SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

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By StarlyComedy
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SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales episodes

  • 50 cosas sexuales sobre mi...
    Desde aquel día, y siempre que follábamos, mi chica me recordaba cómo se la había chupado voluntariamente a Óscar y como este se había corrido en mi boca. Reconozco que, siempre que mi chica sacaba el tema me excitaba muchísimo, aunque yo no solía entrar al trapo y la dejaba hablar a ella. Me provocaba con frases como: "Me encantó ver como se la chupabas...", "Que guapo estabas con una polla en la boca" o "Seguro que si Óscar estuviera aquí se la chupabas otra vez."
    Yo me limitaba a embestirla con fuerza cada vez que sacaba el tema y tenía que hacer un esfuerzo muy grande por no correrme enseguida. Aunque conseguía aguantar y retrasar la eyaculación, al final acababa corriéndome, a lo que seguían las provocaciones de mi chica, del tipo "¿Te has corrido por mi o por pensar en la polla de Óscar?".
    Yo daba siempre la callada por respuesta ya que reconocer mi excitación me hacía sentir menos hombre, pero lo cierto es que las provocaciones de mi chica me daban mucho morbo y, aunque no quería admitirlo, ella me conocía bien y era muy consciente de lo que hacía. Lo cierto es que a los dos nos excitaba la situación, eso era obvio.
    Tras semanas en este plan, follar y recordar la polla de Óscar pasó de convertirse en un recurso puntual para nuestra excitación mutua a convertirse en la norma. Ya no follábamos sin sacar el tema. Simplemente se había convertido en un hábito recurrente que llevaba nuestra excitación al siguiente nivel. Yo, no obstante, aún no era consciente de que ello nos llevaría por un camino que acabaría por enriquecer mi vida sexual todavía más.
    Fue tan solo hace dos meses, en plena ola de calor al final del verano de 2022, cuando ocurrió la historia que os voy a contar a continuación.
    Era la fiesta de cumpleaños de un antiguo y muy buen amigo de la universidad de mi novia e iba a tener lugar en un piso que este compartía con otros dos chicos. Ambos eran expatriados que habían venido a trabajar a Madrid hace algún tiempo.
    Yo no conocía a nadie, pero al llegar junto a mi chica el anfitrión, que se llamaba Fran nos recibió con efusividad. Era un chico alto, de pelo castaño y corto, bastante ancho de espaldas y era muy extrovertido (a esas alturas ya andaba achispado por el alcohol). Fran se encargó de presentarnos a los otros asistentes de la fiesta (debía de haber unas 12 personas en total) incluyendo a sus dos compañeros de piso: Martín, un argentino que trabajaba en un conocido banco español y Walt, un californiano que trabajaba como consultor para una empresa de energía.
    El primero, Martín, era un chico delgado, pero guapo. Aparentaba mucha menos edad de la que tenía, porque no tenía ni un pelo en la cara. Era animado divertido y muy hablador. Por otra parte, Walt no podía ser más distinto. Era muy ancho, entrado en los cuarenta y gastaba un aspecto rudo y maduro, con el pelo ya canoso y barba de 2 días.
    La fiesta transcurrió de la forma más normal del mundo. Había la típica comida para picar (nada sofisticado) y vino, cerveza o copas para beber. Inevitablemente, tanto mi chica como yo empezamos a beber ya que llegamos los últimos y por lo general, la gente ya iba contentilla, así que tendríamos que esforzarnos por coger el ritmo.
    De las cervezas pasamos a las copas y, al cabo de unas horas, de estar contentillos pasamos a estar borrachos y a alcanzar el nivel de extroversión del resto de los asistentes. Poco a poco, entrada la madrugada y como suele pasar en las fiestas, la gente por una razón o por otra empezó a irse, y de ser 12 pasamos a ser 9, luego 7 y finalmente 5: mi novia, Martín, Walt, Fran y yo.
    La música paso a ser más relajada, y el ambiente paso de ser el típico de una fiesta al de una reunión desenfada de amigos que charlaban, reían y compartían anécdotas. En definitiva, era un ambiente muy agradable gracias al buen alcohol y la buena compañía.
    No pude evitar observar la buena relación que mi novia tenía con su antiguo compañero Fran. Es cierto que hacía mucho tiempo que no se veían y que siempre hace ilusión ponerse al día con un antiguo amigo, pero entre el alcohol y el ambiente pude ver como Fran en un par de ocasiones le ponía la mano en la cintura y se inclinaba para hablarle al oído, a lo que mi chica respondía con una mirada cómplice y una sonrisa nerviosa. No soy un chico celoso, al contrario, he compartido a mi chica con otros hombres, pero no podía evitar el imaginarme que dado el nivel de complicidad entre ambos había habido algo en el pasado. Si Fran se sentía atraído por mi chica era lo más normal del mundo. Ella llevaba un vestido de verano corto, con escote y de tirantes, de esos que tienen una falda suelta en la que se podría intuir perfectamente la redondez del culo de mi novia y aunque los pechos de mi chica son pequeños, están muy bien puestos y con ese calor y a esas horas y con unas cuantas copas de más, el hombre que no se fijara en sus tetas o era gay o era tonto. Por todo ello, no le di importancia.
    Por mi parte, yo charlaba animadamente con Martín, ya que Walt iba ya muy perjudicado y se sentó en un sillón a mirar su móvil tras servirse una nueva copa. Era obvio que en breve si iba a retirar a dormir la mona. Martín, hablaba por los codos y la verdad es que para lo poco corpulento que era aguantaba bien el alcohol, porque no se le notaba que llevaba unas cuantas copas encima. En medio de la conversación pude ver que mi chica y Fran se ponían a bailar una balada muy relajada. Mi chica le dio la espalda y comenzó a contonear las caderas. La verdad es que estaba muy sexy.
    Me quedé embobado mirándola, y cuando lo notó, me dijo que me acercara con el dedo mientras me sonreía.
    "Disculpa, que me reclama esa diosa que está bailando.", le dije a Martín. El rio y me dejó ir con ella.
    Me acerqué y me puse a bailar, y al cabo de poco rato Martín se unión también. Walt ya estaba dormido en el sillón y no se enteraba de nada (solo le faltaba roncar). Debimos bailar durante dos o tres canciones cuando Fran dijo: "Chicos... yo me voy a dar una duchita y vuelvo enseguida, a ver si se me quita este calor y me despejo un poco...", y partió hacia el baño.
    Quedamos Martín, mi novia y yo en salón y paramos de bailar para sentarnos en el sofá y continuar charlando. Al cabo de un rato, Martín anunció que iba un segundo a su habitación para dejar cargando el móvil y que volvía en un momento, con lo que me quedé en el sofá con mi chica.
    "Estoy cachonda...", me confesó mientras se inclinaba hacía mí y me cogía el paquete.
    "¿Quieres que nos vayamos?", le pregunté.
    "No, vamos a quedarnos un ratito más, anda..." contestó mi chica con una sonrisa pícara en la cara, "además..." continuó mientras seguía sobándose la entrepierna, "había pensado que... si tú quieres... me podríais follar entre Fran y tu..."
    Desde nuestro encuentro con Óscar hace unos meses no habíamos vuelto a montar un trío y la verdad es que la idea no me disgustó.
    "¿Pero tú crees que Fran va a querer?", le respondí.
    "Yo creo que por eso no hay que preocuparse...", contestó intentado contener una sonrisa.
    "Que bien le conoces, ¿no?", me estaba empezando a excitar la conversación y quería tirarla de la lengua.
    "Bueno... una chica sabe cuándo se la quieren follar...", continuó ella, "Y Fran quiere follarme, créeme. Además, en la universidad nos liamos un par de veces y ni a él ni a mi nos importaría recordar viejos tiempos..."
    "Si él quiere, y tú quieres, yo me apunto." zanjé con una sonrisa de oreja a oreja. Yo ya estaba completamente empalmado entre las caricias de mi novia y el morbo de la conversación.
    Seguidamente mi chica se inclinó sobre mí y agarrándome con fuerza de la polla me dijo al oído, "Además, tiene una polla enorme, y es bisexual..."
    Antes de que le pudiera contestar Martín regresó del baño y tuvimos que cortar la conversación, pero inevitablemente mi novia insertó en mi cabeza una imagen de la que me iba a costar librarme.
    "Parejita! ¡no se os puede dejar solos!", interrumpió Martín al volver de su habitación. Había visto como mi novia se separaba y me soltaba el paquete. Quizás por la desinhibición provocada por la bebida Martín no pudo disimular y se quedó mirando mi entrepierna en la cual se distintiva una tremenda erección. "Veo que interrumpo algo..." dijo medio riéndose.
    "Ya ves, Martín, a estas horas ya me va apeteciendo la compañía de mi chico.", contestó mi novia.
    "Ya veo, ya... no te culpo, vos sos humana... y él es un chico lindo que está bien dotado por lo que veo...", contestó mientras señalaba mi erección y sonreía.
    La confianza era suficiente como para que los tres nos pusiéramos a reír y mi chica contestó, "No está mal... pero los hay más dotados..."
    "Tenés razón. Siempre hay una pija más grande, querida, yo he visto unas que no te creerías" contestó Martín, "pero no seas pendeja, no es el tamaño... es como se use."
    "En eso no te falta razón, la usa muy bien." Contestó mi novia, luego se inclinó sobre mí y me dio un pico en los labios mientras me sonreía.
    En ese momento volvió Fran de darse su ducha. Debía de sentirse muy cómodo (al fin y al cabo, estaba en su casa), por que regresó del baño tan solo vistiendo unos calzoncillos negros ajustados que marcaban bien su paquete. "Ya estoy aquí! que bien te quedas con una duchita...", anunció.
    "Yo creo que voy a hacer lo mismo...", comentó Martín. "Voy a darme una ducha y ya veré si vuelvo..." Fue él entonces quién, dejando el salón, se fue hacia el baño, pero mientras se iba dijo en voz alta y medio riéndose, "Ah! vigiláme a esos dos Fran, que están recalientes y casi se lo montan ahí mismo!!"
    "¿¿Aaah sí??”, dijo Fran mientras nos miraba con cara de entre diversión y sorpresa.
    "Ni caso," le contesté. "Ya sabes que los argentinos tienden a exagerar..." reímos y nos pusimos a hablar entre los tres.
    Fran permaneció de pie, ya que aun venía medio mojado de la ducha y se quería secar al aire por el calor que hacía, mientras que mi chica y yo estábamos todavía sentados en el sofá de forma que, inevitablemente, el paquete de Fran quedaba más o menos a la altura de nuestros ojos. Era imposible no mirarlo disimuladamente de vez en cuando, la verdad. Pude ver a mi novia como de reojo dejaba escapar miradas furtivas hacia su entrepierna... y es que la tela de la prenda no disimulaba la longitud del miembro en absoluto. Parecía enorme...
    Fran nos dejó brevemente para ir a servirse una copa, y mi chica aprovecho la ocasión para inclinarse hacia mí, cogerme de nuevo el paquete y decirme al oído, "Vaya pollón se gasta Fran, ¿eh? No disimules que tú también lo has mirado... Cuando me lo follé en la uni, recuerdo que lo podía coger con las dos manos y aun sobraba todo el capullo... era delicioso..."
    La situación se estaba volviendo insostenible por la calentura general. Yo estaba empalmadísimo y conociendo a mi chica ella estaba demasiado borracha, desinhibida y cachonda como para no lanzarse en breve.
    Fran volvió, pero no traía una copa para él, sino que traía una para cada uno, con lo que seguimos bebiendo... Estaba claro que él, muy conscientemente, se acercaba cada vez más a nosotros ya que la situación le debía excitar, porque su polla iba creciendo poco a poco, incluso creo que pude verla palpitar en un par de ocasiones por el rabillo del ojo. Mi novia, que no era tonta, entró a matar...
    "Fran... tengo la impresión de que estás un poco incómodo... parece que tu polla está un poco oprimida... ¿no te duele?", le dijo mientras le miraba a los ojos con una sonrisa.
    "Pues la verdad es que un poco sí... pero sería de mala educación ponerme más cómodo todavía." respondió con una sonrisa cómplice.
    "No seas tonto... estás en tu casa. Además, no creas que me vas a asustar, yo ya te la he visto.", contestó mi chica.
    "Tú ya sé que no te asustas y que ya la has visto antes... pero con tu novio tengo menos confianza, a lo mejor el sí se asusta." Replicó Fran medio riéndose.
    "Por él no te preocupes, cari." contestó mi chica, esta vez mirándome a mí. "No será la primera polla que ve tampoco..."
    La suerte estaba echada. Ya no había vuelta atrás.
    "Pues si no ponéis inconveniente..." Sin mediar ni una palabra más se quitó los calzoncillos de golpe, dejando a la vista un enrome pollón rasurado salvo por un poco de pelo en la base del tronco que saltó de su prisión de tela como un resorte. Ya estaba completamente erecta y la recorrían de arriba abajo unas tremendas venas palpitantes. Era un pollón de unos 20 centímetros como poco. 20 centímetros de carne dura y caliente que sabía que dentro de poco estarían en la boca de mi novia. De solo imaginármela con eso en la boca me volvía loco de excitación.
    A todo esto, Walt seguía dormido en un sillón sin enterarse de absolutamente nada.
    Mi novia consideró que ya estaba todo dicho, con lo que no dudó en cogerla con su manita y al hacerlo pareció que la polla de Fran crecía todavía más... Acto seguido se la comenzó a menear suave y lentamente mientras le miraba a los ojos y él le devolvía la mirada. Tras unos segundos se llevó ese inmenso trozo de carne a la cara y se golpeó suavemente las mejillas con él, mientras cerraba los ojos y apretaba los dientes. Los choques contra su cara sonaban como pequeñas palmadas, "smac.... smac... smac..." Estaba claro que se sentía extasiada por tener ese pedazo de pollón enteramente a su disposición y no tardó en llevársela a la boca y comenzar a lamer, mientras yo permanecía al margen como si ninguno de los dos se acordara de mi presencia.
    Las lamidas se convirtiendo en chupadas. Las chupadas se fueron convirtiendo poco a poco en folladas de boca, y las folladas de boca en lagrimeos y arcadas. Tan solo se oía el "aaaargggh.... uugggh... arrrrggggh.... uuuugghh... Aaaaarggggh... AAAARGGGHHH..." de mi novia autoforzándose la boca y la garganta con esa polla de ensueño mientras su saliva caía por su barbilla hasta el suelo.
    Fran, por su parte, no decía nada. Solo reposaba una mano sobre la cabeza de mi chica, como dirigiéndola y la miraba fijamente con el ceño fruncido. Yo tampoco intervenía, pero la polla me iba a estallar, con lo que me puse de pie, me quité la ropa y me puse al lado de Fran para que mi chica me la chupara a mí también.
    Ella, al percatarse, dejo de comérsela Fran y me la empezó a comer a mí. La mía no la tenía que forzar, le entraba sin problemas hasta el fondo con lo que ella, algo decepcionada, se la sacó, la cogió con su mano y empezó a menearla. Mientras me miraba a los ojos me dijo, "Cari, te quiero mucho, pero no hay color..." Sin soltarme la polla cogió con la otra el pollón de Fran y se lo volvió a llevar a la boca para seguir comiendo. Estaba claro que dentro de la escala de prioridades yo no estaba el primero... lo cual me frustraba considerablemente.
    Sin darme por vencido, la cogí de la cabeza y la obligué a que dejara de comérsela a Fran. Al parar me miró con cara de cabreo y hartazgo pero antes de que dijera algo fui yo quien habló "Que me la comas a mí también... joder...!"
    "Vale cari," me contestó muy molesta, "solo hay una forma de que te la coma yo hoy y es siguiendo mis instrucciones. Siéntate aquí en el sofá."
    Obedecí y me senté junto a ella. Intuía por donde iban los tiros.
    Mirándome a los ojos y sin soltarle la polla a Fran me dijo sonriendo, "Yo te la como a ti y tú se la comes a él." Se dejó caer al suelo y se colocó de rodillas entre mis piernas sin dejar de mirarme con una sonrisa malévola.
    Fran que seguía sin decir nada se colocó delante de mí. Su polla quedó a escasos centímetros de mi boca. Podía notar su calor en los labios. En ese momento, mi novia comenzó a chuparme los huevos mientras me pajeaba con una mano sin perder detalle de la escena. Fran aprovechó para acercarse un poco más y su capullo chocó contra mi boca entreabierta. Instintivamente la abrí un poco más y la cogí con una mano para menearla suavemente. Estaba durísima y caliente. Pesaba mucho... era todo un solomillo de carne que debía pesar medio kilo por lo menos.
    "Así cari, venga.... cómetela..." me animaba mi novia haciendo su pausa en su mamada.
    Abrí la boca un poco más y entró todo el capullo. Ya era oficial... esa era la segunda polla que me comía y reconozco que, entre la excitación y la mamada de mi chica, me encontraba en la gloria.
    Fran me puso una mano en la cabeza, como lo había hecho con mi chica. Noté como iba haciendo un poco más de fuerza lo que me obligó a abrir la boca todo lo que podía. Fue en ese momento cuando Fran rompió su silencio, "Así... cómemela zorrita... cómemela como la hacía tu novia..."
    Al escucharlo, mi novia dejó escapar una risita.
    Es curioso como la excitación nos afecta. Si hace cinco minutos Fran me hubiera hablado así le habría intentado partir la cara, pero ahora no solo no me molestaba, sino que me daba más morbo.
    Viendo que seguía chupando sin inmutarme me puso otra mano en la cabeza, me la agarró con fuerza y empezó a empujar. Me estaba follando la boca.... y ahora era yo quien babeaba y tenía arcadas. Puse instintivamente una mano en su cadera a modo de resistencia para no vomitar, pero en el fondo me estaba gustando que me usara de esa manera.
    Noté como mi novia dejó de comérmela y se sentó a mi lado. Entre el lagrimeo de mis ojos pude ver cómo me observaba con una sonrisa de oreja a oreja y con algo de incredulidad. Se puso de pie y se quitó el vestido y la ropa interior y, sentándose de nuevo a mi lado, cogió la parte de la polla de Fran que no podía entrar en mi boca y se puso a menearla suavemente. Tras unos segundos así, puso su cara entre la mía y el vientre de Fran y comenzó a lamer la parte del tronco que no me entraba. Estábamos compartiendo polla, saliva y excitación. Era sin duda alguna la experiencia sexual más intensa que había tenido nunca.
    Yo ya ni me movía. Era Fran el que bombeaba sus caderas y yo, por mi parte, no podía evitar que se escaparan grandes cantidades de densa saliva, que se esparcían ya por toda mi cara y caían sobre el sofá y el suelo. Mi novia dejó de lado la polla de Fran y cogiéndome la cabeza se puso a limpiarme la saliva que se acumulaba en mi barbilla. Succionó toda la que pudo y volvió a ponerse de rodillas delante de mí entrepierna. Escupió la saliva sobre mi pene y comenzó a pajearlo.
    "Vamos Fran... bombea.... que mi novio se lo come todo...", exclamó mi con algo de tono despectivo.
    Nunca la había oído hablar así de mi...
    Fran bombeaba sin piedad. Mis arcadas eran cada vez mayores. Me faltaba el aire y me lloraban los ojos, así que sin más remedio sube que empujar a Fran poco a poco para que saliera de mi boca y poder respirar. Por fin pude recuperar el aliento entre fuertes jadeos.
    "Tienes un gran novio, tía." dijo Fran, mientras se la meneaba. Su polla brillaba como si le hubieran dado barniz.
    "No, lo que tengo es un chupapollas en prácticas..." contestó ella con juguetona maldad.
    "ajajajajaja..." rieron cómplicemente mientras yo aún me afanaba por recuperar la respiración.
    "Ven," dijo Fran a mi chica, "que estoy a punto de correrme." y se empezó a pajear frenéticamente.
    "Dámelo aquí.", le contestó ella mientras se colocaba de rodillas debajo de su tremendo rabo abriendo la boca de par en par y sacando la lengua mientras decía “aaaaaaaaaahhh…”
    Fran no tardó en descargar su lefa sobre la cara de mi chica. Un chorro, dos, tres, cuatro y hasta cinco y seis, fueron cayendo en su boca, rostro y pelo. El primero tuvo tanta fuerza que incluso cayó detrás de mi chica y manchó todo el sofá.
    "Mmmmmmm..." dejó escapar ella con cara de satisfacción y felicidad. Recogió poco a poco con sus dedos toda la lefa de su cara y se la llevó a la boca. Tragó mientras miraba a Fran fijamente con idolatría en sus ojos.
    "Te queda un poco en el sofá", dijo el.
    Sin pensárselo dos veces, mi chica se dio la vuelta y dio un lametazo al cojín donde se había depositado el semen de su amante, recogiendo toda la lefa sin dejar una sola gota. Tras terminar de limpiarlo todo, mi chica se giró hacia a mí, y agarrándome de la cara con ambas manos me dio un profundo beso. Pude notar el semen de Fran entremezclado con nuestra saliva. Tras un rato así, me soltó y me dejé caer contra el respaldo del sofá, todavía empalmado y excitadísimo.
    Ninguno de los tres, en nuestra calentura, habíamos reparado en una cosa: Walter se había despertado y se había sacado la polla. Se había estado pajeado sentado en su sillón mientras nos miraba. Quedé muy sorprendido al mirársela ya que Walter era un tipo que hubiera pasado por uno más del motón si no fuera por el tremendo pollón que asomaba por su bragueta. ¿Es que todos los hombres la tenían más grande que yo, o qué?
    No era tan larga como la de Fran, ni mucho menos, pero parecía más gruesa. Al darnos cuenta mi novia, Fran y yo os miramos y compartimos una risa cómplice.
    “Walter!” dijo Fran, “¿te hemos despertado?”
    Si bien Walter estaba despierto seguía muy borracho y apenas consiguió contestar coherentemente, “Yo también quiero... mamada...” consiguió articular con acento americano cerrado.
    “Pobrecito...” dijo mi novia. “Anda, espera que voy.” Mi chica se levantó y desnuda fue andando hacia él para quitarle los pantalones, ponerse de rodillas frente a su polla y comenzar a chupar.
    Yo vi el cielo abierto. Esa era mi oportunidad de acercarme a ella por detrás y clavársela, pero me temo que la imagen de mi novia de rodillas dándonos la espalda era una imagen muy difícil de resistir y Fran tuvo la misma idea. Fue más rápido que yo, se puso de rodillas tras de ella y cogiéndole de las caderas se la metió sin resistencia. Me quedé impactado al caer en que se había corrido hace poco y ya la tenía durísima de nuevo. Este tío era una máquina...
    “Aaaaaah...” dejó escapar mi novia. Del puro placer que sintió al ser ensartada perdió la concentración y dejó de chupar, miró a Fran como con cara de estar drogada por una sobredosis de polla y, trans unos instantes, volvió a concentrarse en el rabo de Walter.
    Parece que lo que inicialmente iba a ser un trío se había convertido en un cuarteto. Mi novia aplicaba ahora sus habilidades sobre el pene de un nuevo hombre, mientras Fran la taladraba. Cada empujón la obligaba a comer un poco más de polla (o, mejor dicho, rabo) y el “plac... plac... plac... plac...” de sus empujones se mezclaban ya con el “chup.... chuppp... slrrrpp... chupp... slrrrrppp... chuppp... arrrggghh...” del miembro de Walter abriéndose paso por la experta boca de mi chica.
    “Veo que con el tiempo te has vuelto todavía más puta, ¿eh?”, le dijo Fran a mi chica, pero ella estaba tan absorta chupar y ser follada que no le contestó. Ello dio pie a que Fran subiera el ritmo y se la empezara a follar con más fuerza.
    “Te he hecho una pregunta zorra!! PLAC... PLAC... PLAC... PLAC...” el ritmo de las embestidas y el zarandeo que provocaban en el cuerpecito de mi chica hizo que dejara de mamársela a Walter y empezara a gemir sin remedio.
    “aaaaah... AAAAH.... AHHHHH.... sí.... soy tu...... puta... aaaah.... aaaah...”, consiguió contestar con esfuerzo. Sin embargo, a Walter no le gustó que se la dejaran de mamar...
    “Did I tell you to stop sucking??”, le dijo a mi chica con agresividad y no hacía falta saber inglés para saber qué es lo que quería. Le cogió de la cabeza con ambas manos y forzó su polla en su boca sin miramientos. Mi chica, tras algo de resistencia inicial, comprendió que era mejor dejarse follar la boca que intentar imponer ella el ritmo. Estaba a la merced de ambos... era un trozo de carne para ellos y, conociéndola como la conocía, sabía perfectamente que lo estaba disfrutando.
    Yo por mi parte, permanecía de pie ya que no había forma de intervenir... así que de manera casi inconsciente me empecé a pajear sin perder detalle alguno de esa increíble escena. Me frustraba y excitaba a partes iguales el ser solo un mero testigo y no un participante. Por una parte, tenía unas ganas locas de follármela, pero por otra la escena era increíble y estaba protagonizada por mi chica. Era como ver una película porno...
    Tras un buen rato así, mi novia consiguió sacar fuerzas para decir algo a sus amantes entre gemidos ahogados, "Las... quiero.... aaaah... las dos.... dentro.... ahhh... hmmmm...", a lo que los dos no pusieron inconvenientes. El momento de la doble penetración había llegado.
    Mi chica se puso sobre el sillón de rodillas y de cara a Walter, de forma que entrelazó sus manos detrás su cuello. Poco a poco se fue acomodando para que su polla se abriera paso en el coñito que hace unos instantes había estado castigando otro. Su ancho pollón, entró hasta la mitad con mucho cuidado y muy despacio, para luego deslizarse hasta la base de golpe. "aaaaaah..." dejó escapar mi chica al sentirse bien rellena.
    Al mismo tiempo, Fran se acomoda detrás de ella con las rodillas flexionadas y dirigía con una mano su tremendo rabo erecto hacia el culo de mi chica. Era un culo muy entrenado y el trozo de carne de Fran fue entrado poco a poco, centímetro a centímetro hasta aproximadamente la mitad, tras lo cual empezó con un movimiento acompasado y lento que se unió paulatinamente al sube y baja suave de mi chica sobre la polla de Walter.
    "Diooosss..." dejó escapar mi novia. "Me vais... a volver... loca..."
    Mi chica fue habituándose a tener dos pollas de considerables dimensiones dentro y poco a poco el ritmo fue aumentando. Yo, por mi parte, vi el cielo abierto, ya que, si me conseguía colocar a un lado del sillón, podría unirme a la acción haciendo que mi chica me la chupara. Decidido a probar suerte, me coloqué a la derecha de Walter y sin mediar palabra ofrecí mi polla a mi chica. Ella tardó en darse cuenta de que habían puesto a su disposición un tercer pene... tenía la mirada como perdida y los ojos, entrecerrados, se le ponían de vez en cuando en blanco. Sudaba, jadeaba y se estaba poniendo roja. ¿Podría ser que las pollas de Fran y Walter dentro al mismo tiempo fueran demasiado incluso para ella? Estaba en un estado que podríamos calificar como de éxtasis y sobredosis de placer por barra de carne hasta el punto de que no era muy consciente de lo que la rodeaba.
    Finalmente consiguió caer en mi presencia y comenzó a chupar como pudo; que era torpemente. Está claro que no vas a poder hacer la mamada de tu vida cuando tienes una polla de 20 centímetros en el culo y otra aún más ancha que la primera en el coñito, pero, aun así, la puta que llevaba dentro le obligó a intentar chupar y la chupó como pudo. Y es que en el estado de excitación y embriaguez en el que se encontraba se la hubiera chupado a cualquiera. Es más, si cualquiera de los que estáis leyendo estas palabras hubierais estado allí en ese momento os la habría chupado también sin tan siquiera preguntaros el nombre o miraros a la cara. Estoy convencido que hubiera agradecido cualquier polla en ese momento, independientemente del dueño. La hubiera chupado y se habría dejar follar la boca felizmente, 100 por 100 seguro.
    Era la primera vez que mi chica disfrutaba de tres pollas a la vez (que yo sepa...) y al poco rato dejó de chupármela y comenzó a temblar y a tener espasmos. Arqueaba la espalda y agarraba a Walter fuerte del cuello mientras le clavaba las uñas y soltaba unos "AAAAH.... AAAH.... AAH......" entrecortados y entre dientes. Las dos pollas que la ensartaban la habían hecho ver el cielo...
    Pocos segundos después, Fran anunciaba que también había alcanzado el clímax, "Te voy a llenar el culo de lefa, puta..." y descargó dentro de ella. Luego fue retirando poco a poco su inmensa polla dejando que saliera del culo de mi chica un espeso hilo de líquido blanco que se deslizó hasta un muslo y, finalmente cayó en el borde del sillón.
    Mi novia, ya sin fuerzas, seguía no obstante siendo ensartada por Walter, que cogiéndola por las caderas comenzó a embestirla sin piedad. Al cabo de unos instantes y tras uno gruñidos descargó dentro de su coño.
    Walter, del mismo modo que Fran, también retiró su trozo de carne de dentro de mi chica, la cual que cayó totalmente exhausta sobre él. Del coñito, tal y como había sucedido hace un instante con su culo, comenzó a deslizarse un espeso líquido blanco que tras deslizarse brevemente se depositó sobre el suelo.
    Mi polla, aun dura y lejos de estar cerca de correrse quedó inevitablemente olvidada... mi chica, tras haber alcanzado un orgasmo tan intenso había perdido todo el interés. Normal…
    "Uuuuufff...", dijo mi novia, esforzándose por recobrar la respiración. "Cabrones.... que... pollas os gastáis... joder... he visto el cielo…"
    Fran rio, pero Walt, que seguía super borracho, daba la impresión de volver a estar medio inconsciente. Sería un milagro si al día siguiente recordase lo que ahí había acontecido aquella noche, pero el caso es que, se acordara o no, se había corrido en el coñito de la putita de mi chica y eso no se lo iba a quitar nadie.
    Fue entonces, cuando mi novia se hubo recuperado un poco, que cayó en mi presencia y me dijo, "Anda cari... ayúdame a ponerme de pie, que yo sola creo que no voy a poder... aun me tiemblan las piernas." Cuando me acerqué para incorporarla me cogió de la polla y apretando me dijo, "Y no te preocupes, que no me olvido de ti... voy a compensar tu generosidad..."
    Fran también se dirigió a mi para decirme, "Tienes una novia que vale su peso en oro, tío, no la dejes nunca. Ah, y, por cierto, que sepas que tú tampoco la chupas mal..."
    No supe muy bien que decirle así que le respondí con un sencillo, "Gracias..."
    "Con un poquito más de práctica puedes hacer que tu chico llegue a tu nivel de puterío." le dijo a mi novia con una sonrisa.
    "Jajajaja... todavía se corta un poco... pero sé que tiene una putita dentro...", le dijo mientras me miraba sonriendo. "De todas formas, para llegar a mi nivel, aún le quedan unas cuantas pollas por comer..."
    De nuevo rieron los dos.
    La verdad es que uno tiene que ser lo suficientemente maduro como para ser sincero consigo mismo. Cuando empecé a compartir a mi novia en tríos también me habían surgido dudas fruto de los convencionalismos sociales. ¿Se supone que los hombres deben elegir a una mujer y hacerla suya? Eso puede tener sentido si se quieren tener hijos, pero y si solo estamos hablando de sexo, ¿qué más da? Compartirla se ha convertido en algo habitual que me parece superexcitante y los dos disfrutamos más cuando somos tres en la cama que cuando estamos solos.
    En cuanto a las experiencias bisexuales, estas habían llegado sin premeditación, pero ya habían tenido lugar y no había vuelta atrás. En ocasiones, cuando habíamos tenidos tríos con otra mujer, mi chica se había enrollado con nuestra acompañante y yo lo había visto como lo más excitante y natural del mundo. En este caso, cuando las experiencias incluían a otro hombre, ella disfrutaba con el morbo de verme a mi participar y yo reconozco que también disfrutaba con la experiencia. Ni por su parte ni por la mía habría inconvenientes en seguir explorando ese lado de nuestra sexualidad. No me sentía humillado, me sentía orgulloso de poder experimentar de esta forma sensaciones intensas que la mayor parte de la gente no conocería nunca.
    "Fran, pues cuando tú quieras repetimos. Creo que los dos hemos disfrutado lo suficiente con tu 'talento' como para repetir si te apetece y si a Walter se le pasa la borrachera y se acuerda de algo te lo traes también." le dije medio riéndome.
    Mi novia me miró con cara de sorpresa debido a mi franqueza y me sonrió.
    "Cari," contestó, "la noche todavía es joven, y conozco a Fran lo suficiente como para saber que le sobran fuerzas todavía. ¿Qué tal si nos vamos a su habitación con él y dejamos al pobre Walter que descanse?", dijo mientras le guiñaba un ojo a Fran.
    "Por mí no hay problema." respondió él con una sonrisa mientras se llevaba la mano a la polla y se la comenzaba a estimular lentamente. Aun habiendo perdido la erección, seguía siendo descomunal. Parecía mentira que todo eso hubiera estado dentro del culo de mi novia hace unos minutos… No pude evitar quedarme mirando y mi novia se percató.
    "Mira... si es que mi pequeño chupapollas en prácticas ni disimula... anda vamos, cari, que tienes mucho que aprender...", me dijo.
    Nos cogió de la mano a Fran y a mí y tirando de nosotros dejamos el salón para ir al dormitorio. Parece que iban a comenzar mis prácticas…
    9 min
  • Tutorial Instructivo de como se debe usar consolador.
    Cómo tener un orgasmo con un vibrador
    Esa es la pregunta que más se busca, aunque parezca mentira. Porque sí, todo el mundo te habla maravillas de ellos, has hecho una investigación a ver cuáles son los que tienen mejores valoraciones, te has comprado uno... ¿Y ahora, qué? Bueno, para resolver dudas, hemos creado esta guía consultando independientemente de si sois nuevas en esto de usar un vibrador o tenéis ya una dilatada experiencia. Se trata de una guía basada en las recomendaciones que nos han dado expertas en educación sexual y mujeres que se dedican de manera profesional a diseñar este tipo de juguetes sexuales.
    18 min
  • Me ligo a una Mexicana y me la llevo a mi casa.
    No hace mucho tiempo me mude, por fin, de barrio, dentro de mi ciudad: Madrid. Llevaba ya tiempo con la idea rondándome en la cabeza pero decidirte a comprar un piso es un paso que se merece un tiempo de reflexión.
    Pero, por fin me había decidido, me puse a buscar como un loco algo parecido a lo que tenía en la cabeza. Y lo encontré....un pequeño apartamento muy bonito y soleado en La Latina de Madrid. Había elegido este barrio pues es, aún, uno de los pocos asequibles y, además, es un barrio muy popular y joven....y por supuesto muy cosmopolita porque en unas pocas manzanas te puedes encontrar con gente de todas las partes del mundo
    Mi apartamento estaba en un "corrala". Por si alguien no conoce este tipo de edificaciones son las propias y populares de Madrid. Son un conjunto de viviendas en torno a un patio visto lleno de galerías por la cual accedes a tu vivienda y a la de tus vecinos.
    Pero bien, tampoco quiero enrollarme más pues no es el objetivo de este relato describiros mi barrio sino más bien su gente....y concretamente a ella.
    Al poco tiempo de estar ya disfrutando de mi apartamento empecé a tener contactos y relaciones con mis vecinos más cercanos, todos ellos muy amables y hospitalarios y dispuestos a echarme una mano en lo que me hiciera falta. Sin embargo, aún no conocía a mi vecino de la izquierda. Una pareja me comento que era una chica pero que se ausentaba breves temporadas por motivo de trabajo.....y estaba claro yo había llegado en una de esas ausencias laborales.
    Y ahí quedo la cosa, mi curiosidad satisfecha y mi vida en mi nueva casa empezaba a andar. Y ahí quedó todo hasta que de repente una tarde, casi anocheciendo sonó el timbre de mi puerta. En esos momentos, yo disfrutaba de una agradable ducha así que, velozmente, me sequé lo mejor que pude, me puse una toalla en la cintura y una camiseta cualquiera y me encaminé hacia la puerta.
    No podía, ni mucho menos, adivinar quien me esperaba tras la puerta, pero al abrir ésta, me encontré delante con una mujer, una belleza de mujer de unos veintitantos años sonriéndome y saludándome.
    Ella era morena, con buena estatura para ser mujer y un cuerpo que dejaba adivinar una figura de infarto pues llevaba un vestido largo y suelto que le sentaba a las mil maravillas. Pero lo más bonito y gracioso era su cara, de verdad que era angelical con unos ojazos negro que te atrapaban y unos labios...mmm aun tiemblo de excitación al recordar la mueca de sus labios cuando me presente ante ella
    Hola, me llamo Claudia, me dijo alegremente
    Ahhh...si...apuré a decir, pues debo reconocer que la situación me había descolocado un rato (ahí me encontraba yo, medio desnudo, con la toalla a punto de caerse y sin poder dejar de mirar su sonrisa)
    Soy tu vecina de al lado
    Ahhh...perdona...no lo sabía. Encantado de conocerte, me llamo Marco y me adelante hacia ella con la intención de darle dos besos de presentación
    Pero justo en ese momento al acercarme a ella, mi toalla hizo un amago de caerse, menos mal que rápidamente baje las manos a la cintura y lo pude sostener pues sino la situación hubiera sido algo comprometedora....pues reconozco que se había despertado cierto "calor" en mi.
    Ella se dio cuenta y riéndose me dijo que quizás no era un buen momento para presentaciones y que me dejaba terminar con mi baño. Yo apenas acerté a contestarle pues demasiado tenía con intentar que no se me cayese la toalla de la cintura o se me notase la erección que ya empezaba a asomar, así que apenas nos despedimos con un simple "hasta la vista, nos veremos".
    Cerré la puerta y me fui directo hacia la ducha, necesitaba otra pero bien fría que me calmara los ánimos.
    En los siguientes días no nos llegamos a cruzar pero mi cabecita no podía dejar de pensar en ella, en su mirada cautivadora, su sonrisa....y sus labios: esos maravillosos labios a los que me imaginaba recorriendo todo mi cuerpo.
    Sin embargo una mañana de sábado, salí yo al patio de la corrala con mi cesto de ropa lavada a tenderla. Justo en ese mismo momento también salía Claudia de su casa con el mismo propósito y como ambos somos vecinos, pues también la cuerda de nuestra ropa era "vecina". Solo el tenerla al lado me ponía nerviosito. Llevaba un pantalón vaquero ajustado que mostraba un hermoso culo. El otro día, con el vestido amplio no había podido comprobar lo espectacular de su figura, pero hoy saltaba todo a la vista pues llevaba una pequeña camisa ajustada que mostraba generosamente sus encantos.
    Creo que ella se tuvo que dar cuenta de mi estado pues nada más saludarme me dijo:
    Hace un poco calor hoy, no?...te veo acalorado.
    Si,... oye Claudia quería disculparme por lo del otro día, apenas pude decirte algo pero es que me pillastes de improvisto e imagínate si me cae la toalla, le dije yo sonriendo.
    Ja ja ja..se rió sin dejarme de mirar. Hubiera estado muy gracioso ,pero no te preocupes es algo normal
    Mientras hablábamos yo no podía dejar de mirar la ropa que estaba colgando en la cuerda, minúsculos tangas unos tras otros y pequeños tops, camisas, faldas...Ella se dio cuenta y como disculpándose me dijo:
    Me gusta la ropa "ligera"...así me encuentro más cómoda y a gusto, me dijo
    Te entiendo, le dije, a mi me pasa lo mismo.
    ¿Tu también usas faldas, tops y tangas?, me pregunto riéndose....
    No ...no...me refería que a mi también me gusta la ropa suelta, sobre todo en verano
    Ahh, empezaba ya yo a pensar como te quedaría uno de mis tangas..jajaja
    Y los dos nos reíamos pues la verdad seguro que quedaría ridículo en un tanga. Al acabar de tender la ropa me dijo que si me apetecía tomar una café en su casa después de comer. Yo, ante tal pregunta me quede, un vez más paralizado y empecé a balbucear
    Mmm...esta tarde...yo....no se si
    ¿Has quedado ya?...¿tienes que hacer algo?, me pregunto con ojos de mimosa
    No, realmente no...solo me iba a duchar..jajaja
    Vale, entonces te vienes, tu y tu toalla..jaja...me confirmo
    Y así quedamos para después de comer, durante ese tiempo yo no pare de imaginarme mil situaciones con ella, disparates y fantasías propios de cualquier hombre en mi situación...hasta que la hora llego.
    Me acerque a casa con unos pocos pasteles que tenía del día anterior y llame a la puerta. Claudia me abrió y, de nuevo, se me mostró como una aparición divina.
    Acababa de salir de la ducha y aún tenía su pelo mojado y algo rizado debido al agua. Llevaba un vestido ajustadito de una pieza que resaltaba su figura y me dejaba admirar sus piernas. Me sonrío y me hizó pasar
    Hola, Marco....te recordaba más guapo en toalla jajaja..pasa que preparo el café en un momento
    Me hizo pasar a su salón, que estaba decorado con muy buen gusto. Colores cálidos y un sofá muy acogedor lleno de cojines de muchos colores y telas
    Estás en tu casa, me dijo, ahora vengo yo
    A los cinco minutos, el café ya estaba preparado. Lo sirvió y se sentó, muy seductoramente junto a mí en el sofá. Los primeros momentos hablamos de temas banales que nos sirvierón para conocernos mejor. Ella me contaba que era actriz de teatro y que, a menudo, estaba fuera con la compañía actuando en otras ciudades de España. En su última obra me contó que su papel mostraba a una mujer que era abandonada por su pareja y como ese suceso le hacía replantearse su vida y las relaciones afectivas. Yo, a su vez, le hable brevemente de mi trabajo y de mi vida en La Latina.
    Mientras se sucedía la conversación, yo intentaba ser lo más cortes posible y que mis ojos no se fueran directamente a sus pechos, los cuales resaltaban, en su vestido o al recorrido de sus piernas kilométricas. Sin embargo, creo que algunas de mis miradas no fueron demasiado sutiles pues nuestras miradas se cruzaron. Yo, me sonroje y agachando levemente la cabeza me disculpe.
    Ella se volvió a reir y me dijo:
    No te apures, yo también me fije en ti cuando te conocí con esa diminuta toalla..jjaja
    Su respuesta me tranquilizo, pero su mirada directamente reflejada en mis pupilas me pusieron de nuevo nervioso
    Ella se levanto y me pregunto si fumaba. Yo le contesté que de vez en cuando si fumaba un cigarro. Ella me comentó que ella estaba en la misma situación pero que ahora le apetecía fumar uno y que sino me importaba podríamos compartirlo. Yo, en un momento de soltura, le dije que sería capaz de compartir todo el paquete con ella.
    Ella se levanto riéndose y me dijo que igual me dejaría coger su paquete, guiñándome el ojo
    Al volver con el cigarro, ella se paró delante de mi y me dijo:
    Marco, ¿te gusta lo que ves?
    Su pregunta me descolocó pues aunque sabía muy bien a que se refería si me sorprendió su directa
    Claudia, claro que me gusta lo que tengo delante o... ¿ mis miradas anteriores aún no me han delatado?
    Tenía delante de mi a una mujer joven, guapísima, con la piel ligeramente morena y con un vestido que resaltaba sus curvas y sus dos firme pechos que parecían apuntarme desafiándome.
    Se acercó hacia mi mientras yo le contaba que me parecía increíble que no tuviera pareja, a lo que ella me respondió que no todos los hombres estaban preparados para degustar los mejores manjares y apreciar la belleza sin etiquetarla. Yo, en ese momento, muy seguro de mi mismo le respondí que era joven e inexperto en muchas facetas de la vida pero que nunca antes había rechazado un plato exquisito o no había dejado de admirar una obra de arte
    Ella puso sus labios frente a los míos y me pregunto:
    ¿Estás seguro?
    Y antes de que yo respondiera la acerque a mí la bese dulcemente en los labios, sonriéndola:
    Claudia, estaré encantado de admirar y degustar tu belleza.
    Todas las cartas estaban sobre la mesa y nuestras intenciones bien claras. Ambos nos gustábamos y estábamos deseando dar el primer paso e iniciar nuestra particular lucha ....sólo faltaba el estallido que rompiera las buenas maneras y decoros sociales y nos convirtiera en dos animales salvajes.
    En ese momento Claudia se abalanzo sobre mí y me susurro al oído:
    Marco...desde el primer día que te ví he estado fantaseando con lo que escondías debajo de tu toalla
    Mientras me decía esto, su mano había bajado directamente a mi entrepierna y me empezaba a sobar mi verga, la cual al poco tiempo adquirió un tamaño espectacular. Yo me sentía en el cielo, dejándome llevar por mi diosa y sus besos recorriendo todo mi cuello y pecho. Ella me susurraba cosas obscenas, dejándome imaginar lo que vendría después.
    Sus hábiles manos bajaron mi cremallera y se introdujeron dentro de mi pantalón provocando un suspiro de placer al notar sus dedos jugando con mi partes más intimas. Me sonrío viciosamente mientras me bajaba los pantalones sugiriéndome que cerrara los ojos y me dejara llevar.
    Sin mas contemplaciones acerco sus labios a mi verga y la besó, primero tímidamente y después salvajemente se la metió en la boca. Yo me dejaba llevar mientras sus boca succionaba de arriba abajo mi polla que había adquirido un tamaño como jamás recordaba. De repente note un cosquilleo especial, una especie de gustito especial...abrí los ojos y entrecortadamente acerté a preguntarle:
    Claudia, mi amor...¿qué me estas haciendo?, es riquísimo...por favor no pares, quiero ser tuyo.
    Lo serás Marco...¿te gustan mis deditos traviesos?
    Mmm...si...sigue por favor, nunca me habían hecho esto y reconozco que me estás volviendo loco...
    Claudia no dejaba de chuparme mi polla mientras sus dedos hábilmente masajeaban mi zona anal. El placer que estaba recibiendo era indescriptible, quería corresponderla pero ante mi iniciativa me dijo que esperase, que ya habría tiempo para satisfacerla a ella.
    Ven, me dijo....se levanto y me guió hacia su habitación
    Quítate toda la ropa, cariño.....te voy a hacer algo que te encantará
    Yo, en eso momentos, no respondía de mi mismo, me dejaba llevar y no podía quitarme de la cabeza el gusto que me estaba dando sus hábiles dedos. Cuando me quite toda la ropa, ella me tumbo violentamente sobre la cama acercándome su dedo
    Voy a darte lo que tanto deseas, mi putita....chupame el dedo
    Ya era suyo y así se lo dije abalanzándome sobre su dedo. Se lo cogí y empecé a chupárselo mientras le manoseaba sus pechos por encima de su camisa
    mmm...marco que ardor...que bien mamas tu mi niño, creo que me va a encantar tu lengua
    si...quiero comérmelo todo...claudia quítate la ropa pues quiero recorrer todo tu cuerpo con mi lengua
    silencio....mi niño ....ahora mando yo
    Según decía esto me dio la vuelta y me puso a cuatro patas, acercó su mano por debajo y empezó a manosearme los huevos mientras sus dedos volvían a jugar con mi culito trazando círculos. Y de repente, bajo su cabeza e introdujo su lenga en mi culo y empezó a lamerlo....aunque parecía más bien que me estaba follando con la lengua.
    La situación no podía ser más excitante, estaba a cuatro patas en la habitación de mi vecina ofreciéndole mi culo y ella follándomelo con la lengua y con sus dedos. Yo no paraba de gemir y gozar y cuanto mas ardiente me ponía mas cachonda se ponía ella.
    ¿Te gusta..ehh...marco? ya sabía cuando te vi por primera vez que tenias cara de jovencito vicioso
    Yo apenas atinaba a responder coherentemente....solo quería mas ..su dedo mas adentro que nunca lo sacara
    Claudia...por favor...mmm...sigue...me encanta que me hagas eso en mi culo...sigue por favor follame
    ¿Quieres que te folle...?....no..cariño, ahora te toca a ti y me vas a follar como a una perra en celo..me dijo, pero acuérdate de tu promesa: debes apreciar y degustar mi belleza
    Claro que si mi amor...te deseo
    En ese momento se dio giró levemente, levantándose para quitarse su camisa. Ante mi se mostraba un cuerpo escultural con dos montañitas redondas y prietas que invitaban al pecado
    ¿Te gusta mi cuerpo, Marco?
    No hubo tiempo para un respuesta pues me tiré sobre ella comiéndole sus pechos y sus labios...mientras ella gemía
    Ahh...mi Marco...que caliente que eres....espera mi amor que quiero darte una cosita
    Se dio la vuelta y se bajo lentamente el pantalón mostrándome su culo en todo su esplendor...
    ¿qué te parece Marco.....te apetece comérmelo....?, mientras ella misma se acariciaba su culo
    Claro....te lo he dicho...quiero comérmelo todo
    ¿Estás seguro Marco? dijo maliciosamente mientras se giraba y me mostraba....
    Y entonces pude apreciar su belleza en toda su totalidad, esta preciosa mujer escondía en su interior un encanto que la hacía aún más interesante. Ella apreció mi reacción de sorpresa y se acerco mimosamente hacia mi
    Cariño...¿te has quedado mudo?, me sonrió Claudia
    No, mi amor...solo que no se si sabré degustar tu belleza, le dije mientras pasaba seductoramente mi lengua por mis labios
    Tu no te preocupes...te voy a enseñar a darme placer, mi putita
    Me beso...y mientras lo hacía mi manos ya jugaban con su verga que empezaba a ponerse durita. Me encantaba la sensación de sentirlo crecer en mi mano y ver como gozaba de placer. En esos instantes me sentía como una zorra con su polla en mis manos. Sin mas dilaciones...me agache, mire a Claudia y empecé a comerle la polla tal como me gustaban que me lo hicieran a mi
    Así cabrón...cometela enterita...te gusta..mmm..si, ya veo que te gusta...si mi amor....
    Yo apenas pensaba en lo que estaba haciendo, sólo sabía que me estaba encantado el sexo con esta diosa y no podía dejar de chupar su polla que cada vez me sabía más y más rica.
    Mi amor, me estás haciendo gozar muy rico...quiero me hagas el amor ahora
    Se dio la vuelta y me ofreció su pequeño coñito , me acerqué a él y empeze a besarlo, poco a poco fui introduciendo mi lengua en el, tal como ella me había hecho apenas unos minutos antes. Su jadeos me confirmaban mi buen hacer así que dejándome guiar por ella me prepare para hacer el amor por primera vez con Claudia...
    Y que deciros...que fue maravilloso, los dos gozamos como nunca y yo descubrí, gracias a ella, nuevas perspectivas de placer. Me tenía loquito pues en mi vida había estado con una mujer tan hermosa y salvaje....y debo reconocer que me encantaba su secretito.
    Aquella tarde le hize el amor y volvimos a practica sexo oral. Ella quiso cojerme por detrás pero le avise que era virgen y que posiblemente me dolería bastante. Ante mi observación, ella me comentó que lo entendía y que poco a poco ella me prepararía para penetrarme y ser suya
    Pero esto vendrá más adelante......
    17 min
  • Trio con mi novia y mi mejor amiga.
    Luego de la primer experiencia, a nivel pareja sacamos la conclucion de que cumplir fantasias/morbos no era tan dramatico, que en definitiva si encontras a la persona adecuada podes divertirte y mucho...
    Tambien estabamos contentos con B, a pesar de ser un hombre mayor y sin experiencias al igual que nosotros supo mantenerse en lo acordado.
    Pasaron unos meses en los que empezamos a frecuentar clubs swingers, sin hacer nada con nadie... Solo ibamos a tomar alguna copa y estar en un ambiente cachondo, la pasabamos bien. tampoco es que ibamos todos los fines de semana! Muy de vez en cuando...
    Aproximadamente a los cuatro meses de la primer experiencia, Martin (que seguia en contacto con B) me propuso volver a visitarlo... Yo sabia que si decia que si, iba a terminar follando con los dos. Por un lado me gustaba la idea y por el otro tenia miedo de dar el siguiente paso.
    Una cosa fue divertirnos y reirnos con unos masajes, pero esto sabia que seria un trio hecho y derecho.
    Me dijo que lo piense aunque si lo pienso mucho me da miedo y tiendo a negarme. Asi que le dije: Vale! organiza y me avisas.
    Pasaron los dias y volvio a decirme que ya estaba todo organizado que B nos esperaba el viernes en su casa.
    Era verano, asi que me puse un vestido negro cortito solo con un tanga rojo y zapatos altos de taco. Me quedaba muy bien!
    Cuando llegamos B nos recibio con una gran sonrisa y una copa de vino en su mano. Pasamos directo a los sillones del living, donde en la mesa ya habia para picar y servirnos vino.
    Charlamos cosas banales de la vida, la confianza que habiamos generado hizo que nos contemos mas sobre otras cosas y no puramente lo sexual.
    Note a B mucho mas suelto, no con palabras y vivencias sino con acercamientos. Cada vez que podia me tocaba la mano, me decia que estaba hermosa.
    Aquello me gustaba, sabia que el ya estaba planeando lo que me iba a hacer....
    Cuando la charla se fue estancando, que no quedaban temas personales o experiencias por contar alguien debia romper el hielo.
    Fue B quien me pregunto como la habia pasado la vez anterior y si me habia gustado...
    Le dije que si, un poco con verguenza encogiendo los hombros a lo que rapidamente me solto; si quieres podemos repetir ya con un poco mas de quimica....
    Vale a por ello!
    Los tres subimos a su recamara, mientras B buscaba aceite para el masaje y Martin se acomodaba en el sillon, mirando un poco a cada uno me desnude. Deje caer el vestido quedando en tanga y zapatos, luego quite el tanga para recostarme a recibir las manos de B.
    Esta vez, debo ser sincera no se esmero en dar un buen masaje sino que en espalda hombros y brazos fue rapidito... jeje
    Podia sentir como buscaba poner toda la atencion en mi culo, hizo unos 4 o 5 intentos de ir bajando para luego quedarse por completo en la zona... Ya descaradamente me tocaba desde atras metiendo su debo en mi chocho y cada vez que podia hacer circulos con una leve presion en mi culo... HDP!
    Sinceramente algunas chicas no somos fanaticas del sexo anal, en mi caso me siento incomoda no es que no lo practicamos con Martin sino que es muuuy de vez en cuando y debo estar super cachonda.
    B con su gel y sus masajes lograron dilatar mi culo, pero hasta entonces era un masaje bastante mas intenso por asi decirlo que la vez anterior.
    Cuando supuso que yo estaba a punto decidio desnudarse, quiero aclarar que B cuenta con una polla tamaño normal.
    Cuando el queda desnudo a mi lado, opte por agarrar su polla y masturbarlo dando inicio a que pasemos a la otra etapa. Martin para todo esto estaba desnudo con su polla dura en su mano pero cuando lo mire con cara excitada pego un salto del sillon para empezar a comerme el coñito.
    Juro que lo que voy a relatar ahora fue tal cual, y si me dicen de hacerlo les diria que no! Martin se recosto sobre la cama con su polla apuntando al cielo para que yo lo monte, B pareciera que estaba esperando ese momento y nos dejo unos minutos para que follemos solos cuando empece a gemir mas fuerte se posiciono detras y me la metio en el culo!! Juro que no sabia lo que estaba pasando!! Me estaban follando con dos pollas juntas!!!
    Martin de tanta excitacion me pidio salir, y con cambio de condon B tomo su lugar... Lo monte fuerte al maduro pero no lograba que terminara! Tal vez tendria alguna pastilla para ayudarse, quien sabe... jeje
    Mientras cabalgaba a B, Martin quiso probar la doble y mi culo pero sinceramente aguante poco.
    Martin no es dotado, mas bien normal pero recuerdo haberla sentido mas que a la de B por el culo, entonces le pedi que parara...
    Hubo dos cosas que me ayudaron en esta experiencia que sinceramente tener un primer trio y una doble penetracion para mi fue un poco mucho, fue el aceite con la buena dilatacion producto del masaje y que B no era dotado. Sino la historia tal vez era otra, quien sabe si me clavan un pollon en el culo sino me reprimia para siempre.
    Por eso a veces en las experiencias hay que ir de poquito a poco.
    En definitiva la experiencia fue muy buena, luego con B volvimos a repetir dos veces mas. Aunque nunca mas le entregue mi culo, siempre me lo pidio y le dije que no...
    Esta fue mi o fue nuestra primer experiencia de un trio, como os conte todas son reales. Pueden enviar solicitud por ig a @espanaagustina que de a poco mostrare y deciros que me gusta interactuar con mis amigos de esa red.
    Estamos pensando en abrir alguna plataforma para poder compartir las fotos sin censura y videos. Lo estamos analizando.....
    Espero que comprendan, que no soy ni somos escritores. Esto es completamente amateur en un momento en el que puedo sentarme en el ordenador y escribir.
    Saludos y espero que haya gustado.
    Os vemos la proxima!!!
    7 min
  • Voz sensual venezolana.
    Tiene la sotana chorreando, mantiene las bragas estrujadas entre sus manos y la cara refleja su más completa felicidad.
    —Vivo en esta casa…casi siempre estoy solo…podéis venir siempre que queráis …es la casa del Señor y la de los feligreses…si queréis podéis venir y rezamos los tres juntos…en armonía…o si lo preferís…yo sólo miro…os ayudo con las plegarias …os doy mis bendiciones…
    —Tengo ropas y complementos que podéis utilizar para que sea más real—añade presa de la más honda emoción y deseo.
    ―Me parece buena idea…que mejor sitio para elevar al altar a mi niña que junto a la iglesia y con la bendición del señor cura…¿tú que dices mi amor?¿vamos un día a “merendar” con el diácono?
    Continuación…
    —Buenas tardes, sean bienvenidos a la casa del Señor…¿en qué puedo servirles?— dice el afable cura al ver entrando en la sala a mi hija y a mi.
    —Señor cura, mi hija y yo venimos a traerle un donativo que hace mi sobrina.. la que se casó hace unos días. Quedó muy contenta con el oficio de su boda y de paso mi hija quiere disculparse…el otro día le dejó la sotana perdida y se siente culpable.
    —Nada, nada…todo olvidado…ya me sentí bien recompensado y me quedé con una prenda muy apreciada por mi— dice refiriéndose a las bragas que le regalamos.
    —¿Se refiere Ud. a las braguitas mojadas que le dio?
    —Si, si…todavía huelen y saben a mujer…son un tesoro para mí.
    —¿le gustaría ver las que lleva puestas hoy?— le provoco empujando un poco a Irene para que se acerque.
    Le he pedido que se vista como si fuera una colegiala adolescente, y el resultado es espectacularmente satisfactorio. Viste una falda oscura plisada hasta justo por encima de las rodillas, una camiseta de manga corta y cuello camisero que le queda bastante ajustada. Se ha recogido la melena en una graciosa cola que le confiere un aspecto muy juvenil.
    Antes de que pueda responder, Irene siguiendo mis indicaciones previas, se sube lentamente la falda para mostrar sus piernas y más tarde sus braguitas blancas con dibujitos de color rojo. Unas braguitas infantiles para guardar la hermosa conchita de una joven.
    —¿Le gustan a Ud.?...las ha elegido ella— le digo colocándome a su espalda y poniendo la mano por delante de su cuerpo para poder pasar la yema de los dedos sobre la tela.
    Antes de que responda, meto los dedos entre la tela y su cuerpo para empezar a acariciar su entrepierna.
    —Permítanme que cierre la puerta para garantizar que estemos a solas para tratar estos temas— dice el cura encaminándose rápidamente a la puerta y darle una vuelta a la llave.
    Cuando vuelve con nosotros, nos encuentra sentados…yo sobre una silla amplia, antigua. acolchada… mi hija sobre mi regazo dándome la espalda y de frente al señor cura. Su falda impide ver lo que sucede debajo…
    —Veo que se han acomodado Uds.
    —Si señor… y aquí tiene un regalito para Ud. — le dice Irene extendiendo el brazo para que sus braguitas queden suspendidas en el aire ante las narices del cura.
    —Uhmmm ¡que amable!— dice cogiéndolas y llevándoselas a la boca con desespero.
    —Siéntese Ud. ahí delante…tenemos una dudas que nos tienen preocupados y que queríamos comentar con alguien de su experiencia y sabiduría— le digo haciéndome el interesante.
    Sin dejar de olisquear las bragas, el cura acerca una silla y se sienta frente a nosotros dispuesto a atender nuestra necesidad. Lo que no sabe es que será él mismo el que satisfaga las suyas… su curiosidad no resuelta…su morbo animal y sus deseos carnales.
    —Vosotros diréis… os escucho— pone cara de prestar atención a lo que vayamos a decir aunque en su cerebro bulle la idea de que la jovencita está sentada sobre mi regazo y que no lleva las bragas puestas … las tiene él en sus manos.
    —Mi hija y yo nos preguntamos si el amor entre un padre y su hija es pecaminoso, cuando en realidad es lo mejor que puede suceder entre dos personas…¿la iglesia que opina al respecto?
    —Uy, me preguntáis una cosas…¡qué difícil me lo poneis!
    —No me dirá Ud. que está mal…ayudar a mi hija para que tenga unos pechos preciosos…dándoles masajes, apretándolos y estirando de sus pezones — le digo mientras lo hago haciendo que el cura quede enmudecido al ver como las tetas de mi hija son manoseadas con total indiscreción.
    —Quítate la camiseta para que el señor cura pueda ver bien que durante años hemos modelado unos pechos preciosos— Irene así lo hace…pongo ambas manos debajo de sus tetas y hago que se muevan arriba y abajo ante el total desconcierto del anciano.
    —Estas tetas son un regalo para la vista y una delicia para quien las pueda chupar y mamar…¿no le parece a Ud.?
    —¿y qué me dice de esta conchita tan hermosa…?— le pregunto retirando hacia atrás la falda para dejar al descubierto la entrepierna de mi niña.
    —Todo es creación de Dios, es obra de la sabia naturaleza…una cosa tan hermosa no puede ser mala— se resiste el cura, no puede confesar que está loco de contento por recibir este regalo.
    —¿ha visto que chochito tan bonito?...ahhh, sí que lo conoce…el otro día lo estuvo disfrutando … sus labios….sus juguitos… ¿hoy también quiere un poquito?
    —Enséñaselo al señor cura…para que vea que es cierto lo que digo…que es una maravilla de Dios para que los hombres sean felices—le digo a mi niñita sujetándola por la cintura a la vez que mantengo la falda remangada.
    —No pongo en duda que Dios es generoso con los hombres al ofrecer esas maravillas…pero yo me debo a la orden…la castidad es un privilegio y una obligación— confiesa acercándose un poco más para ver mejor el chochito que mi hija mantiene abierto para que los pueda disfrutar mejor.
    —Seguro que en algún libro de esos que tiene por ahí habla de estas cosas
    Se levanta como movido por un resorte. Se le ha encendido la lucecita, busca en la estantería y vuelve con un libro en las manos, lo abre y busca con desespero pasando las páginas adelante y atrás hasta que encuentra el pasaje deseado.
    —Os lo voy a leer…ya veréis lo que dice sobre el cuerpo de la mujer, sobre sus virtudes y sobre cómo se debe compaginar el deseo más intenso con la compostura— dice alegre al encontrar el párrafo que andaba buscando.
    No se ha dado cuenta, iba tan decidido a buscar el libro, que no ha visto como Irene se ha incorporado lo suficiente para que yo me pueda desabrochar la bragueta, abrir el pantalón y sacar mi verga erecta. Inmediatamente mi hija se ha vuelto a colocar sobre mi entre pierna, ahora con mi verga dentro de su concha, todo ello a cubierto con la falda para no ser descubiertos.
    El hombre empieza a leer diversos párrafos con afirmaciones sobre la belleza femenina que vienen al caso. Mi hija le escucha con atención…sin dejar de culear lentamente adelante y atrás, otras veces haciendo que su culo describa círculos…y otras veces hace como si le sorprendiera lo que oye… hace además de levantarse y luego se deja caer de golpe sobre mi provocando que mi verga se clave profundamente.
    —Te veo muy alterada…¿acaso no te gusta lo que os leo?
    —No padre, lo que ocurre es que dice Ud. unas cosas tan lindas sobre las mujeres y lo dice de una manera que me emociona mucho…—Le contesta dando unos botecitos sobre mis muslos que hacen frotar mi verga intensamente con las paredes de su vagina.
    —Y a Ud. ¿no le gustaría tocar un poco estos pechos?— le pegunto mientras manoseo la teta de Irene haciéndola estremecer al sentir como le aprieto los pezones entre mis dedos.
    —Venga aquí…que por tocar la piel de mi hija no le va a pasar nada malo.
    El cura acepta la invitación, se levanta y acerca hacia donde estamos, con paso vacilante se coloca delante de nosotros y se queda inmovilizado. Hago que los pechos de mi hija salten fuera del sostén y ella le toma la mano para atraerla hasta ponerla sobre su pecho. La cara de felicidad del cura es indescriptible…en medio de la confusión…Irene cabalga con total descaro haciendo que sus nalgas golpeen sobre mis mulos y mi polla se clave una y otra vez.
    —Al señor cura se le ha puesto dura— anuncia mi hija con la mano sobre la sotana a la altura del pubis.
    —Vamos a verla— dice con desparpajo, sin tener en cuenta la evidente timidez y su sentido de la responsabilidad que están a punto de saltar por los aires.
    Para nuestra total sorpresa es el propio cura el que se desabrocha varios botones, los que tantas veces ha deshecho para sacarla a mear y que esta vez le va a permitir sacar su polla erecta.
    —Papi…creo que quiere que se la chupe…¿le damos ese gusto?
    —Si hija mía…chúpasela…pero sin dejar de moverte sobre mi—le contesto tomándola por las caderas para gobernar mejor la amplitud y el ángulo de sus culadas sobre mí.
    Irene se siente como una diosa, empalada por mi verga…gobernando el ritmo y la intensidad, al tiempo que se ve dueña y señora siendo la hembra que esta pervirtiendo a este vejete, este que nunca había soñado que pudiera hacer algo semejante, este que se morirá satisfecho recordando estos momentos maravillosos momentos trufados de desenfreno y lujuria.
    —Ahhh, ahhhhh….me corro, me corrooooo…— grito al tiempo que le lleno la conchita con mi leche.
    El cura no entiende nada, creía que era él solo el que tenía la verga fuera del pantalón… se asusta un poco por lo inesperado de la situación y da un paso atrás.
    Mi hija, compasiva se alza la falda para que él vea como mi polla todavía permanece encastada en su vulva. Maniobra un poco para sacársela, luego coloca sus piernas sobre las mías dejando su sexo completamente abierto y accesible para el cura.
    No tarda ni un segundo en captar la invitación…su coño vuelve a estar jugoso y lleno de fluidos para que la lengua golosa de nuestro anfitrión lo limpie hasta el último rincón.
    —¿has visto cómo disfruta?...se va a atragantar el pobre…no se detiene ni para respirar…—le susurro al oído mientras cojo su mano.
    —levanta las piernas…como si fueras una ranita…así podrá comer mejor—dicho y hecho, mi hija recoge las piernas, las levanta y las separa para dejar su vulva expuesta como si estuviese preparada para un banquete.
    El cura se afirma en la postura, se pone a lamer y chupar como si el coño de mi hija fuera una deliciosa fruta dulce y fresca. Ella gime complacida, deja ir poco a poco la mezcla de su flujo y mi esperma, que rezuma lentamente para colmar el apetito del cura.
    —Eres endemoniadamente exquisito, papá
    —Tranquila, mi amor, nos dará la bendición, por muestra generosidad con él.
    —¿te gusta?, mi perrita ¿sabes por qué?, porque a mí, TU SEÑOR le place y te observo con morbo...me gusta ver cómo te chupa la concha…como se desvive por sorber tus jugos
    Suena como un latigazo en su mente... presiente el placer inconmensurable que su amo y señor, su padre bendito, el jinete de su mente, experimenta al ver como ella se retuerce de placer.
    —Que placer papá… siento placer porque estás a mi lado, porque me traspasas tu deseo de gozar y yo feliz abro las piernas ante esos ojos casi centenarios, perdidos entre nubes seniles que se iluminan al mirarme bajo impulsos lujuriosos
    Mi respiración alterada cercana a sus oídos, alimenta el placer que me doy, sabe que goza con lo que veo, soy un hombre delicioso, degenerado, perverso y lascivo, padre bondadoso, tierno...
    Que morbo... más exquisito…Que maravillosa escena…viendo cómo te lame y como mete sus dedos para sacarte hasta la última gota de tu esencia.
    —querida mía…me excita mucho que mi hembra se entregue así para complacerme, es maravilloso...
    —papaíto….me encanta lo que me dice, lo que me haces hacer….me gusta mucho que me coman la conchita…es delicioso.
    Que morbo... más exquisito…Que maravillosa escena…ver cómo el cura te lame y como mete sus dedos para sacar hasta la última gota de tu esencia.
    —querida mía…me excita mucho que mi hembra se entregue así para complacerme, es maravilloso... —le digo con los ojos inflamados de lujuria
    —papaíto….me encanta lo que me dices, lo que me haces hacer….me gusta mucho que me coman la conchita…es delicioso...y si a mi papá le gusta verlo…mucho mejor
    El anciano párroco insiste en lamer su húmeda concha. Lo hace con tantas ganas que parece que no puede creer que lo que está viviendo es real y teme despertar de un húmedo sueño. Es mi momento para acerca mi boca a la de Irene…para compartir besos y saliva.
    Me gusta mirarla a la cara, comprobar que está disfrutando y que el deseo se apodera de su mente.
    —Papaíto…dame tu verga…igual que cuando era chiquita…y lloraba…Tú me ponías la cabecita para que mamara hasta que me relajaba y quedaba bien dormidita. Recuerdo como saboreaba con devoción tu jugo, la esencia de mi propio padre.
    —Si hija mía…lo recuerdo bien… como abrías la boquita y succionabas con gula la puntita. Nos amaremos hasta el fin de nuestros días— te dije al mismo tiempo me hacía explotar dándote la leche que tragabas sin botarla.
    —Recuerdas?— le digo acercándome para poner mi verga gorda y blanda para que la pueda tomar entre sus labios.
    Irene cierra los ojos, entre abre la boca y acerca su cabeza…como si fuera a recibir la comunión…con recogimiento, con devoción…plácidamente…acoge mi miembro entre sus labios…besa la punta…rodea el glande con su boca húmeda y sorbe hasta que la cabezota se pierde entre sus labios encarnados.
    Recojo su pelo con mis manos…necesito verlo…necesito ver como me recibe en su boca….como relame…como engulle mi polla… no está rígida, gorda si …la acoge como si fuera una parte asequible de mi…no le causará ningún daño…está maleable…y muy , muy sensible…
    —Chupa…mi amor… chupa— le digo acariciándole la cabeza que mantengo sujeta entre mis manos.
    —Chupa…con la misma devoción que el párroco te lame la conchita. Ahhhggg! Que gusto me da…ver como lo haces… me vuelve loco.
    Siento como cada vez es más difícil simultanear la mamada de mi verga con las sensaciones que le provocan la lengua del cura en su conchita. Después de un buen rato recibiendo los lametones del hombre, se acerca su orgasmo…quiero que lo disfrute…que explote para mí.
    Me echo atrás un paso, dejo su boca libre para que suspire hondo, que gima a sus anchas…que grite si quiere hacerlo…que nos diga lo que quiera…es su momento.
    Irene toma el control… el cura se retira…los dedos de mi hija alcanzan su objetivo, se ponen a frotar con determinación sobre los labios y sobre el clítoris…los dedos medio y anular se hunden en su vulva…su mano se mueve arriba y abajo casi con violencia…se oye el chapoteo que produce su mano mojada al impactar con su pubis…
    —Así, así …mi amor…regálanos al señor cura y a mi un hermoso orgasmo— le animo viendo que ya está al borde del clímax y que el cura esta absorto mirando como mi hija “ se maltrata” el coño de una manera tan brutal.
    —ahhhh, ahhhh….ahhhhh— dice mientras deja salir un chorro de flujo bendito que moja su mano.
    Mi hija se ha corrido ganada por el morbo de sentirse observada por dos hombres…dos padres…el padre de la iglesia y su padre celestial…su señor.
    —Venga Ud. aquí…venga, venga aquí— conmino al cura a que venga a situarse al otro costado de mi hija.
    —Vamos a darle su sagrado alimento…mire si le queda algo de lechecita para premiar a nuestra niña, el angelito que Dios no ha enviado para nuestro goce.
    El cura saca su verga y empieza a masturbarse apresado por el desenfreno…yo hago lo mismo…vamos a darle la bendición con nuestra esencia de macho.
    Irene se ha sorprendido un poco al ver como invitaba al cura a correrse sobre ella, luego nos ha visto tan llenos de pasión y amor por ella, que espera con deseo que fluya de nuestras vergas el sagrado néctar.
    —Abre la boquita….ábrela bien…le digo cuando ya me noto próximo a la eyaculación….
    El cura logra sacar unas gotas que deja caer sobre el pecho de Irene y se retira exhausto pero sin perder de vista a mi hija y a mi.
    Por segunda vez me corro…esta vez la leche es poco abundante pero el placer es inmenso…monumental como la iglesia que no acoge y nos protege.
    —Papi…papi… Tú me elevas y me divinizas. Eres mi dueño, yo sólo soy tuya...en nuestro Olimpo sacro
    Deverano.
    13 min
  • Buena mamada a su novio.
    Somos una pareja actualmente de 36 años, llevamos unos 13 años de casados y a decir verdad, siempre hemos sido muy calientes.
    No estoy seguro en qué momento pase de ser un novio celoso, que no permitía que nadie le hablara a Janeth y ahora hasta le busco chicos para que tenga relaciones.
    La primera experiencia fue en vacaciones, nos fuimos a la playa (Puerto Vallarta) un día se nos ocurrió ir a un table dance, al llegar todo fue muy normal, por lo menos para mí, Janeth veía a las chicas casi desnudas paseando por el lugar, ella vestía muy linda.
    Una minifalda y sus tacones la hacían ver espectacular, no es la mujer de un cuerpazo, pero si con sus 25 años de edad en ese entonces, por supuesto que levantaba miradas y otras cosas más.
    Todo estaba bien, veíamos a las chicas bailando, nos tomábamos unos tragos y por un momento Janeth dijo, voy al baño. Preguntamos a una chica que iba pasando y ella le dijo, "ven yo te acompaño".
    Cuando regreso se venía riendo y le pregunté que había pasado y me dijo que cuando venía del baño, pasó junto a unos chicos y uno le dio una nalgada.
    Me dijo que eso la excito, por lo que se me ocurrió hacer algo, después de un rato, le dije a Janeth que iba al baño, cuando pase por la mesa de los chicos y me acerque a uno, le dije que a la chica que le dio la nalgada era mi esposa, pero que no había ningún problema, que si quería acercarse a platicar con ella.
    Cuando regrese estaban los dos muy tranquilos en la mesa platicando, el chico nos invitó a su mesa a tomar un trago, así que nos cambiamos de lugar.
    Solo eran dos chicos, comentaron que estaban festejando el cumpleaños de uno de ellos, entre las copas y el calor de la noche, Janeth me dijo que si le daba su regalo de cumpleaños y le dije que si, se levantó de su asiento y al comenzar la música se puso a bailar, parecía toda una experta, me encantó como se veía.
    Fue una delicia verla bailar, pero cuando se le subió al chico, me dejó atónito. Su minifalda al abrir sus piernas para sentarse en el, se le subió a la cintura, por lo que se veían perfectamente sus nalgas con su hilo dental que llevaba puesto, eso me puso loco de excitado.
    El chico no desaprovechó la oportunidad y por supuesto que metió mano por donde pudo, esa canción parecía eterna, ella frotándose encima de él, cuando terminó el baile y regresó junto a mi, me dijo que estaba muy caliente.
    Me dijo que sintió como se le puso dura la verga al chico y que sintió como intentó meter sus dedos en su vagina, que para ese momento estaba húmeda.
    Pará ser sinceros, para ser nuestra primera experiencia, yo fui el que no deje que pasara más, estaba excitado y nervioso al mismo tiempo, le dije que si nos íbamos al hotel y dijo como tu quieras, en el caminó me pidió que la masturbara y me decía que regresará por el chavo, que quería sentirlo, pero no me pude regresar, así que llegando a la habitación, le puse una buena cogida, me contaba como se sentía bailando encima de él y yo le decía como me gustaba verla, después de la deliciosa noche de sexo terminé empapado de sus fluidos.
    Así fue nuestra noche de travesuras
    12 min
  • Chica sexy latina.
    Cuando comenzamos a salir y nos hicimos novios teníamos la costumbre de vernos todas las tardes en mi casa, él llegaba y comíamos algo siempre por la tarde hacíamos nuestros juegos nos comíamos a besos y del calor de los besos llegábamos a mas siempre terminábamos bien encendidos en ocasiones lográbamos hacer algo a plenitud pero en otras no y él se marchaba muy prendido, me imagino que al llegar a casa me dedicaba muchas en mi honor, pero esa tarde teníamos ya ratos de estar besándonos que nos fuimos a un lugar apartado de la casa y estando ahí sentí como se le ponía dura y gruesa logre acariciarlo sobre el pantalón y eso me encendió mas se lo dije y el sonrió y me dijo es tuya solo disfrútala, se bajó el pantalón hasta la rodilla y pude ver lo hermosa que se miraba en todo su esplendor frente a mi cara comencé a masturbarlo suavemente mientras se lo hacía notaba como me crecía y se ponía más dura en mis manos que comencé a darle besos sobre el prepucio se sentía tan suave pasar mi lengua y verlo a la cara ver como disfrutaba lo que le hacía en ese momento, que de un momento a otro la tenía dentro de mi garganta era la primera vez que sentía esa verga enorme dentro de mi boca, que al tenerla levante mis ojos y lo vi como disfrutaba lo que le estaba haciendo seguí chupándola con gran placer era tan delicioso era la primera vez que sentía todo eso dentro de mi boca que cuando estaba dentro de mi boca la saboreaba con la lengua al mismo tiempo con mis manos le acariciaba las nalgas y sus huevos se sentía tan bien jugar con ellos con mis manos mientras que con la boca saboreaba esa verga enorme que para ese entonces no se la había medido pero se notaba que era grande pues se marcaba desde su pantalón seguí mamándola con suavidad pues quería disfrutar ese momento y a la vez no sabía que iba a hacer cuando fuera a terminar pues estaba tan concentrada en esa enorme verga y el en lo que le estaba haciendo que no reparamos en que íbamos a hacer , pues había gente del otro lado de la casa y estábamos con el nerviosismo de que nos podrían descubrir, el al sentir que le chupaba con fuerza en un momento comenzó a poner su mano sobre mi cabeza me y hacia movimientos de mete y saca que por momentos me llegaba hasta el fondo y sentía todo esa enorme verga entrar por mi garganta yo me sujetaba de sus nalgas y al mismo tiempo las traía hacia mí que por omentos era como se mira en las películas porno que le están dando una buena mamada y me sentí como una estrella porno de ver en la forma en como me tragaba todo la verga del que sería mi marido al final así estuvimos y de repente me dijo me voy ya no puedo más y al no encontrar que hacer termino dentro de mi boca yo que para en ese entonces era una principiante logre agarrarlo con mi boca pero era tanto que tuve que abrirla y soltar trague un poco no lo niego pero también salió bastante de mi boca que hoy pienso que desperdicio era la primera vez que probaba el semen y le hacía una mamada en todo su esplendor aun con mi inexperiencia sé que la disfruto y yo lo goce y saboree sus jugos que hoy en día me los trago si más hasta lo uso como mascarilla es bueno para la piel y a él le encanta verme llena de semen….. A que hombre no le encanta hacer un facial en la cara de su mujer? espero les haya gustado ya en otra ocasión les diré como aprovechar esas mascarillas de semen vitamina puara para la piel….
    16 min
  • O ella o yo....xxx
    Al día siguiente pasa por mi, y ninguno de los dos toca el tema de lo que sucedió anoche en el camino, hasta que llegamos al edificio de nuestra empresa.
    Paulina: Con respecto ayer, sabes me deje llevar por el alcohol, bebimos mucho, no estaba pensando en lo que hacía, disculpame no soy así.
    ( Ese día visto con una falda negra ajustada que llega un poco arriba de mis rodillas, una blusa de botones blanca, y zapatillas negras, algo formal para la presentación de hoy)
    Gonzalo: ¿Qué quieres decir ? ¿Que no te importa lo de ayer ?, *me mira a los ojos con una cara de confundido ,deteniendome muy fuerte de un brazo* (El viste de un pantalón café, camisa negra y zapatos)
    Paulina: No hay nada de qué hablar, solo olvidalo *Lo digo furiosa e intentó forcejear para que me suelte, y lo logró* y date prisa, que ya casi es la junta *Entró al edificio, y caminó hacia mi oficina pero antes le digo con una voz muy fuerte delante de todas las personas del edificio, date prisa, vas muy lento, necesito que tengas todo listo para la presentación, apurate.
    El se siente avergonzado por cómo le hable delante de todos, se pone rojo, y me mira con una cara de furia, pero solo asiente y se va a preparar la presentación.Yo me voy a mi oficina molesta, despues regreso con él y le digo,
    Paulina: Entremos a la sala grande de juntas, ya casi es, le digo un poco molesta y él tiene una cara de confusión y enojo*
    En la junta nos va de maravilla, los clientes se ven felices, y después de la junta veo a los clientes hablar con mi jefa(Sandra) ,en cuanto se van los clientes ,mi jefa me dice que la acompañe a su oficina, y yo le digo a gonzalo que me esperes en la mi oficina.
    Mi jefe me dice que nos fue excelente y que los clientes quieren que trabajemos con 30 proyectos de aquí a lo que finalize el año(Estamos en agosto), y que quiere que Gonzalo y yo trabajamos juntos en esos proyectos, porque le ha encantado el trabajo que hicimos y quiere que sigamos siendo equipo y le siga enseñando.
    Entonces yo me lleno de felicidad y voy a la oficina con Gonzalo para darle la noticia.Entro a mi oficina y cierro la puerta, y voy muy contenta hacía Gonzalo y lo abrazo muy fuerte de lo emocionada que estoy (Tengo una actitud muy diferente a la de la mañana).
    Paulina: Nos ha ido genial, los clientes se fueron muy contentos, les encantó nuestro trabajo. Adivina qué… quieren que sigamos trabajando juntos, Sandra me informo que tenemos 30 proyectos por realizar antes de que acabe el año, y quiere que estemos a cargo de ellos nosotros, le ha encantado como hemos trabajado,* le digo todo eso mientras sonrío de felicidad*
    Él estaba serio y aun enojado,solo me escuchaba, pero sí correspondió a mi abrazo al inicio.Mientras yo seguía hablando, él se fue calmando, y con su mano comenzó acariciar mi cabello. Después de darle todas las noticias, le doy un gran beso en su mejilla y le digo.
    Paulina: tenemos mucho que planear y organizar, tenemos mucho trabajo que hacer, ¿Crees poder quedarte conmigo hoy a planear y organizar todo para las siguientes semanas?
    El me esta mirando cruzado de brazos con un rostro serie, hasta que dejo de hablar y él comienza hablar con un tono muy serio
    Gonzalo: Si puedo quedarme y quiero quedarme... Pero no tomarás la actitud de la mañana? *Me mira como voy vestida de pies a cabeza*
    Paulina: Perdoname por lo de la mañana, estaba estresada por la junta, era algo importante para mi, quiero que te quedes, es importante para mi y para nuestro trabajo,* lo digo con una voz delicada, mientras acomodo el cuello de su camisa* , no quería hablarte feo.
    Gonzalo: Es que no sé qué te pasó... Pudimos hablar esto bien desde un principio pero decidiste enojarte y hablarme mal delante de todos *Lo dice con una voz muy fuerte casi gritando pero luego se da cuenta que puede que nos escuchen afuera, y baja su voz, esta un poco apenado*
    Después él toma mi cintura con ambas manos con mucha fuerza, me levanta y me sienta encima de mi escritorio, mis piernas quedan abiertas, y él está frente a mi , entre mis piernas, se me queda mirando firmemente a los ojos. (Estar en esa posición y la forma que me tomo y me levanto con tanta facilidad hace que me descontrole un poco, y me excite ante la situación), yo paso mis brazos por su cuello abrazándolo.
    Gonzalo: ¿Entonces cómo estamos ahora? *lentamente lleva una mano a hacia mi cabello*
    Paulina: Estamos mejor *Lo digo con una voz de niña mimada, y le doy un poquito muy tierno en sus labios, y le sonrio*
    Gonzalo: Bueno mira... Pero no te vuelvas a poner así entendido? *lo dice con una voz muy fuerte y como dándome una orden, y al mismo tiempo aprieta mis muslos para con ambas manos y sonreirte, me da un beso muy apasionado*(Como aprieta mis muslos, y el gran beso que me está dando, me hace estremecer toda, mi piel se eriza, sentir sus grandes manos en mis piernas, y sus boca junta a la mía).
    Paulina: *Lo miro* Que guapo te ves enojado *le digo mientras lo veo a los ojos* , esta bien que ya no me pondre asi, * Con una voz de niña pequeña*
    Gonzalo: Si te ayudo... Todos los días nos quedaremos tarde? Jeje *Se rie, mientras me sigue besando*
    Paulina: Probablemente sí, hay demasiado trabajo por hacer.
    Gonzalo: Bueno está bien, tengo el compromiso contigo de llevarte... y aparte tenemos que trabajar juntos.
    Gonzalo: Y respecto a lo enojado , Esto no es enojado, solo algo estresado eh *lo dice en advertencia y juego*, ¿Quieres que traiga algo de comer antes de empezar a trabajar?
    Paulina: Si algo de comer porfavor, que estaremos todo el dia trabajando aquí en mi oficina.
    El se fue, y después regresó con la comida, pasamos a trabajar, y duramos todo lo que quedaba de la mañana y la tarde trabajando en mi oficina, el todo el dia estuvo serio, y no paraba de mirarme con una mirada muy penetrante, ya eran las 8 de la noche, y ya estaba vacío el edificio, solo quedamos él y yo.Él había ido al baño, y al regresar , miró su reloj, mientras trabajaba en la computadora, el se acerca y se coloca detrás de mí, poniendo su mano grande y áspera en mi cuello levantando un poco mi cara para darme unos besos en mis mejillas.
    Gonzalo: Ya son las 8 pm…*Susurro mientras su mano baja como si sujetara mi cuello*
    Paulina: Si, ya es tarde, no me había dado cuenta por el trabajo, ya no hay nadie, creo que debemos irnos.
    Gonzalo: ¿Tienes hambre?¿ A dónde te llevo?, me pregunta mientras se separa de mí, y empieza a recoger nuestras cosas.
    Paulina: Mira hoy hacemos lo que tu quieras, tu elige, por el mal rato que te hice pasar *Mientras vamos saliendo de mi oficina*
    Cuando salimos del edificio, me arrojo hacia el y lo abrazó, y le doy un beso con mucha pasión, el me tomó de la cintura, me carga , y despues me toma de mis nalguitas, las aprieta firmemente , y me corresponde el beso con demasiada intensidad.
    Gonzalo: Mmmm... ¿Cenas conmigo ahora o un sitio? *separa un poco sus labios de mi y después me carga de lado ahora con novia recién casada, llevándote así hacia la camioneta.
    Llegamos a su camioneta, y me sienta en su cofre,quedamos igual que mi oficina, yo con mi piernas abiertas, él entre ellas, sus manos en mis muslos.
    Paulina: Ceno contigo ahora, *Voz bajita*
    Gonzalo: ¿Qué se te antoja esta noche? *Masajea mis muslos mientras nos vemos mutuamente en el solitario estacionamiento*
    *Presiona mis muslos con fuerza, y se inclina para besar ambos despacio , y despues me vuelve a ver a mi rostro*(Eso me excita bastante y hace que la respiración se me acelere)
    Paulina:*Lo tomó del cabello*+, y le digo, no se, tu eres el que elige hoy, ¿que se te antoja a ti?
    *Vuelve a repetir los besos, esta vez mordiendo uno de manera lenta y sensual, me mira a los ojos separando mis piernas y en un tono que muy sensual dice
    Gonzalo: Me da igual... Mientras tu seas el postre hermosa *sus uñas arañan un poco mis muslos*
    *Con esa pequeña mordida, suelto un pequeño gemido "Auumh" muy delicado,mientras siento sus manos arañarme, digo porque no empiezas con el postre *tartamudeando de lo excitada que estaba que no podía hablar bien*
    *El con ambas manos abre más mis piernas y acerca su rostro a mi entrepierna, haciéndome sentir su respiración cálida y calmada*
    Gonzalo: Mmmm¿ crees merecerlo? Hoy mi niña se portó mal... *Murmuró provocándome más, su respiración se acerca a mi zona íntima.* , O te castigo... *susurro*
    (Me estaba volviendo loca) *Lo tomó fuertemente del cabello*
    Paulina: Me porte mal? *lo digo muy excitada con voz baja*, ¿que se les hace a las niñas malas?
    *Se acerca más su cara y muerde mi falda como si la quisiera arrancar, vuelve a separarme de mi un poco.*
    Gonzalo:Mmm se les castiga para que se porten bien... Se les dan lecciones *sube una mano tomando mi muñeca y apretándola para que lo suelte del cabello.
    Ante la situación mis piernas se abren más, mi cuerpo reacciono solo,Me toma con tanta fuerza de mi muñeca, que me asustó un poco pero con lo excitada que estoy continuo
    Paulina: ¿Crees que merezco un castigo?
    Gonzalo: ¿Tú qué crees? *aprieta firme mi muñeca y hace un movimiento pretendiendo doblarla para asustarme más y que quite resistencia, rápidamente me baja del cofre dándome media vuelta y poniéndome contra el*
    Gonzalo: Me hiciste pasar un mal rato cuando ayer me tenías bien enamorado *murmuró en tono molesto, poniéndome la mano en la nuca, mientras su mano derecha sube mi falda y acaricia tu rajita con firmeza*
    La situación me tiene muy excitada, pero me asusto un poco, e intentó forzarme para quitarme porque está utilizando mucha fuerza , pero eres más grande que yo y muy fuerte, que es inutil.No digo nada, solo se acelera mi respiración bastante…y mis bragas se mojan un poco.
    Gonzalo: Mmmm no me gusta que jueguen así conmigo, entendido jefita? *aparta la mano de mi rajita y me da un azote en una de mis nalgas, notando como mi piel se enrojece rápidamente para después manosearla firme.
    Gonzalo: Me encantas tanto pero no te confundas... *quita mi mano de de mi nuca y pongo la suya, poniendo la cabeza de lado sobre el cofre*
    Cuando siento su nalgada en mi nalga, pego un pequeño gemido con sentimientos de susto, miedo y excitación ,y digo ” entendido” con una voz muy bajita y sumisa.
    Gonzalo: ¿Quién manda aquí? *Preguntó en tono firme, masajeando mi rajita con dos dedos sobre mi ropa interior*
    Mi cara está ante el cofre con demasiada fuerza, me estaba tomando con demasiada fuerza por mi cuello, y solo digo, “tu mandas en voz muy temerosa”
    *Me toma del cabello tirando hacia atrás para incorporarme, y me lleva hacia la puerta del copiloto la camioneta*
    Gonzalo: Súbete alv(A la verga, es una grosería) *Lo dice muy gritando y muy enojado, abriendo la puerta y casi lanzándome dentro como si me estuviera secuestrando, cerrando la puerta con demasiada fuerza y subiendo por el otro lado, dejo mis cosas en el piso de la camioneta, me miró dándome un par de palmadas fuertes en sus muslo para indicar que me acueste en sus piernas.
    Gonzalo: Vente mi amor... Acuéstate mientras llegamos *Sutono baja un poco pero manteniendo una voz muy firme.
    Me tiré hacia su muslo,estaba muy asustada que mi rostro queda boca abajo, y comienzo a llorar .
    Paulina: ¿Por qué me hablas así? ¿Por qué me tratas tan feo?, *lo digo llorando, tartamudeando y mientras tiemblo de miedo*
    *Enciende la camioneta y antes de arrancar se comienza a quitar la camisa, se la saca por completo(La camisa), mueve mi cabeza para que quede de ladito, me pone su camisa sobre la cabeza como si pretendiera cubrir o ahogarme con ella, al mismo tiempo limpiando las lágrimas y dejándome oler el perfume de su camisa.
    Gonzalo: Shhh shhh ya ya... *restriega su camisa sobre mi carita arruinando mi maquillaje e impregnando con su perfume, comienzo a conducir mientras me trata de confortar.
    Gonzalo :¿Qué quieres que cenemos? Te puedo preparar algo.
    Paulina No quiero nada, ya no tengo hambre, *te lo digo mientras llevo mis manos a mi rostro por encima de tu camisa* , Solo quiero irme a casa *Lo digo con mi voz llorosa*
    Gonzalo: No, eso no es posible... Recuerda lo que te dije , hoy te hare de cenar *comienza a conducir en dirección hacia su departamento, mientras acaricia mi carita tratando de confortarte.
    12 min
  • Trio, mi mujer y mi vecina.
    Transcurría el mes de diciembre, con Patricia estábamos programando irnos algunos días de descanso al mar, pensamos alquilar algo en algunas de esas playas solitarias donde poder aflojarnos y descansar de todas las presiones del año; mi esposa quería alguna playa nudista o al menos que sea muy solitaria, ya había comprado sus tangas súper pequeñas para poder tostarse hasta el último rincón de su hermoso cuerpo, mi excitación por ver esos hilos desaparecer entre sus nalgas y fantasear con lo que mi imaginación daba me llevaban a tomarla en cualquier lado de la casa y hacerle el amor salvajemente.
    Me gustaba que Patricia luciese su hermoso cuerpo ante la gente, me gustaba y me enorgullecía la cara de envidia de las otras mujeres cuando ella caminaba como una felina mostrando sus encantos y puedo decir que mi excitación crecía a niveles increíbles cuando los hombres la miraban con hambre, era ella tan provocativa que muchos tipos le decían cosas sin reparar que estaba conmigo, me gustaba mirarlos y demostrarles que esa puta era mía.
    Pero toda esa fantasía se derrumbo cuando mi socio me informo que debía hacer un trabajo en la provincia de Córdoba, en las afuera de la ciudad de Capilla del Monte y que como el no conocía como realizar el trabajo no quedaba otra que hacerlo yo.
    No quería ir con Patricia allí, no lo consideraba un lugar para ella, mi esposa le gustaba el mar, odiaba las montañas, pero por dos razones tampoco quería dejarla sola en Buenos Aires, la primera, era que venía muy motivado a disfrutar a sexualmente con ella y la segunda, que era altamente posible que a varios vecinos y también mi propio socio hicieran incursiones nocturnas por mi habitación para visitar y acompañar a mis esposa durante mis largas noches de ausencia.
    Viaje con mi esposa y nos instalamos en un cabaña espaciosa y muy cómoda, ese día y el siguiente no trabajaría, quería disfrutar a mi esposa a full, la tiré en la cama y empecé a jugar con ella, le fui quitando la poca ropa que llevaba puesta y me dediqué a recorrer su cuerpo con mi boca, chupaba sus tetas grandes y metí mi boca entre sus piernas para comerle esa concha pelada y jugosa, luego le di mi verga que me la chupara y no dejé de mirarla un solo segundo, me encantaba verla con una pija entre sus labios, sea la mía o no, me dio unas chupadas estupendas, tan perfectas que acabe litros de leche dentro de su boca.
    De ahí en mas vino el calvario, ella me pedía que la coja, pero ya no se me paraba, intenté por todos los medios concentrarme para excitarme de nuevo pero no podía, le eché la culpa al cansancio del viaje y nos dormimos, a mitad de la noche mi esposa se masturbaba caliente bajo la ducha.
    A la mañana ella me buscó, se notaba excitada, me agarraba la pija y se la comía desesperada, pero no lograba producir la minima erección en mi, convencida que tendría que esperar otro momento para saciar su sed de verga nos preparamos para ir al río.
    Nos indicaron ir río arriba, me decían que a medida que subía el paisaje era mas lindo y mas solitario, eso quería yo, estar tranquilos con mi esposa durante todo el día, caminamos en contra de la corriente alrededor de una hora, cada vez que avanzábamos había menos gente, Patricia ya se había sacado el short y se había quedado con su tanga diminuta, el finísimo hilo se perdía entre sus nalgas grandes y desnudas, unos chicos que se bañaban en el lugar se quedaron absortos de ver un culo tan hermoso.
    Mi esposa se daba cuenta que la miraban y empezó con el histeriquéo de coquetear ante los extraños, cuando estábamos bastante lejos, escuchaba a los chicos gritar cosas en alusión al gran orto que portaba mi mujer.
    Seguimos subiendo y decidimos parar para descansar, caliente de ver tanto el culo de mi esposa la tome por la cintura y empezamos a besarnos, me percaté que dos tipos más o menos de mi edad nos miraban, no les preste atención, por el contrario, me excite viendo como clavaban sus ojos en el cuerpo de mi esposa, le saque la remera que llevaba puesta y salieron a relucir sus hermoso senos, contenidos con dificultad por un sostén diminuto que apenas lograban cubrir sus pezones.
    Patricia se daba cuenta de mi juego y su comportamiento empezó a ser la de una verdadera puta caliente, me besaba y acariciaba mi verga por arriba de mi short a la vez que giraba su cabeza para ver que hacían los tipos, por momento ella los miraba y les sonreía provocativamente.
    Luego de un rato decidí dejarlos bien calientes y seguir subiendo río arriba, al poco tiempo encontré un lugar casi perfecto, una hermosa cascada y una pequeña playita que nos serviría para tomar sol, allí tendimos nuestras lonas y nos recostamos, yo seguía caliente y al apacer mi esposa estaba que hervía, apenas nos recostamos ella se adueñó de mi pija y luego de sacarla de mi short empezó a comerla con desesperación, se había puesto en cuatro en forma vertical a mi, yo aprovechaba y metía mi mando entre los cachetes de su culo.
    Pero estaba visto que no podríamos terminar de darnos una buena cogida, sentimos ruidos de gente que llegaba y nos levantamos rápido, eran los dos tipos que habíamos visto unos minutos antes mas abajo, se sentaron a escasos metros de nosotros y nos miraban, me sentí incómodo, estábamos totalmente solos ante dos desconocidos que no sabíamos que pretendían.
    Uno era morocho, con una barriga prominente y pelo canoso largo por los hombros, se había cambiado su short por un slip pequeño, mientras nos miraba bebía cerveza de la botella y se rascaba el bulto, el otro era mas alto mas esbelto, cuerpo fibroso y brazos musculosos, también se había cambiado el short y lucía otro slip parecido al de su amigo.
    - espero no les moleste nuestra presencia – dijo el mas delgado.
    -pueden seguir con los suyo – replicó el otro sin dejar de tocarse las bolas.
    Preferí no contestar y seguir jugando con Patry, aunque me sentí nervioso por su presencia, también me excite que estuvieran mirando el cuerpo voluptuoso de mi señora, me levante y apoyé mi espalda contra una roca, ella se apoyo de frente contra mi y empezamos a besarnos acaloradamente, mis manos aferraron con fuerza sus glúteos y de reojo miré a los tipos que cada vez se excitaban mas con la escena gratuita que le estábamos regalando.
    Patricia se dio cuenta que yo los observaba y ella entro en mi juego deslizó su mano hasta llegar a mi entrepierna, empezó a tocarme con fuerza haciendo que se me parase por completo, mientras lo hacía no dejaba de mirar a los tipos provocativamente, yo volaba de la calentura al verla a mi esposa actuar tan puta, los tipos estaba tan excitados como nosotros hasta que el mas gordo se bajo sus slip y saco su verga, no era muy larga, pero si gruesa, muy gruesa.
    Movió rápidamente su mano, tirando la piel de la pija hacia atrás su cabezota colorada salió a relucir, el tipo tenia la verga completamente parada, note que mi pija se ponía mas dura y el respirar de mi esposa se agitó ante la vista de una poronga desconocida.
    Ella seguía tocándome sin dejar de mirar al tipo que empezaba a pajearse, notaba como mi mujer se calentaba cada vez mas.
    - ¿te excita lo que hace ese tipo? – le pregunte jadeando de calentura.
    - ¡¡¡hummmm siiiiiiiiiiiii!!! – me dijo al oído gimiendo.
    - ¡¡tienen la intención de cojerte!! – le dije mientras sentía que mi short se llenaba semen, estaba acabando brutalmente, empezaba a fantasear que los tipos la cogieran adelante mío.
    - ¿querés que me cojan? – me pregunto mi esposa con su voz de putita.
    - quiero que disfrutes – le conteste.
    - ¡¡te pregunte algo!! ¿Querés que me cojan? – me dijo sin sacar la vista del gordo que se pajeaba.
    - ¡¡¡siiiiiiiii quiero!!!, te veo caliente con esa pija, y se que vos también la querés – le dije jadeando a la vez que acababa de nuevo.
    - bueno amorcito, te voy a hacer carnudito de nuevo – me dijo besándome pero sin dejar de mirar de reojo la gruesa poronga del gordo.
    El otro tipo camino lentamente hacia nosotros, a pesar que no la había sacado, se le notaba que la tenía totalmente erecta, se paró al lado de mi esposa y se bajo el slip, ¡¡¡guauuuuuu!!! Pensé, este si que era un verdadero semental, la verga del tipo quedo bamboleándose entre sus piernas, Patricia abrió los ojos asombrada, apretó con fuerza mi verga con calentura, con deseos de comérsela y con excitación por lo que estaba viviendo.
    El tipo se acercó aún más y tocó las nalgas de mi esposa, ella no dijo nada, simplemente lo miraba y esperaba ansiosa que diera el siguiente paso, siguió tocándola mientras me miraba excitadísimo.
    - ¡¡¡que culo hermoso tiene tu mujer!!! – me dijo
    - ¡¡no la toques!! – le contesté aunque se notaba que la situación me excitaba mas a mi que a el.
    Patricia me besaba en la boca y gemía , excitada, movía sus caderas disfrutando las caricias de esas manos extrañas que aferraban sus glúteos de manera salvaje y lujuriosa.
    De repente el tipo, usando su fuerza la hizo girar sobre si misma, ahora ella quedo frente a el, mirándolo cuan puta enfurecida reclamaba su pedazo de verga, el paso su brazo por detrás de su cuerpo a la altura de su cintura y bajando su mano metió sus dedos entre las nalgas de Patricia, la apretó contra su cuerpo haciendo que ella lanzara un pequeño grito de aceptación; acercó su boca a la e ella y sus labios se abrieron al tocarse, yo miraba absorto y caliente a mi esposa besarse con el tipo, gemían y se entrelazaban las lenguas, de repente ella abrazo por el cuello al tipo cruzando sus brazos por atrás de la nuca, los dos comenzaron un frenético juego cargado de morbo y lujuria .
    No sabía que hacer solo atiné a llevar mi mano a mi entrepierna mi pija estaba nuevamente parada, la saque de mi short y empecé a pajearme como un pendejo adolescente, era el espectáculo mas excitante que había visto en mucho tiempo, mi esposa totalmente entregada y emputecidas me demostraba lo puta que era y yo, como el buen cornudo que era permitiendo que saciara su sed de pija ya que desde la noche anterior no había podido saciar.
    el gordo se acercó hambriento y se colocó a espaldas de mi señora, le estaba haciendo un hermoso sándwich y ella sonriendo aceptaba a los dos, de vez en cuando me miraba y me sonreía agradecida por lo que le estaba permitiendo vivir.
    El gordo hizo que ella se arrodillase, Patricia quedo con la cara a la altura de sus vergas, me miró y me sonrió, luego me guiñó el ojo y seguidamente empezó a comerse las dos vergas alternando entre una y otra, pero sin dejar de mirarme con satisfacción, era evidente que quería decirme cuanto le gustaban esas porongas.
    - ¿vos no te prendes o te gusta ver como cogemos a tu jermu? – me dijo el gordo.
    - ¡¡ No boludo!!, ¿no te das cuanta que es un cornudo consciente? – replicó el delgado.
    - ¿vos que opinas putita? – le pregunto el delgado a Patry.
    Ella no se molestaba en contestar, ambos sabíamos que me pasaba en ese momento, mi calentura por verla en acción era mayúscula y eran esos momentos en que sentía que la amaba mas que nunca, solo me sonreía mirándome a los ojos mientras pasaba su lengua por los glandes colorados y brillantes.
    Mas tarde el gordo me indico que pusiera la lona playera cerca de ellos, lo hice como pude, ya que tenía mis short enrollados en mis tobillos y me era difícil caminar entre las piedras de esa manera, pero lo hice y me quedé en ese lugar para ver mejor, era realmente una dulce melodía escuchar los suaves gemidos de mi esposa mientras deglutía esas vergas desconocidas, sus suaves manos aferraban con fuerza los huevos hinchados de aquellos dos tipos.
    Recostaron a Patricia, ella se colocó boca arriba y separo sus piernas flexionándolas, como ya sabiendo lo que tenía que hacer, el alto se acostó en el piso y metió su cabeza entre sus piernas, mi esposa empezó a retorcerse a la vez que su rostro denotaba que estaba gozando al máximo, es que este tipo le estaba propinando una tremenda chupada de concha, Patricia estiró su mano hasta aferrar los cabellos de aquel experto comedor de vaginas, lo apretaba contra su vulva ardiente y empapada como queriendo introducirlo dentro de ella misma.
    Por su parte el gordo, había metido su poronga en la boca de mi señora, sus manos aferraban y pellizcaban sus pezones, los tres estaban salvajemente excitados y se movían eufóricos y dominados por la lujuria y el morbo; el gordo me miraba y al ver que no paraba de masturbarme se calentaba más, yo por mi parte seguía arrodillado a un costado observando encantado la escena que tanto me gustaba, la de ver lo puta que llegaba a ser mi esposa, seguía masturbándome a pesar que no lograba mi erección, había acabado unas cuantas veces y mi pija ya no reaccionaba a los impulsos morbosos de mi cerebro.
    Por fin escucharon las suplicas de mi esposa pidiendo que la penetren - ¡¡¡ dame piiiijjjjjaaaaaa!!!!!- decía Patricia entre gemidos, el tipo alto dejó de chuparle y se irguió apuntando su verga a la empapada cueva de mi esposa, le hice señas que esperara para poder alcanzarle un preservativo que siempre llevábamos entre nuestras pertenencias, corrí hasta le bolso a buscarlo y saqué uno de la caja, me di vueltas para entregárselo al tipo pero el hijo de mil putas le ya había mandado la verga hasta los huevos, el bombeaba y ella se movía como una víbora recibiendo enloquecida la suculenta poronga.
    El Gordo no aguantó mas y acabo chorros de leche que llenaron la boquita de mi señora, ella saboreaba su semen sin dejar de chupar esa pija gorda y colorada, se tragaba todo, no sin antes disfrutarla, me miraba y me sonreía gustosa, agradecida, excitada a la vez que su respiración se tornaba agitada y su sonrisa desaparecía dando lugar al gesto de puta furiosa que pone cuando esta a punto de tener un orgasmo, no me equivocaba, ¡¡Cuánto conocía a mi mujercita!!, primero empezaron los jadeos entrecortados, luego los pequeños gritos hasta que se transformaban en alaridos furiosos anunciando que ella también había llegado.
    El Gordo se había sentado a mi lado, mientras el alto seguía cogiéndose a mi mujercita, ella ahora se movía siguiendo el ritmo de las embestidas del tipo, me miraba y sonreía con placer, estiró su mano y tomó la mía, me estiré hasta su cara y la besé suavemente en los labios, se veía hermosa, agitada, empapada en sudor, no dejaba de mirarme a los ojos, mientras seguía siendo sacudida por los pijazos del tipo que todavía no presentaba rasgos de querer acabar.
    Nuevamente el jadeo entrecortado, luego los pequeños gritos y mi esposa empezaba a acabar nuevamente, esta vez nos besamos con pasión, metí mi lengua casi hasta su garganta, en su boca predominaba el gusto a semen, puede haberlo evitado, minutos antes esos labios y esa lengua habían jugado excitados con la verga de otro tipo, pero nada me importaba con tal de verla feliz y satisfecha, estaba dispuesto a hacer por ella eso y mucho mas si me lo pidiera. - ¿te gusta mi amor? – le pregunté, - ¡¡¡¡Siiiiiiiiiiiii!!!!- me contestó con satisfacción, -¡¡me encanta verte feliz!!- le dije susurrándole al oído, pues no quería que ellos me escucharan, -¡¡¡QUE VERGA TENES HIJO DE PUTA!!!- grito ella, mas concentrada en la pija del alto que en las dulzuras que yo le decía.
    Dejé de besarla cuando escuche sonidos guturales emanados del tipo que estaba cogiendo tan magistralmente a Patricia, vi el rostro desfigurado de calentura y adiviné que estaba por acabar, me separé unos centímetros y supliqué que no acabara dentro de su vagina, vaya a saber por que cosa mi morbo aumento de golpe, quería que el tipo le diera de mamar la verga a mi mujercita y poder ver como se la tragaba, por suerte sucedió eso, el tipo sacó la verga y mi mujercita como adivinando se arrodillo y espero la descarga láctea con su boca abierta.
    Es el día de hoy que no me explico como hizo el tipo para largar tanta cantidad de semen, era espeso, blanco y no dejaba de soltar potentes chorros, la lengua de mi esposa estaba totalmente cubierta de su esperma, pero seguía saliendo y su rostro, sus ojos, sus cabellos quedaron llenos de ese liquido hirviente y pegajoso.
    Ayude a Patricia a lavarse en el río y luego de charlar unos minutos ellos se despidieron, no sin antes intercambiar teléfonos, todos coincidíamos que había sido un momento espectacularmente bueno y tanto ellos como Patricia querían que volvamos a encontrarnos.
    Los vimos alejarse y nos quedamos descansando, hablando de tan buen momento, nuevamente ella me agradeció que sea tan complaciente y que me desviva por darle todos los gustos, yo solo la miraba, recorría con mis ojos su cuerpo voluptuoso, mi imaginación volaba a mil y ya podía imaginarme la gran cantidad de veces que la vería hambrienta recibiendo pijas y mas pijas, sentí excitación y las ganas de poseerla me invadían, pero era consciente de mis limitaciones y sabía que debía dejar de masturbarme tanto si quería satisfacerla apenas un poco mas, igualmente sabía que mi mujercita nunca sería de una sola pija, ella necesitaba variar para ser feliz; la bese y le dije que volvamos, me sentí feliz, mis cuernos seguían en aumento pero estaba feliz, ¿Quién puede quitarme eso?
    49 min
  • El papa de mi amiga.
    A Valeria le encantaba invitarme a su casa, se encariñó tanto conmigo, podría decir que me consideraba como una hermana, y aunque nunca me lo ha dicho su trato hacia mi es como el de una hermana, con la que compartí casi cualquier cosa excepto sus novios. Le encantaba que yo la aconsejara y la consolara en esos momentos en que rompía con algún novio, ya fuese por infidelidad, desamor o qué sé yo.
    Nos hicimos amigas en la universidad y cada tanto tiempo me invitaba a quedarme a dormir en casa de sus padres, es una mujer muy agradable pero no siempre la complacía. En ocasiones me inventaba una excusa para no ir. Si por ella fuera, me habría ofrecido un dormitorio y así poder tenerme a cualquier hora del día. A mí también me agrada, ha sido una gran amiga.
    Hoy está felizmente casada, tiene un niño de 3 años de edad y vive en su casa propia, lejos de sus padres, muy pocas veces nos comunicamos para vernos o siquiera hablar por teléfono, nuestra relación se ha visto afectada por su matrimonio, esas cosas pasan y las digiero con normalidad.
    Lo que no sabe Valeria es lo que hice con su papá; me lo cogí, no una ni dos ni tres, varias veces.
    Cuando visitaba a Valeria y pasaba parte de la noche con ella era su padre el que me iba a llevar en su camioneta a mi apartamento, Valeria nos acompañó solo las primeras veces.
    Soy muy coqueta, pero por encima de eso soy muy cuidadosa y discreta, así que cuando decidí que me iba a coger al papá de Valeria estudié bien las formas de modo que ella no sospechara en lo absoluto, no quería perderla como amiga.
    Pero el papá era un papasote y cuando noté que de vez en cuando me echaba unas miraditas no dudé. Íbamos a coger, solo había que preparar el camino.
    No pensaréis que pasó todo de la noche a la mañana o de una semana a la siguiente, esto no es un relato ficticio de los tantos que abundan en la internet, esto es experiencia real y me tomó varios días lograr mi cometido.
    Cuando llegaba a casa de Valeria y me recibía su papá de inmediato entablábamos una conversación, de lo que fuera, lo único que me importaba era que el descifrara mi mirada, que poco a poco me fuera deseando aunque supiera que estaba mal, aunque al principio intentara sacarse de la mente esa loca idea de creer que podía cogerme.
    En cada nueva visita a esa casa, me aseguraba de que el señor Gabriel, así se llama, entendiera una cosa: me interesaba.
    A Valeria en ningún le pasó por la cabeza que su padre y yo terminaríamos en un amorío, sé que el Sr Gabriel tampoco le contaría sobre la relación que tendríamos, una relación basada en lo sexual y nada más que eso.
    La señora Nancy, mamá de Valeria, tampoco sospechó nada. Siempre que visitaba a mi amiga, la señora Nancy veía la novela, era una adicta a la TV, pocas veces me saludaba, creo que era algo tímida o quizá no le caía bien, además, Valeria me arrastraba de inmediato a su habitación, si tenía hambre era ella quien iba a la cocina a buscar de comer para ambas.
    Hubo ocasiones en las que el Sr Gabriel me llevaba y me traía, aunque no fue siempre así, supongo que para disimular su atracción por mí. El primer día que Valeria me dijo que su papá pasaría a por mí sospeché que Don Gabriel quería jugar aunque supiera que estaría jugando con fuego.
    En el recorrido tanto de ida como de vuelta a casa hablábamos con libertad y con el pasar de los días las conversaciones se hacían más interesantes, sabéis a qué me refiero.
    Don Gabriel se acostumbró a halagarme cada vez que me subía a su camioneta, a regalarme cosas, pero pidiéndome que no dijera nada a Valeria y menos a su esposa; yo le sonreía asegurándole que guardaría el secreto de sus detalles hacia mí.
    Pasados varios días ya hablábamos de mis novios y cosas más personales, yo le decía que era un hombre guapo a pesar de sus 44, 23 años más que yo para el momento.
    Un mes exacto de visitas a la casa de Valeria cada dos o tres veces por semana, esa noche en la que justamente se cumplía el mes, antes de bajarme de su camioneta me despedí con un beso en la mejilla. Ese beso debió descontrolarlo porque sentí que rocé la comisura de sus labios.
    Confieso que esa noche mis consoladores disfrutaron de mí; me masturbé pensando en que ese hombre me hacía suya, un cuarentón, 23 años mayor que yo.
    Bajito, barbudo, de ojos verdosos, sonrisa amigable y tierna, brazos velludos y que usaba un perfume que me enloquecía cada vez que me montaba en su camioneta.
    Días después, el cumpleaños de Valeria, pocos invitados, los más cercanos, primos, tíos, amigos de la universidad y yo. Eran las 02.00 y aún compartíamos pasapalos y bebíamos un poco de licor, cosa que no hizo el Sr. Gabriel, sabiendo que en poco tiempo tenía que llevarme al apartamento.
    Doña Nancy ya descansaba en su dormitorio, fueron despidiéndose los familiares y amistades de Valeria hasta que aproximadamente a las 02.30 solo quedábamos nosotras dos.
    Yo no tenía sueño, cómo voy a tener sueño la noche en la que consideraba perfecta para cogerme al papá de mi amiga. ¿Creéis que no lo había estado planeando? Estáis equivocados.
    Me despedí de Valeria, nos veríamos el día siguiente en la universidad, su papá ya me esperaba afuera para llevarme de vuelta.
    Ya en el transcurso a mi residencia, tardaríamos unos 15 o 20 minutos, empezamos a conversar del cumpleaños, de la torta y demás. Yo no tomé mucho licor, solo un poquito para desinhibirme.
    Recuerdo que nos empezamos a reír de un momento tonto durante el cumpleaños, el momento en que resbalé mientras traía pasapalos para pocos invitados.
    Esas carcajadas nos conectaron como no había sucedido en nuestras previas conversaciones, yo me recostaba al Sr. Gabriel o le golpeaba el hombro.
    —Hoy andas más hermosa que de costumbre —me dijo de repente.
    Eso no me lo esperaba. Yo suponía que la que iba a intentar romper el himen de nuestra virginal relación era yo, aunque me hubiese encantado que fuese él el atrevido, el arriesgado.
    —Ud. también anda guapo y me encanta como huele —respondí.
    —¿Te gusta mi perfume? —preguntó mirándome fijamente a los ojos, como quien mira con provocación un exquisito postre.
    Nadie iba a verme, mucho menos a escuchar o juzgarme, solo estábamos él y yo, sabía que me deseaba, él sabía que yo le deseaba, no iba a postergar más la situación, entendía que él no daría el paso, un hombre muy respetuoso, casado, con una hija, él no iba a intentar nada que pudiera afectarlo así que quién debía romper toda barrera debía ser yo, y lo hice.
    —Me gusta usted —le dije, sin sonrojarme, clavando mi mirada en sus pupilas.
    Esa mirada sugerente que me caracteriza. Mi primo Diego dice que es imposible no sentir ganas de cogerme cuando miro a una persona directamente a los ojos, dice que mi mirada sugiere, ofrece, es misteriosa y a los hombres les encanta descubrir.
    Nos quedamos mirándonos por un momento pero luego apartó la mirada para seguir conduciendo.
    Hubo un momento incómodo, pasaría casi un minuto hasta que detuvo la camioneta. Yo no sabía dónde estábamos, me encontraba encerrada en mis pensamientos, pensando en que acababan de rechazarme pero esa sensación no tardó mucho en desaparecer.
    Moví la cabeza hacia la izquierda cuando sentí su aproximación hacia mí y abrí mis labios para que coincidieran con los de él que acababa de inclinarse para besarme.
    El beso fue tierno al principio para luego convertirse en un beso apasionado. El calor de su boca y la textura de su lengua buscando la mía me indujeron al deseo sexual.
    El beso fue subiendo de nivel hasta convertirse en una serie de besos consecutivos, acompañado de suspiros y falta de aire, de deseo impostergable, de ganas de convertirnos un solo cuerpo.
    No había nada que decir, ni permisos qué pedir, reclinó su asiento hacia atrás y me haló hacia él, continuamos besándonos mientras sus manos se desesperaban buscando mis senos, los masajeaba y pellizcaba mis pezones, luego dejó de besarme para comérselos como si de dos frutas jugosas se tratara.
    Hubo una pausa para que él pudiera liberar su pene del pantalón y yo pudiera dejar libre mi vagina. Pensamos en los minutos, tenía que ser rápido o Valeria y su madre no tardarían en llamar preocupadas por la tardanza.
    Yo fui la que tomé ese pequeño pero grueso miembro y lo metí ajuro en mi estrecha vagina a pesar de lo humedecida que estaba. Un pequeño dolorcito y el resto fue disfrutar.
    Lo cabalgué con todas las ganas que tenía acumulada, continuamos besándonos mientras su pene ascendía y descendía, recorriendo todo el interior de mi vagina.
    —No tardes mucho, —le dije—, córrete dentro de mí.
    Y eso fue lo que pasó, el coito duró poco y sentí cuando su grueso miembro empezó a escupir semen en abundancia dentro de mí. Lo oí gemir con sufrimiento mientras me llenaba toda, busqué su boca jadeante y volví a besarlo.
    Nos separamos, me acomodé mi falda y mi blusa, él guardó su pene y volvió a poner en marcha la camioneta.
    No dijimos nada en el resto del camino, yo miraba por la ventana. Me despedí de él con cierta pena, él también fue tímido, solo me deseó buenas noches.
    Días después me rompería el culito pero eso lo dejaré para otro relato.
    Al llegar a mi habitación introduje mis dedos en mi vagina y me llevé a la boca todo el semen que pude mientras me masturbaba ya que en la camioneta no alcancé el orgasmo. Daba igual, me cogí al papá de mi amiga, eso importaba más para mí en ese momento.
    9 min

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