Su hijo tenía 20 años cuando el 29 de noviembre de 2015 murió junto a una amiga mientras circulaban en moto sin casco en Gálvez, provincia de Santa Fe. El muchacho iba al volante y al parecer perdió el equilibrio en una loma de burro. La voz del testimonio pertenece al movimiento de las Estrellas Amarillas, integrado por familiares de todo el país.
«Durante unos seis meses no me moví de mi casa después de que perdí a mi hijo; hay gente que estuvo acompañándome que yo no recuerdo; me costó muchísimo salir de la cama y continuar con mi vida; una vez me llamó el secretario de Gobierno; me preguntó si estaba dispuesta a hacer una charla con chicos, contarles mi dolor para que tomen conciencia de que deben cuidarse cuando usan una moto o un auto; y bueno, le dije que sí y ahí arranqué; hace ocho años que hago esto…».
María del Carmen Ligiero predica el siguiente lema: «Basta de estrellas amarillas». Aunque los carteles con los astros de cinco puntas, que simbolizan a las víctimas viales argentinas, se multiplican de forma cotidiana en las calles y las rutas de la República. Por eso ella anda sin cesar de acá para allá difundiendo prevención, conciencia y esperanza. Lo hace en escuelas y otras instituciones de Gálvez, su ciudad, y diferentes sitios de la provincia de Santa Fe. Apoyada en el respaldo que le brindan ciudadanos y municipios. Dentro del movimiento de las Estrellas Amarillas, integrado por familiares de víctimas de todo el país.