla, una gran cara de felicidad se dibujó en el rostro de Andy. Se había corrido con y sobre mi polla.
    Sin perder un segundo, se lanzó sobre mi polla y empezó a lamerla. Primero el capullo, luego media polla y por fin la polla entera. Mecía su boca sobre mi polla y me follaba con su garganta. Salía, chupaba mi capullo, lo introducía un poco y lo volvía a chupar. Así hasta que lo tragó entero. Yo sujeté con fuerza su cabeza para descargar en ella. Aguanté unos eternos segundos mientras apretaba con sus manos contra mi vientre para poder escapar. La sostuve ahí hasta que descargué del todo. Por fin la deje salir a respirar. Retrocedió tosiendo y con unos hilillos de babas en su boca.
    - Cabrón, casi me ahogas.
    - Despiértame a las seis.
    Andy me despertó a las seis, me duché y salimos a dar una vuelta por Lima. Recorriendo las calles cercanas al hotel, vimos un sex shop. El Gvibes tenía un magnífico escaparate y la tienda era muy luminosa. Una vez en el interior, dimos un paseo por sus estanterías, seleccione unas esposas, un collar con cadena y un antifaz.
    - ¿Tú, quieres algo en especial?
    Andy me miró alucinada y juguetona. Vio un huevo vibrador con aplicación para el teléfono móvil.
    - Este, quiero este.
    Eligio un huevo igual que el que habíamos usado el día anterior.
    - Muy bien, pero habrás de llevarlo puesto.
    - Es usted muy morboso...
    Pasamos por caja, pedí al vendedor que me incluyese la aplicación en mi móvil, para probarlo ahí mismo. Andy lo tenía en la mano y una sonrisa apareció en su cara. Metió la mano bajo su falda e hizo desaparecer el huevito dentro de su coño.
    - Así está mucho mejor.
    A la vez que salimos del sex shop, inicié el huevo a media potencia. Andy estaba muy sujeta a mi brazo. Apretaba mi brazo con fuerza y eso que solo estaba a media potencia. Lo subí un poco y Andy se paró y se agarró más fuerte, para disimular se puso a ver un escaparate. Notaba como apretaba sus piernas con fuerza y como mi brazo empezaba a sentir la presión de sus uñas.
    - Baja eso un poquito, por favor.
    - Tú quisiste ponerlo, ¿ya no eres tan valiente?
    - Bájalo un poquito, de verdad, estoy a punto de correrme.
    Esas palabras levantaron mi malicia y lo subí al máximo. Andy se sujetó con fuerza a mi cuello y noté como tenía pequeños espasmos, como su cuerpo temblaba a la vez que me gemía al oído.
    Me corrooo, hummm, siiii, que ricooo, siiiiiii
    Se pegó a mí, hasta que baje la intensidad del aparato. Andy pasó la mano por sus piernas, recogiendo las gotas de flujo que habían salido de su coño. Se chupó los dedos y me dio a mí a probar también.
    - Mira cómo me has puesto
    15 min
  • Masturbarse con chica muy caliente.
    Parecía una escena familiar de la privilegiada clase media de México: una casa de veraneo en Cuernavaca, cuatro personas recostadas tomando el sol en tumbonas junto a la alberca. Padres asoleándose junto a sus dos jóvenes hijas, podría pensarse, sin embargo, no era precisamente así. Manuel, el hombre que lucía un marcado cuerpo propio de un modelo de revistas, no era el padre de las jóvenes, era el novio de la madre de éstas, Ángela, una mujer con aire fatuo recostada a su lado. La mujer le llevaría por lo menos diez años al treintañero.
    Las chicas, Ana Paula, de 18 años, y su hermana mayor, Angie, eran hijas del antiguo esposo de Ángela, de quien se divorció hacía varios años. Las jóvenes poseían un carácter muy opuesto entre sí. La primera en nacer, Angie, al haber experimentado la separación de sus padres muy pequeña, pero ya consciente, le había afectado de tal manera que desarrolló un carácter serio, arisco; siendo más bien reservada, contenida emocionalmente. Ana Paula, en cambio, era muy libertina, aprovechaba cada oportunidad para obtener la satisfacción de cualquier capricho en la vida. Y así iba a ser ese día.
    Astuta como era, Ana Paula había urdido que su madre fuera de compras acompañada de María, la sirvienta. La joven se las había arreglado para quedarse sólo ella y su hermana en casa con Manuel.
    “Qué rico abdomen de lavadero tiene el nuevo novio de mamá, ¿no te parece?”, le comentó Ana a su hermana, mientras lo veía recargada en una columna. El mencionado aún tomaba el sol tumbado.
    Manuel era ciertamente un hombre atractivo. Vestido únicamente con su ajustado calzón de baño, ninguna mujer dejaría de darle por lo menos un vistazo; poseía poderosos brazos; duras piernas labradas por el ejercicio; pectorales macizos y un vientre masculino en six pack bien marcado.
    “Ay Ana, cállate, cómo puedes decir eso”, le respondió Angie, más avergonzada que su hermana, incapaz de ni siquiera dirigirle la mirada al novio de su madre tras lo dicho.
    “Es que se me hace agua nomás de verlo”, y la chica talló sus muslos entre sí, como si se estuviese aguantando las ganas de orinar, así evidenciando a dónde se refería que se humedecía.
    “¡Ana Paula, qué cosas dices!”, exclamó Angie y se alejó incómoda.
    La sonrisa maliciosa de Ana Paula evidenciaba, no obstante, que iría incluso más lejos.
    Angie fue a la cocina y tomó una bebida en lata del refrigerador.
    Cuando regresó al área de la alberca casi se le cayó la bebida al ver que su hermana Ana Paula le acariciaba el ya mencionado abdomen a Manuel.
    El hombre recibía tales cariños justificadamente ya que las manos de la joven le aplicaban crema protectora por toda la piel. Era evidente que la chica disfrutaba de acariciarle el viril cuerpo al novio de su madre con ese pretexto.
    Las manos parecían demasiado pequeñas para abarcar todo el cuerpo, no obstante, al ver que su hermana la estaba mirando, Ana le sonrió con la malicia totalmente expuesta en la cara.
    “Angie, ven. Ayúdame a ponerle el bloqueador solar, no lo puedo abarcar todo yo sola, y no queremos que a Manuel se le queme la piel, ¿verdad?”
    La hermana se pasmó ante la petición de su hermana.
    “¿Verdad que no te importa Manuel? ¿Que ambas te lo hagamos?”, le preguntó con malicioso doble sentido al atendido.
    “No, claro, para nada. Venga Angie, ayúdale a tu hermana”, dijo aquél.
    Angie se quedó inerte parada donde estaba. Pensó en irse sin más, huyendo así de la situación, pero no pudo hacerlo pues sus piernas no se movieron.
    Su hermana tuvo que ir a por ella y tomándola de la mano la encaminó hacia Manuel.
    Cuando estuvo hincada ante el tendido macho Angie se sintió incómoda, fuera de lugar, pese a ello su hermana la animó.
    “Vamos Angie, ten —y le puso en sus manos un poco de crema— pónsela en sus piernas, ahí no le he puesto”
    Pese a su incomodidad, Angie inició el trabajo. El cuerpo del hombre invitaba, sin palabras, a tocarlo. Fue así como la joven sintió esos muslos grandes y bien macizos. Experimentar aquello produjo una descarga de sensaciones en la contenida joven.
    El hombre, por su parte, se dejó agasajar.
    Cuando terminaron de ese lado Ana le pidió voltearse para atenderlo esta vez por detrás. Y así Ana Paula dio masaje a la enorme espalda mientras que Angie aplicó la crema a las pantorrillas.
    A punto de acabar, Angie pensó que, después de todo, eso no había sido tan obsceno. En realidad no habían hecho nada malo.
    “Oye Manuel, ¿no te parece que tus nalgas también hay que protegerlas?”, dijo de repente Ana Paula. Y sin esperar respuesta, así como estaba el hombre, boca abajo, le bajó el traje de baño descubriéndole sus perfectos glúteos.
    Angie no podía dar crédito. Con la mirada le cuestionó a su hermana su atrevimiento. Aquella, en respuesta, le sonrió perversa.
    Ana Paula puso un poco de crema en sus manos y tras frotar ambas la aplicó a tales glóbulos. Y no paró ahí, sabiendo el pensar y sentir de su hermana la tomó de las manos para que ella también acariciara aquellos dos volúmenes.
    Angie no podía contenerse en sí misma, aquello era demasiado. Estaba sonrojada como jitomate, aunque en su fuero interno lo disfrutaba.
    “Sabes Manuel, con papá mi hermana y yo nos gustaba jugar al caballito. ¿No crees que ahora que eres como nuestro nuevo papi podríamos jugar contigo?
    Al escuchar eso el macho sabía a dónde iban las intenciones de la pícara muchacha, pero sabiendo que Ángela tardaría en regresar no se hizo de rogar. Se giró situándose en posición supina y como diciendo “si esto es lo que quieres tómalo”, con sus propias manos tomó de la cintura a la hermana menor, ayudándola así a montarse sobre él.
    Ante los ojos de la estupefacta Angie, Ana se le montó al hombre. El calzón a medio bajar aún resguardaba, no obstante el sexo del varón. Esta tela junto con la de la tanga de la joven aún protegía del contacto genital entre el hombre fibroso y la delicada jovencita. Pese a ello Ana Paula inició movimientos de adelante a atrás como si en verdad estuviera cabalgando.
    Manuel gozó a la chicuela en toda su frescura de juventud. Para un hombre de su edad una chamaca montándolo así era un placer gustoso, de esos muy escasos pero por tanto especiales. Y gracias al carácter de la chica incluso se puso mejor.
    “Oye Manuel, como que me está raspando el traje de baño, ¿no te importa si lo retiro?”, Ana Paula decía esto y sin haber terminado de hablar, o esperar respuesta, ya le bajaba el calzón al hombre sobre el que estaba.
    Aquél, deseoso, movió sus piernas deslizando la prenda hasta retirársela completamente.
    Angie vio, sin poder creerlo, cómo su hermana se desvestía, ya que hasta el top se quitó. Así, ya desnuda, Ana Paula volvió a sentarse sobre el hombre; los sexos hicieron contacto ras con ras, longitudinalmente. El contraste entre recio hombre y tierna jovencilla era delicioso. Como si de verdad se tratara de un juego, Ana Paula continuó con su movimiento haciendo resbalar la hendidura de su sexo con el apéndice genital de aquél. Parecían los labios de una tierna boca recorriendo a lo largo un caramelo.
    La de por sí gruesa verga se fue tonificando, hinchando y endureciendo, nada más sentir los finos labios sexuales de la jovencísima hembra que tenía encima. Angie tenía muy abiertos los ojos pues nunca antes había visto un miembro masculino. A diferencia de su hermana, Angie era virgen, mientras que Ana Paula ya había fornicado en varias ocasiones.
    “¡Qué divertido!”, decía Ana mientras embarraba su sexo con el de aquél resbalándolo fácilmente gracias al lubricante natural que su abertura expelía.
    “¿Te gusta?”, le preguntó el semental que tenía debajo.
    “Sí”, respondió sincera y entusiasmada. Parecía verdaderamente una chiquilla encantada por el juego que ejecutaba.
    La suave panocha de la joven parecía ceñirse al pene que tenía debajo, abriéndosele por sí misma como deseosa de ser penetrada. Se ensalivaba cual hambrienta boca apeteciendo un manjar anhelado.
    El hombre llevó ambas manos a los tiernos pechos de la hija de su novia, y los comprimió mientras Ana Paula reía traviesa. Mientras esto sucedía, Angie se había quedado ahí arrodillada inmóvil, atónita ante el espectáculo que atestiguaba. Manuel, compadeciéndose de ella, llevó una de sus manos a uno de sus senos.
    La chica se asustó de que aquel hombre le palpara ahí, sin embargo, como el toque fue gentil y sin brusquedad excesiva lo toleró; y habría que decir, el hombre le parecía realmente atractivo. Luego Manuel le acarició cariñosamente la mejilla a Angie. Posteriormente, tomándola del cuello, hizo que ésta se le inclinara para que él la besara tiernamente. Angie aceptó ese afecto tímidamente, disfrutándolo incluso.
    Cuando los labios se despegaron Angie vio a Ana Paula. Ambas hermanas se sonrieron por fin cómplices en aquella travesura.
    Mientras Ana Paula continuaba con su juego de “montar al macho”, la verga ya bien robusta aún reposaba en el abdomen de él, aunque cabeceaba. Se levantaba cada que se libraba del peso de ella al irse para atrás. Como evidenciando su aspiración por hacer lo que su natura imperaba, aquella erecta carne se fue irguiendo sin necesidad de ayuda. Fue así que, luego de unos movimientos más:
    Sin asistencia manual, la cabezona de aquel fuste de carne, apuntando instintivamente hacía su natural objetivo, se irguió y se le metió por sí misma a la chiquilla casi veinte años menor. Por la diferencia de complexiones el placer para ambos fue grande. Para la chica de dieciocho años aquel tamaño era tremendo, se mordió el labio inferior, y gimió expeliendo el placer nunca antes sentido; para el hombre la estrechez fue deliciosa, como un tierno abrazo que además se sentía muy caliente.
    La alertada expresión en el rostro de Angie reflejó su estupor y espanto al atestiguar aquella unión de sexos. No podía asimilar que el novio de su madre se uniera en tal cópula con su propia hermana. La cara de la joven parecía la de una niña que ha atestiguado cómo su hermana ha roto algo valioso en una juguetona travesura.
    Hombre viril y tierna hembra se habían unido y copulaban bellamente. Las recias manos tomaban las delicadas mejillas brindándole sostén a la fémina, quien se entregaba con juvenil energía a su montada.
    “Ay hijita... qué bien montas, y qué apretada estás”, decía aquél aún metido en el juego. Ana Paula le sonreía gozosa.
    A un lado su hermana veía pasmada la escena nunca antes vista. Boquiabierta, Angie parecía niña inocente ante algo que no lograba entender. El hombre, no obstante, quiso integrarla y la acarició. El cuerpo de la joven reaccionó instintivamente y se dejó amar. Volvió a aceptar el beso del novio de su madre, aun cuando éste no dejaba de penetrar sexualmente a su hermana.
    Aquellos tres estaban haciéndose el amor, y tal afecto se hizo patente cuando Ana Paula, lejos del egoísmo, le cedió su lugar a su hermana en una muestra de generosidad.
    “Ahora le toca a Angie”, le decía a Manuel mientras se desmontaba de él.
    “¡No, cómo crees!”, dijo Angie llena de espanto, sin poder dejar de verle el báculo de carne al hombre. Tal miembro aún se meneaba tras el desacople de la hembra que lo había resguardado.
    Sin embargo, Angie fue asistida y conminada por los otros dos compañeros de travesura, quienes terminaron por colocarla a horcajadas sobre el macho.
    Esta vez el hombre sí tuvo que usar sus manos ya que la chica no se lo puso fácil, Angie amenazaba con desmontarse antes de consumar la unión. Además, Manuel tuvo que desnudarla ya que ella aún traía el traje de baño.
    “No, esto está mal”, decía Angie, trastornada por el temor a ser penetrada por primera vez.
    Pese a la agitación de la muchacha, Manuel guio su verga hasta que ésta entró en ella, Angie chilló. El invasor le dio tiempo antes de comenzar con el mete y saque. El desvirgador la abrazó con sus fuertes brazos recostándola sobre sí, paciente a que ella se acostumbrara a su intromisión, mientras la besaba con ternura.
    Pese a que el ardor aún estaba presente, fue el propio cuerpo de Angie el que comenzó con los movimientos de ayuntamiento. La pelvis comenzó a ir y venir de atrás a adelante en una cabalgata natural, ligera y constante. Así aquella joven hembra montó al macho de su madre, sin pensar tanto en ello pecaminosamente como sí disfrutándolo. Ana Paula animaba a su hermana alentando una mayor celeridad en sus movimientos meneándola de la cadera.
    “Eso, así, hazlo más rápido Angie”, le decía Ana Paula con una imborrable sonrisa en su rostro.
    La hermana mayor copulaba acicateada no sólo por su hermana, sino que más aun por su necesidad de apareamiento recién liberada; luego de haberla reprimido por años estaba necesitada de eso, de felicidad; y los vehementes movimientos de su pelvis lo demostraban.
    Como aquella trabazón ya se movía por impulso propio Ana Paula se alejó de la cópula, dejándolos hacer y sintiéndose sedienta, según les dijo, fue a por algo de beber. De esta manera no se supo si fue por malicia o si fue sólo suerte pero cuando Ángela, su madre, regresó junto con la sirvienta, halló a Angie fornicando con Manuel.
    Ana Paula salió indemne de tal situación, mientras que Angie tuvo que dar explicación de su acción al haber sido descubierta en plena unión sexual con el entonces novio de su madre.
    8 min
  • Novia Tetona te hace una buena Paja.
    Me encuentro en el baño desnudo sudoroso y con mis escasos dieciocho años gozando como loco, tengo a mi madre completamente desnudo frente a mí, sus enormes senos pegados a mi pecho y nuestros sexos rozándose frenéticamente, siento la textura de su concha afelpada, cubierta de una densa mata de pelo, lubricada y viscosa, un fuerte olor a sexo de hembra madura adorna la escena, ambos aceleramos el roce de nuestros genitales, ambos buscamos sentirnos y darnos placer; de pronto ella dirige mi verga hacia su interior y me dice, -te gusta la perra de tu madre, dame toda tu leche cariño, descarga todo-; cada penetración se hacía más profunda buscando el placer prohibido, -si mama, me gusta-, decía ,mientras que el rumor ruidoso del “plop”, “plop”, “plop” de nuestros genitales chocando entre si, hacían la perfecta banda sonora de nuestra película inmoral, -mami te ama nene, necesito tu amor de hijo y de macho, para siempre-.
    De pronto nuestros cuerpos se retorcieron de placer, explotando húmedamente, mi verga no dejaba de bombear leche a la concha de mi madre y ella por su parte no dejaba de darme ese delicioso liquido vaginal con un flujo incesante proveniente de sus entrañas, parecía querer ahogar a mi neófita pinga. Pero ¿cómo llegamos a descubrir este amor real, sincero, autentico de madre e hijo?, ahora creo recordar todo perfectamente.
    Solo para ponerlos al tanto de todo lo previo, yo cumplo años cada treinta y uno de octubre y se venía mi cumpleaños número dieciocho, cumpliendo así la mayoría de edad; lamentablemente mi hogar era disfuncional, mi padre nos abandono cuando yo tenia seis años y desde ese entonces mi madre fue todo para mí y yo fui todo para ella. Esa sensación de soledad, desamparo y vulnerabilidad desarrollo en mi madre un fuerte sentimiento de sobre protección hacia mí, por tal motivo y a pesar de mi mayoría de edad no tenia casi ninguna experiencia en materias de la vida.
    Recuerdo que cuando yo era pequeño y quería a jugar en la calle, tenía que hacerlo bajo la férrea mirada y custodia de mi madre, tratando así de evitar cualquier probable daño o accidente contra mi persona; creo recordar que este cuidado extremo se extendió durante toda mi vida desde pequeño hasta el inicio de mi educación superior; por este motivo no contaba con toda la experiencia que otro joven de mi edad podría tener. Como caso anecdótico recuerdo que la primera vez que vi una revista pornográfica fua a los pocos meses de haber iniciado la preparación superior, ¿puede imaginarse esto amigo lector?
    Por mi parte debo decir que era un chico común y corriente, bastante delgado y de baja estatura para mi edad, herencia paterna probablemente; nada que ver con la complexión de mi madre que tenia un origen mixto, mi abuela, ósea su madre era de raza negra extremadamente voluptuosa y su padre, ósea mi abuelo era de raza blanca, una mezcla perfecta que desarrollo una mujer que era una verdadera tentación para todo varón, nunca entenderé el por que mi padre nos abandonó.
    Pero, en fin, coincidiendo con mi cumpleaños número dieciocho el trabajo de mi madre celebraría una fiesta de Halloween, con disfraces obligatorios y que se llevaría a cabo por la tarde del treinta y uno. Cabe decir que mi madre y yo habíamos decidido acudir a la fiesta y luego más tarde cuando esta finalice saldríamos a comer algo para celebrar mi mayoría de edad.
    Cabe mencionar que mi madre tenía treinta y seis años en ese momento ya que ella me concibió cuando tenía diez y ocho años, bastante joven y sin experiencia; mi padre se hizo cargo de nosotros por algún tiempo, pero como mencione anteriormente nos abandonó; esta drástica situación obligó a mi madre abrirse camino por si sola, contando con la ayuda incondicional de mis abuelos que nunca nos apoyaron hasta que se fueron al cielo.
    Volviendo a ese treinta y uno, la fiesta se prolongaba haciéndose tediosa y aburrida; el jefe de mi madre, un señor obeso de unos sesenta años estaba muy acomedido a las necesidades de mi progenitora, frecuentemente le traía algo de comer y de beber, tragos y cócteles; por su parte mi madre se mostraba radiante, se había disfrazado de cleopatra, el disfraz era precioso, muy sugerente y se adaptaba muy bien a su anatomía resaltando su pelo negro y ondulada; sus anchas caderas, sus enormes nalgas y sus prominentes senos robaban las miradas y atenciones de todos los varones asistentes.
    Luego de un par de horas y después de haber bebido unos veinte tragos decidimos dejar la fiesta y regresar a casa con la intención de cambiarnos las ropas, alistarnos y salir a nuestra cena privada; como ella me repetía frecuentemente, “tenemos una cita importante, solo de dos”; abordamos el taxi ocupando los asientos traseros y mi madre bastante mareada por el alcohol se acurrucó a mi lado, yo la abracé rodeando su cuerpo con mi brazo izquierdo en afán protector; ella por su parte acarició mi rodilla y me regalo una mirada y unas palabras, -gracias por acompañarme nene-, como me decía cariñosamente, y acto seguido me regalo un piquito en los labios, fue un beso inocente de madre e hijo pero por mi falta de experiencia me causo una extraña sensación.
    Ya en casa estábamos cansados y aún con los efectos de los tragos, si bien es cierto yo no había bebido mucho, era carente de cultura alcohólica, entonces por muy poco que tomase los efectos eran obvios, -mamá - le dije, -dime cariño- fue su respuesta, - ¿y si ordenamos algo de comer y nos quedamos en casa?-, ella parecía un poco triste ya que quería que este día fuese muy especial para mí, no todos los días se cumplen dieciocho años, -¿nene estas seguro?- Dijo acariciándome el rostro, -si mama estoy seguro, ¿ordenamos comida china?-.
    Al cabo de unos minutos llegó el repartidor y nos dispusimos en la mesa; sentados estuvimos hablando de muchas cosas y comentando acerca de la fiesta; yo muy desinhibido por el efecto del alcohol me animé a decirle que su disfraz fue el mejor y que lucía espectacular, ella se sonrojaba y me comentaba que había comprado varios disfraces pero que finalmente optó por el de Cleopatra, -¿en serio mamá, y cuantos disfraces tienes?-, pregunté, mi madre entre risas y con una nueva mirada que nunca había visto me respondió -te los voy a modelar y me dices cual te gusta más-.
    Se fue al cuarto y al cabo de unos minutos apareció caminando hacia mí con el disfraz de Cleopatra en una pasarela imaginaria, mientras modelaba me mostró una botella de whiskey que había permanecido en su closet desde hacia algún tiempo, -mira nene lo que encontré, creo que seguiremos con la fiesta aquí mismo, celebrado tu cumpleaños-, ella abrió la botella, sirvió un vaso para mi y otro para ella, -es fuerte pero aprenderás a tomarlo con mami- dijo regalándome nuevamente esa peculiar sonrisa.
    Ella tomaba sorbos del trago esporádicamente, yo tomé el primero y sentí que la boca y la garganta me quemaban, pero al cabo del tercer o cuarto ya no sentí más molestias, la bebida fluía libremente y empecé a dar ánimos a mi modelo privada, -mamá te ves preciosa-, decía y ella me regalaba contorsiones provocativas, -ahora viene el segundo modelito, espero te guste-, luego de otro sorbo se dirigió a su cuarto, saludando con la mano como una diva y dando besos al aire agradeciendo a su animado público.
    Entonces salió con una peluca rubia y vestido corto color celeste, -Por ser tu cumpleaños te cantaré un feliz cumpleaños “Mr President”-, imitando a Marilyn, cantaba sensualmente mientras levantaba ligeramente su vestido, como aquella icónica imagen de Marilyn, esto me permitió ver su calzón blanco tipo hilo dental, sabia que tenia un culo grande y precioso, pero era la primera vez que lo podía ver en todo su esplendor, empecé a sentir un cosquilleo inquietante en mi entrepierna; luego otro trago, una sonrisa provocativa, mirada lujuriosa y de nuevo al cuarto.
    Minutos después apareció con un nuevo disfraz, esta vez de de conejita, la parte superior solo cubría sus pezones lo que me permitía ver parte de sus areolas morenitas y carnosas, la parte inferior era nuevamente un calzón hilo dental rosa con un pompón del mismo color ubicado sobre su culo, ella modelaba caminando insinuantemente de lado a lado, a veces se ponía de cuclillas como parte de su espectáculo; inconscientemente yo llevaba mi mano a mi entrepierna, seria por el alcohol pero lo hacia deliberadamente y no me importaba que ella se pueda dar cuenta de ello; -parece que los pantalones te incomodan hijo, sácatelos para que estés cómodo, estamos solos en casa y debemos estar confortables- dijo, dio otro trago a su bebida y nuevamente desapareció por unos minutos.
    Mientras estaba en su habitación me saque los pantalones y me quede en ropa interior con una prominente erección, mi herramienta estaba libre de su prisión, de pronto mi madre salió con un nuevo modelito, era un disfraz de vaquera muy sensual, la parte superior era otro sostén muy pequeño que dejaba a la vista parte de sus pezones y en la parte inferior un calzoncito diminuto que apenas cubría su más grande y preciado secreto, es así que un pequeño vestigio de tela se perdía en medio de un denso matorral de pelambre oscuro que ya despertaba algo en mí.
    Mi madre se dio cuenta que mi verga estaba fuera de mis calzoncillos, dio otro sorbo sin dejar de mirar el instrumento, -nene tienes un pipi muy bonito, no debes ocultarlo amor, ¿podrías hacerme un favor amor?, preguntó, -si mama lo que me pidas-, ella se notaba ansiosa y evidentemente dubitativa pero luego de otro sorbo, -podrías acariciar tu pipi mientras desfilo, es un elogio para mi despertar eso en ti amor, ¿lo harías por mami?, por favor amor-, entonces empecé con mis caricias y maniobras de vaivén, quería que mi madre sienta el enorme amor que sentía y siento por ella, otro sorbo y desapareció en búsqueda del siguiente traje.
    Seguidamente apareció con un hermoso atuendo de novia sensual, el velo estaba perfectamente acomodado a su cabello ondeado, unos guantes blancos, unas medias que llegaban hasta por encima de las rodillas sujetas de manera sexi con un portaligas formaban parte del vestuario; también llevaba puesto un pequeño hilo dental que dejaba libres sus lascivas, inmensas y carnosas nalgas; por delante nuevamente ese enjambre de pelo rizado que seguía escondiendo algo muy valioso; pero esta vez no llevaba sujetador y pude ver sus pezones libres y apuntando directamente hacia mí, despertando ahora otras sensaciones y no solo apetito por la leche de mamá.
    -Este lo tenía desde hacía mucho tiempo, me lo regaló una amiga para una ocasión especial y creo que no hay ocasión mas especial que esta, mi bebe es ahora un hombre-, entonces se acercó a mí y me dió un tierno beso en la frente, pero a la vez y sin duda alguna rozó mi pene, -se siente bien amor, es suave y firme a la vez – dijo, y sin dejar de acariciarlo me preguntó: - ¿te gusta mi disfraz?, todo es seda, incluso mi calzón, ¿quieres tocarlo? – preguntó.
    Sin espera alguna acerque mis dedos temblorosos hacia su entrepierna tocando su hilo dental y jugando a la vez con aquellos pelos rebeldes que no querían permanecer ocultos y oprimidos, -si mamá es muy bonito y suave-; acariciaba una y otra vez toda esta zona erógena y mis caricias también se transmitan directamente a su sexo generando mucha humedad que empapaba todo, otro sorbo por parte de los dos, así estuvimos tocándonos mutuamente por varios minutos.
    Entonces mi madre rompió el morboso silencio con una pregunta -papi puedo chupar tu pipi, me gustaría demostrarte que esto es algo normal, que te amo y necesitas aliviarte mi rey-, entonces con una gesto de aceptación le facilite el camino hacia mi verga, mi madre se arrodillo y pude ver como sacaba su lengua y recorría la cabeza de mi pinga, sentí una descarga eléctrica que recorrió todo mi cuerpo, súbitamente me estremecí y mi madre dio un pequeño brinco, pero luego al darse cuenta que todo estaba bien siguió con su labor, -que pipi tan bonito tienes amor, y sabe bien rico-, decía mi madre.
    Así siguió por unos minutos y sus movimientos se hacían mas intensos y bruscos, succionaba mi verga en su totalidad y con mi pinga totalmente en su boca jugaba con mis huevos, usando magistralmente su lengua para ello; todo se hacía más morboso y eventualmente se apartaba para poder mirarme directamente a los ojos mientras me masturbaba; observándome pícara y obscenamente, -que rica pinga amor y la tienes gorda bebe-, sus comentarios se hacían mas soeces pero al parecer esto nos gustaba a los dos; súbitamente sus caricias amatorias ocasionaron una intensa detonación viscosa por parte de mi falo que fue a parar al interior de la boquita de mi madre, pero esto no detuvo su labor, siguió succionando queriendo arrancar hasta la ultima gota de mi semen.
    Luego se aparto y con una mueca infantil me reclamó haciendo puchero, -nene no has besado a mami-, entonces me acerque a ella y nuestras lenguas empezaron a jugar, sentía el sabor de su saliva mezclada con mi leche , nuestros labios se unieron en un beso que pareció una eternidad, los jugueteos de nuestras lenguas y el intercambio de saliva se hacían extremadamente duraderos y muy placentero, mientras tanto ella dirigía mi mano hacia su mata de pelo, con alegría descubrí que ya se había sacado el calzón, me instruía hábilmente acerca de donde debería de acariciar, que puntos tocar, hasta donde debía de introducir mis dedos; era una comunicación real, sincera y de verdadero amor entre una madre y un hijo; -te amo nene- me dijo, y automáticamente le respondí, -y yo te adoro bebe-, ella sonrió, le gustó que la llamase bebe, y con otro pucherito me demando besitos pero en su cosita, -no has besado la conchita a tu bebe amor-.
    Entonces se acostó en el piso boca arriba y abrió las piernas pidiendo besitos en su raja peluda y con gestos infantiles reclamaba -¿nene y mis besitos? – , rápidamente me puse de rodillas acercándome a su sexo, lo inspeccione de cerca y mi madre con destreza rebuscó entre esa mata de pelo para dejarme ver su sexo en todo su esplendor, -huele a mami- pedía, y con solo escuchar eso mi verga empezaba a palpitar, entonces a muy corta distancia percibí un intenso olor, penetrante y embriagante, ella continuaba con sus reclamos -ahora un besito amor-, acerque mis labios a los labios genitales de mi madre completamente húmedos y viscosos, introduje mi lengua en su interior, sentía los espasmos de su cuerpo mientras yo seguía lamiendo sin parar, primero me asusté pero mi madre me tranquilizo ordenando seguir con esta máxima expresión de amor.
    Nuevamente los argumentos de mi madre se hicieron mas lujuriosos, -¿te gusta mi concha nene?-, pero nuevamente sin esperar mi respuesta solicitaba algo más -chúpame toda amor-, elevó sus caderas abriéndose más y dándome libre acceso a su otro agujerito, -comete el culo de mami amor-, yo hacía todo lo que me pidiese, quería que mi madre pueda constatar cuanto la amaba así que cumplí con todos sus requerimientos; observé que mientras yo introducía mi lengua en su agujero anal ella se masturbaba, buscando mayor placer, luego en el acto se ubicó en la posición inicial bajando sus caderas y empujando mi cabeza hacia su sexo bruscamente, -comete mi concha, necesito macho- demandaba, parecía estar en trance restregando su sexo lubricado y peludo contra mi cara, gemía, gritaba , era irreconocible, pero ambos lo disfrutábamos al máximo, entonces me tomo por sorpresa su orgasmo, lo descubrí como un intenso flujo de secreciones, muy denso inicialmente, tanto que se me dificultaba el tragarlo, para luego hacer muy fluido, suave y delicioso.
    Con toda esta emoción mi pene ya estaba muy erecto y palpitante y necesitaba sentir algo más, mi madre lo notó y en mutua complicidad y sin palabra alguna se puso en cuatro, tomo mi pinga entre sus manos en dirección a su sexo, -métemela amor y siente el lugar por donde naciste-, poco a poco fue introduciendo mi verga; primero fueron suaves movimientos de meter y sacar que luego se hicieron potentes, con fuertes sacudones que como antes emitían el sonoro golpeteo entre mis huevos y sus enormes nalgas, ella gritaba -cáchame, cáchame, hazme tu perra amor, antes fuiste mi niño y ahora eres mi hombre mi macho, cáchate a la perra de tu madre amor, dame fuerte , dame duro-, esto animó a incrementar la intensidad de la fricción hasta que ambos nos premiamos intercambiando nuestros jugos sexuales que no dejaban de fluir en ambas direcciones.
    Así seguimos durante toda la noche en diferentes partes de la casa, en la sala, en el comedor, en el cuarto y para nuestra séptima u octava eyaculación estábamos en el baño, con mi madre totalmente abierta de piernas frente a mí, restregando su sexo contra el mío, preparándonos para una nueva guerra filial, y así recordé cómo había empezado algo que nunca tendría fin.
    12 min
  • ¿Que es el Edging Sigue mis instrucciones y logra mucho semen y orgasmos increibles.
    Ay, estimados lectores, hoy vengo a confesar una fantasía que me pone muy cachonda. Vestir una minifalda y un top con transparencias sin ningún tipo de ropa interior.
    Me gustaría ir por sitios concurridos y disfrutar de cada mirada lasciva de los hombres y de las miradas críticas (y envidiosas) de sus mujeres. Iria a un centro comercial yme agacharía para mostrar mi culito descuidadosamente o para airear mi salchicha que andaría muy caliente. Preguntaría a un vendedor atractivo sobre cualquier chorrada que no terminaría comprando y preguntaría en la calle por una dirección procurando que al moverme tambié lo hicieran mis tetas. Me acercaria a un grupo de iogurines y les pediria que me dejaran probar su patinete electrico quién sabe si me caeria torpemente mostrando todo mi arsenal y dejándolos patitiesos.
    Quizá hasta me metiera en un sexshop buscando nuevos juguetes, siempre que voy encuentro alguno para llevarme a un aparthotel, incluso a veces compro algun aparatito eléctrico para utilizar con mi recién conquistado juguete humano.
    Al terminar la noche iría por la zona de perversión, a ver si me folla un salido con un buen rabo bien al llegar a casa me hacia una buena paja recordando los momentos y personas mas excitantes del dia.
    Guardadme el secreto, amores
    15 min
  • Córrete en mis tetas.
    La sensación comenzó en mi centro provocándome un escalofrío, como un ardor inquieto y necesitado. Esta vez tenía la fuerza de una tormenta y amenazaba con robarme el aliento. Intente presionar mis piernas juntas, pero el calor como empeoró como si reclamara atención. “No me puede estar pasando esto ahora, son las 6: 00 de la mañana” me dije mientras mordía mi labio inferior, automáticamente comencé a chuparlo y mojarlos con mi lengua “maldición” miré alrededor para chequear si alguien en el bus escolar estuviese mirando en mi dirección, al ver que mis compañeros estaban cada uno en sus asuntos, intentando dormir o en alguna conversación susurrada con su compañero de asiento tomé un suspiro de alivio.
    No pude detener mis caderas de hacer movimientos circulares acompasados, ya se había convertido en memoria muscular. Apreté más las piernas cruzando los tobillos, un ramalazo de placer me hizo enderezar la espalda, la acción provoco que mis senos se rozasen con la camisa del colegio “Santa Teresita, piensa en ella” pero las sensaciones me embargaban, el placer era una serpiente y yo era tan fácil de seducir.
    Coloqué mi codo en el filo de mi ventana y comencé haciendo círculos en mi pezón izquierdo con el pulgar, lentamente por encima de la camisa color zapote, mirando de reojo a mis vecinos para no llamar la atención. Mi respiración poco a poco se volvió pesada y mis movimientos no eran suficientes, “nunca es suficiente” alcé mi mano libre y la metí entre las piernas moliendo la entrepierna con ella “estas siendo muy obvia Clara” con un gemido interno saqué la mano y con un solo dedo intenté rascar mi clítoris por encima de la tela del pantalón fuerte azul “demasiada ropa, como quisiera tener a Esteban justo aquí, el montar su cara calmaría todo este ardor”.
    La imagen quedo plasmada en mi cabeza y no hizo sino aumentar la necesidad entre mis piernas provocando que un gemido bajo saliera de entre mis labios, miré a todos lados sobresaltada, pero los más cercanos a mi dormían “Los demás están lo suficientemente lejos como para haber escuchado algo” me dije “¿Rosy y Ana estarán dormidas o han visto algo y se están haciendo las dormidas para ver lo que hago?” ese pensamiento detuvo mis movimientos y me hizo observarlas bien, pero rápidamente llegue a la conclusión de que su posición dificultaría ver en mi dirección con los ojos cerrados o por lo menos eso quise creer, la necesidad era tal que no podía pensar con claridad.
    Reanude mis movimientos esta vez aumentando un poco la velocidad, la niebla del placer convirtiendo mi mente en una laguna de positivismo, haciéndome creer capaz de todo. Abrí las piernas lo suficiente para unir otro dedo a la faena y poder moverlos con facilidad contra mi clítoris, cambiando el rascado por movimientos circulares que me hicieron levantar ligeramente la pelvis del asiento. “¡Dios!” ore “¿Por qué tiene que ser tan bueno? Perdóname”. Alce las rodillas agarrando mis pies del asiento del frente, logrando una posición más reclinada en el asiento con más apertura entre las piernas para que mis cuatro dedos pudieran trabajar más fácilmente “Si hubiese por lo menos traído mi abrigo me habría servido para enterrar los dedos dentro del pantalón” baje el codo magullado contra la ventana y amolde la palma en mi seno frotando, apretando y pellizcando el duro pezón, del otro lado el pezón hermano reclamando atención, pero tendría que aguantarse a menos que me creciese otra mano, no tenía forma con que darle lo que quería.
    Apretaba mis dientes para no gritar, mi muñeca derecha dolía por la fuerza suministrada a mis dedos, pero no importaba, solo quería llegar, necesitaba llegar. Quedaba muy poco camino hasta el colegio y en cualquier momento los demás se despertarían o alguien escucharía mi respiración exaltada.
    Lamí mis labios y los chupé deseando que fuesen otros labios sobre los míos, imaginando que eran otros dedos los que giraban sobre el pantalón, que esos no se detenían ahí, sino que escarbaban dentro y en mi interior, un compañero de juegos que le pondría atención a mi pezón solitario. “Tal vez no tuviese que preocuparme por que nos mirasen porque él nos taparía con su cuerpo”, oh me retaría a hacer que otros miren, que vieran la puta que en realidad soy.
    - “¿gemirás como una puta para mi clara?” – mi imaginación evocó su voz para mí.
    - “si” – le respondí.
    - “¿te correrás para mí?”.
    - “si”.
    Esa sensación eléctrica tan ansiada comenzó a formarse desde mi mismo centro, haciéndome mover los dedos más rápido y con más presión. “por favor, por favor” supliqué al cielo, a mis dedos o a mi coño ¿a quién? no lo sabía. Yo solo quería correrme.
    La dulce y eléctrica presión se fue acumulando dentro de mí con amenazas de explotar “si, por favor” rogué al chico que mi imaginación creó para mí propio placer “más, más” el joven me lanzó una sonrisa lobuna que prometía esta y más ocasiones de tormento.
    - “Vamos córrete” – susurró.
    No tuve que preocuparme por el ruido, el no hacer ruido para mí era más que una costumbre. El orgasmo me embargó dejándome sin respiración, me enderece en el asiento apretando mis piernas juntas para intentar evitar que se notase el temblor, no podía vigilar si alguien estaba mirando en mi dirección, las sensaciones eran demasiadas fuertes como para tener los ojos abiertos “tan bueno”.
    La nube de placer fue desapareciendo poco a poco, justo a tiempo para ver como el bus entraba a la calle en la que se encontraba mi colegio. Observé hacia los asientos vecinos, todos seguían aparentemente igual. Hice un control de daños, mi vulva estaba muy mojada, el color oscuro del pantalón ayudaba a que no se notase, pero de todas formas tendría que ir al baño a secar algo de eso.
    Leandro el chófer, aparco frente a las puertas de entrada como siempre, mis compañeros se desperezaron y comenzaron a bajar lo más rápido que pudieron; nuestro chófer era muy conocido por estar de mal humor en las mañanas.
    Agarrando mi mochila me introduje en la fila que se había formado en el pasillo. Uno de mis compañeros de bus llamado Felipe, que me di cuenta en ese momento había estado sentado detrás de mí; también se nos unió colocándose a mi espalda. Me detuve en seco, haciendo que Felipe chocara contra mi ligeramente “¿revisé bien, que los sentados detrás no me estuviesen viendo? No, estoy segura de que mire ¿no?” Podía sentir el calor en mis mejillas “eres tan estúpida Clara”.
    Felipe que hasta ese momento estuvo callado, soltó una risita ligera, como un lobo que sabe que ha atrapado a su presa. Sentí como me respiraba en la nuca al acercarse más a mí, poniéndome la piel de gallina. Mi mente no paraba de elucubrar escenas e ideas de cómo salir de esta, pero mi mente quedo en blanco. Sentí como sonreía detrás de mí.
    - A la próxima invita Clara, no seas mala.
    9 min
  • Estas Dos Secretarias Calientes Sacaran Cada Gota De Semen Caliente De ti.
    Paola sentada en su cama cruzó los brazos.
    —¿Y si me niego?
    —Primero: ya no estamos en público, dirígete a mí con el debido respeto y segundo; si te niegas, entonces elegiré yo y te pondré las cosas muy difíciles.
    —Bien, la escucho, ama. —dijo Paola con desagrado.
    —Mejor. Opción uno, continúas usando tu “maldición”, no en exceso, y te alimento de manera regular. Opción dos: no usas tu maldición y tu hambre comenzará a apoderarse de todo tu cuerpo, y solo te volverás una pasajera dentro de él.
    —Usted no sería capaz de hacerlo.
    —No tendría que intervenir demasiado. Creo que te falla un poco la memoria, pero déjame que te lo recuerde. Ayer mientras intentabas controlar tu hambre. ¿Te sentiste en completo control de tu cuerpo? —Emma miró fijamente a los ojos de Paola antes de continuar—. Bien, ahora imagina eso que sentiste, pero potenciado y llegando al punto en que tus instintos te hagan hacer cualquier cosa con tal de alimentarte, y después, cuando lo hayas hecho, aún no serás capaz de recuperar el control.
    Paola reflexionó un poco antes de contestar.
    —Qué tan mínimo debe ser el uso de mi maldición para que deba alimentarme lo menos posible.
    —Debes mantener el nivel que tenías justo después de superar a la perra de Diana. ¿Eso significa que eliges la opción uno?
    Paola solo asintió con la cabeza.
    —No te escucho perrita.
    —Elijo la primera opción, ama.
    —Muy bien zorrita, no me decepciones o habrá represalias.
    —No la desobedeceré.
    —Muy bien, ahora me marcho, discúlpame con tu madre sobre que no pude quedarme más tiempo.
    Emma se levantó y dejó a Paola deprimida por un rato hasta que se escuchó un golpeteo en la puerta de su habitación.
    —¿Sí?
    —Disculpen, quieren un... —La madre de Paola emitió un gemido de decepción—. Creí que Emma seguía aquí.
    —Emma dijo que la disculparas.
    —Buena chica, muy educada, no sé por qué dejaron de verse.
    Porque es una perra manipuladora y controladora Pensó Paola, luego le llegó un pensamiento fugaz. ¿Cómo sabía Emma que su mamá no estaba en casa si no les dijo que saldría y tampoco escucharon nada?
    —Las personas cambian mamá, o revelan quienes son realmente con el tiempo. —Al fin contesto Paola.
    —Bueno, si ya terminaste, traje bocadillos, podemos continuar con nuestro asunto de chicas.
    —Sí.
    Paola no dejó de darle vueltas a su situación, se notaba distraída, pero su madre lo dejó pasar.
    Al día siguiente temprano por la mañana Paola se decidió y puso en marcha un nuevo plan, al llegar al instituto fue a buscar a la profesora del día anterior, y haciendo uso de su maldición, la sedujo para que la ayudara a formar un equipo en contra de Emma, la profesora se encargaría de convocar a otras personas con alguna maldición, la voz se corrió y en el siguiente receso estaban las pocas personas que se habían convencido de que tenían una oportunidad contra Emma. Al principio todos estaban serios y muy desconfiados. Paola fue la primera en hablar y exponer su plan, era simple, derrocar a Emma y mejorar su situación con respecto a la maldición de cada uno, para que resultara más llevadero, Paola también dijo que no se juzgaría a nadie ni se investigaría sobre su “alimento”. La mayoría quedó convencida y decidieron actuar al día siguiente, no iban a dejar ingresar a Emma y la echarían del instituto para que ya no pudiera estar ahí, también se intentaría poner órdenes de restricción en las casas de cada individuo para que de igual forma Emma no pudiera acercarse a esas personas. La mayoría quedó complacida, aunque la sensación de amenaza nunca se fue, el sentirse juntos les brindó valor.
    Paola terminó su día en el instituto con una extraña emoción y decidió al salir pasar algún tiempo con su novio.
    Su novio encantado la trató con esmero al principio, y a cada cosa que pedía Paola, su novio se esforzaba por complacerla. Él empezó de manera tierna, pero Paola quería que fuera más atrevido y vivaz. Intentando copiar la actitud que había tenido de Emma, Paola puso la cabeza de su novio en su coño para que este la hiciera disfrutar con su lengua, Paola le decía dónde y cómo hacerlo, pero su novio no hizo que Paola llegara al orgasmo, aun así pidió su recompensa. Mientras cambiaban de posición y Paola se arrodillaba para hacerle sexo oral a su novio, pensó pagarle con la misma moneda. Mientras metía en su boca la polla de su novio, también lo masturbaba manteniendo una mano en la base de su miembro, su novio ni se cuestionó cómo era que Paola ya pudiera meterse toda su polla. Paola se esmeraba en brindarle placer a su novio qué cuando este iba llegando a su clímax, Paola mirándolo desde su posición, se detuvo, cortándole el orgasmo, este se molestó y trato de sujetarla de la cabeza, logrando solo asir parte de su cabello. Le exigió que terminara, Paola se negó, entonces su novio con su mano libre se masturbó manteniendo a Paola frente a su polla hasta que eyaculó, salpicando la cara de Paola. Paola se molestó, se incorporó, ofendió a su novio y lo dejó. Mientras lo dejaba, se limpió el semen de su cara, en cuanto terminó, Paola reconoció que había sido muy poco lo que había que tenido que limpiar.
    Paola llegó a su casa, habló fuerte para hacerle saber a su madre que había regresado, mientras se dirigía sin prestar atención a su cuarto, la no respuesta de su madre hizo que se detuviera y regresar cerca de la puerta para mirar a la sala, esperando ver a su mamá, en su lugar lo que vio fue la oscura cabellera de Emma sentada en el sillón.
    —¿Hola?
    Emma solo le hizo un ademán con su mano para que se acercara.
    —¿Qué le hiciste a mi mamá?
    Paola se acercó más a Emma y vio que no estaba sola, su sorpresa fue mayúscula cuando notó que parecía que su madre estaba desnuda en el piso: de rodillas, cuerpo inclinado hacia delante, brazos extendidos hacia enfrente y sobre sus manos su cabeza mirando al piso.
    —Mamá, mamá, levántate por favor.
    La madre de Paola no se movió en absoluto ni dijo nada. Emma al ver a Paola de frente comenzó a hablar.
    —Siéntate.
    Paola no pensaba hacer lo que Emma le ordenaba, pero un gimoteo que salió de los labios de su madre la hizo cambiar de opinión y se sentó.
    —Escúchame bien zorrita, esta será la única vez que te dejaré decir lo que quieras y como lo quieras decir, no tomaré represalias de lo que digas y una vez que termines, hablaré yo. —Dijo firmemente Emma. Paola no pensó mucho antes de empezar a hablar.
    —Eres una maldita, deseas tener el control de todos y someterlos a tu voluntad, me obligas a hacer lo que tú quieras y poco me dejas decidir sobre lo que yo quiero hacer, y ahora tienes a mi mamá así, te odio, te detesto.
    Paola siguió despotricando por algunos minutos hasta que pareció que ya no tenía nada que decir.
    —Muy bien, si has terminado ahora es mi turno. Escúchame bien perrita, estoy muy molesta, traté de no ser dura contigo, no esperaba de ti más que lo mínimo, te dejé la libertad necesaria para qué tratarás de llevar una vida medianamente normal, y hasta te dejé usar tu maldición lo mínimo y ¿qué es lo primero que haces? Revelarte, bien tú has querido jugar así…
    —Esto es entre tú y yo, deja a mi mamá fuera de esto, ella no tiene nada que ver en este asunto.
    Emma la cayó de inmediato
    —¡Tsch! Te dejé hablar, y tu tiempo terminó, ahora. Discúlpate y ponte de rodillas tú también.
    Esta vez las palabras de Emma tomaron aquella fuerza que Paola había sentido antes, y aunque ella no quería arrodillarse, su cuerpo actuó por si solo, desalojando rápidamente el sillón.
    —Discúlpeme ama. —Dijo Paola arrodillada frente a Emma.
    —Y dices que no metamos a otras personas en esto, bueno, tú convenciste a otras personas para apoyarte y ponerse en mi contra. Sobre eso, te adelanto que no les funcionará, no están a mi nivel, para que lo entienda tu cerebro poco desarrollado, tú crees que el hecho de que ocho personas estén en mi contra, es algo significativo para mí, eso ni siquiera implicaría que yo tuviera que recurrir a alguien más para resolverlo, puedo someterlos a todos y ni siquiera desgastaría mi energía. Entre más rápido lo entiendas, dejarás de ser una molestia para mí. Ahora. ¿Por qué piensas que yo soy tu enemiga? Yo solo me ocupo de que las cosas se cumplan como deben de hacerse. Adelante, puedes hablar.
    Paola pensó su respuesta y cuando estaba dispuesta a pronunciarla la idea salió, pero no con las palabras que Paola pensaba, ella quería insultarla y hablarle de tú, pero en su lugar le habló con respeto y de usted.
    —Usted me cae mal, y no acepto que quiera controlar mi vida.
    —No tendría que hacerlo si siguieras las reglas. —Emma suspiro antes de continuar—. Mira en estos momentos tengo algo más importante en que ocuparme, además tú no eres el juguete con el que deseo entretenerme en estos momentos, entonces, desiste de tu plan, regresa a tu primera elección, la que acordamos, no tomaré represalias, por esta vez solo será un regaño. ¿Entendiste?
    —Si ama.
    —Bien, esta es la última vez que arreglaremos las cosas así, no me falles o afrontarás las consecuencias y ten por seguro que te arrepentirás.
    Paola se levantó y observó qué quien creía que era su madre también lo hacía, pero dicha persona fue cambiando sus rasgos hasta que Paola la reconoció, era la profesora con la que previamente había hecho los planes contra Emma, en cuanto terminó de incorporarse la profesora pronunció.
    —Ama podría…
    —Calla aún no acabo contigo, andando.
    Emma tronó los dedos y la profesora tuvo un espasmo, Paola vio cómo la profesora tensaba su cuerpo y pasados unos segundos se relajó, entonces un líquido transparente comenzó a descender del coño de la profesora que suplicaba a Emma en voz baja. Paola, después de ver a la profesora desnuda “sufrir” un orgasmo, pregunto a Emma.
    —Ama. ¿Qué ha pasado con mi mamá?
    —Solo tuvo un asunto que atender en su trabajo, estará aquí en una hora más o menos, dale saludos de mi parte.
    Emma jaló la correa que llevaba al cuello la profesora y así desnuda salieron. Paola se quedó deprimida de nuevo y ahora se le sumaba la impotencia, al menos su cuerpo volvió a responderle, al igual que su habla, probó y las palabras brotaron tal cual las pensaba. Sin más remedio, mandó un mensaje a todas las personas con las que se había reunido en la escuela para avisarles sobre la cancelación y poner sobre aviso a todos. Nadie respondió.
    Al día siguiente, Paola vio a Emma que solo le dijo que aún no había cumplido con su cuota diaria de usar su maldición, de mala gana Paola coqueteó un poco, se dejó adular por algunos chicos, envidiar por algunas chicas, incluso se exhibió un poco. Cuando Paola vio a la profesora, la detestó por haberla delatado y por haberse hecho pasar por su madre, sin embargo, la mirada que la profesora le dedicaba a Paola era como si quisiera disculparse.
    6 min
  • Hermosa rubia ojos azules de Buenos Aires te guía una paja detalladamente
    Sentado en el sofá, esperaba ansioso que Silvia saliera de la recamara, llevaba poco mas de 10 minutos cambiándose de ropa, según sus propias palabras; se pondría algo de lo que uso durante su estancia en casa de Arturo.
    Cuando la puerta se abrió. Me quede inmóvil por la sorpresa, no podía dejar de verla, se veía hermosa, el solo hecho de verla ataviada de esa forma tan llamativa, me daba una idea de lo que escucharía a partir de ese momento.
    Zapatillas negras con tacón alto. Sobre su cuerpo, un juego de lencería demasiado sexy, medias negras, sostenidas por un hermoso liguero negro de finos encajes, una diminuta tanga de tela tan transparente que permitía ver sus labios vaginales, su sexo estaba depilado, no llevaba puesto sostén, así que sus pezones color canela estaban expuestos.
    Se acomodo frente de mi, separo sus piernas dejando expuesto su sexo, relamió sus labios y dio inicio, conforme pasaban los minutos, la delgada tela de la tanga fue mojándose, signo evidente de la excitación que aun le causaba el solo recordar lo acontecido en casa de Arturo, la mire fijamente, deseaba captar cada reacción suya, la escuche en silencio sin interrumpirla.
    Todo inicio desde el mismo momento que subí al auto de Arturo. Me dio un beso en la boca, sin importarle que alguien que me conoce, pudiera vernos, puso en marcha el auto y salimos del estacionamiento del centro comercial, minutos después dejamos la ciudad atrás, ya circulábamos por la autopista cuando comenzó a hacerme algunas preguntas, a las que fui respondiendo.
    ¿Qué traes bajo del vestido?
    ¡Solo una tanga!
    ¡Quítatela y guárdala en la guantera! Después… quiero que mantengas separadas las piernas.
    Estaba temblando de nervios, pero obedecí cada una de sus indicaciones, me despoje de la tanga y la guarde en la guantera, el vestido se había subido hasta dejar casi descubierto mi sexo, separe las piernas y sin perder el tiempo… llevo su mano a mi rajita, hundió un par de sus dedos, los movió dentro de mi vulva y los saco embadurnados con mis jugos vaginales, de forma morbosa… ¡llevo sus dedos a su boca y los chupo! Volvió a repetir la acción, varias ocasiones, hasta que quedo satisfecho. Yo estaba muy excitada, sobre todo por lo que me decía.
    Los siguientes días. Despertare a la puta dormida dentro de ti, voy a entregarte con algunos amigos, quienes se encargaran de llevarte al clímax del deseo, llegara el momento que suplicaras que te cojamos, cuando regreses a casa con tu esposo, estarás convertida en una puta de verdad y lo vas a disfrutar.
    Es extraño, pero escuchar que alguien me llamara de esa forma, me hizo excitarme demasiado, no me molesto, fue… ¡todo lo contrario! Durante todo el trayecto hacia su casa, no dejo de acariciar mi rajita mojada, solo deseaba llegar a su casa y dejar que me cogiera, pero el juego seria aun más morboso.
    Poco menos de horas después, llegamos a una pequeña ciudad, ahí busco donde estacionarse, me hizo bajar del auto sin ponerme la tanga, no sé si se notaba que no llevaba nada bajo del vestido, entramos a un negocio de ropa para mujer, pidió le mostraran un vestido blanco, me hizo probármelo y lo compro, de regreso al auto, me pidió subir a la parte trasera, puso en marcha el auto y pronto dejamos la ciudad, después de unos 20 minutos de avanzar por una carretera, salimos por un camino de terracería.
    Quizá un kilometro adelante, detuvo la marcha, en un camino rodeado de arboles, un rio de agua cristalina corría a un costado, no se veían casas, todo estaba en silencio, antes de bajar… me pidió despojarme de mi vestido.
    ¡Desnúdate!
    Estaba nerviosa cuando baje desnuda del auto, caminamos un poco y nos detuvimos en un pequeño espacio, rodeado de vegetación, ahí… me hizo recostarme y separar las piernas…
    Recuéstate y separa las piernas.
    Lo vi regresar al auto y volver después con un pequeño balde. En la otra mano llevaba una máquina de afeitar. Puso la mitad de agua en el balde y le agrego liquido de un pequeño tubo, después… ¡cubrió mis vellos púbicos con la espuma y comenzó a depilarme!
    De hoy en adelante. Siempre mantendrás depilada tu raja. Una buena puta no lleva un solo vello sobre su cuerpo, tendrás que estar vestida de forma adecuada, ropas que permitan tocar tu cuerpo cuando se desee, dispuesta a recibir verga a cualquier momento, aprenderás a dar placer oral, y aprenderás situaciones nuevas.
    Ya un amigo espera que lleguemos a su casa para iniciarte, por eso, nos detuvimos para prepararte, es necesario que estés depilada, veo que estas excitada… ¡tus labios vaginales palpitan de deseo! ¡Estoy seguro que vas a disfrutar cada momento de placer!
    Volvió a alejarse hacia el auto, dejándome ahí… con la raja depilada, mojada de excitación, y reflexionando sobre sus palabras, me estaba gustando el juego, me hacía sentir placer, al ser tratada de esa forma que tanto había deseado, tenía que ser obediente, complaciente, me gusta su forma de tratarme, al fin lo podía disfrutar.
    Recorrió con la mirada mi cuerpo desnudo. Me entrego el vestido y me dijo.
    ¡Póntelo! Solo llevaras el vestido, nada bajo de él. Cuando lleguemos a casa de Gabriel… el te dirá que ropa usar, todo esta debidamente planeado, solo se obediente, ¿lo harás? ¿Complacerás a mis amigos? ¿Aprenderás a ser una buena puta?
    ¡Si… hare todo cuanto me pidas hacer… quiero ser tu puta! Seré obediente y complaciente, tus amigos quedaran satisfechos.
    El vestido dejaba muy poco a la imaginación. De corte strapless, apenas sujeto a mi cuerpo por los elásticos en la parte de mis tetas, demasiado cortito y por si fuera poco, la tela es tan delgada que se transparenta mi cuerpo, fuimos de regreso al auto y subí, el vestido se subió tanto, que podía verse mi sexo, no hice el menor intento de cubrirme, solo… ¡deje que todo sucediera de forma natural!
    Volvimos a la carretera y una media hora más tarde llegamos a nuestro destino. Una casa en la parte más alejada de un pequeño poblado, un hombre alto, de aspecto rudo y apariencia viril salió a nuestro encuentro, saludo efusivamente a Arturo, y después me presento, solo me dio un beso en la mejilla y recorrió mi cuerpo, sin duda recreándose con mi parcial desnudes.
    ¡Aquí te entrego a Silvia! Es una buena chica, sabe obedecer y complacer, ya sabes lo que tienes que hacer, según lo acordado; ahora… esta en tus manos, mañana pasaran por ella.
    Arturo dio la vuelta y se fue. Dejándome en manos de de Gabriel, quien me tomo de la mano y me llevo al interior de la casa. Me llevo a una habitación, donde había una mesa de madera, me ayudo a subir y me dijo me recostara, de la bolsa de su pantalón saco un antifaz, de esos que se usan para dormir, cubrió mis ojos, no podía ver nada, sentí miedo cuando ato mis manos a los costados y lo mismo sucedió con mis tobillos, no podía moverme, todo estaba en completo silencio, incluso… no sabía si Gabriel seguía en la habitación.
    Los minutos pasaban de forma eterna. Por fin escuche que Gabriel hablaba con otra persona.
    Ahí la tienes. Puedes jugar un rato con ella, solo respeta las reglas, no puedes hablarle, solo… ¡disfruta de su cuerpo!
    Sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo, cuando una mano se deslizo bajo de mi vestido, unas manos de tacto suave fueron directo a mi sexo, di un respingo al sentir resbalar un par de dedos en mi rajita, quien fuera la persona que estaba disfrutando de mi cuerpo, saco sus dedos y los llevo directo a mi boca, me hizo chupar y disfrutar de mis propios jugos, una y otra vez.
    De pronto dejo de acariciar mi rajita, sentí nuevamente ese escalofrío en mi cuerpo, cuando sentí el frio de un metal rozar mi cuerpo, estaban cortando el vestido de abajo hacia arriba, lentamente sentí como hacían los cortes suficientes para poder apartar la prenda de mi cuerpo.
    A momentos… jalaban con fuerza un trozo de la prenda, y eso, me hacia experimentar una dosis extra de excitación, mi cuerpo estaba caliente, deseoso de ser acariciado, ya deseaba que me cogieran, pero aun era demasiado pronto, estaba a punto de ser llevada a un estado enloquecedor de deseo sexual…
    Las delicadas manos acariciaban mis tetas, poniendo mayor énfasis en mis hinchados pezones, los apretaba con fuerza, causándome una mezcla de dolor y placer al mismo tiempo, ya me dolían las tetas por la inflamación alcanzada.
    No pude evitar dejar escapar un gemido al sentir la boca en mi rajita, la pego, a mi sexo, sin moverla, haciendo que el calor de su boca se impregnara en mi sexo, tardo varios minutos así, hasta que por fin comenzó a mamar mi rajita, su lengua… pasaba lentamente en medio de mis labios vaginales, me hizo experimentar un espasmo cuando la puntita de su delicada lengua se poso en mi botoncito rosado, lo toco una y otra vez, me movía inquieta, estaba entrando en un estado de máxima excitación.
    Su lengua se abría paso entre mis labios vaginales, hurgaba, entraba y acariciaba mis paredes vaginales, sentía la boca seca por la excitación, mi cuerpo no dejaba de convulsionarse, enloquecí cuando toco el turno de mi ano…
    Pude sentir la lengua tratando de abrir mis pliegues anales, ¿Cómo evitarlo? La caricia me hizo cooperar, me puse flojita y deje que mi estrecho ano fuera explorado. La lengua lograba entrar unos centímetros, suficientes para volverme loca de placer…
    No sé cuánto tiempo llevaba recibiendo enloquecedor placer, pero ya deseaba que me cogieran, deseaba ver quién era ese hombre que me daba tanto placer, por fin se aparto de mi lado, escuche unos pasos alejándose de la habitación, mi cuerpo estaba bañado en sudor, podía sentir un delgado hilo de líquidos vaginales escurrir por mis muslos y caer sobre la mesa, nuevamente hubo silencio…
    Ahora la mano era mas áspera, mas ruda, los dedos resbalaron al interior de mi rajita, comenzó a moverlos lentamente, como si fuera una especie de pistón, entraban y salían, a momentos apretaba mi clítoris, lo hacía con fuerza haciéndome gritar de placer, comencé a temblar de pies a cabeza, solo bastaron unos minutos para que me hiciera tener un orgasmo, un torrente de líquidos salió disparado, no podía dejar de sacudirme, tres veces seguidas me masturbo, ya no tenía fuerzas, me sentía débil, sentí cuando soltó las ataduras de mis tobillos, hizo lo mismo con mis manos, me puse en posición fetal, no tenía fuerzas ni siquiera para despojarme del antifaz, me quede quieta, tratando de reponer las fuerzas.
    Gabriel me tomo con sus fuertes brazos, sin hacer mucho esfuerzo me llevo a una recamara, ahí me despojo del antifaz y salió dejándome sola, desperté de madrugada, cuando sentí la caricia en mi rajita, era Gabriel quien iniciaba nuevamente a darme placer, mamo mi rajita hasta que estaba mojada, volvió a masturbarme, pero no hubo penetración, ni siquiera pude ver su verga, descanse el resto de la noche y por la mañana fui preparada para ir a casa del siguiente amigo de Arturo.
    Interrumpí a Silvia. Le dije que descansara y que por la tarde continuaríamos con los detalles del segundo día, yo estaba muy excitado, pero tenía que salir y así lo hice… ese fue solo el inicio de 5 días de verdadero placer sexual experimentado por Silvia…
    11 min

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