Su hijo tenía 18 años cuando falleció víctima de la masacre del boliche República de Cromañón, hace casi dos décadas. El padre canalizó el dolor mediante una escuela de boxeo con el nombre del muchacho en su localidad, González Catán, partido de La Matanza. Sin embargo, según cuenta, la angustia le generó una diabetes que lo privó de la pierna derecha.
"La amputación de mi pierna es producto de la pérdida de Lucas; yo era una persona sana, inclusive fui donante de sangre durante 25 años; me descubrieron la diabetes justamente en un momento en que fui a dar para una persona que necesitaba; estaba en la lista, me extrajeron y detectaron que tenía la enfermedad; me dijeron usted se encuentra inhabilitado; tiene una dolencia que lo va a empezar a afectar; me hago cargo de que tardé en darle la importancia correspondiente, pero yo sabía de antemano que la muerte de mi hijo me empezó a carcomer; el desgaste de la lucha interminable, como lo sigue siendo".
José Atilio Guzmán vive en un barrio obrero de González Catán, partido bonaerense de La Matanza. El menor de sus cuatro hijos, Lucas, tenía 18 años cuando murió en la masacre del boliche República de Cromañón el 30 de diciembre de 2004, hace casi dos décadas. Con al menos 194 extintos y miles de heridos, el horror ocurrido en el barrio porteño de Once es la peor hecatombe del rock a nivel mundial. El entrevistado canalizó el dolor mediante una escuela de boxeo con el nombre del muchacho. Sin embargo, la angustia por la injusticia le generó una achaque que hace dos años lo privó de la pierna derecha.